mar 26

Música y Danza Cubana con sabor Africano

Después del exterminio de la población aborigen por los conquistadores españoles, una nueva población cubana se desarrolla, resultado de la mezcla entre africanos y españoles. La danza y la música contienen elementos tomados de los diferentes grupos étnicos que formaron esta población Las tradiciones, creencias y costumbres traídas por estos inmigrantes fueron moldeadas a través de los siglos por las condiciones económicas, sociales, políticas y geográficas para dar lugar a lo que será la cultura nacional de Cuba. Las principales raíces son hispano-africanas que tuvieron más tarde los aportes franco-haitianos, asiáticos y otros, pero el pueblo cubano supo enriquecer cada vez su estilo de vida integrando estos diferentes componentes.

América fue descubierta por los españoles en 1492, pero no es hasta después de los comienzos de la conquista en 1511, que se implantan las costumbres españolas. Los esclavos africanos traídos desde principios hasta finales del siglo XIX, tuvieron una influencia directa en la sociedad cubana. Alrededor de un centenar de grupos étnicos africanos llegaron a Cuba durante los siglos de la Trata de Negros, pero solamente cinco de ellos han dejado ahí sus huellas: Los Yoruba (o Lucumíes) originarios de la parte occidental de Nigeria, los Congos (o Paleros) provenientes de la región próxima a la desembocadura del rio Congo, los Abakwá (o Ñanigos o también Carabalíes) del sur de Nigeria, los Arará de Benín y los Gangas de Sudán. La mayoría de sus modos de vida fueron integrados y adquirieron sus propias características.

El elemento religioso que provenía de estas etnias está profundamente ligado a muchas manifestaciones culturales (danza, música, etc.) y cohabita con las expresiones profanas desarrolladas paralelamente. Las percusiones y las danzas folklóricas cubanas reúnen elementos africanos y europeos, pero con un fuerte predominio de los primeros. Las percusiones y las danzas de origen Yoruba en Cuba se destacan por su variedad, expresividad y riqueza de movimientos. Los ritos y fiestas religiosas de la llamada Regla de Osha, más conocida con el nombre de Santería, constituyen la más fuerte expresión en Cuba.

Actualmente algunas danzas han perdido su carácter esotérico y se han incorporado al repertorio de los conjuntos de danza profesionales y aficionados, además, muchos movimientos y pasos de estas danzas se han integrado a las danzas populares de salón como el Mozambique, el Pilón y otros. Las danzas Congo de origen bantú, son una mezcla heterogénea de gestos y pasos. Son muy importantes en las ceremonias de los Paleros, como en todas las manifestaciones de orígenes africanos donde los cantos son primordiales, pero no tienen la riqueza mímica de los yoruba. Los Abakwá se expresan por intermedio de uno de los personajes más pintorescos del folklore cubano, el diablito o Iremé cuyas danzas se encuentran entre las más características del folklore en Cuba.

Es necesario mencionar el nacimiento de una fiesta, de origen negro, pero de orden totalmente laico llamada rumba, y que se convirtió muy pronto en sinónimo de la danza o más bien de las danzas del mismo nombre. Existen tres formas o estilos principales de Rumba: el Yambú, el Guaguancó y la Columbia.

De origen africano es también la Comparsa, danza de grupo que era ejecutada durante las fiestas profanas de los esclavos y los carnavales. A la danza y la percusión de la comparsa se les llama la Conga, que se ha convertido en la danza típica del carnaval gracias a su carácter colectivo y a la sencillez de sus pasos.

La música y la danza que forman el llamado ciclo popular vienen de la Contradanza (deformación de la palabra “Country Dance”, danza de origen inglés) traída en 1791 a Cuba por los colonos que huían de las sublevaciones de esclavos en Haití y Santo Domingo. Este ciclo popular es muy vasto pues a partir de la Contradanza siguieron más tarde la Danza, el Danzón, el Danzonete, posteriormente el Mambo y el Chachachá, para concluir con todos los ritmos y pasos danzarios elaborados durante estos últimos años, gracias a la creatividad de las orquestas de música popular y del pueblo mismo. Podemos citar entre otros, el Pilón, el Mozambique y el Songo. El Son, originario de “Oriente” (sudeste de la isla), es uno de los más antiguos géneros de la música popular y viene directamente de la fusión de los cantos de trabajo de los esclavos con las canciones españolas. La danza de origen campesino llegó a La Habana adoptando nuevos estilos. Es una de las danzas más populares en Cuba. Para completar el panorama, podemos citar también las percusiones y las danzas de origen haitiano de la parte oriental del país, la Tumba Francesa, y el Zapateo de origen hispánico.

De esta manera, las influencias musicales que provienen actualmente de Cuba repercuten en el interior de estilos diferentes como el jazz, el rock e incluso en la música clásica y contemporánea. La música afrocubana continúa siendo una fuente inagotable para los músicos y compositores de todos los horizontes.

El panteón Yorùbá y su mitología han sido comparados con los de la antigua Grecia. Los dioses Yorùbá tienen características humanas como el vicio y la virtud. En los mitos se relatan los hechos, las aventuras y la vida de estos dioses para posteriormente evocarlos en los ritmos, las danzas y los cantos.

Los tambores llamados Bàtá, con dos membranas o parches de diferente tamaño, el mayor llamado Inú y el más pequeño Chacha, se golpean con las manos y se sostienen horizontalmente sobre las rodillas. Existen tres tambores de tamaño diferente: (en orden decreciente) Iyá o el Mayor (la madre), Itótele o el Segundo y Okónkolo. El tambor mayor, Iyá, está provisto de hileras de campanillas (Shaworó). El sonido de la membrana se modifica al pegarle en su centro un anillo o aditamento resinoso. Además de los tambores hay unas maracas (Atsheré o Güiro).

Los Bàtá son utilizados en las fiestas religiosas presididas por un espíritu (Aña) que vive en los tambores y se encuentra simbolizado por un secreto (Fundamento) introducido en el interior de cada instrumento durante su consagración.

Existen varias intervenciones, por ejemplo, el Oru del Igbódù (u Oro Seco), donde los tambores Bàtá tocan solos en honor de los Orishas. Pero habitualmente, las percusiones acompañan a los cantos y danzas. Las fiestas en la Santería sirven para expresar la gratitud o el descontento hacia uno u otro de los dioses. Hay también fiestas que se llaman Bembé. Durante estos acontecimientos festivos no se deben utilizar los tambores sagrados sino los Güiros (llamados también Awes o Shekerés), un tambor más una guataca (tipo de pico).

En las regiones rurales se utilizan frecuentemente tambores llamados Tambores Bembé. Existe un cierto número de Orishas más o menos importantes unos que otros y cada uno de ellos puede tener varios ritmos, cantos y danzas diferentes. Todas estas danzas pueden ser clasificadas en independientes (los bailarines, agrupados frente a los tambores, bailan de manera introvertida y sin relación entre ellos) y las colectivas (Aro de Yemayá), en círculo donde uno se desplaza en el sentido contrario a las manecillas del reloj. Las danzas se ejecutan durante la presentación de los iniciados delante de los tambores Bàtá, por el aniversario del Dios y por el aniversario del día de la iniciación, Estas ceremonias se Llaman Wemilere. Los más importantes durante la celebración de estas fiestas son los tocadores de Bàtá (0lubatá) y el cantante solista (Akpwón), al cual responde el coro (Ankorí). Los bailarines se desplazan con relación a los tambores según sus niveles en la jerarquía de la Santería. Las danzas de la Santería son sin dudas las más variadas. Los movimientos más importantes son los realizados con la ondulación de la espalda que se transmite a los brazos y hasta los dedos. Aparente monotonía de los pasos que esconde una verdadera riqueza de movimientos.

La Rumba El origen de la Rumba es Ganga, es decir, que proviene de ese pueblo africano llevado a Cuba durante la esclavitud. Pero otros elementos musicales de origen Bantú, Yorùbá, Carabalí, etc…, son fácilmente reconocibles y su origen africano exacto es muy difícil de precisar.

La abolición de la Trata de Negros y de la esclavitud sólo fue un hecho concreto en Cuba hacia 1886. Con la liberación de más de un cuarto de millón de negros otro problema surgió: no poseyendo tierras y no pudiendo procurarse un lugar donde vivir, afluyen en gran número hacia la periferia de las grandes ciudades. Es el comienzo de los barrios marginales de Regla, Guanabacoa, etc. Para divertirse fuera de todo contacto religioso, el negro de origen humilde creó una forma de música (mezcla del ritmo que viene del África Central y del canto proveniente de España) en la que comentaba los acontecimientos políticos o sociales que le afectaban de una u otra forma. Era un género que se cantaba y se bailaba, cuyos diferentes estilos constituyen el complejo rítmico y musical de la Rumba: su objetivo era el de satirizar a un gobernador corrupto, comentar una traición amorosa, o bien, según la imaginación, improvisar textos profundamente surrealistas. De las numerosas formas antiguas de la rumba tales como Jiribilla, Palatino, Reseda, Mamá-buela, Mandunga e incluso Yambú, ninguna ha sobrevivido fuera del teatro.

En la actualidad no existe más que el Guaguancó como elemento verdaderamente popular, mientras que la Columbia continúa siendo exclusivamente patrimonio de algunos excelentes y virtuosos bailadores… por supuesto varones. Al principio el acompañamiento rítmico era garantizado al golpear sobre el fondo de cajones vacíos. Finalmente tocando con verdaderos tambores (con una sola membrana o parche). Existen tres tambores, el más grave se llama Salidor (o Tumba o Tumbadora o Hembra) – lo que corresponde a la concepción matriarcal de la sociedad africana; el mediano, Tres-Dos (o Tres-Golpes o Llamador o Macho) y el más agudo Quinto, esto en concordancia con los Requitos en las fanfarrias militares españolas. El músico, que continuaba la tradición de los cajones golpeando sobre los flancos de los tambores con baquetas de madera, recibió el nombre de Cáscara. Actualmente su papel es desempeñado por otro músico que toca sobre una plancha o pedazo de bambú suspendido en un marco de madera, la Catá o la Guaguá. Además, el cantante marca el ritmo con un par de Claves (pequeños pedazos de madera dura que se entrechocan).

El Yambú, el Guaguancó y la Columbia se distinguen perfectamente entre sí por el ritmo y el estilo de la danza; se mantienen vigentes en los barrios más humildes de la población cubana. El Yambú parece ser uno de los estilos más antiguos. Comprende una parte cantada y otra bailada. Su ritmo es lento. Comienza con un Lalaleo cantado en coro, sílabas repetidas a la manera de una llamada de clarín, que se le llama diana. Luego el solista canta algunas estrofas que se les llama Decimar, aunque esto no tiene nada en común con la forma poética española de la “décima”. La parte solista y la parte retomada por el coro alternan hasta que el estribillo comienza, momento en el cual interviene una pareja de bailadores. El baile es lento y los movimientos ceremoniosos. Representa la coquetería de la mujer hacia el hombre y es muy característico por el hecho de que no hay ningún gesto que tenga un sentido erótico: es a lo que se le llama Vacunao (en el Yambú no se vacuna).

El Guaguancó tiene indudablemente su origen en el Tambor Yuka. Es de origen urbano (de la Habana) y en él se narran hechos anecdóticos en forma de poesía. En la actualidad a la parte cantada se le agrega una parte bailada (Rumba de Guaguancó), pero los más viejos aseguran que el Guaguancó propiamente dicho es la parte narrativa. El baile representa la persecución de la mujer por el hombre: éste deseando “vacunarla” (movimiento pélvico de sentido erótico) y aquella tratando de protegerse del ataque. Esta persecución y esta huida demuestran la habilidad de los bailadores. Hoy en día, el Vacunao ha sido considerablemente estilizado; es evocado por un movimiento de una parte cualquiera del cuerpo del hombre o por un movimiento del pañuelo que lleva la mujer. La Columbia, originaria de la provincia de Matanzas, está constituida por oraciones simples, utilizando muchos vocablos africanos. El cantante emite quejas o lamentos que se Llaman Llorao. Su construcción es la misma (solista-coro) que la de los otros estilos de la Rumba. Cuando llega el Capetillo o parte bailada, un bailarín (Columbiano), que sale del grupo de los ejecutantes, despliega su habilidad coreográfica colocándose delante de uno de los tambores, el quinto, y lo provoca en el marco de una especie de combate rítmico cada vez más complejo. Posteriormente otros bailarines ocupan su lugar e intentarán superarlo.

Los expertos y especialistas concuerdan en establecer una relación entre la Columbia y las danzas de los Diablitos (o Iremé) de la sociedad secreta Abakwá. La Comparsa La Comparsa es una danza de procesión, de marcha. De origen africano, era ejecutada durante las fiestas profanas de los esclavos y en las que eran autorizadas por los amos para los carnavales (El Día de los Reyes Mabos y de las procesiones del Corpus). Sólo la música y algunos pasos de danza recuerdan aún estos orígenes. Durante el desarrollo frenético de este desfile, blancos, negros y mestizos se confunden. Toda la población de Santiago se vuelca a la calle durante el período de carnaval y continúa bailando detrás de las Comparsas. Al frente de cada comparsa caminan los músicos seguidos por los bailadores disfrazados, que llevan detrás de ellos a una multitud que el ritmo de la danza ha atrapado irresistiblemente.

El fenómeno de integración producido por la Comparsa no es solamente de tipo racial, sino social, puesto que todo el mundo participa activamente en ella sin distinción de nivel social o económico. El conjunto de los músicos utiliza tambores creoles que recuerdan a aquellos de origen bantú (Ngoma), y a otros de origen dahomeyano (Tam-Tam) adaptando el gran tambor militar a un tambor de muy poco fondo adornado con dos cueros o membranas de gran tamaño que se llama “Galleta”. Además, utilizan Atsheres o las matracas tradicionales de los carnavales. Se sirven igualmente de campanas o campanillas y sobre todo actualmente con llantas de ruedas de autos y camiones sobre las que golpean con finos tubos de hierro. Para sobrepasar la potencia sonora de todas estas percusiones, el tema principal de los cantos se le confía a una trompeta o a un cornetín de pistones, y muy a menudo, a la Trompeta China que emite sonidos extremadamente agudos que pueden ser escuchados desde muy lejos.

El conjunto de los participantes de la Comparsa puede de esta manera responder en coro. Además, cada uno posee un silbato, una matraca o un objeto cualquiera devenido instrumento de percusión para apoyar el ritmo de la música que los arrastra. La música de la Comparsa es casi siempre improvisada, sobre la base de un tema sencillo impuesto por el cornetín de pistones y al que responde el coro. El texto es casi siempre un estribillo incongruente, más rítmico que poético. Estos textos eran utilizados antiguamente para atacar indirectamente a los gobernantes, o como una crítica social. Hoy en día, muchos de estos estribillos reflejan la satisfacción del pueblo respecto a la Revolución… El ritmo general de la Comparsa varía casi siempre, lo que da lugar a diversas figuras coreográficas por parte de los bailarines. Cada vez que el instrumento solista ejecuta el tema, realiza una serie de variaciones y de improvisaciones, pero el coro retoma el estribillo sin ninguna variante y sobre un ritmo igual. La parte rítmica y bailada de la Comparsa se llama la “Conga”.

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ene 11

El “lucumisación” cultos de origen africano en Cuba

Por:  Journal de la Société des Américanistes

Una gran mayoría de los profesionales de las religiones de origen africano Bichón Habanero, el nombre mismo de Sagua la Grande, vuelve inmediatamente a las “raíces” (la mata), de su adoración. Esta es la idea de la “campaña” 1, en contraposición a la “ciudad” y por lo tanto la idéed’une cierta “pureza” de las prácticas que difieren de la capital, que se pone de relieve. Pero es también en representación de Sagua como punto de origen de la adoración contemporánea, como si, en esta ciudad del país, que encontramos algunas marcas de las prácticas de la fundación de la capital. Pero la historia muestra el proceso inverso: Sagua la Grande es una ciudad heredera de las religiones afro-cubano nacido en Occidente.

Incluso si hoy la Santería es una religión practicada considera cubaineparce de un extremo a otra isla, que originalmente era exclusivamente occidental. En 1942, Rómulo Lachatañeré (2001, p. 263) sostuvo que el culto “lucumí” se manifestó intensamente en La Habana y en las ciudades de la provincia de Matanzas. Pero mucho antes de esto, las transformaciones ocurridas en Cuba desde el suelo fértil finales del siglo XIX y principios del siglo XX se ha creado para la “exportación” de estas prácticas a otras regiones del país, incluyendo el centro de Isla.

El caso de Sagua la Grande, es ejemplar en muchos aspectos. Al confiar en las instituciones que han servido como plataforma para la movilidad de profesionales entre el oeste y centrale3, nos trazó el poderoso proceso de expansión gradual de los lucumí culto y hemos decidido llamar “lucumisación. El análisis de esta dinámica pone de relieve la importante reorganización que tiene lugar en la religiosidad de origen africano. En este artículo vamos a tratar de comprender cómo se gasta con la familia de las prácticas religiosas de las prácticas individuales, mientras que una organización previamente basados en la estirpe biológica ahora se basa en el ritual de linaje.

Las instituciones y la religión afro-cubana Lucumí

Las religiones originales africanas que se practican hoy en día se originaron en Cuba durante el período colonial estaban estrechamente relacionadas con vida institucional de los africanos y sus descendientes. En efecto, los Cabildos de Nación, en primer lugar, y “educación empresarial, ayuda y asistencia” (sociedades de instrucción, socorro y ayuda mutua) 4, entonces, son los lugares donde estas religiones tomó forma en La Habana y Matanzas, se desarrollaron y, posteriormente, se han “exportado” a varias ciudades.

Las instituciones de cabildos se reunieron la nación por los africanos. Definición de la más antigua, y sigue siendo válido es el de Esteban Pichardo (1985, p. 114). Cabildo llama “la reunión de Negro y Negro bozales en casas diseñadas para este fin las vacaciones, donde juegan sus tambores y platillos y otros instrumentos nacionales, cantar y bailar en el trastorno, con un ruido de el infierno y constante, sin interrupción. Se recaudar dinero y formar una especie de compañía de entretenimiento puro y ayuda con sus caja5, su capataz, mayordomo, rey, reina (sin competencia). Cada nación tiene su cabildo, y así se nombran Arará Cabildo, Cabildo Carabalí, etc. Este tipo de institución llega a Cuba a través de la española, que se dice que Fernando Ortiz (1993, p. 58) es una “reliquia de una organización medieval de Andalucía en el extranjero, pues ya existían y Sevilla cabildos hermandades de los gitanos, negros y mulatos.

El Día de Reyes, que se celebra el 6 de enero, fue la época del año más esperado en la vida de cabildos: los africanos salieron a las calles con sus tambores y marcharon vestidos a la manera de su país de origen. Pero las instituciones de los cabildos no sólo de recreo y ayuda mutua, que también tuvo consecuencias políticas, algunos de los cuales desempeñaron un importante papel en las conspiraciones abolicionista Negro (Sombreros Deschamps, 1971).
 
En sus inicios, los cabildos eran exclusivamente para los esclavos africanos. Más tarde, se permitió a los africanos libres y, por último, los criollos o “africanos” en el Generation6 segundo (Montejo Arrechea, 1993). Su período de mayor dura hasta aproximadamente 1860. Desde allí, los cabildos comienzan su declive. Dejan de admitir criollo de 1868. En 1876, España promueve su transformación a lo largo de las empresas de líneas blancas Ibérica (Ley de asociaciones de 1878). Seis años más tarde, en enero de 1884, prohíbe la liberación de la Epifanía, y en abril del mismo año el gobierno colonial prohibió la creación de nuevos cabildos. La abolición de la esclavitud en 1886, viene como las asociaciones de paisaje de los africanos y sus descendientes se transforman completamente. En adelante, habrá más cabildos: algunos están cerrados, mientras que otros se convierten en la educación empresarial, socorro y asistencia, bajo los auspicios de un santo patrono. Sin embargo, esta reorganización, que se puede generalizar a todo el país, fue eficaz en todas las ciudades, como en Matanzas, donde cabildos muchos continuaron actuando más allá de la fecha de la prohibición (Hevia Lanier 2002 ). De hecho, no había forma de la obligación de cabildo de la sociedad también, muchas empresas nacen sin haber sido cabildos.

La relación entre los cabildos y la Iglesia Católica han sido siempre complejas. Fernando Ortiz (1993, p. 60) afirma que hubo sustitución de un fetiche africano santo católico y el doble de tamaño del cabildo de la Hermandad tiene la incorporación cabildos de las iglesias. Sin embargo, podemos simplificar estos informes, así como los cabildos muchos no tenían relaciones con la Iglesia católica, que es el caso de Sagua la Grande.

Hemos dicho que sociedades y consejos han sido el punto de partida para la creación de las religiones de origen africano en Cuba. De hecho, es dentro de estas instituciones ha nacido lo que se conoce en el siglo XX bajo el nombre de “la religión Lucumí. La palabra “lucumí” se utiliza en Cuba desde el siglo XVI, pero su uso ha variado con el tiempo, el contexto y el autor. Con el tiempo, este término fue nombrado por primera vez un grupo de esclavos, a continuación, su lengua y, finalmente, la religión. Según Fernando Ortiz (1906), la palabra “lucumí” sería una deformación del nombre de la región y / o Ulcami o reino Ulcumi, que no es otro que el de Oyó, que fue fundada en el siglo XV por Oranyan, hijo de Oduduwa en las tierras de la actual Nigeria. Por extensión, a su llegada a Cuba, se llama “lucumí” todos los esclavos de África occidental, los más numerosos fueron los yoruba. De la descripción de un grupo humano, el significado de la palabra “lucumí” se ha ampliado para designar a su propio idioma. Luego, durante el siglo XX, hizo referencia a un determinado tipo de prácticas religiosas. Angarica7 Nicolás (1990), santero8de de renombre, incluso a escribir un texto, “El Lucumí al Alcance de Todos”, que está dirigido a profesionales e investigadores que quiere ser el modelo de la religión Lucumí. El libro ofrece una amplia gama de rituales, ceremonias, oraciones y hasta un diccionario español-lucumí con la terminología utilizada en la liturgia. En 1942, Rómulo Lachatañeré desarrollar la idea de “panteón lucumí, como un conjunto de deidades (set Deidades), que no es uniforme y que cada casa de culto utilizado por su experiencia y conocimientos, dando prioridad las deidades que han demostrado una mayor eficacia en la solución de los problemas de los profesionales. Todos los dioses establecidos por Lachatañeré (2001, pp. 100-102) son otros de orichas9 de Yoruba10: Olófin, Oloddumare, Oduduwa, Obatalá Baba-lu-Sí, Orúnmila, Olokun, Yemayá, Ogún, Aggayú, Oyá, Changó, Elegguá, Ochún, etc. Esta “religión lucumí” es también conocido como Regla de Osha “o” Santería “, y sale de la cuna occidental para difundir en otras regiones, incluida la región central.

La ciudad de Sagua la Grande, se integró posteriormente en la economía nacional. En el siglo XIX, gracias a la demanda internacional de cada vez más altos en azúcar, las nuevas áreas de plantaciones se han desarrollado en Cuba, especialmente la Grande11 Sagua. El crecimiento de la ciudad es el resultado del desplazamiento de capitales occidentales, incluyendo La Habana y Matanzas, hacia el centro del país en busca de nuevas tierras de cultivo (Moreno Fraginals, 1978).

Testigos de la rápida evolución, la cuenta nacional de Sagua 1827 2 refinerías de azúcar, 59 en 1846, 125 en 1862 (Delgado Venegas, 1989). En 1860, Sagua ocupa el cuarto lugar en la producción de nationale12, produciendo el 11% de azúcar en la isla (Rebello, 1860). El crecimiento de la economía local va de la mano con la introducción de un trabajo masivo de esclavos, mano de obra que se ha basado en el crecimiento de azúcar de Cuba. La presencia de los africanos en la provincia de Las Villas13 excede el número medio de esclavos coloniales por el propietario (1 / 7, 9 para un promedio de 1 / 7, 5), haciendo de esta provincia un “centro de fundamental de la expansión de la esclavitud en el siglo XIX “(ibid., p. 72). Por otra parte, Sagua se convirtió en una de las tres ciudades, con La Habana y Matanzas, de la cual surgió el arrendamiento de los esclavos. Así, a pesar de su fuerte expansión económica tarde, Sagua la Grande rápidamente ocupó un lugar destacado junto a esclavos buque insignia de la ciudad, la economía nacional.

Uno de los métodos de culto de origen africano, probablemente la más antigua, data de este período. De hecho, el siglo XIX fue también cuando las primeras formas de religiosidad parece Sagua. Desde ese momento hasta hoy siguen siendo un ritual partes llamadas “reliquias de la familia (reliquias de familia). Esta expresión puede tomar dos direcciones: la primera se refiere a un órgano o un fragmento del cuerpo (restos, los huesos) de un héroe, un santo, un santo, o de objetos que han pertenecido, teniendo por tanto, una sagrada y que el culto fiel. La segunda está asociada con un objeto que está conectado el más alto valor moral, como un vestigio o testigo de un pasado de valoración. A partir de estas definiciones, vamos a mantener la santidad del objeto de culto y, sobre todo, la noción de una era pasada. Las reliquias de la familia que estamos en Sagua son partes ritual fundamento14 tipo, que han sido fabricados y se activa por un africano o de origen criollo. En general, todos los rituales partes pueden “reservar” o “de” 15 a la muerte de su propietario en caso de las reliquias de familia, nunca se van. Tienen una duración que exceda de la vida de un individuo dueño (o heredero): permanecen siempre en la familia como objetos de culto y de protección. El titular antes de su muerte legó a otro miembro de la familia. Hoy en día estas reliquias se encuentran a cargo de un descendiente de la tercera o cuarta generación del fundador de África. A pesar del hecho de que “ir” cada vez, las reliquias no se repiten, es decir que no “nacimiento” no partes nuevas rituelles16. Del mismo modo, las reliquias “trabajo” más, excepto en casos de extrema necesidad, tales como enfermedad grave o una epidemia. En estos casos, están sujetos a las actividades de diferentes rituales. Este modo de culto se hereda directamente esclavos se asentaron en la región. El origen africano o criollo, que ha construido y entregado a la reliquia ha creado activamente, con el ritual, descendientes religiosos que se sigan los enlaces a la paternidad biológica. Por lo tanto, la asamblea se convierte automáticamente en el ancestro del linaje religioso.

Entre las reliquias de la familia que aún existen en Sagua, uno es el tuyo. Estos Fama Changó. Según sus descendientes, esta reliquia nació en el siglo XIX, en el de San Juan (donde está), una casa legendaria, rumba’a Casa. Changó Famaest creado por la mujer Florentina Alfonso lucumí de África, “hija” de Changó. Antes de morir, legó a la reliquia a su hijo Margarito Alderete, “hijo de Obatalá, que se mantuvo hasta su muerte. A continuación, envía a su sobrina Florencia Alfonso, “hija” de Changó. De acuerdo con historias de la familia, Florentina, la abuela, y Florencia, la niña, eran el epítome de su Orisha tutelar: cuando había tormenta, era salir y echarle un balde de agua, porque de lo contrario, una vez fueron propiedad de Changó, Orisha rayo. Florencia se casó con Pedro Arango, con quien tuvo trece hijos como una hija, por supuesto, era la heredera de Changó Fama: Emilia Arango Alfonso17 también “hija” de Changó.

La casa rumba’a ya no existe. Hecho de madera y paja, que ha sido destruida como consecuencia de la intemperie. Dado que, la familia Arango-Alfonso ha construido otro en el mismo barrio, esta vez en madera y tejas. Sin embargo, gradualmente a medida que los niños crecieron, salieron de la casa de sus padres y hoy tienen entre 55 y 80 años. Además, la casa puede contener todos los descendientes con más de un centenar de personas de todas las edades. Hoy en día, la casa que sustituyó a la rumba’an’est casa habitada, que sólo sirve a la casa de la Fama reliquia Changó. Se convirtió en el lugar cada día más miembros que viven cerca. Esta casa fue hasta 1999 en malas condiciones. Dado que toda la familia ha contribuido a hacer de nuevo las paredes de ladrillo. El compromiso de todos los visados en relación a Changó se manifiesta en todas las esferas de la vida, porque, según ellos, “sin Changó Fama, no hay familia”.

Hemos visto que la herencia africana puede afectar a toda una familia. En-Alfonso Arango, varias personas fueron capacitadas en cada religioso, pero Changó Fama está en el centro de la vida familiar. Las fiestas de los herederos de una reliquia de la familia están plenamente dedicados al culto en cuestión, a veces a expensas de personal de las fiestas religiosas. Toda la familia, restringido y ampliada adorar la reliquia. De hecho, su cumpleaños, realiza todas las ceremonias de rigor, sobre todo la comida ritual y la batería (PAC), en honor de Changó Fama. La Fiesta de la reliquia puede ser el aniversario de su cumpleaños o la del santo católico con el que se sincretizado Orisha.

Las reliquias son fragmentos de la religiosidad de los padres que aún conserva sus marcas en la ciudad. Están más allá de las normas religiosas, sin necesidad de iniciación para convertirse en el heredero de una reliquia. Siguen en una sola transmisión de una generación a la siguiente, que es tan “natural”, sin grandes dispositivos litúrgicos o fuegos artificiales. Este modo de culto, que por definición es hereditario y la familia (por sangre o matrimonio), no desapareció con la llegada de los occidentales Santería. Los dos términos coexisten sin conflicto, que no compiten por la supremacía de las reliquias nunca es cuestionada.

Configuración de la ciudad en la post-abolicionista

La planificación de Sagua la Grande, se ha cambiado a raíz de la abolición de la esclavitud en 1868. De hecho, los nuevos hombres libres dejaron sus hogares de las casas y se asentaron en la tierra le permite salir de la ciudad. La expansión de zonas urbanas como en 1874 (Alcover y Beltrán 1905). En este momento, el barrio de Pueblo Nuevo18, Cocosolo y Villa Alegre se han consolidado. Su localización no ha sido casual, los suburbios emergentes serían construidas en el marco del viento, es decir, hacia el sur porque el viento sopla del sur-suroeste y ‘l El olor de un negro “no debería molestar a las familias ricas que se han instalado justo al este de la ciudad (en la zona que hoy se llama Finalet) 19. Hacia el este, no había “distritos”, pero los propietarios de apartamentos y villas de los dulces o los ferrocarriles, entre los cuales había pocas familias Inglés. Además, la ubicación del cementerio se determinó utilizando el espacio de diseño mismo, es decir, la “dirección de los olores” para evitar la interrupción de algunos sectores.
 
Es en estos barrios consolidados después de la abolición de la esclavitud que operaba el ex cabildos y / o empresas de religión afro-cubana. El más antiguo de todos es el cabildo Congo “Kunalumbo” en el barrio de Pueblo Nuevo, la sociedad se convirtió en San Francisco de Asís en 1909. La Santería Lucumí original nunca se ha practicado desde el cabildo del Congo, sin embargo, muchos de los santeros fréquentaient20 la ciudad. Los otros tres fueron lucumí cabildos. El cabildo de Santa Bárbara del distrito Cocosolo se ha movido tres veces, cada zona horaria en donde se ha admitido que fue centro de la ciudad. El Cabildo nunca ha sido registrado como tal y no ha sido cambiado en la sociedad, bien, pero, paradójicamente, es a través de esta institución que la religión lucumí entró en la ciudad. Por el contrario, el distrito de Santa Bárbara de Villa Alegre, nace como tal en 1898, aunque el apodo de “El Cabildo de Los Chinitos, nunca ha existido como un consejo común. Desde entonces la empresa siempre ha trabajado a través de él llegó a Sagua en la década de 1950, los tambores batá de fundamento (instrumento musical por excelencia de la santería). La cuarta empresa, San Miguel Arcángel ubicado en el distrito de San Juan, se registró muy tarde en 1951, aunque existía de manera informal desde el siglo XIX. Esta empresa fue la primera en incorporar los cambios introducidos en la Santería en el siglo XX. Los cuatro son conocidas, tan familiar cabildos. Están ubicados en los “barrios”, y han desempeñado un papel importante en la transformación del panorama religioso de la ciudad.

El “vecindario”, como el espacio urbano diferenciado y se opuso al “centro” de la ciudad, continúa hasta la primera mitad del siglo XX. Con la revolución socialista de 1959 que los dos conceptos de “barrios” y “centro” se fusionarán la creación de una coherencia de comunicación en el tejido social (la ciudad de Villavicencio, comunicación personal, 1999). Anteriormente, los habitantes de los distritos no eran fácilmente o frecuentemente en el centro de la ciudad (se dice “ir a la ciudad” para indicar el movimiento desde la periferia hacia el centro). Cabe señalar que en muchas ciudades, parques y plazas fueron atendidos por diversas blancos y negros: no podían entrar al recinto, que estaba reservado exclusivamente para los blancos. El distrito dicotomía / center refleja, de alguna manera, el mismo diseño discriminante ocupar espacios públicos.

Este aspecto de la organización de la ciudad era importante para la vida de las sociedades y los consejos de culto afro-cubanos, ya que se encuentra en los “barrios”, y cuando el patrón llevó en procesión a la iglesia, c Fue en el centro de la ciudad que nos fuimos. San Francisco de Asís cabildo Kunalumbo (el barrio de Pueblo Nuevo) y el Cabildo de Santa Bárbara de Los Chinitos (el distrito de Villa Alegre) estuvieron acompañados por los tambores gastado (de fundamento) desde la salida hasta el ferrocarril se encontraban cerca. En el otro lado la espera de la banda municipal, quien los recibió y los acompañó en procesión a la iglesia principal y luego llevarlos de vuelta de inmediato, a la vecindad. Cuando la banda dejó de tocar los tambores reanuda su música hasta que llegaron a los cabildos. En ambos modos, los ferrocarriles, entendida como el límite entre el distrito y el centro era algo que la frontera entre el “africanismo” y “catolicismo”, que cristalizó en los espacios urbanos. En otras palabras, San Francisco o Santa Bárbara podrían salir de sus barrios y acudir al centro de siempre para dejar atrás su “africanidad”. Los tambores sonaron en el distrito, el centro de la banda, el compromiso entre los dos componentes de los cultos de poder desconectar a través de la barrera simbólica (el ferrocarril) que mantuvo a los dos mundos separados.

Si bien se hizo referencia en la prensa, algunas empresas – incluidas las sociedades de ayuda mutua de los negros – la Afro-sociedades religiosas nunca fueron mencionados. Se nace y se desarrolla en la indiferencia de la ciudad. Probablemente debido a que han seguido para representar al “atraso” frente a “progreso” representado por las otras empresas, una tendencia que fue uno de los países en general. Los afro-sociedades religiosas pueden coexistir con sus homólogos en el mismo espacio en el barrio, pero no hubo interacción entre ellos.

La llegada de grandes cambios

Los años siguientes a la abolición de la esclavitud, es decir, después de 1886, fueron en los cambios de todo tipo. La situación recién adquiridos de los hombres libres permitió a los antiguos esclavos de viajes dentro de la isla, que era impensable en el pasado. Sin embargo, en la región central, no hubo cambios significativos en la composición de la población. Sin embargo, Rebecca Scott (2001) sostiene que Sagua la Grande fue el lugar elegido para el “exilio interior” de algunos antiguos esclavos, a través de la creación de comunidades independientes en las zonas rurales, pero este modelo se está extendiendo en d otras regiones.

Dos años después de la abolición de la esclavitud en 1888, han producido importantes acontecimientos que han sido la fuente de la primera gran transformación en el proceso de construcción de las prácticas religiosas de origen africano en Sagua. Los tres hechos que han alterado por completo el panorama religioso son: la prohibición de la Epifanía, la consolidación de la espiritualidad y la introducción de la Santería La Habana. Estos tres acontecimientos son la base de una nueva religión que regirá el funcionamiento de todo el siglo XX.

La prohibición de tarde – sobre todo en comparación a la de La Habana, que data de 1884 – la producción de los cabildos en Sagua la Epifanía, es reportada por el historiador local como un gran acto de “civilización y la cultura:
El acto curioso y trascendente primero de 1888 fue probablemente la orden del alcalde [Obeso y Felipe Robles], de fecha 4 de enero de prohibir el tradicional desfile de las alzas o cabildos de los Reyes en las calles de la ciudad. El alcalde justifica esta decisión por el hecho de que el público puede ser un medio de propagación de una epidemia de viruela que hizo estragos en la ciudad. Otro argumento, no menos sugestivo que los cabildos se contrastó con el [alto] nivel de civilización alcanzado por el género negro. Medida fácil y progresiva, es bienvenida, porque nada puede parecer más salvajes que los que caracterizan a los cabildos africanos Cuba celebraciones de la Epifanía. (Y Alcover Beltrán, 1905, pp. 388-389).

Esta acción del gobierno ha disminuido el ritmo de la vida religiosa de los africanos y sus descendientes y su retirada en favor de ellos mismos. Si la medida es dejar las celebraciones del escenario público de los negros, sin embargo, los beneficios de otras comunidades que, por supuesto, los blancos. En el mismo año de 1888, que se celebró la reunión del catalán teatro Lazcano con un desfile de carros, un coro y un desfile por la ciudad. La ideología del “blanqueo”, sub-base de la transformación social, era también evidente en las expresiones urbanas de los grupos étnicos que forman la nación en ciernes
Además, un nuevo movimiento religioso se hizo más fuerte: el espiritismo. Su introducción en la isla era tan reciente, y más en Sagua. Un año antes, junio 15, 1887, la revista La Alborada afirmado que la doctrina espiritista desde que se sabía muy poco en la ciudad y sólo cuatro o seis practicantes. La importancia de esta información no es despreciable si tenemos en cuenta la espiritualidad de hoy es inseparable de la práctica de la Santería. En ese momento, el espiritismo estaba trabajando en el centro y sus seguidores eran todos blancos, mientras que la Santería, y apenas podía resolverse en los suburbios, entre los africanos y sus descendientes. El mismo año, una comisión de centro espiritista Sagua, denominado “El Salvador”, participó en el Congreso Espiritista Internacional de Barcelona, justo después de esta misma gente fue a París para visitar la tumba de Allan Kardec en el cementerio de Père Lachaise y presentaron una obra artística con el nombre del centro y la ciudad de Sagua la Grande (Alcover y Beltrán 1905). Al mismo tiempo, la revista La Alborada publicó el texto completo del discurso pronunciado por Camille Flammarion en la muerte del fundador del espiritismo Kardec, que murió en 1869. Desde su creación, esta publicación es de difusión de los mensajes de pensador parisino junto con Alfred Russell Vallace Nantes y José Buchanan, de Londres, Journal of Man, que muestra los vínculos que la revista con sus homólogos europeos.

El tercer gran acontecimiento ocurrido en 1888, según la memoria colectiva, y quizás lo más importante, es la primera introducción a la Regla de Osha, una práctica hasta entonces desconocida en la ciudad. Este evento será el primer paso del colonialismo occidental lucumí en la región de Sagua.

El Santo en África

Santería o Regla de Osha, la religión como una “normalización” de Sagua implantado a través de un consejo común, el de Santa Bárbara, en el suburbio de Cocosolo. Es la sede del cabildo de que dos mujeres de África, Antonica Ma ‘Wilson y Joaquina Ma’ Mora, fueron los primeros que se iniciará en 1888, religión lucumí occidental. Todo parece indicar que fueron originalmente lucumí, especialmente Antonica Ma ‘Wilson, de acuerdo con aquellos que la conocieron, su rostro se rascó tres líneas verticales en cada mejilla, la marca de los esclavos de África Occidental (Deschamps Chapeaux 1969, p. 67).

Ambas mujeres eran hijas de Ochún, la diosa de las aguas continentales. El primer nombre fue dado a litúrgica Ochún Funk y el Mefún segundo bis. La Regla de Osha ha sido introducido por el babalawo habanero Sagua Remigio Herrera – un gran nombre, más conocido por su nombre religioso Addechina, ya que, según los ancianos de la ciudad, presidió las ceremonias – y un santero de Cárdenas (provincia de Matanzas), llamada Trinidad Infante. Difícil saber cuál de las dos iniciaciones llevado, sobre todo porque es una tarea reservada para los santeros litúrgica, pero en cualquier caso el nombre de Addechina permanecido estrechamente vinculada a la llegada de la Santería a Sagua.

La iniciación de estas dos mujeres de África, sigue siendo, por supuesto, no tiene memoria. Sin embargo, todos los religiosos de la ciudad – en su mayoría de edad – darles un lugar de pioneros en la Santería. Antonica Ma ‘Wilson28 fue un importante descendientes religiosos y sirvió hasta su muerte el liderazgo del Cabildo de Santa Bárbara a Cocosolo. Sin embargo, la Joaquín Ma ‘Mora fue una familia biológica de gran tamaño que produce la única cuenta que Sagua babalawo hoy, Rolando Mora García, su gran hijo de nietos.

Bien que Santería Occidental se ha convertido en el barrio Cocosolo la zona por excelencia de la religiosidad afro-es la de San Juan, el área geográfica donde hay reliquias de la familia. Una vez más, una mujer permaneció en la memoria colectiva local y fue considerado como la salud más grandes del siglo XX: Elena Mestre, más conocido por el apodo de “Nena”. No tenemos ninguna información sobre los vínculos religiosos mantienen entre las dos mujeres de África y Elena Mestre, pero se supone que es probable que estos liensont sido posible gracias a Félix láser, apodado Lucumí miembro del cabildo de Santa Bárbara Cocosolo, porque, la muerte de las mujeres africanas de Cabildo, se habría pasado de Elena Mestre. Por otra parte, (1909-2002 Agustina Thondike), su único “ahijada” 29 (ahijada), sigue vivo en el momento de nuestra investigación se había iniciado conjuntamente por Elena Mestre y Félix Laserie, julio 8, 1926, en el barrio San Juan. En los últimos años del siglo XIX y principios del XX, se practicó en el Santo “Sagua en África” (Santo ha africana). Esta expresión está vinculada al hecho de que a los ancianos de la ciudad, este modo de oración había sido introducida por los africanos (Adecchina Trinidad y Infante) de La Habana y Matanzas. Ahora, la práctica religiosa es individual y, a diferencia de la de las reliquias de la familia, Orisha muchos pueden coexistir en la misma casa, cada uno correspondiente a una sola persona. Además, por primera vez, el proceso de iniciación está en su lugar para que se involucren, porque los cultos de tipo familiar, no hubo iniciación de usar. El inicio trata de un tiempo de prisión (en el caso de Agustina, que tuvo doce días), el ritual de corte de pelo, incluso si la cabeza debe permanecer siempre cubiertos, y vestir prendas blancas en el año después de la entrada en la religión (iyaworage30). Otro aspecto importante del proceso de iniciación fue la presentación de los documentos que el ritual de la marcha recibió la representación física de su deidad tutelar y los santos guerreros (Elegguá, Oggún, Osun y Oshosi). Esta variante también se conoce como “cabeza y los pies” (cabeza y pie), los pies se guerreros santos y la cabeza, ángel de la guarda o Orisha tutelar. Desde el momento en que la persona había santo31 su casa, su casa se convertiría entonces en “la casa … (Changó, Ochún, etc.). Esto significa que si, por ejemplo, alguien (ya iniciado o no) necesarios para “hacer el trabajo” 32 a otro santo que el suyo, se vio obligado a recurrir a santero que estaba con él este la divinidad. El Orisha tutelar con exclusividad casi absoluta de su hijo, fue necesario utilizar uno de ellos para tener acceso a la divinidad para realizar la actividad ritual.

Agustina Thondike también recordó otras ceremonias realizadas por su madrina, incluidos los realizados por la naturaleza. Según Agustina, su iniciación no fue iniciado por el baño lustral, en el río, como es habitual hoy en día. Pero las aguas dulces de Sagua han desempeñado un papel en esta casa de culto: cada 24 de junio, el santo patrón del barrio (San Juan), Nena Mestre se hundió en el río todos los ahijados que necesitaba una “limpieza . Para otros, que llevaba el agua en un recipiente poner ante el altar, se lavaban antes de saludar al Santo. Sin embargo, aunque Elena Mestre era conocido por sus grandes conocimientos y poderes religiosos, habiendo iniciado también a muchos a Sagua, nunca ha sido reconocida Santero. De hecho, algunos de los ahijados Elena Mestre, especialmente aquellos que han dedicado sus vidas a la Santería, se fue a La Habana para “reconstruir su santo”, es decir, realizar una segunda iniciación, a fin de ser reconocidos como santeros. Esto explica por una frase que escuchó en Sagua: “Esto tiene dos veces Santo. Pero, ¿fue una repetición de la anterior iniciación o iniciación completamente nuevo? Las opiniones de los ancianos de la ciudad son compartidos. Al igual que Minga (bautismo ahijada Elena Mestre y “ahijada” en el inicio de la Santería Nenene sí mismo “ahijada” Elena Mestre), algunos piensan que era un Confirmación de la primera iniciación a través de un proceso similar a la que se alcance para el niño cuya madre se inició cuando ella estaba embarazada, es decir, que “recibió” en el vientre y “confirmado” después del nacimiento. Para otros, como Chela (santero segundo más grande del ville) durante las iniciaciones hechas por Elena Mestre, no se fija el patrón Orisha en la cabeza de la marcha, es decir, correspondía a la iniciación de media, en términos vernáculos que sería un “lavado santo” (santo lavado) y no un “santo coronado” (Santo Coronado), lo que significa que la apertura adecuada. Cada una de las dos respuestas siempre vuelve a la idea de no reconocimiento del santo de África, es decir, la decadencia de este modo de culto a partir del año 1927.

El mismo tipo de fenómeno existe en otras ciudades de Cuba, en particular, en Matanzas. La razón radica en la historia de los esclavos lucumí en suelo cubano. De hecho, Lucumí fue conocido en Cuba desde el siglo XVII, pero a la vez, constituían un pequeño porcentaje de la población esclava. Su llegada ha hecho en el siglo XIX, tras la caída del imperio Oyó. Así, en 1850, representaban el 35% del total de los esclavos africanos. De acuerdo con Miguel Ramos (2003), Lucumí, entró en los primeros años del siglo XIX vendría a Egbado, mientras que los que llegaron más tarde Oyó. Pero cada país tiene su propia tradición religiosa. Así, Cuba, han desarrollado dos lucumí culto original, que evoluciona de manera diferente en diferentes épocas. La más antigua, la de Egbado, han dominado la lucumí culto hasta aproximadamente 1825. Esta tradición deriva de las dos variantes (las “reliquias de la familia” y la de “Santo en África) que ya hemos mencionado en el caso de Sagua. Luego, con la llegada de los esclavos lucumí de Oyó, imponiendo su propio modo de iniciación ha destruido la tradición de Egbado. Esto explicaría la falta de reconocimiento de los pies de la modalidad y la cabeza “o” Santo en África “y, por tanto, la exigencia de algunos santeros de Sagua la reconstrucción de su iniciación.

La expresión “el santo de África” adquiere aún más fuerza cuando la nueva moda llega a La Habana desde 1927, debido a que está fuera de juego a cabo investigaciones iniciadas antes de esa fecha. El “santo en África” ha influido la religión local, la mayor innovación es el paso de un culto familiar, basada en el linaje biológico y sin procedimiento de inicio (la reliquia de la familia), a la adoración individual insertada en un ritual de linaje, que incorpora como resultado de una iniciación (Santo en África). Además, las mujeres, los criollos de África en primer lugar, entonces, tenía un gran poder antes de 1927, que ya no es el caso después de esa fecha.

El santo a la cubana

La función religiosa que hemos analizado comienza a perder fuerza con la llegada de la nueva moda “,” La Habana. De hecho, era válido entre 1888 y 1927. Hemos dicho que algunos profesionales de la ciudad ha reconstruido su iniciación. El primero en realizar de nuevo fue Valentín Alfonso, presidente de la compañía el distrito de San Miguel Arcángel de San Juan, donde se encuentran las reliquias de la familia. A pesar de que asiduamente frecuentaban la casa de Elena Mestre y es considerado como uno de sus “ahijados, recibió el” Santo en África Pablo González en el Recreo, provincia de Matanzas. Esta iniciación en el culto de la Orisha Oyá su tutor, no se conocía cuando llegó a La Habana. Él tuvo que regresar a su introducción, esta vez, siguiendo el método cubano, también llamado santo criollo (criollo Santo). En esta ocasión, se puso en contacto con una casa de culto conocido en el barrio habanero de Guanabacoa. Su padrino fue José Urquiola, Echubbi, más conocido por su pata de palo e apodo de ‘, y su madrina segundo (oyugbona) Francisquita Estensi, ChangoBolé, fundador de San Roque cabildo de Palma (cerca de la ciudad de Cienfuegos). Su apertura se celebró la segunda de mayo 27 de 1927. Aunque el primero fue Oyá, Changó esta vez no iba a dar a su hijo y afirmó de forma exclusiva. Así pues, Changó Alfonso Valentín se convirtió en omo con el nombre de ritual Addé Kola se traduce como “el rey de la corona.

Pero el camino abierto por Valentín Alfonso de la santería criolla no ha sido emulado en breve en la ciudad de Sagua. Tomó trece años por otra persona para seguir sus pasos. En mayo 29, 1940, Juan García Fonseca, mejor conocido como el “Bienvenido”, que se llamaba Omi Taguardé ritual fue iniciado en el culto a Yemayá por su madrina Maria La O Batte (Orfandei) en el barrio de La Habana de Puentes Grandes, en su madrina segundo (oyugbona) Bernardina Pérez (Ochún Funk), alias La Niña Puente. La Obba iniciación Oriat fue Octavio Sama, más conocido por su nombre religioso de Obbadimeyi, discípulo directo de Latuán, la tradición lucumí mujer pionera de Oyó en Cuba. En Sagua, Juan García Fonseca pertenecía a ninguna otra empresa o cabildo, pero vivía en el barrio de Pueblo Nuevo, cerca de Kunalumbo el cabildo Congo, era un habitual. Su amistad con Catalina Prendes, la esposa de Congo y ex reina del cabildo, era conocido por todos por lo que era incluso incluido en las canciones de los afro-institución cubana. Juan García Fonseca también fue la primera persona blanca que aprender de Sagua en la Santería. Al igual que muchos otros santeros de la ciudad, no tenía hijos, pero se ha creado una familia religiosa de gran tamaño. Además, ella misma se ha iniciado la segunda persona de Sagua, Jesús López Zúñiga, Omo Elegua, julio 16, 1942 en la casa de La Habana, donde había recibido su iniciación. Hoy en día, Jesús López santero Zúñiga42 es el más importante (Santero Mayor) de la provincia de Las Villas.

Dreke Pedro Pablo Alfonso nació en 1922, tenía 78 años de edad en el momento de la entrevista en el 2000.
El mismo año, Alfonso Valentín con lo que el santo a la cubana Sagua la Grande. En la sede de la empresa, San Miguel Arcángel, que presidió, inició, noviembre 12, 1942, cinco nuevos santeros que sólo queda el mayor, Pedro Pablo Alfonso Dreke, Chel, Omo Obatala. Para esta celebración, llevó a los santeros de La Habana, Matanzas, Colón, Jovellanos, Cárdenas y Perico, la presencia de muchos religiosos testigos offrantdes a estas iniciaciones. Hubo oyugbonas varios, incluida la famosa La Habana, el barrio de Regla, Dominga Sandoval, Omo Changó, que se llamaba el ritual Obá Tuke. Valentín Alfonso está ahora patrocinando cinco santeros nuevos.

Aunque no sabemos quien fue Obba iniciación Oriat de Valentín Alfonso, sabemos que fue asistido en el inicio de su primer mentor a Tomás Romero, discípulo directo de Obbadimeyi. Además, incluso se Obbadimeyilui Obba-Oriat de “Bienvenido” y su ahijado Jesús López Zúñiga. Por lo tanto, es la tradición religiosa de obbasa-oriaté46Latuán, es contar la historia de Oyó, que fue presentado de Sagua 1927.C es de hecho la llegada de esta tradición que se ha cancelado la de Egbado, lo que explicaría la falta de reconocimiento de “Santo en África” y por lo tanto la introducción de la modalidad de llamada criolla o Santo Sagua la cubana. Paradójicamente, el método llamado “puro” asociado con el símbolo más importante de la cultura Yoruba – Oyó – se convierte en el santo al cubano o criollo.

Ya hemos visto que cuando se practica el “Santo de novatos africanos recibieron representación física de su Orisha patrón (o cabeza) y guerreros santos (o pies). Ahora, con la introducción de la nueva modalidad Habana, la información privilegiada recibirá, además de lo anterior, todo un panteón de Orisha lucumí, incluidos los cuatro dioses se basan Obatalá, Changó, Yemayá y Ochún. Es interesante observar que la primera iniciación en la santería criolla Sagua en 1942 coincide con el lanzamiento del libro El sistema religioso de los afrocubanos de Rómulo Lachatañeré, libro en el que se refirió al concepto de panteón lucumí, c ‘ es decir, un conjunto de deidades. Por otra parte, este nuevo modo de iniciación es que cada Orisha ser recibido en toda su materialidad. Anteriormente, el principiante sólo recibió los contenedores de piedras Orisha y en algunos casos, una figura antropomorfa en madera que representa a la deidad en cuestión. Ahora, el candidato también recibe cauris48 y herramientas (herramientas) Cada Orisha tiene que respetar la iyaworage durante todo un año y durante el inicio, que se celebró una larga reunión denominada Itá oracular con los requisitos y prohibiciones que santero observará el resto de su vida. La duración de la iniciación es también formal y sistemáticamente reducidos a siete días, mientras que antes era mucho más larga: doce días para el caso de Agustina, y aún más para los demás. Obviamente, estamos asistiendo a una nueva definición de la santero perfil mucho más complejo y, sobre todo, bastante consolidada. También vemos que a partir de ese momento, la práctica aislada de la Santería ya no es posible para cualquier nueva iniciativa, santeros otros deben estar presentes para ser testigos.

A la llegada de los lazos de Santo cubano que se tejieron entre los profesionales y los de capital Sagua no consiste en las relaciones “ahijado padrino. De hecho, el compromiso fue mucho más allá, sobre todo en la vida comunitaria. La Sociedad de San Miguel Arcángel, que siempre ha sido “la casa de Valentín Alfonso, se convirtió en el sitio de muchas iniciaciones. Uno de los santeros Havanense que frecuentaban la casa de culto de manera asidua fue Gregorio Torregrosa (Obba Bi), Omo Chango. Él oficiaba la liturgia como local qu’obbá-Oriat, pero también la confirmación de los profesionales de la ciudad, iniciado por Nena manera Mestre de África: este fue el caso de Alfonso Gregoria (Oggún Bí ), llamado Zacarías Nena, Omo Oggún, cuya “mentores” se Gregorio Torregrosa y Dominga Sandoval, la misma salud La Habana fue la madrina segundo (oyugbona) de la primera inició en 1942 en Sagua. Un caso similar es el de Deogracias Herrera (Arokumatindé) Nenene “Chango Omo, que confirmó una vez más con su santo Torregrosa, su oyugbona se Gregoria Alfonso. Obba-Oriat Las dos mujeres fueron también Tomás Romero a sí mismo como habaneros. Por lo tanto, confirmar el santo Gregorio Torregrosa, santeros, automáticamente se convirtió en su “ahijado”.

Gregorio Torregrosa continuó durante mucho tiempo para ir a Sagua como Obba-Oriat, dirigir las ceremonias de iniciación Felicia Mestre e Irene Herrera en 1947, tanto “ahijados” Gregoria de Alfonso. Felicia había conocido a su futuro patrón a Elena Mestre, un pionero en el mismo barrio de San Juan. Después de su iniciación, las dos mujeres se presentaron en el Cabildo de Yemayá tambor de Pepa, EchúBí, resolver, porque ella era la madrina de Gregorio Torregrosa, es decir, que era la parte de atrás — abuela de dos de Santo Iyawos. Pepa era la hija biológica de Addechina el babalawo La Habana, que llevó a la de Santo Sagua de África en 1888.

Pero Gregorio Torregrosa no sólo era un santero muy conocido por sus cualidades religiosas, también era el presidente de la “sociedad Culto Lucumí Crisólogo San Pedro” en La Habana. La compañía fue fundada marzo 2, 1937 y, de acuerdo con sus estatutos, se compone de “individuos cubanos que practicar la religión Lucumí. El objetivo principal de esta sociedad era la de “proporcionar la asistencia moral y material a sus socios”, que recuerda a la audiencia que la Nación cabildos del siglo XIX que ofrecen a sus miembros. Ahora, la función de esta empresa fue más allá. Ella jugó un papel clave en la normalización de la Santería: en el artículo 7 de la Carta establece que “la consagración y el inicio de éstas, se verificó en los locales de la asociación y la fecha fijada por el Consejo de Administración . Este deseo de normalizar las que motivaron la empresa es sancionada por un diploma otorgado a cada miembro.

Pero las empresas no eran el único mecanismo de control que la Santería Occidental estaba utilizando en su proceso de expansión. Hubo también el monopolio de fundamento tambores bata, también llamado Anadu nombre de la deidad que reside allí. Fernando Ortiz (1994, p. 144) se refiere a una circular dirigida a los santeros en 1950 informó de que, en una nota final, la presentación de un Iyawo no tienen ningún valor si no ocurre antes de un tambor Aná reconoció en La Habana y Matanzas. La circular está firmada por cuatro Omo Aná La Habana incluyendo el renombrado Pablo Roche. En cuanto a Sagua, no había tambores Ana hasta la década de 1950, santeros fueron obligadas a permanecer en otras ciudades y, como dijo el de más edad, muchos de ellos murieron sin tener que se han presentado al tambor. Por otra parte, los tambores primero Ana de Sagua pertenecen a la de Santa Bárbara y Villa Alegre fueron tomadas por Miguel Alsina en Matanzas. Estos tambores tienen el monopolio de la música religiosa de la ciudad durante cuatro décadas. Sólo en el decenio de 1990 ha sido el segundo pasó a tocar la batería.

Conclusión

Hemos visto que las sociedades y los consejos de Sagua la Santería son lugares donde ha tenido lugar en la ciudad, a través de sus dos mandatos, africanos y criollos. Responsables de Cabildos o empresas se han convertido a su vez el “madrinas” y “padrinos” de los profesionales de la ciudad. Hoy en día, Sagua, hay muchos conflictos entre los santeros y la salud de las casas individuales de culto, o no se hereda de las asociaciones de edad. Anteriormente, las relaciones de los vínculos eran mucho más armonioso se reflejan principalmente por la comprensión y colaboración. Tenemos muchos ejemplos de esto, como si las estatuas sagradas veneradas en las sociedades y consejos. La estatua de San Miguel Arcángel, la compañía que lleva el mismo nombre, llegó en 1931, probablemente en España. En primer lugar, pasar por la iglesia local, donde fue bautizado por el sacerdote, los patrocinadores se Chis Luis (presidente de la de Santa Bárbara Villa Alegre) y Anastasia Arango. Luego se hizo a la sede de la compañía en el distrito de San Juan, donde se le practicó el mismo ritual que una persona se inicia, las ceremonias realizadas por el mismo Alfonso Valentín.

Los cabildos y sociedades eran lugares de iniciación que siguió a su vez, exporta los términos de la región occidental, la de Egbado, y luego el de Oyó. La tradición de Egbado bastante rural, permaneció confinado a su médico de familia, es decir, el culto de las reliquias de familia, desapareciendo como un modo de inicio de “Santo en África”. La tradición de Oyó, principalmente urbana, ha cambiado las prácticas desarrolladas para eliminar las más antiguas ( “Santo en África”). Principalmente impuestas kariocha o “coronada Santo”, que más tarde se convirtió en el inicio mismo. Si, en el culto de las reliquias del linaje de la familia se superpone sobre el ritual linaje biológico, desde el momento en que usted introduce el proceso de iniciación ya no es el caso. Ahora, para ser incluido en una familia religiosa, le seguirá una presentación única.

En la práctica actual de la Santería a Sagua, uno podría pensar que el “Santo de los países de África”, fue una modalidad intermedia entre el culto y la no iniciación de la familia (las reliquias de la familia) y otra persona que requieren una introducción (el santo a la cubana), que se impuso por la isla. Este mismo método de “santo criollo”, que se convirtió, durante el siglo XX, el paradigma de la santería cubana.

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Hernán Venegas Delgado
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mar 05

El Ardidoso, tejido de una relación imaginada.

Por: José Alberto Cabán Torres
Facultad de Humanidades
Universidad de Puerto Rico en Río Piedras

Antes de que se comience cualquier lectura de este texto considero que es meritorio aprovechar algún espacio para aclarar un aspecto importante. Debo ofrecer una definición, aunque sea mínima, de un concepto clave en este trabajo, a saber, operador. Técnicamente, un operador es algo o alguien que, al actuar o ser utilizado, produce efectos específicos. Aquello a través de lo cual algo deviene o se transforma es entendido aquí como un operador o algo operaticio.

Yoruba es el etnónimo de un grupo que, desde hace una buena cantidad de siglos, se ha asentado en la parte occidental del continente africano, específicamente en la parte sur occidental de Nigeria y la parte sur oriental de la República de Benin. No se trata de un grupo humano homogéneo. Por el contrario, se trata de un gran grupo, a su vez, segmentado en pequeñas agrupaciones, entre las cuales existen rasgos culturales en común. Esta comunidad que existe puede entenderse, históricamente, si tomamos en cuenta que las agrupaciones mencionadas arriba emergen de otras ya establecidas. De tal manera que, al emerger de esta forma, adoptan y redefinen cuestiones culturales de sus predecesores. Por otro lado, no hay que minusvalorar las luchas de poder que entre diferentes sub grupos yoruba han ocurrido y que han llevado, en algunas ocasiones, a que algún grupo domine políticamente a otros. El dominio político puede llevar a que la cultura del dominador y, de hecho, del dominado, entren en un interplay que resulte en viajes, de un lado para el otro, de prácticas significantes y que lleve a que se concreten ciertas similitudes entre diversos sub grupos. Este último caso se ha evidenciado con la relación que el imperio de Oyo sostuvo con otras jefaturas yoruba entre los siglos XVIII y XIX. En última instancia debe tomarse en cuenta que, también, las comunidades, se han generado a partir de intercambios del tipo comercial y por las migraciones de un lado para otro que han sido una constante no sólo entre los yoruba sino en el continente africano en general.

Entre los aspectos culturales que comparten los diferentes subgrupos yoruba está la religión. No quiero con esto establecer que todos los subgrupos practican de manera idéntica sus ritos. A lo que me refiero, por ejemplo, es que entre todos los subgrupos existen elementos que son comunes. Uno de ellos es la creencia en la existencia y los poderes de los orisha, es decir, deidades. Existen, de hecho, orisha pan yoruba y orisha locales. Aquellos orisha, cuyo culto ha sido adoptado por la mayoría de los subgrupos se les conoce como orisha pan yoruba. Sin embargo, deberá tenerse en cuenta que paralelamente al culto de estos orisha pan yoruba, existen los cultos a orisha locales, distintivos de cada región. Entre los orisha pan yoruba generalmente se incluyen a Obatalá, Oshún, Yemojá, Shangó, Ogún, Oyá y a Eshu. Por otro lado, algunos orisha locales son Asogborodero (de la localidad de Ketu), Aitonlá (también de Ketu) y Ondo (de la localidad de Ipobé), entre muchos otros.

De todos los orisha antes mencionados, en el que centraré la atención es en Eshu. Las razones para ello quedarán claras más adelante pero, por ahora, bastará adelantar que este orisha ciertamente permite establecer un vínculo trasatlántico entre África y Puerto Rico y, como tal, me permite visualizar de una manera particular como se manifiestan las africanías en el Caribe.

Como resultado de trabajo de campo, entrevistas, conversaciones, lecturas y observaciones de campo se desprende que el orisha Eshu es considerado como uno de carácter sine qua non en la religión yoruba, tanto en Africa occidental como en la diáspora. Entre sus múltiples características, y a modo de ráfaga, se podrían mencionar las siguientes: tramposo; mentiroso; burlón; caprichoso; juguetón; malvado; estorboso; manipulador; escurridizo; bebedor; fumador (de tabaco y marihuana); glotón; subterráneo (afín con actividades ilegales); cizañero; obstaculizador; viril; omnipotente; agitador; interesado; desafiante; hipócrita; niño; anciano; perturbador; destructor; omnisciente; omnividente; todo lo escucha; siempre se sale con la suya; harapiento; bien vestido; maloliente; perfumado; amigable; enemigo acérrimo; primero; último; comparado con Satán y benevolente a la vez. Sin embargo, además de todas estas características importantes de Eshu, este orisha posee otras que son, seguramente, más importantes para el argumento central de este texto y me refiero a que Eshu es considerado como mutante; viabilizador; posibilitador; comunicador; transportador; enlace y dueño del ashé. Ante todo, Eshu es un orisha que, entre otras funciones, posee la de intervenir y hacer que algo ocurra o se transforme.

Sin ánimos de caer en el fetichismo de la evidencia pero, tampoco queriendo que las características de tan importante orisha queden expuestas y nada más, es importante remitir a algunos mitos en los cuales se evidencian, sobre todo, las últimas características mencionadas de este personaje. Cabrá también tener en cuenta que originalmente todo el saber comprendido en el sistema de conocimiento yoruba llamado Ifá era ágrafo. En la medida en que la tecnología de la escritura se hizo accesible a iniciados de esta religión, tanto en Africa como en el Caribe, muchos mitos hicieron su viaje desde la oralidad hasta la escritura. Como resultado de ello, surgieron, y han seguido surgiendo, libros que contienen cierta cantidad de mitos o patakí, conocidos comúnmente en el Caribe con el título de Tratado de Odu de Ifá. Ningún tratado es más fidedigno que otro ya que se trata de información venida de la oralidad y en las tradiciones ágrafas la originalidad y la autenticidad no son criterios que necesariamente sirvan para evaluar algún relato. En este caso, pueden existir, y es lo que quiero establecer, tantos mitos sobre Eshu como sean capaces las imaginaciones creadoras de los iniciados e iniciadas en la religión yoruba. Por otro lado, también es necesario que se tenga en cuenta que los mitos están organizados por signos adivinatorios. Los iniciados en la religión yoruba reconocen un total de 256 signos adivinatorios. Cada uno de ellos posee cierta cantidad de relatos míticos en los cuales los diversos orisha fungen como personajes.

En el odu Ifá (signo adivinatorio de Ifá) Ejiogbe se narra que en una época, Eshu, habiendo sido propiciado por Orunmila, orisha dueño del sistema adivinatorio de Ifá, le llevaba información a éste que recopilaba de los actos rituales de otros orisha. Es decir, Eshu le llevaba a Orunmila conocimiento religioso específico, Orunmila lo anotaba en una libreta y luego lo estudiaba. Esto ocurrió asi por un tiempo indeterminado hasta que en una ocasión, los orisha escucharon que Orunmila tenía fama de sabio. Ellos decidieron ir a probar a Orunmila. Cuando llegaron a su casa y comenzaron a probarlo, Orunmila demostró poseer gran sabiduría sobre ritos, procedimientos y mitos religiosos. En este primer mito expuesto, puede verse claramente que fue Eshu el que, con sus acciones, permitió el paso desde la ignorancia hasta la sabiduría. De hecho, en este odu se establece la importancia de propiciar a Eshu para obtener todo aquello que se desee en la vida. Eshu es presentado precisamente como posibilitador y viabilizador, características que se habían resaltado antes. En ese mismo odu también se narra cómo Orunmila pudo acceder al control del mundo con la ayuda de Eshu. Se narra que Olofin, Dios supremo de los yoruba, estaba cansado y quiso delegar el control del mundo. Sin embargo, no estaba muy seguro de a quién dejárselo. Como posibles candidatos aparecieron ante él la muerte (Ikú) y Orunmila. Olofin dispuso que debía haber una competencia entre ellos y que quien resultara ganador sería declarado regente del mundo. La competencia consistiría en ver quién podía estar sin comer por tres días. Olofin les advirtió a los competidores que Eshu los estaría vigilando todo el tiempo y en todo lugar para ver si alguien hacía trampa. Comenzó pues la competencia y llegado el segundo día ambos competidores estaban hambrientos. Entonces, narra el mito que Eshu se le acercó a Orunmila y le dijo que si le ofrecía un gallo él dejaría que comiera y de esa forma no pereciera de hambre y ganara la competencia. Orunmila le ofreció el gallo a Eshu y luego de sacrificado juntos se lo comieron. Después de abastecerse bien, ambos enterraron las sobras para que no quedara evidencia. Inmediatamente después de haber enterrado las sobras llegó la Muerte al lugar en donde se encontraban y al verlos con cara de satisfacción, sospechó y comenzó a buscar en la basura para ver si encontraba evidencia de que Eshu y Orunmila habían violado la reglas de la competencia. Sin embargo, al buscar en la basura le dio motivos a Eshu para informarle a Olofin que la Muerte estaba buscando comida en la basura y no había cumplido con las reglas establecidas. Finalmente, Orunmila fue declarado ganador y, como tal, regente del mundo. Como puede verse claramente, Eshu aquí aparece como aquél que posibilita, nuevamente que hace viable, que permite el paso de una situación a otra. Aparecen también aquí las cualidades de embustero y tramposo de Eshu, características fundamentales ya que es a través de estos artilugios que Eshu, generalmente, permite la ocurrencia o la transformación. Estas características seguirán siendo una constante en los mitos subsiguientes.

En el odu Ifá Orbe Ka se narra que Orunmila se disponía a comenzar un viaje y antes de salir adivinó para él mismo. El oráculo de Ifá le advirtió que antes de que saliera hiciera una obra de limpieza para que no enfrentara dificultades en su viaje. Orunmila pensó que no se trataba de algo grave y decidió hacer dichas obras durante su viaje. Habiendo llegado a un pueblo desconocido por él, Orunmila vio en la entrada de ese pueblo que las ramas de un árbol de nuez de kola rebasaban un muro de cemento. Como Orunmila vio que dichas ramas daban para la calle, decidió sacar su cuchillo y cortar varias de esas nueces para comer. Mientras estaba cortando algunas nueces apareció el dueño del predio en donde estaba sembrado el árbol e increpó a Orunmila y lo acusó de ladrón. Acto seguido comenzaron a discutir fuertemente y pelearon. Durante la pelea Orunmila tenía su cuchillo y no lo soltaba. De tal forma que entre movimientos, la navaja le hirió sus manos en varias ocasiones. Orunmila logró escapar con sus manos heridas. Posteriormente el dueño del predio fue a donde el rey para pedirle que buscaran al ladrón que le había robado frutos de su árbol. El rey le preguntó que cómo lo identificaría. El dueño del predio le contestó que la marca que identificaba al ladrón eran cortaduras en sus manos. En ese tiempo ningún ser humano poseía líneas en las manos por lo que pensaron que se haría fácil identificar al ladrón. El rey ordenó que a la mañana siguiente, todos los habitantes del pueblo debían presentarse en la plaza pública con el propósito de identificar al ladrón. Orunmila, mientras tanto se refugió y volvió a consultar el oráculo, el cual le recomendó que debía sacrificarle un gallo a Eshu para que éste interviniera a su favor en esa situación. Orunmila así lo hizo. Entonces Eshu, habiendo recibido lo que quería, esa misma noche, con un cuchillo, mientras todos estaban durmiendo en el pueblo, le cortó las manos a cada persona. A la mañana siguiente, todos los habitantes del pueblo en efecto se presentaron en la plaza pública y el dueño del predio reconoció físicamente a Orunmila. El rey le pidió que mostrara sus manos y vio las cortaduras. Sin embargo, en ese mismo instante la gente protestó ya que todos tenían las manos cortadas. De tal manera que todos eran, técnicamente, culpables. Finalmente, al no poderse utilizar las cortaduras de las manos como identificación de Orunmila, éste quedó liberado de toda acusación.

En el odu Ifá Oyekun Iroso se narra había un pueblo en el cual una mujer muy hermosa tenía dos pretendientes. Uno de ellos era adinerado y otro era pobre pero, era babalawo, es decir, iniciado en el culto a Orunmila. Una tarde la muchacha citó a los dos pretendientes para que le ofrecieran algo de valor y a partir de ahí ella decidiría con quién se iba a casar. El babalawo, antes de ir a la cita, consultó el oráculo de Ifá, el cual le recomendó que le sacrificara un chivo a Eshu para que fuera el elegido. El babalawo así lo hizo. El día del encuentro, se presentaron los dos pretendientes ante la joven y ella le preguntó al adinerado cuál era su ofrecimiento. El adinerado respondió que tenía muchas riquezas para ofrecerle y que si se casaba con él nada le faltaría. Luego le preguntó al babalawo, el cual le respondió que su mayor riqueza era el conocimiento oracular que tenía y que con eso iban a superar cualquier dificultad que pudiera aquejarles como pareja. La mujer, que era muy incrédula, le pidió al babalawo que adivinara para ella para ver si verdaderamente el oráculo funcionaba. El babalawo adivinó y le reveló que esa misma tarde ella se reuniría con su padre. La joven comenzó a reirse a carcajadas afirmando que eso era imposible porque su padre estaba muerto. La mujer decidió, antes tales condiciones, que se casaría con el adinerado. El babalawo volvió para su casa muy triste y quejándose ya que no entendía cómo era posible que, habiendo hecho lo que el oráculo le había recomendado, no había sido el escogido. Eshu, que estaba cerca de la caso del babalawo, lo escuchó y decidió que era hora de actuar a favor del babalawo. Entonces, Eshu, guiñando sus ojos, se convirtió en un hombre muy apuesto y caminó por la calle donde sabía que iba a encontrar a la joven. Cuando la joven lo vio quedó prendada de su belleza y comenzó a admirar su belleza . Eshu le preguntó a la joven si ella era capaz de hacer cualquier cosa por él. Ella le respondió que sí. Eshu le pidió que se trepara en un árbol de mangó que había cerca y que le trajera el mejor fruto que encontrara. Ella lo hizo si titubear. Cuando se encontraba en lo alto del árbol, Eshu volvió a guiñar sus ojos y provocó que la mujer resbalara. Al caer al suelo, la mujer murió. Inmediatamente la voz se corrió en el pueblo y todos los habitantes rodearon el cadáver de la joven. Al poco tiempo, una vez que el babalawo estaba entre la multitud que rodeaba el cadáver, Eshu volvió a guiñar sus ojos y la mujer resucitó. Cuando despertó, comenzó a gritar el nombre del babalawo. Este, que se encontraba entre la multitud, se le acercó y ella comenzó a contarle que mientras estuvo muerta se reunió con el espíritu de su padre, quien le recomendó que se casara con el babalawo ya que él era el único que la podía hacer feliz.

A través de estos dos últimos mitos claramente se presenta la figura de Eshu como un facilitador, como un viabilizador, una entidad sin la cual algo no puede ocurrir y/o transformarse. En este sentido es que entiendo que Eshu es un operador. Eshu permite que algo ocurra o se transforme actuando, es decir, operando, haciendo algo para que ocurra lo que el quiere. Por esto, no es preciso entender a Eshu como un puente. Un puente enlaza pero no hace nada de por sí para viabilizar ese enlace. Eshu hace y son sus acciones las que promueven cambios.

Río Piedras
De antemano deberá quedar claro que no se pretende aquí definir de manera absoluta aquello que Río Piedras es o ha sido. De ninguna manera se intenta ofrecer una visión amplia del espacio que atañe. Por el contrario, serán las definiciones “atómicas”, es decir, diminutas y hasta quizá extremadamente específicas las que funcionarán aquí. En este sentido, geográficamente entiendo a Río Piedras como la localidad que se ubica entre la Avenida Barbosa, la Avenida Gándara, la Avenida Juan Ponce de León y la 65 de Infantería. Si a alguien le parece limitada esta definición, entonces estaremos transitando por buen camino. Ante todo, se trata aquí de identificar, y repito, aspectos particulares y no necesariamente aquellos que nos lleven a establecer generalidades acartonadas.

Ha sido en este reducidísimo “encuadre” urbano de Río Piedras, en donde he identificado una buena cantidad y calidad de relaciones operaticias. Estas relaciones son propias de este entorno mas no exclusivas. Relaciones de este tipo pueden observarse en un sin fin de lugares. Río Piedras, entendido como se ha definido arriba, no es la excepción. Río Piedras es el gran escenario operaticio, a su vez, compuesto de pequeñas localidades en las cuales las relaciones operaticias ocurren. Entre algunas de las localidades a las que me refiero se encuentran los terminales de guaguas públicas; las botánicas; la Plaza del Mercado y hasta en los puestos ambulantes, por ejemplo, aquellos ubicados en frente de la Plaza del Mercado, sobre la Avenida de Diego. Pero, lo operaticio no se agota en estos lugares. Sin embargo, es en estos en los cuales ocurre de una manera constante. Podría, inclusive, afirmarse que lo operticio es el sentido central de ser de las relaciones que ocurren en estos lugares. Río Piedras, de hecho, es una localidad operaticia. Ahí casi todo viene y va, del ser al no ser, del deseo a la satisfacción, de la ansiedad a la calma o al vuelo, de la fealdad a la belleza, del hambre a la hartera, del aburrimiento al capicú, del problema a la solución, del origen al destino, de la “pelambrera” a la comprita, de la sencillez al “fashion” económico, en fin, allí las diversas relaciones que se establecen llevan de una lado al otro y allí estriba su carácter operaticio. El primer ejemplo que quiero utilizar para demostrar lo anterior está relacionado con la transportación pública.

Es probable que, actualmente, Río Piedras sea más conocido entre cierto número de personas por poseer una estación del tren urbano que por otro tipo de transporte público. Sin querer menospreciar la importancia de dicha estación, entiendo que ella, es decir, su propia construcción, respondió a lo que por generaciones Río Piedras ha sido en relación con una buena parte de localidades aledañas: un vínculo. ¿Cómo no iba a construirse una estación en Río Piedras? Siendo que, para mucha gente, la palabra transportación huele a Río Piedras. Bajarse o montarse en la estación Río Piedras representará, obviamente, pasar de un lugar a otro, con Río Piedras como vínculo, como resultado de relaciones operaticias. Aquí el tren urbano como tal es el operador. Sin embargo, habrá que ampliar nuestra mirada y dirigirla hacia otro tipo de transporte que definitivamente ha caracterizado a Río Piedras: las guaguas de la AMA y las pisicorres Previo a la inauguración del tren urbano, las guaguas de Autoridad Metropolitana de Autobuses (con su central o “corral” en Capetillo) y las güagüitas independientes fueron, en conjunto, los medios de transporte quizá más importante relacionados con Río Piedras. Pareciera que desde muchas localidades “todos los caminos conducirían a Río Piedras”. Desde una buena cantidad de sitios gente llega para volverse a “embarcar” hacia diversos destinos. De donde vengan y hacia donde vayan, mucha gente deberá contar con Río Piedras como espacio operaticio. Desde los lugares de origen (pasando por Río Piedras) se llegará en pisicorre hasta Saint Just; Carolina; Fajardo; Ponce; Luquillo; Humacao; Villa Prades; Canóvanas; Cupey (alto y bajo); Trujillo Alto; Plaza las Américas y San Patricio, incluyendo puntos intermedios. Algo similar ocurre con las guaguas de la AMA. Nuevamente, desde los lugares de origen (en AMA, pisicorre o “pon”), gente llegará a Capetillo para, desde ahí, dirigirse hacia Viejo San Juan, Hato Rey, Santurce, Guaynabo, Carolina, Piñones y Puerto Nuevo, incluyendo, claro está, puntos intermedios.

Otra de las localidades operaticias importantes son las botánicas. Es probable que ninguna descripción de botánica alguna esté completa. Entre las paredes de estas “farmacias espirituales” se encuentran infinidad de objetos, baños, lociones, inciensos, imágenes, metonimias y metáforas. Todo, en su conjunto, rebasa la posibilidad de lo finito, de lo completo en cualquier mirada descriptiva. De hecho, es la botánica una localidad en la cual la relación entre lo metonímico y lo metafórico se establece de manera continua. A mi entender, lo operaticio es también el sentido central de ser de la botánica. A fin de cuentas, el o la que va a las botánicas, aunque a veces sea por curiosidad, generalmente lo hace con el interés de resolver. La botánica, en este sentido, suele ser percibida por mucha gente como el operador que permite el paso de un estado a otro. Es el operador que posibilita dicho paso.

Pueden, a grandes rasgos, identificarse dos tipos de botánicas en Río Piedras: aquellas que sólo venden productos y aquella que, además de los productos, ofrecen el servicio de consultas espirituales. Entre ellas, el elemento común es que, más grandes o pequeñas, en ambas se encuentran velas (con diversos colores, motivos y dedicatorias a santos u otras entidades espirituales); inciensos (cuyos nombres suelen impresionar a las vistas desacostumbradas) por ejemplo como Santa Bárbara, Dinero, San Elías, Santa Marta Dominadora, 3 Reyes, Indio, Changó Macho (para la buena suerte), Santa Clara, Sándalo y coco. La mayoría de estos inciensos vienen en empaques tipo sobre Manila y, además del incienso, prometen ofrecerle un número de buena suerte. Además se encontrarán flores y hierbas, entre las cuales se encuentran azucenas, pompones, crisantemos, rosas (de varios colores), margaritas, albahaca, mejorana, ruda, salvia, llantén, verdolaga, cañandonga y menta, entre otras. También se encontrarán aceites como el de canela, castor, moska, oso polar y romero, por mencionar algunos. De igual forma, se encontrarán pomos en los cuales se conservan sustancias líquidas y en cuyas etiquetas queda claro su sentido. Entre estos pomos están, por ejemplo, “Rompe Trabajo”, “Atrayente Suerte”, “Despojo Garrapata” (el cual tiene en un costado de la botella una leyenda que dice: “Así como la garrapata se pega a la vaca que así fulano(a) de tal se pegue a mí”), “La Madama (Buena Suerte)”, “Destrancadera (para baldear el piso)”, “La Bomba (para baldear el piso)”, “Jalón (colonia)”, “Llama Cliente”, “Rechaza Daño”, “Yo domino a mi hombre” y “Contra Todo”, entre otros. Tambien pueden hallarse aerosoles tales como “San Antonio”, “Para atraer amor”, “Para atraer dinero”, “Yo puedo y tu no”, “Justo Juez”, “San Deshacedor” y “Salud y Riqueza”. Junto con lo anterior, en las botánicas se encuentran imágenes de indios, de santos católicos y otras; collares confeccionados con cuentas de diversos colores y con distintos patrones (dependiendo del orisha al que representen); cascarilla; maíz tostado; miel; manteca de corojo (aceite de palma); cocos secos; semillas; libros esotéricos; caracoles (de diversos tipos); perfumes; muñecos de tela (femenino y masculino); jutía ahumada; pescado ahumado; algodón; manteca de cacao; soperas (receptáculos de los orisha), en fin, se encontrarán una cantidad innombrable de cosas, todas ellas fungirán como operadores, se cree generalmente que harán que la persona que las obtenga pase de un estado a otro. Por otro lado, las botánicas que cuentan o que ofrecen el servicio de consultas espirituales son aquellas que ofrecen el “paquete completo”. Las consultas hechas a través de diversos medios (entre los cuales la baraja española es muy común) son las que establecen el contacto con el mundo invisible o sobrenatural y a partir de ahí, de ese conocimiento que fluirá desde el mundo espiritual, la persona consultada sabrá qué debe hacer y con qué productos, los cuales seguramente podrán comprarse en la misma botánica. En el caso de la gente que hace compras en una botánica que no ofrece consultas, en una buena cantidad de ocasiones se tiene por seguro que la persona se ha consultado en otro lugar y ha llegado ahí para obtener las cosas que necesite para resolver. Esto es algo muy importante acerca de la imagen que alguna gente posee sobre la botánica: en ella se consigue todo aquello que permite mover fuerzas invisible a favor o en contra de alguien. Las botánicas son entonces espacios operaticios, en los cuales se posibilita el paso del problema a la solución, del estancamiento al desenvolvimiento. La botánica es el punto que hace posible, en algunas ocasiones, la confluencia entre lo visible y lo invisible.

En relación con las botánicas que he descrito (parcialmente) arriba, debe tenerse en cuenta que ambos tipos de ellas se encuentran en otro gran espacio operaticio: la Plaza del Mercado de Río Piedras.

Con todo lo que pueda afirmarse de este lugar maravilloso, la Plaza del Mercado de Río Piedras también puede considerarse como otro espacio operaticio. Ahí la gente viene y va de un lado para otro, desde las intenciones a los resultado o frustraciones, allí se hacen compras de verduras y frutas, de ferretería, de carnes, de billetes, de tabaco y cigarrillos, de comidas preparadas, en fin, de todo. Pero, también allí es donde se bebe café, donde se pasa el rato mirando a la gente pasar, donde se juega dominó, donde se velan güira los que buscan pa su cura y en cuya explanada, durante la década de los 80’s, se establecieron ministerios de salvación cristiano al aire libre. Allí, en la Plaza, todo se hace de paso, todos o casi todos los que allí concurren están de paso, nadie permanece. De hecho, esta caracterización posee gran similitud con lo que me platicaba mi profesor de lengua Yoruba Bolaji Adebayo Allíu: “la vida es como un mercado”. Entre los yoruba de África occidental esta idea es ampliamente aceptada como tal. Es decir, todo en la vida, y la vida misma, es como un mercado, se viene al mundo y se lleva a cabo aquello que se tenía destinado y luego se vuelve a su “lugar” de origen (el mundo invisible). En este caso, entre los yoruba está muy presente la idea de que “cuando se va al mercado, no hay que hacer caso del murmullo, sólo hay que hacer lo necesario y salir”. Aunque no todo el que va a la Plaza del Mercado de Río Piedras mide tanto lo que va a hacer, no hay duda que el pensamiento yoruba deja ver cierta concepción de lo operaticio en relación con el lugar del mercado y, como tal, puede aplicársele a la Plaza del Mercado de Río Piedras. De hecho, bien podría aplicarse todo lo que se ha mencionado sobre lo operaticio anteriormente a lo que se ha definido como Río Piedras. La Plaza del Mercado reproduce, en miniatura, hasta cierto punto, lo que Río Piedras manifiesta como entorno operaticio.

Continuidades africanas
¿Es posible lo africano? Considero que si pensamos en lo africano como algo esencial, incambiable, transhistórico, puro y homogéneo, entonces las respuesta es NO. De alguna manera, las dificultades que aquello “genuinamente africano” ha generado en los interminables intentos de su definición, puede estarnos hablando de la imposibilidad propiamente de aprehenderlo. Lo “africano” en este sentido se presenta como escurridizo, demasiado escurridizo para las mentalidades que precisan quietud en aras de definir algo. En este caso, propongo que nuestra mirada debe enfocarse hacia las posibles continuidades africanas en el Caribe. No hay que tratar de encontrar aquello “africano” en la bomba sino más bien, cómo la bomba remite a prácticas similares en algún lugar en el continente africano. Ahora bien, no todas las continuidades son evidentes o “reales”. Por ejemplo, una continuidad evidente es que el orisha Shangó posee culto tanto en un lado como en otro del Atlántico (en África y en el Caribe). Independientemente de las diferencias en los procedimientos rituales o diferencias en algún otro sentido, al mismo orisha se le rinde culto. Sin embargo, creo que un tanto más difíciles son las continuidades imaginadas. Estas son las que se tejen en un texto o en alguna expresión creativa. Son imaginadas porque no son evidentes. De tal modo que quien las genere lo hará a partir de aquellos elementos o aspectos que en la superficie parecen o se presentan como inconexos. Sin embargo, tales imaginarios no deben generarse a partir de arbitrariedades voluntariosas. Habrá que, con franqueza, encontrar vínculos o elementos que concatenen aquellos que ofrecerán la posibilidad de tales imaginarios. De igual forma, considero que todo imaginario deberá ser entendido siempre como provisional, temporero, efímero, superable, contingente, histórico y hasta desechable. Y se me disculpará si con todo esto hago eco de una mentalidad inmediatista pero, en el fondo, pretentendo arremeter en contra de todo aquello que se ha presentado como natural y necesario en relación con las herencias africanas en Puerto Rico ya que si se trata de cuestiones humanas, a mi entender, todo debe ser percibido como cultural y contingente.

Mi imaginario concreto es el siguiente: en Río Piedras ocurren relaciones y acciones que son, a la vez, muy propias, inherentes a la personalidad de una deidad (orisha) yoruba de África occidental llamada Eshu. Esto me ha llevado a imaginar que entre Puerto Rico (Río Piedras) y África (los yoruba) existen continuidades que están fuera de lo que tradicionalmente se ha entendido como “africano” en Puerto Rico (color de piel; ritmos; bailes; comidas; religión y hasta cierto tipo de poesía). En este caso, imagino las continuidades africanas en Puerto Rico a partir de relaciones o acciones operaticias, es decir, aquellas que proveen para que ocurra el paso o traslado de un estado a otro, de un lugar a otro, de una situación a otra.

 

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nov 09

El legado africano en Cuba

Por: Natalia Bolívar Univ. de Barcelona

En este artículo se trata de la actividad religiosa, o parareligiosa, practicada en amplios sectores de la población de color de Cuba, que hunde sus raíces en su anterior vida en África y en la esclavitud. Porque los esclavos negros mantuvieron inicialmente el culto de sus antiguos dioses, y también de sus costumbres y asociaciones, que en alguna forma sobrevivieron y a la larga dieron lugar a varios sistemas religiosos en los que restructuraron sus creencias. Y así las prácticas religiosas de la cultura yoruba cristalizaron en un solo cuerpo litúrgico al que denominaron la Regla de Osha o santería; las procedentes del Congo y Angola en la Regla de Palo o mayombe, y en forma parecida nacieron los preceptos religiosos de la sociedad secreta Abakuá, procedente de Nigeria; las casas de babalawos, etc.

Con la independencia (1898) paradójicamente se produjo cierta persecución de corte racista contra la población de color, hasta que en 1940 se promulgó una nueva Constitución favorable a la libertad religiosa. Por último el artículo describe someramente las distintas actitudes que se han tenido desde 1959 y se cierra con un cuadro que describe el sincretismo religioso existente entre las distintas vírgenes cristianas y divinidades afrocubanas equivalentes.

Palabras clave: santería o Regla de Osha, esclavitud, cabildos, Partido de los Independientes de Color, santeros y paleros (sacerdotes), casas de babalawos (templos), religión, creencias.

En el vientre gestor de los navíos negreros se transportaron no sólo hombres, mujeres y niños, sino también deidades1, creencias y concepciones. El pensamiento mágico-religioso de las distintas etnias africanas tuvo en nuestras tierras americanas segunda patria. Música, danzas, religión, ética, costumbres de ancestrales culturas arrancadas a la fuerza y trasplantadas no sólo a latitudes propicias, sino también a mentes receptivas en las cuales fantasía y maravilla habían sentado carta de ciudadanía. Y desde luego, los cuerpos primero semejantemente receptivos. La mezcla, la simbiosis, la fusión de elementos conformó, aglutinó y preservó un legado sensible hasta muy actuales días y que une nuestra isla caribeña con un cordón umbilical a la América mestiza con el eco de cientos de años de tambores rituales que repican en su sangre. Tierras de mulatería las nuestras, de finas orejas para el relato de orígenes y patakies2, y de rápidos gestos «por si acaso…», en que yerbas, animales y hombres muestran el perfil definitivo y definitorio de nacionalidades que se identifican por sus rasgos caracterizadores.

En los anales que se guardan en el Archivo Nacional se hace mención a la existencia desde 1568 de facto, aunque no de jure, de cabildos negros en Cuba, llamados «Cabildos de Nación», especie de organizaciones de negros esclavos agrupados por sus etnias de origen. Estos cabildos tienen una repercusión transcendental en las instituciones sociales y religiosas de los negros. Las actividades principales de estas organizaciones se enmarcaban en la organización de sus bailes, músicas e instrumentos tradicionales, que constituían la actividad principal, pero además adquirieron también un carácter de asociaciones de auxilio y beneficencia social entre sus integrantes que, en ocasiones, llegaban incluso a comprar la libertad de alguna negra esclava. Aunque los cabildos estaban siempre bajo la protección de una virgen de la Iglesia católica, en realidad fueron un factor principal, durante los muchos años en que se autorizó legalmente 156 Papers 52, 1997 Natalia Bolívar

1. Divinidad de la mitología.

2. Narración de leyendas y fábulas concernientes a los orishas y sus caminos o avatares, con una moraleja que ayuda a la definición de sus dones o atributos. Su existencia, que contribuyó a mantener y desarrollar una religión propia de los negros. A su vez, la Iglesia católica, durante el período de auge de la plantación esclavista en el siglo XIX, descuidó en exceso su labor de evangelización y catequesis entre los negros esclavos, quienes laboraban en las plantaciones de café y de caña de azúcar lejos de las villas y ciudades. Los cabildos sólo podían estar integrados por negros nacidos en África, estaba prohibido su ingreso a los hijos de éstos nacidos en Cuba, lo que contribuía también a mantener la tradición religiosa africana.

Otra corriente importante va a estar constituida por los negros libertos y mestizos que vivían en los barrios extramuros de la ciudad de La Habana. Este sector social desarrollaría hábitos de vida y manifestaciones culturales distintas, no sólo de las de la oligarquía esclavista blanca sino también de las de los negros africanos de los cabildos y de las plantaciones. En este sector se originaría la creación de los «Abakuá», una de las tres corrientes religiosas afrocubanas, la cual enfatizaba, a la par que los aspectos religiosos, su carácter de institución secreta y su inclinación de apoyo, lealtad y cooperación entre sus miembros.

La concepción colonialista sobre los cabildos los consideraba «una reunión de negros y negras en casas destinadas al efecto los días festivos para tocar sus atabales y tambores». Los cabildos, presididos por un rey escogido entre sus integrantes de más edad, jerarquía tribal o religiosa, o por tres capatanes o capitanes y tres madrinas o matronas, elegidos todos por votación y ubicados por orden jerárquico, eran, en realidad, asociaciones de socorro mutuo, escuelas de la lengua y guardianes de las tradiciones de cada grupo africano y, muy especialmente, del culto a ciertas deidades como, por ejemplo, el Cabildo de Changó3 en el barrio habanero de Pogolotti4.

Entre el siglo XVI y fines del siglo XVIII, se van formando los asentamientos en los puntos que serían mas tarde eje del desarrollo socioeconómico de nuestra Isla caribeña. Los esclavos traídos desde un inicio de la costa occidental de África, pasan a formar parte del movimiento poblacional. En parte, muchas de estas etnias habían logrado su libertad, o bien trabajaban para los amos en una armonía aparentemente conciliadora de culturas disímiles.

En la obra monumental de Levi Marrero, Cuba Sociedad y Economía, aparece en un legajo del Archivo de Indias el reflejo de una queja de una ciudadana contra un rey congo, en Santiago de Cuba, que toca sus «atabales», causándole molestia por el ruido. Esto sucede en tan temprana fecha de 1535.

Por medio de un paciente estudio hemos observado que este fenómeno es constante en la isla, pareciendo negros libres o bien trabajando para sus amos en diferentes tareas, muchas de ellas artesanales.

En 1755, el obispo Morell de Santa Cruz oficializa los cabildos, éstos son desde sus inicios las escuelas de la lengua, costumbres, hábitos alimenticios y El legado africano en Cuba Papers 52 1997 157

3. Orisha del fuego, del rayo, del trueno, de la guerra, de los tambores batá, del baile, de la música y de la belleza viril.

4. Barrio de la Ciudad de La Habana. creencias religiosas de cada etnia, y forman una unión indisoluble. Entre los cabildos más conocidos están: los de los lucumies, los congos-angolas, los mandingas, los araras y los carabalies, los cuales se conservaron en las tierras de extramuros en La Habana y en pueblos como San José de las Lajas y Guines, y en la provincia de Matanzas, en el puerto de Cárdenas, por sólo nombrar algunos; se cobijaron bajo la advocación de la Virgen María5, aceptando de una manera respetuosa las condiciones impuestas por la religión oficial de la clase dominante, como diría el obispo Morell de Santa Cruz en su informe a las autoridades españolas y a la Corona: «Y para que estas funciones se practicasen con más satisfacción le previne, por fin, cuidara que sus congregantes se aplicasen a aprender las lenguas de las naciones de los mismos negros. Este fue el primer paso que di para el alivio de estos infelices […] después fui informado que en los días festivos se congregaban en 21 casas […] con títulos de cabildos, a tocar unos instrumentos llamados tumbas». Los cabildos, desde su inicio, dejaron su impronta para futuras generaciones. En primera etapa podemos afirmar que las creencias religiosas de más de 200 etnias introducidas en Cuba conservarían su fidelidad en la liturgia a la usanza de su país de origen, conservando la lengua, los toques y las danzas con las características propias y sin influencia del mundo ajeno que las rodeaba.

Otras voces se entremezclan Entre los colonizadores españoles, los ocupantes ingleses y los migrantes franceses hubo diferencias destinadas a tener consecuencias a largo alcance. Los terceros, unos 30.000 francohaitianos, escapados precipitadamente de la oleada revolucionaria que agitaba la vecina isla, en poco tiempo poblaron parte de la región oriental de Cuba con ingenios, algodonales y cafetales. Allí mezclaron lengua y prácticas sociales y religiosas dentro del ámbito local para inaugurar una zona de intercambio cultural francohaitiano todavía por estudiar. Los segundos, de comparativamente efímera estancia, si bien marcaron el ámbito económico durante el año que duró su dominación, se limitaron —en lo religioso— a dejarnos algunos elementos del protestantismo que no se fortalecerían —también relativamente— sino en la etapa de la república neocolonial. Los primeros, sin embargo, cuya implantación constituyó, junto con la africana, la otra fuente mayor entre los componentes de la nacionalidad cubana, no afrontaron tanto la evangelización de sus esclavos como las prácticas religiosas de éstos de manera consecuente con sus intereses económicos, políticos y sociales. La preocupación entre los terratenientes esclavistas por mantener la idiosincrasia de las distintas tribus estaba dirigida a preservar las diferencias, las oposiciones y hasta las rivalidades con el objetivo de obstaculizar su posible unidad en la lucha contra los dueños. El poco y casi nulo adoctrinamiento religioso a 158 Papers 52, 1997 Natalia Bolívar

Que eran sometidos los esclavos se correspondía, por otra parte, con la necesidad de los amos de darles una lingua franca, el español, y una religión, la católica, que vinculara a los esclavos no entre sí sino a sus poseedores. Y aunque para finales del siglo XVIII los hacendados azucareros habían abandonado en sus dotaciones la práctica religiosa cotidiana, que robaba no pocas horas semanales a la producción, se mantenían aquellas ceremonias que servían de mínimo disfraz moral a los amos y que también podían ser un freno a la rebeldía negra.

Ese relajamiento ofreció un inapreciable espacio a los esclavos que aprovecharon lo permisivo de la actitud de sus amos, ignorantes de que sus fiestas, su música y sus diversiones eran las formas tradicionales de convocar a las deidades ancestrales y que, en realidad, lo que celebraban era una elaborada liturgia religiosa. (De haberlo sabido quizás no habrían sido tan complacientes.)

Se resistieron así a la opresión del blanco empeñado en arrancarlos de sus culturas nativas para imponerles la suya. Sobre todo en las poblaciones —más que en los campos— donde de noche podían volver a encontrarse y tomar sus comunidades primitivas; sus rebeldías fueron sin duda el testimonio de una voluntad de escapar, primeramente, de la explotación económica de la que eran objeto por un régimen de trabajo odioso, y de su lucha contra la dominación de una cultura que les era extraña. No es, pues, asombroso, que encontremos en nuestra América civilizaciones africanas o, al menos, trozos enteros de esas civilizaciones. Mulata era Cecilia Váldez y no por obra y gracia del Espíritu Santo o de Cirilo Villaverde. Las murallas destinadas a proteger la ciudad de ataques de piratas y corsarios y que separaban la población —blancos adentro, negros afuera— no pudieron impedir que La Habana, ya en el pasado siglo, fuera mulata, en lujuriosas génesis de letras: literaria y religiosa.

Pudiéramos resumir que en el período transcurrido entre el siglo XVIII y el XIX, la sociedad cubana sufre un cambio en la ética, justificando y creando todos los instrumentos jurídicos, sociales y económicos que permitían mantener al negro sometido a un sistema de esclavitud contra natura, en los barracones y en los campos de caña, llevándolo a un aislamiento social y cultural e imponiéndole un solo idioma: el idioma español del amo. En las ciudades el régimen esclavista tenía connotaciones más benignas, matizadas por las relaciones amo-esclavos. Los cabildos se mantenían bajo la observación y el resquemor de las autoridades y de la sociedad, ya que en toda la isla se sucedían levantamientos de esclavos y libertos en búsqueda de la libertad, como por ejemplo la famosa conspiración de la Escalera 6.

El legado africano en Cuba Papers 52 1997 159

6. Nota del editor: En 1844 estallaron varias conspiraciones y revueltas de la población negra, en gran parte esclava, y la sociedad blanca criolla las interpretó como un gran complot, al que llamó «la conspiración de la Escalera». Parece ser que los encarcelados, deportados y fusilados fueron miles y el año 1844 es conocido en la historia cubana como el «año del cuero» (del látigo de cuero). Principales manifestaciones religiosas africanas en Cuba Sabemos, por ejemplo, que hacia los años 1880 vivían numerosos yorubas precursores de lo que sería la Regla de Osha o santería en una finca situada en Marianao y llamada «El Palenque». Todos eran ahijados de dos santeros jimaguas7 muy populares y celebraban todos los años las festividades de Oggún8, Ochaoko9 y los Ibeyis10, orishas dueños y patrones, respectivamente, del hierro y los metales, las labranzas y los niños. La santería —nombre popular con que ha bautizado nuestro pueblo a lo que verdaderamente se llama Regla de Osha— (Ochá-orisha: «santo», «deidad») desde su aparición en Cuba, con los primeros esclavos unidos en el temor implantado por deidades católicas que infundían el pánico a sus mentes ingenuas, fue un culto individual, familiar, de hondas raíces étnicas. Vivió el esclavo asombrado ante el cambio de su estadio apacible en su África querida por un régimen explotador que no podía entender, por el cruce de un océano lleno de peligros, encadenado, despojado de los hábitos de su vida diaria. Algunos de ellos, de estirpe real y procedentes de tribus con sensibilidades artísticas y estéticas, trasladaron esos conocimientos a descendientes y contemporáneos, que sirven hoy, a nuevas generaciones de cubanos, de inspiración inagotable.

Vamos a dividir el tema en tres períodos que marcan la evolución, la identificación y la interrelación por los que pasaron todas las manifestaciones religiosas hoy llamadas afrocubanas antes y después de 1959 y para nosotros: cubanas.

En las postrimerías de la primera mitad del siglo XVIII, los esclavos practicaban el culto a determinada deidad que imperaba en el seno de la tribu de la que procedían. Por ejemplo: los de Oyó a Changó, los de Egba11 a Yemayá12, los de Ekiti y Ondo a Oggún, los de Iyesá e Ijebu a Ochún13. Cada una de esas deidades tenía elementos propios que las hacían diferentes de las demás y, sin embargo, poseían dos denominadores comunes: la piedra y el caracol. Además, coincidían en las nuevas tierras a donde habían llegado en los cantos —lamentaciones por su tierra perdida— y en los toques o llamados secretos a sus adorados orishas.

Al principio del siglo XIX, el alza del contrabando negrero apareja una evolución activa y una reafirmación en las creencias religiosas, tanto de los que ya 160 Papers 52, 1997 Natalia Bolívar 7. «Mellizos». 8. Dios de los minerales, de las montañas y de las herramientas; patrón de los herreros, los mecánicos, los ingenieros, los soldados, los físicos y los químicos. 9. Deidad de la tierra, la agricultura y las cosechas; patrón de los labradores. 10. Los jimaguas celestiales que gozan del amor paternal y maternal de todos los orishas; patrones de barberos y cirujanos. 11. Tribu de Nigeria. 12. Madre de la vida, considerada madre de todos los orishas. Representa al mar, fuente fundamental de la vida. 13. Dueña de la feminidad, la sexualidad y los ríos. Se le identifica como la patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. estaban en Cuba como de los que arribaban, ya que renovaron elementos rituales quizás ya perdidos o en vías de extinción por la inclemencia y el trato inhumano de los terratenientes cubanos. Este intercambio produce un salto cualitativo y les permite dar un paso más firme hacia su futura identidad. A mitad de este siglo surgen tres figuras casi simultáneamente en el tiempo: Andrés Facundo Cristo de los Dolores Petit (más conocido por Andrés Kimbisa en la Regla Kimbisa14 que él fundara y en la Sociedad Secreta Abakuá 15, con la plaza de Isué de Bakokó Efor16), Lorenzo (o Ciriaco) Samá y la negra Adyai Latuán, de nación yoruba, quienes dejaron sus sellos imperecederos en las manifestaciones religiosas afrocubanas. Son estos dos últimos los que interesan a la hora de examinar la Regla de Osha.

Precursores de la Regla de Osha o santería Andrés Petit, hombre culto, inteligente, terciario de la orden franciscana del convento de Guanabacoa era, además, indiobón («jefe principal») de Isue de Bakokó en la Sociedad Secreta Abakuá y Padre Nkisi17 unifica todas las manifestaciones en estos sistemas religiosos, tanto de origen africano como católico por él conocidas, tratando de lograr, con esto, el más alto grado de espiritualidad posible dentro de la indisoluble ética de blancos y negros. Sintetizó las Reglas de Palo en la Regla Kimbisa, y mezcló la mayombería18 (originaria del Congo y Angola), la santería y el espiritismo (que ya comenzaba a dejar raíces profundas en el mundo religioso del negro), así como los santos de la Iglesia católica. Éstos, a su vez, se imbrican en las creencias africanas con un folklórico surrealismo tropical, en sus leyendas o relatos, identificados con los de las vírgenes y los mártires, que tanto conmovían la sensibilidad del pueblo creyente de nuestra isla caribeña. Por su parte, Lorenzo (o Ciriaco) Samá, que vivió en Matanzas, había consagrado Ifá19. Cuando se trasladó a Regla, en La Habana, conoció a dos renombrados santeros20: Tata Gaytán y Obalufadei21, quienes le exigieron que fuera asentado otra vez. Samá, un hombre con imaginación inagotable y ágil de pen- El legado africano en Cuba Papers 52 1997 161

14. Mezcla de mayombe, brillumba, el espiritismo y el santoral de la Iglesia católica.

15. Sociedad secreta mágico-religiosa, exclusivamente integrada por hombres. Introducida en Cuba por esclavos procedentes del Calabar, Nigeria.

16. Isué, el dueño de la consagración; Efor, tribu elegida, dueña del poder. Una de las tres principales y originarias potencias de Efor. Data de 1863 en La Habana.

17. Sacerdote de la Regla Kimbisa. Nkisi («espíritu»).

18. Trato directo con el nfunbe («espíritu del muerto») que reside en un receptáculo llamado fundamento, nganga, prenda, que encierra todas las cargas mágicas que vibran en la naturaleza.

19. Complejo sistema adivinatorio regido por el orisha Orula, que da nacimiento a todo lo que rige el mundo, las leyes de la naturaleza, el cuerpo humano con sus virtudes y defectos, el presente, pasado y futuro y el mundo extracorpóreo. Tiene 16 odduns («letras») principales y 256 combinaciones.

20. Se les llama a los religiosos que practican la Regla de Osha o santería.

21. Nombre que recibió este religioso en el siglo pasado. Samiento, reflexionó sobre la dispersión y la falta de unidad existente en los cultos yorubas. Tomó el nombre de Obadimelli («rey coronado dos veces»), y se hizo inseparable de una negra de nación, yoruba, llamada Latuán. De ella se dice que fue embarcada a Cuba en la década del ochenta y que tenía asentado a Changó, orisha que vino de su África misteriosa y profunda para establecerse en la idiosincrasia de nuestra nación. De este modo, Samá y Latuán concibieron la idea de unificar en un solo cuerpo litúrgico a las culturas yorubas, al cual denominaron Regla de Osha. La República de Cuba de 1900 a 1959 A principios de la presente centuria aún supervivían diversas instituciones que se derivaban, de manera abierta o con variantes, de los antiguos cabildos de nación.

Estas instituciones, con frecuencia, asumían la forma de sociedades de recreo, de socorro mutuo, de clubes y otras, algunas veces bajo la advocación de un santo católico. No obstante, los cabildos se hallaban, como tales, en franco proceso de decadencia o de desaparición. Su carácter de sociedad de socorro mutuo o de beneficencia, basada en el origen étnico común, había cedido el paso a un tipo de relaciones fundamentadas no en la nación u origen étnico, sino en un parentesco religioso determinado en los ritos de iniciación de la Regla de Osha. Así, poco a poco, en un proceso ciertamente involutivo, ciertos cabildos habaneros pasaron a ser tan sólo comparsas en los tradicionales festejos del carnaval, mientras que otros evolucionaron hacia la formación de casas templos, y se establecieron, en muchos casos, en los domicilios particulares de los propios santeros dedicados al culto de las divinidades u orishas de origen yoruba. A partir de entonces, lo habitual fue el surgimiento de las casas templos. En las primeras décadas del siglo XX cubano tiene lugar una persecución de corte racista contra la población cubana de origen negro y mulato. Así, por ejemplo, en sus notas, don Fernando Ortiz recoge, en un manifiesto del año 1910 puesto en manos del presidente de la República, el sentir de la «Sociedad Santa Bárbara» —fundada en 1820— la cual pedía que no se le persiguiera y que sus bienes no fuesen incautados por las autoridades comisionadas al efecto.

Producto de la sublevación del entonces ilegal Partido de los Independientes de Color, ocurrida en 1912 en la región oriental de Cuba y que reivindicaba mejoras para los negros y los mulatos, se desata una cruel represión contra negros y mestizos y se produce una vuelta al mundo subterráneo de las deidades del panteón afrocubano, las cuales, de nuevo, se encubrieron bajo las formas de los santos católicos.

Podemos explicar que en los mandatos presidenciales de la naciente República cubana, la discriminación racial toma matices diferentes desde su primer presidente, don Tomás Estrada Palma (1906); la intervención americana implanta y hace más evidente el racismo en el período 1906-1909, intentando quitar el voto a los negros e imponiéndole a su ejército la prohibición de mezclarse con pardos o mestizos. A continuación es nombrado presidente José Miguel 162 Papers 52, 1997 Natalia Bolívar Gómez (1909-1913), el cual pertenecía a una prestigiosa casa de paleros. Prosigue la discriminación racial y por ende la represión hacia las manifestaciones religiosas de origen africano en los períodos de los presidentes García Menocal (1913-1921), Alfredo Zayas (1921-1925), Gerardo Machado y Fulgencio Batista en su primer mandato (1940-1944). Este último, ferviente religioso de la Regla de Osha y las Reglas de Palo, tenía asentado al orisha Shangó.

Durante estos períodos se observa una proyección gubernamental, a través de sus cuerpos represivos, de inculpar a los negros descendientes de esclavos, a los criollos y a los mestizos de prácticas de brujería, fetichismo y, en múltiples casos, de asesinatos, robos y violaciones, a fin de sembrar el miedo en la población blanca del país. Todo esto aparece registrado en los anales de la policía de los distintos períodos presidenciales.

De nuevo las manifestaciones religiosas de origen africano y ya afrocubanas pasan a la clandestinidad, y sus componentes, no ya sólo negros, sino también mestizos y blancos, la practican a puertas cerradas para no ser tildados de oscurantistas y brujeros.

No es hasta 1940 que se promulga una nueva constitución de la República, la cual crea un clima favorable a la práctica de las religiones afrocubanas en el marco de las libertades civiles. No obstante, se dice que incluso en el período anterior a 1940, algunos presidentes de la recién instaurada República fueron iniciados en los cultos de la santería y ejercían su influencia sobre la población creyente humilde con fines electorales. Paralelamente, la Regla de Osha, en ese momento patrimonio de negros africanos, de mulatos y de sus descendientes, vio nacer un interés por ella en los sectores blancos de la población, sobre todo en las capas más humildes, las cuales comenzaron a incorporarse a sus cultos de una forma desprejuiciada. En esta época alcanza especial relieve el hecho religioso conocido como «paralelismo», el cual considera que distintos sistemas religiosos son compatibles. Así, el creyente puede «acercarse más a la divinidad» practicando simultáneamente el catolicismo, el espiritismo, la Regla de Osha, la Regla de Palo y los preceptos religiosos de la Sociedad Secreta Abakuá. Este entrecruzamiento de elementos ha dado lugar a diversas expresiones de religiosidad popular o de cultos llamados sincréticos. De este modo, el practicante cree poseer diversas «vías» para obtener en su favor la intercesión de la divinidad.

El clima político propiciado por la Constitución de 1940 favoreció el afloramiento de los cultos de origen yoruba y permitió, en cierta medida, los contactos entre los asiduos a las distintas casas templos, más o menos de forma incidental.

Esta situación se mantuvo hasta la década de los años cincuenta, época en que también comienzan a manifestarse criterios divergentes en cuanto a la aceptación de la membresía en la Regla de Osha. Esto, en cierta medida, debilitó los lazos que la vinculaban a los sacerdotes de Ifá. Las Reglas de Palo, conocidas por mayombe y traídas por esclavos procedentes del Congo y Angola, eran y son practicadas en grupos pequeños que El legado africano en Cuba Papers 52 1997 163 nacen de un fundamento, el cual contiene la cosmogonía de cuanto vibra en la naturaleza. Sus miembros, por ser selectivos sus progenitores, tenían y tienen pocos adeptos; sin embargo, en el período de la República, gana popularidad por su misticismo y por sus curaciones a base de hierbas y palos. Sus sacerdotes, llamados paleros, son grandes conocedores de las propiedades medicinales de la naturaleza. Aunque en años anteriores eran objeto de burlas y de persecuciones, comienzan, a partir de 1940, a ganar prestigio y a borrar o, mejor dicho, a limpiar las consecuencias de la mala propaganda realizada por racistas sin escrúpulos. Ésta es una de las manifestaciones religiosas que más ha influenciado en la música cubana. También en este período aflora en los puertos de La Habana, Matanzas y Cárdenas, sindicatos de uniones indisolubles: la Sociedad Secreta Abakuá, compuesta por esclavos del Calabar al sureste de Nigeria, que ya se venían nucleando en los cabildos extramuros hacia el siglo XVII.

Este fenómeno de una sociedad constituida por hombres probados en todas las circunstancia de la vida, le permite la entrada al hombre blanco a mitad del siglo XIX, buscando con ello la preservación de este complejo ritual que es un fenómeno netamente cubano, ya que no se conserva en ningún otro país de Latinoamérica.

Esta sociedad perseguida, y vetada hasta nuestros tiempos, tiene una ética tan estricta como los principios o estatutos del Partido Comunista de nuestra revolución. Otros rasgos característicos del período 1902-1958 son el establecimiento, a través de las grandes casas de babalawos22, del control de las tiradas para el vaticinio de los oddunes que regirán el año. Entre las casas de babalawos más antiguas se instituye la asociación de los Hijos de San Francisco, que agrupaba a importantes babalawos con vistas a mantener en activo la liturgia y el desarrollo religioso en una armonía.

En el período 1952-1958, bajo la dictadura de Fulgencio Batista, la religiosidad popular aflora como alivio ante tensiones políticas y sociales. Se dice también, como elemento a considerar, que el propio Batista y algunos de sus seguidores practicaban estos cultos.

Como dato curioso que ofrecemos al lector, podemos decir que el presidente Batista, religioso al fin, seguía las recomendaciones de las letras o vaticinios del año sobre la situación económica, política, ambiental y social del país, según lo marcara el sistema adivinatorio de Ifá.

En 1957, la letra oddún que sale (en el sistema adivinatorio de Ifá) viene hablando directamente con el jefe de Estado, Fulgencio Batista. Estas letrasoddún se interpretan por medio de historias llamadas pattakies. Contaban que Changó iba a ser victima de una encerrona en su castillo, pero al ser avisado construyó una puerta secreta por la que logró escapar. Ni corto ni perezoso Batista mandó construir una puerta secreta que daba a las escaleras de servicio-164 Papers 52, 1997 Natalia Bolívar 22. Sacerdotes de Ifá que adivinan según este método., las cuales conducían a la azotea del palacio presidencial, y otra, en su residencia particular. El 13 de marzo de ese mismo año los miembros de la organización del Directorio Revolucionario atacaron la mansión presidencial, donde murieron estudiantes y policías. Pero Batista escapó por la puerta secreta. Los estudiantes, que tenían el mapa interior del palacio, no sabían de esta construcción.

A partir del triunfo de la Revolución comienzan a producirse en La Habana movimientos internos y externos de población. Determinados religiosos establecen sus casas de santo en Estados Unidos y toman la cultura religiosa de los emigrados residentes allá.

Contrapartida Revolución Cubana-religiones afrocubanas A partir de declararse la proyección socialista de la Revolución Cubana, comienza una nueva etapa para las religiones afrocubanas. Éstas, que han influenciado dejando su impronta en la pintura, la música, la literatura, el teatro, etc., ya forman parte de la joven identidad nacional. Ellas sufren el cambio político del éxodo de la espiritualidad del pueblo cubano, hacia un materialismo ajeno a su idiosincrasia. Sin ser «perseguidos», en las planillas y las biografías exigidas a la población para aspirar a algún centro laboral (todos estatales) aparecía un acápite donde se preguntaba: «¿A que religión pertenecía?». Si se contestaba afirmativamente, se sabía de antemano que no ocuparía ningún puesto directivo ni de importancia y, por supuesto, sería vetado para su militancia dentro de las filas del Partido Comunista. Con esto se creó una doble moral «[…] digo que no, pero en silencio y a escondidas la practico», o, como muchos hicieron, renegaron de sus raíces, botando sus santos, lo que equivale a decir, sus creencias. Esto crea un estado de incertidumbre por una imposición histórica ajena a nuestra cultura, en el que tres generaciones de cubanos se ven desarraigados de su espiritualidad.

A partir de 1990 comienza una apertura religiosa y el pueblo cubano retoma, con la fuerza de su sangre ancestral, estas manifestaciones que tanta influencia han ejercido sobre generaciones anteriores, haciendo de ellas una proyección al futuro incierto de la situación socioeconómica de su isla del Caribe, su Cuba de soles entrechocantes y de palmeras erectas a su destino.

La Regla de Osha o santería, practicada actualmente por un 80% de la población, conjuntamente con las Reglas de Palo y la Sociedad Secreta Abakuá, alzan sus ramas abrazando a sus hijos: los fieles y los renegados.

En Cuba, los movimientos de población internos, desde las provincias hacia La Habana, y principalmente desde Oriente, aportan a la Regla de Osha el llamado espiritismo cruzado, forma religiosa de origen fon23, traída por los inmigrantes haitianos que venían, en épocas anteriores, para trabajar en las zafras azucareras y que se establecieron en las zonas orientales del país. En este

El legado africano en Cuba Papers 52 1997 165

23. Etnia que se encuentra en el antiguo Dahomey meridional, actual República Popular de Benin, período, que registra una tercera fase evolutiva de esta Regla, se introduce también la adivinación mediante los vasos de agua y el uso de las barajas en los sistemas religiosos, así como inyecciones de diferentes manifestaciones en los practicantes de la Regla de Osha. Y así sucesivamente, en lo que muy acertadamente llamara don Fernando Ortiz, El Ajiaco Criollo.

 

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sep 23

Las culturas del África sur sahariana

El continente africano es un vasto territorio, en el cual hallamos una gran variedad de pueblos y culturas. Entre ellas, destaca, sin duda, por su especial protagonismo histórico, la egipcia. Por ello, la cultura del Nilo será estudiada aparte en nuestra web, en una sección exclusiva. Teniendo en cuenta esta particularidad, podríamos realizar una primera diferenciación entre la región del norte del Sahara, caracterizada por el predominio de la lengua y la cultura árabes y la religión musulmana, y la zona sursahariana, el «África Negra». En el presente apartado analizaremos la cosmogonía de esta peculiar región; una zona poblada por pueblos con diferentes lenguas y culturas (los batusi, los tutsi, los pigmeos, los zulúes, los mandinga, los masai, etc.), que, sin embargo, coinciden en un rasgo común, es la piel negra.

Dentro de esta diversidad hallamos también otros rasgos comunes que otorgan a este extenso territorio cierta homogeneidad. El matiz más destacable -y al mismo tiempo preocupante- de los pueblos que viven en el África Negra es su integración en el «Tercer Mundo»; salvo contadas excepciones, se trata de pueblos que no han alcanzado los niveles mínimos de desarrollo económico (tienen una base agropecuaria) y de modernización, y la mayor parte de sus componentes viven por debajo del umbral de la pobreza. Este subdesarrollo se manifiesta principalmente en la escasez de alimentos y en carencias sanitarias y educacionales, y ha llevado actualmente a dichos pueblos a depender en gran medida de las ayudas humanitarias exteriores.

Desde el punto de vista histórico, dos han sido los procesos que más han marcado el devenir africano: la colonización, primero, y después la descolonización. A finales del siglo XIX, las grandes potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín para realizar el «reparto de África». Dichos países únicamente tuvieron en cuenta sus intereses, de manera que a la hora de dividir el territorio separaron pueblos y etnias, del mismo modo que agruparon a tribus tradicionalmente enfrentadas. Tras la Segunda Guerra Mundial, una serie de acontecimientos dieron inicio a la descolonización y desencadenaron el proceso de independencia de las colonias, que culminó con la aparición de la mayor parte de los estados africanos actuales. La configuración de dichos países ha venido causando tensiones políticas y tribales más o menos frecuentes, que han derivado en inestabilidad política e, incluso, en endémicos conflictos armados.

Así, los dos factores apuntados, los problemas económicos y los políticos, han tenido una gran influencia social, que se ha traducido en la formación de grandes flujos migratorios; corrientes que hoy en día siguen afectando considerablemente tanto a las áreas emisoras de población como a las receptoras.

Explicación

En el «África Negra», se hace difícil distinguir claramente las distintas tribus y pueblos y sus tradiciones. Así, diferentes nombres se utilizan para definir a un mismo dios o a una entidad con las mismas atribuciones, y los distintos mitos se entremezclan.

El origen del mundo, así como la vida, están siempre en manos de algún dios, igual que sucede entre muchas otras religiones de cualquier continente. Vamos a exponer varios ejemplos de cosmogonías de estos pueblos, destacando la mitología yoruba (Nigeria) y la de los boshongo.

El relato de los yoruba

Los yoruba está asentados en el territorio que actualmente conocemos como Nigeria y en la república de Benin desde el siglo XI. La religión yoruba es, como la de muchos pueblos nativos africanos, politeísta; cuenta con 400 dioses o más. Tradicionalmente los yoruba se centran en torno al panteón de deidades llamadas «Orisha». Cuando nace un bebé, un adivino o «babalawo», es consultado para que indique a la familia y al niño qué «orisha» debe seguir el niño. De adultos, los yoruba adoran a varias de estas divinidades. Según cuenta la mitología yoruba, los primeros reyes de su pueblo fueron los descendientes del dios creador Oduduwa. Un objeto principal en la mitología yoruba es la corona del rey yoruba. La corona identifica su status y además da al rey el poder de conectar con el espíritu de la tierra para ayudar a su gente. Un velo de pedrería, una cara grande y un grupo de pájaros son los símbolos que normalmente aparecen en la corona de un rey yoruba.

Hemos encontrado dos versiones distintas del relato yoruba del origen del mundo, que coinciden en cuanto a personajes, pero tienen algunos matices distintos. En la primera interpretación hallada, el gran dios Olorun, pidió a Orishala que bajase del cielo y crease la primera tierra en Ile-Ife. Orishala se retrasó y fue su hermano Oduduwa quien cumplió esta tarea. Afortunadamente, más tarde otros dieciséis orisha descendieron de los cielos para crear al ser humano y vivir con él en la Tierra. Entre ellos, Obatala, uno de los dioses más importantes para los yoruba; Obatala es el creador del cuerpo humano, en el cual su padre Olorun introdujo el alma. La tradición señala además que son los descendientes de cada una de esas divinidades (orisha) los que se encargaron de difundir la cultura y los principales elementos de la religión yoruba por el resto del territorio yoruba.

En la segunda versión, Olorun, el dios del cielo, lanzó una gran cadena desde el cielo hacia las antiguas aguas. Por esa cadena descendió su hijo Oduduwa. Oduduwa en llevó consigo un puñado de tierra, una gallina especial con cinco dedos y una simiente. Entonces Oduduwa arrojó el puñado de tierra sobre el agua original y colocó a la gallina de cinco dedos sobre la tierra; la gallina comenzó a rascar la tierra y la esparció y dispersó hasta que formó el primer espacio de tierra seco. En el centro de este nuevo mundo, Oduduwa fundó el magnífico reino de Ife y plantó la simiente que creció hasta convertirse en un estupendo y gran árbol con 16 ramas, que simbolizan los 16 hijos y nietos de Oduduwa.

Parece que en el caso de la cosmogonía yoruba estamos ante un mito compuesto por varias fases, en una de las cuales fue creado el ser humano. También aparece el agua como la materia primitiva existente antes de nuestro mundo y es la intervención divina la que permite la aparición de Universo tal y como lo conocemos. Oduduwa, hijo del dios primigenio, fue el primer gobernante del reino y el padre de todos los yoruba. A lo largo de los tiempos, él coronó a sus 16 hijos y nietos y los envió a fundar sus propios reinos yoruba. Como descendientes del dios del cielo, estos primeros gobernantes de los yoruba y sus descendientes inmediatos, fueron reyes divinizados. Solamente ellos podían portar coronas veladas que eran símbolos de su poder sagrado.

Respecto a la primacía ritual de la ciudad sagrada de Ife, es necesario indicar que legitima, al mismo tiempo, la jerarquía real y el panteón básico de las divinidades yoruba, que se estima puede llegar hasta los 400 dioses, más o menos. Algunas divinidades son las principales que ya existían cuando Oduduwa creó la primera tierra; otras divinidades son héroes y heroínas que dejaron una huella muy importante en estas gentes. Las divinidades de los yoruba también pueden ser fenómenos naturales, como por ejemplo colinas, ríos… que han influenciado de forma decisiva en la historia y vida de este pueblo. De los cientos de dioses mencionados por los yoruba, los más conocidos son Sango (dios del trueno y del relámpago), Ifa (también conocido como Orunmila, dios de la adivinación), Ogun (dios del hierro y de la guerra) y Eshu (el mensajero de los dioses conocido como Exu en Brasil, Eleggua en Cuba y Esu en el oeste de África).

El relato de los boshongo

Los boshongo son una tribu del actual Zaire y en su cosmogonía está también presente la idea de la oscuridad preexistente y el agua original. En este mito es nuevamente la voluntad de un dios, Bumba, la que permite la aparición del mundo. También podemos considerar que este mito se desarrolla en varias fases, ya que son los hijos de este dios los que finalizan la creación.

Según el relato de los boshongo, al principio, sólo había oscuridad y Bumba estaba sólo. Un día Bumba se sentía atormentado por su terrible dolor de estómago. A continuación sintió nauseas y al realizar un esfuerzo vomitó el sol; y así la luz se difundió por todas partes. El calor del sol hizo que parte de las aguas primitivas se secasen, de manera que en algunas zonas empezó a aparecer tierra seca. Después Bumba vomitó la luna y las estrellas, de forma que la noche tuvo también su luz.

Nuevamente Bumba se sintió mal y realizó otro esfuerzo, tras lo cual aparecieron nueve criaturas vivas: el leopardo, el águila, el cocodrilo, un pez, la tortuga, el rayo (llamado Tsetse), la garza blanca, un escarabajo y un cabrito. Por último apareció el ser humano; había muchos hombres, pero sólo uno era blanco como Bumba: Loko Yima. Esas criaturas crearon a su vez nuevas criaturas.

Entonces, los tres hijos de Bumba (Nyonye Ngana, Chongannda y Chedi Bumba) dijeron a su padre que ellos terminarían de hacer el mundo. De todas las criaturas solamente Tsetse, el rayo, creaba problemas. Tanto mal hizo que Bumba lo atrapó y lo encerró en el cielo. La humanidad se quedó entonces sin fuego, hasta que Bumba enseño al hombre cómo sacar fuego de los árboles.

Cuando finalmente la obra de la creación estuvo acabada, Bumba se paseó entre los pueblos y dijo a los hombres: «Mirad todas estas maravillas. Os pertenecen». Del dios Bumba, el creador, el «Primer Antepasado», proceden todas las cosas y todos los seres.

Lista de pueblos africanos

En este apartado incluimos una breve lista de pueblos y tribus de los cuales no hemos podido recopilar más datos. Esperamos ampliar la información y ofrecer las cosmogonías completas. Todos estos pueblos cuentan con divinidades creadoras y la creación, en la mayoría de los casos, parece haberse realizado en varias fases. En estos mitos, o en la referencia que de ellos tenemos, el dios creador, lo es también del ser humano.

Entre las tribus alur de Uganda y Zaire está arraigada la creencia de que el mundo está lleno de espíritus, djok, y consideran que sus antecesores se les manifiestan en la forma de serpientes y de grandes rocas. Cuando los alur necesitan lluvia realizan un sacrificio en honor a Jok. El significado literal de su nombre es «creador»; él es conocido además como Jok Odudu, «dios del nacimiento».

Asa es uno de los dioses principales para los akampa de Kenia. A este dios también se le conoce como «Mulungu», que significa «creador». Este dios tiene un doble aspecto; por un lado tiene el nombre de «el señor fuerte», por encima de los espíritus, pero, por otro lado, también es considerado como un dios piadoso.

Faro es el dios del cielo y del agua de los bambara (Mali, en África occidental). Según narra la mitología bambara, Faro se quedó embarazado por la roca del Universo, y dio a luz a varios gemelos, los antecesores del ser humano. Además, Faro está continuamente revisando y reorganizando el cosmos y cada cuatrocientos años vuelve a la Tierra para comprobar que todo funciona con armonía. Faro dio agua a todas las criaturas vivientes y enseñó a la humanidad a usar las palabras, las herramientas, la agricultura y la pesca. Los espíritus omnipresentes le sirven como mensajeros y representantes.

En la mitología de los banyarwanda el dios creador y el apoyo de toda la gente banyarwanda fue Imana, visto como un dios generoso y piadoso. Los banyarwanda vivían en los viejos distritos de Ankole y Kigezi, bordeando Ruanda. Su territorio es muy montañoso y frío. Él gobernó sobre todos los seres vivos y les dio la inmortalidad, dando caza a un ser conocido como «Muerte». Según cuenta la legenda banyarwanda, la Muerte era un animal salvaje y despiadado que representaba el estado de la muerte. Mientras Imana estaba de caza, todo el mundo se resguardaba o escondía, de manera que la Muerte no encontrase a nadie a quien cazar o en quien refugiarse. Pero un día, mientras cazaba, una mujer mayor fue hasta el jardín para recoger algunas verduras. La Muerte se escondió rápidamente bajo su piel y fue conducida al interior de la casa de la mujer, escondida en ella. La mujer murió; tres días después del funeral, su hija política, que la odiaba, vio grietas donde ella fue enterrada, como si hubiese salido y pudiese vivir de nuevo. La chica rellenó las grietas con más tierra, golpeó el suelo con un pesado mortero y gritó: «¡Quédate muerta!». Dos días después, hizo lo mismo al ver más grietas en la tumba de la difunta. Tres días más tarde no había ninguna grieta para que ella la sellase con tierra. Esto significó el final de la posibilidad para el ser humano de volver a la vida. La Muerte se había convertido en algo siempre presente. Otra leyenda dice que Imana castigó a la mujer dejando que la muerte viviera con el hombre.

En África occidental encontramos al pueblo basari de Togo, cuya divinidad creadora es Unumbotte.

Kaang es considerado como el creador de todas las cosas entre los bosquimanos africanos. Pero según la mitología bosquimana, Kaang se marchó del mundo por la oposición que encontró en él; así, recibiendo desobediencia de los primeros seres humanos que creó, Kaang envió fuego y destrucción a la Tierra y se marchó al final del cielo. Kaang es el dios de los fenómenos naturales y está presente en todas las cosas, pero especialmente en la mantis religiosa y en el gusano. Además este dios está relacionado con muchos mitos y figura como un héroe mitológico en muchas ocasiones. Sin embargo, entre los bosquimanos herero de Namibia, Mukuru es el dios primitivo y creador de su pueblo. El dios Mukuru se encontraba solo, sin padres ni compañeros, y mostró su amabilidad dando la lluvia de la vida, sanando a los débiles y sosteniendo a los ancianos. Los herero creen que sus jefes son reencarnaciones de Mukuru y que continúan la obra de Mukuru.

El pueblo dinka es un pueblo nativo de la República de Sudán y actualmente se asienta en el Valle del Nilo, en la zona sur de Sudán. El dios creador de los dinka es Deng y, además, es el dios del cielo, al tiempo que la deidad de la fertilidad y de la lluvia. Deng es hijo del dios Abuk.

Los efik se sitúan en el área sureste de Nigeria; su lengua, el «ef-ik», es utilizado por cuatro millones de personas. En la mitología efik, Abassi es el dios creador y la esposa de Abassi, Atai, le ordenó que permitiera vivir en la tierra a una pareja humana, pero les prohibió procrear o trabajar, por miedo a que pudieran superar a Abassi en sabiduría. Por algún tiempo la pareja respetó esta regla, pero comenzaron a realizar algún trabajo y a tener hijos, por lo cual Atai castigó al hombre y a su esposa, y causó discordia y luchas entre sus hijos.

En la zona oeste de Bantu se encuentra el pueblo fen. En la mitología fen Mbere es el creador. Según cuenta la leyenda él creó al hombre del barro, pero originalmente su creación fue un lagarto, a quien colocó en el gran mar de agua durante cinco días. Al quinto día, Mbere miró y vio al lagarto; volvió a mirar al octavo día y el lagarto había desaparecido. Pero cuando el lagarto emergió del agua, era un ser humano, «Gracias» le dijo el hombre a Mbere.

El pueblo ibo se ubica en el distrito de Calabar, en la zona este de Nigeria; sin embargo el reino ibo no desarrolló una administración tan avanzada y tan centralizada, como la de otros pueblos de Nigeria, por ejemplo, los yoruba. En la mitología de los ibo, Chuku es el dios supremo y su símbolo es el sol. Él es el creador y los ibo creen que todo lo bueno procede de él. Chuku es el creador y el que hace que caiga la lluvia que hace crecer a las plantas. Algunos árboles están dedicados a este dios y debajo de los árboles se hacen sacrificios en su honor. Su esposa es Ala, quien también es en ocasiones tenida por su hija. Es interesante la leyenda que cuenta cómo Chuku envió a la tierra a un perro mensajero para enseñar al hombre cómo, una vez muerto, podía regresar a la vida. El mensaje indicaba que una vez muerto, el cuerpo debía de ser tendido en el suelo y cubierto con cenizas, después de lo cual resucitaría. Pero el perro se retrasó y Chuku envió entonces a una oveja. La oveja también se entretuvo por el camino y al llegar, había olvidado el mensaje. La oveja comunicó al hombre un mensaje equivocado: para volver a la vida, debían enterrar el cuerpo en la tierra. Cuando el perro llegó con el mensaje correcto, ya era demasiado tarde y la muerte se había instalado en la Tierra para siempre.

Al sur de Nigeria hallamos al pueblo isoko. La divinidad suprema del panteón isoko es Cghene. Es considerado como un dios alejado de los acontecimientos humanos y, por lo tanto, es poco adorado y carece de templos y sacerdotes.

Para los kavirondo (los vusugu) asentados en Kenia, Wele es el dios supremo de su panteón. Este dios primero creó los cielos, el sol y la luna, así como los otros cuerpos celestes. Finalmente creó la tierra y a la humanidad. El mito de creación del pueblo kavirondo es claramente un mito desarrollado en varias fases. Nuevamente nos encontramos ante un ejemplo de divinidad con doble aspecto, ya que Wele aparece de dos maneras: como Omuwanga, el dios «blanco» bondadoso, y como Gumali, el dios «negro» que trae el infortunio.

Para los lugbara, que moraron en la zona entre Zaire y Uganda, Adroa es el gran dios creador. Este dios es el creador del cielo y de la tierra y tiene dos aspectos: el bien y el mal. Según la mitología del pueblo lugbara, Adroa se aparecía a las personas que estaban a punto de morir. Adroa era representado como un personaje alto y blanco, con sólo medio cuerpo: un ojo, una pierna, un brazo, etc.

Originalmente Kalunga fue el dios ancestral de los lunda de Angola, Zaire y Zambia. Más tarde, se convirtió en un ser supremo, dios del cielo y de la creación. Él es el que todo lo ve y el que todo lo sabe, y es el juez de los muertos, cuyas decisiones se caracterizan por su compasión y sabiduría. Como dios de los muertos está relacionado con el inframundo y el mar.

El dios creador y primitivo de los mongo del norte de Zaire es Mbomba. Mbomba es también el señor de la vida y de la muerte. Y el sol, la luna y la humanidad son sus niños. También se le conoce con el nombre de «Nzakomba».

Entre los mundang del Congo, Massim-Biambe es el omnipotente dios creador.

Los ovambo se ubican en la zona norte de la sabana del suroeste africano, en concreto en Angola y Namibia. En la mitología de los ovambo Pamba es el creador y el sustento de la vida.

Los pigmeos son uno de los pueblos más conocidos del África Negra, mencionados en textos de autores clásicos como Homero o Herodoto. Su principal rasgo, es su reducida estatura, inferior a los 1’52 centímetros. En la actualidad los pigmeos africanos se sitúan en los bosques tropicales de África central. Su población oscila entre los 150.000 y 300.000 habitantes. En la cosmogonía de los pigmeos, es Arebati el dios creador. Creó al hombre cubriendo al barro con piel, proporcionándole sangre y vida. Es el dios del cielo y de la luna de los pigmeos de Zaire. Sin embargo, entre los pigmeos de África central, Khonvoum es el dios creador; Khonvoum gobierna sobre los cielos y durante la noche, recoge trocitos de estrellas y los arroja al sol para que éste pueda emerger el día siguiente con todo su esplendor. Además, Khonvoum creó al hombre blanco y al hombre negro, a partir del barro blanco y del barro negro, y a los pigmeos los creó del barro rojo. Khonvoum también es el gran cazador y lleva un arco hecho con dos serpientes que se aparece ante los mortales como un arco iris. Para ellos, además, creó la jungla con su abundante vegetación y vida animal.

En Zimbawue encontramos a los shaona, cuya divinidad creadora es Dziva. Esta deidad femenina es generalmente de carácter benévolo, pero, como sucede en otras divinidades (dios Adroa de los lugbara), tiene también un aspecto oscuro en su naturaleza.

Uno de los pueblos africanos más  conocidos es el zulú. Actualmente alcanza una población de ocho millones de habitantes y la mayoría reside en la provincia de Kwazulu-Natal, en el sur de África. De este pueblo es conocida la casa tradicional de forma circular y hecha con cañas; sin embargo, la mayoría de la población zulú se ha urbanizado. En su mitología, Umvelinqangi es el dios creador y omnipresente, que se manifiesta en forma de trueno y terremoto. Él es el creador de los primeros juncos de los cuales emergió el dios supremo Unkulunkulu.

Leza fue el dios supremo de África central y es el dios que creó el mundo; la lluvia fue también creada por Leza. El cielo era gobernado por él. Hacía viento cuando él soplaba, y había truenos cuando él golpeaba. Leza dio a la gente del África central sus costumbres.

En todo el este de África, desde los kamba en el norte hasta los zambesi en el sur, Mulumgu es el nombre extendido del dios creador. Muchas personas, como los nyamwezi de Tanzania, le consideran el dios del cielo, cuya voz es el trueno.

Recursos y bibliografía
     
Recursos

Encyclopedia Mythica

Página web muy completa y cuidada en la que podemos encontrar gran variedad de información sobre mitología, folklore y leyendas, referida a culturas de todo el mundo y de cualquier época. Desde la mitología del Antiguo Egipto hasta la leyenda del Rey Arturo, pasando por una interesante galería de imágenes y una importante sección de genealogías.

World Mythology
 
Web en inglés dedicada al estudio de las mitología mundial, que ofrece explicaciones de los mitos de las civilizaciones históricas más destacadas, una colección de imágenes, textos en los que ponen de manifiesto los puntos comunes entre los mitos de las diferentes culturas, un glosario de términos relacionados con la mitología, una relación bibliográfica de lecturas recomendadas y una interesante selección de recursos.

Mythology

Mythology es una página en inglés, que nos ofrece información sobre la mitología de un gran número de pueblos y, además, desarrolla una correspondencia entre los dioses de los diversos pueblos. Por otro lado, dispone de tres niveles de información, adecuándose a las necesidades de cada usuario.

Bibliografía
-Mircea Elíade: Historia de las creencias y de las ideas religiosas/ Mircea Eliade.-1978.- Madrid, Ediciones Cristiandad. (4 vol.)

 

Fuente: http://www. cervantesvirtual.com/historia/TH/cosmogonia_africana.shtml

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abr 04

El Concepto del sacrificio

Por: Dr. Wande Abimbolá

El cosmos Yorùbá, esta dividido en dos mitades. La derecha está habitada por las fuerzas benévolas y la parte izquierda esta habitada por las fuerzas malignas conocidas como Ajogún. Las malignas tienen ocho guerreros importantes que son: Ikú (muerte), Àrùn (enfermedad), Òfò (pérdida), Ègbà (parálisis),Òràn (problemas), Èpè (maldición), Èwòn (prisión, que se ha convertido más o menos en una fuerza sobrenatural en algunas sociedades contemporáneas) y la última es Èse (el resto de males no mencionados); por ejemplo, un dolor de estómago es un Ajogún al igual que la lepra o el dolor de cabeza.

Estas fuerzas en total son 200+1. Los Òrìsà, o divinidades benévolas, que habitan el lado derecho, son 400+1 (el +1 deja la posibilidad de aumentar el número de divinidades en ambos lados). Es por eso que existen nuevas divinidades o enfermedades nuevas tales como el SIDA. Cuando los africanos entran en contacto con nuevas religiones, tienden a adaptarlas. Es por esto que el cosmos Yorùbá es un muy elástico y sobre poblado alfabeto místico.

¿Cómo es posible entonces que las fuerzas benévolas y malignas cohabiten en el universo?

El punto es, que no existe una relación pacífica entre estas dos fuerzas. Siempre existe el conflicto. Las fuerzas del mal, están siempre luchando contra los humanos. Por eso es que en nuestra parte del cosmos, siempre existe el conflicto. Los conflictos siempre están a la orden del día, no así la paz. Cualquier cosa que se haga involucra una clase de conflicto. Cuando se desayuna, come o cena, no únicamente se crea un conflicto sino que además posiblemente tuvo que ver con la muerte de algunas cosas en el universo. Cuando sale de su auto, pudo haber matado algunos insectos, plantas y otros microorganismos.

¿Cómo es que nosotros podremos tener paz en nuestro lado del cosmos?

Para la mayoría de los Africanos, los sacrificios se realizan con el fin de lograr que trabajen para nosotros teniendo, como resultado, paz. Los sacrificios deben involucrar a todas las fuerzas, tanto malignas como benévolas, así como a los humanos. El sacrificio, es la manera de comunicarse con las fuerzas sobrenaturales, para hacerles presentes nuestros problemas. Una vez que los sacrificios han sido aceptados o recibidos, todas las fuerzas están comprometidas a trabajar para los humanos y así lograr resolver los problemas y lograr la paz.

Los Yorùbá utilizan con frecuencia pollos para sus sacrificios. ¿Por qué es esto? El pollo, acompañó a las divinidades en su viaje del cielo a la tierra. El pollo fue quien aflojó el abono, para ser traído desde el cielo por las divinidades y así, ser esparcido, en forma acuosa, por todo el mundo, antes de que la tierra apareciera. El pollo fue el primer habitante de la tierra, es por eso que para ellos no hay problema en resolver el acertijo que dice: ¿Qué fue primero el huevo o la gallina?

El hombre tiene la tendencia de hacer uso diario de las cosas que le dan buenos resultados. Un buen ejemplo son el caballo y el camello. Por eso, cuando quiere enviar mensajes al cielo, hace uso del pollo porque recuerda que fue él quien acompañó a las divinidades en su viaje a la tierra y es un conocedor tanto del cielo como de la tierra, y por lo tanto un buen intermediario.

El sacrificio ha sido motivo de controversia entre muchos estudiosos, sin mencionar a miles de evangelistas que siguen activos en África. El sacrificio Africano ha sido mal entendido. Para Yorùbá, representa la manera de reorganizar el universo a favor de los humanos. Los Africanos piensan que hablar no es suficiente para comunicarse con los seres sobrenaturales. ¿Cómo podemos estar seguros de que Olódùmarè entiende nuestro lenguaje o el de todo el mundo?, ¿Cómo es que los animales, que no hablan, pueden comunicarse con Olódùmarè?

Piense en las hormigas, si Ud. pone un poco de miel en la mesa, al día siguiente encontrará hormigas. Su sentido del olfato está mucho más desarrollado que el nuestro. Es por esta razón que no debemos pensar que somos todo y lo demás es nada. Muchas personas ni siquiera pueden oler la sal o el azúcar. Por eso es que los rezos o el habla no son suficientes para comunicarse con las deidades. Cuando se lleva a cabo un sacrificio y es dedicado a la divinidad que indicada, una divinidad juguetona que comparte conocimientos de ambos lados del universo, tanto derecha como izquierda, se encarga de reportarle a Olódùmarè todo lo que pasa. Esta divinidad se llama Èsú, es buena pero las 200+1 deidades malévolas también son sus hijas.

Como puede ver, es difícil comunicarse directamente con el dios Africano. No es como en las otras religiones donde el contacto con el dios principal es directo. Además, Olódùmarè creo ambas fuerzas, el bien y el mal. Les dio Àse (energía vital) a cada lado. Nos podemos preguntar porque lo hizo. Porque sabe que un problema siempre tiene dos lados o versiones. Cuando se habla del bien se debe presuponer que también existe un mal, porque no puede existir el bien sin el mal.

Por ejemplo, si alguien enferma y a través de un medio, se le pide un sacrificio, este debe ser no sólo para las divinidades del lado derecho sino también para las del lado izquierdo. El hombre no ofrece el sacrificio a las fuerzas de la derecha, sino a sus divinidades en la izquierda. Pero Èsú, que comparte elementos de ambos lados, es quien recibe el sacrificio y lo comparte con ambos lados, así, todos contentos. Èsú le ordenará a las fuerzas de la izquierda, que se alejen de la persona afligida. Así, es como se logra la paz, al menos temporalmente, porque mañana será otro día. Es por esto que los sacrificios deben ser ofrecidos constantemente.

Esta manera de ver la vida difícil de entender, sobre todo en Europa y América. Pero es ésta una forma interesante de ver la vida, porque implica que cada uno de nosotros es, en cierta medida, responsable de lograr prosperidad. Así que si se quiere mejorar, hay que ofrecer sacrificios. La paz y la tranquilidad no son puestas como alfombra roja frente a nadie, debe ser buscada. Sea lo que sea, que se pueda quitar o poner, para lograr que el universo sea reordenado a su favor, tendrá que ser por medio del sacrificio.

Este puede no ser con sangre o comida, sino a través de acciones. Por ejemplo, cuando una viuda ofrece limpiar el trono de Ifá cada cuatro días, bailar y cantar ahí mismo, está ofreciendo un sacrificio. La idea Yorùbá sobre el sacrificio, es una importante contribución africana al pensamiento religioso, pero regularmente es mal entendido.

 

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