sep 26

El Aressum

Por: Milton Acosta – Òséfúnmi

En una religión como el Batuque, concebida como un todo que glorifica la vida, hablar de muerte es casi imposible, aún cuando engloba el concepto como parte de su existencia, evidenciada en la presencia de un local específico -el Balé o Igbàle- donde se rinde culto a los ancestros del grupo. Pero estas ceremonias se efectúan por lo general sólo de tanto en tanto, y son restringidas a las personas más allegadas a la casa de Batuque o a la muerte física de afiliados a ella en los grados más altos. Indefectiblemente, cuando se menciona a alguien que no está más, se antecede -como ocurre en el interior del país- la palabra “finado” o “fallecido”, como para connotar su estado diferente -peligrosidad, àshé específico, situación más allá- aún mediante el lenguaje. En efecto, todo recaudo es poco en la observación de los rituales para los Égún, fuerzas a las que de hecho casi se les respeta más -o de otro modo- que a los Orisha.

Como vimos anteriormente, cada jefe de culto guarda en su casa no sólo sus objetos rituales, sino también los que pertenecen a sus hijos espirituales que por razones diversas no pueden tenerlos en sus propios domicilios. Otros hijos que ya hubieran llegado al punto de poder alojar sus àshé en su propia casa, forman, con el templo-madre, una especie de “gajos” o “renuevos” ligados por parentesco ritual. Por motivos obvios, el caso de fallecimiento de hijos cuyos àshé aún estén en la casa madre, comporta un grado menor de alteraciones en el ritmo de funcionamiento de las casas “hijas”, cumpliéndose los procesos rituales – de rigor en la casa del jefe. Es siempre menos simple llevar a cabo los ritos necesarios en casas de quienes son a su vez jefes o cabezas de ilé, liberados o no, ritos que vía de regla serán efectuados por quien aprontó esos àshé, o en su defecto por el padrino o madrina, o en último caso por otro sacerdote que posea la autoridad y conocimiento necesarios para dar cumplimiento al desligamiento o neutralización de las obligaciones.

Cuando muere un jefe lo primero que debe hacerse es “despachar” o sea disponer la salida de la energía de los Orisha de la calle, Bara Lodé y Ògún Avagan que son los dioses y custodios del camino. Ambos Orisha se despachan en un lugar bien alto donde haya malezas, especialmente tártago, depositados sobre una “cama” de maíz tostado, sacrificándose encima tres gallos y un casal de palomas. La obligación se abandona allí, entre la “cama” de cereal (renovación de la vida) y el “cobertor” de plumas, garantía de la incesante rueda de los ciclos universales. Las quartinhas se quiebran totalmente así como el recipiente donde reposaba el ocutá, quedando los trozos en derredor de esa obligación liberada en su elemento natural. Antes de quebrarlas se envuelven en un paño rojo (color de Bara) y por sobre éste uno blanco, color de luto. Esos paños son pasados por el cuerpo de quien efectúa el despacho, rompiéndolos luego como señal de disgregación. Vueltos a la casa se retira a Ajelu, Bara de dentro de casa, se lleva a la playa, donde se cumple un ritual idéntico al anterior, sólo que la cama en vez de ser tostada es hervida. Despachar a los Bara en primer término simboliza la necesidad de “abrir los caminos” de quien partió.

Todos los otros asentamientos ya se bajaron de las prateleiras (estantes del pèji), se dice que están “arriados”, con las respectivas quartinhas del agua vacías y acostadas. Sólo las del dueño de casa si éste fuera el caso son apoyadas sobre la boca de las mismas, esto es, paradas al revés.

Toda la obligación permanece sobre un mantel blanco en el igbàle hasta el séptimo día, cubierta con el ala de Oshanlá, también blanco. Sólo quedarán arriadas del mismo modo pero en el pèji si el fallecido era el jefe de la casa. De todos modos, las quartinhas de todos los hijos cuya obligación aún estuviera en ese pèji, se bajan, vacían en el verde y se acuestan en el suelo en señal de luto y permanecerán allí hasta la “misa del mes”, cuando serán llevadas a otros templos. Si alguno de los hijos fuese encargado de la sucesión de la casa, el trigésimo primer día se llenarán y subirán las quartinhas aunque la casa no deba funcionar para rituales de Batuque por espacio de un año. Las quartinhas que estén en casa de los hijos del jefe fallecido también guardarán luto por treinta días, pero no puede nadie batir cabeza, pasar servicios religiosos, encender velas, saludar ritualmente a los Orisha, consultar buzios, ni dar su bendición del mismo modo que en el pèji del difunto. Estas interdicciones alcanzan a los hermanos religiosos del extinto. Pasados los treinta días pueden retomar sus funciones exceptuando “toques” o marcar obligaciones hasta cumplirse el año y un día. Al año y dos días se efectúa un sacrificio en honra del fallecido y entonces sí todo vuelve paulatinamente a su ritmo.

En general es bastante raro que luego de la muerte de un jefe el ilé siga funcionando, contrariamente a lo que sucede en el Candomblé, que la sucesión es lo normal; pero nada impide que un babalorisha o iyalorisha designe en vida a uno de sus hijos para continuar su tarea, aún legando sus santos de afuera -que en rigor pertenecen más a la comunidad del templo que a él mismo, contrariamente a su Bara de dentro, que es personal-.

Para el entierro, el fallecido es vestido con su mejor ropa ritual y adornado con sus guías imperiales y chuveiros. Pero del lado que no se ve, esa ropa estará rasgada, y los hilos de cuentas cortados a propósito, señalando las diferencias vida/muerte, en las circunstancias en las que ningún adepto viste una prenda rota o come en un plato cascado. La caramelera con el asentamiento de bori descansa en el cajón, destapada, bajo la cabeza del muerto. Toda la ropa ritual y uniformes que perteneciera a éste es rasgada, preparándosela para los siguientes tramos del camino de despedida. Se descuenta que el velatorio de los miembros del Batuque que han alcanzado los grados superiores de jefatura no se efectúa en otro lugar que no sea su templo, ya que hay rituales que en las casas de servicio fúnebre no podrían hacerse. Se prepara en la cocina de la casa un abundante “risotto”, es decir arroz con pollo o gallina, comida que sólo se toma en estos casos, ya que al considerarse “comida de Égún” ningún adepto la prueba en otra ocasión. El féretro se coloca en medio del salón, donde los Orisha danzan, sostenido por sillas o bancos. Bajo, un plato con la comida de Égún -el primer cucharón de la cacerola- testifica la comunión entre los mundos. En derredor cada cual con su plato en mano, pide “agó” a su jefe para comer, como en las fiestas comunes de Orisha.

Al anochecer, en torno al cajón, se forma la “rueda de Égún”, todos de blanco -el color del luto- y calzados, muy juntos y sin expresar los gestos característicos de los trabajos de los Orisha. Contrariamente a la rueda normal, que sólo avanza en sentido anti horario, ésta avanza y retrocede cuidando cada uno no pisar ni ser pisado.

En algunas casas el ala de Oshanlá queda suspendido encima del muerto durante todo el tiempo que permanezca en la casa, como solicitando protección y misericordia para el que parte. Llegado el momento de salir para el cementerio el féretro es levantado y oscilado en su posición por nueve veces, y es retirado, siempre nueve pasos adelante y reculando tres atrás, hasta colocarlo en el coche que lo conducirá, no sin antes hamacarlo nueve veces. Nueve, número de lansã Igbàle y Égún, la reina de la escoba que todo lo barre y su cortejo de esqueletos. Por cierto que el coche fúnebre de empresa del ramo es una moderna adaptación. En rigor, el cadáver ilustre debería ser cargado y bailado desde su ilé àshé hasta el ilé Ikú, deteniéndose en cada encrucijada para recibir y brindar los últimos respetos, con los atabaques tocando en sordina, de espaldas. Pero los tiempos han cambiado, el ritmo de la ciudad es hoy otro, y sólo en la puerta del cementerio se retomará el cajón para mecerlo, avanzando y retrocediendo, hasta llegar al lugar destinado como última morada. Allí entonces se agitarán los pañuelos blancos de la despedida y cantando la reza correspondiente, se rogará al Orisha que en vida del Égún gobernara su cabeza le conceda descanso. Socialmente, el difunto ha sido separado de los vivos, ingresó en el mundo de los que han sido, es un ancestro, un antepasado del grupo de culto. Ocupa un lugar tan destacado como en vida, pero en sentido inverso: provocará desde ahora un temor proporcional al poder que tuviera en su vida sacerdotal, solo que no mezclado más con amor o devoción. Comenzó a experimentar el respetuoso exilio al que lo relega el mundo del Batuque.

El “despacho” del Erú

Cuanto más alto sea el grado de iniciación del difunto, tanto más costosa será la despedida -ineludible, por cierto-, sacrificándose animales, aves y cuadrúpedos para cada uno de los asentamientos que tuviese hechos. A diferencia de la normalidad (polaridad vida) no importa el color de los animales, sólo que haya suficientes para aplacar al Égún. Tampoco se los limpiará adecuadamente, se dividirán en dos trozos -partes derechas e izquierdas, las patas enfrentadas hacia la calle, las inhalas se presentan crudas. Es decir, todo el rito cumple una oposición. Los allegados sólo comerán de las partes derechas, relacionándose las izquierdas con el pasado, el duelo por quien “pasó”.

Las limpiezas son integradas por ingredientes no comunes, el omiero contiene yerba mate y café, se utilizan pembas ralladas negra, marrón y blanca o carbón pulverizado, polvo de ladrillo y albayalde, como símbolos de la tierra, oscura y fértil, y la claridad de la luz eterna. Escarbadientes, que representan a los vivos, son utilizados por los presentes para protegerse de los destellos de energía negativa que pueden restar del Égún. En fin, los Orisha que ocupan a sus hijos no ostentan la gozosa complacencia por estar y danzar de los días normales. Se desplazan apenas, se saludan entre ellos y saludan los puntos de rigor de modo diferente, marcando siempre que esa llegada es pesarosa, contraria a la normal en la que glorifican la vida. Tampoco dejan su asheré cuando parten, y la puerta del pèji está cerrada.

Dentro del cuarto sagrado, en medio, el amala de Shangó marca asimismo sus diferencias, confeccionado con abundante repollo.

Los objetos del muerto van siendo colocados, rotos ya, alternados con las comidas de Égún en grandes canastos. El tamborero inicia el toque de atètè y cada uno se limpia sobre los cestos. Hecho esto, se sacrifican aves encima y se colocan flores y velas, que son encendidas. Pasado un tiempo prudencial, estas últimas son apagadas y los canastos alzados y oscilados, llevándose a despachar al mar. El Erú ha quedado, definitivamente, liberado de sus obligaciones rituales.

Ahora solo resta, si fuera el caso, “sentarlo” en el igbàle para que, de tanto en tanto, pueda ser cultuado. Los habitantes de este espacio también sagrado, pero en otro sentido- cumplen función de “centinelas” de la casa de Batuque. Son presencias invisibles que garantizan al  dueño de casa la no intromisión de otros Égún que podrían ser hostiles. De algún modo, el igbàle es una fuerza mágica de reserva, de defensa y ataque del que se sirve un babalorisha o iyalorisha para controlar su territorio particular, en forma más o menos reservada. Y desde allí los ancestros también marcan las normas del grupo, estableciéndose como custodios del caos, tanto exterior como interior.

Para quienes nunca han visto un igbàle, o balé como se le denomina  corrientemente, se trata de una construcción sin ventanas, con una única puerta siempre cerrada. Dentro de ella hay un pozo (buraco) donde se efectúan los ritos pertenecientes al culto de los Égún. Ese es todo el misterio, porque lo más importante, en realidad, es lo que no se ve.

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sep 18

Ángel de la guarda a traves de Òrúnmìlà? y porque?

Por: Eshu Omó Iré

Candente tema, he leído en muchísimos foros personas que discuten este tema, y como no faltaba más, en nuestro foro se ha planteado en varios post y en distintas épocas.

Recientemente suena este tema nuevamente por un post iniciado por uno de los foristas en donde comenta que a alguien un Babalawo le determinó Elegguá como su Orisha tutor, pero le coronaron Obbatalá pues fue rectificado por un Oba el ángel de la guarda.

La posición de los Santeros y Obas se basa en que, por la razones que muchos sabemos al principio de la religión en América de que no había Babalawos y los precursores de la religión se apañaron, dieron pecho y salieron adelante y, que se ha hecho así a miles de personas y no ha pasado nada…entonces hagámoslo que vamos bien.  A muchos les va muy bien, otros no tan bien,  pero esto está condicionado a que quizás la van bien porque simplemente nunca ha estado mal, o por condiciones u oportunidades nuevas que antes no estaban o no se contaban, y quizás por cariño o enaltecer a sus Orishas dicen gracias a mis santos…

Hay muchos historias, otros hablan de que el Iyawo se quedo muerto en el trono, otros que les va de mal en peor por haber hecho santo, discusiones con parejas, rupturas, y un sinfín de situaciones que, siendo objetivo, le pasa igual a cualquiera que sea totalmente ajeno a la religión. Pero a todos nos gusta buscar una razón u origen de algo y si uno está  en algo, pues seguro que es eso!!…..o quizás no… ¿?

La posición de los babalawos, y muy a pesar de todos los que no somos babalawos y de los que hemos pasado por situaciones similares, ya que muchos de nosotros los que pasamos de los más de 17 años de Osha se nos ha determinado el ángel de la guarda con el caracol del padrino, al igual que a muchísimos y tantos Iworos, Oriates, Obas, Babalawos, Oluos, Olofistas, que en sus inicios cuando hicieron santo en estas zonas de “escases sacerdotal”, pero muy especialmente a los Babalawos que hoy en día defienden correctamente la aplicación de la norma, aunque ellos mismo en su momento fueron iniciados con esta práctica de determinar el ángel de la guarda con el caracol; pues tienen razón, y lo que es del Cesar, pues al Cesar.

Yo me caracterizo por ser muy objetivo, y dejar lo subjetivo para asuntos triviales, por lo que en mi opinión, si nosotros los santeros nos basamos en una “costumbre” o “habito” nacido de la práctica forzada y no mal intencionada de determinar el ángel de la guarda con el caracol de Osha; y el Babalawo se basa, en lo que todos, Santeros y babalawos, defendemos como primordial, los odus, patakíes, parábolas… y entre ellos está el Omó Odu Osa Iroso quien nos relata un patakí de su tierra en donde Olófi sentencia quien debe determinar el ángel de la guarda, yo me pregunto ¿Qué prevalece mas…la practica forzada y no malintencionada del santero o la palabra de Olófi plasmada en este Odu como ley para todos?.

Sin lugar a dudas, la palabra de Osha que todos defendemos debe ser la aceptada. Y sin lugar a dudas la costumbre se hace ley. Entonces, que hacemos?… pues….sin lugar a dudas, ser sabios y rectificar, hacer lo que se debe hacer en pos al bienestar de los futuros Iworos y en el bienestar del futuro de la propia religión.

El patakí del Omó Odu Osa Iroso, arma infalible que tiene el Babalawo para tomar su posición defensiva se describe a continuación para el conocimiento de quienes aun no lo han leído…y dice:

Cuando se determinaba el ángel de la guarda por el caracol.

En una tierra donde vivían todos los santos y Obbatalá era el gobernador, los demás santos se reviraron contra él, porque en esa tierra todos los santos determinaban el ángel de la guarda con caracoles cada uno con el suyo y así pasaba el tiempo.

Un día Shangó comenzó a notar que había mas hijos de baba que de otros santos y Shangó reunió a los demás santos y les conto su pensamiento y les pidió su parecer y estos le dieron la razón y todos se pusieron de acuerdo para ir a casa de Obbatalá y reclamarle, el porqué en su casa nunca salía un hijo de otro santo que no fuera de el mismo, pero entre ellos existía el temor de que ellos fueran castigados o expulsados de esas tierras y ninguno quería hablar personalmente, porque Obbatalá era en ese entonces el oba de aquellas tierras y Shangó dijo: yo le voy a hablar a baba, acto seguido respaldaron a Shangó, Oshún y Oggún.

Cuando todos llegaron a casa de Obbatalá, este sintió el alboroto, Obbatalá que estaba en su palacio salió y les pregunto a todos que para que venían, entonces Shangó se adelanto y le dijo: mire baba, nosotros estamos aquí porque queremos saber por que cuando usted registra un aleyo y determina el ángel de la guarda no salimos como dueño de ninguna cabeza ninguno de nosotros.

Entonces Obbatalá le dijo: lo que pasa es que en mi casa yo lo determino así. (de aquí procede el hecho de que en algunas casas las cosas se hagan diferentes a otras).

Entonces Shangó dijo: bueno baba eso no es legal, mejor vamos para casa de Òrúnmìlà para que nos diga como resolvemos este problema. Al llegar a casa de Òrúnmìlà y demandar solución al asunto, este dijo es mejor ir donde Olófin, porque yo no hago la ley.

Y todos se presentaron ante Olófin, el cual dijo ustedes desconfían unos de los otros y cada uno siempre respaldara su casa y su corona, por lo cual debe ser Òrúnmìlà que no hace santo, por eso mientras exista el mundo Òrúnmìlà determinara el ángel de la guarda de cada uno, ya que él es imparcial.

To iban Eshu.

Un abure colaborador del foro Eshuomoire.com quien ha participado en este tema, el Awo Máximo Echevarria, Okana Sodde, nos deja una nota al margen que dice:

“…por esta razón no se debe determinar el ángel de la guarda de nadie con el caracol. Porque puede existir el egoísmo del que registra con el caracol o muchas veces el santo se enamora de la persona o de la cabeza del aleyo ya que este puede tener inclinación o predilección por ese santo en particular más que ningún otro, aunque no sea su ángel de la guarda y se le tergiversa el camino y el astral de la persona, exponiendo durante el transcurso de su vida a la persona a situaciones x, que no fueron determinadas antes de su encarnación y que pueden bloquear ciertas pruebas que la persona debe pasar a lo largo de su vida carnal.

Por otra parte creo que los santos son más grandes que nosotros y nos apoyan y ayudan aunque cometamos errores como este que estamos hablando. Ahora bien reglas o leyes son leyes y por encima de Olófin, que yo sepa nadie.

Por eso estimados abures, nuevos y viejos, mayores o menores, ayudemos a los nuevos iniciados, respetando la leyes y la palabra de Olófin, no por el hecho de que el ángel de la guarda deba ser determinado por Òrúnmìlà e Ifá, a través de nosotros los babalawos, o sacerdotes de Ifá y padres de los secretos, que por algo somos lo que somos.

Esto no significa que los santeros son más o menos por ello. En lo personal tengo en alta estima y respeto a todos los santeros que aman y respaldan nuestra religión. Pero leyes o reglas son leyes o reglas y se establecieron por razones específicas. Ase, para todos los abures iboru-iboya-ibosheshe, Babalawo Máximo Echevarria, Okanasodde-ifa.”

Fin de la nota.

Como pudieron leer, no solo se aclara la situación con la sentencia de Olófi de asignarle la tarea a Òrúnmìlà, sino que también ya sabemos que en este mismo Odu nace el hecho de que en algunas casas de Osha las cosas se hagan diferentes a otras. Pues bien, ustedes abures determinen el ángel de la guarda con lo que quieran…pero Yo, a Olófi? no lo contradigo!!!

Saludos, un abrazo y Ashé para todos vosotros.
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sep 11

Por falta de fe, quieren darle camino a unos santos

En ésta oportunidad quiero comentar sobre un tema que fue expuesto en el foro de Eshuomoire.com, sobre la falta de fe en la religión y de darle camino a los santos. A continuación cito lo escrito por la forista y posteriormente mi punto de vista al respecto.

Cito:

Buen día, ante todo, pido la bendición de todos los iworos mayores y menores que tengan leri yoko Osha…

El asunto es el siguiente:

Hace 4 años una amiga recibió mano de Orula, ella incursionó en este mundo (me refiero a la regla de Ocha) se puede decir, que influenciada por su hermana mayor quien para ese momento era aleya (actualmente es santera Omó Obbatalá)…

Resulta que la hermana le pagó además de la mano de Orula y sus guerreros, otros fundamentos como: los elekes, azojuano, Olókun y creo que hasta ahí llegó…

Lo cierto es que mi amiga, hace como 2 años dijo que la santería no es su mundo y que ella no cree que es su camino, ya que no le iba muy bien para ese momento… dice que ella mejor va por el camino de Cristo y que lamenta haberse metido en esto antes de reflexionarlo, ante lo cual optó por romperse ella misma el idde de Orula y no atender más a sus santos, arrinconándolos en la casa de su mama, detrás de un montón de trastes… yo intenté persuadirla y decirle que los santos no están para resolver los problemas, que además de que a veces nos ponen pruebas, están principalmente para ayudarnos a sobrellevar y superar las cargas y los problemas… pero ella no lo cree e insiste que ese simplemente no es su camino, ante lo cual tuve que apartarme del tema….

Hace menos de 1 mes, ella me estaba diciendo que se va a mudar y que le va a dar camino a sus santos… y me estaba preguntando que como hacia porque su hermana no quiere saber nada del asunto… ante lo cual, yo le dije que no puedo ayudarla porque yo soy creyente, practicante y militante activa de esta religión, además de que estoy de Iyawo y no tengo corazón para botar a los santicos…

Les pido de todo corazón que me ayuden con esta situación, que me quedó grande, no sé qué hacer y al preguntarle a los iworos que conozco me dicen que ella no debe ni pensar en botar los santos porque le puede ir muy mal…

Me siento muy preocupada, ella es mi amiga desde la infancia y yo la quiero mucho…

Que mi padre Elegba nos de su bendición y la sabiduría para seguir nuestro camino con bien….

Saludos y gracias de antemano…

Fin de la cita.

Mi punto de vista:

Yo he tenido la fortuna de no vivir esa situación, ni de conocer a nadie directamente que esté en esa misma situación. He conocido a iworos que me han comentado sobre personas que en un ataque de cambio de switch han tirado a todos sus Orisha al mar, otras al monte y andan por allí como si nada, quizás, esos Orishas lo preferían así. Lo que puedan pensar los Oshas escapa de nuestra comprensión, quizás lo que a uno le parece mal, pero ellos es una manera de terminar lo que nunca tuvo que empezar. Personalmente creo, que si su hermana fue la precursora de todo ello, debería tomar las riendas con respecto al destino de los mismos. Ella misma, o con ayuda de otros iworos, Oriates, etc. determinar qué es lo que desean estos Orishas.

Un poco cuando el ituto, saber quién puede heredarlos como Orishas de addimú, y que seguro serán para bien de quien los reciba, o si por lo contrario quiere “unlo” como en el ituto, o cualquier otro destino que ellos elijan. De esta manera, se acabaría la incertidumbre que genera la situación. Yo, siendo la hermana y precursora de meter en la religión a la otra, sería la que más preocupada estaría, porque de un lado está mi hermana, que es mi sangre y que se supone querría mucho, y por otro lado están los Orishas que son mi modo de viday mis creencias. Y es que lo repito una y otra vez, la religión no es para todos, la gente compra todos los días Oshas e Ifás, como si se tratase de algún artículo que luego podrá guardar, botar o regalar como si se tratase de cualquier objeto sin valor. No, no y no se debe indicar a nadie que entre a la religión, y quien quiera, debe saber a ciencia cierta si lo desea, si está claro en lo que va hacer, y tomar en cuenta todos los pasos a seguir a fin de averiguar si a la final es su vocación.

Hay quienes reciben elekes y guerreros, e incluso mano de Òrúnmìlà y siempre van con la firme intención de pasar a Osha, otros a Ifá, y a la final se desentienden de todo…y si se hubieran hecho Kari Osha? O haber pasado por Ifá? Que después de todo ello digas que no es tu camino ¿? En mi experiencia de muchos años ya, veo como personas en la que he visto entrar en la religión, quizás más por moda, o por compartir con otros que están dentro de la religión, se empeñan, o contagian de ella, y luego las veo a gran parte de ellos totalmente despreocupados por el tema de Osha. Haciendo escritos en Facebook y en otros lugares sobre por ejemplo (y son la mayoría) dándole gracias a Cristo como si fueran unos practicantes natos de Evangelistas, Testigos de Jehová, etc. Estas personas, predican lo que no practican, o practican lo que no predican? La falta de identidad y/o personalidad en estos asuntos, hacen que el individuo de tumbos de lado y lado, y así nunca conseguirá de una forma rápida su verdadera vocación, esto lo hará después de tropezar varias veces, y al final la encontrará, y quizás cuando ya sea demasiado tarde para vivirlo y disfrutarlo plenamente.

Saludos y Ashé para todos.

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sep 06

Disyuntivas: Odus, eBooks, libros y foros

Empezando por las disyuntivas que origina el tema, en donde hay personas que critican al quien copia y pega información de libros, tratados, etc. en los distintos foros, deciros que la finalidad de los foros no es realizarle una consulta o ampliación del mismo a cualquier persona, y mucho menos hacer esto mismo con un Itá.

Para ello, están los padrinos que han hecho su trabajo, han cobrado un dinero por ello, y lo más importante, han adquirido una gran responsabilidad, la de tener un ahijado. A ellos se deben todos aquellos religiosos de Osha e Ifá que por nacimiento de corazón o por negocio hacen ahijados. El buen religioso atenderá a su prole, y el que lo hace por negocio, tarde o temprano se olvidará de ellos.

La sabiduría está repartida y, gracias a que desde hace muchos años se ha plasmado en papel, esta no se ha perdido del todo, por lo contrario, esto ha hecho que se mantenga más original que nunca, ya que el boca boca de los ancestro sabemos que se cambia con el pasar del tiempo por muy sabios que estos y sus descendientes hayan sido, siempre abría alguno que no le parece algo y lo cambia, y de allí en adelante todos esteremos fuera de lo primigenio.

En mi experiencia, he visto y escuchado a religiosos de Osha e Ifá que se expresan de quien tiene algún libro sobre los Odus, como los tratados y otros tantos, como si esto fuera un sacrilegio usarlos. Awos que dicen “..haaaa, de esos libros que pretenden enseñar los Odus… ¿? Y yo me pregunto, ¿de dónde han aprendido ellos sobre estos Odus? Y si como muchos dicen “…de mi padrino por su puesto..” y sus padrinos de donde? Y así sucesivamente. Cualquier religioso que diga que solo ha aprendido de lo que le dicen sus padrinos, y señores me refiero a lo Odus no a las ceremonias, se está engañando a sí mismo y pretende engañar a los demás aparentando sabiduría innata. 

La palabra escrita es fundamental, de ellos aprendemos todos y gracias a los libros, muchísimos que no hemos tenido la suerte de estar con nuestros padrinos de Osha o de Ifá cerca, hemos podidos salir adelante y triunfar en lo que emprendemos.

En todo momento se debe entender que el que participa en un foro con preguntas, ha de recibir muchas y muy variadas respuestas. La persona se enfrenta a respuestas que pueden o no ser las acertadas, otras sí, pero el que copia y pega sobre un Odu, es seguro que le trasmite al quien le pregunta, exactamente lo que su Odu dice….porque está escrito e invariable por el tiempo y las personas.

También se debe saber que en esta religión, basada en parábolas, la interpretación de los Odus es susceptible a variaciones, una más sublimes que otras, y en casi todas ellas existe la posibilidad de mal interpretarlas, ya que esto está condicionado directamente proporcional a la forma de analizar de cada quien, una mente amplia o corta, una persona pragmática, subjetiva u objetiva, aseguran que las interpretaciones de las parábolas sean muy variadas. Pero, aquellas parábolas que han sido descifradas  desde hace cientos de años y plasmadas en los diferentes Odus, no lo puede cambiar nadie, por muy radical o por muy ortodoxo sea su pensamiento.

Esto acurre en todas las ciencias y en todos los ámbitos. Cómo un estudiante de medicina, derecho, etc. se le puede criticar por aplicar lo que dicen los textos? Si de estos sus mismos profesores y profesores de profesores han aprendido?. También es común el que critica que estos libros revelan “secretos de la religión”, y a ellos les digo que el saber matemáticas no lo convierte en un físico,  ni tampoco les va a revelar los “secretos del cosmos” a menos que lo estudie por años y se entregue a la causa, tal como el buen religioso se entrega a la suya.

Por tanto, el libro es un compañero fiel de todo religioso; y este no debe intimidarse por usarlo, no debe sentirme menos que otros religiosos por usarlo, no debe dejarse influenciar por usarlo, pero sobre todo, no debe aparentar ser más maestro ante otros religiosos por no usar libros; esto ya llegará con los años, las prácticas y sobre todo, de tanto leer libros.

To Iban Eshu
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