mar 25

Otras Culturas Complementarias a Los Yoruba

Dahomey
Era un reino situado en lo que es hoy Benin y Ghana. El reinado fue fundado en el siglo XVIII y sobrevivió hasta época tardía del siglo XIX, cuando fue conquistado por las tropas francesas desde Senegal e Incorporado dentro de las Colonias de África del Oeste. Los registros históricos y arqueológicos sitúan a Dahomey como descendiente de un grupo de nativos del sur de Benin llamados Aja. Estos emigraron en el siglo XII o XIII desde Tado en el río Mono, un territorio que era parte del reino de Allada y que según muchos entendidos fue donde el culto Voodoo (Vudú) tuvo su origen.

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ago 27

Olokun de Ocha; Yemayá Mayelewó con Submarino Nuclear?

Olokun fue introducido en Cuba por los Egbados tanto el fundamento religioso como todo el ceremonial. En aquellos momentos sólo los Olorishas – Santeros – eran los que poseían y transmitían exclusivamente los secretos de esta divinidad mediante las consagraciones de Ocha, hasta las años 60s – 70s del siglo pasado. Ya para esta etapa, aparecieron otras expresiones en el culto a está divinidad. Según está probado en la historia, Ma Monserrat González, Oní Changó, Oba Tero de nación Egbado, conocida también por Apotó y fallecida en 1906, fue quien trajo de África el fundamento y el ceremonial de Olokun, que por primera vez se entregó en Cuba, en la Ciudad de Matanzas. Continuar leyendo

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ago 21

Orisha Oko de Ocha y Orisha Oko de Ifá; Agricultor con Azadón Versus Agricultor con Tractor?

Con respecto a Orisha Oko, al que también se acusa a los Babalawos que se apropiaron de él, creemos que hay un error. En Ifá existen divinidades que se entregan por Ifá y en muchos casos, esas mismas se entregan por la Ocha. Esto no le quita ni le da más poder a una o a la otra. Orisha Oko de Ocha es eficaz y aunque no tenga cemento, si tiene unos bueyes de plomo o del material que se haga más fácil hacerlos, que son un agregado hecho en la Isla. Si analizamos bien, tanto el Orisha Oko de Ocha, como el de Ifá y el nigeriano de Oyó, son diferentes y no creemos que por ello se tenga que entrar en ofensas, solo por las diferencias físicas que puedan existir. Continuar leyendo

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may 29

Teología comparativa de Osha

Ninguna religión en el mundo tiene una única interpretación teológica de las creencias esenciales que sea aceptada por todos sus miembros. Cualquier intento de hacer una comparación entre las perspectivas teológicas de Osha en África y las diversas formas de culto a los Orishas que se han desarrollado en Occidente seria fragmentada y limitada en el mejor de los casos. Pero debido a que hay tan poco material teológico sobre la Espiritualidad Africana, un examen preliminar de ello podría servir como base para dialogo entre las diversas formas de culto de los Orishas que han emergido de Osha.

Santería y Lucumí son dos formas de culto a los Orishas que se desarrollaron en Cuba durante la era de la esclavitud forzada. Santería es una mezcla de Catolicismo y Espiritualidad Africana de diversas culturas. La mayoría de las congregaciones dentro de Santería hacen uso de las imágenes de Santos Católicos para representar a los Orishas y es común dentro de los ritos de antepasados de Santería hacer uso de plegarias cristianas. Lucumí es similar a Santería en el uso del procedimiento ritual, pero tiende a hacer uso de imágenes africanas para representar a los Orishas y hace poco o ningún uso de plegarias cristianas. Continuar leyendo

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ene 12

Culturas & Controversias

Por:
Lic. Ruben Cuevas (Ciencia y Tecnología)
Lic. Germán Alejandro, profesor de Historia Antigua Universidad del Turabo, Puerto Rico

Desde las primera evidencias (neolítico hace 30 mil años antes de Cristo) seguido por culturas como las Cultura Chavín el norte de Perú, 1200-400 a.C., Cultura olmeca en golfo de México 1000-900 a.C. Cultura zapoteca en Oaxaca, México 900-200 a.C. Cultura Cupisnique en la costa norte de Perú 400-100 a.C. Cultura de Paracas en la costa sur de Perú 300 a.C.-1450 d.C. Cultura maya en Yucatán 200 a.C.-800 d.C. Cultura de Tiahuanaco en el altiplano boliviano 200 a.C.-800 d.C. Cultura de Lima en la costa central de Perú 100 a.C.-700 d.C. Cultura mochica en la costa norte de Perú 100 a.C.-750 d.C. Cultura de Teotihuacán en México 100 a.C.-800 d.C. Cultura Nazca en la costa sur de Perú, etc. con sus propias culturas, sabiduría, oráculos, costumbres, etc. hasta que llegaron aquellos a imponer las suyas propias. Antes de Colon, vikingos o otros escandinavos ya conocían y habitaban las tierras del norte y luego los demás hicieron lo propio.

Con respecto a África, El fenómeno internacional conocido como la cultura del vaso campaniforme comenzó a afectar a África noroccidental. Llamada así por las vasijas de cerámica de forma característica encontradas en tumbas, la cultura del vaso campaniforme está asociada con el surgimiento de una mentalidad guerrera. El arte rupestre de este periodo en el norte de África representa animales pero también pone un nuevo énfasis en la figura humana, equipada con armas y adornos. La gente procedente de la región de los Grandes Lagos de África se asentó a lo largo de la costa oriental del Mar Mediterráneo para convertirse en los protocanaanitas, quienes dominaron las tierras bajas entre el río Jordán, el Mediterráneo y el Desierto de Sinaí.

Al note de África, grabados en roca del Neolítico, conocidos como petroglifos, y los megalitos en el desierto del Sahara en Libia dan fe de la prematura cultura cazadora-recolectora establecida en las secas praderas de África del Norte durante la Glaciación. La región donde actualmente se encuentra el Sahara fue originalmente un buen sitio para la agricultura (cerca del año 4000 a. C.). No obstante, después de la desertificación del Sahara, el establecimiento en el norte de África se concentró en el valle del Nilo, donde los nomos de Egipto sentaron las bases para la cultura del Antiguo Egipto. Hallazgos arqueológicos muestran que las tribus primitivas vivieron a lo largo del Nilo mucho antes de que la historia dinástica de los faraones comenzara. Para el año 6000 a. C., la agricultura organizada había aparecido.

Las evidencias más antiguas de historia escrita en África provienen del Antiguo Egipto, y el calendario egipcio sigue siendo usado como el patrón para datar a las culturas de la Edad del Bronce y la Edad de Hierro en la región.
Alrededor del año 3100 a. C. Egipto fue unificado bajo el primer faraón conocido, Narmer, quien inauguró la primera de las 31 dinastías en las que se divide la historia del Antiguo Egipto, las cuales se agrupan en tres fases: Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo. Las Pirámides de Giza (cerca de El Cairo), las cuales fueron construidas durante la cuarta dinastía, dan fe del poder de la religión y el gobierno faraónicos. La Gran Pirámide, que es la tumba del faraón Keops (también conocido como Jufu), es la única de las Siete Maravillas del Mundo que aún se mantiene en pie. El Antiguo Egipto alcanzó su máximo poder, riqueza y extensión territorial en el periodo del Nuevo Imperio (1567-1085 / 1567-1085 a. C.).

La importancia del Antiguo Egipto en el desarrollo del resto de África se ha debatido. Los antiguos académicos de occidente generalmente veían a Egipto como una civilización mediterránea con poco impacto sobre el resto de África. Los estudios recientes, no obstante, han comenzado a desacreditar esta noción. Algunos han argumentado que varios egipcios antiguos, como los badarienses, probablemente migraron hacia el norte desde Nubia, mientras que otros hablan de un movimiento de pueblos de gran envergadura a lo largo y ancho del Sahara antes del comienzo de la desertificación. Sea cual sea el origen de cualquier pueblo o civilización, parece razonablemente seguro que las comunidades predinásticas del valle del Nilo eran esencialmente indígenas en su cultura, recibiendo poca influencia por parte de fuentes externas del continente durante varios siglos precediendo directamente al comienzo de los tiempos históricos.

Justo antes de la desertificación del Sahara, las comunidades que se desarrollaron al sur de Egipto, en lo que hoy en día es Sudán, fueron plenos partícipes en la Revolución Neolítica y tuvieron un estilo de vida entre sedentario y seminómada, pudiendo domesticar plantas y animales. Megalitos encontrados en Playa Nabta son ejemplos de lo que probablemente fueron los primeros instrumentos arqueo astronómicos del mundo, unos 1000 años más antiguos que Stonehenge. Esta complejidad, como fue observada en Playa Natba y expresada por diferentes niveles de autoridad dentro la sociedad del lugar, posiblemente sentó las bases para la estructura tanto de la sociedad neolítica en Nabta como del Imperio Antiguo de Egipto. Los pobladores pertenecientes al llamado “Grupo A”, quienes habitaron el actual norte de Sudán y fueron contemporáneos del Naqada predinástico en el Alto Egipto, fueron responsables de lo que puede haber sido uno de los reinos más antiguos conocidos en el valle del Nilo, al que los egipcios llaman Ta-seti (Tierra del arco). Su desaparición con el surgimiento del Egipto dinástico más tarde permitió el surgimiento de reinos como Kush, Kerma y Meroe, los cuales en conjunto comprendían lo que en ocasiones es llamado Nubia. El último de ellos vería su devastador golpe final dado por el líder de un reino creciente en Etiopía, Ezana de Aksum, llevando efectivamente a su fin a las civilizaciones nubianas clásicas.

Separadas por el “mar de arena” —el Sahara—, el África septentrional y el África subsahariana han estado conectadas por las fluctuantes rutas comerciales transaharianas. Las historias fenicia, griega y romana en el norte de África pueden ser seguidas a través de textos acerca del Imperio Romano y de sus provincias en el Magreb, tales como Mauritania, África, Tripolitana, Cirenaica, Egipto, etc.

Las regiones alrededor del Mediterráneo fueron colonizadas y pobladas por los fenicios antes del año 1000 a. C. Cartago, fundada cerca del año 814 a. C., creció rápidamente hasta convertirse en una ciudad sin rivales en el Mediterráneo. Los fenicios sometieron a las tribus bereberes, las cuales constituían la mayor parte de la población local, convirtiéndose en los dominadores de toda la región habitable en África del Norte, y hallando en el comercio una fuente de inmensa prosperidad.

Para el primer milenio a. C, el trabajo del hierro había sido introducido en el norte de África y rápidamente se comenzó a expandir a través del Sahara hacia las regiones septentrionales del África subsahariana, y para el año 500 a. C., la metalurgia empezó a volverse común en África occidental, posiblemente después de ser introducida por los cartagineses. El trabajo del hierro fue establecido plenamente alrededor de 500 a. C. en áreas de África oriental y occidental, a pesar de que en otras regiones no se comenzó a realizar esta actividad hasta los primeros siglos de nuestra era. Algunos objetos de cobre originarios de Egipto, el norte de África, Nubia y Etiopía se han hallado en el oeste de África, datando de alrededor del año 500 a. C., sugiriendo que las redes comerciales ya habían sido establecidas en aquella época.

Los griegos fundaron la ciudad de Cirene en la Antigua Libia alrededor del año 631 a. C. Cirenaica se convirtió en una floreciente colonia, aunque al estar completamente rodeada por desiertos tuvo poca o nula influencia sobre el interior de África. Los griegos, no obstante, ejercían una fuerte influencia sobre Egipto. La ciudad de Alejandría fue fundada por Alejandro Magno en 332 a. C., y bajo el mando de la dinastía helenística de los ptolemaicos se hicieron intentos por penetrar hacia el sur, y de esta forma se obtuvo cierto conocimiento de Etiopía.

Entre los años 500 a. C. y 500 ddC aproximadamente, la civilización de los garamantes (posiblemente los ancestros de los tuareg) existió en lo que hoy en día es el desierto libio.

Las tres potencias —Cirenaica, Egipto y Cartago— terminarían siendo desplazadas por los romanos. Después de siglos de rivalidad con Roma, Cartago finalmente caería en 146 a. C. Dentro de poco más de un siglo Egipto y Cirene se incorporaron al Imperio Romano. Bajo el dominio de Roma, las porciones pobladas de la región fueron muy prósperas. A pesar de que Fezzan fue ocupado por ellos, los romanos hallaron en el resto del Sahara una barrera impenetrable. Nubia y Etiopía fueron alcanzadas, pero una expedición enviada por Nerón para descubrir el nacimiento del Nilo fracasó. La mayor extensión de conocimiento geográfico mediterráneo del continente africano se muestra en los escritos de Ptolomeo (siglo II), quien conocía o intuía la existencia de las grandes reservas acuíferas del Nilo, de puestos comerciales a lo largo de las costas del Océano Índico en lugares tan al sur como Rhapta —en la actual Tanzania—, y había oído hablar del río Níger.

La interacción entre Asia, Europa y África del Norte durante este periodo fue significativa. Algunos efectos importantes incluyen la difusión de la cultura clásica alrededor de las costas del Mediterráneo; la continua lucha entre Roma y las tribus bereberes; la introducción del cristianismo en toda la región, y los efectos culturales de las iglesias en Túnez, Egipto y Etiopía. La era clásica llegó a su fin con la invasión y conquista de las provincias romanas en África por parte de los vándalos en el siglo V. El poder en la región regresaría al siglo siguiente al Imperio Bizantino.

En el Este de África, alrededor del año 3000 a. C. la agricultura surgió independientemente en Etiopía, con cultivos como el café, teff, mijo dedo, sorgo, cebada y ensete. Los burros también fueron domesticados independientemente en la región de Etiopía y Somalia, pero la mayoría de los animales domesticados llegaron ahí desde las regiones del Sahel y el Nilo. Algunos cultivos también fueron adoptados de otras regiones en esta época, entre ellos se pueden mencionar el mijo perla, caupí, cacahuate, algodón, sandía y porongo, mismos que comenzaron a ser cultivados tanto en África occidental como en la región de Sahel mientras que el mijo dedo, guisante, lenteja y lino se asentaron en Etiopía.

Etiopía tenía una cultura antigua diferente con una historia intermitente de contacto con Eurasia después de la diáspora de homínidos hacia el exterior de África. Conservaba un lenguaje, cultura y sistema de cultivo únicos. El sistema de cultivo estaba adaptado a las zonas montañosas del norte y no se aplicaba a ningún cultivo de otras regiones. El miembro más famoso de este sistema de cultivo era el café, pero una de las plantas más útiles era el sorgo, un cereal de tierras áridas; el teff era endémico de la región.

Etiopía tuvo un gobierno centralizado por muchos milenios y el Reino de Aksum, el cual se desarrolló allí, había creado un poderoso imperio comerciante —con rutas comerciales que llegaban a lugares tan lejanos como la India—.

Históricamente, los swahili podían ser encontrados en lugares tan septentrionales como Mogadiscio en Somalia, y tan meridionales como el río Ruvuma en Mozambique. Aunque alguna vez se creyó que eran los descendientes de los colonos persas, los antiguos swahili ahora son reconocidos por la mayor parte de los historiadores, lingüistas históricos y arqueólogos como un pueblo bantú.

Al Oeste de afrca, por el año 3000 a. C. la agricultuara comenzó a surgir independientemente en las regiones tropicales de África occidental, donde los ñames africanos y las palmas aceiteras fueron domesticados. Ninguna especie animal fue domesticada independientemente en estas regiones, aunque la domesticación se propagó allí desde el Sahel y la región del Nilo. También fueron adoptados cultivos de otras regiones en esta época, tales como el mijo perla, caupí, maní, algodón, sandía y porongo, comenzando a ser cultivados tanto en África occidental como en el Sahel.

Al Centro de África, alrededor del año 1000 a. C., los emigrantes bantúes habían llegado a la región de los Grandes Lagos de África oriental. A mediados de ese milenio, los bantúes también se habían asentado en regiones donde actualmente se encuentran países como Angola y la República Democrática del Congo. Uno de los principales eventos ocurridos en África central durante este periodo fue el establecimiento del Imperio Kanem-Bornu en lo que hoy en día es Chad. El Imperio Kanem florecería en los siglos posteriores poniendo las bases para el surgimiento de futuros grandes estados en la región del Sahel.

Al Sur de África, la historia del sur de África sigue siendo en gran parte un misterio, debido a su aislamiento de otras culturas del continente. En el año 500 a. C. aquel aislamiento llegó a su fin con el asentamiento de emigrantes bantúes en la actual Zambia. Al sureste, los khoisan, también conocidos como bosquimanos, iniciaron la domesticación del ganado y cambiaron su estilo de vida cazador-recolector que había sido el dominante en la región desde el inicio de los tiempos. Para el año 300 a. C., los bantúes habían llegado al actual territorio de Sudáfrica, sirviendo de base para la aparición de estados centralizados.

Si bien osha es una pequeña parte de la religión del vasto universo que lo antecede, no podemos ocultar las evidencias por el solo hecho de un sentimiento que despierta el sentir de las personas como patrimonio propio, y que de una forma u otra, atenta contra lo que pensamos y el tal sentido reaccionamos.
Si aceptamos el término cisma tal y como lo define el DRAE: división o separación en el seno de una iglesia o religión, nos daremos cuenta de que es un fenómeno común en todo movimiento religioso; las causas de un cisma son diversas, pero generalmente se deben a cuestiones dogmáticas, pero resulta un bochorno cuando el comercio se instala en una religión y priva sobre su filosofía y su doctrina. Un ejemplo significativo, es el cisma que se generó en la iglesia católica a raíz del pensamiento del reformador alemán del siglo XVI Martín Lutero. La venta de indulgencias promovida por la iglesia católica y avalada por el papa León X, el grosero comercio con las reliquias de los santos por parte de los sacerdotes católicos y el abandono parcial de la doctrina cristiana en la cúpula de la iglesia, fueron aristas claves en el nacimiento del movimiento protestante.

El comercio une a los pueblos, pero resulta letal si se instala en el seno de una religión, pues es un elemento de degradación en la espiritualidad del sacerdote que la practica. La religión de los Orichas, nació en el África meridional en territorio yoruba, inicialmente sus sacerdotes adoptaron una filosofía universal y de vasta comprensión del cosmos, esto quizás fue producto de los aportes de grandes civilizaciones como la mesopotámica y la egipcia (solo por mencionar algunas de ellas). Pero infelizmente con la llegada del Islam a partir del siglo VII, y el cristianismo de manos de cruzados y colonizadores europeos, la religión ancestral yoruba sufrió una degradación en su filosofía, de manera que cuando comienza el tráfico de esclavos hacia el Caribe en el siglo XVII, lo que se conoce comúnmente como diáspora yoruba, pero que en realidad es una mezcla de varias etnias africanas (solo el 35% de los esclavos era de origen yoruba), ya la religión de los Orichas había perdido mucho del paganismo que la definía. La mezcla con otros cultos y religiones africanas en la diáspora, el sincretismo con los santos católicos, fenómeno religioso que los esclavos africanos adoptaron por temor al castigo de los conquistadores monoteístas, le dieron un golpe mortal a lo poco que quedaba de la ancestral religión yoruba; no obstante, cuando la religión africana se extendió a otras razas en la diáspora (los blancos), una semilla de esperanza surgió, pues algunos de los iniciados en el Caribe, aportaron elementos del paganismo original de la religión de los Orichas en forma de símbolos y oscuras historias, que aún esperan ser descubiertas y valoradas por los sacerdotes contemporáneos, única forma de que la semilla pagana germine a través de la costra de tierra católica que trata de inhibirla.

La mayoría de los sacerdotes de Ifá y Osha que conforman actualmente la diáspora africana, solo muestran una sola línea de pensamiento, más en función de la religión católica que en el antiguo paganismo de los yoruba; esto resulta triste y decepcionante, pues nos encontramos en una especie de limbo. La iglesia católica nos rechaza y nos llama brujos, sin embargo en un acto de poca dignidad, nuestros sacerdotes después de iniciar a un adepto en la religión de los Orichas, lo llevamos a un templo católico para presentarlo al santísimo; pero esto no es lo más grave del asunto, sino que al aceptar los ritos católicos, aceptamos su dogma y con ello las taras filosóficas de su iglesia, por tanto estamos propensos a cometer sus mismo errores.

Así mismo como el tráfico de reliquias y la venta de indulgencias, originó en la iglesia católica un cisma; la venta de fetiches y el comercio con los Orichas, terminará por generar uno en la diáspora africana. Solo basta recorrer algunos foros sobre la religión yoruba, para darse cuenta como una serie de sacerdotes están planteando la separación de la Osha de Ifá, cuando ambos son una unidad; pero el ego, ese que debe morir cuando la persona se inicia en la Osha y en Ifá, parece estar intacto en la mayoría de nosotros los sacerdotes, lo cual se traduce en la característica soberbia de querer siempre tener la razón; cuando intentamos convertir en un coto privado, lo que por esencia no lo es, es que no reconocemos que existe un orden universal, es que nuestro ego es un renegado y no acepta su muerte. Esta conducta de muchos de los sacerdotes de la diáspora africana, es una señal inequívoca de la degradación religiosa que sufrimos, no solo en la mente del sacerdote, sino en la mecánica de la religión, pues los iniciados de la religión yoruba, no muestran el cambio necesario para desenvolverse como guía espiritual de la humanidad; quizás es que ya el fetichismo y el grosero comercio en la religión yoruba de la diáspora africana, privan sobre la esencia espiritual de la antigua religión pagana.

 

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feb 19

El origen del mundo; Cosmogonías de las culturas del África Sursahariana

Fuente Bibliográfica:
Mircea Elíade: Historia de las creencias y de las ideas religiosas/ Mircea Eliade.-1978.- Madrid, Ediciones Cristiandad. (4 vol.)

El continente africano es un vasto territorio, en el cual hallamos una gran variedad de pueblos y culturas. Entre ellas, destaca, sin duda, por su especial protagonismo histórico, la egipcia. Por ello, la cultura del Nilo será estudiada aparte en nuestra web, en una sección exclusiva. Teniendo en cuenta esta particularidad, podríamos realizar una primera diferenciación entre la región del norte del Sahara, caracterizada por el predominio de la lengua y la cultura árabes y la religión musulmana, y la zona sursahariana, el «África Negra». En el presente apartado analizaremos la cosmogonía de esta peculiar región; una zona poblada por pueblos con diferentes lenguas y culturas (los batusi, los tutsi, los pigmeos, los zulúes, los mandinga, los masai, etc.), que, sin embargo, coinciden en un rasgo común, es la piel negra.

Dentro de esta diversidad hallamos también otros rasgos comunes que otorgan a este extenso territorio cierta homogeneidad. El matiz más destacable -y al mismo tiempo preocupante- de los pueblos que viven en el África Negra es su integración en el «Tercer Mundo»; salvo contadas excepciones, se trata de pueblos que no han alcanzado los niveles mínimos de desarrollo económico (tienen una base agropecuaria) y de modernización, y la mayor parte de sus componentes viven por debajo del umbral de la pobreza. Este subdesarrollo se manifiesta principalmente en la escasez de alimentos y en carencias sanitarias y educacionales, y ha llevado actualmente a dichos pueblos a depender en gran medida de las ayudas humanitarias exteriores.

Desde el punto de vista histórico, dos han sido los procesos que más han marcado el devenir africano: la colonización, primero, y después la descolonización. A finales del siglo XIX, las grandes potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín para realizar el «reparto de África». Dichos países únicamente tuvieron en cuenta sus intereses, de manera que a la hora de dividir el territorio separaron pueblos y etnias, del mismo modo que agruparon a tribus tradicionalmente enfrentadas. Tras la Segunda Guerra Mundial, una serie de acontecimientos dieron inicio a la descolonización y desencadenaron el proceso de independencia de las colonias, que culminó con la aparición de la mayor parte de los estados africanos actuales. La configuración de dichos países ha venido causando tensiones políticas y tribales más o menos frecuentes, que han derivado en inestabilidad política e, incluso, en endémicos conflictos armados.

Así, los dos factores apuntados, los problemas económicos y los políticos, han tenido una gran influencia social, que se ha traducido en la formación de grandes flujos migratorios; corrientes que hoy en día siguen afectando considerablemente tanto a las áreas emisoras de población como a las receptoras.

En el «África Negra», se hace difícil distinguir claramente las distintas tribus y pueblos y sus tradiciones. Así, diferentes nombres se utilizan para definir a un mismo dios o a una entidad con las mismas atribuciones, y los distintos mitos se entremezclan.

El origen del mundo, así como la vida, están siempre en manos de algún dios, igual que sucede entre muchas otras religiones de cualquier continente. Vamos a exponer varios ejemplos de cosmogonías de estos pueblos, destacando la mitología yoruba (Nigeria) y la de los boshongo.

El relato de los yoruba

 

Los yoruba está asentados en el territorio que actualmente conocemos como Nigeria y en la república de Benin desde el siglo XI. La religión yoruba es, como la de muchos pueblos nativos africanos, politeísta; cuenta con 400 dioses o más. Tradicionalmente los yoruba se centran en torno al panteón de deidades llamadas «Orisha». Cuando nace un bebé, un adivino o «babalawo», es consultado para que indique a la familia y al niño qué «orisha» debe seguir el niño. De adultos, los yoruba adoran a varias de estas divinidades. Según cuenta la mitología yoruba, los primeros reyes de su pueblo fueron los descendientes del dios creador Oduduwa. Un objeto principal en la mitología yoruba es la corona del rey yoruba. La corona identifica su status y además da al rey el poder de conectar con el espíritu de la tierra para ayudar a su gente. Un velo de pedrería, una cara grande y un grupo de pájaros son los símbolos que normalmente aparecen en la corona de un rey yoruba.

Hemos encontrado dos versiones distintas del relato yoruba del origen del mundo, que coinciden en cuanto a personajes, pero tienen algunos matices distintos. En la primera interpretación hallada, el gran dios Olorun, pidió a Orishala que bajase del cielo y crease la primera tierra en Ile-Ife. Orishala se retrasó y fue su hermano Oduduwa quien cumplió esta tarea. Afortunadamente, más tarde otros dieciséis orisha descendieron de los cielos para crear al ser humano y vivir con él en la Tierra. Entre ellos, Obatala, uno de los dioses más importantes para los yoruba; Obatala es el creador del cuerpo humano, en el cual su padre Olorun introdujo el alma. La tradición señala además que son los descendientes de cada una de esas divinidades (orisha) los que se encargaron de difundir la cultura y los principales elementos de la religión yoruba por el resto del territorio yoruba.

En la segunda versión, Olorun, el dios del cielo, lanzó una gran cadena desde el cielo hacia las antiguas aguas. Por esa cadena descendió su hijo Oduduwa. Oduduwa en llevó consigo un puñado de tierra, una gallina especial con cinco dedos y una simiente. Entonces Oduduwa arrojó el puñado de tierra sobre el agua original y colocó a la gallina de cinco dedos sobre la tierra; la gallina comenzó a rascar la tierra y la esparció y dispersó hasta que formó el primer espacio de tierra seco. En el centro de este nuevo mundo, Oduduwa fundó el magnífico reino de Ife y plantó la simiente que creció hasta convertirse en un estupendo y gran árbol con 16 ramas, que simbolizan los 16 hijos y nietos de Oduduwa.

Parece que en el caso de la cosmogonía yoruba estamos ante un mito compuesto por varias fases, en una de las cuales fue creado el ser humano. También aparece el agua como la materia primitiva existente antes de nuestro mundo y es la intervención divina la que permite la aparición de Universo tal y como lo conocemos. Oduduwa, hijo del dios primigenio, fue el primer gobernante del reino y el padre de todos los yoruba. A lo largo de los tiempos, él coronó a sus 16 hijos y nietos y los envió a fundar sus propios reinos yoruba. Como descendientes del dios del cielo, estos primeros gobernantes de los yoruba y sus descendientes inmediatos, fueron reyes divinizados. Solamente ellos podían portar coronas veladas que eran símbolos de su poder sagrado.

Respecto a la primacía ritual de la ciudad sagrada de Ife, es necesario indicar que legitima, al mismo tiempo, la jerarquía real y el panteón básico de las divinidades yoruba, que se estima puede llegar hasta los 400 dioses, más o menos. Algunas divinidades son las principales que ya existían cuando Oduduwa creó la primera tierra; otras divinidades son héroes y heroínas que dejaron una huella muy importante en estas gentes. Las divinidades de los yoruba también pueden ser fenómenos naturales, como por ejemplo colinas, ríos… que han influenciado de forma decisiva en la historia y vida de este pueblo. De los cientos de dioses mencionados por los yoruba, los más conocidos son Sango (dios del trueno y del relámpago), Ifa (también conocido como Orunmila, dios de la adivinación), Ogun (dios del hierro y de la guerra) y Eshu (el mensajero de los dioses conocido como Exu en Brasil, Eleggua en Cuba y Esu en el oeste de África).

El relato de los boshongo

 

Los boshongo son una tribu del actual Zaire y en su cosmogonía está también presente la idea de la oscuridad preexistente y el agua original. En este mito es nuevamente la voluntad de un dios, Bumba, la que permite la aparición del mundo. También podemos considerar que este mito se desarrolla en varias fases, ya que son los hijos de este dios los que finalizan la creación.

Según el relato de los boshongo, al principio, sólo había oscuridad y Bumba estaba sólo. Un día Bumba se sentía atormentado por su terrible dolor de estómago. A continuación sintió nauseas y al realizar un esfuerzo vomitó el sol; y así la luz se difundió por todas partes. El calor del sol hizo que parte de las aguas primitivas se secasen, de manera que en algunas zonas empezó a aparecer tierra seca. Después Bumba vomitó la luna y las estrellas, de forma que la noche tuvo también su luz.

Nuevamente Bumba se sintió mal y realizó otro esfuerzo, tras lo cual aparecieron nueve criaturas vivas: el leopardo, el águila, el cocodrilo, un pez, la tortuga, el rayo (llamado Tsetse), la garza blanca, un escarabajo y un cabrito. Por último apareció el ser humano; había muchos hombres, pero sólo uno era blanco como Bumba: Loko Yima. Esas criaturas crearon a su vez nuevas criaturas.

Entonces, los tres hijos de Bumba (Nyonye Ngana, Chongannda y Chedi Bumba) dijeron a su padre que ellos terminarían de hacer el mundo. De todas las criaturas solamente Tsetse, el rayo, creaba problemas. Tanto mal hizo que Bumba lo atrapó y lo encerró en el cielo. La humanidad se quedó entonces sin fuego, hasta que Bumba enseño al hombre cómo sacar fuego de los árboles.

Cuando finalmente la obra de la creación estuvo acabada, Bumba se paseó entre los pueblos y dijo a los hombres: «Mirad todas estas maravillas. Os pertenecen». Del dios Bumba, el creador, el «Primer Antepasado», proceden todas las cosas y todos los seres.

Lista de pueblos africanos

 

En este apartado incluimos una breve lista de pueblos y tribus de los cuales no hemos podido recopilar más datos. Esperamos ampliar la información y ofrecer las cosmogonías completas. Todos estos pueblos cuentan con divinidades creadoras y la creación, en la mayoría de los casos, parece haberse realizado en varias fases. En estos mitos, o en la referencia que de ellos tenemos, el dios creador, lo es también del ser humano.

Entre las tribus alur de Uganda y Zaire está arraigada la creencia de que el mundo está lleno de espíritus, djok, y consideran que sus antecesores se les manifiestan en la forma de serpientes y de grandes rocas. Cuando los alur necesitan lluvia realizan un sacrificio en honor a Jok. El significado literal de su nombre es «creador»; él es conocido además como Jok Odudu, «dios del nacimiento».

Asa es uno de los dioses principales para los akampa de Kenia. A este dios también se le conoce como «Mulungu», que significa «creador». Este dios tiene un doble aspecto; por un lado tiene el nombre de «el señor fuerte», por encima de los espíritus, pero, por otro lado, también es considerado como un dios piadoso.

Faro es el dios del cielo y del agua de los bambara (Mali, en África occidental). Según narra la mitología bambara, Faro se quedó embarazado por la roca del Universo, y dio a luz a varios gemelos, los antecesores del ser humano. Además, Faro está continuamente revisando y reorganizando el cosmos y cada cuatrocientos años vuelve a la Tierra para comprobar que todo funciona con armonía. Faro dio agua a todas las criaturas vivientes y enseñó a la humanidad a usar las palabras, las herramientas, la agricultura y la pesca. Los espíritus omnipresentes le sirven como mensajeros y representantes.

En la mitología de los banyarwanda el dios creador y el apoyo de toda la gente banyarwanda fue Imana, visto como un dios generoso y piadoso. Los banyarwanda vivían en los viejos distritos de Ankole y Kigezi, bordeando Ruanda. Su territorio es muy montañoso y frío. Él gobernó sobre todos los seres vivos y les dio la inmortalidad, dando caza a un ser conocido como «Muerte». Según cuenta la legenda banyarwanda, la Muerte era un animal salvaje y despiadado que representaba el estado de la muerte. Mientras Imana estaba de caza, todo el mundo se resguardaba o escondía, de manera que la Muerte no encontrase a nadie a quien cazar o en quien refugiarse. Pero un día, mientras cazaba, una mujer mayor fue hasta el jardín para recoger algunas verduras. La Muerte se escondió rápidamente bajo su piel y fue conducida al interior de la casa de la mujer, escondida en ella. La mujer murió; tres días después del funeral, su hija política, que la odiaba, vio grietas donde ella fue enterrada, como si hubiese salido y pudiese vivir de nuevo. La chica rellenó las grietas con más tierra, golpeó el suelo con un pesado mortero y gritó: «¡Quédate muerta!». Dos días después, hizo lo mismo al ver más grietas en la tumba de la difunta. Tres días más tarde no había ninguna grieta para que ella la sellase con tierra. Esto significó el final de la posibilidad para el ser humano de volver a la vida. La Muerte se había convertido en algo siempre presente. Otra leyenda dice que Imana castigó a la mujer dejando que la muerte viviera con el hombre.

En África occidental encontramos al pueblo basari de Togo, cuya divinidad creadora es Unumbotte.

Kaang es considerado como el creador de todas las cosas entre los bosquimanos africanos. Pero según la mitología bosquimana, Kaang se marchó del mundo por la oposición que encontró en él; así, recibiendo desobediencia de los primeros seres humanos que creó, Kaang envió fuego y destrucción a la Tierra y se marchó al final del cielo. Kaang es el dios de los fenómenos naturales y está presente en todas las cosas, pero especialmente en la mantis religiosa y en el gusano. Además este dios está relacionado con muchos mitos y figura como un héroe mitológico en muchas ocasiones. Sin embargo, entre los bosquimanos herero de Namibia, Mukuru es el dios primitivo y creador de su pueblo. El dios Mukuru se encontraba solo, sin padres ni compañeros, y mostró su amabilidad dando la lluvia de la vida, sanando a los débiles y sosteniendo a los ancianos. Los herero creen que sus jefes son reencarnaciones de Mukuru y que continúan la obra de Mukuru.

El pueblo dinka es un pueblo nativo de la República de Sudán y actualmente se asienta en el Valle del Nilo, en la zona sur de Sudán. El dios creador de los dinka es Deng y, además, es el dios del cielo, al tiempo que la deidad de la fertilidad y de la lluvia. Deng es hijo del dios Abuk.

Los efik se sitúan en el área sureste de Nigeria; su lengua, el «ef-ik», es utilizado por cuatro millones de personas. En la mitología efik, Abassi es el dios creador y la esposa de Abassi, Atai, le ordenó que permitiera vivir en la tierra a una pareja humana, pero les prohibió procrear o trabajar, por miedo a que pudieran superar a Abassi en sabiduría. Por algún tiempo la pareja respetó esta regla, pero comenzaron a realizar algún trabajo y a tener hijos, por lo cual Atai castigó al hombre y a su esposa, y causó discordia y luchas entre sus hijos.

En la zona oeste de Bantu se encuentra el pueblo fen. En la mitología fen Mbere es el creador. Según cuenta la leyenda él creó al hombre del barro, pero originalmente su creación fue un lagarto, a quien colocó en el gran mar de agua durante cinco días. Al quinto día, Mbere miró y vio al lagarto; volvió a mirar al octavo día y el lagarto había desaparecido. Pero cuando el lagarto emergió del agua, era un ser humano, «Gracias» le dijo el hombre a Mbere.

El pueblo ibo se ubica en el distrito de Calabar, en la zona este de Nigeria; sin embargo el reino ibo no desarrolló una administración tan avanzada y tan centralizada, como la de otros pueblos de Nigeria, por ejemplo, los yoruba. En la mitología de los ibo, Chuku es el dios supremo y su símbolo es el sol. Él es el creador y los ibo creen que todo lo bueno procede de él. Chuku es el creador y el que hace que caiga la lluvia que hace crecer a las plantas. Algunos árboles están dedicados a este dios y debajo de los árboles se hacen sacrificios en su honor. Su esposa es Ala, quien también es en ocasiones tenida por su hija. Es interesante la leyenda que cuenta cómo Chuku envió a la tierra a un perro mensajero para enseñar al hombre cómo, una vez muerto, podía regresar a la vida. El mensaje indicaba que una vez muerto, el cuerpo debía de ser tendido en el suelo y cubierto con cenizas, después de lo cual resucitaría. Pero el perro se retrasó y Chuku envió entonces a una oveja. La oveja también se entretuvo por el camino y al llegar, había olvidado el mensaje. La oveja comunicó al hombre un mensaje equivocado: para volver a la vida, debían enterrar el cuerpo en la tierra. Cuando el perro llegó con el mensaje correcto, ya era demasiado tarde y la muerte se había instalado en la Tierra para siempre.

Al sur de Nigeria hallamos al pueblo isoko. La divinidad suprema del panteón isoko es Cghene. Es considerado como un dios alejado de los acontecimientos humanos y, por lo tanto, es poco adorado y carece de templos y sacerdotes.

Para los kavirondo (los vusugu) asentados en Kenia, Wele es el dios supremo de su panteón. Este dios primero creó los cielos, el sol y la luna, así como los otros cuerpos celestes. Finalmente creó la tierra y a la humanidad. El mito de creación del pueblo kavirondo es claramente un mito desarrollado en varias fases. Nuevamente nos encontramos ante un ejemplo de divinidad con doble aspecto, ya que Wele aparece de dos maneras: como Omuwanga, el dios «blanco» bondadoso, y como Gumali, el dios «negro» que trae el infortunio.

Para los lugbara, que moraron en la zona entre Zaire y Uganda, Adroa es el gran dios creador. Este dios es el creador del cielo y de la tierra y tiene dos aspectos: el bien y el mal. Según la mitología del pueblo lugbara, Adroa se aparecía a las personas que estaban a punto de morir. Adroa era representado como un personaje alto y blanco, con sólo medio cuerpo: un ojo, una pierna, un brazo, etc.

Originalmente Kalunga fue el dios ancestral de los lunda de Angola, Zaire y Zambia. Más tarde, se convirtió en un ser supremo, dios del cielo y de la creación. Él es el que todo lo ve y el que todo lo sabe, y es el juez de los muertos, cuyas decisiones se caracterizan por su compasión y sabiduría. Como dios de los muertos está relacionado con el inframundo y el mar.

El dios creador y primitivo de los mongo del norte de Zaire es Mbomba. Mbomba es también el señor de la vida y de la muerte. Y el sol, la luna y la humanidad son sus niños. También se le conoce con el nombre de «Nzakomba».

Entre los mundang del Congo, Massim-Biambe es el omnipotente dios creador.

Los ovambo se ubican en la zona norte de la sabana del suroeste africano, en concreto en Angola y Namibia. En la mitología de los ovambo Pamba es el creador y el sustento de la vida.

Los pigmeos son uno de los pueblos más conocidos del África Negra, mencionados en textos de autores clásicos como Homero o Herodoto. Su principal rasgo, es su reducida estatura, inferior a los 1’52 centímetros. En la actualidad los pigmeos africanos se sitúan en los bosques tropicales de África central. Su población oscila entre los 150.000 y 300.000 habitantes. En la cosmogonía de los pigmeos, es Arebati el dios creador. Creó al hombre cubriendo al barro con piel, proporcionándole sangre y vida. Es el dios del cielo y de la luna de los pigmeos de Zaire. Sin embargo, entre los pigmeos de África central, Khonvoum es el dios creador; Khonvoum gobierna sobre los cielos y durante la noche, recoge trocitos de estrellas y los arroja al sol para que éste pueda emerger el día siguiente con todo su esplendor. Además, Khonvoum creó al hombre blanco y al hombre negro, a partir del barro blanco y del barro negro, y a los pigmeos los creó del barro rojo. Khonvoum también es el gran cazador y lleva un arco hecho con dos serpientes que se aparece ante los mortales como un arco iris. Para ellos, además, creó la jungla con su abundante vegetación y vida animal.

En Zimbawue encontramos a los shaona, cuya divinidad creadora es Dziva. Esta deidad femenina es generalmente de carácter benévolo, pero, como sucede en otras divinidades (dios Adroa de los lugbara), tiene también un aspecto oscuro en su naturaleza.

Uno de los pueblos africanos más conocidos es el zulú. Actualmente alcanza una población de ocho millones de habitantes y la mayoría reside en la provincia de Kwazulu-Natal, en el sur de África. De este pueblo es conocida la casa tradicional de forma circular y hecha con cañas; sin embargo, la mayoría de la población zulú se ha urbanizado. En su mitología, Umvelinqangi es el dios creador y omnipresente, que se manifiesta en forma de trueno y terremoto. Él es el creador de los primeros juncos de los cuales emergió el dios supremo Unkulunkulu.

Leza fue el dios supremo de África central y es el dios que creó el mundo; la lluvia fue también creada por Leza. El cielo era gobernado por él. Hacía viento cuando él soplaba, y había truenos cuando él golpeaba. Leza dio a la gente del África central sus costumbres.

En todo el este de África, desde los kamba en el norte hasta los zambesi en el sur, Mulumgu es el nombre extendido del dios creador. Muchas personas, como los nyamwezi de Tanzania, le consideran el dios del cielo, cuya voz es el trueno.

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sep 23

Las culturas del África sur sahariana

El continente africano es un vasto territorio, en el cual hallamos una gran variedad de pueblos y culturas. Entre ellas, destaca, sin duda, por su especial protagonismo histórico, la egipcia. Por ello, la cultura del Nilo será estudiada aparte en nuestra web, en una sección exclusiva. Teniendo en cuenta esta particularidad, podríamos realizar una primera diferenciación entre la región del norte del Sahara, caracterizada por el predominio de la lengua y la cultura árabes y la religión musulmana, y la zona sursahariana, el «África Negra». En el presente apartado analizaremos la cosmogonía de esta peculiar región; una zona poblada por pueblos con diferentes lenguas y culturas (los batusi, los tutsi, los pigmeos, los zulúes, los mandinga, los masai, etc.), que, sin embargo, coinciden en un rasgo común, es la piel negra.

Dentro de esta diversidad hallamos también otros rasgos comunes que otorgan a este extenso territorio cierta homogeneidad. El matiz más destacable -y al mismo tiempo preocupante- de los pueblos que viven en el África Negra es su integración en el «Tercer Mundo»; salvo contadas excepciones, se trata de pueblos que no han alcanzado los niveles mínimos de desarrollo económico (tienen una base agropecuaria) y de modernización, y la mayor parte de sus componentes viven por debajo del umbral de la pobreza. Este subdesarrollo se manifiesta principalmente en la escasez de alimentos y en carencias sanitarias y educacionales, y ha llevado actualmente a dichos pueblos a depender en gran medida de las ayudas humanitarias exteriores.

Desde el punto de vista histórico, dos han sido los procesos que más han marcado el devenir africano: la colonización, primero, y después la descolonización. A finales del siglo XIX, las grandes potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín para realizar el «reparto de África». Dichos países únicamente tuvieron en cuenta sus intereses, de manera que a la hora de dividir el territorio separaron pueblos y etnias, del mismo modo que agruparon a tribus tradicionalmente enfrentadas. Tras la Segunda Guerra Mundial, una serie de acontecimientos dieron inicio a la descolonización y desencadenaron el proceso de independencia de las colonias, que culminó con la aparición de la mayor parte de los estados africanos actuales. La configuración de dichos países ha venido causando tensiones políticas y tribales más o menos frecuentes, que han derivado en inestabilidad política e, incluso, en endémicos conflictos armados.

Así, los dos factores apuntados, los problemas económicos y los políticos, han tenido una gran influencia social, que se ha traducido en la formación de grandes flujos migratorios; corrientes que hoy en día siguen afectando considerablemente tanto a las áreas emisoras de población como a las receptoras.

Explicación

En el «África Negra», se hace difícil distinguir claramente las distintas tribus y pueblos y sus tradiciones. Así, diferentes nombres se utilizan para definir a un mismo dios o a una entidad con las mismas atribuciones, y los distintos mitos se entremezclan.

El origen del mundo, así como la vida, están siempre en manos de algún dios, igual que sucede entre muchas otras religiones de cualquier continente. Vamos a exponer varios ejemplos de cosmogonías de estos pueblos, destacando la mitología yoruba (Nigeria) y la de los boshongo.

El relato de los yoruba

Los yoruba está asentados en el territorio que actualmente conocemos como Nigeria y en la república de Benin desde el siglo XI. La religión yoruba es, como la de muchos pueblos nativos africanos, politeísta; cuenta con 400 dioses o más. Tradicionalmente los yoruba se centran en torno al panteón de deidades llamadas «Orisha». Cuando nace un bebé, un adivino o «babalawo», es consultado para que indique a la familia y al niño qué «orisha» debe seguir el niño. De adultos, los yoruba adoran a varias de estas divinidades. Según cuenta la mitología yoruba, los primeros reyes de su pueblo fueron los descendientes del dios creador Oduduwa. Un objeto principal en la mitología yoruba es la corona del rey yoruba. La corona identifica su status y además da al rey el poder de conectar con el espíritu de la tierra para ayudar a su gente. Un velo de pedrería, una cara grande y un grupo de pájaros son los símbolos que normalmente aparecen en la corona de un rey yoruba.

Hemos encontrado dos versiones distintas del relato yoruba del origen del mundo, que coinciden en cuanto a personajes, pero tienen algunos matices distintos. En la primera interpretación hallada, el gran dios Olorun, pidió a Orishala que bajase del cielo y crease la primera tierra en Ile-Ife. Orishala se retrasó y fue su hermano Oduduwa quien cumplió esta tarea. Afortunadamente, más tarde otros dieciséis orisha descendieron de los cielos para crear al ser humano y vivir con él en la Tierra. Entre ellos, Obatala, uno de los dioses más importantes para los yoruba; Obatala es el creador del cuerpo humano, en el cual su padre Olorun introdujo el alma. La tradición señala además que son los descendientes de cada una de esas divinidades (orisha) los que se encargaron de difundir la cultura y los principales elementos de la religión yoruba por el resto del territorio yoruba.

En la segunda versión, Olorun, el dios del cielo, lanzó una gran cadena desde el cielo hacia las antiguas aguas. Por esa cadena descendió su hijo Oduduwa. Oduduwa en llevó consigo un puñado de tierra, una gallina especial con cinco dedos y una simiente. Entonces Oduduwa arrojó el puñado de tierra sobre el agua original y colocó a la gallina de cinco dedos sobre la tierra; la gallina comenzó a rascar la tierra y la esparció y dispersó hasta que formó el primer espacio de tierra seco. En el centro de este nuevo mundo, Oduduwa fundó el magnífico reino de Ife y plantó la simiente que creció hasta convertirse en un estupendo y gran árbol con 16 ramas, que simbolizan los 16 hijos y nietos de Oduduwa.

Parece que en el caso de la cosmogonía yoruba estamos ante un mito compuesto por varias fases, en una de las cuales fue creado el ser humano. También aparece el agua como la materia primitiva existente antes de nuestro mundo y es la intervención divina la que permite la aparición de Universo tal y como lo conocemos. Oduduwa, hijo del dios primigenio, fue el primer gobernante del reino y el padre de todos los yoruba. A lo largo de los tiempos, él coronó a sus 16 hijos y nietos y los envió a fundar sus propios reinos yoruba. Como descendientes del dios del cielo, estos primeros gobernantes de los yoruba y sus descendientes inmediatos, fueron reyes divinizados. Solamente ellos podían portar coronas veladas que eran símbolos de su poder sagrado.

Respecto a la primacía ritual de la ciudad sagrada de Ife, es necesario indicar que legitima, al mismo tiempo, la jerarquía real y el panteón básico de las divinidades yoruba, que se estima puede llegar hasta los 400 dioses, más o menos. Algunas divinidades son las principales que ya existían cuando Oduduwa creó la primera tierra; otras divinidades son héroes y heroínas que dejaron una huella muy importante en estas gentes. Las divinidades de los yoruba también pueden ser fenómenos naturales, como por ejemplo colinas, ríos… que han influenciado de forma decisiva en la historia y vida de este pueblo. De los cientos de dioses mencionados por los yoruba, los más conocidos son Sango (dios del trueno y del relámpago), Ifa (también conocido como Orunmila, dios de la adivinación), Ogun (dios del hierro y de la guerra) y Eshu (el mensajero de los dioses conocido como Exu en Brasil, Eleggua en Cuba y Esu en el oeste de África).

El relato de los boshongo

Los boshongo son una tribu del actual Zaire y en su cosmogonía está también presente la idea de la oscuridad preexistente y el agua original. En este mito es nuevamente la voluntad de un dios, Bumba, la que permite la aparición del mundo. También podemos considerar que este mito se desarrolla en varias fases, ya que son los hijos de este dios los que finalizan la creación.

Según el relato de los boshongo, al principio, sólo había oscuridad y Bumba estaba sólo. Un día Bumba se sentía atormentado por su terrible dolor de estómago. A continuación sintió nauseas y al realizar un esfuerzo vomitó el sol; y así la luz se difundió por todas partes. El calor del sol hizo que parte de las aguas primitivas se secasen, de manera que en algunas zonas empezó a aparecer tierra seca. Después Bumba vomitó la luna y las estrellas, de forma que la noche tuvo también su luz.

Nuevamente Bumba se sintió mal y realizó otro esfuerzo, tras lo cual aparecieron nueve criaturas vivas: el leopardo, el águila, el cocodrilo, un pez, la tortuga, el rayo (llamado Tsetse), la garza blanca, un escarabajo y un cabrito. Por último apareció el ser humano; había muchos hombres, pero sólo uno era blanco como Bumba: Loko Yima. Esas criaturas crearon a su vez nuevas criaturas.

Entonces, los tres hijos de Bumba (Nyonye Ngana, Chongannda y Chedi Bumba) dijeron a su padre que ellos terminarían de hacer el mundo. De todas las criaturas solamente Tsetse, el rayo, creaba problemas. Tanto mal hizo que Bumba lo atrapó y lo encerró en el cielo. La humanidad se quedó entonces sin fuego, hasta que Bumba enseño al hombre cómo sacar fuego de los árboles.

Cuando finalmente la obra de la creación estuvo acabada, Bumba se paseó entre los pueblos y dijo a los hombres: «Mirad todas estas maravillas. Os pertenecen». Del dios Bumba, el creador, el «Primer Antepasado», proceden todas las cosas y todos los seres.

Lista de pueblos africanos

En este apartado incluimos una breve lista de pueblos y tribus de los cuales no hemos podido recopilar más datos. Esperamos ampliar la información y ofrecer las cosmogonías completas. Todos estos pueblos cuentan con divinidades creadoras y la creación, en la mayoría de los casos, parece haberse realizado en varias fases. En estos mitos, o en la referencia que de ellos tenemos, el dios creador, lo es también del ser humano.

Entre las tribus alur de Uganda y Zaire está arraigada la creencia de que el mundo está lleno de espíritus, djok, y consideran que sus antecesores se les manifiestan en la forma de serpientes y de grandes rocas. Cuando los alur necesitan lluvia realizan un sacrificio en honor a Jok. El significado literal de su nombre es «creador»; él es conocido además como Jok Odudu, «dios del nacimiento».

Asa es uno de los dioses principales para los akampa de Kenia. A este dios también se le conoce como «Mulungu», que significa «creador». Este dios tiene un doble aspecto; por un lado tiene el nombre de «el señor fuerte», por encima de los espíritus, pero, por otro lado, también es considerado como un dios piadoso.

Faro es el dios del cielo y del agua de los bambara (Mali, en África occidental). Según narra la mitología bambara, Faro se quedó embarazado por la roca del Universo, y dio a luz a varios gemelos, los antecesores del ser humano. Además, Faro está continuamente revisando y reorganizando el cosmos y cada cuatrocientos años vuelve a la Tierra para comprobar que todo funciona con armonía. Faro dio agua a todas las criaturas vivientes y enseñó a la humanidad a usar las palabras, las herramientas, la agricultura y la pesca. Los espíritus omnipresentes le sirven como mensajeros y representantes.

En la mitología de los banyarwanda el dios creador y el apoyo de toda la gente banyarwanda fue Imana, visto como un dios generoso y piadoso. Los banyarwanda vivían en los viejos distritos de Ankole y Kigezi, bordeando Ruanda. Su territorio es muy montañoso y frío. Él gobernó sobre todos los seres vivos y les dio la inmortalidad, dando caza a un ser conocido como «Muerte». Según cuenta la legenda banyarwanda, la Muerte era un animal salvaje y despiadado que representaba el estado de la muerte. Mientras Imana estaba de caza, todo el mundo se resguardaba o escondía, de manera que la Muerte no encontrase a nadie a quien cazar o en quien refugiarse. Pero un día, mientras cazaba, una mujer mayor fue hasta el jardín para recoger algunas verduras. La Muerte se escondió rápidamente bajo su piel y fue conducida al interior de la casa de la mujer, escondida en ella. La mujer murió; tres días después del funeral, su hija política, que la odiaba, vio grietas donde ella fue enterrada, como si hubiese salido y pudiese vivir de nuevo. La chica rellenó las grietas con más tierra, golpeó el suelo con un pesado mortero y gritó: «¡Quédate muerta!». Dos días después, hizo lo mismo al ver más grietas en la tumba de la difunta. Tres días más tarde no había ninguna grieta para que ella la sellase con tierra. Esto significó el final de la posibilidad para el ser humano de volver a la vida. La Muerte se había convertido en algo siempre presente. Otra leyenda dice que Imana castigó a la mujer dejando que la muerte viviera con el hombre.

En África occidental encontramos al pueblo basari de Togo, cuya divinidad creadora es Unumbotte.

Kaang es considerado como el creador de todas las cosas entre los bosquimanos africanos. Pero según la mitología bosquimana, Kaang se marchó del mundo por la oposición que encontró en él; así, recibiendo desobediencia de los primeros seres humanos que creó, Kaang envió fuego y destrucción a la Tierra y se marchó al final del cielo. Kaang es el dios de los fenómenos naturales y está presente en todas las cosas, pero especialmente en la mantis religiosa y en el gusano. Además este dios está relacionado con muchos mitos y figura como un héroe mitológico en muchas ocasiones. Sin embargo, entre los bosquimanos herero de Namibia, Mukuru es el dios primitivo y creador de su pueblo. El dios Mukuru se encontraba solo, sin padres ni compañeros, y mostró su amabilidad dando la lluvia de la vida, sanando a los débiles y sosteniendo a los ancianos. Los herero creen que sus jefes son reencarnaciones de Mukuru y que continúan la obra de Mukuru.

El pueblo dinka es un pueblo nativo de la República de Sudán y actualmente se asienta en el Valle del Nilo, en la zona sur de Sudán. El dios creador de los dinka es Deng y, además, es el dios del cielo, al tiempo que la deidad de la fertilidad y de la lluvia. Deng es hijo del dios Abuk.

Los efik se sitúan en el área sureste de Nigeria; su lengua, el «ef-ik», es utilizado por cuatro millones de personas. En la mitología efik, Abassi es el dios creador y la esposa de Abassi, Atai, le ordenó que permitiera vivir en la tierra a una pareja humana, pero les prohibió procrear o trabajar, por miedo a que pudieran superar a Abassi en sabiduría. Por algún tiempo la pareja respetó esta regla, pero comenzaron a realizar algún trabajo y a tener hijos, por lo cual Atai castigó al hombre y a su esposa, y causó discordia y luchas entre sus hijos.

En la zona oeste de Bantu se encuentra el pueblo fen. En la mitología fen Mbere es el creador. Según cuenta la leyenda él creó al hombre del barro, pero originalmente su creación fue un lagarto, a quien colocó en el gran mar de agua durante cinco días. Al quinto día, Mbere miró y vio al lagarto; volvió a mirar al octavo día y el lagarto había desaparecido. Pero cuando el lagarto emergió del agua, era un ser humano, «Gracias» le dijo el hombre a Mbere.

El pueblo ibo se ubica en el distrito de Calabar, en la zona este de Nigeria; sin embargo el reino ibo no desarrolló una administración tan avanzada y tan centralizada, como la de otros pueblos de Nigeria, por ejemplo, los yoruba. En la mitología de los ibo, Chuku es el dios supremo y su símbolo es el sol. Él es el creador y los ibo creen que todo lo bueno procede de él. Chuku es el creador y el que hace que caiga la lluvia que hace crecer a las plantas. Algunos árboles están dedicados a este dios y debajo de los árboles se hacen sacrificios en su honor. Su esposa es Ala, quien también es en ocasiones tenida por su hija. Es interesante la leyenda que cuenta cómo Chuku envió a la tierra a un perro mensajero para enseñar al hombre cómo, una vez muerto, podía regresar a la vida. El mensaje indicaba que una vez muerto, el cuerpo debía de ser tendido en el suelo y cubierto con cenizas, después de lo cual resucitaría. Pero el perro se retrasó y Chuku envió entonces a una oveja. La oveja también se entretuvo por el camino y al llegar, había olvidado el mensaje. La oveja comunicó al hombre un mensaje equivocado: para volver a la vida, debían enterrar el cuerpo en la tierra. Cuando el perro llegó con el mensaje correcto, ya era demasiado tarde y la muerte se había instalado en la Tierra para siempre.

Al sur de Nigeria hallamos al pueblo isoko. La divinidad suprema del panteón isoko es Cghene. Es considerado como un dios alejado de los acontecimientos humanos y, por lo tanto, es poco adorado y carece de templos y sacerdotes.

Para los kavirondo (los vusugu) asentados en Kenia, Wele es el dios supremo de su panteón. Este dios primero creó los cielos, el sol y la luna, así como los otros cuerpos celestes. Finalmente creó la tierra y a la humanidad. El mito de creación del pueblo kavirondo es claramente un mito desarrollado en varias fases. Nuevamente nos encontramos ante un ejemplo de divinidad con doble aspecto, ya que Wele aparece de dos maneras: como Omuwanga, el dios «blanco» bondadoso, y como Gumali, el dios «negro» que trae el infortunio.

Para los lugbara, que moraron en la zona entre Zaire y Uganda, Adroa es el gran dios creador. Este dios es el creador del cielo y de la tierra y tiene dos aspectos: el bien y el mal. Según la mitología del pueblo lugbara, Adroa se aparecía a las personas que estaban a punto de morir. Adroa era representado como un personaje alto y blanco, con sólo medio cuerpo: un ojo, una pierna, un brazo, etc.

Originalmente Kalunga fue el dios ancestral de los lunda de Angola, Zaire y Zambia. Más tarde, se convirtió en un ser supremo, dios del cielo y de la creación. Él es el que todo lo ve y el que todo lo sabe, y es el juez de los muertos, cuyas decisiones se caracterizan por su compasión y sabiduría. Como dios de los muertos está relacionado con el inframundo y el mar.

El dios creador y primitivo de los mongo del norte de Zaire es Mbomba. Mbomba es también el señor de la vida y de la muerte. Y el sol, la luna y la humanidad son sus niños. También se le conoce con el nombre de «Nzakomba».

Entre los mundang del Congo, Massim-Biambe es el omnipotente dios creador.

Los ovambo se ubican en la zona norte de la sabana del suroeste africano, en concreto en Angola y Namibia. En la mitología de los ovambo Pamba es el creador y el sustento de la vida.

Los pigmeos son uno de los pueblos más conocidos del África Negra, mencionados en textos de autores clásicos como Homero o Herodoto. Su principal rasgo, es su reducida estatura, inferior a los 1’52 centímetros. En la actualidad los pigmeos africanos se sitúan en los bosques tropicales de África central. Su población oscila entre los 150.000 y 300.000 habitantes. En la cosmogonía de los pigmeos, es Arebati el dios creador. Creó al hombre cubriendo al barro con piel, proporcionándole sangre y vida. Es el dios del cielo y de la luna de los pigmeos de Zaire. Sin embargo, entre los pigmeos de África central, Khonvoum es el dios creador; Khonvoum gobierna sobre los cielos y durante la noche, recoge trocitos de estrellas y los arroja al sol para que éste pueda emerger el día siguiente con todo su esplendor. Además, Khonvoum creó al hombre blanco y al hombre negro, a partir del barro blanco y del barro negro, y a los pigmeos los creó del barro rojo. Khonvoum también es el gran cazador y lleva un arco hecho con dos serpientes que se aparece ante los mortales como un arco iris. Para ellos, además, creó la jungla con su abundante vegetación y vida animal.

En Zimbawue encontramos a los shaona, cuya divinidad creadora es Dziva. Esta deidad femenina es generalmente de carácter benévolo, pero, como sucede en otras divinidades (dios Adroa de los lugbara), tiene también un aspecto oscuro en su naturaleza.

Uno de los pueblos africanos más  conocidos es el zulú. Actualmente alcanza una población de ocho millones de habitantes y la mayoría reside en la provincia de Kwazulu-Natal, en el sur de África. De este pueblo es conocida la casa tradicional de forma circular y hecha con cañas; sin embargo, la mayoría de la población zulú se ha urbanizado. En su mitología, Umvelinqangi es el dios creador y omnipresente, que se manifiesta en forma de trueno y terremoto. Él es el creador de los primeros juncos de los cuales emergió el dios supremo Unkulunkulu.

Leza fue el dios supremo de África central y es el dios que creó el mundo; la lluvia fue también creada por Leza. El cielo era gobernado por él. Hacía viento cuando él soplaba, y había truenos cuando él golpeaba. Leza dio a la gente del África central sus costumbres.

En todo el este de África, desde los kamba en el norte hasta los zambesi en el sur, Mulumgu es el nombre extendido del dios creador. Muchas personas, como los nyamwezi de Tanzania, le consideran el dios del cielo, cuya voz es el trueno.

Recursos y bibliografía
     
Recursos

Encyclopedia Mythica

Página web muy completa y cuidada en la que podemos encontrar gran variedad de información sobre mitología, folklore y leyendas, referida a culturas de todo el mundo y de cualquier época. Desde la mitología del Antiguo Egipto hasta la leyenda del Rey Arturo, pasando por una interesante galería de imágenes y una importante sección de genealogías.

World Mythology
 
Web en inglés dedicada al estudio de las mitología mundial, que ofrece explicaciones de los mitos de las civilizaciones históricas más destacadas, una colección de imágenes, textos en los que ponen de manifiesto los puntos comunes entre los mitos de las diferentes culturas, un glosario de términos relacionados con la mitología, una relación bibliográfica de lecturas recomendadas y una interesante selección de recursos.

Mythology

Mythology es una página en inglés, que nos ofrece información sobre la mitología de un gran número de pueblos y, además, desarrolla una correspondencia entre los dioses de los diversos pueblos. Por otro lado, dispone de tres niveles de información, adecuándose a las necesidades de cada usuario.

Bibliografía
-Mircea Elíade: Historia de las creencias y de las ideas religiosas/ Mircea Eliade.-1978.- Madrid, Ediciones Cristiandad. (4 vol.)

 

Fuente: http://www. cervantesvirtual.com/historia/TH/cosmogonia_africana.shtml

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jul 01

El sacrificio animal

Por: Víctor Julio Maestre Mogressut

El sacrificio animal

El sacrificio animal ha sido criticado por los medios de masas de las culturas occidentales, en un intento de satanizar la Religión, sin embargo con el propósito de establecer la diferencia existente entre el sentido de sacrificio hallado en el Viejo Testamento y en las prácticas santeras, vemos como en el libro de Levítico, específicamente desde el versículo 1 hasta el 7.

El holocausto
1:1 Yahveh llamó a Moisés y le habló así desde la Tienda del Encuentro:
1:2 Habla a los israelitas y diles: Cuando alguno de vosotros presente a Yahveh una ofrenda, podréis hacer vuestras ofrendas de ganado, mayor o menor.
1:3 Si su ofrenda es un holocausto de ganado mayor ofrecerá un macho sin defecto; lo ofrecerá a la entrada de la Tienda del Encuentro, para que sea grato ante Yahveh.
1:4 Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y le será aceptada para que le sirva de expiación.
1:5 Inmolará el novillo ante Yahveh; los hijos de Aarón, los sacerdotes, ofrecerán la sangre y la derramarán alrededor del altar situado a la entrada de la Tienda del Encuentro.
1:6 Desollará después la víctima y la descuartizará;
1:7 los hijos de Aarón, los sacerdotes, pondrán fuego sobre el altar y colocarán leña sobre el fuego;
1:8 luego, los hijos de Aarón, los sacerdotes, dispondrán las porciones, la cabeza y el sebo, encima de la leña colocada sobre el fuego del altar.
1:9 El lavará con agua las entrañas y las patas y el sacerdote lo quemará todo en el altar. Es un holocausto, un manjar abrasado de calmante aroma par Yahveh.
1:10 Si su ofrenda es de ganado menor, de corderos o cabras, para holocausto, ofrecerá un macho sin defecto.
1:11 Lo inmolará al lado septentrional del altar ante Yahveh, y los hijos de Aarón los sacerdotes, derramarán la sangre alrededor del altar.
1:12 Luego, lo despedazará en porciones, y el sacerdote las dispondrá, con la cabeza y el sebo, encima de la leña colocada sobre el fuego del altar.
1:13 Lavará él con agua las entrañas y las patas, y el sacerdote lo ofrecerá todo y lo quemará en el altar. Es un holocausto, un manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.
1:14 Si su ofrenda a Yahveh es un holocausto de aves, presentará como ofrenda tórtolas o pichones.
1:15 El sacerdote la ofrecerá en el altar, descervigará su cabeza y la quemará en el altar; su sangre será exprimida contra la pared del altar.
1:16 Quitará entonces el buche con las plumas y los arrojará al lado oriental del altar, al lugar donde se echan las cenizas.
1:17 Abrirá el ave entre las alas, sin llegar a partirla; y la quemará en el altar, encima de la leña colocado sobre el fuego. Es un holocausto, un manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.

Se nos relata la historia de cómo un día Yavé llamó a Moisés y le ordenó que le sirviera de mensajero ante los hijos de Israel instruyéndoles detalladamente el método para llevar a cabo los sacrificios propiciatorios en su nombre. De igual forma, Yavé le dijo a Moisés que estos sacrificios, siempre y cuando se hicieran según las disposiciones prescritas, serían bien recibidos por él y, a cambio, los pecados de la persona que ofreciese dicho sacrificio serían perdonados.

Evidentemente, y a diferencia de la tradición yoruba, en este pasaje del Viejo Testamento el sacrificio y el modo en que éste debe llevarse a cabo, ambos, están dados por Dios a los hombres a través de la revelación a Moisés y, en segundo lugar, el propósito principal del sacrificio, según se presenta en dicho pasaje del libro de Levítico, es lograr el perdón de los pecados. Sin embargo, contrario a esto, el sacrificio de animales en la Santería está determinado, en primera instancia, por el rito de la adivinación, lo cual evidencia la existencia de una característica fundamental entre muchas religiones endógenas de África, a saber, la ausencia de una revalación divina y, por el contrario, la persistencia de conocimientos ancestrales que han sido transmitidos a los hombres y mujeres desde los primeros tiempos, aquellos, según los yoruba, en los que la humanidad y los orisha convivían en este planeta. En este sentido, jamás algún animal se sacrifica caprichosamente. Cada sacrificio responde a la solicitud, a través de los métodos de adivinación, de algún orisha o ancestro que requiere de uno o varios animales para poder resolver la situación que la persona consultada quiera solucionar.

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