may 25

Olokun, deidad del mar

Por: Giovanny Bernal

Quién es Olokún? Deidad yoruba de sexo incierto cuyo rostro se presume tan terrible que solo se deja ver en sueño. Respeto al espíritu del océano que hace que las cosas prosperen. Escribir sobre esta deidad u Orishá es uno de los temas mas complejos y de gran controversia en nuestra religión, no pretendo con este articulo ser el dueño de la verdad o lo que signifique este Orishá, solo me he esforzado a través de investigaciones tratar de llevar una idea los mas clara posible y por supuesto desde mi punto de vista tratar de orientar de la mejor manera a los miles de seguidores de esta religión.

Olokún: es la divinidad de las aguas saladas, del océano. En algunas poblaciones yoruba aparece como una divinidad masculina, en otros lugares es una diosa creadora. En el Ilé Ifé, Olukún representa el agua pues sus hijas Olosa y Olona representan los manantiales, charcos, lagunas, riachuelos y extensiones marinas etc., es el esposo de Oduduwa, con quien forma gran pareja creadora.

Olokún en nuestros días en unos de los Orishá menores, pero en el pasado fue unos de los dioses más importantes. En el ilé Ifé, la ciudad sagrada de los yoruba, y en Benín todavía se conservan reliquias arqueológicas y literarias que dan fe de la tremenda importancia que en otros tiempos tuvo esta divinidad. A 3 kilómetros de ilé Ifé en un lugar llamado la Arboleda de Eko-Olokún, hubo un centro religioso dedicado a este dios. Durante numerosas excavaciones allí se descubrieron reliquias históricas de gran valor artístico entre ellas figura un busto de bronce del propio Olokún que es una de las mejores obras de orfebrería yoruba.

El análisis etimológico de la palabra Olokún revela que la partícula Ol es una abreviatura de la palabra Oní (dueño de) Okún (mar). Olokún pues es el dueño de mar, también podíamos decir que la palabra Olo (extensión) Okún (mar) Olo Okún la extensión del mar dueño de las criaturas que lo habitan, esta divinidad poderosa viste de negro o azul oscuro y reside en un inmenso palacio en el fondo del océano. Esta divinidad es muy popular entre las personas que viven cerca del mar, sobre todo es muy reverenciado por los pescadores.

Lo sorprendente es que su culto sea conocido en lugares lejos de las costas, como por ejemplo, en Ilé Ifé, donde según los mitos es el creador del mundo y de los Orishás principales. Los Ilesha que también viven tierra adentro, le rinden culto a Olokún ya que ellos consideran que habita en una montaña sagrada. Todo esto hace suponer que Olokún es una divinidad muy antigua, que en un principio tuvo mucho que ver en la obra creadora. Esta deidad es uno de los pocos dioses al que se solía ofrecer sacrificios humanos. Los pescadores y personas del mar, temerosas de la horrible ira que desencadenaban tempestades terribles, motivó a que se le ofrendara con frecuencias.

En nuestros días se celebran grandes rituales con banquetes en su honor, en lo que intencionalmente se preparaban una cantidad excesiva de comida. Una vez terminado el banquete el sobrante se echa al mar en medio de canto y plegarias de los asistentes, que en ese momento se lanzan al agua en honor de dicha deidad.

Olokún en Cuba: Olokún es considerado el dueño de los océanos, es andrógino (mitad hombre y mitad pez) y en ocasiones se le representa por una figura mitad hombre y mitad pez; pero su imagen en realidad es indefinida, es una deidad terrible y sumamente misteriosa que encarna al mar en su aspecto extraño y aterrador. Según algunos, Obbatala lo mantiene atado en el fondo de las profundidades para que no destruya al mundo; de cualquier forma, todas las riquezas de los océanos son suyas. Solo se presenta con careta y solo se le ve sin ella en sueños, donde aparece con la cara redonda surcada de rayas tribales, ojos saltones muy blancos y pestañas afiladas.

Es un Orishá de Iworus y Babalawos. En el culto a Olokún en la regla de oshá y en el culto de Olokún en Ifá con sus diferencias litúrgicas en cuanto a interpretaciones, fundamentos, rogaciones ceremonias y sacrificios, presentan variaciones y diferencias, pero coexisten y forman parte de nuestra identidad religiosa por lo que no podemos ser absolutos en planteamientos sobre uno u otro, por lo que la pugna por la validez, entre uno y otro no debe existir pues en ambos esta Olokún y su poder es reconocido.

Olokún es de todos los que lo adoran y también de los que no lo adoran, porque el representa el océano, desde el mar abierto sobre la plataforma continental hasta las zonas abisales de once mil metros de profundidad donde existe vida, peces, algunas especie de moluscos y otros que son la base de la cadena alimentaría; todo ello interactúa con el medio ambiente de nuestro planeta. Según algunos, es la mas alta representación divina después de Oduduwa, forman una Cúa trilogía con Sumu Gagá, Acaró y Aggana erí que son tres espiritualidades que acompañan a Olokún, lo cual esta representado como una ninfa o muñeca que tiene sosteniendo en sus manos una serpiente y una careta. Sumu Gagá simboliza la vida y es representada por una serpiente y Acaró simboliza la muerte y se representa con una careta. Agganá Erí: esta representado por la ninfa o muñeca que carga es sus manos la serpiente y la careta.

Es un hecho real que en todos o la mayoría de los fundamentos yorubas, existan en el mismo varios, Orishás secundarios, por lo que es un error decir lo que e oído a muchos santeros de que las herramientas de los santos no tienen validez, nada mas lejos de la realidad porque todos y cada uno de los atributos de nuestros Oshá y Orishá representan algo dentro del fundamento y Olokún no es la excepción, las herramientas no son estrictamente necesarias, pero son alegórica a dichos fundamentos.

Para un mejor entendimiento de lo que representa Aggana Eri, Acaro y Sumu Gagá les narro a continuación el siguiente Pataki

PATAKI DE AGGANA ERI Y SU CASTIGO

Olokún tenia 11 hijas, Osupa (la luna) 5 Olosas 4 Olonas y su hija preferida Aggana Eri. Las Olosas y las Olonas eran la bellas y eran sirenas, la nueves podían convertirse en pez – mujer o mujer solamente, mientras que su hermanastra Aggana Erí, hija de Olokún y Yewá era deforme, le faltaba un seno y tenia una cadera mas alta que la otra. Por este motivo Aggana Erí comenzó a sentir envidia de sus bellas hermanas y se alió a unos pescadores que desde hacia tiempo quería encontrar a las sirenas y capturarlas. Las sirenas tenían un resguardo que Orunmila les había obsequiado para transformarse cada vez que ellas quisieran Aggana Erí un día de luna llena, les dijo a los pecadores donde capturarlas a que hora y como debían arrebatarles a todas el resguardo que llevaban en su cuello para que no pudieran regresar y convertirse en peces nunca mas.

Así ocurrió. Con una inmensa atarraya los pescadores se apoderaron de sus hermanas. Sabido esto por Olokún, este arremetió con un inmenso maremoto y rescato a sus hijas, ahogando a quienes habían osado capturarlas. Como perdieron sus resguardo quedaron para siempre convertidas en sirena, y jamás pudieron convertirse nuevamente en mujeres.

Olokún al conocer mediante Orunmila la perfidia de Aggana Erí la llamo y le dijo:

“POR TU MALDA QUEDARAS ATADA EN EL FONDO DE LOS OCEANOS Y SOLO SALDRAS EN FORMA DE ESPUMA, CONDICIÓN QUE TE OTORGO ORUNMILA, CUANDO OGGUN Y OZAIN PELEANDO POR TI TE DEFORMARON. ERES MI HIJA PREFERIDA Y NO TE ABANDONARE, PERO EN TUS MANOS LLEVARA COMO PRUEBA DE TU HIPOCRESÍA UNA CARETA Y EN LA OTRA COMO PRUEBA DE TU MALDAD UNA SERPIENTE”.

Dichos símbolos debe llevarlo el centro del fundamento de Olokún del Iworo. Además de estos símbolos Olokún debe llevar dos manos de caracoles, una abierta y una cerrada, la abierta ira en una cazuelita tapada con agua que debe ir al lado de Olokún fuera de la tinaja, y la otra cerrada que ira dentro de Olokún, ya que ellos representan dos guerreros que luchaban junto a Olokún, para mejor entendimiento del tema narrare el siguiente pataki.

LOS DOS GUERREROS DE OLOKUN
Olokún tenia dos grandes guerreros que luchaban junto a el diariamente, cada vez que vencían en una batalla, llamaba a sus servidores y les invitaban a escoger su recompensa, el primero de ello que era vanidoso y malo, pedía una cosa, el otro que era humilde y reverencial Olokún le daba dos veces lo mismo. Viendo el vanidoso, lo que sucedía, le causo gran envidia, esta situación, quiso hacerle una maldad a su hermano y compañero, un día después de librar una batalla saliendo victoriosos, pidió Olokún que le sacara un ojo.

Olokún entendió que de acuerdo a esta petición tendría que dejar ciego a quien había demostrado bondad y resignación, entonces Olokún dictamino:

“DESDE HOY A TI TE SACO UN OJO, PERO VIVIRAS EN LA TIERRA DONDE HABRA GUERRAS, MISERIAS Y LLANTOS. TU HERMANO VIVIRA EN EL FONDO DE LOS OCEANOS CONMIGO Y AUNQUE NO VERA EN LA TIERRA POR TU CULPA, EN EL OCEANO TENDRA OJOS PARA VER AQUELLO QUE TU NO PODRAS VER. EL TENDRA PAZ Y RIQUEZAS Y TAMBIEN PARA QUE YO APRUEBE LO QUE ESTAS HACIENDO EN LA TIERRA TENDRAS QUE LLEVARLE UNA PRUEBA DE TUS ACCIONES AL MAR Y ASI TE DARA SU ASHE”

(por eso es que Olokún come en la tierra y luego se le lleva al mar lo que comió, este es el secreto de las dos manos de caracol, una abierta y una cerrada que lleva Olokún del Iworo), y de sus dos tinajas una grande y una pequeña.

Olokún es la energía natural que existe en los océanos, su hábitat, que se manifiesta a través de esas dos espiritualidades Akaró y Sumu Gagá, que representan también lo positivo y lo negativo, la parte oscura y la parte de luz que está en todas las cosas y todos nosotros; esta energía es muy fuerte y según la característica del ser humano que la invoque, su comportamiento y aptitudes, vendrá a beneficiar a dichas personas en sus
contra tiempos en los diferentes avatares de la vida.

COMO LLEGA OLOKUN A CUBA

Olokún fue una divinidad traída a Cuba por los Egbados. Según se cuenta, fue una mujer nacida en África y conocida en esta tierra como “Ma Monserrate González”, tenia coronado Shangó, su nombre de santo era “Obbatero”, la africana de matanza, y como le dicen los viejos Babaloshás Matanceros “Apoto” que quiere decir “La primera que reino” fue quien hizo conocer en la ciudad de Matanza esta deidad africana. Murió en el año de 1906, Ma Monserrate González, cuenta la oralidad matancera que dicha señora, viajo a África después de obtener su libertad en el año 1886, fecha en la cual desapareció la esclavitud en Cuba, y para ello tuvo que irse a través de la única ruta marítima que existía teniendo que ir de Cuba a España de allí a Portugal, para luego trasladarse a África, que era la vía que existía en el siglo XIX.

Parece poco probable, no obstante los actuales descendientes de los Egbados, sostienen que, olokún y los tambores rituales egbados, consagrados en especial para los toques de esta deidad y nombrados como los tambores de Olokún (únicos en América) en honor a este orishá y que se encuentran actualmente en la ciudad de Matanza se trajeron de Nigeria. Hubo muchos casos de Africanos que luego de desaparecer la esclavitud, incluso antes, después de obtener su liberación, se trasladaron a sus países de origen y también de africanos que llegaron a Cuba por su propia voluntad, en busca de familiares que fueron capturados y vendidos como esclavos. Los Ebagdos tenían a Olokún como una deidad femenina, sin embargo, la identificación sexual de la divinidad Yoruba a sido motivo de una gran controversia, sobre este tema, sean realizados diferentes investigaciones de campo como la de Rómulo La Chantañeré, el cual llega a la conclusión que es unos de los caminos masculino de Yemayá (el dueño del mar) para Natalia Bolívar, en su libro los Orishá en Cuba dice que es andrógino (mitad hombre, mitad pez, aunque es indefinido), la santería Cubana, también conocida como regla de oshá, es el resultado de las adaptaciones que sufrieron en Cuba las creencias traída por los Yorubas de la actual nigeria fundamentalmente en siglo XIX, para los Babalawos de esas tierra Olokún es una deidad masculina atendiendo según ellos, los secretos traídos de la misma Nigeria, para Carlos Cane en su libro Lucumí. La religión de los Yoruba en Cuba, nos refiere los siguientes: Olokún significa señor del mar por los que su devoto son mayormente los que de una u otra manera encuentran el sustento en el mar como los pescadores y marineros. Para la tradición Bini-Edo, es un orishá hombre, y mujer para el resto de los Yoruba, ambas tradiciones se conservan en Cuba y a veces se yuxtaponen. En lo único que están de acuerdo sus fieles es que nadie entra en transe místico con esta deidad y que no es un santo que se consagre en ninguna cabeza.

Resulta obligatorio referirse a las peculiaridades de Olokún. El fundamento de esta deidad que entregan los santeros, consisten en un a tinaja de barro de unos 30 o 40 cmt, de alto se añade una figura de Ninfa echa de plomo con una serpiente y una careta en sus manos que puede verse en cualquier establecimiento que hoy en día se dediquen a vender objetos de santería, también se le incorporan otros objetos de plomo. La tinaja por ejemplo, los santeros acostumbran a pintarla de azul. Por su parte, los Babalawos consagran a Olokún en una tinaja de barro revestida de caracoles y de ella penden 9 tinajitas sujetas por cadenas que representan a las Olosas y las Olonas. Cuando los santeros van a entregar un Olokún la noche anterior llevan a la persona que lo va recibir al mar. Allí, en una ceremonia sencilla se escogen las piedras y caracoles para la nueva consagración y se le pregunta a Olokún a través de cuatro pedazos de cocos, si estos son lo otases que el desea, después se limpia la persona con dos palomas y se le sacrifican al mar para bañar con su sangre los otases seleccionados y ofrendar las palomas a Olokún, al día siguiente proceden con la presencia de un Oriaté a ejecutar todos los rituales de la consagración, que incluyen lavatorio, paritorio, darle de comer al santo y confeccionar el Awán de Olokún, ceremonia esta, en la que pueden participar todos los presente en la casa de santo, estén o no iniciados, he oído a diferentes santeros decir que el único Awán que existe es el de San Lazaro, nada mas lejos de la realidad, porque el Awán de Olokún si existe y nace en el Oddún de Ifá Okana Yekún, no podemos afirmar porque desconozcamos un Oddún o una ceremonia que tal o cual cosa no exista, el echo de que usted nunca haya tenido un millón de dólares encima eso no significa que no existan, recuerden que la sabiduría quedo repartida así lo explica el signo Eyeunlé Tonti Oddí, y que el estudio es la base del conocimiento, no soy Babalawo, ni pretendo serlo, pero soy un Obbá Ení Oriaté, y un estudioso de Ifá, Ifá no es un santo es una ciencia que traducida al castellano significa la “sabiduría de la naturaleza”, tenemos que aprender de este texto bíblico de Ifá como yo le llamo, porque Ifá es la conciencia de los santeros y Babalawos, y bajo este mismo concepto me hago una pregunta : será que los Babalawos se les a olvidado estudiar? O todo lo que esta escrito en los textos de Ifá, fue un invento?, digo esto porque en el Oddún de Ifá, Iroso Ogúndá, o Iroso Tolda, dice que cuando Oloddumaré creo al mundo dejo a Olokún, sin definir, es por ello que unos dicen que es mujer y otros afirman que es hombre, y en realidad nadie sabe a ciencia cierta si es hombre o mujer. Esto podría ser un misterio tan grande como las pirámides de Egipto, a continuación les narro el siguiente patakí que lo habla el Oddún de Ifá Iroso Ogundá o Iroso Toldá.

LA GUERRA ENTRE OBBATALA Y OLOKUN
Pataki: Obbatala estaba ayudando a Oloddumaré con la creación del mundo y quedaron varios Orisha, como Olokún y Erinlé, sin terminar completamente. Olokún molesto, le pregunto y le exigió que definiera su forma. Obbatalá le dijo que ya había terminado su obra, pero Olokún le grito: “Yo no puedo quedarme así usted tiene que definirme”. A lo que Obbatala respondió: “no me puedo retrasar mas, tengo que seguir para terminar mi obra”. Olokún estaba furioso y Obbatala sentencio: “To Ibán Eshu” (lo hecho, hecho esta) Olokún le declaro la guerra a Obbatala, pero comenzó a ser vencido por su contrincante y llego un momento en que se vio perdido ante tal descalabro, se acordó que tenia un gran amigo llamado Shango, y le pidió que le ayudara con un ejercito “Oshas Odonu Yanya” (los dragones), bestia de otro mundo ya perdido. Pero, en aquel tiempo no poseían la facultad de echar candela por su boca. Olokún mando a Oshanlá a casa de Shangó, el que con sus poderes, doto a los dragones para que pudieran echar candela por la boca. Olokún volvió atacar al ejército de Obbatala, el cual empezó a retroceder ante el poder destructivo de aquellos seres, hasta que fue vencido. Cuando Obbatala recapacito dijo: “Me has ganado porque me hiciste trampa, me lanzaste esas bestias del otro mundo” y Olokún contesto, “yo tuve que hacerlo así porque eres mas poderoso que yo y por tu culpa mira como he quedado”.

Tomando el tema del Awán, esto consiste en una limpieza ritual con granos, verduras, frutas, carnes o lo que es lo mismo, todo lo que la naturaleza da, que al concluir será llevado dicho Awán al mar por personas instruidas en lo que deben hacer, además de ir dicha persona que esta recibiendo esta deidad.

El Olokún que entregan los Babalawos, también requieren de ceremonia en el mar, muchas mas complejas y dilatadas aunque menos divulgada.

De todo lo anterior, podemos inferir, que todas las discusiones sobre la sexualidad de Olokún se basan en que, por tratarse de una energía que permanece oculta a la vista de los humanos, se especule sobre su característica, ya que los orishá son elementos de la naturaleza, y con frecuencia, aun sobre los mas conocidos, se discute de la característica de su identidad antropomórfica. Por otra parte, eso explica porque se asegura que es una deidad que confiere firmeza en todos los aspecto de la vida, aquellos que la reciben, esto ultimo fue la razón por la cual una de la ahijadas de Ma Monserrate González, llamada Fermina Gómez “Oshá Bí”, concibió que Olokún pudiera ser entregado a aquellas personas, que aunque no tuviesen santo echo, podrían recibirlo, para darle firmeza, en todas sus cosas a lo largo de la vida. Esta decisión litúrgica constituye la causa por la que hoy millones de persona en Cuba y el mundo entero que poseen el fundamento de Olokún de Iworo.

POR QUE OLOKUN ESTA ENCADENADO EN EL FONDO DEL OCEANO
Pataki: Cierto día Orishaoko paseaba una tarde por la orilla del mar, donde vio asomar el rostro a una hermosa Joven, temiendo que fuese un espejismo le pregunto su nombre y quien era su padre, a lo que la joven contesto: “soy Aggana Erí, hija de Olokún” contesto desde las aguas.

No pudo Orishaoko dormir esa noche, pensando en la linda doncella, al amanecer se fue presuroso a la casa de Olokún a pedirle en matrimonio a Aggana Erí. Olokún lo escucho y le dijo: “es cierto que mi hija tiene un rostro muy hermoso, pero también, tiene un defecto, solo te la daré en matrimonio si te comprometes a no echárselo nunca en cara”. Orishaoko, acepto gustoso la condición y el día de la boda, cuando llegaron a la casa conoció que su esposa tenia el cuerpo contrahecho, pero ya no había forma de volver atrás. El tiempo pasó y mientras Orishaoko, cultivaba su cosecha, su mujer vendía la cosecha en el mercado. Un día Aggana Erí, regreso sin haber podido vender la mercancía y Orishaoko segado por la ira, discutid sin cesar, olvidando la promesa que le hizo a Olokún, le saco en cara el defecto que tenia Aggana Erí, ella se marcho a la casa de su padre, llorando y desesperada, le contó a su padre lo que había pasado, fue tanto el enojo de Olokún, que las aguas comenzaron a inundar la tierra, pasaban los días y el disgusto de Olokún era cada vez mayor, las personas no tenían donde refugiarse y Orishaoko, sintiendo una gran vergüenza se dirigió al palacio de Olokún, a implorar misericordia, a lo cual Olokún no escucho, por lo que Orishaoko, se dirigió al palacio de Obbatala, contándole lo que había sucedido, varios mensajes envió Obbatala al encolerizado Olokún, pero su furia era tal que olvido, hasta la obediencia. Entonces Obbatala, a ver que sus ordenes no eran cumplidas envió a Yemayá Okute, a casa de Oggún , en busca de la cadenas mas fuerte que jamás hubiese visto, y cuando la tuvo en su poder, encargo a Yemayá Ashabá, que encadenara a Olokún en el fondo del mar, desde entonces, vive atado en las profundidades del océano, donde ni la vista del hombre puede llegar, pero cuando recuerda el ultraje, echo a su hija, es tanta su ira que las tierra vuelve hacer inundada por el mar.

DE MA MONSERRATE GONZALEZ A FERMINA GOMEZ
 Fermina Gómez Pastrana, nació el 12 de Octubre de 1844, en el pueblo de Alacranes, provincia de Matanzas. Posteriormente se traslado a la ciudad de Matanzas. Los que la conocieron cuentan que era dueña de un carácter muy amigable, además de haber sido muy atenta, en su casa tenia una cría de gansos, que en determinada fechas del año sacaba a la calle.

Se hace santo con un africano conocido como “Ño José” el cual le corono “Oshún” desconocemos las causas por la que luego Ma Monserrate González, le entrego Olokún (convirtiéndose así en la primera persona que lo recibía en tierras cubanas), y luego Ma Monserrate, le “viro el Oro”, lo que consiste en un procedimiento litúrgico, para ponerle otro santos en la cabeza. En este caso Ma Monserrate, le corono “Yemaya”, llevando por nombre “Oshá Bi”.

Es muy frecuente que cuando se habla de Olokún se diga que “todos los Olokún que hay hoy en día en Cuba, nacieron de manos de la Iyaloshá matancera Fermina Gómez.

Por aquel entonces el cabildo Egbado, se encontraba en la calle Daoiz, entre Compostela y América, de la referida ciudad de Matanza, que era la casa de Ferminita para luego con el tiempo dicho cabildo mudaría su domicilio a la misma ciudad de Matanza, en la calle Salamanca 104 entre Mansaneda y 2 de Mayo, donde la gran Iyaloshá Fermina Gómez Pastrana, falleció el 27 de Septiembre de 1950, a la edad de 107 años en dicha ciudad. Actualmente en dicha casa se encuentran el Olokún de Fermina, su Agogó o campana de bronce de Olokún de Fermina y los cuatro tambores rituales consagrados en honor a Olokún, únicos en su tipo en Cuba y en Las América, además de encontrarse el Shango de la africana madrina de Fermina Gómez Ma Monserrate González “Obbatero” , estos fundamentos se encuentran bajo la custodia de un hombre de color y rasgos asiáticos, quien nunca revela su nombre y dice llamarse “El Chino”, además de un ahijado y sobrino de la difunta Fermina Gómez como lo es Alfredo Calvo Cano, quien tiene coronado “Aggayú”, (directo) y su nombre de santo es “Obbá Tola”, quien es Oriaté “Maestro de ceremonia”, recibió Olokún cuando tenia 9 o 10 años, y le fue coronado santo en el año 1945, en la casa de Fermina Gómez, tiene en la actualidad 76 años de edad, y 62 años de santo, no solo es conocido como Oriaté en toda la provincia de Matanzas, si no también en parte de la Habana, por su reconocido prestigio y seriedad como religioso, su casa se encuentra en la calle Velarde 30223, entre Compostela y San Carlos, Barrio de Simpson, en la ciudad de Matanzas.

 

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may 18

Iniciación a las esferas sacerdotales

Por: Ifabere

Ser sacerdote o sacerdotisa implica entremezclar la personalidad dentro de un conjunto de acitudes de mayor envergadura: humildad, subyugación a los Orisas y a la disciplina ritual son cualidades esenciales que un sacerdote debe alcanzar. Por eso, para el sacerdote Orisa, la modestia y una completa carencia de egoísmo son requisitos indispensables para alcanzar la auténtica sabiduría sacerdotal yoruba.

El proceso para convertirse en sacerdote yoruba está definido por diferentes etapas de ceremonias rituales junto con las enseñanzas pertinentes. Los neófitos que se embarcan en este viaje deben encontrar primero un babalawo (sumo sacerdote) u olorisa (sacerdote o sacerdotisa Orisa) que les proporcionarán la iniciación, la educación y la paciencia que tanto se necesitan. Entre el novicio y el sacerdote o sacerdotisa deben haber, relativamente, pocos conflictos o “malas vibraciones”. Ambos tendrán que trabajar en armonía para conseguir su objetivo, que consiste en hacer progresar al novicio hasta que alcance el punto de sabiduría, comprensión y capacidad sacerdotal.

No todas las personas que se adentran en las prácticas Orisa tienen que ser iniciadas en la orden sacerdotal. Muchos se conforman con alcanzar algunade las distintas etapas que le son asequibles. Yoruba proporciona dos niveles básicos de realización sacerdotal. A continuación ofrecemos una descripción de dichos niveles.

Ileke
Es el primer nivel sacramental al que accede una persona dentro de la religión, es lo que llamamos el “Bautizo Yoruba”. Los Ilekes son collares de abalorios de carácter religioso que marcan el primer nivel de compromiso real por parte del novicio, a la vez de que son una gran protección espiritual para su portador. Al iniciado le son entregados usualmente cinco Ilekes. Cada uno de ellos representa a un Orisha:
• Blanco: Obatalá • Negro y rojo: Esu/Elegua • Amarillo y ámbar: Osún/Oshún • Azul y cristal: Yemoja/Yemayá • Rojo y blanco: Sangó/Shangó

Los Ilekes son consagrados por el sacerdote y/o sacerdotisa que preside. En su confección –entre otras acciones litúrgicas de consagración-, se lavan y sacramentan en una solución (omiero), de ewé (hierbas), ebó (sangre de sacrificio) y efún (tierra sagrada). Los Ilekes se lavan en la solución y se consagran, así reciben el Asè, el cual se revertirá al devoto con la esencia de los Orisas. La persona recibe el “Bautizo Yoruba” conjuntamente con estos Collares de Fundamento (la cantidad depende de los Orisas que autoricen el uso de su collar), así como un Esu/Elegua “espiritual” (de coco), con el cual la persona comienza un proceso de adaptación y aprendizaje en el trato con el Orisa. Este nivel sacramental lo otorga normalmente el/la Olorisa (sacerdote o sacerdotisa Orisa), también (aunque menos frecuente), lo puede otorgar el sumo sacerdote de Ifá (el Babalawo o Iyalawo,en aquellos casos en los que no se cuente con la presencia los primeros. Ileke es un acto elemental de consagración y a partir del mismo el iniciado puede comenzar sus estudios religiosos a través de los materiales de estudio que le deben ser entregados por sus padrinos o mayores espirituales.

Ajagun
Este es el segundo nivel sacramental en el cual la persona recibe los denominados Fundamentos de los Orisas Guerreros “Elegua, Ogún, Oshosi y Osanyin”, los “Obis Consagrados para la adivinación”, y opcionalmente también podría recibir los Ilekes de estos Orisas si así es determinado por el oráculo (por Ifá).

La palabra Ajagún, en lengua yoruba, significa “guerreros”. El Ajagún comprende Esu/Elegua, Ogún, Oshoosi y Osun/Osanyín. Su misión consiste en proteger al aborisha de la destrucción oponiendose a las fuerzas espirituales del mal (Ajogun), y a las personas oponentes (omo-aiye), o enemigos. Esto no debe interpretarse, de ninguna manera, como hechicería o brujería. Todos los sistemas religiosos proveen a sus creyentes de protecciones contra las fuerzas espirituales negativas. Yoruba no es diferente en eso.Los templos o Ilés que expresan amor y luz infunden esa energía en el Asé del Ajagún consagrado. Al hacerlo así, la protección es una respuesta honorable de las fuerzas angelicales. En consecuencia, poco hay que temer ya de la “fuerzas negativas” o Ajogun. Los templos o Ilés que expresan conflicto y confusión conceden esta energía al Asé del Ajagún así como la nefasta perpetuación de la misma. Recibir Ajagun representa una gran protección espiritual, así como un paso de avance en la escala espiritual. En este nivel sacramental el devoto se inicia en las artes adivinatorias, pues es aquí donde recibe sus “cocos cosagrados” para comunicarse con sus Orisas. Ajagun o los “Orisas Guerreros” solamente pueden ser confeccionados y entregados por el sacerdote o sacerdotisa de Orunmila (el babalawo o la iyanifa). Los Olorisas no poseen el Asé, y por ende, la autorización necesaria para entregar este Fundamento Sagrado, pues Ajagun es prerrogativa absoluta de Ifá, no de Orisa. Este es un nivel medio de consagración religiosa.

Onifa
Este ritual ceremonial aún implica más al iniciado con el Asé de Orunmila y los Odu del Corpus Ifá. Los devotos reciben los objetos consagrados de Orunmila: los ikin (16), Ileke de ablorios marrón/carmelita y verde, y el Idé (de abalorios del mismo color que el Ileke que forman una pulsera). El Idé se lleva en la muñeca izquierda y es el símbolo de Orunmila, para Ikú (la muerte), de que el devoto portador es un “hijo del profeta” y no debe ser llevado antes de que llegue su hora y sin el previo conocimiento de Ifá. El babalawo utiliza su ikin para decidir el Odu que los discípulos celestiales presentan para guiar al iniciado en su santidad y a la sabiduría divina. El iniciado es instruido sobre el modo de orar con el ikin y el modo de invocar a su Odu para obtener auxilio en la tierra y progreso espiritual. Sólo el babalawo puede preparar este Fundamento Sagrado y presidir este ritual, pues el mismo es prerrogativa exclusiva de Ifá. En este nivel consagracional el devoto se va iniciando en el Corpus Ifá. Este es un nivel medio-alto de consagración.

Elehan (Sacerdocio de Orisa).
Aquellos que llegan al nivel “Elehan”, o que atraviesan el ritual conocido como “coronación o asiento” de su Orisa Gobernante se convierten en sacerdotes y/o sacerdotisas Orisa, o sea, en “Olorisas”, denominación que se refiere a los babalorisas (sacerdotes Orisa), y a la iyalorisas (sacerdotisas Orisa). Estos olorisas se especializan en la liturgia correspondiente al Orisa que tienen “coronado”, o sea, que solamente son sacerdotes y/o sacerdotisas de un Orisa determinado.

En nuestro sistema ritualistico toda persona que atraviesa por el ritual “Elehan”, sólo recibe el Fundamento del Orisa que corona o asienta, y se sobreentiende que previamente debe haber sido consagrada en “Ileke” y “Ajagun”. De no ser así, estas consagraciones tendrán que ser recibidas en última instancia conjuntamente en la ceremonia “Elehan”, excepto “Onifa”, la cual opcionalmente podrá ser llevada a cabo después de la coronación.

Al sacerdocio Orisa se llega por prescripción directa de los Orisas a través de la adivinación porque dicha persona tiene misión espiritual de ayudar a los demás, por iniciativa propia previa autorización de los Orisas, por que dicha ceremonia haya sido prescrita para librar a la persona de una enfermedad determinada, o para el desarrollo espiritual y trascendental de la persona. En cualquier caso siempre la coronación deberá ser confirmada por Ifá a través del babalawo o la iyanifa, independientemente de que el Obi o el Dilogun del Olorisa hayan dictaminado dicho acto litúrgico.

Los olorisas que pretenden trabajar la religión ayudando espiritualmente a sus semejantes tienen la obligación de estudiar y prepararse adecuadamente. Deben conocer la lengua sagrada, los actos litúrgicos y dominar los oráculos del Obi, el Obí Abatá y el Dilogun, únicos medios de expresión de los Orisas que ellos representan. Es responsabilidad de todo babalorisa e iyalorisa activo (que trabaje con el público), conocer el culto a los Ancestros, el empleo de Adimú para la transformación, y en sentido general, llegar a elevados grados de profesionalidad religiosa y de desarrollo místico.

Aquellos olorisas que lleguen al sacerdocio por enfermedad “no pueden trabajar la religión” (la liturgia, los oráculos, etc.). Éstos solamente tienen la responsabilidad de atender a los Orisas y participar en labores de apoyo en determinadas ceremonias a las que sean invitados por sus mayores religiosos, y porque éstos entiendan que dicha participación será beneficiosa para ellos.

Los sacerdotes y/o sacerdotisas Orisa (olorisas), en la Religión Yoruba (tradicional y/o ancestral), poseen sus propias responsabilidades, pero religiosamente están subordinados a los sumos sacerdotes y/o sacerdotisas de Ifa (los babalawos e iyanifas), los cuales –se supone-, poseen un mayor nivel de preparación religiosa que les coloca a la cabeza del culto a los Orisas.

En esta etapa se proclama al iniciado apto para servir como sacerdote o sacerdotisa de la religión. Ha demostrado su grado de compromiso y ha superado la prueba impuesta por los Orisas, los ancestros y los padrinos. Existen diversas razones que explican la llamada al sacerdocio. Algunos son llamados por razones espirituales que solo les conciernen a ellos mismos y trabajan muy poco con los demás; otros están llamados a ser mensajeros (Ojise Olorun); otros son llamados con el fin de servir a los Orisas para salvarse a sí mismos, o a los que aman, de graves enfermedades.

El elehan puede tener una duración de tres a siete días. Durante este tiempo el iniciado (iyawo–novia del Orisa) está dispuesto a sufrir una serie de pruebas y enseñanzas para que lleguen a cristalizarse las facultades y conocimientos sacerdotales. Deberá residir en el templo (Ilé) todo el tiempo. Durante este período todo se centra en el ayuno, la abstinencia, el estudio interior, la adquisición de conocimientos sobre el Orisa, la adivinación y los sacrificios diarios.

Los tambores, la danza religiosa y la adoración comunal también forman parte de la iniciación. El templo está lleno de imágenes que reflejan los orisha (ere orisha), los cuales “poseerán la cabeza” del nuevo o’lorisha. El tercer día, aproximadamente, se lleva a cabo la adivinación. Es el día del ita. El ita revela, a través de los odu, los mensajes que deberán ser seriamente contemplados por el nuevo sacerdote, y sobre los que habrá que obrar en consecuencia, durante todo el tiempo de su práctica sacerdotal. El período de aprendizaje dura entre tres meses y un año, dependiendo de la voluntad del orisha, tal y como queda determinado por la adivinación.

Sólo quienes hayan realizado elehan podrán presidir a aquellos que lo estén realizando. El sacerdote o sacerdotisa que preside es responsable del progreso del iniciado durante el período de elehan, o en mayor grado, cuando el iyawo sea capaz de establecer y conservar su propio templo y sus “ahijados”. Al otro sacerdote o sacerdotisa se le considera el ajubona o instructor. El ajubona tiene la resposabilidad de enseñar al iyawo los conceptos que forman la religión yoruba y desgranar las revelaciones del padrino para llevar a término logros más factibles.
El último día de elhan, el iyawo recibe el odu-orisha en un recipiente de madera o arcilla que contiene el ashe del orisha específico. En el interior, el ashe está simbolizado por los objetos religiosos consagrados al orisha. Los objetos se han consagrado mediante lavados con hierbas, sacrificios de sangre, purificación con incienso, ofrendas de fruta,cantos y oraciones. El sistema del Nuevo Mundo consiste en hacer ofrenda al “orisha corona” junto con otros cuatro del grupo. Por ejemplo, si el aborisha que está realizando elehan va a ser sacerdotisa de Oshún, también habra de recibir a Elegba, Obatalá, Shangó y Yemoja. El método yoruba mayor consiste en hacer ofrenda sólo al orisha que es “orisha corona” del iniciado. Ningún otro orisha es recibido durante el elehan a menos que así lo determine la adivinación.
La función de los rituales iniciáticos consiste en fortalecer más la esencia del orisha dentro del devoto. Cuantos más rituales se realizan, más se solidifica y lleva a fecto dicha esencia. La esencia, entonces, afecta al ser del devoto, quien ahora se convierte en un elemento activo de ella dentro de la familia, la comunidad, la nación y el mundo. Quienes superan los distintos niveles deben intensificar sus vidas ofreciendo oración, devoción y sacrificios constantes a los orisha. Los que se hayan convertido en sacerdotes han de comprender su posición tal como la contemplan los ojos del cielo más que los de la tierra. Los sacerdotes tienen el sagrado deber de proclamar y reafirmar la divinidad de los seres humanos. Es decir, que trabajan por exaltar la vil naturaleza humana hasta alcanzar la naturaleza divina.

ITEFA (Sacerdocio de Ifá):
Quinto nivel sacramental. Sacerdocio de Ifá. Aquí nacen los bablawos, los sumos sacerdotes de La Religión Yoruba Tradicional y/o Ancestral, los encargados de dirigir el culto a los Orisas. Aquí se reciben y se completan los 32 ikines sagrados (mas ocho adele), que completan el Fundamento completo de Orunmila. También se reciben el opón Ifá, el Opele, el Irofá, el Iroké (denominados parafernalia de Ifá), y los secretos del Orisa.

Los niveles sacramentales señalados siempre deberán ser cumplidos en escala de menor a mayor, o sea, que núnca podrá accederse a un nivel sacramental superior si antes no se ha cumplimentado con el inmediátamente anterior. Podrá darse el caso de personas que reciban Ajagun conjuntamente con Ileke; de personas que reciban Onifa o Isefa conjuntamente con Ajagun e Ileke, y hasta personas que reciban Elehan conjuntamente con Ileke, Ajagun y Onifa (este último opcionalmente).

El nivel Isefa u Onifa (Mano de Orunmila), no es requisito indispensable para recibir Elehan. Esta consagración podrá ser recibida posteriormente a la coronación o asiento de sacerdocio Orisa. Para Itefa será necesario un mínimo de dos años de haber recibido la consagración en Elehan. Un sacerdote de Ifá primeramente debe haber sido olorisa, y dicha condición, incluidas sus responsabilidades inherentes, nunca las pierde a pesar de sus responsabilidades como awo de Orunmila.

Los niños y/o menores de edad que carecen de la madurez necesaria para que se les responsabilice con la atención periódica de ciertos Fundamentos Orisa como Ilekes, Ajagun, Onifa, Elehan e Itefa, podrán recibir las consagraciones correspondientes, pero los Fundamentos Orisa les podrán ser entregados con posterioridad a una edad adecuada cuando estén en condiciones de cumplir con los compromisos religiosos de atención que ello requiere. De cualquier manera esto lo determinará la adivinación.

Los que llegan a ser babalawos son los sumos sacerdotes en el sistema religioso-cultural yoruba. Se les honra por su humildad, convicción, fe, integridad y sinceridad. Orunmila dejó un código de conducta esencial y riguroso a los sacerdotes mayores de Ifá para asegurarse de que los ideales de esta orden no llegarían a corromperse. Los sacerdotes que no cumplan el código serán castigados por Orunmila.

El profesor W. Abimbola escribe y enseña sobre el tema del babalawo. Afirma que: “El entrenamiento del sacerdote Ifá es un ejemplo de sacrificioen el empeño humano… El propósito del entrenamiento consiste en proporcionar al sacerdote una actitud disciplinada hacia los problemas de la vida… Era, por tanto, el objetivo final del entrenamiento prepararle adecuadamente para enfrentarse a las graves responsabilidades de los puestos importantes de la comunidad”.

La iniciación Ifá sólo se realiza por miembros masculinos de la cultura. Las mujeres también han explorado las intensas energías que se encuentran. Las mujeres que han sido ordenadas iyalawo deben respetar estrictamente las reglas para ser admitidas. Los niños a quienes se les adivine que se convertirán en babalawos comienzan los rituales auténticos a los siete años. Los miembros más viejos de la cultura también pueden ser iniciados si así se revela en Ifá.

El proceso ritual para la iniciación de un babalawo se denomina ITEFA. Este proceso dura de tres a catorce días y está presidido por un babalawo.

Al aspirante se le afeitan todos los pelos faciales y es conducido al igbodu (cabaña sagrada construida para este ritual). En el interior el babalawo iniciado sufre las pruebas secretas. A su termino surge el kekero awo (pequeño babalawo). Ya está preparado para:

• estudiar el Corpus Ifá • aprender la técnica de los utensilios adivinatorios • adquirir maestría en las técnicas de sacrificio y los rituales • convertirse en el epítome de naturaleza divina entre las gentes

Los Babalawos:
Al abordar tanto este tema como el de la religión en general, vale la pena aclarar que nos estamos refiriendo específicamente a tal y como es entre los pueblos yoruba de Nigeria. Resulta importante esta aclaración, pues existen tradiciones similares, aunque con determinadas diferencias, por ejemplo: entre los igbo, los nupe, los gwari y los jukun en Nigeria, así como entre los yoruba de Togo, Benin, y los creyentes de Cuba, Brasil, Puerto Rico y otros pueblos de América Latina, donde la tradición religiosa yoruba es fuerte, aunque esté sincretizada con el catolicismo.

A los babalawos se les considera custodios de los instrumentos de adivinación. Ellos son los sacerdotes de Ifá u Orunmila. En nigeria usan vestidos de azul claro y se adornan profusamente con cuentas, entre las cuales está el IDE, el cual atan a las muñecas y el cuello. Otro elemento que los distingue es el JERUGBE, un bolso hecho de tela que la mayoría de ellos se cuelga al hombro. Es debido a este hábito de cargar un bolso que se utiliza el término AKAPO (cargador de bolso) para referirse a un sacerdote de Ifá. Es también costumbre que el babalawo lleve consigo un IROKE.

Según Abimbola Wande, existen cinco niveles sacerdotales de Ifá: la primera y más importante está compuesta por babalawos OLODU. Estos son los más calificados, pues a la vez que adivinadores son curadores. A la segunda categoría pertenecen aquellos que, aun cuando no han sido iniciados en los secretos de Odu, poseen todos los artículos de adivinación de Ifá y están completamente autorizados a practicar el arte de la adivinación. En tercer lugar se encuentran los que tienen todos los artículos de adivinación, pero les está prohibido usarlos para consultar a gente fuera de su propio hogar. Como cuarta categoría están los curadores que consultan solo para ver los problemas relacionados con la salud. A una quinta categoría pertenecen aquellos que siendo sacerdotes y/o sacerdotisas de Ifá no son adivinadores ni curadores, aunque han recibido cierto entrenamiento. Tienen todos los artículos de Ifá pero no los utilizan.

Cada pueblo, villa o aldea yoruba tiene su propio sacerdote de Ifá (Oluwo). En cada reino yoruba estos se ajustaban según jerarquía. Un buen ejemplo de la organización jerárquica lo tenemos en el viejo reinado de Oyó donde existía una doble dirección en la jefatura del culto. Había un líder político a quien se le llama ONAILEMOLE, y un líder religioso conocido como ARABA.

Después del Arabá está el Oluwo, que es el alto sacerdote de Ifá para una ciudad o comunidad en particular. Del Arabá hacia abajo hay otros 16 jefes mayores de Ifá. Existen, sin embargo, muchos otros jefes menores responsables del culto de Ifá en comunidades muy pequeñas. Además cada Oluwo tiene su propio séquito de otros 16 jefes que le asisten en la administración del culto, en su propia área. A veces un jefe subordinado al Oluwo tiene también bajo su mando a un número de jefes responsabilizados con tareas menores como la de solucionar disputas entre los miembros del culto.

En su libro “Ifá An Exposition of Ifá Literary Corpus”, Abimbola señala que el culto de Ifá no es un secreto aunque algunas de sus deliberaciones no pueden ser conocidas por los no iniciados. En otra de sus obras, “Sixteen Great Poems of Ifá”, el mismo autor escribe que el culto Ifá es una sociedad semisecreta. De hecho la palabra que se usa para describir el culto entre los yoruba es AWO que significa “secreto”. La palabra Awo también puede usarse para referirse a cualquier acuerdo, conocimiento o sociedad de carácter secreto. La palabra yoruba para describir a un sacerdote Ifá es babalawo que puede traducirse como “padre de los secretos”.

Abimbola, al abundar sobre el calificativo de semisecreta, explica que es una sociedad secreta en el sentido de que solo los iniciados son admitidos dentro del culto y se les permite tomar parte en los rituales, mientras que por otra parte es abierta, por cuanto que a ella pueden pertenecer todos aquellos que estén dispuestos a someterse a los largos años de riguroso entrenamiento. En cuanto a las mujeres, éstas no pueden ser Oluwos ya que no les está permitido poseer el Fundamento de Odu (Igba Iwa). Para ser babalawo se requiere un profundo y tenaz espíritu de sacrificio, una férrea voluntad y disposición física y mental para memorizar, aunque esto último hoy en día no es tan importante, ya que lo que más interesa ahora es el Asé y la capacidad interpretativa y de razonamiento de la persona. En tiempos antiguos, los babalawos eran guardianes, consejeros, filósofos y médicos de sus distintas comunidades. Por lo tanto, el objetivo primario en su formación era prepararse para hacer frente a las serias responsabilidades que tendrían que asumir.

La mayoría de las personas comienzan su formación como sacerdotes de Ifá entre los siete y los doce años de edad. Si el entrenamiento marcha bien y el (la) aspirante es inteligente, la preparación no dura más de diez o doce años.

Se afirma que muchos de los que comienzan no concluyen el entrenamiento, debido a diversos factores entre los cuales está el rigor mental y las extremadamente duras condiciones de vida que implica el mismo. En la mayoría de los casos, los aspirantes viven con sus maestros y/o padrinos, ayudándoles en los asuntos domésticos o en sus fincas. Algunos de los que se inician, que son casados y tienen hijos, generalmente prefieren retornar a sus casas cada noche después de haber concluido la lección.

Durante el periodo de permanencia con el maestro, el novicio se sienta cerca del mismo, siempre que se esté efectuando una consulta u ofreciendo un sacrificio. Él escucha atentamente a su maestro mientras este canta e interpreta los poemas. También ayuda sosteniendo el instrumento de adivinación que use el maestro. Junto con el cliente canta el refrán de cada poema. Adicionalmente, el awo envía a su discípulo a coleccionar los materiales que se necesiten para la realización de sacrificios o para la preparación de medicamentos. De esta forma, el aspirante se va relacionando con el medio ambiente.

El proceso de formación comienza enseñando al futuro sacerdote cómo utilizar los medios del sistema de adivinación. Esto incluye la cadena de adivinación (Opele), y los palmiches sagrados que se usan para encontrar el Odu y el Ese adecuados, relacionados con el cliente específico. Esta parte de la enseñanza se conoce como DIDA-AWO. Se le enseña cómo conocer las distintas combinaciones de las mitades de semilla de la cadena que se compone cada Odú. Cada dos días el alumno aprende un Odú o en el caso de aspirantes perezosos, aprende un Odú a la semana. Esto depende de la capacidad mental que se tenga. Esta parte del entrenamiento no concluye hasta que no se logre utilizar la cadena para reconocer los signos respectivos de los 256 Odú en el cuerpo de adivinación de Ifá.

Luego que se ha dominado el uso de la cadena se pasa al conocimiento de los palmiches sagrados, es decir, el ikin. Esta parte es conocida como ETITI ALE, y consiste en aprender como utilizar los palmiches sagrados para encontrar el Odú adecuado, haciendo las marcas en el polvo amarillo denominado Iyeirosun o Iyerosun. Como el sacerdote utiliza los palmiches sagrados con menos frecuencia que la cadena de adivinación, a esta parte del entrenamiento se le dedica menos tiempo.

La etapa más importante del estudio para sacerdote Ifá es el aprendizaje de memoria de un número de Eses o poemas de cada uno de los 256 Odú. Se presta particular atención a los 16 principales. Las investigaciones realizadas indican que no está establecido que cada entrenado antes de calificarse para la iniciación tenga que aprender un determinado número de Eses, pero parece que en la antigüedad nadie podía ser respetado como un buen babalawo a menos que conociera de memoria por lo menos 16 Eses, en cada uno de los 256 Odú. En Nigeria se considera que actualmente la mayoría de los sacerdotes Ifá conocen menos de 16 Eses en cada Odú.

Se memoriza un Ese cada día. En el caso de los que son muy largos, el maestro sacerdote puede dividir el Ese en dos o tres partes y dedicar un día de instrucción a cada parte. Cada Ese se aprende en forma de recitación en su primera instancia. El maestro sacerdote dice una oración completa cada vez y los entrenados la repiten varias veces hasta que son capaces de retener en su memoria la oración completa. Esto se realiza con cada oración hasta que memoricen todo el Ese. A todo este proceso se le llama RIRAN-IFA. El aprendizaje de cómo cantar el Ese se reserva para una etapa posterior al entrenamiento. Sin embargo, un entrenado inteligente adquiere el arte de cantar el verso de Ifá imitando a su maestro, cuando este canta el Ese Ifá todos los días durante el proceso de la adivinación. Un entrenado también puede aprender a cantar asistiendo a las asambleas regulares de los sacerdotes. El Ese se memoriza con una reverencia tan grande que no se olvida ni una sola palabra. Se considera un gran sacrilegio que alguien adicione o quite algo del cuerpo literario de Ifá.

Otra parte importante del estudio de Ifá es el aprendizaje de los sacrificios adecuados que se deben pedir a un cliente. El nombre de la sección del cuerpo literario en que se brindan instrucciones detalladas sobre los distintos sacrificios es el de OKARARA-EBO.

Esta parte es compleja y confusa, ya que cada Ese Ifá tiene su propio sacrificio. Por tanto hay que aprenderse un número de artículos requeridos para el sacrificio, entre los que se encuentran telas, dinero, comidas, frutas, bebidas frescas, etc. Además hay que aprenderse el proceso correcto de utilización de estas cosas para el sacrificio.

Cuando el maestro considera que el alumno ya está apto, entonces aprueba su iniciación. Esta tiene cuatro etapas fundamentales:
- La primera etapa es conocida como SISI OPELEJA (ceremonia que marca el dominio de Odú utilizando la cadena de adivinación u Opele). Esta es una ceremonia muy importante que implica ofrecimiento de sacrificios a Orunmila y una fiesta para todos los sacerdotes Ifá de la comunidad en cuestión. Esta actividad que dura un día, implica el uso de la siguiente comida, tanto para el sacrificio como para la fiesta: Ekó (atol sólido de maíz); Abo-Adie (gallina); Eku (rata); Eja (pescado); Iyan (puré de ñame) y Oti (bebidas).
- La segunda etapa de los rituales de iniciación implica la propiciación de Esú. A esta ceremonia se la llama GUIGUN ESU (elaboración de los artículos de Esú). Se hacen también sacrificios para este y Orunmila.
- La tercera parte se conoce como FIFOJU KAN ODU (iniciación en los secretos de Odú). Durante la ceremonia se agasaja a varios sacerdotes de Ifá y se abre, ceremoniosamente, para que estos (solo los hombes), lo vean, el recipiente sagrado que se cree que es la morada de Odú (Igba Iwa), la mística esposa de Ifá. Los sacerdotes de Ifá miran dentro del recipiente sagrado uno después de otro. El contenido real de este recipiente no se revela al no iniciado: la información sobre esto es tratada como un secreto mayor del culto Ifá.

Durante la ceremonia de iniciación de Odú hay mucho toque de tambor, danzas y cantos a intervalos apropiados. Uno de los Ese Ifá que usualmente se canta durante esta ceremonia dice:
Los niños pequeños no ven a Odú gratis Los viejos nos ven a Odú sin pagar una cuota El que ve a Odú se convertirá en sacerdote de Ifá Se hizo la adivinación de Ifá para Orangun de Ila. ¡Quién a un visitante de la ciudad de Idan! Se le dijo que cuando viera al visitante debía empezar a cantar Hemos visto a Odú Hemos encontrado buena fortuna Hemos ciertamente visto a Odú No moriremos Hemos visto a Odú Hemos encontrado buena fortuna. Cuando termine la sesión de mercado el jefe de los mercaderes se queda. Algunos ancianos importantes también se quedan Cuando Ifá se hace dificil Los sacerdotes menos calificados se levantan y se van Se hizo la adivinación de Ifá para Orunmila Cuando Ifá iba a ver a Odú En la colina de Ikefun Hemos visto a Odú Hemos encontrado buena fortuna Hemos ciertamente visto a Odú No moriremos Hemos visto a Odú Hemos encontrado buena fortuna.

La cuarta y última etapa de la iniciación es conocida como IGBO IFA (entrada al bosque sagrado de Ifá). Esta es la más elaborada de todas las etapas. Para la ceremonia se requiere de más de 200 productos diferentes, incluyendo la comida, bebida, telas, cuentas y muchos otros materiales. La misma dura varios días en los que se celebran fiestas, danzas y cantos. Se ofrecen sacrificios a varios dioses, incluyendo a Orunmila y Esú. Cuatro o cinco sacerdotes, jefes del culto, conducen al futuro babalawo al bosquecillo sagrado donde lo examinan detenidamente sobre los diferentes aspectos del cuerpo literario de Ifá.

Durante toda su permanencia en el bosque, el futuro awo se ata un pedazo de tela blanca alrededor del cuello y de la cintura. Sale del monte encabezando una larga procesión de miembros del culto que danzan y cantan. Uno de los cantos para esta ocasión puede ser: Te hemos iniciado en los secretos de Ifá Debes reiniciarte tu mismo Así fue como se inició EJI-OGBE Pero se precipitó en el bosque Te hemos iniciado en los secretos de Ifá Debes reiniciarte tu mismo Si llegas a la cúspide de la palma No te sueltes las manos.

Para un buen sacerdote y/o sacerdotisa de Ifá su formación no termina con las ceremonias de iniciación, ni siquiera con el desarrollo de la misma, para él o ella siempre será un proceso continuo que durará toda la vida. Durante su entrenamiento se le ha inculcado fuertemente que para él o ella constituye un deber ayudar a los clientes en todos sus problemas, y donde fracasara en conocer las respuestas inmediatas, debe ser capaz de saber dónde y cómo encontrar la información útil y apropiada para ayudar a quien le consulta.

Como ya se ha mencionado, el primero de los cuatro días de la semana yoruba es consagrado por los sacerdotes a la adoración de Ifá. En este día ellos se reúnen en la casa del Oluwo, y comen, beben y ofrecen sacrificios a Ifá. No es inusual que en estas congregaciones se canten extractos del cuerpo literario de Ifá. Se canta y baila alegremente por toda la casa.

En la mayoría de las comunidades yoruba los sacerdotes de Ifá se reúnen también una vez al mes y anualmente se celebra una importante reunión considerada un festival que se conoce como MOLE. Entre todas estas actividades se destaca el canto de los textos de Ifá conocidos como IYERE. El canto del IYERE es un arte bien desarrollado entre los awoses y se ejecuta en forma coral dirigido por alguien que cante bien. Para cada oración completa cantada correctamente por el conductor del canto, los otros sacerdotes y/o sacerdotisas de Ifá corean HAN-IN que significa “sí, está bien”. Sin embargo, si el conductor no ha cantado bien una oración los otros awoses se lo hacen saber y le piden que corrija el error. Si comete otro error más, pueden callarlo a gritos y otro sacerdote que esté seguro de sí mismo, lo sustituye de inmediato. Este acto de llamar la atención fuertemente al equivocado no debe verse como algo grosero, sino que forma parte de la tradición. Cuando un awo cometa errores serios al cantar y se niegue a dejar de hacerlo, desafiando el expreso deseo de la congregación, el(la) mismo(a) puede ser expulsado de la actividad.

Es preciso señalar que antiguamente, en la tierra yoruba, los sacerdotes de Ifá eran muy pobres. A ellos no se les pagaba por los servicios que prestaban a la comunidad. Se mantenían con determinada parte de los ofrecimientos dados a Ifá y a veces de los regalos hechos por los clientes. No ha sido norma que un babalawo utilice su posición para enriquecerse. Si una persona es muy pobre y no puede pagar regularmente el precio establecido para la adivinación, el awo debe hacerla gratis y si la persona no puede conseguir los medios para el sacrificio indicado, el babalawo deben aceptar lo que aquella pueda conseguir y traducir el mandato.

Abimbola Wande señala que un atributo importante de todos los sacerdotes de Ifá, sea cual sea su jerarquía en el culto, es la humildad. Esta se manifiesta lo mismo en su apariencia que en sus modales. Esto es el resultado de la gran disciplina y perseverancia que implica su entrenamiento. No hay duda de que entre los yoruba el culto a Ifá es el más importante de todos.

 

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may 11

Hablando de Ifá…

Por: Antonio Ávila 

EBO RIRÚ
Ebo rirú es la llave que abre la puerta de todas las plegarias. Si el ifá es consultado y se da cierto consejo, el ebo debe de ser ofrecido antes de que cualquier Deidad pueda ser alimentada o cualquier preparación especial para guardarnos del mal ( Aróbi ), para atraer el éxito financiero y la prosperidad ( wúre ), para atraer el respeto y el honor ( Ówo ), para buscar el favor de la humanidad ( Iyónú ), para buscar una larga vida ( Álkú ), para buscar un remedio para los problemas ( Awo-Árún ), para ayudar a que las mujeres estériles queden embarazadas ( Halagan ) y demás que pueda prepararse para usarse.

SOBRE IFÁ
A los sacerdotes de Ifá se les conoce con el nombre de babalawos, palabra que en idioma yoruba significa padre u hombre grande y poderoso que conoce los secretos, o un iniciado en los misterios. Debido a la popularidad que goza este culto, la cantidad de babalawos es grande. El sacerdocio de Ifá es también atrayente porque es lucrativo; hay un proverbio popular entre los yorubas que dice: ” El más sabio de los sacerdotes es aquel que adopta el culto a Ifá”.

Hay tres grados o clases de sacerdotes de Ifá: los de primer grado se llaman olorí, los de segundo grado orisa y los de tercer grado awon ti a teni Ifá. A los de primer grado sólo les está permitido adorar a Ifá, no pueden utilizarlo para adivinar, si lo hacen, sufrirán las consecuencias. Los de segundo grado si pueden utilizarlo para adivinar, pero no deben obtener nada a cambio de esto. Los de tercer grado o clase que ha llegado a ese término, por medio de los servicios de olodus o babalawos jefes, además de permitírseles adorar a Ifá y adivinar mediante él, están autorizados a comer de cualquier sacrificio que pueda serle ofrecido a él frente a igba oddun, o la cabeza o vaso sagrado de oddun, privilegio que le es negado a quienes están en los grados anteriores.

DESPERTAR DE IFÁ
Al que Ifá va a salvar tiene que salvarse primero.
Le pedimos a Ifá con mente limpia y honestidad, antes de que nos conceda lo que queremos.
Ifá no mira a la cara de uno, sino la mente.
Solo se recibirá la bendición si se está seguro de uno mismo
Respetando a los mayores respetamos a Ifá.
Si nos enojamos con nuestros hermanos y compañeros no tendremos la bendición de Ifá.
El esposo es el orisha para su esposa; si la esposa engaña a su esposo está engañando a Ifá. La alegría del esposo es la alegría de Ifá. La esposa que ofenda al marido ofenderá a Ifá. Cuando la pareja se lleva bien recibirá la bendición de Ifá. No podemos mirar la parte oscura de la mujer y darle la luz.
El marido no debe ser tan duro, pero tampoco tan suave con su esposa.
Es una gran pérdida para el esposo perseguir a una mujer
Una mujer que hable mucho es un peligro para el esposo y puede causarle la muerte
Una mujer que le tenga hijos a un hombre no es su esposa si no se comporta bien.
Si uno le dice secretos a todo el mundo será despreciado y no le tendrán respeto
El hombre no puede tener dos mentes, sólo se adora a Ifá con una sola mente
El orgullo trae el desprecio
Con hacerle sacrificios a Eggun y a los orishas, si no se tiene un buen comportamiento, no se resolverá nada.
El que aprende Ifá guiara su destino.
Tomado del libro sagrado Oyó ilé Nigeria

LOS 16 MANDAMIENTOS DE IFÁ
Ellos (los mayores de 16) andaban por Ilé para pedir larga vida. “Viviremos tan larga como declaró Oluddumare (Dios)” — fue su pregunta a Ifá.
Ellos avisaron a los mayores que no llamaran a los esuru (cuentas sagradas), los ilekes. Es decir, no hagas ritos si no tienes conocimientos básicos, y no sabes diferenciar.
Ellos avisaron que no llamen a odide (el perico), aoode (murciélago). Es decir, descaminar a la persona. Llevarla por una vía falsa. Confundir a la persona.
Ellos avisaron que las hojas de la ceiba son las hojas del árbol oriro. Es decir, que nunca engañen a las personas.
Ellos avisaron que no debes tratar de nada cuando no sabes nada. Es decir, no pretender ser sabio cuando no lo sabes.
Ellos avisaron de que seas humilde y nunca egocéntrico.
Ellos avisaron que no se entra a la casa de un obba (título de jefatura de Ifá) con malas intenciones, no seas falso.
Ellos avisaron que no se usan las plumas de ikoode (plumas sagradas) para limpiar su fondillo. Es decir, romper tabú, prohibición, no usar los textos sagrados.
Ellos avisaron que no debes defecar en epó (comida de Ifá, santo) los alimentos dedicados a los ochas y orishas puros y limpios.
Ellos avisaron que no debes orinar dentro de afo (el lugar donde se hace aceite de corojo en tierra yoruba). No alterar alimentos.

ADVERTENCIAS DE IFÁ.
RINDA HOMENAJE A OBBATALÁ
No cortar un palo en el monte y adorarlo sin saber que uno es más importante que el palo. (Odi Meyi)
El religioso no debe enojarse mucho. (Ogundá Fun)
El religioso no puede ser chismosoni traidor. (Ogundá Biogde)
Los hijos deben respetar tanto a los padres como a las madres para que puedan ser prósperos. (Okana Irete)
Las mujeres deben respetar a los maridos para que puedan ser felices. (Okana Irete)
Usted debe respetar al mayor para que tenga una vida larga. (Iká Odi)
No debe casarse con la mujer de alguien conocido. (Ogbe Ate)
Respete a la mujer de la persona que tiene algo que ver con usted y no la lleve a su casa si el consentimiento del esposo. (Ogbe Ate)
Si alguien le manda a hacer algún mal no lo haga. (Ogbe Ate)
Cuídese usted primero que los orishas lo cuidaran después. (Iwori Irete
No haga lo que no sabe, piense las cosas antes de hacerlas. (Iwori Irete)
No coja lo que no es suyo. (Iwori Irete)
Tenga siempre un pensamiento limpio. (Ogbe Ate)
No haga mal, el que lo hace se lo está haciendo a sí mismo; no se pueden arreglar las cosas con maldad porque con maldad nada se arregla. (Ogbe Ate)
No debe hacer daño, porque a todo al que usted dañe lo juzgará a usted. (Eyiogbe)
No llame lo blanco negro porque Obbatalá sólo está al lado de la verdad. (Okana Irete)

LOS PILARES DE IFÁ
En la plenitud de la Eternidad, Olódúmare decidió que debería crear Ogbon y Oye (Sabiduría y Conocimiento) para que viviera con él en su cámara de La Existencia.

Cuando El creó la Sabiduría y el Conocimiento, ellos comenzaron a comunicarse incestamente uno con otro, perturbando continuamente la paz de Olódúmare; así que El los envió a vivir en cualquier otro lugar.

Y por un tiempo Olódúmare tuvo una gran paz, hasta que un día la Sabiduría y el Conocimiento decidieron regresar ante Olódúmare y decirle que ellos no tenían nada que hacer en donde habían sido enviados. Así que para poder seguir teniendo paz y contentarlos, decidió crear a los Orisas.

Olódúmare creó los Orisas y envió a la Sabiduría y el Conocimiento a vivir dentro de ellos, naciendo entonces los principios del sistema divino de Ifá/Orisa.

En Ifá, hay cuatro “Pilares” sobre los que descansaban la Sabiduría y el Conocimiento. Estos son la Honestidad, la Paciencia, la Humildad y la Fe. Quienes buscan tener sabiduría y conocimiento en la vida deben dominar todos los aspectos de estos cuatro pilares.

Ifá habla también que la Honestidad tiene tres aspectos diferentes. Decimos que hay “Honestidad de Pensamiento”, “Honestidad de Palabra” y “Honestidad de Acción”. Por lo tanto, en Ifá se considera que la honestidad es la “lanza” de Dios.

Mucha gente encuentra difícil vivir la Honestidad en sus tres aspectos y además encuentran a Ifá muy exigente dentro de sus vidas, por lo que escogen irse en otras direcciones buscando estilos de vida más fáciles.

Sin embargo, cuando nosotros logramos fortalecernos dentro de los cuatro Pilares de Ifá, inmediatamente entramos en armonía con el Universo. Todas las bendiciones fluyen hacia nosotros. Los Orisas nos defienden de la injusticia y nos levantan cuando caemos. Olódúmare nos sonríe entonces y nos favorece al ver que nuestros destinos están siendo completados.

La mayoría de nosotros tendemos a pensar en la Verdad y la Honestidad como algo que solo se exige ser aplicado en términos de la comunicación hablada entre personas (no mentir). Sin embargo, Ifá enseña que también nuestros pensamientos y acciones deben ser honestos.

Más aún, vivir la Verdad y la Honestidad hasta ese nivel es muy difícil para nosotros. Siempre hay cosas internas y externas listas para decidir por nosotros, listas para inducirnos a renunciar al favor de los Orisas.

Así que para cultivar la Honestidad a ese nivel deberemos comenzar por cultivar la Paciencia. Pero incluso la Paciencia también puede ser difícil de dominar, pero es esencial hacerlo para vivir una vida recta.

El Odu de Ifá Ogbétúrá nos habla que la paciencia es el único hijo de Olódúmare. Con paciencia, todo se logra y manifiesta por sí mismo. Claro, es muy difícil y nadie ha dicho nunca que vivir la Verdad y vivir Ifá es algo sencillo. Por eso es que Ifá viene acompañado de soluciones.

 

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