feb 28

La santería: una religión de adivinación, magia, y de sacrificio de animales

Por: Dr. Donald T. Moore

El Tribunal Supremo de los E.U. derogo una ordenanza de un pueblo en el estado de Florida que prohibía el sacrificio de animales y por lo tanto dio el visto bueno a esta práctica. La religión conocida como la Santería así gano una victoria para sus ritos.

Pero que es la Santería? Es una religión afro caribeña que combina aspectos animistas y panteístas con la adoración de los antepasados y el catolicismo cubano.

Es una religión sincretista que mezcla la creencia en los orishas o los dioses del panteón yoruba, un pueblo al suroeste de Nigeria, con los santos católicos. A veces se identifica como la religión de los orishas contiene un gran número de mitos, cuentos o leyendas (patakis) que dan razón de ser de muchos de sus ceremonias y costumbres y las hace más comprensibles. Aunque existen más de 400 divinidades de las cuales se adoran a diez y seis activamente los que forman la base principal son Obatalá, Ochún, Yemayá, Oyá, Chango y los Guerreros que son Elegguá, Oggún, Oshosi y Osun. Alrededor de estos orishas que son a su vez deidades y santos se celebran ritos de iniciación, adivinación y magia.

En esencia la Santería es una religión adivinatoria que ofrece al creyente los medios para tener acceso al conocimiento del mundo y a las fuentes principales de poder. A su vez practica la magia imitativa con preceptos positivos y negativos. Reclama enfáticamente que no practica la magia negra, solamente la blanca.

La Santería adora a Olodumare, que también se le llama Olófi y Olorun, el Dios Todopoderoso y el Ser Supremo, y a los orishas en las fuerzas de la naturaleza donde se manifiesta la voluntad de Dios. La meta central del santero es adorar a los santos (orishas), observar sus fiestas, obedecer sus órdenes y llevar a cabo sus ritos.

A cambio de una sumisión total, se le promete poderes sobrenaturales y protección de lo malo. Eso incluye el bienestar, la salud, influencia, puestos, la posibilidad de prever el futuro y modificarlo y las otras cosas que el ser humano busca.

Cómo surgió la Santería? Cuando los colonizadores adquirieron miles de yorubas para esclavos en Cuba, Brasil, Haití y Trinidad, estos se aferraron a sus prácticas religiosas, mezclándolas con otras tradiciones africanas y ajustando su religión al nuevo medio ambiente del Nuevo Mundo. Debido a la persecución católica cubana, no las podían practicar abiertamente. Por lo tanto, asimilaron los símbolos de la Iglesia Católica Romana, la única iglesia legal en Cuba. Conforme a las semejanzas de los santos católicos a sus dioses, les dieron nombres yorubas, al adoptarlos a su fe tradicional. De manera que cuando celebraron sus rituales daba la apariencia de una adoración católica, pero en realidad en forma clandestina seguían adorando a los orishas yorubas. Por supuesto, este proceso de convivencia y adaptación a través de varios siglos modifico también las prácticas yorubas de Nigeria combinándolas con los de otros países africanos.

Se conoce también en Cuba como la religión de Lucumí y la Regla de Osha (Regla de Santo) mientras que en Brasil el mismo fenómeno lleva el nombre Candomble. El nombre africano de la Santería es Osha. Literalmente el nombre santería quiere decir la adoración de santos.

Existen varias tradiciones afroamericanas, debido en parte a su dependencia de las tradiciones orales, pues no tienen un libro sagrado como guía.

Los 16 orishas principales son Elegguá, Obatalá, Orúnmila, Chango, Oggún, Oshosi, Babalú Ayé, Algallú, Orisha Oko, Inle, Osain, Obba, Yemayá, Oyá, Ochún y los Ibeyi. Los cinco orishas que componen el fundamento de santería son Elegguá, Obatalá, Chango, Yemayá y Ochún.

Algunos estudios arqueológicos han señalado la posibilidad de un contacto cultural entre Egipto y Nigeria. Se sugiere que es muy posible que unos emigrantes de la destruida civilización Meroita en el siglo VI D.C. hayan llegado a las tierras yoruba de Nigeria a través de Sudan desde el Nilo medio al Niger medio. No solamente se sabe que la civilización Meroe al sur de Egipto estaba muy influenciada por los egipcios y sus costumbres, sino también se ha establecido arqueológicamente que ciertos aspectos de la práctica religiosa egipcia estaban presentes en la religión yoruba. (Sánchez, Julio. Hato Rey: Julio A. Sánchez Cárdenas, 1978, pág. 8)

La religión de los Orishas de Cuba después de 1959 se ha extendido esta fe en los orishas y sus prácticas a Puerto Rico y a los distintos lugares en los E.U. tales como Miami, Nueva York, New Jersey, Chicago y Los Ángeles y a varios países de América hispana como Panamá, Venezuela, México y la República Dominicana.

Sus deidades
Para el santero, la persona iniciada en la religión de los orishas, las deidades son entidades sobrenaturales y emanaciones de Olófi, el Dios Creador de los seres humanos y de los otros santos. Las divinidades tienen dos aspectos, uno de los cuales es el control de una variedad de esfuerzos, empeños e intereses humanos y el otro es la representación de diferentes elementos o fuerzas de la naturaleza. Algunos de los diez y seis principales que se adoran son las siguientes: Obatalá, representado por el santo católico de la Virgen de las Mercedes, es el padre de los orishas, el patrón de la paz y la pureza.

Orula, también conocido como Ifa y Orunmila, es el patrón de los sacerdotes (Babalawos) y el principal adivino del panteón yoruba. Es representado por el santo católico de San Francisco de Asís.

Yemayá, la patrona de los mares y de la maternidad por ser la primera madre de la humanidad, es madre de catorce de los más importantes orishas, incluyendo a Chango. Suele ser representada por la Virgen de Regla.

Ochún, la hermana menor de Yemayá y la prodiga dueña del amor, del matrimonio, del oro y de los ríos, es la concubina favorita de Chango. Se le representa como la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba.

Oyá, la reina de los muertos, dueña de la llama (fuego) y patrona del cementerio, es una de las queridas favoritas de Chango y esta hija de Yemayá suele ser representada por Santa Teresa y la Virgen de la Candelaria. Se conoce en Puerto Rico como la tierra de Oyá.

Chango, la divinidad de la virilidad, el patrón del fuego, el relámpago y el trueno, proporciona victoria sobre los enemigos y toda dificultad. Se le representa a este hijo de Yemayá con la imagen de Santa Bárbara.

Cometió incesto con su madre y tenía otras tres mujeres incluyendo a Ochún y a Oyá.

Cuatro deidades forman el grupo identificado como los Guerreros. Son Elegguá, Oggún, Oshosi y Osun. Elegguá es el guardián de las puertas, incluso la de los muertos, y el mensajero de Olófi y de los otros orishas. Sin el nada se puede lograr. Es la deidad principal de la adivinación del santero. Suele ser representado por los santos católicos de San Antonio y el Nino de Praga o de Atocha. Además, se le representa con otra imagen: una piedra que tenga forma de cabeza y que con frecuencia se encuentra detrás de una puerta de la casa.

Oggún, un hijo de Yemayá representado por la imagen de San Pedro, es el patrón de los metales y de toda persona que trabaja.

Oshosi, el hijo de Yemayá representado por la imagen de San Norberto, es el patrón de los cazadores.

Osun, el Orisha que siempre acompaña a Elegguá, advierte a los santeros cuando se aproxima el peligro. Su representación es la imagen de San Juan Bautista.

Los primeros santeros se establecieron en Puerto Rico entre 1945 1950. Después de la revolución castrista en Cuba los santeros comenzaron a salir de su país entre 1959 1961, pero el espiritismo no cobra fuerza en la Isla hasta 1965. Para 1970 en Miami el santero cubano Roberto Boluffer Fernández fue consagrado como el primer babalawo en Puerto Rico y en 1975 al conseguir el derecho de consagrar sacerdotes, los primeros fueron consagrados ese mismo ano. Para 1979 Babalawos se encontraban en los pueblos de Guaynabo, Carolina, Santurce, Rio Piedras, Bayamon, Caguas, Ponce, Vega Baja y Mayagüez. En Puerto Rico actualmente hay gran cantidad sacerdotes (Babalawos) de los cuales por lo menos 23 han sido consagrados por el primer sacerdote en la Isla. Entre los varios centros de la isla está el Templo Yoruba (Omo Orisha) de P.R. Inc. en San Juan. Se ha estimado el número de iniciados en P.R. desde 15,000 hasta 150,000.

Además de los santos católicos para simbolizar a las divinidades, se representan a todos los orishas por los fundamentos y secretos del santo. Estos fundamentos son un conjunto de una o más piedras (otanes) recogidas para la iniciación (asiento), dieciséis caracoles (Dilóggun) y diversos atributos que son pequeñas figuras y objetos que representan los poderes y características de la deidad. Las piedras consagradas, que se conservan en grandes soperas del color del Orisha, sirven para obtener una serie de beneficios, para protegerse de los infortunios y malas influencias que les asechan. Están imbuidas de ashé que quiere decir que están hechas de energía cósmica como todas las demás cosas en el universo. Estas piedras son la representación más fundamental del Orisha y se las trata como seres vivos bañándolas con líquidos sagrados refrescantes hechos de plantas, limpiándolas, frotándolas con aceite y alimentándolas con la sangre de los animales del Orisha.

Al convertirse en la divinidad, las piedras como habitaciones de los orishas cobran personalidad, adquieren el poder (ashé) del Dios o del espíritu que se fija en el. Se usan los caracoles para la adivinación. El iniciado los conserva en su casa junto a las deidades en vez de en un templo especial. Además, muchos de sus ritos se llevan a cabo en las propias casas de los feligreses.

Los collares de cuentas (elekes) del color característico de cada Orisha son otro símbolo muy importante.

Los colores de los orishas irradian ashé. Cuando ostentan el color de un Orisha, evidencia la veneración que se le profesa, y el color protege a su adorador al desviar la agresión de la brujería que se intenta lanzarle. Así resguardan a sus hijos con sus colores.

Las iniciaciones
Existen dos caminos de progresión en la jerarquía de poder y prestigio que es esencialmente un proceso ritual de once categorías, desde el no creyente hasta convertirse en un elevado grado de conocimiento y protección, en un omokoloba (uno que haya recibido a Olófi). Los diversos rituales facilitan un mayor poder y conocimiento. Los no creyentes carecen del poder que genera esta religión y por lo tanto, la protección adecuada contra el mal. En los dos caminos hay que recibir a los Guerreros aunque los demás pasos varían; en uno hay ocho pasos y en el otro hay cinco.

Con frecuencia se refiere a la iniciación con el nombre de asiento que significa contrato y obligación.
Es un contrato en el cual el Orisha conviene en proteger a su hijo, y este en servirlo, pues es su obligación. También se usa la expresión de hacer el santo para referirse a la iniciación.

El proceso de iniciación es largo, complicado y costoso. Consta de varias fases y varía según el Orisha.

Primero hay que determinar cuál de los orishas corresponde a la persona que busca ayuda. Por medio de la adivinación se determina esto y un santero, ya iniciado, puede hacer esto o para más certeza un sacerdote (babalawo).

Empieza con el recibimiento de los collares y termina con el asiento . La ceremonia de imposición de cinco collares de diversos colores correspondientes a cinco orishas consta el primer paso. Los preparativos para la iniciación incluyen un baño especial y el vestirse de ropa blanca como símbolo de una nueva vida. A veces las aguas del baño de purificación simbolizan el liquido amniótico en el cual se encuentra una criatura antes de nacer. En la iniciación se le asigna formalmente a un Orisha que también se identifica como el ángel de la guarda, que designa al dios protector y cuidador del iniciado. Incluye ceremonia de sacrificios de animales, una adivinación en cuanto al futuro del iniciado y un ano de obediencia a ciertos tabúes y restricciones. Durante este primer ano es necesario obedecer a ciertas prohibiciones sobre el vestido, momentos de las relaciones sexuales, la comida y la vida diaria durante todo este tiempo. Julio Sánchez Cárdenas. La Religión de los orishas. Hato Rey: Julio Sánchez Cárdenas, 1978, pág. 33.

Un sacerdote (babalawo) y un santero ejercen diferentes funciones, pues un sacerdote no tiene la facultad de hacer un santo o dar collares. Pero un santero si puede. El babalawo solo puede oficiar en una iniciación de su patrón Orunla cuando un hombre se convierte en un babalawo y cuando se da Elegguá y los Guerreros. La función del sacerdote babalawo es principalmente judicial, pues toma algunas de las decisiones más importantes dentro de la religión.

Debe sacrificar animales en la iniciación, pues no hay nacimiento sin sangre . Se cree que en la iniciación uno nace a una vida nueva. Al final se le considera al iniciado un hijo (omo) de su Orisha, pues durante la ceremonia se simboliza una nueva realidad: -el iniciado ha nacido de nuevo.

Para muchos santeros esta iniciación es solamente la primera de una serie de ceremonias que le lleva a comprometerse más con los orishas, pues esta relación con los orishas puede extenderse a incluir a varios. Al hacer el santo le abre el paso para uno de dos caminos, el camino del santo, que podrá hacer otros santos a otros hombres y mujeres y el de Orula (Orunla, Orunmila o Ifa) abierto solo a los hombres que serán sacerdotes (Babalawos).

No solamente durante la ceremonia de la iniciación sino durante diferentes ceremonias se logra a través de los tambores y ciertas danzas un estado alterado de conciencia conocido como trance o posesión. Se describe como el momento cuando baja el santo o que el iniciado tiene el santo montado que da énfasis en la acción del Orisha al descender y montar la cabeza del santero. Esta frase señala el control del Orisha sobre los movimientos frenéticos y los gestos de la persona, los cuales hace posible la identificación del Orisha.

En otras ocasiones la sangre de los animales sacrificados, o se derrama directamente sobre las piedras (otanes) de las divinidades, o los orishas la toman directamente por la boca de sus hijos cuando están poseídos por ellos. A veces cuando un santero esta poseído ( montado ) por un Orisha, este bebe la sangre que sale de la vena juglar después de quitar la cabeza del animal sacrificado.

Las practicas adivinatorias
Debido a su fe en la reencarnación, creen que dentro de ciertas limitaciones es posible escoger el tipo de destino en la próxima vida antes de nacer. A la vez esto implica que hay una serie de cosas predeterminadas en la vida, tales como carácter, ocupación, pobreza o riqueza, inteligencia, suerte o desdicha y duración de vida.

Así que aunque no es posible cambiar el destino en sí, uno puede empeorarlo al quebrantar una prohibición o tabú de su Orisha, desobedecer una deidad o algún trabajo de brujería que no haya podido vencer puede alterarlo. Así cobra valor las ceremonias adivinatorias, pues por medio de ellas se recibe valiosos consejos que les permiten a que ese destino sea lo menos honroso o a que sea mucho mejor por tener menos problemas y recibir los mayores beneficios posibles. Para ayudar en estas situaciones, la adivinación juega un papel crucial, porque las influencias negativas pueden ser corregidas o mejoradas cuando se descubre el porqué y el origen de ellas al obedecer las instrucciones señaladas por la adivinación. Así que no solo descubre las razones espirituales para los innumerables problemas y situaciones difíciles de la vida ordinaria, tales como la salud, el amor y el dinero, sino se informa la manera de resolverlos.

Además las experiencias de los orishas en la mitología ofrecen modelos de acción de la cual se saca provecho.

Los funcionarios religiosos más característicos de los rituales de adoración son el babalawo y el santero.
Sus respectivos instrumentos ordinarios de adivinación son el opele y el Dilóggun o caracol. Debido a que en la vida uno confronta muchos problemas y situaciones difíciles, se necesita la orientación de Olófi, la deidad suprema, quien habla a través de los sistemas de adivinación. Al obedecer a las indicadas ceremonias de adoración o veneración a una deidad, uno puede esperar el éxito. La gran mayoría de las ceremonias dependen del procedimiento adivinatorio del opele y el caracol para que puedan llevarse a cabo, aunque hay tres ceremonias que no dependen de estos. Las ceremonias que si dependen de la adivinación incluyen el recibimiento de los collares, las iniciaciones, los baños lustrales, los sacrificios de animales de dos y cuatro patas y las ofrendas de vegetales, frutas, dulces y las lámparas a una entidad sobrenatural y la participación en una Misa Católica o espiritual.

Con frecuencia se interroga el obi y el Dilóggun para conocer la voluntad de los dioses, complacerlos o reparar a tiempo la negligencia o el error que se ha cometido contra ellos. Así tiene carácter propiciatorio, preventivo o reparatorio. El uso del coco (obi), la herramienta básica de su sistema adivinatorio, se limita a contestar negativa o afirmativamente las preguntas que se les hace en un registro sobre asuntos que no son de gran envergadura. Un devoto sin estar necesariamente iniciado ( asentado ) puede hacer uso del coco, el método de adivinación muy corriente y expedito. A todo creyente le está permitido consultar sus asuntos con el coco, el cual contesta según la posición en que cae. Los que auguran favorablemente muestran o presentan la pulpa y los que dicen no, la corteza. Los santeros lo usan en sus ceremonias principales para adivinar el futuro de alguien y para determinar si a la divinidad le gusta cierta ofrenda.

Existen otras razones para el sacrificio de animales. A veces en la historia ha sido un medio de obtener el perdón de algún Orisha. Se hace además en ocasiones para evitar a que la furia del creador se descargue sobre los seres humanos. En el ritual de la iniciación la sangre suele simbolizar a veces el nuevo nacimiento del iniciado.

En otras ocasiones su propósito es suplicatorio; tiene el fin de obtener un favor o un beneficio de algún Orisha. A veces tiene el propósito de librarse de la mala influencia de un trabajo de hechicería, tal vez una enfermedad o aun la muerte. Además suele usarse para una limpieza, una purificación o un despojo para recoger las enviaciones de espíritus de poca elevación moral. Por último en algunos rituales los animales simbolizan factores negativos o la muerte que adhieren a esos animales y que se alejan de uno (Sánchez, pág. 36).

A su vez los santeros aprovechan de varios argumentos para justificar este sacrificio de animales. Afirman que desde la creación todo pacto entre Dios y el hombre ha sido ratificado por la sangre animal. Se necesita la víctima como prueba de la intención del hombre de honrar el pacto. La misma sangre representa la energía de la cual todas las cosas fueron creadas. Ofrecer sangre de un animal a la deidad es darle un regalo de energía pura que puede ser usada otra vez en la creación. Tanto la sangre de los animales sacrificados como las velas y las ofrendas de comida se dan a los orishas, y a través de estos al dios creador Olófi. De esta manera las ofrendas de diferentes clases de energía sirven para rellenar los poderes de los orishas. Ni los orishas ni los muertos antepasados comen la sangre o la comida, más bien absorben las energías de estas ofrendas. Es igual para las velas. De las tres clases de ofrendas, la sangre es la más importante y la indispensable debido a que su energía es una viviente, de la cual el mundo espiritual se forma y se nutre. Por esta razón, concluyen los santeros, Dios siempre ha demandado del hombre un sacrificio de sangre para la ratificación de cada pacto.

Como ejemplo de un sacrificio máximo esta la muerte de Cristo en la cruz para establecer el nuevo pacto.

Para la Santería la sangre de los animales sacrificados pertenece a los orishas y por lo tanto al dios creador Olófi. Se trata de un derecho divino. La matanza de los animales no se trata de algo sin sentido si no se lleva a cabo en ceremonias celebradas con gran seriedad y con mucho respeto y solo personas entrenadas por medio de los ritos iniciatorios apropiados lo llevan a cabo.

Además los santeros justifican este ritual refiriéndose a la Biblia que, según ellos, está repleto de ejemplos de sacrificio de animales a Dios de parte de los Israelitas. Aun Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo para complacer a su Dios. En el libro de Levítico Dios instruyo a Moisés como ofrecer el holocausto (Lev. 1:5). Al fin de la construcción del tabernáculo los doce príncipes representando los doce tribus de Israel trajeron sus ofrendas a Jehová y estas incluían el sacrificio de veinte animales (N . 7:11 17).

Aun cuando Maria dio luz a Jesús y no podría llevar al templo el cordero requerido, llevo dos palomas al sacerdote, una para el holocausto y la otra para la ofrenda de paz (Lu. 2:22 24) en cumplimiento a Lev. 12.

Jesús mismo subrayo la importancia de la sangre del sacrificio durante la última cena al identificar la copa como la sangre del nuevo pacto. Según el catolicismo se repite este sacrificio incruento continuamente en la misa.

Argumentan también que algunos rabinos en la actualidad han conseguido permisos especiales para el sacrificio de animales que sus feligreses consumen. Se matan estos animales según las leyes Mosaicos. Tal es el caso de los ritos de purificación de Kepuroth que los judíos Hassidic observan en la víspera del Yom Kippur que culmina con la matanza de cientos de aves. Además los musulmanes siguen las leyes de salud en el sacrificio de sus animales.

En la Santería los santeros y sus familias comen la mayor parte de los animales. Creen que esta carne, consagrada a los orishas, es beneficiosa para la salud de los que la saborean, pues tiene grandes poderes sanadores. Por lo tanto, se consideran afortunados cuando la comen.

No obstante, cuando se sacrifica al animal en un ritual de purificación, creen que el animal ha absorbido los problemas, los peligros y las vibraciones negativas de la persona que recibió este despojo. Por consiguiente nunca comen esta carne sino se elimina conforme a las instrucciones de cierto Orisha.

Además, el argumento basado en la reencarnación hace claro que el sacrificio de los animales para una causa espiritual adelantara grandemente su evolución espiritual. Migene Gonzalez Wippler. The Santeria Experience (Revised and Expanded Edition). St. Paul, Minnesota: Llewellyn Publications, 1992, pág. 306 307.

El método científico con ciertos supuestos racionalistas insiste que siempre se puede medir la única realidad por los cinco sentidos. Eso quiere decir que las creencias en los poderes ultratumba y sobrenaturales no tienen ninguna realidad. Con frecuencia se identifican tales creencias y prácticas como superstición y en otras ocasiones como autosugestión.

Aplicado a la Santería, insiste en que los orishas no tengan ninguna realidad objetiva afuera de la fe de la persona que cree en ellos. No obstante, aunque el método científico es muy adecuado para el estudio de muchos fenómenos, es demasiado limitante para el análisis de otros, pues es muy prejuiciado desde un principio en contra del conocimiento existencial.

El enfoque de realismo reconoce que hay una realidad afuera de la mente humana y que el mundo de los cinco sentidos existe de verdad, pues no es una ilusión en sí.

Además un realismo espiritual reconoce la existencia del mundo sobrenatural y ultratumba. Reconoce que todos los fenómenos que el ser humano experimenta no provienen exclusivamente del mundo material y sus causas y efectos. Esto significa que a veces, pero no siempre, lo que aparenta ser milagroso, puede serlo, pero no necesariamente lo es. Aquí hay por lo menos tres modalidades de interpretación de las experiencias de la Santería y de otros movimientos ocultos y esotéricos.

Muchos santeros creen que los orishas son deidades con existencias individuales en el plano espiritual tal y como su mitología los representa. Son santos, deidades o manifestaciones de Dios.

Carl Gustav Jung, un escritor y erudito de la psicología y psiquiatría y por un tiempo un colega de Sigmund Freud, estudio y reconoció la realidad de las experiencias más allá de los cinco sentidos. Proveyó una interpretación única que hoy está ampliamente difundida. Usando su interpretación de arquetipos, es posible concluir que los orishas son puntos de contacto con el inconsciente colectivo de la humanidad. Así que según esta interpretación cada Orisha es un arquetipo o un complejo autónomo dentro de la personalidad humana.

Puesto que cada arquetipo es independiente del resto de la personalidad y evidencia características fuertemente individualistas, con frecuencia se porta como si fuera una entidad separada y sobrenatural. Para Jung cada arquetipo controlaba un aspecto diferente de la personalidad y/o diferente empeño humano. Es posible pensar que esto es la misma función de los orishas. Cada Orisha, entonces, como un arquetipo o complejo autónomo ha sido desarrollado y balanceado dentro de la personalidad del santero. Debido a las características individuales que distinguen a un ser humano de otro, en la Santería se dice que uno está bajo la protección del Orisha que comparte el mismo modo de ser. González Wippler considera que una de las distintivas de la Santería que ha logrado armonizar a la perfección los varios elementos en la inconsciencia dentro del psique humano por medio de la personificación de los orishas como personajes distintos.

Cuando un Orisha toma posesión de un creyente o santero, las energías psíquicas de dicho arquetipo dominan por el momento la personalidad consciente. Ese individuo, entonces, exhibe unos poderes extraordinarios y conocimientos excepcionales del futuro, que se originen en los atributos naturales del arquetipo formado de pura energía psíquica dirigida a través de un canal especifico (González Wippler, pág. 112 114).

Desde este punto de vista, toda deidad y fuerza angélica de toda religión y sistema de magia son puntos de contacto muy profundo dentro de la inconsciencia humana. Cada uno como una fuerza arquetípica encerrada dentro de la inconsciencia humana es la manifestación de la inconsciencia colectiva de la raza humana. Se hace contacto con estas energías por medio de las oraciones, visualizaciones, invocaciones y ceremonias. No importa su nombre dentro de la religión, pues todos son lo mismo con diferentes nombres y aspectos. Son las manifestaciones de las energías concentradas de la raza humana que las ha desarrollado a través de su existencia evolutiva y milenaria. Son reales y forman parte de nosotros.

Algunos arquetipos son positivos y otros son negativos. Jung identifico una de estas fuerzas negativas poderosas dentro del psique como la sombra. Para él se trataba de una concentración de todo lo reprimido, los enojos, las frustraciones, los resentimientos, los odios y las inclinaciones negativas. Para ese teorista debemos integrar la sombra con los demás arquetipos dentro de nuestra personalidad.

Identifico esto como el proceso de individualización. Visto así, los orishas son manifestaciones de la inconsciencia colectiva. “Las apariciones” en La Sana Doctrina de Julio ago. de 1992 o pág. 276 285 en “Las Doctrinas Sanas y las Sectas Malsanas”.

Al ver hacer contacto con ellos, el santero suelta vastas cantidades de energía arquetípica de la mente inconsciente y la dirige por medio de los canales escogidos (González Wippler, 130 31). La conclusión de González Wippler es que cada Orisha vive dentro de la conciencia de todo ser humano. Es una energía psíquica pura dirigida a través de un canal específico.

En el caso del realismo bíblico, la tercera modalidad, se reconoce la existencia de dos mundos: el espiritual y el material. Eso quiere decir que este mundo material de los cinco sentidos no es el único, sino más allá hay uno espiritual. A su vez no niega la realidad de lo material, sino afirma su existencia e importancia como creación de Dios. Además, en el mundo espiritual, existen dos reinos, el espiritual de Dios y sus santos ángeles y el maligno de Satanás y sus secuaces, los demonios que son los malos espíritus. Los dos reinos del más allá tienen poderes sobrehumanos que pueden compenetrar el mundo humano.

Para el cristiano los orishas y los muertos antepasados no son las fuentes de los poderes de la Santería. Cuando hay manifestaciones reales, provienen de los poderes enormes y malignos del reino de la oscuridad. Las imágenes y los cuadros supuestamente simbolizan a los santos muertos o las deidades, pero para el cristiano representan más bien a los espíritus malignos, los demonios (1 Cor. 8:4 6 y 10:19 20), pero estos solo pueden operar bajo la soberanía de Dios. Tampoco es siempre posible atribuir todo lo que ocurre al mundo espiritual más allá debido a que las potencialidades y las capacidades de la mente humana se desconocen. Además a veces los fenómenos pueden ser únicamente coincidencias que no tienen ninguna relación causal con el mundo sobrenatural. Asimismo, pueden tener sus explicaciones en alguna causa en el mundo material que se desconoce en el momento que ocurren.

Porque la popularidad de la Santería en nuestros días? Tal vez la razón más importante se debe al conocimiento que uno cree adquirir de sí mismo y de su identificación con las fuerzas y ritmos de la naturaleza. Así se siente una integración del alma humana con la naturaleza. También algunos comprenden unos misterios antiguos y aprenden una sabiduría que está ausente de las sociedades secularizadas y racionalistas.

Por último, el santero adquiere poderes especiales a través de las iniciaciones y la adoración de las orishas.

Pero, que es la naturaleza del poder que experimenta? Como ya hemos sugerido, hay por lo menos cinco interpretaciones: la mente humana y la autosugestión, las deidades (orishas) con sus poderes mágicos, los arquetipos de la inconsciencia colectiva, los espíritus de los muertos y el poder satánico y demoniaco de los ángeles caídos.

Una evaluación cristiana
Hay varios puntos negativos en relación con la Santería desde la perspectiva bíblica y cristiana. El primero de gran importancia es que no hay cabida en ningún lugar en este sistema religioso para Jesucristo, su enseñanza y su obra redentora. El cristianismo es cristocentrico. No basta insistir en la antigüedad milenial y la grandeza de las civilizaciones africanas donde predominaba esta religión. El criterio de la verdad no es ni su antigüedad ni los logros de alguna civilización, sino es su relación intima con el Dios Creador y la transmisión del conocimiento de la voluntad divina al hombre. Por eso la máxima revelación de Dios para todo ser humano está en su propio y único hijo hecho carne (Heb. 1:1 14; Jn. 1:18).

Segundo, la Santería presenta el problema del discernimiento de los espíritus al cristiano, pues hay legiones de espíritus malignos que vagan por el espacio (Ef. 2:1 2; 6:12). Los mismos, según la experiencia de Jesús y los apóstoles, pueden ser poseídos de personas (Mt. 12:43 45) y suelen hablar por medio de aquellos que los tienen metidos (Mar. 5:1 13) y aun hacen pronosticaciones sobre el futuro (Hch. 16) y tienen conocimientos de las personas y del pasado que los mismos seres humanos no tienen (Mar. 5:7). Poseen las facultades de la clarividencia y la precognición entre otras.

La idolatría, los mitos y los nombres de los orishas suavizan y esconden la identidad del maligno involucrado detrás de su nomenclatura. Los del reino de la oscuridad mienten y engañan pretendiendo ser entidades de luz y de amor que ayudan para el bien (1 Ti. 4:1). Ver en “Las Doctrinas Sanas y las Sectas Malsanas”, pág. 26 29 y 293 300 y ” Eres un cristiano del Antiguo o Nuevo Testamento” en “La Sana Doctrina” (Dic. ene., 1987) (II:1) y “El Cristo de la fe cristiana” (Nov dic., 1992) (VII:6).

La evocación y la invocación de los espíritus que es parte obligatoria de sus rituales lleva a la posesión del santero por estas entidades, llamándolas orishas o espíritus de los antepasados, pero son del reino de las mentiras. La posesión es la perdida voluntaria de la conciencia normal con la cual Dios nos ha creado para que le adoremos a Él en un culto racional (Ro. 12:1 2).

Tercero, Cristo es más poderoso que todos los espíritus y orishas en conjunto e individualmente. Todos los evangelios al narrar las experiencias del Mesías coinciden en el poder de Cristo sobre toda clase de espíritu, aun cuando miles de ellos se unen en un solo ser humano (Mr. 5:1 20). El evangelio de Marcos en particular subraya esto, porque el 25% de los milagros de sanidad demuestran la autoridad indiscutible de Jesús sobre ellos. Además, en su muerte en la cruz los venció (Col. 2:13 15). Pablo se refiere a ellos en términos gnósticos de su época (Col. 1:16; Ef. 1:21; 3:10). Son principados y autoridades o principios elementales . Estos son poderosas emanaciones jerárquicas designadas para dominar sectores del universo tal como se piensa de los orishas. Cristo era vencedor y no solamente victima en la cruz. Por eso el crucifijo no representa la totalidad del significado de la muerte de Cristo. Hace falta la cruz vacía para complementar la verdad de que el Hijo de Dios conquisto la muerte y a los espíritus que hicieron complot contra él. Los dos símbolos representan una fase del evangelio.

Además, aunque los santeros reclaman ser monoteístas con el único dios creador Olófi, en realidad sus prácticas rituales demuestran que son politeístas. Sus leyendas dan la impresión de que el creador es tan distante, tan trascendente que no tiene interés personal e individual en ningún ser humano en particular. Por eso la creación de los orishas como mediadores que se relacionan directamente con el ser humano y el creador. Los orishas, entonces, son intermediarios creados por el verdadero Dios Olófi (Olodumare y Olorun), el Dios Todopoderoso y el Ser Supremo, el más poderoso y el que sostiene y gobierna nuestro planeta y tiene poder sobre la vida y la muerte de todo ser humano. Seg n sus enseñanzas decidió hacer a los orishas y delegarlos ciertas responsabilidades. Por eso castiga las malas acciones de ellos y les dio instrucciones sobre los sacrificios de animales y su sangre. Cuando el ser humano muere también le da cuenta por sus acciones, pues Olófi juzga lo bueno y lo malo.

Muchos aspectos del concepto del Dios Creador en la Santería se parecen a la revelación bíblica, pero otros difieren. Por ejemplo, se dice que Olófi aprueba la adivinación, que delega elementos de la naturaleza a los orishas y que tuvo un hermano Oddua. Estos aspectos y otros son distorsiones de la revelación original debido a la caída del hombre en el pecado. Como pecadores se ha pervertido y torcido la visión del Dios Creador. Es decir este concepto del Dios Creador es el producto de la revelación divina y de la perversidad humana (Ro. 1:18 25). Pablo identifico al Dios no conocido en Atenas como el Dios que el predicaba (Hch. 17:22 31).

Tal vez, como Domingo Fernández sugiere, es necesario en la apologética reconocer al Dios Creador del santero como el verdadero Dios Todopoderoso y el Ser Supremo, aunque este deformado por el pecado del hombre.

Tendríamos que recalcar, además, que el único mediador entre nosotros y ese Dios es Cristo Jes s (1 Ti. 2:4 5), quien nos ha amado entrañablemente hasta su victoriosa muerte por nosotros y que el Hijo de Dios como el Señor nos provee protección y cuidado a diario. Asimismo, envía el Espíritu Santo para cuidar, guiar, exhortar, consolarnos y enseñarnos. También ese mismo Espíritu Santo comunica su voluntad a nosotros por medio de la Palabra escrita no por la adivinación.

Otro punto negativo de la Santería es que los cientos de divinidades tienen las mismas debilidades que los seres humanos. Tienen deseos materiales, forman lazos amorosos, tienen peleas y celos. Son violentos. Tienen preferencias, se embriagan con ron; cometen adulterio e incesto. Casi todos son brujos, pues practican la adivinación, la hechicería, la brujería y la magia. Forman pleitos y guerras. Se parecen a los hombres y las mujeres de carne y hueso, ya que tienen los mismos sentimientos y reacciones. Son susceptibles, apasionados, celosos en el extremo y vengativos. Contraste estas cualidades de los orishas con la santidad y la perfección de Dios en Cristo Jes s y el ejemplo que el Hijo único de Dios dio en la vida y en la muerte (1 Pe. 2:18 25). Fernández, Domingo. Que cree la santería? Miami: Editorial Resurrección, n.d., pág. 83 84. Pág. 64 69 de Las doctrinas sanas y las sectas malsanas” y “La magia y el cristiano” en La Sana Doctrina (enero feb. 1988) III:1.

La Santería es en esencia una religión adivinatoria. Provee diversos sistemas para adivinar el futuro de la persona. También se proveen recetas para la magia blanca, pero las personas pueden usar sus conocimientos también para la magia negra en los hechizos. El problema de clasificar algo blanco o negro depende de la perspectiva de la persona que la hace, pues lo que es bueno para uno puede ser en realidad malo para la víctima. No obstante, la Santería da importancia a la magia amorosa y la sexual o amatoria, los amarres, los desamarres, los polvos (afoche), los baños y los sahumerios.

Provee amuletos y resguardos (Osain) y un agua sagrada (Omiero) que purifica, regenera y cura debido a que en ella se concentra el poder mágico y medicinal de las plantas y las influencias de los orishas que les infunden con sus energías.

Para el cristiano todo esto está en contra la voluntad del Dios verdadero y único revelado en Jesucristo y la Biblia (Lev. 20:6; Ex. 22:18; Dt. 18:10 12; 2 Rey. 23:24; Hch. 19:19; 1 Jn. 5:21; Apoc. 22:15).

Otro aspecto negativo es su interés exclusivo en resolver problemas personales. No se preocupa por la sociedad o el bienestar de la comunidad o del pueblo en general. Hay una concentración en las ceremonias para satisfacer las necesidades individuales de los creyentes y de los orishas nada más.

Las normas morales de la Santería tienen el propósito de hacer más efectiva la ceremonia (Cabrera, 141 142). Además, se hace santo por una ceremonia. En términos bíblicos ser santo no es cosa de ceremonia, tampoco tiene el propósito de manipular a Dios (1 Tes. 4:3; 1 Pe. 1:16; Heb. 12:14). Dios mismo es justo, santo y puro, por eso lo exige de los que le adoran en espíritu y en verdad a que sean santos y perfectos como el Padre celestial (Mt. 5:44 48).

La creencia santera en la reencarnación no es compatible con las enseñanzas bíblicas. En algunos aspectos el sacrificio de animales a las divinidades tiene propósitos muy distintos al del Antiguo Testamento y en otros son parecidos.

Los propósitos o motivos del sacrificio del Antiguo Testamento son variados: a veces son regalos jubilosos para Dios (Ex. 23:15; Dt. 16:16). Otros tienen la intención de sellar una alianza entre hombres (En. 31:44 54) o entre estos y Dios (Ex. 24:9 11). Por último a veces son para expiar el pecado ya cometido (comp. Lev. 16:11). A su vez servía para instruir al pueblo de Dios en la santidad del Señor y la pecaminosidad del hombre. Los sacrificios de los animales le enseño la verdad de que se necesita la sangre para efectuar el perdón (Heb. 9:22) y que no bastaba la sangre animal aunque estuviera en perfectas condiciones y ofrecido conforme a los mandatos. Aun la misma repetición anual indicaba su falta de efectividad para eliminar el pecado, pues se ofrecía una y otra vez (Heb. 10:11 14). A la vez sirvió como anticipación en el futuro a un sacrificio perfecto que, una vez ofrecido, no habría necesidad de más ofrendas (10:5 9). Además, cuando se ofreció el sacrificio perfecto de Cristo en la cruz, se elimino esa práctica para siempre.

La Carta a los Hebreos hace claro que la sangre de los sacrificios del Antiguo Pacto no efectuaron el propósito de expiar el pecado del hombre (He. 10:4), pero señala en Hebreos 9 al 10 que lo que esos sacrificios de animales no podrían hacer, Cristo lo efectuó una vez para siempre y de una manera mejor, porque sus efectos son permanentes y más abarcadores. Se obligo al animal a ser sacrificado mientras que el de Cristo se debió a una decisión personal y voluntaria (10:5 10). Por lo tanto, el sacrificio en la cruz es más satisfactorio y tiene una base más personal. Como sacrificio superior es efectivo para todos los pecados (9:16 28) de todos los tiempos; nunca jamás se puede repetir ni hace falta. Pues su ofrenda de sí mismo, un sacrificio que supera a todo sacrificio animal en el pasado, el presente o el futuro, es definitiva, efectiva, final y completa. Así que hoy no existe ninguna necesidad para el sacrificio de animales en el día de hoy.

Cuando uno muere, donde va su espíritu? Se queda vagando por el aire?
Para el cristiano el espíritu de todo difunto va directamente a un lugar donde espera el juicio final. Esto esta implícito en el caso del mendigo Lázaro y el rico (Lu. 16:20 25) que frecuentemente se considera una parábola pero el texto sagrado no lo especifica. Sea parábola o historia hace claro la importancia de un compromiso con Dios en esta vida y subraya la verdad de que un muerto no puede regresar para ayudar a los vivos.

Cabrera, Lydia. Yemayá y Ochún. Madrid: Colección del Chicheruk en el exilio, 1974, pág. 290 341.
Ver “Las evidencias para la reencarnación” en Las Doctrinas Sanas y las Sectas Malsanas (pág. 152 158) o en La Sana Doctrina (Enero feb de 1990) (V:1).

Implícito esta también la idea de que tampoco puede regresar para hacer el mal a los seres humanos.
Por lo tanto, los fenómenos y las manifestaciones de los espíritus no son de los difuntos. Existe, entonces, una variedad de otras posibilidades, entre ellas pueden ser otras entidades que tienen suficientes conocimientos para engañar a las personas y hacerlas pensar que son los espíritus de los muertos. Para el cristiano, entonces, pueden ser los espíritus malos o los ángeles caídos. En el caso de la muerte de un siervo del Señor pasa a estar con Cristo para siempre (2 Cor.5:1 10). Pablo estaba plenamente convencido, y esto es nuestra esperanza y seguridad. Ver pág. 4 9 en Las doctrinas sanas y las sectas malsanas o “El espiritismo y el cristiano” en La Sana Doctrina (ene. feb, 1986) I:2.

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feb 21

Antiguos Egipcios y Yorubas

SEMEJANZAS ENTRE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS Y LOS YORUBAS

El número de ideas y prácticas Yoruba que son idénticas o similares a las de los Antiguos Egipcios es tan grande que existe una clara evidencia de la íntima conexión que hubo una vez entre los Yorubas y los Antiguos Egipcios. Lo asombroso es que tantas ideas y prácticas permanezcan inalterables a pesar del lapso de varios siglos desde que los Yorubas emigraron hacia el Sur y al Oeste de Egipto. Algunas serán mencionadas ahora:

1. La idea de una vida futura y del juicio después de la muerte. Arriba se ha hecho referencia al hecho de que el dios egipcio Thoth era bien conocido de los Yorubas como el dios de la verdad y la justicia. En consecuencia, los Yorubas tienen una fuerte creencia en el juicio después de la muerte, cuando todos tengamos que rendir cuentas de nuestras acciones en el mundo y cuando, tanto el bueno como el malvado, reciban la debida recompensa o castigo. Los malvados serán enviados a ‘Oran añadí’, o sea ‘infierno’. ‘Infierno’ dice Taylor, “es desconocido en el pensamiento salvaje”.

2. La existencia de una creencia en una vida futura y en el infierno entre los Yorubas es por lo tanto una supervivencia de alguna más alta religión que en este caso puede ser correctamente identificada con la religión del Antiguo Egipto.

Hay muchos proverbios Yoruba que muestran la existencia de estas ideas. Los siguientes son ejemplos: ‘Gbogbo ohun ti a ba se li aiye li ao duro ka mi asalu orun’, ‘tendremos que dar cuenta de todo lo que hagamos en este mundo cuando lleguemos al vestíbulo del cielo’. ‘Nigbati mo ba ku, emi polu re yio lo ro o niwaju Olorun’, ‘cuando yo muera, tanto tu como yo tendremos que declarar nuestro caso ante Dios’.

3. La deificación de los Reyes. En Yoruba los reyes son pagados con tal consideración que puede ser descrito como honores divinos. Se les menciona generalmente como ‘Oluwa mi, Oba’, o sea, ‘mi señor, el Rey’. Sangó una de las deidades adoradas en muchos lugares de Yoruba, es un rey deificado.

En este sentido, puede mencionarse la existencia en Yoruba, de una forma de doble gobierno como existía en el Antiguo Egipto. Esto ha persistido a través de los siglos, y aunque esta casi desapareciendo, todavía permanece en una importante ciudad como Isehin, donde en 1913 tuvo como resultado matanza y asesinato debido al deseo no contenido del vivir de usurpar el poder que pertenecía al ‘Alasehin’ o jefe supremo.

4. La importancia relacionada a los nombres. Esta es tan grande como lo era en el Antiguo Egipto. Al nombre de un hombre se le supone que tiene una verdadera fuerza para determinar su carácter. Por ejemplo, ‘Oruko nro o’, ‘su nombre está impulsándole a tales actos’. Los nombres no se dan al azar, sino según las circunstancias que prevalecen cuando los niños nacen. Cada persona tiene el orgullo, no sólo de su propio nombre, sino también de los nombres de sus antepasados: por ejemplo, ‘Emi Afolabi omo Lisabi’, ‘Yo, Afolabi, descendiente de Lisabi’.

5. Fuerte creencia en una vida futura. La idea de una vida futura se ha mantenido por los Antiguos egipcios y los Yorubas de una forma idéntica, con la excepción de algunos detalles que los Yorubas parecen haber perdido. Algunos de los muchos términos usados por los Antiguos egipcios están todavía en uso entre los Yorubas de hoy. Como los siguientes: Ka, aakhu, Khu, Sahu y Ba. Según el Prof. Sayce, la palabra egipcia ‘Khu’, o ‘la parte luminosa del hombre’, “es una chispa de la divina inteligencia que se extiende por el mundo y a la cual debe regresar”. Ello “pasó después de la muerte dentro del otro mundo”. Que estas palabras deberían ser usadas con el mismo sentido por los Yorubas es un hecho muy interesante. La palabra Yoruba para el verbo ‘morir’ es ‘ku’, que es ‘convertirse en espíritu luminoso’. La palabra está explicada mejor en la expresión ‘O ku o di arinako’, ‘está muerto, se ha convertido en un espíritu incorpóreo para ser juntado en el camino’.

En un capítulo posterior se enseñará que la idea de un espíritu luminoso volviendo a la divina inteligencia es bien conocida por los Yorubas.

Las notas de más arriba sobre la palabra ‘ku’ aclarará la dificultad sobre el sentido del saludo Yoruba ‘O ku’ y la palabra ‘ku’ usada con otras palabras con el fin de saludar. No hay duda que la traducción literal de ‘O ku’ como ‘puede que mueras’ es errónea, así también lo es la traducción de ‘ku ise’ como ‘puede que mueras de trabajo’.

Según la concepción egipcia el ‘khu’ está rodeado por el alma que procura subir al mismo nivel de vida y calidad etérea. Después de la muerte, el ‘khu’ se libera, el alma malvada, que no ha respondido a la incitación del ‘khu’, atraviesa una serie de sufrimientos hasta “que muera la segunda muerte, y sea aniquilada para siempre. El alma buena, por otra parte, que ha escuchado la voz de la divina inteligencia… le es permitido ver a Dios cara a cara y perderse ella misma en su gloria inefable”. Esta es la idea que forma el fondo de los saludos Yoruba, ‘Oku’ significa, por lo tanto “tu alma puede convertirse en espíritu luminoso”, en otras palabras, el saludo es un deseo de que el alma de la persona a quien va dirigido sea un buen alma que recibirá la recompensa descrita arriba. Del mismo modo ‘Ku ise’ significa “puede que tu alma se convierta en espíritu luminoso como recompensa por el trabajo que estás haciendo ahora”. Igualmente el significado de los saludos inducidos por ‘ku’ se hacen bastante ininteligibles. Es destacable que los saludos todavía están en uso aunque su significado original se ha perdido a través del tiempo. Todo esto permanece en idea sostenida de que los saludos expresan buenos deseos.

6. La creencia en la existencia de espíritus guardianes. Esta es una parte de la doctrina de ‘ka’, los ‘kas’ de desaparecidos antepasados eran considerados por los Antiguos Egipcios como los compañeros de la vida y residiendo en sus descendientes. “En Nigeria existe la creencia similar de un espíritu guardián, que es invariable de la misma familia, y generalmente el espíritu del padre”. La siguiente expresión Yoruba puede ser citada como apoyo de esto: ‘Bi ti baba mi ba gun mi’, ‘cuando o si el espíritu de mi padre me espolea a tomar medidas’ (lit. cuando lo que pertenece a mi padre me guía). La creencia también encuentra expresión en una interesante costumbre practicada por los Yorubas en ocasiones.

7. Se hace un agujero de 15 a 18 pulgadas de profundidad y de 8 a 10 pulgadas de ancho. Dentro de este agujero son lanzados regalos en especie para asegurar la ayuda de los espíritus difuntos que han sido invitados ceremoniosamente a ocupar el agujero. El objeto de la invitación es explicado, y la ayuda de todos los espíritus guardianes de la familia será solicitada ardientemente. El incumplimiento de observar este habitual rito se considera que puede estar lleno de serias consecuencias, por ello provocará el disgusto de los espíritus guardianes cuya habitual ayuda puede ser por ello retirada.

SUPERVIVENCIA DE NOMBRES Y COSTUMBRES

La conexión entre los Antiguos Egipcios y los Yorubas puede ser claramente ilustrada bajo este encabezamiento. Primero de todo, hay una supervivencia de nombres y costumbres. Una de estas es el nombre de Khafra, del cual se deriva la palabra Yoruba ‘afara’. La palabra es usada con dos sentidos contradictorios (en uno denota la rapidez con que las órdenes del Rey deben ser obedecidas, y en el otro denota el retraso, que generalmente, conduce a que un hombre sea capturado y obligado a entrar al servicio del Rey).

El nombre de ‘Khufu’ también perdura en la palabra ‘ofo’ u ‘ofu’, ‘derroche’. Una supervivencia que conserva la idea de que el tiempo y la energía gastadas en el servicio del Rey Khufu eran considerados como un completo derroche. Otros nombres que sobreviven son (a) Pasht, que perdura en ‘pasi’ (pashi), (b) Danga, ej. ‘lo bi danga’ ‘ir tan rápido como un enano Danga’, (c) Attar, que perdura en la forma de Ata, ej. ‘the ata of igbirra’.

En segundo lugar, hay una supervivencia de nombres de animales. La palabra Yoruba para león es ‘Kini-un’ que se deriva de dos palabras egipcias, ‘Qimi’ ‘negro’ y ‘un’ ‘ser’. La palabra egipcia para hipopótamo es ‘Ririt’, de la que la palabra Yoruba ‘riri’ ‘sucio’ se deriva. La derivación es debida, sin duda, a la sucia aparición generalmente presentada de un hipopótamo emergiendo de aguas pantanosas. El animal sagrado de la ciudad de On (Aunu) permanece en la palabra ‘Oni’ ‘cocodrilo’, un nombre usado como el título de uno de los jefes supremos de Yoruba, que es, el ‘Oni’ de Ifé. ‘Nokit’ (una bestia fabulosa), también sobrevive en la palabra Yoruba ‘Inoki’, una bestia fabulosa identificada a menudo como un mono. La supervivencia de ‘sha’, el animal ‘typhonian’, será observado en un capítulo posterior.

En tercer lugar, hay una supervivencia de nombres de lugares. ‘Salug’ sobrevive en el nombre ‘Saluga’, ej. ‘Aje saluga’, ‘el dios de la riqueza de Salug’. ‘Bahtan’ sobrevive en la palabra ‘ibatan’, ‘un relato’, una palabra que quizás originalmente significaba ‘un compatriota’.

La frase Yoruba ‘apa amu sua’ que significa ‘ una persona despilfarradora’, se deriva de tres palabras egipcias: ‘Apa’, ‘el que pertenece a la casa’ (pa) (un sirviente doméstico); ‘amu’, un ‘amu’, una de las tribus asiáticas contratadas en servicio doméstico en el Antiguo Egipto; ‘sua’ (sua-nit), un nombre del Antiguo Egipto. La frase es un término despreciativo que preserva la idea del despilfarro de sirvientes domésticos extranjeros en el Antiguo Egipto que apenas conocían el valor de la loza y otros artículos que ellos a veces rompían en pedazos.

En cuarto lugar, hay una supervivencia de costumbres. Dos de estas se mencionarán aquí. La poligamia existía en el Antiguo Egipto como ahora en el país de Yoruba. Una destacado punto de semejanza es la posición de la primera mujer. En el Antiguo Egipto ella disfrutaba de derechos y privilegios negados a las otras mujeres.

En Yoruba éste es también el caso. Ella ocupa una posición peculiar en la casa y es tratada como ‘Iyale’ ‘la señora de la casa’ (un título que corresponde en significado al de ‘nibit piru’ de los Antiguos Egipcios).

Las costumbres en los entierros son también similares. Antes del entierro el cadáver en Yoruba es vestido igual que las momias egipcias. En el caso del entierro de un rey, los esclavos del rey deben ser enterrados con él, y sus oficiales jefes y mujeres deben morir el día del entierro. La idea que se oculta bajo esta costumbre es que el rey requerirá el servicio de sus dependientes especialmente para trabajos manuales, en el otro mundo. Desde luego, la influencia británica ha puesto fin a tales prácticas, pero la idea todavía sobrevive y corresponde a una similar idea que nos conduce a una similar costumbre en los primeros días del Antiguo Egipto, la práctica es ligeramente modificada por la sustitución de figuras ‘ushebti’ por personas vivas.

Una pieza más de evidencia puede añadirse aquí. Es destacable que las mismas palabras usadas para denotar ‘Egipto’ y ‘los egipcios’, existen con formas modificadas en el lenguaje Yoruba. La palabra griega para Egipto ‘Aiguptos’, se dice que deriva de ‘Khi-khu-ptah’ ‘el templo del alma de Ptah’.

Ahora, figuras de animales, particularmente la oveja, se dice que son talladas sobre las murallas exteriores del templo de Ptah, y es muy posible para el proletariado el aplicar el nombre del templo a los animales cuyas figuras fueron talladas sobre sus muros. Es muy posible que de este modo los Yorubas derivaron de la palabra griega ‘Ai-gup-tos’, la palabra ‘a-gu-to’ (n), que significa ‘una oveja’.

 Además, la palabra del Antiguo Egipto para un egipcio es ‘rotu’ o ‘roti’. La palabra existe en el lenguaje Yoruba y es usada como un nombre, ej. ‘Ifatu-roti’. La palabra ‘Qubti’ (Qobt), los Coptos de los griegos, sobreviven en la palabra Yoruba ‘kobiti’, que es un nombre muy conocido en el país Yoruba, especialmente entre los Egbas.

Después de una investigación de las Religiones Africanas del Oeste, incluyendo la de los Yorubas, Sir Harry Johnston escribió lo que sigue: “Cuanto más se investiga en las complicadas religiones de África Occidental, especialmente en toda la región del Niger, tanto más llegamos de manera irresistible a la conclusión de que son fundadas en ideas que han viajado por todo el camino desde Egipto o desde las costas del Sur del Mediterráneo”.

Tratando sobre el mismo tema, otro escritor dice: “Cuando uno ha inspeccionado superficialmente nuestro actual conocimiento de esas gentes de Costa de Oro, uno no puede menos que notar un muy descuidado aspecto de nuestros estudios. Esa es la relación cultural de la cultura de los grandes reinos con los que han estado en contacto. No se ha hecho un minucioso examen de la huella de Egipto, ni de la de los Imperios Romanos y Griegos… Estas observaciones se aplican no sólo a Costa de Oro y el país Yoruba, sino también a África Occidental en general.

La evidencia dada arriba puede ser considerada como “prima facie”, evidencia que apoya la teoría de una fuerte conexión entre los Antiguos Egipcios y los Yorubas.

La conexión entre Egipto y el país Yoruba debe datarse desde siglos anteriores al establecimiento del viejo reino egipcio hasta el fin de la época griega y principios de la época romana.

 

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feb 09

Que es un caldero espiritual?

Buscando en internet sobre lo que es exactamente un Caldero Espiritual o Prenda de Muerto, he encontrado este tema que además de interesante creo que se explica bastante bien. Ignorando por completo éste campo, os cito el tema que he encontrado para beneficio de todos los que estéis interesados. Deciros que no se indica quien es el autor del mismo, no obstante, todo lo que se diga en el siguiente texto es propiedad de su autor.

Cito:

Como ya sabemos, mucho se ha debatido sobre la existencia de estos artefactos, que a simple vista no presentan gran diferencia de lo que se conoce como una auténtica Prenda de Palo Monte. Un sinfín de Paleros alegan (entre otras razones) que la “Prenda Espiritual” o “Caldero del Muerto”, como también se le conoce, no es más que un invento que se deriva del sincretismo creado entre Palo Monte y el Espiritismo Cruzado. Otros aseguran que sí existen, y a su vez confirman la validez de estos tipos de ‘Prendas’ que actualmente se han mostrado bien populares. En mi opinión lejos de ser contradictorias, ambas opiniones muestran un alto porcentaje de credibilidad. Para poder entender el ¿por qué?, debemos primero tener en cuenta que esta religión durante siglos, se ha visto permeada de elementos ajenos y que poco a poco han sido incorporados como parte de su propia creencia.

Aunque esta sección del foro es sobre Palo Monte, creo conveniente abordar ciertos aspectos del Espiritismo, debido a la evidente relación y para mejor comprensión de las llamadas Prendas Espirituales. La veneración al espíritu, ya sea natural o ancestral, es una práctica que se ha llevado a cabo desde los principios de la civilización humana. Aunque cada cultura proyecta una cosmovisión espiritual diferente, todas comparten un punto en común: “la conexión con el más allá”.

Si analizamos los ritos religiosos oriundos del Congo, que dieron pie a la formación de lo que hoy conocemos y entendemos como Las Reglas de Palo Monte, podemos apreciar que las doctrinas del espiritismo Kardeciano junto a sus diversas variantes, entre ellas el espiritismo de cordón, el científico o de mesa, el de botella, el espiritismo cruzado, u otro tipo de espiritismo parecido a lo que se practica en Cuba y demás países latino-americanos, realmente no están comprendidas dentro de la creencia Bantú.

Por ejemplo, los bakongos no podían visualizar un cuadro espiritual integrado por entidades guías y protectoras, como sucede en el caso del espiritismo cruzado, ya que simplemente eso no formaba parte de su cultura religiosa. Sin embargo, ellos veneraban y rendían culto a los espíritus de sus ancestros y antepasados, además de que trabajaban con espíritus de la naturaleza que según sus ideales, estaban en todos lados, lo mismo en una piedra, en un árbol, en un animal, etc. Desde luego, al llegar al nuevo mundo y tras un largo proceso de asentamiento, estos negros africanos pusieron en práctica sus ritos religiosos. Poco a poco empezaron a familiarizarse con elementos pertinentes a otras creencias, e innegablemente fueron ellos y sobre todo sus descendientes criollos quienes de forma gradual, incorporaron muchos de estos elementos que actualmente tomamos por legítimos.

En el espiritismo cruzado que se practica en Cuba, por ejemplo, vemos como cada ser humano posee un cuadro espiritual, cuya función vital es la de guiar y proteger al individuo. Una gran mayoría de los creyentes en las religiones afro-cubanas, tienen al menos un espíritu con tendencias relevantes a las prácticas de dichos cultos. El elenco que conforma un típico cuadro espiritual cubano ‘a lo cruzao’, puede estar integrado por diversos espíritus, entre los cuales generalmente figuran indios, árabes, gitanas, médicos, sacerdotes y especialmente espíritus de orígenes africanos, ciertamente los más populares.

Aunque en realidad no existe una explicación concreta que defina el proceso de elección para integrar el cuadro espiritual de una persona, todo parece indicar que es algo completamente determinado por un poder superior y divino, en este caso el gran poder de Dios. También hay ciertos espíritus que acompañan al individuo según su descendencia o trascendencia, y otros que no son directamente asignados a cuadros espirituales, sino que son almas diambulantes. Como una vez me explicó Oduafunmi, un sabio amigo y miembro de este foro ……. en este caso, el ser humano actúa como un imán que va atrayendo por el camino todo género de entidades que se van aproximando, ya sea porque necesitan ganar luz, completar tareas pendientes, o quizás porque no tienen quien los reverencie o tribute, entonces se acercan a un individuo sabiendo que éste sabrá corresponderles, ya que esa persona tiene la capacidad espiritual adecuada para canalizar sus energías.

De cualquier forma, para los practicantes del espiritismo cruzado, es bien común ver que una persona posea al menos un espíritu congo, o de descendencia conga en su respectivo cuadro espiritual, y quizás ese espíritu en vidas anteriores se haya desarrollado como practicante religioso dentro de la creencia Bantú, o dentro de los Ritos de Palo Monte.

Generalmente estos espíritus establecen comunicación con sus protegidos, ya sea a través de videncias, sueños y más popularmente en las misas espirituales, donde se manifiestan por posesión para hablar y aconsejar directamente a los presentes. Estos seres además de aconsejar, frecuentemente despojan, curan con yerbas y le mandan remedios a los consultados, como baños y limpiezas, muy similar como lo haría un Santero o un Palero. De igual forma piden que se les otorgue la debida atención y posición.

Atender o darle posición a un espíritu congo se puede interpretar de diversas formas. Por ejemplo, una persona creyente o practicante del espiritismo cruzado, y que dicho sea de paso posea uno de estos espíritu congos en su respectivo cuadro espiritual, generalmente pone en su bóveda una copa con agua específicamente dedicada a ese ser. También es muy común ver como representación de ese espíritu a un muñeco o una muñeca según el género, y además un cuadro pintado con dicha imagen. Algunas personas consiguen o tallan un bastón en madera, popularmente conocido como ‘el palo del muerto’, cual puede variar en cuanto a tamaño, forma y decoración, pero que igualmente se dedica y utiliza como atributo o auténtica representación de dicho espíritu congo.

Algunos de estos espíritus, que previamente poseían una que otra conexión religiosa derivada de la creencia Bantú, como sucede con el Palo Monte, piden a sus médiums que se les construya una especie de ‘artefacto religioso’, quizás algo similar o lo más parecido a lo que tuvieron en vida, y con el cual desarrollaban sus prácticas rituales. Es precisamente aquí donde surge lo que actualmente se conoce como la Prenda Espiritual.

Si profundizamos un poco sobre el concepto de ‘Prenda o Caldero Espiritual’, tal vez pudiéramos arribar a la conclusión (aunque de forma teórica), que este tipo de artefacto no es más que la representación emblemática de un fundamento religioso del pasado, que al materializarlo, puede que sirva como instrumento complementario para canalizar las energías espirituales del ente que lo pide, y que de una u otra forma (mística o simbólica), ayuda en su proceso de evolución.

Actualmente el conocimiento popular indica que por lo general las Prendas de Palo Monte se fundamentan en recipientes tales como calderos de hierro o cazuelas de barro, y que además contienen ciertos elementos básicos como tierras, yerbas, palos, animales, etc. Quizás por esta razón, una gran mayoría de las llamadas ‘Prendas Espirituales’ que se ven hoy en día, son precisamente elaboradas de esa manera. Por lo tanto, al tener un caldero de hierro lleno con todos esos elementos comunes, el resultado final tiende a ser bien parecido ‘a simple vista’, de una Prenda como Zarabanda por ejemplo, y es comprensible que se le decida llamar ‘Prenda o Caldero Espiritual’, porque mirándolo bien, aparenta ser una Prenda, a consecuencia de las obvias similitudes y pocas diferencias superficiales que ambos artefactos demuestran. A eso se le adjunta el término Espiritual, porque se supone que esté dedicado/a a un espíritu congo en particular.

Lo más peculiar es que la gran mayoría de estos espíritus congos, generalmente indican que se le fabriquen ‘Prendas Espirituales’ en calderos de hierro o cazuelas de barro, en vez de artefactos religiosos como los que originalmente existieron en sus tierras natales.

Este dato curioso bien pudiera indicar que tal vez esos ‘espíritus congos’ en vidas previas hayan sido negros esclavos “criollos”, o sea, descendientes de congos pero nacidos en el nuevo mundo, ya que el uso de este tipo de recipientes duraderos se hace popular en las Américas. Por otra parte si hubiesen sido negros esclavos traídos directamente del Congo, tal vez pidiesen que se les confeccionaran ‘fundamentos’ al estilo de los populares Minkisi, como en el caso de los envoltorios de tela que contenían una carga mística y que eran conocidos como Mabumba (Bumba en singular), o bien los muñecos tallados en madera conocidos como Minkondi (Nkondi en singular), cuales tenían cavidades a relieve en el vientre que se cargaban con diversos materiales y elementos naturales.

Desde luego, esto no es más que una simple observación y no implica que dichos casos de espíritus que en vez de pedir Prendas en calderos o cazuelas, pidan Minkisi como los Mabumba o Minkondi, sean ejemplos ficticios. Al contrario, puede que existan; como bien dijo el amigo Lukankasi, no necesariamente tiene que ser un caldero o cazuela, sino bien pudiera ser un resguardo, makuto, etc. simplemente que son casos bien remotos y posiblemente nunca hayan sido documentados o divulgados de una forma extensa, pero que igualmente pueden figurar dentro de las innumerables posibilidades.

Si tomáramos como ejemplo el hecho de que un espíritu pidiese que se le fabricara un muñeco tallado al estilo de un Nkondi, entonces no fuera asequible llamarle Prenda o Caldero Espiritual, sino quizás lo más apropiado fuese ‘Nkisi Nkondi’ al decirlo correctamente en kikongo. Si lo dijéramos en castellano, posiblemente fuera: ‘el muñeco espiritual’ o tal vez ‘el muñeco del muerto’, porque básicamente eso mismo es.

De cualquier forma, sea cual sea el artefacto, fundamento espiritual, o como se le quiera llamar a eso que el espíritu pide que se le fabrique, no ha de poseer un patrón específico que determine su creación, a diferencia de una auténtica Prenda de Palo Monte. Realmente no existen reglas, ceremonias o procedimientos comunes como los que se emplean al fabricar Prendas como Mama Chola, Zarabanda, Siete Rayos, Tiembla Tierra, Madre Agua, etc. El aspecto y contenido, aunque a veces muy similares al de las Prendas recién mencionadas, puede variar de forma mínima o máxima. Todo está completamente basado en lo que dictamine el espíritu. En otras palabras, el espíritu es quien elige cada uno de los materiales que han de ser empleados en la composición; por ende: ‘Si en realidad el espíritu desea algún tipo de ‘fundamento’, entonces lo más correcto sería que fuese él mismo quien dijera como crearlo’.

Obviamente no se trata de coger una cazuela o un caldero para llenarlo de palos, tierras, animales y sangre entre otras cosas, aunque desafortunadamente algunas personas precisamente con esa limitada información, deciden llenar una cazuela o caldero y llamarle ‘Prenda Espiritual’.

Como le comentaba al principio, esto es algo que tiende a ser un poco confuso, sobre todo para aquellas personas que debido a las prácticas oscurantistas, se involucran inocentemente al Palo Monte y al Espiritismo, sin una orientación apropiada o incluso por falta total de la misma. Como consecuencia, muchas personas consideran que la ‘Prenda Espiritual’ se necesita ‘automáticamente’ cuando existe algún espíritu congo como integrante del cuadro espiritual, y de esa forma piensan que halagan o le están dando posición a dicho espíritu. A esto se suma el reducido enfoque que muchos espiritistas proyectan en las famosas ‘Misas Espirituales’, donde al recibir la videncia de un espíritu congo como integrante de un cuadro espiritual (si es que en realidad tienen videncia), asumen de inmediato que dicho espíritu requiere de una Prenda para poder evolucionar correctamente.

Ese criterio no es más que un concepto erróneo, ya que en primera, no todos los congos ni sus descendientes eran necesariamente Paleros o practicantes de ritos similares (aunque tuvieran esas tendencias). En segundo lugar, porque confeccionar una Prenda no es un proceso ‘automático’ que se ajuste libremente a cualquier práctica fuera de Palo Monte, como en el caso del Espiritismo y sus diversas vertientes. Finalmente, porque el problema no es el de ‘halagar al espíritu’, sino de que éste realmente indique el afán o la necesidad justificada de poseer dicha ‘Prenda o fundamento’.

Muchos se preguntan: “¿Qué sentido tiene que un espíritu quiera algún tipo de fundamento? …… en este caso y siendo más específicos, una Prenda como las de Palo Monte.

Para poder entender la posible respuesta, hay que tener presente que los espíritus son casi igual que los mismos seres humanos, con defectos, virtudes, sentimientos y hasta necesidades. Parte de esto se basa según el apego al plano terrenal que dicho espíritu tenga, quizás por eso el deseo de ver materializado una especie de fundamento religioso similar a lo que algún día tuvo. Por otro lado, también hay que tener en cuenta la época o era en la cual dicho espíritu vivió y las cosas que le fueron familiares. Si un espíritu en su vida anterior se desarrollaba como religioso dentro de los ritos congos, y al pasar a un plano espiritual se desenvuelve como integrante de un cuadro espiritual, y le pide a su médium o “caballo” que le fabrique una especie de ‘fundamento’ como el que anteriormente tuvo, pues entonces eso es algo que queda totalmente a discreción de la persona a quien ese espíritu protege.

No existe ley o reglamento alguno donde se exponga que haya que complacer al espíritu. Estos seres nos acompañan con el fin de proteger y guiar nuestras vidas, no para demandar o imponer, mucho menos para chantajear ni castigar en caso de que no sean cumplidos sus deseos. No es menos cierto que se han dado casos donde los espíritus sancionan de forma justificada, cuando se cometen desobediencias por parte de sus protegidos. Lo ideal para cada individuo fuera mantenerse todo el tiempo en perfecta armonía con sus respectivos espíritus, ya que sus orientaciones influyen mucho en el bienestar de nuestra existencia y por eso, lo más indicado (tal vez lo más conveniente) sería actuar de manera flexible ante sus peticiones, después de todo, ellos no sólo nos acompañan, sino que también nos protegen y además nos ayudan.

A veces un espíritu le aconseja a una persona necesitada que realice una obra con el propósito de resolver un problema. En un caso como este, cuando se obtiene el resultado anhelado, la fe en ese espíritu se magnifica y si el espíritu desea algo como gesto de gratitud, seguramente la persona no vacilará en complacerlo.

De igual forma si un espíritu le pidiese a su médium que le fabricara una Prenda Espiritual. Técnicamente no hay ningún tipo de obligación y nada malo le ha de suceder en caso de que opte por no hacerlo, pero lo más razonable es que su médium le corresponda construyéndole dicho artefacto, siempre y cuando esté dentro de sus posibilidades, y mientras que sea el propio espíritu quien indique cada material, elemento y método requerido para la composición. Si el individuo que lo está confeccionando es Palero y basado en su propio conocimiento, experiencia e intuición, desea añadir algún que otro elemento, ya eso va por su propia cuenta, aunque en este caso lo más favorable fuera obtener la aprobación del espíritu.

Una vez culminado el proceso de fabricación, esa especie de ‘fundamento’ cumple el propósito de representación religiosa, algo así como una asistencia permanente que el espíritu ha de utilizar a su discreción para realizar innumerables labores o evoluciones, ya sea en un plano espiritual o incluso en un plano terrenal, cuando se manifieste por posesión de su médium.

La polémica que rodea a las llamadas ‘Prendas Espirituales’, no se limita exclusivamente a la existencia de las mismas, sino también se basa por la forma en la cual dichos artefactos son empleados. Es aquí donde surgen todo tipo de innovaciones absurdas, como iniciaciones, consagraciones y supuestos trabajos, que lejos de enseñar o ayudar (mucho menos resolver), confunden y atrasan a las personas que realmente buscan espiritualidad dentro de esta creencia. A esto se suma la injustificada y mezquina necesidad que muchos de los supuestos ‘religiosos’ emplean al comercializar nuestra fe, con la intención de obtener provechos monetarios y materiales.

Es cierto que muchos aspectos de Palo Monte tienden a causar cierta confusión, en parte gracias a las diversas ramas, que al practicar y hacer las cosas de distintas formas (tengan sentido, o no lo tengan), entonces transmiten sus enseñanzas de generación en generación y se escudan bajo el clásico pretexto de que: “ En mi casa se hace así ” o “ A mí me lo enseñaron así ”. La lógica a seguir es precisamente lo que muchos religiosos carecen hoy en día al ejercer. Como bien dice mi buen amigo Oduafunmi: “Por muy chocantes o inexplicables que sean algunos rasgos de nuestra fe, a veces tan sólo basta con que haya un ápice de razonamiento para darse cuenta de que hallándole lógica a los procesos rituales dentro de esta creencia, se puede garantizar su efectividad y sin ésta nada tiene sentido”.

Aunque una Prenda Espiritual sea muy parecida ‘superficialmente’ a una Prenda de Palo Monte, la realidad es que son dos cosas distintas; incluso existen innumerables características que las diferencian. El simple hecho de que un individuo posea uno de estos artefactos espirituales, muy similar a una Prenda como Siete Rayos por ejemplo, a causa de que uno de sus espíritus se lo haya pedido, no significa en lo mínimo que esa persona sea Palero/a (aunque un gran porcentaje realmente lo sean o pueden llegar a serlo). Para poder ser Palero/a, la persona deberá pasar por un arduo proceso cual comienza con un Rallamiento ritual, seguido por una larga e interminable enseñanza que abarca todo lo relacionado a esta religión.

Lejos de ser un simple acto introductorio para pertenecer a los ritos de Palo Monte, el Rallamiento es una ceremonia compleja, donde se inicia a un individuo frente a una Prenda, mientras se efectúa un “pacto de sangre”, por así decirlo, entre dicho individuo y el espíritu que reside en la misma.

A excepción de algunas Prendas pertenecientes a la Rama de Malongo (que según sus creencias, no lo requieren debido a que trabajan con espíritus ancestrales), el principal elemento en una Prenda de Palo Monte y posiblemente el más imprescindible, es el hueso que representa al espíritu de un difunto. A este espíritu se le conoce comúnmente con el nombre de Nfumbe, ya que forma parte del Fundamento como tal.

Los espíritus que llegarán a convertirse en Nfumbes, generalmente son espíritus con poca evolución y que tienen mucho apego al plano terrenal. Algunos ni siquiera asimilan del todo el hecho de que ya desencarnaron e hicieron la transición al mundo espiritual. Es por esto que ese tipo de espíritu casi siempre busca su propia materia (el hueso) y se afinca a ella. Al estar presente en su propio hueso y tras haber sido contactado por un Palero, éste le propondrá una oferta que de ser aceptada, hace que ese espíritu posteriormente quede destinado a vivir en una Prenda.

A la vez que el hueso está ceremonialmente depositado en el recipiente místico, ese Nfumbe se fortalecerá con la energía que aporta cada uno de los demás elementos y de esa forma, se transformará en un espíritu de incalculable poder. Posteriormente realizará un ‘pacto de sangre’ que lo ligará para siempre a su futuro dueño, al cual ha de servir de forma incondicional.

Generalmente un espíritu congo o descendiente de congo, que integra un cuadro espiritual y pide que se le construya una Prenda Espiritual, no revela donde yacen sus restos y mucho menos indica de que éstos sean utilizados como componentes para dicho fundamento. Este espíritu a diferencia de un Nfumbe, que básicamente se encuentra sometido dentro de una Prenda, es un espíritu libre, que no necesita ni depende de un espíritu adicional para realizar su labor, pues él/ella misma se encarga de ejecutar cualquier trabajo vinculado a esa Prenda Espiritual bajo su propia determinación y dirección. Además y como es de suponer, este espíritu fue previamente elegido por el ser supremo con el propósito de funcionar como guía o protector, por ende, no tiene lógica que sea miembro de un cuadro espiritual y que simultáneamente viva cautivo adentro de una Prenda.

La ausencia de hueso humano en una Prenda Espiritual, es posiblemente la más notable característica que la distingue de una Prenda de Palo Monte. Aunque como ya sabemos, en realidad no es que le falte, sino que simplemente no lo lleva. Es por eso que sea cual sea la rama practicada dentro de esta religión, casi todo Palero coincide en que un Rallamiento no puede ser efectuado sobre una ‘Prenda Espiritual’, sino sobre una Prenda que contenga hueso humano con el cual trabajar, ya que si no hay Nfumbe, entonces no se puede realizar el ‘pacto de sangre’ que implica la ceremonia de Rallamiento.

Como anteriormente explicado, la Prenda Espiritual no posee un patrón común que defina su proceso de elaboración, por lo tanto no lleva tratados, nombres, caminos, ni requiere de rezos, cantos o ceremonias litúrgicas como las que se emplean al fabricar las Prendas de Palo Monte. El contenido y la forma de componerla está totalmente determinado por lo que indique el espíritu que la pide.

La Prenda Espiritual tampoco ha de ser utilizada por un individuo (sea o no Palero), para realizar ningún tipo de ceremonias o trabajos, a no ser que sea el propio espíritu quien así lo pida, con el propósito de realizar alguna determinada evolución, o incluso, sea el mismo espíritu quien al estar montado o posesionado de su materia, venga y manipule dicho artefacto a su antojo (algo que raramente sucede).

Uno de los dilemas más debatidos sobre las Prendas Espirituales es acerca de las ofrendas que se le realizan, especialmente el sacrificio de animales. Muchas personas exponen que no se les debe sacrificar ni ofrendar nada, ya que para ellos la Prenda Espiritual no es una Prenda de Palo Monte, por lo tanto no tiene sentido. Otras personas lo hacen pues así sus espíritus se los indican y ellos confían ciegamente. También hay personas que por distintos motivos, sólo se limitan a sacrificar animales de plumas y no de cuatro patas. En fin, una variedad de opiniones que están basadas según la creencia y enseñanza individual de donde provienen.

Posiblemente la más compartida de éstas, es la creencia de que a las Prendas Espirituales sólo se les ofrenda colonia, flores y se les echa agua ardiente y humo de tabaco, pero que no se les sacrifica ningún tipo de animal para darles de comer sangre, debido a que como no contienen hueso humano, ni la fuerza espiritual de un Mpungo, entonces no hay espíritu (asentado o materializado) que reciba la sangre de ese sacrificio. Este último argumento muestra cierta lógica, pero al mismo tiempo tiende a ser un poco contradictorio, ya que si no hay hueso que reciba la sangre del sacrifico, entonces tampoco hay hueso que reciba la bebida o el humo de tabaco, etc.

Lo cierto es que la Prenda Espiritual no es un espíritu como tal, sino un artefacto simbólico que representa a un espíritu, por lo tanto, lo más razonable fuera hacer lo que el espíritu que la representa así determine.

Por muy ilógico que resulte para algunas personas y aunque superficialmente parezca un simple gesto simbólico, si el espíritu entiende que roseándole agua ardiente a esa Prenda Espiritual, soplándole humo de tabaco, echándole colonia, o sacrificándole algún animal de plumas o de cuatro patas, bien sea lo más indicado, o lo necesario para realizar una evolución, entonces no hay motivo para dudar o cuestionar dicha acción, especialmente si se le tiene fe y confianza a ese espíritu. De igual forma no se duda del espíritu cuando éste aconseja que se haga algún trabajo, o se le dedique una asistencia para poder triunfar, salir adelante o mejorar una situación.

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feb 09

Origen mitológico de Ifá

Por: Presidente ASOIFA.
Omo Odún Otuatiyu Adalberto Herrera Alfonso.

Existen legados etnológicos confeccionados después de largas y profundas investigaciones por notables científicos de distintas partes del mundo donde quedan expuestos serios testimonios del Origen Mitológico de Ifa, en el que participaran etnólogos de notables tallas como lo son P.A.Talbot, el catedrático de la Universidad de Londres E. Wallis Budg, los eminentes investigadores: Johnson Phillips, Dennets, Edis, el cubano Teodorico Díaz Favelo, D.O. Epega, y otros. Exposiciones que queremos presentar con el fin de seguir llevando el conocimiento de los orígenes de Ifa a todos los interesados en los inicios de esta manifestación religiosa que aun mantiene fuerte vigencia en nuestros dias.

A continuación transcribiremos algunas de las exposiciones efectuadas por el sabio antropólogo T.D.Favelo, que expreso en su Tratado sobre el Origen Mitológico de Ifa. En el afirma:”Investigar el origen histórico del culto, es una tarea fácil si aplicamos la teoría de que existe una relación muy íntima entre la Religión Yoruba y la de los antiguos egipcios. A pesar que el sistema completo no ha podido ser hallado en los récords del Antiguo Egipto, si se han podido obtener los elementos esenciales en algunos libros antiguos de muchas de las ideas afines que relacionan la Religión Yoruba con la Egipcia, que son indiscutiblemente reliquias de la fe Osiria” (sic).

El primer punto a notar es el mismo nombre de la deidad: Ifa. Esta palabra se deriva directamente de “nefer”, que es el titulo de Osiris. La explicación es como sigue: toda vez que cada nombre yoruba comienza con una sílaba, la consonante inicial de un nombre tomado de otro idioma o lengua bien recibe un prefijo-vocal o desaparece, en especial si es una consonante nasal débil; esto explica que la consonante inicial en “nefer” desaparece quedando solamente “efer” y el sonido “e” se representa en yoruba con una “i” y el sonido “”er” que no existe en yoruba se cambia por una “a”. Es así como la palabra “nefer” se convierte en “ifa”. Vale la pena significar que la consonante inicial” no desaparece (o mas bien es retenida en la palabra) cuando la palabra se combina con otra palabra (sic).

El punto siguiente que vamos a considerar es el origen del término “ODU”, Entre los antiguos egipcios existió la creencia que la residencia o morada de los muertos estaba dividida en regiones o dominios. Estos dominios (Aats, Ots, Ods) estaban bajo el gobierno de diferentes deidades. Los textos referentes a las Pirámides, que aparecen en el libro “Book of the Dead”, -el libro de los muertos-, contiene frecuentes alusiones a los Aats o dominios de Horus y Set y cita los Aats de Sekhet-Aaru sobre los cuales gobierna Osiris. En vista de los elementos que aparecen en la religión yoruba y que han sobrevivido de la fe en Osiris, tal como se ha señalado anteriormente, no sería nada sorprendente si encontráramos que el culto o creencia en los Aats que presidió Osiris también estuvieran vigentes. Un factor importante es que la creencia aun vive en el culto a Ifa. La mayoría de las palabras del culto yoruba se derivan directamente de los nombres que aparecen en los Aats-o OT, OD- y como derivados de la misma lengua sigue las reglas de modificación que sufren las palabras de lenguajes extranjeros que se incorporan a la lengua yoruba (sic).

Aat- La primera “a” usualmente es sustituida por la “o”, según aparece en varios libros, la segunda “a” se elimina, la”t” se convierte en una “d” y además recibe una vocal para poder formar una silaba propia; ya que en lenguaje yoruba no hay sílabas que cierren. De aquí que la palabra Aat se convierta en Odu u Od, que son palabras que se encuentran en libros egipcios como equivalentes a Aat. (sic)

Las dos listas de los Aats o Ots o Ods del Sekhet-Aaru según se han reproducido por el profesor E. Wallis Budge, en su Libro de los Muertos, merecen ser consideradas.El numero de Aats en la primera lista es de catorce y en la segunda de quince. Ahora bien el numero de Odus en Ifa es dieciséis, lo que hace deducir que este número dieciséis, fueran añadido por los yorubas: dos a la lista de catorce, que serian: uno por Osiris mismo y otro para el que se consulta, el cual con la fe de Osiris, se esperaba que encontrara un lugar en los Campos Aaru � Arounu- después que muriera. En forma similar agregaría uno a la segunda lista de los quince Ats u Ods de Osiris. Existen muchos sacerdotes de Ifa, que le agregan una nuez a las dieciséis originales, esta nuez extra se conoce como el “Adeleu”o “el odu que vigila la casa” y nunca es usado con el propósito de adivinar. La conclusión irrebatible a que se llega es, que los pasajes yorubas son modelados en los de Osiris en los Aats de Sekhet-Aaru. Otro punto importante es que para poder situar los resultados de la adivinación, los babalawos usan los símbolos egipcios de rayas y círculos, – 11 y 00 – (sic).

Seguidamente dar los derivados de los nombres de los Odus. Para facilitar esta labor, una tabla comparativa de cuatro listas de los 16 principales Odus se ofrece a continuación. De notarse que las diferencias entre los nombres de los Odus en estas cuatro listas son en la mayoría de los casos diferencias fonéticas, esta lista es la siguiente:

- Edis Johnson Philip Dennets
1 Buru Ogge Ogbe Ogbe
2 Yekun Oyecun Oyeku Oyeku
3 Ode Iwori Iwori Iwori
4 Di Edi Odi Odi
5 Losho Urosi Iroshu Iroshu
6 Oron Owara Oworin Owourin
7 Abila Bara Obara Obara
8 Akala Okaran Okauran Okouron
9 Kuda Ogunda Oguda Oguda
10 Sa Osa Osa Osa
11 Ka Eka Ika Ika
12 Durapin Oturupon Oturupon Oturupon
13 Ture Eture Otura Otura
14 Leti Erebe Irete Irete
15 Shi Ose Oshe Oshe
16 Fu Ofu Ofu Ofu

En su libro de los Muertos, el profesor Budge, como citamos en las explicaciones de palabras yorubas derivadas del egipcio antiguo, da a conocer los cambios que han sufrido los términos usados en el Antiguo Egipto, de donde se ha llegado a la conclusión caso inobjetable, de la relación entre las dos “religiones”.

Según se observa en los Odus explicados anteriormente, esto desmiente los trabajos populares que se han publicado, en los cuales se ha tratado de explicar de una manera “caprichosa” el origen del idioma e ideas yorubas sin basarse en un origen histórico.(sic)

Es muy interesante comparar los títulos de Ifa con aquellos de Osiris que aparecen en el Libro de los Muertos, en los que se describen las relaciones existentes entre ellos. El origen del Sistema de Ifa, nos lleva hasta Egipto. Se basa en general en los cultos a Osiris y a la doctrina de los Ats en particular (sic).

No ha sido encontrado un sistema idéntico, pero si uno similar, conocido como Derb el Ful o Derb el Raml, descubierto en época moderna por James Hamilton, según aparece en su libro “Errando por el África del Norte” (sic)

El Método Ifa Adivinación no está confinado solamente a los yorubas, entre los Ibos, se le conoce con el antiguo nombre de Efa y últimamente por el de Afa o Agba.

P.A.Talbolt describe esta variante de Ifa de la siguiente manera: “Consiste en dos pares de cuerdas y cada cuerda formada por 4 caracoles (osing), estos se colocan una al lado del otro en cada mano del adivinador; los de la derecha se supone masculinos y los de la izquierda femeninos, los caracoles que componen cada una de las cuerdas pueden caer en un número innumerables de combinaciones que por consecuencia un experto tiene una base extensa para trabajar. Como se verá el adivinador Ibo al usar dos pares de cuerdas con 4 caracoles osing, hace que el número de caracoles que este usando sean 16, que corresponden a las 16 nueces usadas por los yorubas.

La palabra OSING, pronunciada nasalmente se deriva de Osiris la cual era la deidad de los Aats (Ots) de Sekhet.Aaru, de la cual se originó el Sistema Ifa, del cual derivó también su nombre de “nefer”.

Un sistema similar, se encuentra entre varios pueblos de Nigeria del Sur, nombrados Ijaws Popos, Ibos, Ibios, Ekois, Iyales y otros. Muchos de ellos usan 4 cuerdas de 4 caracoles o nueces o piedras cada una manteniendo el nombre original de Ifa o Efa.

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feb 01

Tratado de Espiritismo

Por: Orimao Osun

Queremos atenuar la angustia del hombre por la muerte. Es este, en verdad, el único fin válido y terminado de esta obra. Queremos que todos sepan, a ciencia cierta, que nuestro partido frente a ella no es el que se nos ha inculcado y gritar a viva voz que nos encontramos condicionados a equívocas interpretaciones del efecto.

Toda la obra fundamentará los aciertos que aquí se exponen. Cada temática que se presenta se encuentra, en verdad, sostenida por lo que hemos denominado Organon Trascendental de la Ontología.

Abentofáil El fragmento siguiente narra sobre la extraordinaria obra de Abentofáil: El filósofo autodidacto. La novela desarrolla un cuento donde un niño es abandonado a merced de la buena ventura en una isla y es criado por una gacela; así, el niño crece y por sus propios medios logra hacer metafísica; es decir, lo consigue sin “ayuda” de nadie. Leámoslo:

«Dicen, pues, que había frente a esta isla otra isla grande, [...] poblada de gente, y gobernada a la sazón por uno de sus moradores, [...] que tenía una hermana [...] a quien disuadía del matrimonio e impedía el casamiento, por no encontrar hombre de prendas suficientes para ella. Tenía también un deudo o allegado, [...] que se casó con ella en secreto, [y quedó ella] luego embarazada de él y dio a luz un niño. Mas como temiera [...], colocó al niño en una caja de madera y, después que le hubo amamantado, la ajustó y ató con firmeza y habilidad y saliendo con ella al anochecer y acompañada de algunos criados y personas de su confianza hacia la orilla del mar, [a pesar de su dolor, la soltó luego] en el mar, y alcanzándola casualmente la corriente de las aguas agitadas por la marea, la transportó aquella misma noche a la playa de la otra isla antes citada. [...]»

«[Llegando a la orilla] lloraba y se estremecía pidiendo socorro, llegando su voz a oídos de una gacela que había perdido a su hijuelo por haber salido de su custodia y haber sido arrebatado por el águila; y cuando la gacela oyó esta voz, creyendo fuese la de su hijo, anduvo en seguimiento hasta que llegó a la caja; [...] compadecióse de aquél ser viviente, concibió por él un afecto tiernísimo, ofreciéndole sus pechos y le sació de leche fácilmente digerible, sin que en adelante cesara ya de prodigarle sus cuidados, de alimentarle y de apartar, de él cualquier daño. [...]»

«[El niño fue creciendo y] acostumbrándose a andar con las bestias y éstas con él, y ni ellas le molestaban ni él a ellas. [Empezaron a fijarse] en su mente las imágenes de las cosas después de apartarlas de su vista, [también descubrió en su persona] las partes vergonzosas.»

«[El niño] veía que las bestias vivas evitaban el contacto de las muertas de su especie y huían de ellas, razón por la cual no hallaba expedito el camino para esta obra, hasta que, habiendo encontrado cierto día un águila muerta, dirigióse resueltamente al cumplimiento de su deseo. Aprovechóse de la ocasión, pues no viendo que ninguna de las bestias huyera de dicha águila, se acercó a ella y cortó sus dos alas y su cola íntegramente, tal como ellas eran; [...] esto le proporcionó medio con que cubrir su desnudez, calentar su cuerpo e infundir temor en los ánimos de todas las demás bestias; de tal modo que ya no le disputaron las cosas ni se le opusieron, y ni aún siquiera se le aproximaba alguna de ellas a excepción de la gacela que le había amamantado y criado. Esta, pues, no le abandonó jamás, ni tampoco él la dejó nunca, [...]»

«[Llegó el día en que el cuerpo de la gacela se debilitó y murió.] Cuando la vio el niño en semejante estado se afligió con extremado dolor, [llamábala] con aquella voz a la cual ella solía contestar apenas oía, y la invocaba con el mayor esfuerzo posible; pero no por esto observaba en ella movimiento ni alteración alguna. Procedió a observar los oídos y ojos de aquella, y no vio en ellos lesión y daño perceptible; fue asimismo examinado todos los demás miembros de su cuerpo, sin notar en ninguno de ellos menoscabo alguno. Deseaba ardientemente encontrar el lugar donde radicaba aquella lesión para removerla de ella, con la cual retornara su madre adoptiva al prístino estado de vida y vigor. Nada de esto le saltó a la vista, y no pudo, por tanto, realizar su deseo.»

«[Por otra parte] había notado que cuando cerraba sus ojos o los cubría con cualquier objeto, no veía cosa alguna hasta que desapareciese aquél obstáculo; asimismo había observado que cuando introducía los dedos en sus oídos, obturándolos, no oía cosa alguna hasta que los apartaba, y del propio modo había observado que cuando comprimía su nariz con la mano, no percibía olor alguno, en tanto que no dejara expedita su nariz; en virtud de esto infería o creía firmemente que todos sus sentidos y sus funciones todas estaban sujetos a obstáculos que los impedían, y que cuando desaparecían tales obstáculos se reanudaban aquellas funciones.

Habiendo, pues, observado todos los miembros exteriores de aquella sin ver en ellos ningún vicio manifiesto, [...] asaltó su mente la idea de que aquél vicio o defecto que en ella se había presentado hallábase tan sólo en un miembro oculto a la vista, alojado en las entrañas del cuerpo; y que este miembro era de tal condición, que ninguno de los demás miembros exteriores podía prescindir de su funcionalismo; [...]»

«[...] Había él observado anteriormente en los cuerpos muertos de las bestias y demás animales, que todos los miembros eran macizos, sin que hubiera cavidad en ellos, a excepción del cráneo, pecho y vientre; y vínole a la mente la idea de que el miembro aquél que se hallaba de tal modo afectado, no debía encontrarse sino en uno de estos tres lugares, [...] además, cuando reflexionó sobre sí mismo, percibió en su pecho semejante miembro; y en tanto que, al considerar sus demás miembros, como la mano, el pie, la oreja, la nariz, el ojo y la cabeza, veía posible la separación de ellos, infiriendo de aquí que podía prescindir de ellos; en cambio, cuando meditaba acerca de aquella cosa que había entrado en su pecho, no le parecía pudiera prescindir de ella ni aún por un momento. [...]»

«[...] Pensó, pues, si entre las bestias y demás animales había visto alguno que, hallándose en un estado semejante al de la gacela, volviose luego al primer estado; y como no encontrase nada en esto, comprendió, por tanto, que habría que desesperar restituirla a su primer estado, [...] si él encontrase dicho miembro y removiese de él la indisposición referida; decidióse, por tanto, a abrir su pecho y a investigar lo que en él hubiese. [...]»

«[Abrió, por tanto, su pecho] lo que consiguió con no poca dificultad y repugnancia, tras multiplicados y penosos esfuerzos, dejando ya el corazón al descubierto; como le viera macizo por todas sus partes, observó si notaba en él algún defecto aparente o manifiesto, y no encontró en él cosa alguna; pero habiéndole comprimido con su mano, vino en conocimiento de que había en él alguna cavidad, y dijo: «Tal vez el objeto último de mis investigaciones precisamente esté en el interior de este miembro, y yo no he llegado a él todavía».

Rajó, pues, sobre él, y encontró allí dos cavidades, una del lado derecho y otra del lado izquierdo; la del lado derecho llena de sangre coagulada y la del lado izquierdo vacía, no había en ella cosa alguna, y dijo: «No hay la menor duda que el asiento de la cosa que busco sea uno de estos dos receptáculos».

[Y se dijo:] «En cuanto a esta sangre, ¿cuántas veces al herirme las bestias, peleando con ellas, fluyó de mi cuerpo con abundancia? Y, sin embargo, ni esto me ha perjudicado, ni me ha impedido en lo más mínimo ninguna de mis acciones. No es pues, este receptáculo donde se halla el objeto ansiado. Por lo que respecta al receptáculo del lado izquierdo, veo que se halla vacío, [y no] me avengo a pensar sino que el objeto por mí buscado estaba en él, y que, al separarse de allí, lo dejó vacío; y que por esta causa sobrevino a este cuerpo la paralización que se apoderó de él, privándole de los sentidos y anulando sus movimientos».

Y cuando vió que aquello que se alojaba en dicho receptáculo se ausentó antes de la destrucción de éste, y que le abandonó cuando aún se hallaba en buen estado, comprendió que con más razón no volvería a él después de la destrucción y disección de que había sido objeto.»

«Consagróse, pues, a la meditación acerca de aquella entidad, qué sería, cómo existiría, qué fuera lo que la unió a aquella carne, adónde se había dirigido, por qué puerta saliera cuando se ausentó del cuerpo, cuál la causa que la determinara al salir, si fué contra o según su voluntad, y en este último supuesto, cuál fuera la causa por la cual se le hiciera tan odioso el cuerpo, que se decidiera a abandonarle.»

Realmente impresiona ver el desenlace final. Por sus propios medios este chico logra entender lo que en esta obra hemos llamado nada llena, o sea, aquél ventrículo vacío pero que le convencía contenía la explicación de lo que impulsa lo vital; en contraste y complementación, explicita la nada llena como el otro ventrículo que posee sangre, es decir, esa sustancia fisiológica consecuente. Representa por tal este cuento la metafísica y la física de la vida correspondientemente.

Fin de la cita.

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