may 07

Obi Kolá

La forma de adivinación a través del coco que nosotros hemos llegado a conocer al pasar los años, no es la misma forma que se utiliza en Nigeria. Este método nació en Cuba, a través de las nuevas reformas que tuvo que hacer el Yoruba en su religión.

El método utilizado en África es muy similar a éste, lo único que el instrumento es diferente. En África lo que se utiliza para esta adivinación es “Obi Kola” (Cola acuminata), la cual tiene que tener cuatro lóbulos para poderlo utilizar y adivinar. Por causa de las marcas que éstos tienen, dos de los lóbulos son considerados como macho y dos como hembra, llamándoles respectivamente “Ako” (de Oko, masculino) y “Obi” (de Obo, femenino).

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abr 30

Ngurufinda Divinidad Africana, Kobbelefún ni Ozain

Esta es la genuina prenda de palo Congo o Mayombe. Es la que trabaja con cualquier fundamento, ya sea Osha o Ifá. Se puede poner a la altura de los Ozain de fundamento de cualquiera de las ramas religiosas mencionadas anteriormente. Lleva incluso consagración de la persona que se jura dentro de este fundamento, es decir lo que los Awó de Òrúnmìlà llaman jurarse en Ozain, que es lo mismo que un Rayamiento de Palo Congo.

No obstante, lo que es complicado es el montaje y las ceremonias de montajes, pues el Palo Congo tiene uno de sus orígenes en las selvas de la Mayombe en las cordilleras de los montes del Congo. Estas selvas más conocidas por la selva de Cabinda, que a su vez es una de las provincias de este país. Esto se expone como referencia, porque la lengua Conga es muy compleja, y realmente no es lo que hoy día se habla en Cuba, aceptando que su origen es el mismo. El lenguaje bantú de Cuba, ha sufrido muchas alteraciones, así como mezclas de las fonéticas verbales, si bien este carece de ellos, y por otro lado, se encuentran Cabildos en los que el habla es perfecta, incluso con algún que otro tono de mezcla con el español. Por lo tanto, no es más que un dialecto perdido, al que se acostumbra a hacer frecuente en la comunicación de la persona con el fundamento, el cual lo entiende perfectamente.

Es importante la ceremonia de Rayamiento, para que este fundamento transforme el espíritu de la persona en una sola junto con Ozain, pues este es uno de los secretos de este fundamento. Si miramos bien, solamente una persona jurará con ese, y si se le entrega a la otra, se le jura en el suyo. En este tratado que anteriormente se expuso, se ilustró como se monta por Ifá de una forma sencillo, pero también existe otra más complicada, para Awós de Òrúnmìlà. En el que se expone a continuación el tratado va mucho más allá de las anteriormente citados, dado que trabaja este fundamento con 7 Eggún, y en los demás, solamente con 1, y los auxiliares en el momento de hacer una obra, ceremonia, etc.

NGURUFINDA es el nombre de Ozain en Congo o lengua bantú. por tanto Ngurufinda es el dueño de todos el monte además de la plantas curativas y medicinales. se le relaciona con la botánica; es un fundamento que se recibe y el cual le da poder y mayor energía a la prenda y al nfumbi. NGURUFINDA es un ancestro el cual se le debe tener mucho respeto dentro de la regla del palo monte Mayombe ya que la prenda o ngangas están hechas de elementos naturales como palos, piedras minerales y toda  clase de elementos que son de la naturaleza o derivados de ella, los cuales con los que le dan la energía y el asiento a ese nfunbi para trabajar y ser arriado por su amo.

Es una deidad, que suple a casi todas las deidades, en fuerza, y misterio. Este es el Orisha por excelencia de la vida y la creación, dado que está representado por los elementos necesarios y naturales, para la formación de vida. Tanto inteligente, como la vida animal y vegetal. Realmente este Orisha no tiene un patrón general, de cómo montarlo, pues existen muchísimas formas de montar un Ozain de fundamento. Los Congos tienen una que trabaja con 7 Egún, en la tierra Yoruba, no lleva Egún, pero en la de Ifá sí. En fin, son muchas las formas. Lo que sí es cierto, es que llevan complementos obligatorios en su confección, y que en casi todas las tierras coinciden.

Para montar un Ozain de fundamento, es necesario primero que nada consultar al Ángel de la Guarda de la persona que lo va a recibir, y a Egún antes, para que ellos sean los que dan el permiso, pues este Ozain va a caminar de acuerdo a la corriente que le pongamos, y el permiso de estas deidades.

Para más información descargue gratuitamente el siguiente ebook: 

http://www.sublimesanteria.org/wp-content/plugins/downloads-manager/img/icons/pdf.gif Nombre: Tratado de Ozain de fundamento Kobbelefún (1.14MB)
Agregado: 25/04/2011
Descargas: 5861
Detalles: Esta es la genuina prenda de palo Congo o Mayombe. Es la que trabaja con cualquier fundamento, ya sea Osha o Ifá. Se puede poner a la altura de los Ozain de fundamento de cualquiera de las ramas religiosas mencionadas anteriormente. Lleva incluso consagración de la persona que se jura dentro de este fundamento, es decir lo que los Awó de Òrúnmìlà llaman jurarse en Ozain, que es lo mismo que un Rayamiento de Palo Congo.

 

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sep 06

Disyuntivas: Odus, eBooks, libros y foros

Empezando por las disyuntivas que origina el tema, en donde hay personas que critican al quien copia y pega información de libros, tratados, etc. en los distintos foros, deciros que la finalidad de los foros no es realizarle una consulta o ampliación del mismo a cualquier persona, y mucho menos hacer esto mismo con un Itá.

Para ello, están los padrinos que han hecho su trabajo, han cobrado un dinero por ello, y lo más importante, han adquirido una gran responsabilidad, la de tener un ahijado. A ellos se deben todos aquellos religiosos de Osha e Ifá que por nacimiento de corazón o por negocio hacen ahijados. El buen religioso atenderá a su prole, y el que lo hace por negocio, tarde o temprano se olvidará de ellos.

La sabiduría está repartida y, gracias a que desde hace muchos años se ha plasmado en papel, esta no se ha perdido del todo, por lo contrario, esto ha hecho que se mantenga más original que nunca, ya que el boca boca de los ancestro sabemos que se cambia con el pasar del tiempo por muy sabios que estos y sus descendientes hayan sido, siempre abría alguno que no le parece algo y lo cambia, y de allí en adelante todos esteremos fuera de lo primigenio.

En mi experiencia, he visto y escuchado a religiosos de Osha e Ifá que se expresan de quien tiene algún libro sobre los Odus, como los tratados y otros tantos, como si esto fuera un sacrilegio usarlos. Awos que dicen “..haaaa, de esos libros que pretenden enseñar los Odus… ¿? Y yo me pregunto, ¿de dónde han aprendido ellos sobre estos Odus? Y si como muchos dicen “…de mi padrino por su puesto..” y sus padrinos de donde? Y así sucesivamente. Cualquier religioso que diga que solo ha aprendido de lo que le dicen sus padrinos, y señores me refiero a lo Odus no a las ceremonias, se está engañando a sí mismo y pretende engañar a los demás aparentando sabiduría innata. 

La palabra escrita es fundamental, de ellos aprendemos todos y gracias a los libros, muchísimos que no hemos tenido la suerte de estar con nuestros padrinos de Osha o de Ifá cerca, hemos podidos salir adelante y triunfar en lo que emprendemos.

En todo momento se debe entender que el que participa en un foro con preguntas, ha de recibir muchas y muy variadas respuestas. La persona se enfrenta a respuestas que pueden o no ser las acertadas, otras sí, pero el que copia y pega sobre un Odu, es seguro que le trasmite al quien le pregunta, exactamente lo que su Odu dice….porque está escrito e invariable por el tiempo y las personas.

También se debe saber que en esta religión, basada en parábolas, la interpretación de los Odus es susceptible a variaciones, una más sublimes que otras, y en casi todas ellas existe la posibilidad de mal interpretarlas, ya que esto está condicionado directamente proporcional a la forma de analizar de cada quien, una mente amplia o corta, una persona pragmática, subjetiva u objetiva, aseguran que las interpretaciones de las parábolas sean muy variadas. Pero, aquellas parábolas que han sido descifradas  desde hace cientos de años y plasmadas en los diferentes Odus, no lo puede cambiar nadie, por muy radical o por muy ortodoxo sea su pensamiento.

Esto acurre en todas las ciencias y en todos los ámbitos. Cómo un estudiante de medicina, derecho, etc. se le puede criticar por aplicar lo que dicen los textos? Si de estos sus mismos profesores y profesores de profesores han aprendido?. También es común el que critica que estos libros revelan “secretos de la religión”, y a ellos les digo que el saber matemáticas no lo convierte en un físico,  ni tampoco les va a revelar los “secretos del cosmos” a menos que lo estudie por años y se entregue a la causa, tal como el buen religioso se entrega a la suya.

Por tanto, el libro es un compañero fiel de todo religioso; y este no debe intimidarse por usarlo, no debe sentirme menos que otros religiosos por usarlo, no debe dejarse influenciar por usarlo, pero sobre todo, no debe aparentar ser más maestro ante otros religiosos por no usar libros; esto ya llegará con los años, las prácticas y sobre todo, de tanto leer libros.

To Iban Eshu
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feb 01

Tratado de Espiritismo

Por: Orimao Osun

Queremos atenuar la angustia del hombre por la muerte. Es este, en verdad, el único fin válido y terminado de esta obra. Queremos que todos sepan, a ciencia cierta, que nuestro partido frente a ella no es el que se nos ha inculcado y gritar a viva voz que nos encontramos condicionados a equívocas interpretaciones del efecto.

Toda la obra fundamentará los aciertos que aquí se exponen. Cada temática que se presenta se encuentra, en verdad, sostenida por lo que hemos denominado Organon Trascendental de la Ontología.

Abentofáil El fragmento siguiente narra sobre la extraordinaria obra de Abentofáil: El filósofo autodidacto. La novela desarrolla un cuento donde un niño es abandonado a merced de la buena ventura en una isla y es criado por una gacela; así, el niño crece y por sus propios medios logra hacer metafísica; es decir, lo consigue sin “ayuda” de nadie. Leámoslo:

«Dicen, pues, que había frente a esta isla otra isla grande, [...] poblada de gente, y gobernada a la sazón por uno de sus moradores, [...] que tenía una hermana [...] a quien disuadía del matrimonio e impedía el casamiento, por no encontrar hombre de prendas suficientes para ella. Tenía también un deudo o allegado, [...] que se casó con ella en secreto, [y quedó ella] luego embarazada de él y dio a luz un niño. Mas como temiera [...], colocó al niño en una caja de madera y, después que le hubo amamantado, la ajustó y ató con firmeza y habilidad y saliendo con ella al anochecer y acompañada de algunos criados y personas de su confianza hacia la orilla del mar, [a pesar de su dolor, la soltó luego] en el mar, y alcanzándola casualmente la corriente de las aguas agitadas por la marea, la transportó aquella misma noche a la playa de la otra isla antes citada. [...]»

«[Llegando a la orilla] lloraba y se estremecía pidiendo socorro, llegando su voz a oídos de una gacela que había perdido a su hijuelo por haber salido de su custodia y haber sido arrebatado por el águila; y cuando la gacela oyó esta voz, creyendo fuese la de su hijo, anduvo en seguimiento hasta que llegó a la caja; [...] compadecióse de aquél ser viviente, concibió por él un afecto tiernísimo, ofreciéndole sus pechos y le sació de leche fácilmente digerible, sin que en adelante cesara ya de prodigarle sus cuidados, de alimentarle y de apartar, de él cualquier daño. [...]»

«[El niño fue creciendo y] acostumbrándose a andar con las bestias y éstas con él, y ni ellas le molestaban ni él a ellas. [Empezaron a fijarse] en su mente las imágenes de las cosas después de apartarlas de su vista, [también descubrió en su persona] las partes vergonzosas.»

«[El niño] veía que las bestias vivas evitaban el contacto de las muertas de su especie y huían de ellas, razón por la cual no hallaba expedito el camino para esta obra, hasta que, habiendo encontrado cierto día un águila muerta, dirigióse resueltamente al cumplimiento de su deseo. Aprovechóse de la ocasión, pues no viendo que ninguna de las bestias huyera de dicha águila, se acercó a ella y cortó sus dos alas y su cola íntegramente, tal como ellas eran; [...] esto le proporcionó medio con que cubrir su desnudez, calentar su cuerpo e infundir temor en los ánimos de todas las demás bestias; de tal modo que ya no le disputaron las cosas ni se le opusieron, y ni aún siquiera se le aproximaba alguna de ellas a excepción de la gacela que le había amamantado y criado. Esta, pues, no le abandonó jamás, ni tampoco él la dejó nunca, [...]»

«[Llegó el día en que el cuerpo de la gacela se debilitó y murió.] Cuando la vio el niño en semejante estado se afligió con extremado dolor, [llamábala] con aquella voz a la cual ella solía contestar apenas oía, y la invocaba con el mayor esfuerzo posible; pero no por esto observaba en ella movimiento ni alteración alguna. Procedió a observar los oídos y ojos de aquella, y no vio en ellos lesión y daño perceptible; fue asimismo examinado todos los demás miembros de su cuerpo, sin notar en ninguno de ellos menoscabo alguno. Deseaba ardientemente encontrar el lugar donde radicaba aquella lesión para removerla de ella, con la cual retornara su madre adoptiva al prístino estado de vida y vigor. Nada de esto le saltó a la vista, y no pudo, por tanto, realizar su deseo.»

«[Por otra parte] había notado que cuando cerraba sus ojos o los cubría con cualquier objeto, no veía cosa alguna hasta que desapareciese aquél obstáculo; asimismo había observado que cuando introducía los dedos en sus oídos, obturándolos, no oía cosa alguna hasta que los apartaba, y del propio modo había observado que cuando comprimía su nariz con la mano, no percibía olor alguno, en tanto que no dejara expedita su nariz; en virtud de esto infería o creía firmemente que todos sus sentidos y sus funciones todas estaban sujetos a obstáculos que los impedían, y que cuando desaparecían tales obstáculos se reanudaban aquellas funciones.

Habiendo, pues, observado todos los miembros exteriores de aquella sin ver en ellos ningún vicio manifiesto, [...] asaltó su mente la idea de que aquél vicio o defecto que en ella se había presentado hallábase tan sólo en un miembro oculto a la vista, alojado en las entrañas del cuerpo; y que este miembro era de tal condición, que ninguno de los demás miembros exteriores podía prescindir de su funcionalismo; [...]»

«[...] Había él observado anteriormente en los cuerpos muertos de las bestias y demás animales, que todos los miembros eran macizos, sin que hubiera cavidad en ellos, a excepción del cráneo, pecho y vientre; y vínole a la mente la idea de que el miembro aquél que se hallaba de tal modo afectado, no debía encontrarse sino en uno de estos tres lugares, [...] además, cuando reflexionó sobre sí mismo, percibió en su pecho semejante miembro; y en tanto que, al considerar sus demás miembros, como la mano, el pie, la oreja, la nariz, el ojo y la cabeza, veía posible la separación de ellos, infiriendo de aquí que podía prescindir de ellos; en cambio, cuando meditaba acerca de aquella cosa que había entrado en su pecho, no le parecía pudiera prescindir de ella ni aún por un momento. [...]»

«[...] Pensó, pues, si entre las bestias y demás animales había visto alguno que, hallándose en un estado semejante al de la gacela, volviose luego al primer estado; y como no encontrase nada en esto, comprendió, por tanto, que habría que desesperar restituirla a su primer estado, [...] si él encontrase dicho miembro y removiese de él la indisposición referida; decidióse, por tanto, a abrir su pecho y a investigar lo que en él hubiese. [...]»

«[Abrió, por tanto, su pecho] lo que consiguió con no poca dificultad y repugnancia, tras multiplicados y penosos esfuerzos, dejando ya el corazón al descubierto; como le viera macizo por todas sus partes, observó si notaba en él algún defecto aparente o manifiesto, y no encontró en él cosa alguna; pero habiéndole comprimido con su mano, vino en conocimiento de que había en él alguna cavidad, y dijo: «Tal vez el objeto último de mis investigaciones precisamente esté en el interior de este miembro, y yo no he llegado a él todavía».

Rajó, pues, sobre él, y encontró allí dos cavidades, una del lado derecho y otra del lado izquierdo; la del lado derecho llena de sangre coagulada y la del lado izquierdo vacía, no había en ella cosa alguna, y dijo: «No hay la menor duda que el asiento de la cosa que busco sea uno de estos dos receptáculos».

[Y se dijo:] «En cuanto a esta sangre, ¿cuántas veces al herirme las bestias, peleando con ellas, fluyó de mi cuerpo con abundancia? Y, sin embargo, ni esto me ha perjudicado, ni me ha impedido en lo más mínimo ninguna de mis acciones. No es pues, este receptáculo donde se halla el objeto ansiado. Por lo que respecta al receptáculo del lado izquierdo, veo que se halla vacío, [y no] me avengo a pensar sino que el objeto por mí buscado estaba en él, y que, al separarse de allí, lo dejó vacío; y que por esta causa sobrevino a este cuerpo la paralización que se apoderó de él, privándole de los sentidos y anulando sus movimientos».

Y cuando vió que aquello que se alojaba en dicho receptáculo se ausentó antes de la destrucción de éste, y que le abandonó cuando aún se hallaba en buen estado, comprendió que con más razón no volvería a él después de la destrucción y disección de que había sido objeto.»

«Consagróse, pues, a la meditación acerca de aquella entidad, qué sería, cómo existiría, qué fuera lo que la unió a aquella carne, adónde se había dirigido, por qué puerta saliera cuando se ausentó del cuerpo, cuál la causa que la determinara al salir, si fué contra o según su voluntad, y en este último supuesto, cuál fuera la causa por la cual se le hiciera tan odioso el cuerpo, que se decidiera a abandonarle.»

Realmente impresiona ver el desenlace final. Por sus propios medios este chico logra entender lo que en esta obra hemos llamado nada llena, o sea, aquél ventrículo vacío pero que le convencía contenía la explicación de lo que impulsa lo vital; en contraste y complementación, explicita la nada llena como el otro ventrículo que posee sangre, es decir, esa sustancia fisiológica consecuente. Representa por tal este cuento la metafísica y la física de la vida correspondientemente.

Fin de la cita.

Puede descargar de forma gratuita el ebook Tratado de Espiritismo que trata éstos y muchos otros puntos interesantes sobre éste tema. Para ello, debe ingresar con su usuario y contraseña e ir a la sección Descargas –> Ebooks de distribución gratuita, y buscar Tratado de Espiritismo.

 

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ene 14

Conferencia impartida por el Babalawo Marcelo Madan

Por: Marcelo Sùré Madan

CONFERENCIA IMPARTIDA POR EL BABALAWO MARCELO MADAN EN EL CENTRO ESTUDIO AFRO ORIENTAL (CEAO) DE SALVADOR, BAHÍA – BRASIL

Buenas noches.

Una cordial bienvenida a todos los presentes que han concurrido aquí esta noche, para escuchar el mensaje que Orunmila ha querido enviarles a través de mi humilde persona, a toda la comunidad religiosa de Bahía. Esta noche abordaremos temas muy importantes, como es: El que se conozca bien la diferencia que existe entre un Babalorishá, Iyalorishá y un Babalawo.

Cuál es el papel que este tiene que jugar en nuestra comunidad religiosa, así como otros temas importantes tales como: Que es Ifá, Odu, como llega a occidente, la espiritualidad de Orunmila y su diferencia con Ifá, espiritualidad y energía y finalmente, la importancia que tiene la labor religiosa de los Babalawos para la sociedad.
Un Babalawo, que definiremos más adelante, es un ministro espiritual de Orunmila, que realiza su actividad religiosa a través del empleo de Ifá y Odu. Es el intelectual, el científico, un profundo conocedor de la liturgia religiosa de los Yorubás.

¿Qué es Ifá?:
Es la palabra esotérica de Olódùmarè (nuestro dios), la cual fue utilizada para crear el universo en toda su extensión (cuando dijo: “Y hágase la luz”). Constituyendo además, un gran Corpus Literario para toda la humanidad. Esta palabra sagrada desde el principio, también se convierte en un compendio de conocimiento o base de datos (conjunto de experiencias), en la cual a su vez, todo el saber de la vida es codificado y a la que todos, debemos consultar.

¿Que es Odù?:
Para que los seres humanos podamos hacer uso de ese caudal de conocimientos o cuerpo literario de Ifá, estos códigos binarios están contenidos en 256 Odù, desde Ejìogbè hasta Ofún. Cada Odù es una especie de casillero esotérico que contiene a su vez, 1680 sub-casillas o Eses de Ifá, historias, pataki, que también se les acostumbra a llamar Oriki, Okiki ó Ekiki de Ifá. Odù no se baja, sino que se manifiesta porque simples mortales no pueden manipular espiritualidades y porque Odu es sí misma, una espiritualidad. Mucho de estas historias o pataki se perdieron cuando la dispersión Yoruba y muchas otras llegaron a este continente en la memoria de una legión de jóvenes esclavos (recuerde que los yorubas tenían una fuerte tradición de transmisión oral de los conocimientos).

¿Cómo llega Ifá a Occidente?
La trata de esclavos Yoruba comienza a partir de 1810 a 1856, como los tratantes negros portugueses y Españoles tomaban muy en cuenta las condiciones físicas de su mercancía humana entre otras, para que pudieran resistir en buen estado físico el largo viaje hasta las Américas, los escogían entre los 14 a 19 años de edad. En esa época muy pocos llegaron en edad adulta o avanzada edad, muchos salieron de los puertos de Wida, Lagos, Badagrí y Porto Novo destino Cuba y Brasil. Por su edad muchos de estos, estaban en el período de entrenamiento para ser presentado en Ifá posteriormente o recién iniciados.

Si tenemos en cuenta además que a partir de 1702 comienza a deteriorarse la cultura Yoruba, comienza a flaquear la unidad y a dispersarse en casi todo el sur-oeste del territorio de la actual Nigeria, muchos de ellos fueron eliminados en los sacrificios religiosos durante el imperio del rey Dahomeyano ADOSAN (recuérdese que la unidad monolítica Yoruba estaba constituida por la 7 tierras fundadas por los hijos y nietos de Odudúwà diseminadas por todo el territorio nigeriano y más allá de sus fronteras, cuyo eje central era la ciudad de Oyo como capital del imperio). Muchos huyeron a otros países, otros prefirieron suicidarse antes de ser vendidos como esclavos. Es decir, que se presupone en ese período haya habido un vacío o silencio de las actividades religiosas y que las transmisión oral de esos conocimiento haya tenido también ciertos espacios vacios.

Estos hechos justifican de cierta forma que la información haya llegado a occidente con lagunas o puntos vacíos, ya que sería absurdo pensar que una cultura con un cuerpo literario tan extenso como la Yoruba constituida además por muchos grupos étnicos y sus respectivos dialectos, haya llegado completo a occidente en la memoria de legiones de jóvenes traídos como esclavos de áfrica. Se dice que el último período de la esclavitud arribaron algunas personas de edad madura, fundamentalmente mujeres, para ser usadas por su experiencia en los menesteres del hogar.

Se dice que el primer ODU (Olofin) fue consagrado en la Habana por ABAOLA, ANAI, AKOIDE y ATANDÁ FANIYI, y que en la primera mitad del siglo XIX, el sacerdote Ifá Omi(Awo Ogunda Tetura) contribuye al fortalecimiento de la oralidad en la habana, quien viajaba como tripulante a bordo de un barco mercante inglés y a finales de ese mismo período pudo traer a Cuba muchas ceremonias secretas y fundamentos religiosos. Este fue quien consagró en Ifá a Bernabé Menocal (Bàbá Ejìogbè) y a Eulogio Rodríguez (Tata Gaitán) quienes a su vez, en 1920 consagraron al Sr. Miguel Febles Padrón (Odi Ka), considerado en cuba gran contribuyente de la docencia pública de Ifá. (Mostar foto de Miguel).

En Bahía a través de Martiniano Eliseo do Bonfin (Ojeladé) que nació en bahía entre los años 1859 y 1861 y fallece en 1943 en esta ciudad de Salvador. Se dice que en la adolescencia fue enviado por sus padres a África donde permaneció por espacio de unos 11 años, donde se consagró en el culto de Ifá y recibiera sólidos conocimientos religiosos. También es de todos conocidos los valiosos aportes que en esta época, realizara el Sr. Pierre Verger.

Diferencias entre Ifá y Orunmila
Como se ha expresado antes Ifá es la sagrada palabra de Olódumare. Ahora bien, como resultado de una cercana asociación a través de los siglos, Orunmila ha sido considerado sinónimo de Ifá y en ocasiones con frecuencia estos son intercambiados en los verso sagrados. Ifá como una representación de la voluntad de Olódumare, es el último nivel de la conciencia esotérica, nivel que sólo ha sido alcanzado por Orunmila, este nivel solo puede alcanzarse en teoría pero hasta ahora, no ha sido posible para simples mortales. Orunmila es la deidad de la adivinación y la sabiduría, se recibe para conocer el plan de destino y materializar la obra encomendada por las altas divinidades. Es adorado en todas las regiones de Nigeria pero es Oriundo de ADO EKITI.

Orunmila no es Ifá, así como tampoco Ògún es el hierro, Mahoma no es Cuorán, Moisés no es la Bíblia, Orunmila es el mensajero e intérprete del divino mensaje de Olodumare. Ese mensaje es Ifá, Orunmila escucha y entiende el mensaje, pero no es el mensaje. Orunmila como auxiliar de Olodumare en todos los aspectos de la omnisciencia, sabiduría y salvación espiritual, conoce todos los secretos de la existencia humana. (Hacer anécdota de la creación cuando todos debían taparse los ojos). El conoce el principio y fin de todas las cosas, este postulado está expresado en el Odu de Ifá Baba Ejiogbe, estuvo presente en la creación de cada individuo y cuando el destino de cada ser fue sellado. Así pues, orunmila puede predecir lo que sucederá y recomendar la solución para revertir eventualidades y al igual que Olodumare, no tiene una representación o fetiche porque se trata de una idea.

Ifá como mensajero divino es la palabra, la cual estuvo con Olodumare desde el principio, la palabra es Olodumare, por lo tanto, la palabra (Ifá) no puede ser separada de su dueño Olodumare. El mismo Orunmila busca la guía de Olodumare a través de Ifá ya que el mensaje (Ifá), no es solo para los africanos, el mensaje divino de Olodumare es para toda la humanidad, para todo aquel que lo busca.

Orunmila es la deidad que se recibe mediante profundas y complejas ceremonias. Mientras que Osha se asienta en la cabeza de las personas como ángel tutelar (Hacer anécdota de la investigación de Nelson Aboy y su relación con las investigaciones sobre la ventilación del cerebro) Orunmila se recibe.

Campo de la espiritualidad, energía.
Todo parte de nuestra creencia en la existencia del espíritu y en la reencarnación, así como en los conceptos expresos en el cuerpo literario de Ifá, que habla en el Odù Otura Oshe de la existencia de las espiritualidades que acompañan al individuo son asignadas a cada ser antes incluso, del momento de su nacimiento, y en la práctica Yoruba del culto a los ancestros. Todos tenemos un doble espiritual en el cielo y la suerte de este doble en el cielo, determina la suerte de la persona que refleja en la tierra. El concepto Yoruba plantea que cada persona está en correspondencia con la forma de su signo(Odù), se cree que las figuras que se marcan en el tablero (Opón Ifá) que simbólicamente representa el universo Yoruba, durante el proceso de adivinación, son el reflejo en la tierra de estos dobles espirituales en el cielo. Es decir, que los Odù marcados en el Opon, son espiritualidades.

La experiencia y la vida a demostrado que el hombre tiende a olvidar su patrón arquetipo o plan de destino impuesto por su doble en el cielo, debido a la influencia del medio (ambiente y social), y estos muchas veces ocasiona que el individuo adopte una personalidad aparente y un plan de vida diferente de la tarea que ha debido realizar su doble espiritual en el cielo y es ahí entonces, donde se producen las des armonías espirituales y aparecen los problemas.

A los Odù de Ifá se le denominan también como IBEKEYI Olodumare o sea, príncipes divinos. A cada individuo le he asignado uno de esos Odu para que de esta forma, todo hombre pueda conocer su encomienda en su breve paso por la vida. He ahí lo importante del reconocimiento de la existencia de Odu, antes del nacimiento y no a partir del mismo. Por lo tanto, Odu no debe determinarse a partir del dato natal de la persona, sino a través del oráculo. Lo que hacen los Yorubas es conocer, a través del oráculo en los primeros tres días del nacimiento, el Odu con que viene viajando ese ser y determinar además el nombre más conveniente para ese nacido.

Cada Odù de Ifa contiene un animal ancestral (Totem), y en ese Odù está implícito un patrón arquetipo que lo orienta. Por tanto cada Odù tiene una memoria genética de una parte de la creación inherente al individuo que se le asigna, todos somos polvo de estrellas. Por lo tanto, los Odù y sus dobles (los hombres) están encargados de mantener el equilibrio y la armonía de la naturaleza.

Cada individuo que nace, debe continuar la tarea que comenzó su doble espiritual en el cielo. Esta tarea no es infinita pero si limitada. Es por ello que cuando bajo cualquier circunstancias, un ser muere sin cumplimentar su tarea en la vida, debe producirse la sucesiva reencarnación de ese espíritu, hasta culminarla.

Cada ser, hombre, animales y plantas son individuales desde el punto de vista genético, así también es individual como su propio Odù de Ifá. Cada Odu es una fotografía de la persona.

Dentro de la estructura genética individual (dentro de las células orgánicas), existen sustancias nitrogenadas a las que se les ha asignado las letras A, C, G y T, cuyas combinaciones forman códigos A-T,T-A, C-G y G-C individuales.

Bueno, los principios de la manipulación de Ifá e el acto de ITEFA en forma general, tienen cierta similitud con la genética. También en la escritura de Ifá es igual al sistema binario de base 0 y 1 y combinando estos se forman las 4 bases fundamentales de la escritura sagrada: IO, OI, II, OO. Muy similar también a la escritura binaria del sistema de computo cibernético. Ahora bien, la religión de los Yorubas se sustentaba en un cuerpo de creencias y ritos, donde las fuerzas naturales y sociales rigen la vida en la tierra. Ellos creían que la principal fuente de creación está en forma de esencia espiritual denominada ASHE (principio dinámico de realización).

Olodumare es el propio ashé, es lo que da la posibilidad de las cosas se realicen. El mito enseña que el universo visible está generado por dos fuerzas dinámicas, una es la fuerza de INALO (Expansión) y la otra es la de ISOKI (Contracción). La primera manifestación de INALO está directamente en IMO (La luz) y termina en IMOYE (La oscuridad).

Estas creencias Yoruba tiene mucho parecido a las actuales creencias científicas de que el universo se está expandiendo y que en algún momento comenzará a contraerse, lo que explica el principio de Albert Einstein, de Heegins y de los que apoyan la teoría del filamento de que el universo está en constante movimiento, nuestra estrella el sol, se mueve con nuestra galaxia la vía láctea a razón de unos 15 millones de km/seg. O sea tal y como dice el mito antiguo Yoruba, la luz se mueve hacia la oscuridad (se ha podido comprobar gracia a la maravilla del poderoso telescopio Havel, puesto en órbita alrededor de la tierra por la agencia espacial de los Estados Unidos NASA ya hace algún tiempo).

Bueno, ambas fuerzas están presentes desde la creación, del llamado Big Bam. Del Universo visible llamado por los Yoruba IMOLE (Casa de la Luz). Se dice que allí reside una sustancia invisible que transforma la potencia espiritual en una realidad física, esta sustancia se mueve entre estas dos fuerzas dinámicas y se le denomina ASHÉ. Vean ustedes que parecido tiene estas creencias Yoruba de la antigüedad con las nuevas teorías científicas, después de casi siete siglos, que hablan de la antimateria como una realidad ya tangible y que los científicos tratan hoy de medir.

El ASHÉ además tiene una doble naturaleza: destructivo (AJOGÚN) y poderes constructivos (IRÉ), esta doble naturaleza es manejada por ESHU como señor dueño de la oscuridad (hacer anécdota de la creación). Véase aquí la relación que pudiera existir entre estos conceptos y las funciones de ESHU como energía transformadora de lo bueno en lo malo y viceversa mediante la manipulación de estas fuerzas. Vean ustedes lo importante de los ritos que se le realizan a ESHU, es un gravísimo error considerar a ESHU como una entidad diabólica, eso es precisamente lo que los enemigos de nuestras prácticas religiosas durante años han estado tratado de difundir, desconociendo totalmente el poder transformador energético de ESHU, y lo asocian al personaje católico del diablo cuyas funciones según esta misma teología, nada tiene que ver con las funciones de ESHU.

¿Qué es un Babalawo?
Es un adivino del sistema ifista y cuando alcanza un grado elevado de sabiduría por encima de sus congéneres se le denomina OLUWO. Se deriva de bàbá – Padre, Li – Tiene o posee, Awo – Los secretos, adivinos. OLUWO (Olúo): se deriva de Olú – jefe entre personas o cosas, es el más anciano y sabio de los babalawo es por tanto, un ministro de Orunmila y por tal motivo deberá guardar una ética profesional-religiosa siendo ejemplo para su comunidad.

El Babalawo no sólo adquiere conocimientos empíricos, sino que recibe un extenso entrenamiento académico, que no muchas personas pueden soportar, según plantea el Dr. Wande Abimbola en su Tesis de doctorado. El babalawo por tanto, adquiere durante el período de entrenamiento nociones de filosofía, medicina natural, antropología, biología, etnología y otras disciplinas. Por ejemplo, últimamente estoy enfrascado en reunir toda la información científica posible, para estudiar qué relación biológica pudiera existir entre las hierbas y el Odu de Ifá que las contiene, así su influencia en la curación de enfermedades predichas en dicho Odu, etc.

Se conoce que la literatura de Ifá es rica en ciencias naturales, además deben ser expertos conocedores de las propiedades medicinales de más de 330 tipos de plantas, de la costumbre y habilidades de más de 165 tipos de animales, en fin un conocimiento total de la flora y la fauna. En una ocasión tuve la curiosidad de saber cuan extenso es el cuerpo literario de Ifá, en relación a lo que debe saber un babalawo para adquirir los conocimientos necesarios, que le permita aproximarse lo más posible en los procesos de adivinación, y las soluciones de los diferente problemas con un mínimo de error. Para ello me basé en el siguiente cálculo matemático: muchos investigadores coinciden en que el número de historias que contiene cada Odù de Ifá es de 1680 historias o Eses de Ifá.

Si los odù de Ifá son 256 tenemos:
1680×256= 430.080 Historias (que sería el gran banco de datos donde tendría que ir a buscar la memoria humana).

Ahora bien, en una consulta a Ifá y dentro del recurso estilístico, aplicado en el sistema de adivinación de Ifá, está contemplado que cada problema existencial que se presentan tiene, generalmente, tres Odù de Ifá que lo identifica o un número múltiplo de tres.

El primero el Odù Toyale Iwa: Investiga y explica el destino y clasifica el ángulo desde donde se ve el problema.
El segundo el Odù Okuta Okulá: La distancia que nos separa, motivos y posibles causas del problema que tiene la persona.
El tercero el Odù Tomala Belanshe: Clasifica el personaje dentro del problema y las posibles soluciones del mismo. Un ejemplo de esto sería, imitar lo que realizó tal o mas cual orishás dentro de la historia en cuestión, para resolver una situación similar a la que está viviendo la persona.

Esto es, un evento está dado por una consulta que realiza una persona al oráculo de Ifá: surgen las tres figuras esotéricas a tomar en cuenta:

Odù tomala belanshe–Odù Okuta Kulá—Odù Toyale Iwá
———–¡¡———————¡¡—————— ¡¡ ————
1680 hist. Posibles — 1680 hist. posibles — 1680 hist. posibles.

Como las probabilidades para los tres odu son las mismas, es decir 256 veces para cada uno:
Sería: 256x256x256=(256) al cubo=16, 777.216 Es la Posibilidad.

O sea dividiendo 1 evento entre esa inmensa cantidad de posibilidades, como era de esperarse se aproxima a cero, esto quiere decir que es muy poco probable que se repita esa misma figura de Ifá y por lo tanto, acercarse a la identificación ó solución exacta de un problema utilizando el sistema actual de memorización. Por otra parte a una persona le tomaría alrededor de 700 años de vida, con el cerebro en óptimas condiciones, para aprenderse y memorizar todo el cuerpo literario de Ifá y aplicarlo con cierta certeza.

En la antigüedad los Yorubas daban un papel preponderante al Babalawo en su creencia de que eran depositarios de la esencia inmortal de los difuntos.

El Babalawo representaba una figura que era al mismo tiempo al médico, al astrónomo, al consejero político, dando soluciones a cuantos problemas se presentaba en su poblado.

Curar enfermos, hacer la paz o la guerra, proponer cambios, coadyuvar a promulgar leyes, ayudar a decidir sobre la utilización de nuevos sembrados y materiales agrícolas. Todo ello era motivo para la consulta al oráculo de Ifá manipulado por los Babalawos.

En la actualidad con el desarrollo de la sociedad y el importante avance de la tecnología. Puede decirse que un babalawo tiene una misión un tanto diferente, pues tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos, especializar u especificar más su trabajo espiritual y utilizar todos los medios modernos posibles a su alcance, que contribuya a una mayor calidad en su trabajo. Está obligado no sólo a superarse diariamente, sino también, a obtener un nivel profesional que le permita tener una mayor comprensión de los problemas que aquejan a la sociedad moderna de hoy. Los problemas a solucionar son desde luego, mucho más complejos que los de antaño. Hoy por ejemplo, el hombre tiene una visión mucho más exacta de lo que acontece en el cosmos, la física, la química y las matemáticas son herramientas cotidianas en la vida del hombre actual y sus problemas estarán indisolublemente ligados a ello, los problemas sociales en nuestro continente americano para poner un ejemplo, son muy característicos de nuestra cultura y costumbres. Ya los canticos, rezos y mantras el hombre lo trata en su verdadera magnitud, sabe que son acciones y reacciones energético-vibracional y que la comunicación con las entidades espirituales tiene también una connotación un poquito, al margen de lo esotérico.

Muchas Gracias.

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mar 29

¿Cómo se Amplían tus Posibilidades de Aprendizaje al ser Presentado a Tambor Batá?

Por: Ernesto Valdés Jane – Adé Yerí

Estas son algunas particularidades del Tambor Batá de Fundamento y sobre las gracias que da el estar presentado al mismo.

Como padrino, si ya presentaste tu Iyawó a tambor, le has abierto las puertas a la participación de él o ella en tambores de fundamento a cualquier Orisha que se efectúe en tu Ilé o en cualquier otro y le has ampliado la capacidad de intercambiar experiencias y conocimientos sobre Osha-Ifá en nuestra comunidad.

En estas nuevas circunstancias, la persona iniciada va a poder distinguir las características y particularidades de los diferentes rezos, cantos, ritmos y bailes que se realizan como ofrendas a los diferentes Orishas.

Comenzará a aprender los rezos, los cantos y los bailes y en este proceso de aprendizaje, se asociará con otros iniciados para aumentar sus conocimientos y, de seguro, encontrará a santeros mayores que conocen estos cantos de memoria o tienen documentos legados de su familia que usan para enseñar a los recién iniciados.

Podrás enseñarle a tu ahijado lo que representa y simboliza el Tambor Batá de Fundamento; y él aprenderá contigo que este conjunto de instrumentos musicales está integrado por tres tambores de doble membrana, el tambor Iyá, que representa a Yemayá; el tambor Itótele, que representa a Obatalá y el tambor Okónkolo a Oshún. En estos tambores reside la divinidad Añá.

Debes enseñarle a tu ahijado el orden y la forma de saludar al tambor y cómo implorarle por sus necesidades. Además, debes explicarle que cuando otro iniciado esté saludando el tambor y esté tirado en el piso delante del Iyá, tu Iyawó debe permanecer inclinado y tocando el suelo con la punta de los dedos de su mano izquierda.

Debes hacerle conocer a tu ahijado que durante “el tambor”, se deben evitar las conversaciones ajenas a esa ceremonia y que nadie debe permanecer sentado.

Encontrarás oportunidad para explicarle que todas las ceremonias de tambor Batá tienen una misma estructura, independientemente del Orisha al que se le ofrende.

La primera es el “Oro Seco” al Orisha que se dedica el tambor, que es cuando los tamboreros tocan ritmos exclusivamente de esa divinidad frente a éste. Es uno de los momentos más sagrados.

La segunda es el saludo a todos los Orishas. Aquí es cuando, en un orden peculiar, se le toca desde Eleguá, hasta la divinidad a la cual se le ofrece el tambor. Tú debes enseñarle ese orden que varía según la divinidad a la que se le ofrece la ceremonia.

Este es el momento que usan los Oloshas para saludar al tambor y al orisha Ángel de su Guarda.

La tercera y última etapa es el desarrollo del tambor que es la parte que dura más tiempo. Es el momento en el cual se observa una intensa relación entre el Akpuón Orisha (cantante), los omó Alaña (tamboreros) y los Babaloshas, Iyaloshas y todos los otros participantes en torno a los rezos, los cantos, los ritmos y los bailes sagrados.

Como Iyawó, debes prepararte para enfrentar un concierto muy diverso de situaciones de las cuales podrás obtener información y conocimientos en esta etapa tan importante de aprendizaje.

Serán únicos los recuerdos del día que aprendiste a pronunciar el primer rezo para el Ángel de tu Guarda y que puedes responder los cantos que eleva el Akpuón Orisha e igualmente los momentos cuando das tus primeros pasos en los bailes de antaño.

A pesar de todas estas emociones, debes recordar que a las ceremonias de Tambor Batá irás acompañado por alguno de tus mayores o hermanos o hermanas de religión que ya hayan terminado su vida de Iyawó.

Debes ir vestido con todos tus atributos religiosos, portar tu vaso, tu plato y tu cuchara y ser atento con las conversaciones entre mayores a los cuales debes hacerle preguntas sobre las diferentes cosas que serán interrogantes para ti.

En fin, que estés presentado a tambor y que puedas participar en este tipo de ceremonias, te dan la oportunidad de intercambiar con la comunidad religiosa que siempre te aportará nuevas experiencias y conocimiento para tu mejor desarrollo religioso y personal. No desaproveches ninguna oportunidad de participación.

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dic 08

Los Cultos Sincréticos “Dioses sin Dueños”

Por: Natalia Bolívar Univ. de Barcelona

La iglesia católica no tiene el monopolio de Dios en Cuba. Desde que a esta isla llegó el primer negro esclavo, comenzaron a practicarse las religiones de origen africano y con el paso del tiempo devinieron las tres grandes creencias que existen en la actualidad: regla de Ocha o Santería, las reglas de Palo y la Sociedad Secreta Abakuá.

Las tres son cada vez más populares y gozan de muy buena salud, que es lo mismo decir de una aceptación creciente entre los pobladores de la mayor de las Antillas. Sus ritos son disfrutados tanto por practicantes como por cualquier otro cubano, dada la multiplicidad que se encuentra en una de estas ceremonias. Animales de corral son sacrificados en honor a los dioses, pero también hay comidas, frutas y aguardiente que los asistentes al rito, disfrutan como parte del homenaje a las deidades.

Increíblemente, un hecho que incluye arte, creencias, alegría, vida, amor, es valorado por desconocedores de la materia como religiones satánicas o diabólicas. Nada más lejos de la realidad.

El entorno sociocultural y económico en el que llegan a nuestro país las religiones africanas, y la somera revisión de que ha sido objeto su desarrollo como manifestación enraizada en Cuba, permiten afirmar que nos encontramos ante un fenómeno de autodefensa por parte de una religión primitiva y animista enfrentada a otra religión, la católica, que es aceptada universalmente.

La Santería – nombre popular con que ha bautizado nuestro pueblo a lo que verdaderamente se llama Regla de Ocha (Ocha = orisha: santo, deidad) – desde su aparición en Cuba con los primeros esclavos unidos en el temor implantado por la liturgia católica que infundía el pánico a sus mentes ingenuas, fue un culto individual, familiar, de hondas raíces. Vivió el esclavo asombrado ante el cambio de su estadio apacible en su Africa querida, por un régimen explotador que no podía entender; por el cruce de un océano lleno de peligros, encadenado y despojado de los hábitos de su vida diaria. Algunos de ellos, de estirpe real y procedentes de tribus con sensibilidades artísticas y estéticas, trasladaron esos conocimientos a descendientes y contemporáneos, que sirven hoy a nuevas generaciones de cubanos de inspiración inagotable.

En las postrimerías de la primera mitad del siglo XVIII, los esclavos practicaban en sus Cabildos llamados “de nación”, el culto a determinada deidad que imperaba en el seno de su tribu, en Nigeria, de la que procedían, ejemplo de ellas fue:

En la tribu de Oyó adoraban a Changó : Dios del rayo y del Trueno, deidad de la Guerra, dueño de la belleza viril y de los tambores Batá. Rey de Oyó. Sincretizado en Cuba por Santa Bárbara, Patrona de los Artilleros.

Las tribus de Egba, Nupe, Tapa, Abeokuta e Ibadan adoraban a Yemayá : Madre universal, deidad que representa al mar, fuente fundamental de la vida y es por ende dueña de las aguas. Madre de todos los orishas. Sincretizada en Cuba con la virgen de Regla, Patrona de la Bahía de La Habana y del navegante.

Las tribus de Ilesha, Ekiti y Ondo a Oggun : Dueño de los minerales, del hierro, de las montañas, del monte y las herramientas de trabajo. Sincretizado en Cuba por San Pedro. Dueño de las llaves divinas del Cielo.

Los de Ekiti, Osogbo, Iyesa e Ijebu a Ochún : Deidad dueña del amor, de la sexualidad, de la femineidad; símbolo de la gracia y la coquetería, dueña del río y las riquezas. En Cuba se sincretiza con la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, protectora de mujeres gestantes y parturientas.

Así sucesivamente, podríamos repasar, comparando todo el extenso panteón que rige la vida religiosa y todas las historias de santos y orishas que representan las fuerzas de la naturaleza y hacen las delicias de creyentes e iniciados en los cultos afrocubanos.

Cada una de estas deidades tenía elementos propios que la hacían diferente de las demás, y sin embargo, poseían dos denominadores comunes: la piedra y el caracol, que coinciden en las nuevas tierras donde el esclavo ha llegado gracias a los cantos, lamentaciones por su tierra perdida y a los toques de tambores resonando para sus adorados orishas.

El negro africano, con su inteligencia primitiva pero ágil para entender su entorno, escondió, silenció a sus dioses, enmascaró sus creencias bajo la apriencia de haber absorbido las de los amos blancos. Pero en lo profundo de su mente siguieron prevaleciendo las fuerzas de la naturaleza, de lo desconocido; su lengua, tan rica en matices; sus toques, que con variaciones tonales que llaman y cuentan historias de sus venerados orishas. Es en fin, su Africa trasladada, transplantada, imbricada en cada país que recibió aquellos cargamentos humanos esclavizados que al final se asentaron en tierras desconocidas, lo que acabó por atraer la atención, en ese período, de una raza supuestamente superior, que sucumbió con su mestizaje al encanto y la fuerza de lo primitivo.

Ingenuidad graciosa de la inteligencia pura, de la memoria gigantesca propia de su lucha por la subsistencia, por ocupar su lugar -el lugar que tenían en sus tierras ancestrales- su libertad en llanos y bosques, en ríos y montañas, su igualdad social. De todos estos conceptos mamaron desde pequeños los criollos de nuestra América, pero sobre todo de Cuba, conformando su personalidad de raíces interoceánicas. Hábitos, costumbres, sentido de independencia, comidas, ética familiar, llevan la impronta de los yorubas, los ararás, los congos, los haussas, los carabalíes; en suma de las etnias que más contribuyeron con su aporte cultural y que renacieron en tierras del Nuevo Mundo.

De los lucumíes o yorubas recibimos el legado de su larga y rica tradición sociocultural, su altivez, su inteligencia y su susceptibilidad, que los hace difíciles de atropellar; de los ararás, su seriedad, su hermetismo, su valentía; de los congos, dulces y alegres, su adaptabilidad con rasgos de timidez, su desconfianza, su introversión y su dedicación a los ritos religiosos. También heredamos la hombría y el machismo característicos de los carabalíes, fieles amigos, soberbios, violentos, vengativos, indomables, pero con gran sentido de la familia; la alegría de vivir, las bromas, el choteo y las guasas las heredamos de los haussas y de los mandingas adquirimos la habilidad, el tesón, la generosidad, la capacidad como negociantes, la hospitalidad y la franqueza.

De todos ellos nos nutrimos diariamente y en esa síntesis encontramos al verdadero cubano, que preserva con todas esas virtudes y defectos, el hieratismo de las etnias africanas.

 

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oct 09

Propagación del culto a los Orishas en Estados Unidos. ¿Venganza de las divinidades africanas?

Por: Jesús Fernández Cano, Antropólogo

El culto a los orisas , o divinidades del panteón yoruba, cuya variante cubana es conocida como religión lucumí, yoruba, ocha, o santería, presenta en la actualidad una paradoja. A pesar de ser una religión de origen africano y que su práctica aparece a los ojos de los occidentales como primitiva e imbuida de magia y superstición, consigue instalarse en medio de la sociedad más desarrollada del mundo occidental. La dureza de la iniciación, el gran esfuerzo que requiere su aprendizaje y el coste económico de esta religión, son enormes, y sin embargo su poder de atracción aumenta a pesar de que no se realizan labores de proselitismo. Cabe preguntarse, por tanto, qué es lo que ofrece esta religión a sus practicantes para que estén dispuestos a pagar tan alto precio. Es de suponer entonces que cubre unas necesidades y que las compensaciones son lo suficientemente atractivas como para que continúe propagándose, ante la perplejidad de una sociedad que no comprende fácilmente que incluso personas de elevado nivel educativo practiquen una religión de características tan particulares a los ojos occidentales. A pesar de la discreción con que se lleva a cabo la práctica de la religión lucumí, es evidente que el número de sus practicantes se ha incrementado notablemente en los últimos años. 

En Estados Unidos y más en concreto en Florida, el grueso de los que integran la religión lucumí son cubanos, muchos de los cuales no habían tenido relación con ella. Aun así, lo normal es que tuvieran algún conocimiento de sus mitos, hubieran asistido a alguna de las fiestas y ceremonias permitidas a los no creyentes, o en último caso, identificaran esta religión como algo propiamente cubano. 

También otros latinoamericanos van integrándose en la religión, especialmente portorriqueños. Se podría distinguir entre los latinoamericanos a dos grupos: los que provienen de áreas con influencia afro, como son los países caribeños, que ya arrastran cierto conocimiento y están más familiarizados con los remanentes de las culturas que dejaron los antiguos esclavos, y los que provienen de áreas con influencia de las culturas indígenas. Ambos grupos han estado en contacto con un tipo de creencias transmitidas oralmente a través de generaciones, que les permite aceptar más fácilmente la interconexión con el mundo espiritual y ciertos fenómenos no explicados por la ciencia moderna, así como tener un concepto amplio de lo que es religión. De ahí que acepten e incorporen sin mayor problema aspectos de otras creencias que sean similares o complementarias de las que ellos tienen.

Otro grupo que se va acercando paulatinamente al culto a los orisas es el de los afroamericanos. Ello no es de extrañar si se piensa que se les obligó a renunciar a cualquier expresión de su herencia cultural, incluida la religión, canalizando su espiritualidad hacia el protestantismo principalmente. De este modo, llegaron a crear un nuevo tipo en Estados Unidos, en el que cantan, bailan, son poseídos (por el Espíritu Santo, naturalmente) y hasta hablan en lenguas, lo cual no es si no una forma de expresión africana con formas aceptables para la sociedad en que se encuentran. Los afroamericanos que pasan a formar parte del culto a los orisas, buscan normalmente una vuelta a sus raíces, yendo directamente a iniciarse o a adquirir conocimientos y atributos con los yoruba de Nigeria. Un grupo de ellos formó en Carolina del Sur el pueblo de Oyotunji, donde se trata de reproducir un ambiente yoruba, practicando la religión de los orisas y vistiendo ropas africanas. No obstante, cada vez es más frecuente encontrar afroamericanos entre las familias religiosas cubanas. 

También hay anglosajones que están pasando a formar parte de esta religión. Algunos dentro de una familia religiosa de cubanos y otros formando su propia familia. En ocasiones, surgen ciertas tensiones cuando algún anglosajón comienza a dar muestras de no estar de acuerdo con los parámetros religiosos de los cubanos en aspectos como el secreto o el respeto a la tradición (como la comprenden los cubanos), lo que no significa que todos los cubanos sean respetuosos con ella.

Vemos entonces que la religión se extiende a pesar de la actitud poco comprensiva que muestra una sociedad como la norteamericana regida por una cosmovisión protestante. Al principio fue en Miami, Nueva York, Nueva Jersey y Los Angeles donde existía una mayor concentración de cubanos, pero paulatinamente fueron apareciendo casas religiosas y botánicas (tiendas donde se puede adquirir todo lo necesario para la práctica de la religión) por muchos otros estados de la Unión. De todos modos, es del todo imposible hacer un cálculo aproximado del número de practicantes, ni siquiera en base al número de botánicas existentes y el volumen de ventas que se realiza en ellas, puesto que muchas personas en dificultades acuden a que les consulten el oráculo y ofrecen sacrificios y ofrendas para la superación de sus problemas, y sin embargo no se les puede considerar religiosos. Se ha tratado de calcular el número de practicantes en Estados Unidos en base a estudios, con resultados dispares que van desde los 22.000 que calcula The City University of New York (ejemplo de una mala investigación), hasta varios millones, lo que muestra la dificultad de la empresa, ya que pocos santeros admiten en público su religión. 

En base al fenómeno, un tanto inverosímil, que se observa en una sociedad como la estadounidense, y poniendo un poco de imaginación, la propagación de esta religión podría comprenderse como una venganza de los orisas africanos contra la sociedad occidental. Efectivamente, tras sufrir la esclavización de millones de personas durante varios siglos y soportar la colonización del continente africano por varias décadas, su religión se incrusta en el corazón de occidente de forma silenciosa, ayudando a miles de personas a contrarrestar las dificultades de la vida en una sociedad dominada por la modernidad, la ciencia y la tecnología. Todo ello sin acudir al proselitismo, en contraposición a la actitud agresiva que muestran otras religiones como el islam, el catolicismo o las denominaciones protestantes de corte fundamentalista.

Vemos así cómo a comienzos del siglo XXI, cuando más irresistible que nunca parece la marcha frenética hacia la modernidad en las sociedades occidentales, cuando el ser humano piensa que puede controlar y dominar su entorno minimizando o eliminando a Dios, es ahora, cuando una religión como el culto a los orisas y ancestros, trabajando en un nivel semioculto, irrumpe en medio de la sociedad más avanzada del mundo y va atrayendo adeptos sin utilizar reclamo alguno. 

Este hecho no deja de llamar la atención por ser una religión traída por los esclavos al continente americano, los cuales, apenas fueron considerados socialmente. Por otra parte, la práctica de una religión en la que la relación con los espíritus es constante, se realizan sacrificios de animales, se consultan oráculos, se bailan ritmos africanos, y en muchos casos, se experimentan posesiones, amén de utilizar un lenguaje africano en las oraciones y en los cantos, no parece que sea muy compatible con la modernidad, racionalidad y pragmatismo que caracterizan nuestra época.

Los países europeos colonizaron el continente africano repartiéndoselo con arreglo a su peso internacional tras haber esclavizado a millones de africanos durante siglos. Y no solo explotaron sus recursos, si no que pusieron gran empeño en reducir las sociedades tradicionales a la nada por medio de la destrucción sistemática de sus culturas y creencias. De esa labor se encargaron encomiablemente los misioneros, tanto católicos como protestantes, que posteriormente han venido a rematar con mucho fervor las iglesias fundamentalistas de Estados Unidos.

Las sociedades tradicionales de la costa occidental africana se basaban en clanes y linajes con un destacado sentido social, que resultaban fundamentales para la supervivencia de las innumerables etnias. El desbaratamiento de sus estructuras sociales y creencias religiosas por los europeos, vino a dejarlos en un estado psicológico caracterizado por una baja autoestima, cuando no de autodesprecio, por haberles imbuido la idea de que eran pueblos muy primitivos a los que no les quedaba más remedio que despojarse de su bagaje cultural e imitar los sistemas europeos mucho más civilizados. Así es como hicieron dejación de sus sistemas sociales, creencias y costumbres, íntimamente ligados entre sí, pasando a un estado de caos social tras adoptar aspectos culturales ajenos, proceso que todavía no han podido superar.

Con sus estructuras sociales tradicionales desbaratadas, sus sistemas económicos reconfigurados para servir las necesidades occidentales, y especialmente con la colonización mental a que fueron sometidos, el problema identitario fue mayúsculo. De este modo, cuando se les empezó a conceder la independencia a mitad del siglo XX, todo un conjunto de etnias se vieron repartidas por sus colonizadores en una serie de países ficticios, reuniendo bajo cada uno de ellos, etnias que en muchos casos no tenían mucho en común. La tragedia que siguió a estos acontecimientos todavía la están pagando en forma de guerras étnicas, dictaduras, matanzas, hambrunas y pobreza, pillaje, explotación neocolonial y otras características propias de países subdesarrollados. 

Las religiones de todos estos pueblos casi han desaparecido como en el caso de los yoruba, quienes se vieron invadidos primero por el islam y más tarde por todo tipo de misioneros occidentales. Fue así como pasaron de rendir culto a sus ancestros y orisas a practicar unas religiones cuya ideología se contraponía a sus culturas tradicionales. Este es el motivo por el cual hay que acudir a América, Brasil y Cuba especialmente, si se quieren reconstruir algunos de los aspectos de las prácticas religiosas originales de los yoruba.

La religión lucumí de Cuba y ahora extendida a otros países, el candomblé y la umbanda en Brasil, el culto a Xangó en Trinidad, o el vudú en Haití, tienen una misma base, que es el culto a los orisas y ancestros. Por supuesto hay variaciones entre ellas, pero vendrían a representar las mismas que existen entre católicos, cristianos ortodoxos, anglicanos y cualquiera de las denominaciones protestantes. Esas variaciones están en función de la influencia ejercida en sus orígenes americanos por las diferentes etnias que comenzaron las prácticas religiosas en América, y también de las adaptaciones que se vieron obligados a implementar con el fin de hacerlas sobrevivir en un ambiente de incomprensión y persecución.

Como todas las religiones de las sociedades ágrafas, los mitos transmitidos oralmente y reproducidos en los rituales del culto a los orisas eran aceptados como verdades inamovibles. Los personajes mitológicos estaban divinizados, creyéndose que algunos de ellos habían vivido en la tierra y fundado los primeros clanes. En el caso de los yoruba, se consideraba que a partir de la cuarta generación hacia atrás de familiares fallecidos ya eran ancestros. Para ellos, la jerarquía entre los espíritus comenzaba en aquellos orisas o espíritus divinizados que formaban el panteón mitológico yoruba, continuaba por los orisas de cada clan o ancestros comunes, para seguir por los ancestros familiares, y terminaba con los fallecidos recientes. A todos ellos se les rendía veneración según su importancia, pero muy por encima de todos ellos estaba Olodumare, el Ser Supremo, demasiado poderoso y elevado para andar molestándolo, de ahí que los orisas fueran utilizados como transmisores de su voluntad. Los orisas principales representaban las diferentes energías perceptibles en el mundo, y a ellos se acudía para solicitar el beneficio de alguna de ellas o para aplacar sus efectos devastadores. 

El culto a los orisas

Centrándonos en la religión lucumí, variante del culto a los orisas practicado por los yoruba, ciertamente se llevan a cabo sacrificios de animales, pero ello no tiene nada de particular. En todas las religiones se han practicado, y su significado no se relaciona con crueldad o barbarismo, ya que el simbolismo de la sangre está referido a la vida como lo más preciado por el ser humano. Es la forma de representar el flujo vital. Con los sacrificios se trata de mantener con vida de forma simbólica a divinidades y ancestros. Se les ofrecen sacrificios y ofrendas y se les consulta por medio de los oráculos, lo cual es una forma de mantenerlos vivos. A cambio, ellas aconsejan y guían a los humanos, sus hijos y protegidos, a través de la respuesta de los oráculos especialmente, los cuales se interpretan con la ayuda de los odu , también llamados letras o signos. Estos son conjuntos separados de versículos escritos a modo de parábolas, que en número de doscientos cincuenta y seis, forman un cuerpo de conocimientos conocido como Ifá, que representa para esta religión lo que el corán o la biblia significan para el islam o el cristianismo. Cada odu está compuesto por muchos versículos o patakís en los que se narran hechos acontecidos a los orisas , los cuales servirán de ejemplo y guía a los creyentes. Cuando se realiza una consulta oracular se saca un odu , que puede ser además positivo o negativo yque refleja la situación actual del consultante. Lo que en realidad está marcando el odu es el acercamiento o distanciamiento de la persona respecto a su destino, acordado antes de reencarnarse en la tierra. Si hay desviación, se llevará a cabo lo que determine el oráculo para corregir la situación, lo cual comprenderá desde limpiezas a ofrendas y sacrificios. Lo curioso es que habiendo ocurrido estas historias en tiempos remotos, los especialistas son capaces de buscar equivalentes a las situaciones actuales. De esta manera, creyentes y consultantes son guiados por los espíritus.

Los sacrificios también son utilizados para pedir los favores de los orisas . Los creyentes de esta religión creen en el destino, el cual han pactado con Olodumare previamente a su reencarnación, y cuando el oráculo señala algo negativo en el camino, existe la posibilidad de reconducirlo, aunque no siempre, evitándolo o disminuyendo sus efectos. En el primer caso se lleva a cabo mediante la rectificación de la conducta propia, algo en lo que se insiste siempre, ya que una conducta desviada provoca la pérdida del ashé o poder emanado de Olodumare , lo cual significa perder los favores divinos. También es posible por medio de la ofrenda de sacrificios a los orisas , intentar conseguir sus favores, algo en lo que suelen caer muchas personas que comprenden esta religión como un instrumento utilizable en beneficio propio para fines materiales. Los religiosos que manejan los oráculos siguen este juego interesado de algunas personas porque consideran que deben ayudar a todo el que lo solicite, pero avisan (los que son honestos) de que toda conducta no correcta se termina pagando y que de nada sirven los sacrificios que tratan de “comprar” a los orisas sin seguir los preceptos de la religión. La posibilidad de solicitar lo que se desea queda abierta, aunque se trate de cosas poco aceptables desde el punto de vista religioso, pero siempre existe la oportunidad de rectificar por medio de los consejos derivados de los odu que surgen de las consultas .

Dejando las formas a un lado, esta religión no se diferencia en gran manera de otras que se consideran más universales, excepto por el hecho de que existe una interrelación constante entre los creyentes y espíritus y divinidades, donde los primeros solicitan ayuda de los segundos en todo momento para ir sorteando los obstáculos de la vida, con lo cual queda teñida de una instrumentalidad que hace opacar otros aspectos que podrían considerarse más religiosos.

La creencia en la reencarnación consiste en que la consciencia propia u orí, que se encuentra en el Orun (ámbito espiritual, en ocasiones mal traducido como cielo), se desdobla y aparece en el plano terrenal encarnandose en un cuerpo con el fin de cumplir el destino pactado con Olodumare. El objetivo durante la vida en el plano material es hacer méritos para refinar el espíritu y poder seguir el camino hacia la divinización. En esa tarea se recibe ayuda de un orisa que se asienta sobre el orí , y también por medio de los oráculos que van marcando el rumbo a seguir. Es así cómo se puede conseguir el ashé o vibraciones divinas que permitan llevar una trayectoria correcta en la vida y alcanzar la meta anteriormente establecida. Con el fin de garantizarse una mayor ayuda y protección, los lucumís reciben un orisa principal y unos cuantos más suplementarios. Con este orisa guía, que influencia el perfil psicológico del creyente, se establece una relación íntima de la que se espera ayuda y protección constantes. No obstante, no sabemos bien si por el énfasis apuntado de la instrumentalidad que parece desvirtuar la religión lucumí, como ya ocurría entre los yoruba, según Idowu Bolaji apuntaba en su estudio sobre la religión yoruba en Nigeria, la escatología no parece ser una preocupación importante entre los lucumís, quienes suelen acercarse a la religión en busca de solución a sus problemas. Sí se les puede escuchar decir que tras su muerte, esperan ser venerados y escuchados por sus ahijados en la religión. En cualquier caso, la finalidad última de los creyentes es llegar al orun con el mayor grado posible de elevación espiritual, pero para ello hay que cumplir en la tierra toda una serie de requisitos. Conseguir en la tierra los méritos suficientes para que el espíritu consiga ese refinamiento, solo se logra por medio del ashé , que todos los creyentes tratan de conseguir, siendo la ceremonia de iniciación la forma principal de hacerse con él, y desarrollando iwá pelé o buen carácter moral. Obtener el ashé implica también merecerlo, y para ello hay que actuar de acuerdo a las normas y preceptos dictados por los orisas , así como cumplir con todas las prohibiciones que ellos señalan. La consecución del ashé , representará un beneficio espiritual que se verá reflejado en la vida material y cotidiana aunque ese no sea el fin último.

La religión lucumí consiste de este modo en una interacción constante con los espíritus, que va más allá de una simple veneración, puesto que para los creyentes estos espíritus están siempre presentes y tienen la capacidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos. Son tres las clases de espíritus que reciben veneración por parte de los creyentes: 1) los orisas o divinidades que se encuentran más cerca de Olodumare y que se relacionan con las fuerzas de la naturaleza, 2) Los ochas o espíritus divinizados de personajes mitológicos de la cultura yoruba, y 3) los ancestros familiares, en los que se pueden incluir a los antepasados en la línea de ascendencia religiosa. Orisas y ochas, resultan ser unas entidades que, aunque invisibles, detentan la capacidad de actuar por medio de unos poderes extraordinarios que emanan de Olodumare, Ser Supremo del que depende el universo. Es precisamente esta interacción con los espíritus, dejando a un lado (aparentemente) al Ser Supremo, lo que llevó a algunos estudiosos occidentales a calificar esta religión y otras africanas como politeístas, lo cual no es cierto en el caso que nos ocupa. No obstante, es muy fácil para muchos creyentes caer en una práctica utilitaria, debido a la capacidad disponible de poder solicitar cualquier cosa de los orisas , hecho difícil de corregir si los neófitos no son instruidos adecuadamente, ya que esta religión se basa en la práctica privada aunque se dependa siempre del padrino o madrina que ha iniciado en la religión, lo cual conlleva cierto aislamiento y una efectiva falta de control sobre la forma en que se transmite la religión.

El coste de la religión lucumí

Existen una serie de aspectos dentro de esta religión que suponen para los creyentes todo un esfuerzo para llevarla a la práctica y que aparentemente realizan con gusto. Esto es lo que hace que ser lucumí, a diferencia de otras religiones en las que solo se requiere cumplir ciertas formalidades, represente tener que dedicarle mucho tiempo, trabajo, dinero, e interés por aprender, por ser ésta una práctica religiosa muy exigente con los que en ella ingresan. Con el transcurso del tiempo se va poniendo de relieve quiénes son los verdaderos creyentes, independientemente de que asistan a muchos eventos religiosos o inviertan mucho dinero en implementos y ceremonias.

Los aspectos más destacados, que en nuestra opinión implican un elevado coste son:

1. Aceptación y asimilación de formas y cosmovisión africanas

A pesar de que los cubanos están, en mayor o menor medida, familiarizados con ciertos aspectos culturales heredados de los esclavos africanos, viven de hecho en una sociedad como la estadounidense, que representa el paradigma por excelencia de la modernidad y la cosmovisión del mundo occidental. Ingresar en esta religión supone la aceptación y apropiación de toda una forma de entender el mundo, tanto material como espiritual, donde la práctica de los rituales es solo la forma externa del asunto. De entrada, hay que aceptar que la vida está regida por esa relación intensa que se da con los espíritus. Que en el caso de los orisas , no son los espíritus de los antepasados propios. Dejando de lado los espíritus de los familiares a los que se debe veneración, los orisas son espíritus africanos que se comportan como tales cuando “montan”, es decir poseen a los creyentes. Es necesario entonces desarrollar una empatía hacia ellos, puesto que si no fuera así no sería posible convertirse en un creyente. Hay que aceptar los mitos y los consejos derivados de los oráculos, que, naturalmente, denotan la forma de pensar de los africanos.

Quizá una de las formas que más impresión pueda producir a los que no practican esta religión sea la de los sacrificios, ya que no solamente se matan los animales, sino que debe realizarse de forma ritual y echando la sangre sobre los fundamentos religiosos, que no son más que la representación material de los orisas , que de esta manera reciben el flujo vital que los mantiene con vida y accesibles. Los creyentes denominan este acto como “darles de comer”, lo cual es bien explícito de la intención de los sacrificios. En los rituales, representaciones y parafernalia empleada en la práctica religiosa, es común el uso de elementos de origen africano como cocos, campanas, collares, plumas, calabazas, copias reducidas de utensilios africanos, etc., aunque bien es cierto que con frecuencia se los va fabricando con una apariencia más acorde con la estética occidental. Desde luego, es necesario aprender a bailar con movimientos de bailes africanos, conocer los diferente ritmos que marcan los instrumentos heredados de los yoruba, y aprender a rezar en una lengua que ya no corresponde totalmente a la utilizada en Nigeria.

A través de las formas externas de la religión es perceptible el grado de asimilación que los creyentes tienen de esta religión. Los hay que en sus vestimentas apenas dejan entrever la africanidad, mientras otros por el contrario, parecen sentirse realizados tras la adopción de la estética, bailes y comportamiento más africano. Algo que llama mucho la atención cuando se asiste a un tambor o un güiro, ceremonias que sirven para homenajear a los orisas por medio de canciones y bailes, es que los lucumís de Florida pocas veces se “suben” o son “montados” por un orisa , y cuando ocurre, algunos procuran enseguida salir del trance, muchas veces ayudados por alguno de los presentes. Posiblemente este hecho esté relacionado con un sentimiento de cierta vergüenza por estar viviendo en una sociedad que no es receptiva con esta religión. Hemos detectado algunos practicantes que no se sienten ni muy cómodos, ni muy identificados con las apariencias y algunas prácticas de corte africano. De hecho la mayoría no porta collares o algún otro signo que los identifique con la religión lucumí incluso en las ceremonias religiosas, y aunque vistan de blanco, la imagen que ofrecen no es relacionable con una estética africana.

En cuanto a la cosmovisión africana, la práctica de esta religión implica aceptar ciertas concepciones. El sometimiento a la autoridad y guía de los mayores (que aquí son los padrinos y madrinas dirigentes de la casa religiosa a que se pertenece). El sentirse componente de un grupo compacto religioso (la propia familia) con el que se practica cierta forma de intercambio. Venerar los espíritus de los ancestros y relacionarse con ellos por considerarlos presentes y con capacidad de ayudar. Mostrar esplendidez en los rituales con las ofrendas o la contribución que se hace. Y por supuesto aceptar las concepciones del culto a los orisas , lo cual implica reproducir los conceptos sociales que manejaban los yoruba, ya que su religión estaba bastante antropomorfizada, es decir que reproducían en su religión el funcionamiento y la concepción de su sociedad.

2. Determinación de la vida por la religión

Practicar la religión lucumí es algo muy diferente, por ejemplo, de ser católico y dejarse ver por la iglesia durante media hora un día a la semana. En primer lugar están los rezos diarios. Después de levantarse hay que saludar a los ancestros, al orisa que se ha recibido como ángel de la guarda y a los que se ha recibido como complemento, y por supuesto a Olodumare como deidad suprema. Si se va a tomar alguna decisión importante en el día con posible trascendencia, se consultará normalmente antes de la elección. Por otra parte, se debe acudir a casa del padrino o madrina y tener deferencias con ellos y mostrar respeto por su orisa , ya que ellos han “nacido” de él; en caso de consultarles o realizar algún tipo de “trabajo” o ebó , se deberán pagar los derechos correspondientes, independientemente de que cada vez que alguien de la misma familia religiosa ofrezca algún tipo de celebración se tendrá la obligación, no solo de acudir, sino de cooperar en la puesta a punto. Cada vez que se celebra el cumpleaños de santo, es decir, en cada año el día en que se fue iniciado, se celebra normalmente una fiesta con decenas de invitados que puede llegar a costar fácilmente dos mil dólares si es amenizada con un tambor de fundamento, y dos días de preparaciones entre rituales, comidas, montaje del trono, compras, limpiezas, habilitación del espacio, etc. Las actividades religiosas, son bastante frecuentes, especialmente en las casas religiosas con muchos ahijados(as) y se celebran normalmente los fines de semana. Ciertos rituales requieren la colaboración de varios religiosos(as) un día o dos antes del comienzo, dándose a veces jornadas en las que se comienza con las actividades a las ocho de la mañana y se termina a las diez de la noche, como es el caso de cierto día durante las iniciaciones que normalmente duran una semana. Es decir, que la actividad religiosa, si se cumplen los preceptos y se es un religioso de verdad (en esta religión estar iniciado equivale a ser sacerdote), consume bastante del tiempo y la energía del creyente, amén del esfuerzo económico que supone. Dejando de lado la ardua tarea de aprender rituales, canciones bailes, mitología y preceptos, la determinación que en nuestra opinión puede afectar más, es la que resulta de la creencia en el destino y la intervención de los espíritus en la vida de cualquier creyente.

Desde el momento en que se piensa que los errores cometidos en la conducta, y que apartan del destino asignado, se pueden corregir siguiendo los dictados y consejos de los orisas , los oráculos pasan a representar un papel fundamental en la religión, ya que ayudan a corregir el desbalance producido por una forma desviada de obrar. El balance lo reestablece el ashé que se obtiene por medio de acciones, ritos y ceremonias, y siguiendo los preceptos dictados a través de alguno de los sistemas oraculares. Las recomendaciones desprendidas de su lectura, estarán en correspondencia con la gravedad del asunto y podrán ir desde la limpieza de la persona hasta sacrificios de animales, los cuales se ofrecerán a alguno de los orisas . Aunque los consejos suelen empezar por el cambio de conducta de la persona que se consulta, hay personas que suelen caer en la tentación de querer arreglar los problemas ofreciendo sacrificios en una especie de intercambio comercial con los orisas . Esto, como ya señaló el estudioso yoruba Idowu Bolaji, es una corrupción de la religión que ya ocurría en Nigeria. En cualquier caso, los lucumís cubanos muestran una total dependencia de los sistemas oraculares. Las predicciones guían sus vidas y confían ciegamente en sus resultados, al punto de que muchos de ellos no toman decisiones importantes en su vida diaria si no han sido refrendadas por el oráculo. 

3. Supeditación a un padrino o madrina

No existe otra forma de ingresar en la religión que no sea elegir un padrino o madrina, quien se encargará de guiar, aconsejar, instruir y eventualmente consultar el oráculo para el/la aspirante. La aparición de estas figuras y sus funciones surgieron de la sustitución que tuvieron que realizar en Cuba, y otras partes de América, los primeros africanos. Fue así como crearon familias religiosas que reemplazaron en el aspecto religioso la función de los clanes a los que habían pertenecido, ya que su religión estaba basada en el culto a los ancestros, y éstos lo eran del clan, que en realidad era su verdadera familia. Padrinos y madrinas vinieron a retomar el papel que tenían los mayores en la cultura yoruba. Como mayores que son, deben de ser respetados por todos sus ahijados, porque llevan más tiempo en la religión y se les supone mayor conocimiento, el bien más apreciado entre los creyentes debido a lo difícil y complicado del aprendizaje de ésta. Los problemas aparecen, cuando en un padrino (o madrina) se da falta de honestidad, no enseña lo suficiente, o tiene el ego muy grande y trata con arrogancia a sus ahijados y aspirantes, debido a que un padrino o madrina es para siempre y se tiene la obligación de interactuar con ellos y el resto de la familia religiosa. De vez en cuando se dan desavenencias e incluso rupturas, y una situación no muy agradable aparece cuando un padrino/madrina se traslada a residir en un lugar lejano, algo que entre los cubanos no es extraño. Este tipo de problemas parecen ser los más frecuentes con el aumento de creyentes y la aparición de oportunistas que convierten la religión en una forma de ganarse la vida, haciendo de ello su objetivo primordial. Así, para estas personas, participar en rituales y ceremonias, y consultar a quienes tienen problemas y buscan explicación y solución a sus problemas, pasa a ser una prioridad con el fin de explotar la capacidad de cobrar los derechos correspondientes. Algunas personas ajenas a esta problemática que se acercan de buena fe, suelen ser víctimas de estos desaprensivos que desprestigian la religión.

4. Gran número de obligaciones y prohibiciones

Para comprender este aspecto hay que pensar que cada orisa tiene sus gustos y preferencias, correspondiéndole un tipo de comida al tiempo que rechaza ciertos productos, una determinada forma de bailar, unos colores con que adornar tronos y fundamentos y que deben de ser de elección preferente a la hora de vestirse, y determinados animales y ofrendas. Ser “hijo” de un orisa implica seguir los preceptos y cumplir con las prohibiciones y mandatos, ya que de lo contrario acarrearía automáticamente pérdida del ashé , y por tanto algún tipo de desgracia. La prueba más dura a la que hay que someterse es la de la iniciación, la cual dura una semana aunque el proceso se alarga durante un año, y que salvo que el orisa que se recibe lo exima debido a las condiciones desfavorables, se deberá vestir de blanco y llevar la cabeza tapada después de haber sido rasurada en la iniciación, portar los collares recibidos, no dar la mano a nadie, comer en el suelo, estar en casa antes de la puesta de sol, no salir a divertirse, restringir las relaciones sexuales a un mínimo, no comer nunca más aquello que ha sido señalado en la iniciación, amén de las obligaciones de tipo religioso que comienzan tras la iniciación. Todo ello durante un largo año, tras el que después de tres rituales obligatorios, el iniciado podrá considerarse como verdadero religioso lucumí, es decir olorisa, u omo orisa (hijo de un orisa ). A partir de entonces, no deberá comer ciertos alimentos, tendrá que evitar vestir algún color determinado, y hacer todo aquello que le fue recomendado en su itá , una de las ceremonias de la iniciación en la que se le interpreta el oráculo que le corresponde y se le habla sobre su pasado, presente y futuro. En este ritual de varias horas se le dan las directrices conforme a las que habrá de vivir desde entonces de acuerdo a lo que dicta su orisa personal, que ya lleva consigo en la cabeza o en los hombros. Prohibiciones son también las que se desprenden de los oráculos cuando aparece que no se deben de realizar ciertas acciones. Conscientes de que es peligroso e irresponsable no respetar las prohibiciones, los religiosos toman decisiones, o dejan de tomarlas, en función de lo que se les haya dicho en las consultas. 

5. Aprendizaje largo, difícil y complicado

Esta una de las mayores dificultades con que se encuentran las personas que ingresan a la religión. Sólo aprenderse los mitos del panteón yoruba requiere esfuerzo y paciencia, ya que son muchos y además existen versiones diferentes. Sin embargo, son los complicados rituales lo que más dedicación requiere, al punto de que se dan críticas y discusiones acerca de su conocimiento y puesta en práctica entre religiosos que llevan varias décadas de iniciados. 

Existen tantos rituales y exigen tal grado de aprendizaje, que solo es posible su adquisición si se tiene la suerte de tener en la familia religiosa alguien que tenga mucho conocimiento de ellos y esté dispuesto a transmitirlo. Cuestión aparte son aquellos rituales que son del dominio de ciertos especialistas y que quedan fuera del alcance del resto de los religiosos.

El lugar donde se realizan los rituales, quiénes participan, cuándo y cómo, el comportamiento a seguir, los bailes, la música, los sacrificios, los implementos utilizados, las canciones, las oraciones en lengua yoruba, vestimentas, prohibiciones, el orden en que se lleva a cabo cualquier ritual, los colores, frutas, y un largo etcétera, son de gran trascendencia para que tengan éxito. Solamente intentar comprender la composición de las entidades divinas que rodean a Olodumare, su jerarquía, experiencias, relación con el Ser Supremo y con los seres humanos, las diferentes manifestaciones o avatares, y sus enseñanzas a través de los odun que componen Ifá, exige un gran esfuerzo. Todo ello se debe ir aprendiendo gradualmente, con paciencia y constancia, que según uno de nuestros informantes puede llevar unos siete años hasta que se adquiere un conocimiento aceptable, aunque esto depende del interés que se ponga y de la enseñanza que se haya recibido, ya que hay santeros con tres años que saben mucho, mientras otros que llevan varias décadas saben menos. Todo este arduo aprendizaje sólo se consigue asistiendo a todas las celebraciones religiosas posibles, en las que habrá que observar y preguntar (el papel de los mayores es fundamental aquí). De nuevo, disponer de alguien dispuesto a transmitir el conocimiento es indispensable. El desconocimiento o la falta de respeto hacia la ortodoxia exigida en la realización de los rituales conllevará la falta de crédito o la pérdida de prestigio ante los demás religiosos, independientemente de que no se contentará a los orisas .

El caso de los babalawos representa el máximo de dificultad, puesto que al dominio de muchos rituales, debe añadirse el aprendizaje de la interpretación del oráculo de Ifá, lo cual implica intentar aprender los doscientos cincuenta y seis odun o letras del sistema, cada uno de los cuales comprende una serie de versículos o patakís , con lo que es fácil ver un babalawo que después de varios años de iniciado todavía continúa memorizando versículos. Esta costumbre está basada en las tradiciones africanas de transmisión oral, puesto que los babalawos disponen de todos los odun y versículos por escrito, y aunque la tradición obliga a memorizarlos, hay quien piensa que hoy en día no tiene sentido realizar tan gran esfuerzo.

6. Elevado coste económico

Suelen decir algunos lucumís sarcásticamente que esta religión es para ricos por el altísimo coste que supone su práctica. Si se acude a la tradición, se pone de manifiesto que este capítulo es una desviación de la religión, y que no existe ningún argumento convincente para que un creyente tenga dificultades para iniciarse o llevar sus prácticas a cabo con normalidad. Es muy común encontrarse con creyentes, que tras unos cuantos años de haber alcanzado el primer grado de iniciación, no tienen la posibilidad de “hacerse santo” o “coronarse” por falta de medios económicos. Bien es cierto que en teoría no es estrictamente necesario alcanzar ese nivel, ya que supone convertirse en sacerdote, pero todo el mundo sabe que es la aspiración de cualquier creyente y que se da una frustración si no se alcanza. Se alega que según la tradición es suficiente con pagar con un coco y dos velas, pero lo cierto es que existen unos precios más o menos estipulados, que para las personas con pocos recursos resultan una pesada carga. Hemos oído decir a alguien que necesitaba consultarse, pero que en las circunstancias en que se encontraba no podía permitirse pagar los veinte pesos (dólares) que costaba la consulta, y menos ofrecer un sacrificio, con lo cual se sentía desamparada. No obstante un oriaté o babalawo que sea buen religioso atenderá a una persona con problemas aunque no tenga dinero.

Lógicamente, la religión en Florida y Estados Unidos se ve imbuida por la cultura que la rodea, y en este caso el materialismo y la comercialidad la impregnan hasta convertir el aspecto económico en uno de los más desagradables. La puesta en práctica de la religión se ve influenciada por la mayor disponibilidad económica de este país, y por tanto, vestidos, tronos, las soperas que contiene los fundamentos religiosos, los adornos, y todos aquellos implementos usados en la práctica religiosa, suelen ser vistosos y sobre todo caros, dándole una imagen a la religión que poco tiene que ver con su origen africano, donde en lugar de cerámicas de China se empleaban calabazas y recipientes de barro. Es necesario entrar en el cuarto religioso de un creyente lucumí en Estados Unidos para apreciar el lujo que van aplicando a sus implementos religiosos y por tanto el dinero que invierten en sus prácticas. 

No obstante, el mayor gasto para un lucumí suele ser el de la iniciación, que dependiendo de qué santo u orisa sea el que se va a recibir, puede llegar a costar hasta doce mil dólares si se trata de Eleguá. Ello es debido a que los rituales se prolongan durante una semana (algunos lo acortan por problemas de trabajo) en los que participan varios santeros y babalawos , a los que hay que pagar sus derechos, darles de comer, invitar a otros religiosos y amigos a los que se ofrecen comida y bebida, ofrecer sacrificios, comprar ropas e implementos religiosos, y muchas cosas más. Todo esto supone un elevado coste que no todo el mundo es capaz de desembolsar. 

Dos cosas hay que señalar en defensa del elevado coste que supone la práctica de esta religión: 1) aunque sus practicantes no sean muy conscientes, uno de los valores de la cultura yoruba ha sido siempre la esplendidez. En efecto, cuando se asiste a una ceremonia lo que más llama la atención es la abundancia de todo, hasta dar la sensación de que la sobriedad es una falta grave. 2) Como la relación con la religión es tan profunda, sus practicantes, como nos dijo uno de ellos, quieren mostrar que el bienestar económico que consiguen, son capaces de volcarlo en la parte material, de ahí el lujo que generalmente se observa. entre los lucumís de Estados Unidos.

En cualquier caso, el asunto del coste de la religión en cuanto a la iniciación y los derechos a pagar por las consultas y los servicios, es uno de los que más enturbia la credibilidad de la religión lucumí. Esta faceta, junto al mal uso que se hace del poder, la desacredita al tiempo que pone de manifiesto cómo muchas personas inescrupulosas hacen uso de ella aprovechándose de la buena fe de otras, mostrando así un cuadro en el que se pone de relieve la corrupción moral que a menudo muestran muchos cubanos como consecuencia de la situación deplorable que les ha tocado vivir.

7. Incomprensión de la sociedad

La sociedad cubana siempre se mostró ambivalente con respecto a las religiones de origen africano practicadas en la isla. Por un lado se las calificó en general como primitivas y producto de la ignorancia y la superstición, idea proveniente de la interiorización de una mentalidad europea que se creía muy superior a las culturas africanas. Por otro, se acudía a los “brujos” en busca de cualquier remedio para los problemas físicos, económicos, morales, sentimentales, de justicia, etc. Incluso las élites blancas tenían cierto respeto y curiosidad hacia unos poderes desconocidos y temidos, aunque mostrasen desprecio para creencias y prácticas de una clase social considerada inferior. No en vano muchos de ellos fueron criados por sirvientes negras que los dormían mientras les contaban historias relacionadas con su religión y cultura. Lo que queremos decir es que por mucha incomprensión que hayan podido demostrar los cubanos hacia la religión lucumí, todo el mundo había escuchado historias que hacían referencia a la efectividad de los “trabajos” realizados por personas que practicaban alguna de las religiones originadas en África o el espiritismo. Muchos estaban familiarizados con las figuras más conocidas del panteón yoruba, habían asistido a la celebración de algún tambor, o bien habían acudido a un babalawo o a un santero(a) de reconocido prestigio para que le solucionara algún problema. Si la cosa era muy grave y se pensaba que la “brujería” era la mejor solución, se solicitaban las artes de un palero, cuya religión de origen bantú ofrece la posibilidad de emplear la magia negra por medio de un espíritu con el que se a pactado para utilizarlo en beneficio propio o de otros.

Otra cosa muy distinta es el cuadro con que se encuentran los lucumís en Estados Unidos, en donde una cultura impregnada de protestantismo fundamentalista percibe la acción del demonio en cualquier lugar y ocasión. A pesar de que las primeras líneas de la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos se refieren al derecho a la libertad religiosa, un conocido abogado lucumí de Hialeah, Miami, tuvo que pelear ante los tribunales, en un proceso aireado por la prensa del país, para conseguir el derecho a sacrificar animales al igual que islamitas y judíos. Claro está que para la mentalidad anglosajona, es difícil de digerir que regularmente aparezcan ciertos envoltorios, despojos de animales, frutas, etc., en el campo, los ríos, las playas, líneas de ferrocarril y otros lugares. Al final se consiguió el derecho a sacrificar, y una brigada especial de Miami-Dade tiene que pasar por ciertos lugares periódicamente y recoger lo que depositan los santeros. Esa puede ser la parte molesta para el resto de la sociedad, porque las ceremonias se llevan a cabo en las casas particulares, excepto cuando se alquila algún salón con más capacidad para celebrar algún evento, siendo la música de los tambores el único indicador de que se trata de una ceremonia religiosa. Fuera de esto, lo lucumís no se dan a entender en ningún sentido, no hacen proselitismo y llevan a cabo su práctica en la privacidad, aunque durante el año de la iniciación suelen ir vestidos de blanco, algo que en una sociedad como la norteamericana, donde casi nadie anda por la calle, tampoco suele ser frecuente encontrarse con un iyawó o iniciado.

En nuestra opinión, esta religión es incomprendida no porque se canta y se baila o se entra en trance (algunas denominaciones protestantes también lo hacen), no porque se sacrifican animales, puesto que islamitas y judíos también los llevan a cabo. Creemos que la explicación radica en que es una religión de origen africano, es decir de negros a quienes se ha considerado como inferiores. La presentación insultante y llena de prejuicios y falsedades con que Hollywood ha tratado el tema (como en la película The Believers), explotando una imagen de primitivismo y barbarie, con el fin de alimentar el morbo de una sociedad necesitada de sensaciones fuertes que le hagan salir de su monotonía, o el tratamiento que suele dar la prensa a esta religión, ponen de manifiesto la incomprensión de la sociedad. Esta actitud, fomenta la percepción negativa de la sociedad hacia una religión que para colmo practica el secreto, con lo cual ofrece argumentos a quienes quieren ver en ella una obra demoníaca, visión muy acorde con el espíritu protestante más intransigente.

8. Ambiente enrarecido

Lo primero que se percibe al acercarse a la religión lucumí es que a pesar de la acogida favorable, existe una barrera que no permite conocer lo que sucede en su interior. Sobre este capítulo se podría escribir largo y tendido, por lo que vamos a hacer referencia a algunos de ellos de forma escueta.

El secreto es algo que se manifiesta desde el primer momento, y que si bien es atribuible a la tradición de las sociedades secretas africanas y a la actitud defensiva que se vieron obligados a poner en marcha los lucumís en la sociedad esclavista, hoy en día no tiene tanta razón de ser fuera de los rituales que por tradición han hecho uso de él, a no ser que se esté empleando por otros motivos que nada tienen que ver con la religión. Es así cómo algunos desaprensivos se escudan tras la excusa del secreto para no enseñar la religión a sus ahijados, con el fin de mantenerlos ignorantes y dependientes de ellos, con lo cual se aseguran visitas constantes, y por supuesto el pago de los derechos correspondientes. Ello sin contar con el mecanismo de poder del que disponen sobre sus ahijados y consultantes, que en un medio difícil para los emigrantes puede suponer una forma de compensación a la posible pérdida de autoestima debida a los efectos negativos del ámbito migratorio. 

Los aspectos económicos sobrepasan al posible abuso de algunos padrinos sobre sus ahijados y consultantes ajenos a la religión. Alrededor de la religión lucumí giran toda una serie de actividades de las que surgen intereses económicos importantes. Un religioso que ha sido iniciado se convierte en sacerdote de la religión, y al exigir ésta mucha dedicación y tener un elevado coste, frecuentemente surge la tentación de pretender hacer de ella un modo de vida. Lo que ocurre en esta religión es que al no estar institucionalizada, y por tanto no disponer sus especialistas de un salario que les permita vivir de la religión, y al ser Estados Unidos un país con un elevado coste de vida, resulta difícil sobrevivir si no se tienen ingresos asegurados. Así, las dificultades aparecen si no se es llamado suficientemente para participar en los rituales (en los que se debe ser remunerado), o el número de consultas y trabajos realizados no dan para pagar las cuentas, o “billes”, que genera una sociedad tan consumista como es la norteamericana. En este contexto, la ocasión está servida para que se den todo tipo de triquiñuelas y malas artes con el fin de mantener dependientes a las personas que requieren de los servicios religiosos. Con esto tampoco pretendemos decir que esta actitud esté generalizada, pero sí se escucha que se dan bastantes abusos.

Uno de los aspectos más negativos que muestra la religión, es la aparición en escena de una serie de personajes involucrados en actividades delictivas . Es conocido que tanto en Cuba como en Estados Unidos han ingresado en la religión personas que ya se dedicaban al narcotráfico, o que bien han pasado a practicarlo como forma de obtener ingresos fáciles. Es conocido el hecho de que hay santeros y babalawos en la cárcel debido a sus actividades con el narcotráfico. Este hecho, junto con el secreto, las formas africanas, los abusos en el aspecto económico, los sacrificios, y la mala imagen ofrecida por los medios de comunicación, realimenta la desconfianza de la sociedad hacia la religión lucumí y sus practicantes.

De este modo, cuando una persona se acerca a un padrino o madrina, y por tanto a una casa religiosa, es necesario que sienta un ambiente cordial y honesto que le permitan tomar confianza y fijarse en la parte positiva de la religión. Lo que suele ocurrir con frecuencia, y más en los últimos tiempos en que se acercan a la religión personas de otros ámbitos culturales, es que la aproximación se realiza como consecuencia del padecimiento de dificultades. Por esta razón, estas personas se encuentran psicológicamente debilitadas y por lo tanto son propicias para que se de con ellas una cierta manipulación con vistas a obtener de sus necesidades un beneficio económico.

Otro de los aspectos negativos que se perciben son personalismos y afán de poder , que aparecen en ciertos religiosos que intentan erigirse como representantes y organizadores de la religión, o al menos en desempeñar un papel preponderante entre los religiosos. Aquí la cosa es más difícil, porque como ya se explicó, se funciona por medio de familias o casas religiosas que prácticamente se mueven con plena autonomía, aunque el resto de los religiosos sepan más o menos cual es su forma de actuar. Los diferentes intentos de organizarse y poner cierto orden en la religión han resultado un fracaso, precisamente por ese afán de protagonismo y por cuestiones personales entre religiosos, ello sin contar con una actitud muy cubana de negarse a perder la independencia y autonomía de que gozan en el ámbito de su casa religiosa. Otro de los lamentables problemas que se perciben es el rechazo por parte de muchos santeros(as) hacia los babalawos , algo que viene de lejos y que tiene un origen diverso. Para comenzar, lo babalawos son poseedores del mayor conocimiento y son imprescindibles para muchas ceremonias, consultas o para entregar ciertos atributos. La escasez que se dio en Cuba de estos especialistas (en Brasil desaparecieron), el hecho de mostrarse arrogantes algunos de ellos por su mayor conocimiento, o el rechazo que muchos gays sienten por ellos (los babalawos no pueden ser gays ), y algunos babalawos por los gays , ha conducido a que muchos santeros(as) prescindan de sus servicios y usurpen algunas de sus funciones, con lo cual se genera un ambiente desagradable que emite una imagen de desunión y poca seriedad.

Estos son algunos de los problemas más importantes que arrastra la religión y que enrarecen el ambiente, al punto de que algunos religiosos prefieren practicar la religión en su casa, evitando así exponerse a las consecuencias que de ellos se derivan, y deciden no participar en ceremonias comunes. Alguien que se acerca a la religión puede que no sepa exactamente que está ocurriendo, pero sí percibe algo extraño en el ambiente al observar actitudes y comportamientos, que de momento no puede explicarse, pero que resultan llamativos en un medio supuestamente religioso.

Y a pesar de ello…

Pues sí, a pesar de todo sigue habiendo muchas iniciaciones, lo cual nos conduce a pensar que la religión lucumí debe necesariamente cubrir una serie de necesidades y ofrece algunas satisfacciones. Hay que aceptar las formas africanas, lidiar con la incomprensión de la sociedad, sortear abusos, manipulaciones e intentos de protagonismo, realizar un gran esfuerzo económico, y no dejarse impresionar por el secretismo impuesto y la mala fama que muchos supuestos religiosos han proporcionado a la religión. El que lo consigue y llega a la esencia de esta religión, se encuentra con algo que le llena su vida, con una creencia que le muestra el camino a seguir hasta conseguir que su espíritu se divinice saltándose todos los obstáculos que va encontrando en la vida. En ese proceso se familiariza con espíritus y divinidades y aprende de las experiencias que ellos tuvieron, entablando una relación personal con una de ellas a la cual podrá consultar siempre que lo desee, no sin cumplir siempre sus preceptos y consejos ofrecidos mediante los oráculos. Aprenderá que esta vida es sólo un trámite y que tiene reservada una eternidad mucho más elevada conforme progrese espiritualmente tras las reencarnaciones necesarias.

No es fácil, sin embargo, el trayecto que hay que seguir para convertirse en un buen olorisa . El aprendizaje será costoso y requerirá mucha dedicación, pero a cambio se encontrará sumergido en una creencia en la que es posible el contacto directo con unas divinidades conceptualizadas como energías de la naturaleza que hacen funcionar el mundo. Habrá que aprender a propiciarlas, a compenetrarse con ellas, a buscar sus favores, a canalizar sus efectos, pero sin olvidar que todas esas energías son expresiones o manifestaciones de un Ser Supremo, Olodumare, que todo lo dirige.

El contacto con todas esas fuerzas o energías es lo que proporciona cierto poder a los ya iniciados, que pueden verse tentados de emplearlas para fines que no son correctos. Una creencia tolerante y no proselitista como ésta, advierte que cada persona tiene la libertad de actuar a su antojo, pero que si no se rectifica, el castigo será aplicado puntualmente. Sobre este tema, los lucumís siempre tienen historias ilustrativas que ejemplifican el incumplimiento de las normas. No obstante, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, muchos lucumís incurren en dos faltas comunes: el empleo de la religión para fines no religiosos, y la antropomorfización de ésta. 

Aparentemente, no parece ser Estados Unidos un lugar muy propicio para convertirse en lucumí o santero. Aunque visto de una forma positiva, quizá el hecho de sufrir una sociedad tan materialista, fomenta el que los cubanos, y también otros latinoamericanos, encuentren en la santería, no sólo el fortalecimiento de su religiosidad, sino el gran apoyo psicológico que supone sentirse parte de un grupo con el que identificarse. Muchos de los eventos y ceremonias, además de su parte religiosa, ofrecen una ocasión perfecta para socializar, divertirse y sentirse parte de una cultura que se niega a dejarse engullir por el mundo anglosajón. Si eso es bueno o malo, cada quien debe decidirlo por sí mismo. Uno no se olvida fácilmente de su cultura, sus costumbres, la forma de comprender el mundo y de relacionarse con los demás. Si a todo ello añadimos la parte espiritual y religiosa, que como es sabido es el mejor refugio en tiempos de dificultades, podemos entender mejor cómo una religión como la lucumí resulta funcional para muchas personas. Esta religión ofrece resultados y respuestas instantáneas por medio de los oráculos, permite obtener ayuda de la red religiosa a la que se pertenece, proporciona identidad y un espacio para autoreivindicarse y ser reconocido, y como extra, permite socializar y hasta entretenerse con los aspectos lúdicos de ciertas ceremonias.

Resulta evidente a todas luces que los practicantes lucumís están en la religión por su propia voluntad, ya que nadie ha tratado de convencerlos para que ingresen en ella. Más bien son ellos los que tienen que poner bastante esfuerzo e interés para convertirse en santeros. Pudiera parecer según lo expuesto anteriormente que existen demasiadas cosas negativas que rodean esta práctica. Ciertamente hemos conocido algunas personas que la han abandonado, e incluso han pasado a formar parte de alguna iglesia fundamentalista. Sin embargo, nuestra experiencia es de que las personas que la practican se encuentran muy realizadas, satisfechas y seguras de su religión, además de mostrar un espíritu muy tolerante con respecto a otras creencias.

Ser lucumí o practicante del culto a los orisas , parece significar en primer lugar, tener comunicación y acceso directo con las divinidades, y a través de los oráculos, disponer de la capacidad de solventar los problemas cotidianos de la vida, y eso significa resultados inmediatos, en contraposición a la idea del cristianismo de sufrir aquí para ser compensado en la otra vida.

 

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sep 23

Las culturas del África sur sahariana

El continente africano es un vasto territorio, en el cual hallamos una gran variedad de pueblos y culturas. Entre ellas, destaca, sin duda, por su especial protagonismo histórico, la egipcia. Por ello, la cultura del Nilo será estudiada aparte en nuestra web, en una sección exclusiva. Teniendo en cuenta esta particularidad, podríamos realizar una primera diferenciación entre la región del norte del Sahara, caracterizada por el predominio de la lengua y la cultura árabes y la religión musulmana, y la zona sursahariana, el «África Negra». En el presente apartado analizaremos la cosmogonía de esta peculiar región; una zona poblada por pueblos con diferentes lenguas y culturas (los batusi, los tutsi, los pigmeos, los zulúes, los mandinga, los masai, etc.), que, sin embargo, coinciden en un rasgo común, es la piel negra.

Dentro de esta diversidad hallamos también otros rasgos comunes que otorgan a este extenso territorio cierta homogeneidad. El matiz más destacable -y al mismo tiempo preocupante- de los pueblos que viven en el África Negra es su integración en el «Tercer Mundo»; salvo contadas excepciones, se trata de pueblos que no han alcanzado los niveles mínimos de desarrollo económico (tienen una base agropecuaria) y de modernización, y la mayor parte de sus componentes viven por debajo del umbral de la pobreza. Este subdesarrollo se manifiesta principalmente en la escasez de alimentos y en carencias sanitarias y educacionales, y ha llevado actualmente a dichos pueblos a depender en gran medida de las ayudas humanitarias exteriores.

Desde el punto de vista histórico, dos han sido los procesos que más han marcado el devenir africano: la colonización, primero, y después la descolonización. A finales del siglo XIX, las grandes potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín para realizar el «reparto de África». Dichos países únicamente tuvieron en cuenta sus intereses, de manera que a la hora de dividir el territorio separaron pueblos y etnias, del mismo modo que agruparon a tribus tradicionalmente enfrentadas. Tras la Segunda Guerra Mundial, una serie de acontecimientos dieron inicio a la descolonización y desencadenaron el proceso de independencia de las colonias, que culminó con la aparición de la mayor parte de los estados africanos actuales. La configuración de dichos países ha venido causando tensiones políticas y tribales más o menos frecuentes, que han derivado en inestabilidad política e, incluso, en endémicos conflictos armados.

Así, los dos factores apuntados, los problemas económicos y los políticos, han tenido una gran influencia social, que se ha traducido en la formación de grandes flujos migratorios; corrientes que hoy en día siguen afectando considerablemente tanto a las áreas emisoras de población como a las receptoras.

Explicación

En el «África Negra», se hace difícil distinguir claramente las distintas tribus y pueblos y sus tradiciones. Así, diferentes nombres se utilizan para definir a un mismo dios o a una entidad con las mismas atribuciones, y los distintos mitos se entremezclan.

El origen del mundo, así como la vida, están siempre en manos de algún dios, igual que sucede entre muchas otras religiones de cualquier continente. Vamos a exponer varios ejemplos de cosmogonías de estos pueblos, destacando la mitología yoruba (Nigeria) y la de los boshongo.

El relato de los yoruba

Los yoruba está asentados en el territorio que actualmente conocemos como Nigeria y en la república de Benin desde el siglo XI. La religión yoruba es, como la de muchos pueblos nativos africanos, politeísta; cuenta con 400 dioses o más. Tradicionalmente los yoruba se centran en torno al panteón de deidades llamadas «Orisha». Cuando nace un bebé, un adivino o «babalawo», es consultado para que indique a la familia y al niño qué «orisha» debe seguir el niño. De adultos, los yoruba adoran a varias de estas divinidades. Según cuenta la mitología yoruba, los primeros reyes de su pueblo fueron los descendientes del dios creador Oduduwa. Un objeto principal en la mitología yoruba es la corona del rey yoruba. La corona identifica su status y además da al rey el poder de conectar con el espíritu de la tierra para ayudar a su gente. Un velo de pedrería, una cara grande y un grupo de pájaros son los símbolos que normalmente aparecen en la corona de un rey yoruba.

Hemos encontrado dos versiones distintas del relato yoruba del origen del mundo, que coinciden en cuanto a personajes, pero tienen algunos matices distintos. En la primera interpretación hallada, el gran dios Olorun, pidió a Orishala que bajase del cielo y crease la primera tierra en Ile-Ife. Orishala se retrasó y fue su hermano Oduduwa quien cumplió esta tarea. Afortunadamente, más tarde otros dieciséis orisha descendieron de los cielos para crear al ser humano y vivir con él en la Tierra. Entre ellos, Obatala, uno de los dioses más importantes para los yoruba; Obatala es el creador del cuerpo humano, en el cual su padre Olorun introdujo el alma. La tradición señala además que son los descendientes de cada una de esas divinidades (orisha) los que se encargaron de difundir la cultura y los principales elementos de la religión yoruba por el resto del territorio yoruba.

En la segunda versión, Olorun, el dios del cielo, lanzó una gran cadena desde el cielo hacia las antiguas aguas. Por esa cadena descendió su hijo Oduduwa. Oduduwa en llevó consigo un puñado de tierra, una gallina especial con cinco dedos y una simiente. Entonces Oduduwa arrojó el puñado de tierra sobre el agua original y colocó a la gallina de cinco dedos sobre la tierra; la gallina comenzó a rascar la tierra y la esparció y dispersó hasta que formó el primer espacio de tierra seco. En el centro de este nuevo mundo, Oduduwa fundó el magnífico reino de Ife y plantó la simiente que creció hasta convertirse en un estupendo y gran árbol con 16 ramas, que simbolizan los 16 hijos y nietos de Oduduwa.

Parece que en el caso de la cosmogonía yoruba estamos ante un mito compuesto por varias fases, en una de las cuales fue creado el ser humano. También aparece el agua como la materia primitiva existente antes de nuestro mundo y es la intervención divina la que permite la aparición de Universo tal y como lo conocemos. Oduduwa, hijo del dios primigenio, fue el primer gobernante del reino y el padre de todos los yoruba. A lo largo de los tiempos, él coronó a sus 16 hijos y nietos y los envió a fundar sus propios reinos yoruba. Como descendientes del dios del cielo, estos primeros gobernantes de los yoruba y sus descendientes inmediatos, fueron reyes divinizados. Solamente ellos podían portar coronas veladas que eran símbolos de su poder sagrado.

Respecto a la primacía ritual de la ciudad sagrada de Ife, es necesario indicar que legitima, al mismo tiempo, la jerarquía real y el panteón básico de las divinidades yoruba, que se estima puede llegar hasta los 400 dioses, más o menos. Algunas divinidades son las principales que ya existían cuando Oduduwa creó la primera tierra; otras divinidades son héroes y heroínas que dejaron una huella muy importante en estas gentes. Las divinidades de los yoruba también pueden ser fenómenos naturales, como por ejemplo colinas, ríos… que han influenciado de forma decisiva en la historia y vida de este pueblo. De los cientos de dioses mencionados por los yoruba, los más conocidos son Sango (dios del trueno y del relámpago), Ifa (también conocido como Orunmila, dios de la adivinación), Ogun (dios del hierro y de la guerra) y Eshu (el mensajero de los dioses conocido como Exu en Brasil, Eleggua en Cuba y Esu en el oeste de África).

El relato de los boshongo

Los boshongo son una tribu del actual Zaire y en su cosmogonía está también presente la idea de la oscuridad preexistente y el agua original. En este mito es nuevamente la voluntad de un dios, Bumba, la que permite la aparición del mundo. También podemos considerar que este mito se desarrolla en varias fases, ya que son los hijos de este dios los que finalizan la creación.

Según el relato de los boshongo, al principio, sólo había oscuridad y Bumba estaba sólo. Un día Bumba se sentía atormentado por su terrible dolor de estómago. A continuación sintió nauseas y al realizar un esfuerzo vomitó el sol; y así la luz se difundió por todas partes. El calor del sol hizo que parte de las aguas primitivas se secasen, de manera que en algunas zonas empezó a aparecer tierra seca. Después Bumba vomitó la luna y las estrellas, de forma que la noche tuvo también su luz.

Nuevamente Bumba se sintió mal y realizó otro esfuerzo, tras lo cual aparecieron nueve criaturas vivas: el leopardo, el águila, el cocodrilo, un pez, la tortuga, el rayo (llamado Tsetse), la garza blanca, un escarabajo y un cabrito. Por último apareció el ser humano; había muchos hombres, pero sólo uno era blanco como Bumba: Loko Yima. Esas criaturas crearon a su vez nuevas criaturas.

Entonces, los tres hijos de Bumba (Nyonye Ngana, Chongannda y Chedi Bumba) dijeron a su padre que ellos terminarían de hacer el mundo. De todas las criaturas solamente Tsetse, el rayo, creaba problemas. Tanto mal hizo que Bumba lo atrapó y lo encerró en el cielo. La humanidad se quedó entonces sin fuego, hasta que Bumba enseño al hombre cómo sacar fuego de los árboles.

Cuando finalmente la obra de la creación estuvo acabada, Bumba se paseó entre los pueblos y dijo a los hombres: «Mirad todas estas maravillas. Os pertenecen». Del dios Bumba, el creador, el «Primer Antepasado», proceden todas las cosas y todos los seres.

Lista de pueblos africanos

En este apartado incluimos una breve lista de pueblos y tribus de los cuales no hemos podido recopilar más datos. Esperamos ampliar la información y ofrecer las cosmogonías completas. Todos estos pueblos cuentan con divinidades creadoras y la creación, en la mayoría de los casos, parece haberse realizado en varias fases. En estos mitos, o en la referencia que de ellos tenemos, el dios creador, lo es también del ser humano.

Entre las tribus alur de Uganda y Zaire está arraigada la creencia de que el mundo está lleno de espíritus, djok, y consideran que sus antecesores se les manifiestan en la forma de serpientes y de grandes rocas. Cuando los alur necesitan lluvia realizan un sacrificio en honor a Jok. El significado literal de su nombre es «creador»; él es conocido además como Jok Odudu, «dios del nacimiento».

Asa es uno de los dioses principales para los akampa de Kenia. A este dios también se le conoce como «Mulungu», que significa «creador». Este dios tiene un doble aspecto; por un lado tiene el nombre de «el señor fuerte», por encima de los espíritus, pero, por otro lado, también es considerado como un dios piadoso.

Faro es el dios del cielo y del agua de los bambara (Mali, en África occidental). Según narra la mitología bambara, Faro se quedó embarazado por la roca del Universo, y dio a luz a varios gemelos, los antecesores del ser humano. Además, Faro está continuamente revisando y reorganizando el cosmos y cada cuatrocientos años vuelve a la Tierra para comprobar que todo funciona con armonía. Faro dio agua a todas las criaturas vivientes y enseñó a la humanidad a usar las palabras, las herramientas, la agricultura y la pesca. Los espíritus omnipresentes le sirven como mensajeros y representantes.

En la mitología de los banyarwanda el dios creador y el apoyo de toda la gente banyarwanda fue Imana, visto como un dios generoso y piadoso. Los banyarwanda vivían en los viejos distritos de Ankole y Kigezi, bordeando Ruanda. Su territorio es muy montañoso y frío. Él gobernó sobre todos los seres vivos y les dio la inmortalidad, dando caza a un ser conocido como «Muerte». Según cuenta la legenda banyarwanda, la Muerte era un animal salvaje y despiadado que representaba el estado de la muerte. Mientras Imana estaba de caza, todo el mundo se resguardaba o escondía, de manera que la Muerte no encontrase a nadie a quien cazar o en quien refugiarse. Pero un día, mientras cazaba, una mujer mayor fue hasta el jardín para recoger algunas verduras. La Muerte se escondió rápidamente bajo su piel y fue conducida al interior de la casa de la mujer, escondida en ella. La mujer murió; tres días después del funeral, su hija política, que la odiaba, vio grietas donde ella fue enterrada, como si hubiese salido y pudiese vivir de nuevo. La chica rellenó las grietas con más tierra, golpeó el suelo con un pesado mortero y gritó: «¡Quédate muerta!». Dos días después, hizo lo mismo al ver más grietas en la tumba de la difunta. Tres días más tarde no había ninguna grieta para que ella la sellase con tierra. Esto significó el final de la posibilidad para el ser humano de volver a la vida. La Muerte se había convertido en algo siempre presente. Otra leyenda dice que Imana castigó a la mujer dejando que la muerte viviera con el hombre.

En África occidental encontramos al pueblo basari de Togo, cuya divinidad creadora es Unumbotte.

Kaang es considerado como el creador de todas las cosas entre los bosquimanos africanos. Pero según la mitología bosquimana, Kaang se marchó del mundo por la oposición que encontró en él; así, recibiendo desobediencia de los primeros seres humanos que creó, Kaang envió fuego y destrucción a la Tierra y se marchó al final del cielo. Kaang es el dios de los fenómenos naturales y está presente en todas las cosas, pero especialmente en la mantis religiosa y en el gusano. Además este dios está relacionado con muchos mitos y figura como un héroe mitológico en muchas ocasiones. Sin embargo, entre los bosquimanos herero de Namibia, Mukuru es el dios primitivo y creador de su pueblo. El dios Mukuru se encontraba solo, sin padres ni compañeros, y mostró su amabilidad dando la lluvia de la vida, sanando a los débiles y sosteniendo a los ancianos. Los herero creen que sus jefes son reencarnaciones de Mukuru y que continúan la obra de Mukuru.

El pueblo dinka es un pueblo nativo de la República de Sudán y actualmente se asienta en el Valle del Nilo, en la zona sur de Sudán. El dios creador de los dinka es Deng y, además, es el dios del cielo, al tiempo que la deidad de la fertilidad y de la lluvia. Deng es hijo del dios Abuk.

Los efik se sitúan en el área sureste de Nigeria; su lengua, el «ef-ik», es utilizado por cuatro millones de personas. En la mitología efik, Abassi es el dios creador y la esposa de Abassi, Atai, le ordenó que permitiera vivir en la tierra a una pareja humana, pero les prohibió procrear o trabajar, por miedo a que pudieran superar a Abassi en sabiduría. Por algún tiempo la pareja respetó esta regla, pero comenzaron a realizar algún trabajo y a tener hijos, por lo cual Atai castigó al hombre y a su esposa, y causó discordia y luchas entre sus hijos.

En la zona oeste de Bantu se encuentra el pueblo fen. En la mitología fen Mbere es el creador. Según cuenta la leyenda él creó al hombre del barro, pero originalmente su creación fue un lagarto, a quien colocó en el gran mar de agua durante cinco días. Al quinto día, Mbere miró y vio al lagarto; volvió a mirar al octavo día y el lagarto había desaparecido. Pero cuando el lagarto emergió del agua, era un ser humano, «Gracias» le dijo el hombre a Mbere.

El pueblo ibo se ubica en el distrito de Calabar, en la zona este de Nigeria; sin embargo el reino ibo no desarrolló una administración tan avanzada y tan centralizada, como la de otros pueblos de Nigeria, por ejemplo, los yoruba. En la mitología de los ibo, Chuku es el dios supremo y su símbolo es el sol. Él es el creador y los ibo creen que todo lo bueno procede de él. Chuku es el creador y el que hace que caiga la lluvia que hace crecer a las plantas. Algunos árboles están dedicados a este dios y debajo de los árboles se hacen sacrificios en su honor. Su esposa es Ala, quien también es en ocasiones tenida por su hija. Es interesante la leyenda que cuenta cómo Chuku envió a la tierra a un perro mensajero para enseñar al hombre cómo, una vez muerto, podía regresar a la vida. El mensaje indicaba que una vez muerto, el cuerpo debía de ser tendido en el suelo y cubierto con cenizas, después de lo cual resucitaría. Pero el perro se retrasó y Chuku envió entonces a una oveja. La oveja también se entretuvo por el camino y al llegar, había olvidado el mensaje. La oveja comunicó al hombre un mensaje equivocado: para volver a la vida, debían enterrar el cuerpo en la tierra. Cuando el perro llegó con el mensaje correcto, ya era demasiado tarde y la muerte se había instalado en la Tierra para siempre.

Al sur de Nigeria hallamos al pueblo isoko. La divinidad suprema del panteón isoko es Cghene. Es considerado como un dios alejado de los acontecimientos humanos y, por lo tanto, es poco adorado y carece de templos y sacerdotes.

Para los kavirondo (los vusugu) asentados en Kenia, Wele es el dios supremo de su panteón. Este dios primero creó los cielos, el sol y la luna, así como los otros cuerpos celestes. Finalmente creó la tierra y a la humanidad. El mito de creación del pueblo kavirondo es claramente un mito desarrollado en varias fases. Nuevamente nos encontramos ante un ejemplo de divinidad con doble aspecto, ya que Wele aparece de dos maneras: como Omuwanga, el dios «blanco» bondadoso, y como Gumali, el dios «negro» que trae el infortunio.

Para los lugbara, que moraron en la zona entre Zaire y Uganda, Adroa es el gran dios creador. Este dios es el creador del cielo y de la tierra y tiene dos aspectos: el bien y el mal. Según la mitología del pueblo lugbara, Adroa se aparecía a las personas que estaban a punto de morir. Adroa era representado como un personaje alto y blanco, con sólo medio cuerpo: un ojo, una pierna, un brazo, etc.

Originalmente Kalunga fue el dios ancestral de los lunda de Angola, Zaire y Zambia. Más tarde, se convirtió en un ser supremo, dios del cielo y de la creación. Él es el que todo lo ve y el que todo lo sabe, y es el juez de los muertos, cuyas decisiones se caracterizan por su compasión y sabiduría. Como dios de los muertos está relacionado con el inframundo y el mar.

El dios creador y primitivo de los mongo del norte de Zaire es Mbomba. Mbomba es también el señor de la vida y de la muerte. Y el sol, la luna y la humanidad son sus niños. También se le conoce con el nombre de «Nzakomba».

Entre los mundang del Congo, Massim-Biambe es el omnipotente dios creador.

Los ovambo se ubican en la zona norte de la sabana del suroeste africano, en concreto en Angola y Namibia. En la mitología de los ovambo Pamba es el creador y el sustento de la vida.

Los pigmeos son uno de los pueblos más conocidos del África Negra, mencionados en textos de autores clásicos como Homero o Herodoto. Su principal rasgo, es su reducida estatura, inferior a los 1’52 centímetros. En la actualidad los pigmeos africanos se sitúan en los bosques tropicales de África central. Su población oscila entre los 150.000 y 300.000 habitantes. En la cosmogonía de los pigmeos, es Arebati el dios creador. Creó al hombre cubriendo al barro con piel, proporcionándole sangre y vida. Es el dios del cielo y de la luna de los pigmeos de Zaire. Sin embargo, entre los pigmeos de África central, Khonvoum es el dios creador; Khonvoum gobierna sobre los cielos y durante la noche, recoge trocitos de estrellas y los arroja al sol para que éste pueda emerger el día siguiente con todo su esplendor. Además, Khonvoum creó al hombre blanco y al hombre negro, a partir del barro blanco y del barro negro, y a los pigmeos los creó del barro rojo. Khonvoum también es el gran cazador y lleva un arco hecho con dos serpientes que se aparece ante los mortales como un arco iris. Para ellos, además, creó la jungla con su abundante vegetación y vida animal.

En Zimbawue encontramos a los shaona, cuya divinidad creadora es Dziva. Esta deidad femenina es generalmente de carácter benévolo, pero, como sucede en otras divinidades (dios Adroa de los lugbara), tiene también un aspecto oscuro en su naturaleza.

Uno de los pueblos africanos más  conocidos es el zulú. Actualmente alcanza una población de ocho millones de habitantes y la mayoría reside en la provincia de Kwazulu-Natal, en el sur de África. De este pueblo es conocida la casa tradicional de forma circular y hecha con cañas; sin embargo, la mayoría de la población zulú se ha urbanizado. En su mitología, Umvelinqangi es el dios creador y omnipresente, que se manifiesta en forma de trueno y terremoto. Él es el creador de los primeros juncos de los cuales emergió el dios supremo Unkulunkulu.

Leza fue el dios supremo de África central y es el dios que creó el mundo; la lluvia fue también creada por Leza. El cielo era gobernado por él. Hacía viento cuando él soplaba, y había truenos cuando él golpeaba. Leza dio a la gente del África central sus costumbres.

En todo el este de África, desde los kamba en el norte hasta los zambesi en el sur, Mulumgu es el nombre extendido del dios creador. Muchas personas, como los nyamwezi de Tanzania, le consideran el dios del cielo, cuya voz es el trueno.

Recursos y bibliografía
     
Recursos

Encyclopedia Mythica

Página web muy completa y cuidada en la que podemos encontrar gran variedad de información sobre mitología, folklore y leyendas, referida a culturas de todo el mundo y de cualquier época. Desde la mitología del Antiguo Egipto hasta la leyenda del Rey Arturo, pasando por una interesante galería de imágenes y una importante sección de genealogías.

World Mythology
 
Web en inglés dedicada al estudio de las mitología mundial, que ofrece explicaciones de los mitos de las civilizaciones históricas más destacadas, una colección de imágenes, textos en los que ponen de manifiesto los puntos comunes entre los mitos de las diferentes culturas, un glosario de términos relacionados con la mitología, una relación bibliográfica de lecturas recomendadas y una interesante selección de recursos.

Mythology

Mythology es una página en inglés, que nos ofrece información sobre la mitología de un gran número de pueblos y, además, desarrolla una correspondencia entre los dioses de los diversos pueblos. Por otro lado, dispone de tres niveles de información, adecuándose a las necesidades de cada usuario.

Bibliografía
-Mircea Elíade: Historia de las creencias y de las ideas religiosas/ Mircea Eliade.-1978.- Madrid, Ediciones Cristiandad. (4 vol.)

 

Fuente: http://www. cervantesvirtual.com/historia/TH/cosmogonia_africana.shtml

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jun 03

La santería: Espiritualidades Africanas en América

Marcos tenía siete años cuando comprendió que su religión sería la santería. Sus ojos se agrandaron y su menudo cuerpo parecía vibrar cuando él se acercó. Le dijo: “Tu destino está escrito. Eres poderoso y estoy aquí para cuidarte”. Su tío Carlos dijo estas palabras, pero su voz no coincidía, ni sus gestos, ni su mirada. Marcos lo observaba atónito y supo en ese instante que su vida estaría marcada por esta religión. Quien le hablaba era Ogún, conocido dios del hierro y la guerra.

La santería resulta del sincretismo entre la religión católica y la tradición Yoruba. Éstos últimos son originarios de lo que hoy se conoce como Nigeria, a lo largo del río Níger, en donde tuvieron dominio desde el siglo IX hasta el XVIII y era practicada por los esclavos.

Las raíces de la santería se encuentran en la Regla de Ifá, religión Yoruba de lo que hoy es el suroeste de Nigeria y el este de Benín, en África occidental. Su punto de referencia es la antigua ciudad sagrada de Ifé, donde, según el investigador Leo Froebenieus: “el tiempo transcurre lentamente, por la distinción y la cortesía de sus habitantes”.
Sin embargo, el término santería fue utilizado de manera desdeñosa por los españoles para burlarse de la magnificencia a los dioses que demostraban sus seguidores. Los cristianos no permitían a sus esclavos tal fervor hacia esta religión, pero éstos concluyeron que los santos del catolicismo eran manifestaciones de sus propios dioses.

Quienes la profesan prefieren utilizar la denominación de Lukumi, que proviene de su saludo “oluku mi” (mi amigo) o Regla de Ocha. En Latinoamérica predomina la religión católica; sin embargo, Cuba es el país que cuenta con mayor cantidad de adeptos, con casi un 50% de a población que aseguran pertenecer a esta religión. El pastor protestante Herman Bartley asegura que “al menos un 75% de la población ha practicado la santería o ha consultado un “babalao” o sacerdote santero”.

Las mujeres y hombres de África que fueron traídos como esclavos a América no fueron víctimas pasivas. Mantuvieron uno de los derechos humanos más fundamentales: la capacidad de crear cultura. Una forma de resistencia cultural muy importante para los esclavos fue mantener su religión de origen. Esto les dio un espacio de comunidad, esperanza, inspiración artística y sanación. Ya que estaban obligados a participar en los ritos católicos, la gente de ascendencia africana solo podía practicar su tradición religiosa bajo la apariencia de los símbolos cristianos.

Así se produjeron prácticas secretas que combinaban creencias cristianas con las africanas y las indígenas. Entre las más diseminadas hoy se encuentran la santería (Caribe, especialmente Cuba, la Florida, Venezuela, Centroamérica y Nueva York), el candomblé (Guayanas y norte de Brasil), y el vudú (Haití). En los niveles más consagrados de cada una de estas prácticas –que ya no son prohibidas– se establece una diferencia clara con el catolicismo, pero muchas personas comunes mezclan las dos tradiciones produciendo formas híbridas que han tenido expresión en la música, la literatura, la comida y la vida cotidiana de muchas partes de América Latina.

Los yorubas fueron uno de los muchos grupos lingüístico-religiosos a los que pertenecían los esclavos traídos a América hasta el siglo XIX (recuérdese que la esclavitud fue legal en Cuba hasta 1886, cuando había cerca de 400 mil esclavos, y en Brasil hasta 1888). Dentro de las religiones originales yorubas (hay varias vertientes), se concibe la siguiente jerarquía espiritual (información tomada de Brandon 12-18):

Olodumare Es el creador y único Dios. De Él proviene la energía que sostiene el universo entero, y que se llama Aché (comparable al Chi o al Tao en religiones orientales, y a la Gracia cristiana). Olodumare nunca puede representarse pictóricamente y no tiene atributos humanos. Sin embargo, otro nombre más humanizado de Olodumare es Olorún, figura masculina cuyo nombre significa “dueño de los cielos”.

Los Orichas Directamente emanados de Olodumare, los y las Orichas son guardianes e intérpretes del destino universal. Cada uno representa un aspecto de la vida, como por ejemplo la justicia, la guerra, las aguas, la salud. Algunos fueron humanos en un remoto pasado, y por su vida extraordinaria llegaron a la dignidad espiritual de los Orichas. Son venerados con rituales específicos, música, comidas especiales y oraciones, y se manifiestan a través de sacerdotes y/o sacerdotisas a quienes poseen o habitan temporalmente. Ofrecen ayuda y consejo en todos los campos de la vida.

Los Egungun Son los ancestros o antepasados directos de cada familia, venerados en sus propios altares familiares o comunitarios. Su misión es asegurar la continuación de la sociedad Yoruba y de la justicia social a todos los niveles. Son también, en general, los espíritus de personas fallecidas.

Los seres humanos Esta categoría incluye tanto a las personas que están vivas como a quienes están por nacer. Su poder es fundamental, porque sólo los seres humanos pueden realizar las intenciones y deseos de los Orichas. Sin embargo, son libres de hacer el bien o el mal.

Las plantas y los animales Son mutuamente dependientes de los humanos, quienes a su vez los necesitan para su supervivencia y alimentación. Son fuente de curación, alimento y sacrificio. Plantas, animales y humanos dependen todos de la tierra, divinizada como Onile.

Las otras cosas Piedras, nubes, ríos y metales se consideran seres con voluntad, poder e intención. Los astros son la residencia de los Orichas, los Egungun y de Olorún, quienes pertenecen a otra dimensión paralela a la visible.

El mundo natural (conocido en Cuba como “el Monte”) es, entonces, un grupo de criaturas vivas con las que es posible comunicarse. Los esclavos provenientes del pueblo Yoruba tuvieron que adoptar el catolicismo en las colonias españolas de América. Para poder practicar su religión de origen, escondieron sus creencias y rituales bajo formas católicas. De esta manera, los amos y sacerdotes cristianos estaban tranquilos al verlos rezar y adorar los símbolos cristianos, y los esclavos mantenían su fidelidad a la tradición espiritual que respetaban. Así, Olodumare llegó a ser Dios Creador, Olorún fue Jesucristo, y los Orichas eran representados por santos o imágenes de la Virgen con las que guardaban cierta similitud.

Los colonizadores españoles crearon el término despectivo de “santería” para designar esta práctica que les parecía excesiva y extraña, similar a la brujería. Con los años, ambas tradiciones se combinaron produciendo uno de los casos más claros de la hibdridación cultural que caracteriza a las culturas latinoamericanas. Las figuras de los Orichas quedaron conectadas con los nombres de santos o personajes católicos. Yemayá y la Virgen de la Regla, por ejemplo, llegaron a ser sinónimos.

Existe una rica tradición oral sobre cada uno de los Orichas, sus historias, sus acciones, la relación entre ellos y el porqué de su personalidad. Dichas historias se llaman los “Patakis”. Todas estas prácticas espirituales buscan transformar poderosamente la situación de una persona en comunicación afectuosa con sus guías espirituales y con sus semejantes. Este es probablemente el objetivo fundamental de las prácticas dentro de la Regla de Ifá.

Este nombre, o el de Regla lucumí (“amigos” en lengua yoruba), es la designación de la lengua y la cultura de los santeros de origen cubano, que a veces prefieren al de santería, pues como se dijo arriba este término fue incialmente despectivo. Como en otras religiones, en la santería existen jerarquías para sus fieles también. Los sacerdotes, llamados Babalawos (Padres de los secretos) y Obás, son quienes pueden celebrar rituales específicos, como el sacrificio de animales, la comunicación directa con los Orichas, la cocina ceremonial, la curación y la adivinación.

La iniciación en la Santería es un proceso largo y complejo de purificación interior y revisión de la manera de vivir del iniciado, llamado Iyawó. Cuando el iniciado completa su proceso, llega a ser santero o santera propiamente, y puede ser padrino o madrina de otros Iyawós. Los elementos básicos de un ceremonial santero son las ofrendas a los Orichas (el Ebó), las fiestas rituales y el trance místico (posesión o montada).

Los Ebós son diferentes trabajos de purificación, sacrificio o expresión de amor y gratitud para los Orichas. A veces requieren la preparación de un plato específico con un cuidado extraordinario, la abstención de bebidas alcohólicas, la creación de altares, los baños, las velas, la ofrenda de frutas, alimentos, piedras preciosas, etc. A veces requieren el sacrificio de un animal especialmente consagrado para ese propósito, que se consume luego en los Bembés.

Los Bembés son fiestas para celebrar la relación entre los seres humanos y los Orichas. Incluyen danza, música instrumental y canciones, así como la ejecución de tres tipos de tambor ceremonial (los batá) con ritmos específicos para cada Oricha. Así, la danza de Yemayá imita el movimiento de las olas, la de Ogún el corte con el machete, la de Ochún representa la forma en que ella se acicala frente al espejo, etc.

En la música yoruba puede encontrarse el origen de muchos ritmos caribeños contemporáneos. Al ritmo de los batás, los sacerdotes e iniciados pueden entrar en trance místico. Un Oricha entra en el cuerpo del iniciado para unirse a la fiesta, honrar con su presencia a los invitados, dar consejos y recomendaciones. La santería no es solo una reliquia histórica, sino una práctica espiritual que está presente hoy en muchas partes de América Latina y de los Estados Unidos, especialmente en las clases de menos prestigio social.

En Brasil, una forma moderna de espiritismo llamada Umbanda, que representa una traducción del Candomblé para la cultura urbana, es practicada por millones de ciudadanos, sin importar el origen racial, religioso o socioeconómico. La Organización para la Unidad Lucumí es un movimiento en busca del diálogo y la unificación de las distintas expresiones de la práctica Yoruba en África y en el continente americano. Como observa Vladecir Nascimento, practicante del Candomblé y activista popular en Salvador de Bahía –la región con mayor población de afrodescendencia en Brasil–, “”Los orixás nos revelan todos los días que tenemos una tarea y que no estamos solas. Creo que eso es lo que más nos fortalece para continuar con esta lucha”.

Las prácticas afrorreligiosas desempeñan, pues, un papel fundamental en la lucha cotidiana por la dignidad y la prosperidad, una lucha muy laboriosa para vastos sectores de la población latinoamericana.

Fuente: Obras citadas

Güerere, Tabaré. Las diosas negras: Santería en femenino. Caracas: Alfadil, 1995. Cabrera, Lydia. El Monte. Miami: Ediciones Universal, 1995. Brandon, George. Santería: From Africa to the New World. Bloomington: Indiana UP, 1993. Carpentir, Alejo. El reino de este mundo. Barcelona: Seix Barral, 1991.

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