ago 14

Oduduwa de Osha; Un Obbatalá Fisiculturista?

El Oduduwa de Santero, es un hecho. Así está registrado en la historia. De hecho, tanto Oduduwa como Olokun, son Orishas, así que he allí que sea potestad de un Olorisha el poder entregarlos. Las que dieron Oduduwa originalmente en Cuba fueron una serie de Olorishas, entre las cuales se destacó Cuca Odúa, quien ganó mucho prestigio como “Oduera”. Como se ha mencionado un sinfín de veces, en África, los Orisha son potestad de sus respectivos sacerdotes u Olorishas.

La historia registra que fue Ma Monserrate González (Obatero) la que trajo a Oduduwa a la Isla y ella era de origen Egbado, tierra donde esta deidad era muy adorada. Obatero le entrega Oduduwa a Ferminita Gómez (Oshabí) y de esta forma Oduduwa llega a Cuca, quien se especializa en Oduduwa y Yewá. Fuentes de la época indican que Ñá Rafaela Odun, lleva Oduduwa a La Habana, lo cual es fuertemente cuestionado, ya que aseguran que Efunshé (que era Egbadó) lo entregaba mucho antes que ella. Otras grandes santeras que entregaban esta deidad fueron: Angelita Odúa, Julita Odun y Chea Odúa. Continuar leyendo

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ago 07

Culto a Elegguá ¿Obras de Mampostería?

Primero debemos quitar el mito que algunos Neo tradicionalistas han querido difundir en esta parte del mundo: Echu SÍ tiene sacerdotes consagrados en Nigeria. En África los sacerdotes de esta deidad tienen los secretos básicos de Echu, secretos, que muchas veces, ni siquiera los mismos Awó Orunmila tienen. Esta es una función netamente Orisha y de solo pocos iniciados en Echu. En otras palabras, hay que ser Oloesu para poder saber todo lo concerniente a su confección, así como su alineación con Ori. Además el Oloesu debe recibir un fundamento que no va sellado, al cual se le llama Oponesu o contenedor sagrado de las Okutas (Piedras) de Echu, más otras cargas, aunque esto no es generalizado en toda Nigeria. Continuar leyendo

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ene 16

Ojo rnejeji Èsù: Las dos caras del mensajero divino

Hace mucho tiempo había dos olóko (granjeros) que crecieron juntos en una aldea ubicada cerca de igbó (bosque). Cuando eran niños vivían en el mismo recinto compartiendo las comidas, jugando y aprendiendo la sabiduría de sus mayores. Cada uno llamaba al otro Arákùnrin (hermano). 

Cuando los Arákùnrin alcanzaron la edad de àkòkò ti okùnrin (pubertad), fueron llevados ante Ògún (Espíritu del Hierro) para ikoláabé (circuncisión) y ante Ifá para adivinación. Ifá dijo que vivirían todas sus vidas en granjas adyacentes. Ifá dijo que debido a que eran tan unidos, su abundancia dependería de la cooperación mutua. Ifá dijo a los Arákùnrin, que sería Èsù (Mensajero Divino) quien les enseñaría Awo àjosepò (el misterio de la cooperación), Awo igbó (el misterio del bosque), Awo Oko (el misterio de la agricultura) y Awo ofò-àse (el misterio de la capacidad de comunicarse con los Orisa). 

Ifá les advirtió que si no hacían regularmente ebó (ofrendas a Èsù) llegaría el día en que Èsù los separaría. Si ese día llegaba, vivirían sus vidas como enemigos y sufrirían la vejez en la pobreza. 

Los dos jóvenes no podían imaginar el estar separados, no podían imaginar el ser enemigos, no podían imaginar el vivir su vejez en la pobreza. Ambos pensaron que Ifá se había equivocado acerca de su destino. No vieron ninguna razón para hacer ofrendas a Èsù. Descuidaron el altar de Èsù, el que estaba a la entrada de su aldea. Supusieron que su vida de felicidad nunca cambiaria.

Algunos años más tarde los dos jóvenes se casaron y comenzaron a criar sus familias. Juntos habían ido a igbó (bosque) y despejado un terreno para Oko (granja). Ambos Oko eran del mismo tamaño, en ambos Oko crecían las mismas cosechas, y los hombres continuaron su amistad mientras trabajaban juntos atendiendo la tierra. Uno de los jóvenes había aprendido de su padre las técnicas de arrancar las malezas y despejar las malas hierbas. El otro hombre había aprendido de su padre las técnicas para secar semillas y la mecánica del riego. Dependía uno del otro para asegurar que las cosechas de cada año proveyeran suficiente alimento para mantener a sus familias y que sobrara lo suficiente para comerciar en ojà (mercado). 

Ambos Oko estaban separados por un estrecho sendero que iba desde el río hasta la aldea. El sendero se usaba muy poco puesto que no había otros campos en la vecindad. A menudo los dos hombres trabajaban semanas y aun meses sin ver a nadie viajar por la carretera que dividía sus campos.

En el día en que Èsù decidió viajar por el sendero que corría en medio de los dos Oko, Èsù recordó las palabras de Ifá. Èsù reconoció a los dos olóko (granjeros) como a los hombres que siempre pasaban por su altar a la entrada de la aldea sin hacer ebó (ofrendas). Ambos jóvenes continuaban creyendo que eran hábiles en Awo Oko (el misterio de la agricultura). Entre ambos pensaban que tenían todo el iré (buena fortuna) que necesitaban para mantener la abundancia. La vida parecía plena para ambos.

Èsù se escondió entre los árboles y miró trabajar a los dos hombres. Cuando estaban inclinados sobre la tierra, Èsù retiró de su àpò-gùn (talego o bolsa) efun (tiza blanca) e Ìrosùn (polvo de madera roja). Tomó ewe (hoja amplia) y mezclo el efun (tiza blanca) con omi-tútù (agua fresca), haciendo òdà’ fun (haciendo pintura blanca). Tomó otra ewe (hoja amplia) y mezclo el Ìrosùn (polvo de madera roja) con omi-tútù (agua fresca,) haciendo òdà pupa (pintura roja). Usando sus dedos Èsù se pinto el lado derecho de su cara pupa (rojo) y el lado izquierdo de su cara fun (blanco). 

Luego de colocar la òdà (pintura) que quedaba de nuevo en su àpò’gùn (talego o bolsa), Èsù camino por el sendero cantando Orò Èsù tó tó tó akoni; que significa “la palabra del mensajero divino siempre es verdadera”.

AI acercarse Èsù a los dos hombres que estaban trabajando sus granjas, ambos levantaron la cabeza para ver quien estaba cantando. Èsù estaba directamente entre ellos cuando levantaron sus cabezas. Usando el mismo gesto con cada mano, Èsù les llamo de nuevo la atención a la tierra. Cada olóko (granjero) sólo lo vio por un instante. 

Luego de que Èsù se perdió de vista, el arákùnrin (hermano) del lado derecho del camino dijo “¿Quién era ese hombre extraño con ojú’fun (cara blanca)?”. 

Arákùnrin (hermano) del lado izquierdo del camino respondió, ¿Quieres decir el hombre extraño con ojú pupa (cara roja)?”. 

Ambas preguntas fueron hechas inocentemente, pero la discusión pronto condujo a un desacuerdo, el desacuerdo llevo a una discusión y la discusión llevo a una pelea. Antes de que el asunto pudiera ser resuelto, los olóko (granjeros) estaban rodando por el suelo arrancando sus cosechas y destruyendo los boniatos maduros.

El daño hecho a la granja causó escasez de comida; no quedaron suficientes boniatos para alimentar a sus familias; no había ningún sobrante para llevar a ojà (mercado). Cada uno de los jóvenes quedo tan enojado por lo que había ocurrido que nunca más se hablaron.

Desde ese día, quienes alaban a Èsù siempre dicen: “Èsù ma se mi o” que significa “Mensajero Divino no me confundas”. 

INTERPRETACIÓN: 

El papel de Èsù en el culto Òrìsà es multidimensional. En este relato dos amigos han sido aconsejados por la adivinaci6n sobre el hacer ofrendas a Ella como una base para su buena fortuna. Se les dijo que Èsù les enseñaría las destrezas necesarias para ser granjeros eficaces, el hacer uso de los elementos naturales en el bosque y el aprender las lecciones necesarias para la abundancia. En ese momento, Èsù es presentado en su papel de El Mensajero Divino. En todos los rituales Ifá, Èsù es el nexo entre el lenguaje de los humanos y el lenguaje de los Òrìsà. El ritual Ifá comienza con una invocación a Èsù para que Èsù pueda dirigir el poder de la plegaria a su destinatario deseado. El ritual Ifá también termina con una invocación a Èsù para que aquellos que estén participando en la ceremonia puedan retornar a la conciencia normal.

En la mayoría de las formas del ritual centrado en la tierra, la capacidad de comunicarse entre humanos, Espíritus y Fuerzas en la Naturaleza está relacionada usualmente con los poderes de intuición que son generados por el “Tercer Ojo”. Esta idea se encuentra en la tradición yogui, que identifica diversos centros de poder en el cuerpo humano que se llaman chakras. Ifá también utiliza un sistema de chakras que a veces se denominan àwùjè. En términos literales el àwùjè es el centro de la parte superior de la cabeza. Ifá enseña que es a través de este portal que el àse (poder) de los Òrìsà pasa antes de ser procesado a través del resto del cuerpo.

El àwùjè o chakra que conecta directamente la conciencia humana con la conciencia de los Òrìsà se llama àwùjè. Según Ifá el ìwùjè está localizado en la región media central de la frente. Esto es un poco más alto que la posición asociada con el tercer ojo en la tradición yogui. 

Cuando este centro de poder es correctamente activado los impulsos que entran al cuerpo desde el mundo exterior pueden ser traducidos en impresiones intuitivas. El modo en el que esto se hace varía para cada persona. La intuición puede tomar la forma de sentimientos fuertes, visiones, sonidos y estados alterados complejos en los cuales la persona experimenta dimensiones extraordinarias del Ser. Durante los rituales de iniciación al Awo Òrìsà, el ìwùjè es abierto por medio del uso de remedios herbales que son aplicados directamente en la frente.

En este relato, la advertencia de hacer ofrendas a Èsù es una instrucción para los dos amigos de desarrollar sus poderes de intuición para que puedan comunicarse con los Espíritus del Bosque. Ifá enseña que hay una amplia variedad de espíritus elementales que mantienen el equilibrio y el orden en el bosque y bajo la tierra. Estos Espíritus caen bajo un agrupamiento natural de Fuerzas Naturales llamadas Ògbóni. La palabra Ògbóni se traduce como “Sabiduría de la Tierra”. Los espíritus elementales asociados con Ògbóni guían la conciencia de los animales y las plantas. Usualmente no entran en la clasificación de Espíritus conocidos como Òrìsà debido a que no se manifiestan en forma personificada.

El consejo de Ifá a los dos granjeros fue el de mantener una relación respetuosa con Èsù para que pudieran realzar su capacidad de comunicarse con aquellos espíritus elementales que tendrían un impacto directo sobre la productividad de sus granjas.

Además del consejo de Ifá, hay una advertencia. A los dos amigos se les dijo que si no hacían ofrendas regulares a Èsù llegaría el día en el que Èsù los separaría. Esta es una advertencia común en muchas de las historian asociadas con Èsù. Frecuentemente esto se mal interpreta como una indicación de que Ella es malo o dañino. Sería más exacto decir que Èsù está funcionando en su papel como el Ejecutor Divino. Quienes ignoran las cuestiones del crecimiento espiritual eventualmente sufren las consecuencias de su descuido. 

Los dos amigos creían que nada los podría separar. Pensaron que todo lo que necesitaban era la amistad del otro para sobrevivir en el mundo. El relato aquí está haciendo una afirmación muy Clara de que aquellos que viven en la Naturaleza deben respetar los modos de la Naturaleza para poder aprovechar sus bendiciones: Ignorando su relación con Èsù, los dos hombres están resistiéndose a cualquier comunicación con los Espíritus Elementales que mantienen el equilibrio ecológico en el bosque y en la granja. Es posible faltarle temporariamente al respeto a las Leyes de la Naturaleza, pero tal desconsideración implica siempre pagar un precio 

Si contaminamos el agua en el río, el agua eventualmente se volverá impotable Si agotamos el suelo en la granja, eventualmente las plantas no crecerán. Si destruimos grandes segmentos de la selva, los efectos sobre el clima y la densidad, del aire pueden perturbar la fertilidad de grandes secciones de la tierra. Cuando cualquiera desconsidera la Ley Natural por un periodo extenso de tiempo, la Naturaleza se las arregla para reaccionar en el interés de la auto preservación. Reacciones como sequía y hambrunas pueden parecer ásperas y perturbadoras. Sin embargo, desde una perspectiva metafísica, las catástrofes naturales pueden ser entendidas como intentos por parte de las Fuerzas de la Naturaleza de comunica información fundamental sobre la dinámica del Ser. La Tierra es un sistema autor regula torio que hará lo que sea necesario para sobrevivir. Debido a que la Tierra tiene esta capacidad, la cuestión fundamental ecológica no es la de como salvar el planeta; la cuestión real es: que pueden hacer los humanos para continuar viviendo en la Tierra. 

En las escrituras de Ifá, generalmente es Èsù quien lleva advertencias ecológicas de la Naturaleza a los humanos. Cuando Èsù está llevando una advertencia del Espíritu, Èsù toma el papel de Entrampador. No hay nada demoníaco o siniestro en el papel Espiritual de Entrampador en ninguna religión centrada en la Tierra. La función del Entrampador siempre es la de forzar la conciencia humana hacia una comprensión más profunda del Mundo. Esto se hace generalmente sacudiendo hasta aflojarlas las formas rígidas de pensar que limitan al pensamiento humano. 

En este caso Èsù pinta un lado de su cara de blanco y el otro lado de su cara de rojo. La discusión entre los dos ex-amigos está arraigada en las limitaciones de su propia perspectiva relativa. Cada uno de los hombres considera tener la razón y que el otro es quien está equivocado. En el corazón de su disputa esta la incapacidad de considerar la posibilidad de que ambos puedan tener razón. El mundo descrito por Ifá raras veces es un mundo de “o esto o aquello”. En la mayoría de los casos es un mundo de “esto y aquello”. Esto sugiere que la conciencia es una realidad constantemente cambiante. Una información que puede ser verdadera para una persona en un día determinado, puede no tener valor para algún otro en una circunstancia diferente. El valor relativo de la información objetiva solo puede ser evaluado desde una perspectiva amplia, y es Èsù quien juega un papel clave en proveer esa perspectiva.

Cuando los humanos se vuelven demasiado fijos en sus maneras, demasiado rígidos en su pensamiento y demasiado dogmáticos en sus respuestas a otros puntos de vista, es Èsù quien revuelve la mezcla y fuerza el tipo de reevaluación que puede conducir a la iluminación. 

En este relato la perturbación causada por Èsù no conduce a la iluminación, sino que lleva a una discusión, a una pérdida de amistad y a la pobreza. El punto aquí es que la Naturaleza siempre responderá a aquellos quienes estén necesitados de transformación espiritual, pero no todos quienes se vean bendecidos con la instrucción de Èsù captaran el significado de la lección a aprender. Dentro del contexto de Ifá cada perturbación se considera una oportunidad para el aprendizaje y el crecimiento.  

La transformación espiritual siempre contiene un elemento de opción, un elemento de libre albedrío y un elemento de responsabilidad. Aquellos que no estén dispuestos a abrazar estas cualidades proyectan su debilidad en el mundo y sostienen que Èsù es elénìní (demoníaco). La escritura de Ifá es muy Clara en   cuanto a que los demonios no son Fuerzas Espirituales generadas por la Creación. Los demonios son invenciones humanas creadas e invocadas por quienes se  resisten al cambio.

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jul 11

Cuando se separaron Eshu-Elegguá

Obbatalá llamó un día a Eshu para que fuera a buscar a Elegguá, pues Olófin solicitaba su presencia y nadie quería provocar la ira de Olófin, ni siquiera Eshu; así que este se fue a buscar a Elegguá, pero como fuerza del mal cuando estaba llegando Elegguá a donde estaba esperándole Obbatalá, Eshu puso una trampa a Elegguá y lo tumbó al suelo. Luego fue a donde estaba Obbatalá y le dijo que ya había avisado a Elegguá pero que este no acababa de llegar.

Obbatalá le dijo que no importaba cómo, pero que tenía él que buscar a Elegguá y llevarlo ante él, de lo contrario, Eshu pagaría con su cabeza pues así le había dicho Olófin, quien todo lo sabe y todo lo ve.

Eshu asustado se fue a buscar a Elegguá que permanecía en el suelo y le dijo que se levantara y fuera rápidamente con él a ver a Obbatalá. Elegguá se negó y esto desespero al Eshu, al punto de decirle que le daría lo que él quisiera. Elegguá le dijo entonces que para levantarlo, le diera 101 palomas.

Eshu, era rico, y su riqueza consistía en la cantidad de palomas que poseía, así que no le dijo que no a Elegguá, y le dio 101 palomas. Pero luego Elegguá le dijo que quería 101 palomas más, de lo contrario, seguiría tumbado en el suelo y Eshu por temor a Olófin, le dio lo que pedía. Elegguá que conocía que la fortuna de Eshu residía en las palomas le fue pidiendo palomas hasta que Eshu luego de traerle 101 palomas se lamentó diciéndole que ya no le quedaban palomas para darle y que le había arruinado.

Le tranquilizó Elegguá y le dijo que ya iría con él y así hizo. Se levantó y fueron hasta dónde estaba Obbatalá. Este enterado de lo que había pasado dictaminó que a partir de ese momento, Elegguá sería Osha y Eshu no. Y que se separarían siempre que fuese necesario con las 101 palomas que Eshu le dio a Elegguá, por lo que Eshu quedaría imposibilitado de poseer o comer paloma nunca más.

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ene 01

Elegguá o Eshu, Quien sabe la verdad?

Por: Eshu Omó Iré

El hombre, en su afán por aprender y evolucionar, y el tener donde aferrarse para superar dificultades, ha buscado desde el principio de su desarrollo intelectual el porque de las cosas. Porque suceden, donde se originan, que hay detrás de todo lo que sucede. La idea de diferentes planos espirituales ha rondado alrededor del mundo, así como la existencia de entidades que en el viven e interactúan con el hombre en su plano terrenal, ya sea para bien o para mal.

¿Quien fue primero?, ¿Donde nace todo?, ¿Quien sabe la verdad?. Siempre habrá personas de una u otra línea religiosa que dirá que en su “LIBRO”, para generalizar, está toda la verdad, y que eso es indiscutible. Pero, ¿quienes escribieron esos libros?, ¿que pensaban o que sentían esas personas al escribirlo?, ¿quien les dicto lo que escribieron o que vieron sus ojos?; nadie, nadie lo sabe, por lo menos los que estamos vivos, y los que lo escribieron por primera vez ya no están aquí para decirnos como lo hicieron.

En todas las religiones se dice que alguien vino desde el “otro lado” con el mensaje, y los relató al hombre, tal como se dice lo hizo Orúnmila con sus parábolas; pero hasta donde es verdad o es imaginación lo relatado, y mas tomando en cuenta el uso de personajes mitológicos o fábulas que nos cuentan que el chivo le dijo al gallo con quien salio el ratón que metió el chisme de que la gallina salio con el perro de fiesta y tuvieron hijos..¿? . Nadie lo creería, pero el mensaje esta allí, la idea central que se quiere transmitir mediante esas historia, que por demás, son muy elaboradas.

En todas las religiones se trata esto de la misma forma, cada uno con su toque personal; es como una solución para el problema de justificar como se hizo o se escribió algo.

Si vamos hacer Objetivos, ¿comos se formó el sistema planetario?. Hay estudios y comprobaciones de la evolución de todo el universo, de los procesos que en el se originan. La evolución del hombre desde hace millones de años cuando solo era un ser unicelular hasta el día de hoy. Como creer que un ser todo poderoso creo la tierra y todo el universo en siete días!!!!, que agarró un trozo de barro he hizo una figura humana, luego lo soplo y le dio vida; después le saco una costilla he hizo a la mujer. Se dice que él creo al hombre a su imagen y semejanza, y creo todo el universo, con cosas buenas y cosas malas, como para que no se aburrieran los unos con los otros, o para que simplemente exista un equilibrio.

Si nosotros somos una imagen de dios, y semejante a él, y pensamos bien objetivamente que en el universo hay más galaxias que piedritas de arena en el mundo, y de que todas ellas hay millones similares a la nuestra y en ella millones de sistemas solares que podrían tener condiciones similares o mejores a las que tenemos en la tierra, y la existencia de seres vivos e inteligentes que también han evolucionado tal como lo ha hecho el hombre y quizás mucho más tiempo que él, y con sus propias características y fisonomía; entonces nos preguntamos, ¿A quien se parece dios?, si somos una imagen de él, seria como nosotros, pero si los demás seres son como ETE, entonces ¿dios es igual a él?….nadie lo sabe.

El hombre siempre le dará una explicación a todo, y cuando no la encuentre de forma objetiva, le dará un toque mágico para rellenar ese vacío y justificar un inicio. En las religiones africanas, en sus modalidades de ifá y osha, se ha discutido y a formado parte de continua discrepancia entre lo que debe hacer uno y no hacer el otro, prácticamente desde sus inicios. Cuenta un patakí (solo un pequeño extracto de la idea del mismo), que todos eran uno, pero en ese grupo, las jerarquías mayores, es decir los que sabían más o tenían mas años de experiencia y que formaban un grupo pequeño dentro del mismo, alardeaban de saber mas que los demás, lo que origino discordia dentro de grupo en general. Esto a la final termino con el destierro de ese pequeño grupo, quienes se fueron prácticamente con las manos vacías. Después de una seria de eventos, lograron arrebatar al orisha de mayor grado a este grupo y se lo quedaron para si, y de esta manera desarrollar una nueva línea de la religión, la de ifá, y con la excusa de que tenían al orisha de mayor grado, entonces se suponía que son superiores.

Ambos bandos evolucionaron, pero en esas tierras el linaje de ifá tuvo mayores adeptos, creyentes o seguidores que el bando de osha, tal como ocurre hoy en día, por lo que le dio mayor auge y poder. Esto ocurre en todas las religiones, como por ejemplo el caso del cristianismo frente al Islam, que tiene más de mil millones de seguidores y esto le confiere mayor poder.   Todos, absolutamente todos los de ifá dicen tener la razón y el porqué de todas las cosas; y es que Orúnmila lo sabe todo!!!!, quiere decir que todos los demás no saben nada, o que su verdad es para ellos nada más y no para el mundo; pero esto no siempre ha sido así, aunque cada quien defiende lo suyo, y otros toman posturas conservadoras.

Lo cierto es que se debería conservar la tradición de la religión, pero, en que punto la conservamos, ¿en la que le conviene a ifá o en la que le conviene a osha?; y es aquí en donde entra la gran pregunta, ¿quien origina toda esta confusión para reírse, burlarse y aprovecharse del hombre en la tierra?, sin duda muchos dirían Eshu, en otras religiones dirían el Diablo; ¿esto es verdad?…  Nos cuenta un participante del foro Eshú Omó Iré…  ”…Que antiguamente la costumbre era que el Santero llevara la piedra al Babalawo para que este le cargara los guerreros. Pero bueno a la luz de los acontecimientos actuales, eso es cuestión de criterios de cada cual.  La salvedad que pretendo hacer es que no debe confundirse nunca a Elegguá con Eshu, aun cuando este sea un Eshu-Elegguá y su diferencia no solo se centra en que si es cargado o no ni por quien.

En primer lugar debe saberse que Elegguá es un Oricha mientras que Eshu no lo es. Elegguá puede ir a la cabeza del Iyawo mientras que Eshu no. Cuando Elegguá bajo a la tierra al igual que todos los orichas en cualquiera de sus avatares, oddun, deidades e incluso fenómenos, lo hicieron acompañados por un Eshu.  Elegguá es una creación directa de Olofin, mientras que Eshu existía antes de que Olofin. Olofin es luz, Eshu es oscuridad, Olofin es creación, Eshu es la oposición y desafiante a esa creación. Cuando Olofin era sólo un punto de luz que se había creado así mismo, Eshu era la oscuridad reinante.

Olofin mando a la tierra a los oddun y Eshu les acompaño para oponerse a sus misiones. Loa orichas vinieron a la tierra por mandato divino y Eshu los acompaño para estropear sus propósitos.  Mientras que Elegguá es adorado como un Oricha capaz de abrir o cerrar los caminos de lo bueno y lo malo en nuestras vidas, Eshu es atendido con cautela para que no nos estropee el destino.  A Elegguá se le ruega y convence por medio de ofrendas a Eshu se le ¨soborna¨  Elegguá nos ayudara en todas nuestras acciones buenas o malas, Eshu las define como buenas o malas.  La similitud y confusión que se presenta en estas dos figuras viene dada por que ambos comen primero, los collares de ambos aunque no iguales son muy parecidos, además de que ambos tienen comportamientos similares.

Desde el punto de vista de sus atenciones las diferencias son mínimas y las similitudes inmensas. El que los Santeros den Elegguá y no Eshu, no es un asunto discriminatorio, es debido a que “los Eshus deberán ser montados o cargados según el ángel de la guarda de la persona, su ORI y su Oddun de Ifá” (1), algo que solo es competencia del Babalawo, mientras que Elegguá se entregara atendiendo al camino que le sea definido a la persona.  Gran parte de la confusión imperante, es responsabilidad únicamente de los Babalawos que cuando entregan Eshu lo hacen haciendo creer que se trata de Elegguá. Algo que se viene arrastrando debido a que durante mucho tiempo y sobre todo por la incapacidad de entender las religiones de origen Judea cristiana la figura de Eshu.  El mismo era comparado con el Diablo Cristiano o nuestro Alosi y para esconder esto, se le decían a las personas que Eshu era el Elegguá que entregaba el Babalawo.  Un Santero cuyo Elegguá no sea de cabecera, normalmente lo podrá identificar por una piedrecilla chica que vivirá junto a su Eshu, y que le fuera entregada por un Santero, por ser este el único que puede entregar este Oricha GUERRERO.  Atendiendo a la diferencia entre ambas figuras religiosa es que de manera tan acertada, el equipo de este sitio le indica que a Eshu solo debe darle de comer su Padrino Babalawo Y POR RECOMENDACIÓN DE ORULA.  Entienda que Eshu no es Elegguá y aun cuando no es un Oricha, tampoco se puede definir como ¨ALGO¨ malo o bueno, sino más bien Neutral. Además, como Eshu no tiene compromisos de tipo alguno con usted ni con nadie y cualquier error en su adoración o culto, podría traducirse en una muy desagradable experiencia, cuyas consecuencias negativas para usted, no seria nunca comparable con las travesuras de Elegguá es altamente recomendable que siga la opinión referida a la supervisión de un Babalawo, en caso de que sea necesario darle Eyebale.

Se dice que el único que conoce a Eshu y entiende su Naturaleza es Orula y el único que es capaz de enfrentarle es Obatalá, a quienes los santeros y los religiosos sensatos acuden, cuando se trata de frenar o desviar la acción negativa de Eshu en nuestras vidas.  Estas palabras más que confundir, podrán echar luz sobre la manera con que nos relacionamos con nuestros Orichas y Deidades, e imagino que le darán cierta explicación a alguno que otro religioso observador, que en algún momento, haya notado que luego de las cosas irle no muy bien acudieron a Eshu y en vez de resolver sus problemas estos se tornaron mas intensos, terminado luego perplejos antes la consulta del Oráculo de Ifá, cuando el sacerdote les identifica el problema como generado por desatender a su Elegguá!! Cuando realmente las dificultades se las esta ocasionando Eshu y bien probable nada tengan que ver con el tema de la atención y que para colmo de contradicciones y confusiones, el Babalawo se ponga a pregunta a Orula si Elegguá quiere algo, siendo muy probable que (en caso de ser un AYIKY) pida glotonamente comida (UN Chivo) solo por pedirla, aun a expensa de estar traicionando a la persona, pues no por que le den eso la defenderá contra las acciones negativas de Eshu, quien también comerá y desde luego que de manera mas reforzada puede ser su embate sobre el religioso sin consideración de tipo alguno hacia la ofrenda tan abundantemente ofrecida.

Luego de pasado los días de rigor y los problemas agravados, a lo mejor por que los muertos se lo dicen, el Babalawo preguntara antela misma situación si la persona en desdicha, deberá rogarle a Obatalá para que redefienda o por el contrario hacer sacrificios a su Ángel de la guarda, para que soborne a Eshu y le haga cambiar de postura. Por que debo decir QUE NINGÚN MORTAL PUEDE SOBORNAR A ESHU, eso le compete únicamente a su ángel de la guarda,  Con lo que quedara claro con este ejemplo una vez mas, el por que el tener SANTO HECHO es de tanta importancia para el religioso aun sea o no Babalawo. Pues Orula nunca intervendrá en estos asuntos más allá de sus consejos y recomendaciones.

Así que aquellos que puedan ver alguna similitud en estos ejemplos con sus decepciones respecto a la actividad de Elegguá en sus vidas, les invito a profundizar mejor en el asunto lo antes posible, pues no ha de ser culpado de indolente o ineficiente a Elegguá, ni a ningún Oricha por las acciones de Eshu y mucho menos por los acciones erradas o comprensiones superficiales de los hombres.  Elegguá, alcanza con tus brazos para mí, lo que yo con los míos no puedo. Eshu, te ruego que alejes de mi casa mi vida y mi familia, tus acciones negativas. Baba, vela por que Eshu las aparte de mí. ORI, concédeme la inteligencia necesaria para que sean transformados los actos oscuros de Eshu en acciones de luz en mi vida. Mi Ángel de la guarda, una vez más intercede por mí ante Eshu y sus acciones. Gracias Orúnmila, por las advertencias dadas”. Quien puede decir que lo anterior es verdad o falso?…Eso lo dejamos a criterio de cada quien.

(1)Es necesario hacer ésta acotación, se dice: “los Eshus deberán ser montados o cargados según el ángel de la guarda de la persona, su ORI y su Oddun de Ifá”. Normalmente, cuando una persona va a recibir a su Awofaka o su Ikofá, ya los babalawos que participaran en al ceremonia, tienen preparados los Eshus y demás menesteres. Por lo que sería un error, pensar que los eshus son montados según esto, ya que todavía ellos no saben ni quien es el ángel de la guarda de la persona y mucho menos su oddun de ifá, puesto que aun no se ha realizado. El buen babalawo, cuando fabrica un eshu, debe incluirle en la masa diferentes cosas (tierras, prendas de oro, hierbas, etc.) y lo que si puede, es invocar al Orí de la persona que lo va a recibir, mediante los rezos apropiados que se efectúan en su momento.
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dic 08

Los Cultos Sincréticos “Dioses sin Dueños”

Por: Natalia Bolívar Univ. de Barcelona

La iglesia católica no tiene el monopolio de Dios en Cuba. Desde que a esta isla llegó el primer negro esclavo, comenzaron a practicarse las religiones de origen africano y con el paso del tiempo devinieron las tres grandes creencias que existen en la actualidad: regla de Ocha o Santería, las reglas de Palo y la Sociedad Secreta Abakuá.

Las tres son cada vez más populares y gozan de muy buena salud, que es lo mismo decir de una aceptación creciente entre los pobladores de la mayor de las Antillas. Sus ritos son disfrutados tanto por practicantes como por cualquier otro cubano, dada la multiplicidad que se encuentra en una de estas ceremonias. Animales de corral son sacrificados en honor a los dioses, pero también hay comidas, frutas y aguardiente que los asistentes al rito, disfrutan como parte del homenaje a las deidades.

Increíblemente, un hecho que incluye arte, creencias, alegría, vida, amor, es valorado por desconocedores de la materia como religiones satánicas o diabólicas. Nada más lejos de la realidad.

El entorno sociocultural y económico en el que llegan a nuestro país las religiones africanas, y la somera revisión de que ha sido objeto su desarrollo como manifestación enraizada en Cuba, permiten afirmar que nos encontramos ante un fenómeno de autodefensa por parte de una religión primitiva y animista enfrentada a otra religión, la católica, que es aceptada universalmente.

La Santería – nombre popular con que ha bautizado nuestro pueblo a lo que verdaderamente se llama Regla de Ocha (Ocha = orisha: santo, deidad) – desde su aparición en Cuba con los primeros esclavos unidos en el temor implantado por la liturgia católica que infundía el pánico a sus mentes ingenuas, fue un culto individual, familiar, de hondas raíces. Vivió el esclavo asombrado ante el cambio de su estadio apacible en su Africa querida, por un régimen explotador que no podía entender; por el cruce de un océano lleno de peligros, encadenado y despojado de los hábitos de su vida diaria. Algunos de ellos, de estirpe real y procedentes de tribus con sensibilidades artísticas y estéticas, trasladaron esos conocimientos a descendientes y contemporáneos, que sirven hoy a nuevas generaciones de cubanos de inspiración inagotable.

En las postrimerías de la primera mitad del siglo XVIII, los esclavos practicaban en sus Cabildos llamados “de nación”, el culto a determinada deidad que imperaba en el seno de su tribu, en Nigeria, de la que procedían, ejemplo de ellas fue:

En la tribu de Oyó adoraban a Changó : Dios del rayo y del Trueno, deidad de la Guerra, dueño de la belleza viril y de los tambores Batá. Rey de Oyó. Sincretizado en Cuba por Santa Bárbara, Patrona de los Artilleros.

Las tribus de Egba, Nupe, Tapa, Abeokuta e Ibadan adoraban a Yemayá : Madre universal, deidad que representa al mar, fuente fundamental de la vida y es por ende dueña de las aguas. Madre de todos los orishas. Sincretizada en Cuba con la virgen de Regla, Patrona de la Bahía de La Habana y del navegante.

Las tribus de Ilesha, Ekiti y Ondo a Oggun : Dueño de los minerales, del hierro, de las montañas, del monte y las herramientas de trabajo. Sincretizado en Cuba por San Pedro. Dueño de las llaves divinas del Cielo.

Los de Ekiti, Osogbo, Iyesa e Ijebu a Ochún : Deidad dueña del amor, de la sexualidad, de la femineidad; símbolo de la gracia y la coquetería, dueña del río y las riquezas. En Cuba se sincretiza con la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, protectora de mujeres gestantes y parturientas.

Así sucesivamente, podríamos repasar, comparando todo el extenso panteón que rige la vida religiosa y todas las historias de santos y orishas que representan las fuerzas de la naturaleza y hacen las delicias de creyentes e iniciados en los cultos afrocubanos.

Cada una de estas deidades tenía elementos propios que la hacían diferente de las demás, y sin embargo, poseían dos denominadores comunes: la piedra y el caracol, que coinciden en las nuevas tierras donde el esclavo ha llegado gracias a los cantos, lamentaciones por su tierra perdida y a los toques de tambores resonando para sus adorados orishas.

El negro africano, con su inteligencia primitiva pero ágil para entender su entorno, escondió, silenció a sus dioses, enmascaró sus creencias bajo la apriencia de haber absorbido las de los amos blancos. Pero en lo profundo de su mente siguieron prevaleciendo las fuerzas de la naturaleza, de lo desconocido; su lengua, tan rica en matices; sus toques, que con variaciones tonales que llaman y cuentan historias de sus venerados orishas. Es en fin, su Africa trasladada, transplantada, imbricada en cada país que recibió aquellos cargamentos humanos esclavizados que al final se asentaron en tierras desconocidas, lo que acabó por atraer la atención, en ese período, de una raza supuestamente superior, que sucumbió con su mestizaje al encanto y la fuerza de lo primitivo.

Ingenuidad graciosa de la inteligencia pura, de la memoria gigantesca propia de su lucha por la subsistencia, por ocupar su lugar -el lugar que tenían en sus tierras ancestrales- su libertad en llanos y bosques, en ríos y montañas, su igualdad social. De todos estos conceptos mamaron desde pequeños los criollos de nuestra América, pero sobre todo de Cuba, conformando su personalidad de raíces interoceánicas. Hábitos, costumbres, sentido de independencia, comidas, ética familiar, llevan la impronta de los yorubas, los ararás, los congos, los haussas, los carabalíes; en suma de las etnias que más contribuyeron con su aporte cultural y que renacieron en tierras del Nuevo Mundo.

De los lucumíes o yorubas recibimos el legado de su larga y rica tradición sociocultural, su altivez, su inteligencia y su susceptibilidad, que los hace difíciles de atropellar; de los ararás, su seriedad, su hermetismo, su valentía; de los congos, dulces y alegres, su adaptabilidad con rasgos de timidez, su desconfianza, su introversión y su dedicación a los ritos religiosos. También heredamos la hombría y el machismo característicos de los carabalíes, fieles amigos, soberbios, violentos, vengativos, indomables, pero con gran sentido de la familia; la alegría de vivir, las bromas, el choteo y las guasas las heredamos de los haussas y de los mandingas adquirimos la habilidad, el tesón, la generosidad, la capacidad como negociantes, la hospitalidad y la franqueza.

De todos ellos nos nutrimos diariamente y en esa síntesis encontramos al verdadero cubano, que preserva con todas esas virtudes y defectos, el hieratismo de las etnias africanas.

 

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mar 01

Origen de la Maldición de Oggún

Por: Tomás Pérez Medina

Se dice que Obatalá vivía con Yembó, su mujer; junto a eHos vivían Elegguá, Oggún, Ochosi, Ozun y también tenían a Dadá, pero no vivía con ellos. Obatalá salía todos los días a trabajar, dejando a sus hijos en la casa, y cuando regresaba, Ozun era el que tenía que decirle lo que había pasado. Oggún era el que más trabajaba en la casa, por eso era muy mimado r todos tenían que obedecerle.

Oggún se enamoró de su mamá Yembó y quiso violarla muchas veces y obligarla a hacer algo indigno de un hijo bueno; pero Elegguá siempre estaba vigilando, se lo decía a Ozun y éste le llamaba la atención a Oggún. Este, que era el cocinero de la casa, viendo que Elegguá le estorbaba para sus planes, empezó a darle menos comida. Cuando éste se dio cuenta de que Elegguá se lo había dicho a Ozun, discutió con Elegguá y lo echó de la casa. Elegguá se quedó en la esquina dando vueltas sin entrar, mientras, Oggún cogió cuatro sacos de maíz y se los dio a Ozun, para entretenerlo comiendo y así no pudiera delatarlo, pero Elegguá no perdía de vista a Ozun.

Todos los días Oggún, a una misma hora, cerraba la puerta, como Ozun estaba comiendo, no veía nada. Un día Elegguá esperó a Obatalá y le dijo: «Papá, yo tengo algo que decirle, hace muchos días que no como.» «Por qué?», respondió Obatalá, y Elegguá le dijo: »Porque Oggún me echó de la casa»; entonces Obatalá le dijo: «Por qué?», y Elegguá respondió: »Porque Oggún no quiere que yo vea lo malo que él está haciendo en la casa» y Obatalá le preguntó: »Y cómo Ozun no me ha dicho nada?», Elegguá le contestó: <>Porque Oggún le da a Ozun mucha comida y éste se queda dormido»; entonces Obatalá le dijo: »Imposible, Ozun no puede acostarse y mucho menos quedarse dormido.» Elegguá le respondió: »Bueno papá, no diga nada de esta conversación y mañana, levantándose como de costumbre, sale para su trabajo, y a la hora, regresa a casa para que con sus propios ojos lo vea.» Aquello dejó muy triste a Obatalá, quien aquella noche no pudo dormir con tranquilidad, soñando y delirando todo el tiempo. Al otro día, Obatalá salió hacia su trabajo como de costumbre, pero se escondió detrás de los matorrales de mangle que había allí, y desde aquel lugar vio a Ozun acostarse y quedarse dormido al instante y también a Oggún cuando cerró la puerta. Obatalá lloró de sentimiento, cogió un bastón de mangle para apoyarse, porque le faltaban las fuerzas, y poco a poco, se acercó a la puerta de su casa, faltándole las fuerzas alzó el cayado y tocó a la puerta. Yembó oyó y dijo: «Tú ves, Oggún, qué necesidad tenía yo de buscarme este lío?», añadiendo: «Qué se va a hacer, yo abriré la puerta.» Oggún viendo que Yembó no era culpable, dijo: «Esto no, mamá, yo soy un hombre, seré el que abrirá la puerta», pero al hacerlo encontró que Obatalá tenía levantada la mano, para maldecirlo, y otra vez se anticipó y le dijo:

«Papá, no hables, no me eches maldición, yo mismo lo voy a hacer y mi maldición será que mientras que el Mundo sea Mundo, todo el trabajo que yo haga en este, Yo Oggún Aguanillé, Oggún ñanañile, Oggún cobú cobú, Ogún tucumbó; yo, Papá, de día y de noche trabajaré sin cesar para sostenerme.» Obatalá dijo:

«Ashé» (así sea); entonces Obatalá entró y dijo: «Yembó»; mas Oggún contestó: «No papá, mamá es inocente, no la culpes», y entonces Obatalá dijo a Oggún: «Tú no puedes vivir dentro de esta casa»; llamó a Ozun y le dijo: «Yo confiado en ti y tú por la comida te has vendido, desde ahora en adelante Elegguá estará de guardián y si Elegguá no come, nadie comerá en mi casa; tú, Elegguá, no pasarás más hambre y en esa puerta para entrar y salir hay que contar contigo; lo bueno y lo malo tú eres quien lo deja entrar y salir, y tú, Yembó, no voy a maldecirte, pero sí te digo que cualquier hijo varón que tengamos, yo, Obatalá, lo ma- taré»; Yembó lloró, sin decir ni una sola palabra. Oggún se fue y se hizo Oggún Alaguedé y empezó a trabajar en una herrería.

Pasa el tiempo y nace Orula, Obatalá lo coge, sin decir una sola palabra, se lo lleva lejos de allí; pero Elegguá lo sigue. Obatalá llega a un lugar donde había una mata de ceiba (araba), abre un hoyo y entierra a Orula hasta la cintura con los brazos hacia abajo, dentro de la tierra. Elegguá ve todo eso y se lo cuenta a Yembó, ésta llorando, le mandaba a escondidas todos los días comida a Orula con Elegguá; pero desde el momento en que Obatalá enterró a Orula, se olvidó de todo.

Poco después nació Shangó, era un niño muy hermoso. Obatalá lo cogió entre sus manos, se compadeció de él y no quiso hacerle daño; entonces pensó que Dadá, su hija mayor, podía cuidarlo, ya que vivían separados, y así no viendo a Shangó, no podía hacerle daño, y se lo llevó para que lo criara Dadá. Pasaron los primeros años, un día Dadá quiso que Shangó viera a sus padres; lo vistió con un traje muy limpio y se lo llevó a Obatalá; cuando éste lo vio se puso contento, en cambio Yembó estaba triste, porque se acordaba de Orula. Shangó estaba vestido de colorado. Obatalá se lo sentó en las piernas y Shangó le preguntó por qué su mamá lloraba y no estaba contenta con él. Obatalá le respondió: «Yo te lo diré con calma, hijo mío», y le dijo a Dadá:

«Quiero que todos los días me traigas a Shangó», y Dadá así lo hizo. De ahí nace el canto de Shangó, que dice: «Achá guó guó» (siendo chiquito Shangó, Obatalá le contaba toda su vida). Dadá traía diariamente a Shangó junto a Obatalá y éste sentándolo en sus piernas, le contaba día a día lo que Oggún había hecho.

Así creció Shangó, pero con odio y rencor hacia Oggún.

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