ene 16

Ojo rnejeji Èsù: Las dos caras del mensajero divino

Hace mucho tiempo había dos olóko (granjeros) que crecieron juntos en una aldea ubicada cerca de igbó (bosque). Cuando eran niños vivían en el mismo recinto compartiendo las comidas, jugando y aprendiendo la sabiduría de sus mayores. Cada uno llamaba al otro Arákùnrin (hermano). 

Cuando los Arákùnrin alcanzaron la edad de àkòkò ti okùnrin (pubertad), fueron llevados ante Ògún (Espíritu del Hierro) para ikoláabé (circuncisión) y ante Ifá para adivinación. Ifá dijo que vivirían todas sus vidas en granjas adyacentes. Ifá dijo que debido a que eran tan unidos, su abundancia dependería de la cooperación mutua. Ifá dijo a los Arákùnrin, que sería Èsù (Mensajero Divino) quien les enseñaría Awo àjosepò (el misterio de la cooperación), Awo igbó (el misterio del bosque), Awo Oko (el misterio de la agricultura) y Awo ofò-àse (el misterio de la capacidad de comunicarse con los Orisa). 

Ifá les advirtió que si no hacían regularmente ebó (ofrendas a Èsù) llegaría el día en que Èsù los separaría. Si ese día llegaba, vivirían sus vidas como enemigos y sufrirían la vejez en la pobreza. 

Los dos jóvenes no podían imaginar el estar separados, no podían imaginar el ser enemigos, no podían imaginar el vivir su vejez en la pobreza. Ambos pensaron que Ifá se había equivocado acerca de su destino. No vieron ninguna razón para hacer ofrendas a Èsù. Descuidaron el altar de Èsù, el que estaba a la entrada de su aldea. Supusieron que su vida de felicidad nunca cambiaria.

Algunos años más tarde los dos jóvenes se casaron y comenzaron a criar sus familias. Juntos habían ido a igbó (bosque) y despejado un terreno para Oko (granja). Ambos Oko eran del mismo tamaño, en ambos Oko crecían las mismas cosechas, y los hombres continuaron su amistad mientras trabajaban juntos atendiendo la tierra. Uno de los jóvenes había aprendido de su padre las técnicas de arrancar las malezas y despejar las malas hierbas. El otro hombre había aprendido de su padre las técnicas para secar semillas y la mecánica del riego. Dependía uno del otro para asegurar que las cosechas de cada año proveyeran suficiente alimento para mantener a sus familias y que sobrara lo suficiente para comerciar en ojà (mercado). 

Ambos Oko estaban separados por un estrecho sendero que iba desde el río hasta la aldea. El sendero se usaba muy poco puesto que no había otros campos en la vecindad. A menudo los dos hombres trabajaban semanas y aun meses sin ver a nadie viajar por la carretera que dividía sus campos.

En el día en que Èsù decidió viajar por el sendero que corría en medio de los dos Oko, Èsù recordó las palabras de Ifá. Èsù reconoció a los dos olóko (granjeros) como a los hombres que siempre pasaban por su altar a la entrada de la aldea sin hacer ebó (ofrendas). Ambos jóvenes continuaban creyendo que eran hábiles en Awo Oko (el misterio de la agricultura). Entre ambos pensaban que tenían todo el iré (buena fortuna) que necesitaban para mantener la abundancia. La vida parecía plena para ambos.

Èsù se escondió entre los árboles y miró trabajar a los dos hombres. Cuando estaban inclinados sobre la tierra, Èsù retiró de su àpò-gùn (talego o bolsa) efun (tiza blanca) e Ìrosùn (polvo de madera roja). Tomó ewe (hoja amplia) y mezclo el efun (tiza blanca) con omi-tútù (agua fresca), haciendo òdà’ fun (haciendo pintura blanca). Tomó otra ewe (hoja amplia) y mezclo el Ìrosùn (polvo de madera roja) con omi-tútù (agua fresca,) haciendo òdà pupa (pintura roja). Usando sus dedos Èsù se pinto el lado derecho de su cara pupa (rojo) y el lado izquierdo de su cara fun (blanco). 

Luego de colocar la òdà (pintura) que quedaba de nuevo en su àpò’gùn (talego o bolsa), Èsù camino por el sendero cantando Orò Èsù tó tó tó akoni; que significa “la palabra del mensajero divino siempre es verdadera”.

AI acercarse Èsù a los dos hombres que estaban trabajando sus granjas, ambos levantaron la cabeza para ver quien estaba cantando. Èsù estaba directamente entre ellos cuando levantaron sus cabezas. Usando el mismo gesto con cada mano, Èsù les llamo de nuevo la atención a la tierra. Cada olóko (granjero) sólo lo vio por un instante. 

Luego de que Èsù se perdió de vista, el arákùnrin (hermano) del lado derecho del camino dijo “¿Quién era ese hombre extraño con ojú’fun (cara blanca)?”. 

Arákùnrin (hermano) del lado izquierdo del camino respondió, ¿Quieres decir el hombre extraño con ojú pupa (cara roja)?”. 

Ambas preguntas fueron hechas inocentemente, pero la discusión pronto condujo a un desacuerdo, el desacuerdo llevo a una discusión y la discusión llevo a una pelea. Antes de que el asunto pudiera ser resuelto, los olóko (granjeros) estaban rodando por el suelo arrancando sus cosechas y destruyendo los boniatos maduros.

El daño hecho a la granja causó escasez de comida; no quedaron suficientes boniatos para alimentar a sus familias; no había ningún sobrante para llevar a ojà (mercado). Cada uno de los jóvenes quedo tan enojado por lo que había ocurrido que nunca más se hablaron.

Desde ese día, quienes alaban a Èsù siempre dicen: “Èsù ma se mi o” que significa “Mensajero Divino no me confundas”. 

INTERPRETACIÓN: 

El papel de Èsù en el culto Òrìsà es multidimensional. En este relato dos amigos han sido aconsejados por la adivinaci6n sobre el hacer ofrendas a Ella como una base para su buena fortuna. Se les dijo que Èsù les enseñaría las destrezas necesarias para ser granjeros eficaces, el hacer uso de los elementos naturales en el bosque y el aprender las lecciones necesarias para la abundancia. En ese momento, Èsù es presentado en su papel de El Mensajero Divino. En todos los rituales Ifá, Èsù es el nexo entre el lenguaje de los humanos y el lenguaje de los Òrìsà. El ritual Ifá comienza con una invocación a Èsù para que Èsù pueda dirigir el poder de la plegaria a su destinatario deseado. El ritual Ifá también termina con una invocación a Èsù para que aquellos que estén participando en la ceremonia puedan retornar a la conciencia normal.

En la mayoría de las formas del ritual centrado en la tierra, la capacidad de comunicarse entre humanos, Espíritus y Fuerzas en la Naturaleza está relacionada usualmente con los poderes de intuición que son generados por el “Tercer Ojo”. Esta idea se encuentra en la tradición yogui, que identifica diversos centros de poder en el cuerpo humano que se llaman chakras. Ifá también utiliza un sistema de chakras que a veces se denominan àwùjè. En términos literales el àwùjè es el centro de la parte superior de la cabeza. Ifá enseña que es a través de este portal que el àse (poder) de los Òrìsà pasa antes de ser procesado a través del resto del cuerpo.

El àwùjè o chakra que conecta directamente la conciencia humana con la conciencia de los Òrìsà se llama àwùjè. Según Ifá el ìwùjè está localizado en la región media central de la frente. Esto es un poco más alto que la posición asociada con el tercer ojo en la tradición yogui. 

Cuando este centro de poder es correctamente activado los impulsos que entran al cuerpo desde el mundo exterior pueden ser traducidos en impresiones intuitivas. El modo en el que esto se hace varía para cada persona. La intuición puede tomar la forma de sentimientos fuertes, visiones, sonidos y estados alterados complejos en los cuales la persona experimenta dimensiones extraordinarias del Ser. Durante los rituales de iniciación al Awo Òrìsà, el ìwùjè es abierto por medio del uso de remedios herbales que son aplicados directamente en la frente.

En este relato, la advertencia de hacer ofrendas a Èsù es una instrucción para los dos amigos de desarrollar sus poderes de intuición para que puedan comunicarse con los Espíritus del Bosque. Ifá enseña que hay una amplia variedad de espíritus elementales que mantienen el equilibrio y el orden en el bosque y bajo la tierra. Estos Espíritus caen bajo un agrupamiento natural de Fuerzas Naturales llamadas Ògbóni. La palabra Ògbóni se traduce como “Sabiduría de la Tierra”. Los espíritus elementales asociados con Ògbóni guían la conciencia de los animales y las plantas. Usualmente no entran en la clasificación de Espíritus conocidos como Òrìsà debido a que no se manifiestan en forma personificada.

El consejo de Ifá a los dos granjeros fue el de mantener una relación respetuosa con Èsù para que pudieran realzar su capacidad de comunicarse con aquellos espíritus elementales que tendrían un impacto directo sobre la productividad de sus granjas.

Además del consejo de Ifá, hay una advertencia. A los dos amigos se les dijo que si no hacían ofrendas regulares a Èsù llegaría el día en el que Èsù los separaría. Esta es una advertencia común en muchas de las historian asociadas con Èsù. Frecuentemente esto se mal interpreta como una indicación de que Ella es malo o dañino. Sería más exacto decir que Èsù está funcionando en su papel como el Ejecutor Divino. Quienes ignoran las cuestiones del crecimiento espiritual eventualmente sufren las consecuencias de su descuido. 

Los dos amigos creían que nada los podría separar. Pensaron que todo lo que necesitaban era la amistad del otro para sobrevivir en el mundo. El relato aquí está haciendo una afirmación muy Clara de que aquellos que viven en la Naturaleza deben respetar los modos de la Naturaleza para poder aprovechar sus bendiciones: Ignorando su relación con Èsù, los dos hombres están resistiéndose a cualquier comunicación con los Espíritus Elementales que mantienen el equilibrio ecológico en el bosque y en la granja. Es posible faltarle temporariamente al respeto a las Leyes de la Naturaleza, pero tal desconsideración implica siempre pagar un precio 

Si contaminamos el agua en el río, el agua eventualmente se volverá impotable Si agotamos el suelo en la granja, eventualmente las plantas no crecerán. Si destruimos grandes segmentos de la selva, los efectos sobre el clima y la densidad, del aire pueden perturbar la fertilidad de grandes secciones de la tierra. Cuando cualquiera desconsidera la Ley Natural por un periodo extenso de tiempo, la Naturaleza se las arregla para reaccionar en el interés de la auto preservación. Reacciones como sequía y hambrunas pueden parecer ásperas y perturbadoras. Sin embargo, desde una perspectiva metafísica, las catástrofes naturales pueden ser entendidas como intentos por parte de las Fuerzas de la Naturaleza de comunica información fundamental sobre la dinámica del Ser. La Tierra es un sistema autor regula torio que hará lo que sea necesario para sobrevivir. Debido a que la Tierra tiene esta capacidad, la cuestión fundamental ecológica no es la de como salvar el planeta; la cuestión real es: que pueden hacer los humanos para continuar viviendo en la Tierra. 

En las escrituras de Ifá, generalmente es Èsù quien lleva advertencias ecológicas de la Naturaleza a los humanos. Cuando Èsù está llevando una advertencia del Espíritu, Èsù toma el papel de Entrampador. No hay nada demoníaco o siniestro en el papel Espiritual de Entrampador en ninguna religión centrada en la Tierra. La función del Entrampador siempre es la de forzar la conciencia humana hacia una comprensión más profunda del Mundo. Esto se hace generalmente sacudiendo hasta aflojarlas las formas rígidas de pensar que limitan al pensamiento humano. 

En este caso Èsù pinta un lado de su cara de blanco y el otro lado de su cara de rojo. La discusión entre los dos ex-amigos está arraigada en las limitaciones de su propia perspectiva relativa. Cada uno de los hombres considera tener la razón y que el otro es quien está equivocado. En el corazón de su disputa esta la incapacidad de considerar la posibilidad de que ambos puedan tener razón. El mundo descrito por Ifá raras veces es un mundo de “o esto o aquello”. En la mayoría de los casos es un mundo de “esto y aquello”. Esto sugiere que la conciencia es una realidad constantemente cambiante. Una información que puede ser verdadera para una persona en un día determinado, puede no tener valor para algún otro en una circunstancia diferente. El valor relativo de la información objetiva solo puede ser evaluado desde una perspectiva amplia, y es Èsù quien juega un papel clave en proveer esa perspectiva.

Cuando los humanos se vuelven demasiado fijos en sus maneras, demasiado rígidos en su pensamiento y demasiado dogmáticos en sus respuestas a otros puntos de vista, es Èsù quien revuelve la mezcla y fuerza el tipo de reevaluación que puede conducir a la iluminación. 

En este relato la perturbación causada por Èsù no conduce a la iluminación, sino que lleva a una discusión, a una pérdida de amistad y a la pobreza. El punto aquí es que la Naturaleza siempre responderá a aquellos quienes estén necesitados de transformación espiritual, pero no todos quienes se vean bendecidos con la instrucción de Èsù captaran el significado de la lección a aprender. Dentro del contexto de Ifá cada perturbación se considera una oportunidad para el aprendizaje y el crecimiento.  

La transformación espiritual siempre contiene un elemento de opción, un elemento de libre albedrío y un elemento de responsabilidad. Aquellos que no estén dispuestos a abrazar estas cualidades proyectan su debilidad en el mundo y sostienen que Èsù es elénìní (demoníaco). La escritura de Ifá es muy Clara en   cuanto a que los demonios no son Fuerzas Espirituales generadas por la Creación. Los demonios son invenciones humanas creadas e invocadas por quienes se  resisten al cambio.

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ago 15

La ley de Eshu

Habiendo hecho un pequeño viaje por el tiempo y la geografía, sólo con el objetivo de mostrar la coherencia de los sistemas naturales con el compromiso recíproco entre el hombre y las divinidades, cumple volver al tema específico de este trabajo. Nuestro tema es Eshu, el caminante, señor de las comunicaciones, y nos pondremos de lleno a evaluar sus significaciones. Según hemos aprendido, la llamada Ley de Eshu descansa sobre tres columnas principales, que luego desarrollarán a su vez fundamentos accesorios. No hay un orden rígido en esta enunciación, pero generalmente suele citarse siempre en primer término el punto siguiente.

LA PALABRA DE ESHU ES LEY. Este punto aparece como muy claro en su sentido, sin embargo vamos a desarrollarlo conceptualmente aún sin tener necesidad de efectuar una exégesis. Como oba ara -dueño del cuerpo físico, límite entre orun y aiye- es función de Eshu la absorción y la secreción de la materia, esto es lo que entra y sale luego del cuerpo. La comida entra por la boca, pasa por el aparato digestivo y se procesa, sale cambiada por los agentes químicos en forma de materia fecal por el extremo del recto. Tenemos pues un punto A de comienzo, un punto B de fin de procedimiento. Entre A y B se operaron procedimientos químicos biológicos que retiraron del alimento los elementos nutrientes, transportando la energía a través de la sangre a todos los demás órganos y tejidos. Orificios de entrada y salida pues, son de Eshu, aunque muchas veces se asocie el intestino con Shapana -y no discordamos tampoco- vemos en ellos plasmados la función integradora/desintegradora/reintegradora que se puede simbolizar por el círculo.

Nótese que además son zonas de gran sensibilidad y vinculadas consciente o inconscientemente con el placer y el sexo. Pero la boca, además es la sede del habla, donde el aire se vocaliza y se establece un sonido que puede ser entendido por otros. Eshu es comunicador, y por tanto en los sistemas oraculares africanos es quien traduce las palabras de los Orishas al hombre, puesto que sin este servicio realizado por él, los odu o caídas del Dilóggun o los Ikines serían ininteligibles. Su función de mensajero, además, en la que cada mensaje debe llegar en tiempo y forma para que no se produzcan desequilibrios -y por la que es remunerado convenientemente, en forma lógica-, en fin, todo esto se desprende del enunciado en su cristalinidad. Pero hay más: por ser Eshu transmisor de la palabra está sujeto a ella. De esta manera, cumple la ley. Es responsable de ella como sujeto jurídico activo y pasivo a la vez. Y esto significa que, Eshu cumple con lo que dice… o no es Eshu. “Todo Exu, que ri quando fala, fala em sério” . El otro eje de acción o lado del triángulo funcional del fundamento, es transmitido más o menos con el siguiente axioma: ESHU NO LLEGA AL MUNDO PARA SER UN ELEMENTO DE DISCORDIA.

Lectura completa y discusión aquí

 

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jul 11

Cuando se separaron Eshu-Elegguá

Obbatalá llamó un día a Eshu para que fuera a buscar a Elegguá, pues Olófin solicitaba su presencia y nadie quería provocar la ira de Olófin, ni siquiera Eshu; así que este se fue a buscar a Elegguá, pero como fuerza del mal cuando estaba llegando Elegguá a donde estaba esperándole Obbatalá, Eshu puso una trampa a Elegguá y lo tumbó al suelo. Luego fue a donde estaba Obbatalá y le dijo que ya había avisado a Elegguá pero que este no acababa de llegar.

Obbatalá le dijo que no importaba cómo, pero que tenía él que buscar a Elegguá y llevarlo ante él, de lo contrario, Eshu pagaría con su cabeza pues así le había dicho Olófin, quien todo lo sabe y todo lo ve.

Eshu asustado se fue a buscar a Elegguá que permanecía en el suelo y le dijo que se levantara y fuera rápidamente con él a ver a Obbatalá. Elegguá se negó y esto desespero al Eshu, al punto de decirle que le daría lo que él quisiera. Elegguá le dijo entonces que para levantarlo, le diera 101 palomas.

Eshu, era rico, y su riqueza consistía en la cantidad de palomas que poseía, así que no le dijo que no a Elegguá, y le dio 101 palomas. Pero luego Elegguá le dijo que quería 101 palomas más, de lo contrario, seguiría tumbado en el suelo y Eshu por temor a Olófin, le dio lo que pedía. Elegguá que conocía que la fortuna de Eshu residía en las palomas le fue pidiendo palomas hasta que Eshu luego de traerle 101 palomas se lamentó diciéndole que ya no le quedaban palomas para darle y que le había arruinado.

Le tranquilizó Elegguá y le dijo que ya iría con él y así hizo. Se levantó y fueron hasta dónde estaba Obbatalá. Este enterado de lo que había pasado dictaminó que a partir de ese momento, Elegguá sería Osha y Eshu no. Y que se separarían siempre que fuese necesario con las 101 palomas que Eshu le dio a Elegguá, por lo que Eshu quedaría imposibilitado de poseer o comer paloma nunca más.

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mar 05

El Ardidoso, tejido de una relación imaginada.

Por: José Alberto Cabán Torres
Facultad de Humanidades
Universidad de Puerto Rico en Río Piedras

Antes de que se comience cualquier lectura de este texto considero que es meritorio aprovechar algún espacio para aclarar un aspecto importante. Debo ofrecer una definición, aunque sea mínima, de un concepto clave en este trabajo, a saber, operador. Técnicamente, un operador es algo o alguien que, al actuar o ser utilizado, produce efectos específicos. Aquello a través de lo cual algo deviene o se transforma es entendido aquí como un operador o algo operaticio.

Yoruba es el etnónimo de un grupo que, desde hace una buena cantidad de siglos, se ha asentado en la parte occidental del continente africano, específicamente en la parte sur occidental de Nigeria y la parte sur oriental de la República de Benin. No se trata de un grupo humano homogéneo. Por el contrario, se trata de un gran grupo, a su vez, segmentado en pequeñas agrupaciones, entre las cuales existen rasgos culturales en común. Esta comunidad que existe puede entenderse, históricamente, si tomamos en cuenta que las agrupaciones mencionadas arriba emergen de otras ya establecidas. De tal manera que, al emerger de esta forma, adoptan y redefinen cuestiones culturales de sus predecesores. Por otro lado, no hay que minusvalorar las luchas de poder que entre diferentes sub grupos yoruba han ocurrido y que han llevado, en algunas ocasiones, a que algún grupo domine políticamente a otros. El dominio político puede llevar a que la cultura del dominador y, de hecho, del dominado, entren en un interplay que resulte en viajes, de un lado para el otro, de prácticas significantes y que lleve a que se concreten ciertas similitudes entre diversos sub grupos. Este último caso se ha evidenciado con la relación que el imperio de Oyo sostuvo con otras jefaturas yoruba entre los siglos XVIII y XIX. En última instancia debe tomarse en cuenta que, también, las comunidades, se han generado a partir de intercambios del tipo comercial y por las migraciones de un lado para otro que han sido una constante no sólo entre los yoruba sino en el continente africano en general.

Entre los aspectos culturales que comparten los diferentes subgrupos yoruba está la religión. No quiero con esto establecer que todos los subgrupos practican de manera idéntica sus ritos. A lo que me refiero, por ejemplo, es que entre todos los subgrupos existen elementos que son comunes. Uno de ellos es la creencia en la existencia y los poderes de los orisha, es decir, deidades. Existen, de hecho, orisha pan yoruba y orisha locales. Aquellos orisha, cuyo culto ha sido adoptado por la mayoría de los subgrupos se les conoce como orisha pan yoruba. Sin embargo, deberá tenerse en cuenta que paralelamente al culto de estos orisha pan yoruba, existen los cultos a orisha locales, distintivos de cada región. Entre los orisha pan yoruba generalmente se incluyen a Obatalá, Oshún, Yemojá, Shangó, Ogún, Oyá y a Eshu. Por otro lado, algunos orisha locales son Asogborodero (de la localidad de Ketu), Aitonlá (también de Ketu) y Ondo (de la localidad de Ipobé), entre muchos otros.

De todos los orisha antes mencionados, en el que centraré la atención es en Eshu. Las razones para ello quedarán claras más adelante pero, por ahora, bastará adelantar que este orisha ciertamente permite establecer un vínculo trasatlántico entre África y Puerto Rico y, como tal, me permite visualizar de una manera particular como se manifiestan las africanías en el Caribe.

Como resultado de trabajo de campo, entrevistas, conversaciones, lecturas y observaciones de campo se desprende que el orisha Eshu es considerado como uno de carácter sine qua non en la religión yoruba, tanto en Africa occidental como en la diáspora. Entre sus múltiples características, y a modo de ráfaga, se podrían mencionar las siguientes: tramposo; mentiroso; burlón; caprichoso; juguetón; malvado; estorboso; manipulador; escurridizo; bebedor; fumador (de tabaco y marihuana); glotón; subterráneo (afín con actividades ilegales); cizañero; obstaculizador; viril; omnipotente; agitador; interesado; desafiante; hipócrita; niño; anciano; perturbador; destructor; omnisciente; omnividente; todo lo escucha; siempre se sale con la suya; harapiento; bien vestido; maloliente; perfumado; amigable; enemigo acérrimo; primero; último; comparado con Satán y benevolente a la vez. Sin embargo, además de todas estas características importantes de Eshu, este orisha posee otras que son, seguramente, más importantes para el argumento central de este texto y me refiero a que Eshu es considerado como mutante; viabilizador; posibilitador; comunicador; transportador; enlace y dueño del ashé. Ante todo, Eshu es un orisha que, entre otras funciones, posee la de intervenir y hacer que algo ocurra o se transforme.

Sin ánimos de caer en el fetichismo de la evidencia pero, tampoco queriendo que las características de tan importante orisha queden expuestas y nada más, es importante remitir a algunos mitos en los cuales se evidencian, sobre todo, las últimas características mencionadas de este personaje. Cabrá también tener en cuenta que originalmente todo el saber comprendido en el sistema de conocimiento yoruba llamado Ifá era ágrafo. En la medida en que la tecnología de la escritura se hizo accesible a iniciados de esta religión, tanto en Africa como en el Caribe, muchos mitos hicieron su viaje desde la oralidad hasta la escritura. Como resultado de ello, surgieron, y han seguido surgiendo, libros que contienen cierta cantidad de mitos o patakí, conocidos comúnmente en el Caribe con el título de Tratado de Odu de Ifá. Ningún tratado es más fidedigno que otro ya que se trata de información venida de la oralidad y en las tradiciones ágrafas la originalidad y la autenticidad no son criterios que necesariamente sirvan para evaluar algún relato. En este caso, pueden existir, y es lo que quiero establecer, tantos mitos sobre Eshu como sean capaces las imaginaciones creadoras de los iniciados e iniciadas en la religión yoruba. Por otro lado, también es necesario que se tenga en cuenta que los mitos están organizados por signos adivinatorios. Los iniciados en la religión yoruba reconocen un total de 256 signos adivinatorios. Cada uno de ellos posee cierta cantidad de relatos míticos en los cuales los diversos orisha fungen como personajes.

En el odu Ifá (signo adivinatorio de Ifá) Ejiogbe se narra que en una época, Eshu, habiendo sido propiciado por Orunmila, orisha dueño del sistema adivinatorio de Ifá, le llevaba información a éste que recopilaba de los actos rituales de otros orisha. Es decir, Eshu le llevaba a Orunmila conocimiento religioso específico, Orunmila lo anotaba en una libreta y luego lo estudiaba. Esto ocurrió asi por un tiempo indeterminado hasta que en una ocasión, los orisha escucharon que Orunmila tenía fama de sabio. Ellos decidieron ir a probar a Orunmila. Cuando llegaron a su casa y comenzaron a probarlo, Orunmila demostró poseer gran sabiduría sobre ritos, procedimientos y mitos religiosos. En este primer mito expuesto, puede verse claramente que fue Eshu el que, con sus acciones, permitió el paso desde la ignorancia hasta la sabiduría. De hecho, en este odu se establece la importancia de propiciar a Eshu para obtener todo aquello que se desee en la vida. Eshu es presentado precisamente como posibilitador y viabilizador, características que se habían resaltado antes. En ese mismo odu también se narra cómo Orunmila pudo acceder al control del mundo con la ayuda de Eshu. Se narra que Olofin, Dios supremo de los yoruba, estaba cansado y quiso delegar el control del mundo. Sin embargo, no estaba muy seguro de a quién dejárselo. Como posibles candidatos aparecieron ante él la muerte (Ikú) y Orunmila. Olofin dispuso que debía haber una competencia entre ellos y que quien resultara ganador sería declarado regente del mundo. La competencia consistiría en ver quién podía estar sin comer por tres días. Olofin les advirtió a los competidores que Eshu los estaría vigilando todo el tiempo y en todo lugar para ver si alguien hacía trampa. Comenzó pues la competencia y llegado el segundo día ambos competidores estaban hambrientos. Entonces, narra el mito que Eshu se le acercó a Orunmila y le dijo que si le ofrecía un gallo él dejaría que comiera y de esa forma no pereciera de hambre y ganara la competencia. Orunmila le ofreció el gallo a Eshu y luego de sacrificado juntos se lo comieron. Después de abastecerse bien, ambos enterraron las sobras para que no quedara evidencia. Inmediatamente después de haber enterrado las sobras llegó la Muerte al lugar en donde se encontraban y al verlos con cara de satisfacción, sospechó y comenzó a buscar en la basura para ver si encontraba evidencia de que Eshu y Orunmila habían violado la reglas de la competencia. Sin embargo, al buscar en la basura le dio motivos a Eshu para informarle a Olofin que la Muerte estaba buscando comida en la basura y no había cumplido con las reglas establecidas. Finalmente, Orunmila fue declarado ganador y, como tal, regente del mundo. Como puede verse claramente, Eshu aquí aparece como aquél que posibilita, nuevamente que hace viable, que permite el paso de una situación a otra. Aparecen también aquí las cualidades de embustero y tramposo de Eshu, características fundamentales ya que es a través de estos artilugios que Eshu, generalmente, permite la ocurrencia o la transformación. Estas características seguirán siendo una constante en los mitos subsiguientes.

En el odu Ifá Orbe Ka se narra que Orunmila se disponía a comenzar un viaje y antes de salir adivinó para él mismo. El oráculo de Ifá le advirtió que antes de que saliera hiciera una obra de limpieza para que no enfrentara dificultades en su viaje. Orunmila pensó que no se trataba de algo grave y decidió hacer dichas obras durante su viaje. Habiendo llegado a un pueblo desconocido por él, Orunmila vio en la entrada de ese pueblo que las ramas de un árbol de nuez de kola rebasaban un muro de cemento. Como Orunmila vio que dichas ramas daban para la calle, decidió sacar su cuchillo y cortar varias de esas nueces para comer. Mientras estaba cortando algunas nueces apareció el dueño del predio en donde estaba sembrado el árbol e increpó a Orunmila y lo acusó de ladrón. Acto seguido comenzaron a discutir fuertemente y pelearon. Durante la pelea Orunmila tenía su cuchillo y no lo soltaba. De tal forma que entre movimientos, la navaja le hirió sus manos en varias ocasiones. Orunmila logró escapar con sus manos heridas. Posteriormente el dueño del predio fue a donde el rey para pedirle que buscaran al ladrón que le había robado frutos de su árbol. El rey le preguntó que cómo lo identificaría. El dueño del predio le contestó que la marca que identificaba al ladrón eran cortaduras en sus manos. En ese tiempo ningún ser humano poseía líneas en las manos por lo que pensaron que se haría fácil identificar al ladrón. El rey ordenó que a la mañana siguiente, todos los habitantes del pueblo debían presentarse en la plaza pública con el propósito de identificar al ladrón. Orunmila, mientras tanto se refugió y volvió a consultar el oráculo, el cual le recomendó que debía sacrificarle un gallo a Eshu para que éste interviniera a su favor en esa situación. Orunmila así lo hizo. Entonces Eshu, habiendo recibido lo que quería, esa misma noche, con un cuchillo, mientras todos estaban durmiendo en el pueblo, le cortó las manos a cada persona. A la mañana siguiente, todos los habitantes del pueblo en efecto se presentaron en la plaza pública y el dueño del predio reconoció físicamente a Orunmila. El rey le pidió que mostrara sus manos y vio las cortaduras. Sin embargo, en ese mismo instante la gente protestó ya que todos tenían las manos cortadas. De tal manera que todos eran, técnicamente, culpables. Finalmente, al no poderse utilizar las cortaduras de las manos como identificación de Orunmila, éste quedó liberado de toda acusación.

En el odu Ifá Oyekun Iroso se narra había un pueblo en el cual una mujer muy hermosa tenía dos pretendientes. Uno de ellos era adinerado y otro era pobre pero, era babalawo, es decir, iniciado en el culto a Orunmila. Una tarde la muchacha citó a los dos pretendientes para que le ofrecieran algo de valor y a partir de ahí ella decidiría con quién se iba a casar. El babalawo, antes de ir a la cita, consultó el oráculo de Ifá, el cual le recomendó que le sacrificara un chivo a Eshu para que fuera el elegido. El babalawo así lo hizo. El día del encuentro, se presentaron los dos pretendientes ante la joven y ella le preguntó al adinerado cuál era su ofrecimiento. El adinerado respondió que tenía muchas riquezas para ofrecerle y que si se casaba con él nada le faltaría. Luego le preguntó al babalawo, el cual le respondió que su mayor riqueza era el conocimiento oracular que tenía y que con eso iban a superar cualquier dificultad que pudiera aquejarles como pareja. La mujer, que era muy incrédula, le pidió al babalawo que adivinara para ella para ver si verdaderamente el oráculo funcionaba. El babalawo adivinó y le reveló que esa misma tarde ella se reuniría con su padre. La joven comenzó a reirse a carcajadas afirmando que eso era imposible porque su padre estaba muerto. La mujer decidió, antes tales condiciones, que se casaría con el adinerado. El babalawo volvió para su casa muy triste y quejándose ya que no entendía cómo era posible que, habiendo hecho lo que el oráculo le había recomendado, no había sido el escogido. Eshu, que estaba cerca de la caso del babalawo, lo escuchó y decidió que era hora de actuar a favor del babalawo. Entonces, Eshu, guiñando sus ojos, se convirtió en un hombre muy apuesto y caminó por la calle donde sabía que iba a encontrar a la joven. Cuando la joven lo vio quedó prendada de su belleza y comenzó a admirar su belleza . Eshu le preguntó a la joven si ella era capaz de hacer cualquier cosa por él. Ella le respondió que sí. Eshu le pidió que se trepara en un árbol de mangó que había cerca y que le trajera el mejor fruto que encontrara. Ella lo hizo si titubear. Cuando se encontraba en lo alto del árbol, Eshu volvió a guiñar sus ojos y provocó que la mujer resbalara. Al caer al suelo, la mujer murió. Inmediatamente la voz se corrió en el pueblo y todos los habitantes rodearon el cadáver de la joven. Al poco tiempo, una vez que el babalawo estaba entre la multitud que rodeaba el cadáver, Eshu volvió a guiñar sus ojos y la mujer resucitó. Cuando despertó, comenzó a gritar el nombre del babalawo. Este, que se encontraba entre la multitud, se le acercó y ella comenzó a contarle que mientras estuvo muerta se reunió con el espíritu de su padre, quien le recomendó que se casara con el babalawo ya que él era el único que la podía hacer feliz.

A través de estos dos últimos mitos claramente se presenta la figura de Eshu como un facilitador, como un viabilizador, una entidad sin la cual algo no puede ocurrir y/o transformarse. En este sentido es que entiendo que Eshu es un operador. Eshu permite que algo ocurra o se transforme actuando, es decir, operando, haciendo algo para que ocurra lo que el quiere. Por esto, no es preciso entender a Eshu como un puente. Un puente enlaza pero no hace nada de por sí para viabilizar ese enlace. Eshu hace y son sus acciones las que promueven cambios.

Río Piedras
De antemano deberá quedar claro que no se pretende aquí definir de manera absoluta aquello que Río Piedras es o ha sido. De ninguna manera se intenta ofrecer una visión amplia del espacio que atañe. Por el contrario, serán las definiciones “atómicas”, es decir, diminutas y hasta quizá extremadamente específicas las que funcionarán aquí. En este sentido, geográficamente entiendo a Río Piedras como la localidad que se ubica entre la Avenida Barbosa, la Avenida Gándara, la Avenida Juan Ponce de León y la 65 de Infantería. Si a alguien le parece limitada esta definición, entonces estaremos transitando por buen camino. Ante todo, se trata aquí de identificar, y repito, aspectos particulares y no necesariamente aquellos que nos lleven a establecer generalidades acartonadas.

Ha sido en este reducidísimo “encuadre” urbano de Río Piedras, en donde he identificado una buena cantidad y calidad de relaciones operaticias. Estas relaciones son propias de este entorno mas no exclusivas. Relaciones de este tipo pueden observarse en un sin fin de lugares. Río Piedras, entendido como se ha definido arriba, no es la excepción. Río Piedras es el gran escenario operaticio, a su vez, compuesto de pequeñas localidades en las cuales las relaciones operaticias ocurren. Entre algunas de las localidades a las que me refiero se encuentran los terminales de guaguas públicas; las botánicas; la Plaza del Mercado y hasta en los puestos ambulantes, por ejemplo, aquellos ubicados en frente de la Plaza del Mercado, sobre la Avenida de Diego. Pero, lo operaticio no se agota en estos lugares. Sin embargo, es en estos en los cuales ocurre de una manera constante. Podría, inclusive, afirmarse que lo operticio es el sentido central de ser de las relaciones que ocurren en estos lugares. Río Piedras, de hecho, es una localidad operaticia. Ahí casi todo viene y va, del ser al no ser, del deseo a la satisfacción, de la ansiedad a la calma o al vuelo, de la fealdad a la belleza, del hambre a la hartera, del aburrimiento al capicú, del problema a la solución, del origen al destino, de la “pelambrera” a la comprita, de la sencillez al “fashion” económico, en fin, allí las diversas relaciones que se establecen llevan de una lado al otro y allí estriba su carácter operaticio. El primer ejemplo que quiero utilizar para demostrar lo anterior está relacionado con la transportación pública.

Es probable que, actualmente, Río Piedras sea más conocido entre cierto número de personas por poseer una estación del tren urbano que por otro tipo de transporte público. Sin querer menospreciar la importancia de dicha estación, entiendo que ella, es decir, su propia construcción, respondió a lo que por generaciones Río Piedras ha sido en relación con una buena parte de localidades aledañas: un vínculo. ¿Cómo no iba a construirse una estación en Río Piedras? Siendo que, para mucha gente, la palabra transportación huele a Río Piedras. Bajarse o montarse en la estación Río Piedras representará, obviamente, pasar de un lugar a otro, con Río Piedras como vínculo, como resultado de relaciones operaticias. Aquí el tren urbano como tal es el operador. Sin embargo, habrá que ampliar nuestra mirada y dirigirla hacia otro tipo de transporte que definitivamente ha caracterizado a Río Piedras: las guaguas de la AMA y las pisicorres Previo a la inauguración del tren urbano, las guaguas de Autoridad Metropolitana de Autobuses (con su central o “corral” en Capetillo) y las güagüitas independientes fueron, en conjunto, los medios de transporte quizá más importante relacionados con Río Piedras. Pareciera que desde muchas localidades “todos los caminos conducirían a Río Piedras”. Desde una buena cantidad de sitios gente llega para volverse a “embarcar” hacia diversos destinos. De donde vengan y hacia donde vayan, mucha gente deberá contar con Río Piedras como espacio operaticio. Desde los lugares de origen (pasando por Río Piedras) se llegará en pisicorre hasta Saint Just; Carolina; Fajardo; Ponce; Luquillo; Humacao; Villa Prades; Canóvanas; Cupey (alto y bajo); Trujillo Alto; Plaza las Américas y San Patricio, incluyendo puntos intermedios. Algo similar ocurre con las guaguas de la AMA. Nuevamente, desde los lugares de origen (en AMA, pisicorre o “pon”), gente llegará a Capetillo para, desde ahí, dirigirse hacia Viejo San Juan, Hato Rey, Santurce, Guaynabo, Carolina, Piñones y Puerto Nuevo, incluyendo, claro está, puntos intermedios.

Otra de las localidades operaticias importantes son las botánicas. Es probable que ninguna descripción de botánica alguna esté completa. Entre las paredes de estas “farmacias espirituales” se encuentran infinidad de objetos, baños, lociones, inciensos, imágenes, metonimias y metáforas. Todo, en su conjunto, rebasa la posibilidad de lo finito, de lo completo en cualquier mirada descriptiva. De hecho, es la botánica una localidad en la cual la relación entre lo metonímico y lo metafórico se establece de manera continua. A mi entender, lo operaticio es también el sentido central de ser de la botánica. A fin de cuentas, el o la que va a las botánicas, aunque a veces sea por curiosidad, generalmente lo hace con el interés de resolver. La botánica, en este sentido, suele ser percibida por mucha gente como el operador que permite el paso de un estado a otro. Es el operador que posibilita dicho paso.

Pueden, a grandes rasgos, identificarse dos tipos de botánicas en Río Piedras: aquellas que sólo venden productos y aquella que, además de los productos, ofrecen el servicio de consultas espirituales. Entre ellas, el elemento común es que, más grandes o pequeñas, en ambas se encuentran velas (con diversos colores, motivos y dedicatorias a santos u otras entidades espirituales); inciensos (cuyos nombres suelen impresionar a las vistas desacostumbradas) por ejemplo como Santa Bárbara, Dinero, San Elías, Santa Marta Dominadora, 3 Reyes, Indio, Changó Macho (para la buena suerte), Santa Clara, Sándalo y coco. La mayoría de estos inciensos vienen en empaques tipo sobre Manila y, además del incienso, prometen ofrecerle un número de buena suerte. Además se encontrarán flores y hierbas, entre las cuales se encuentran azucenas, pompones, crisantemos, rosas (de varios colores), margaritas, albahaca, mejorana, ruda, salvia, llantén, verdolaga, cañandonga y menta, entre otras. También se encontrarán aceites como el de canela, castor, moska, oso polar y romero, por mencionar algunos. De igual forma, se encontrarán pomos en los cuales se conservan sustancias líquidas y en cuyas etiquetas queda claro su sentido. Entre estos pomos están, por ejemplo, “Rompe Trabajo”, “Atrayente Suerte”, “Despojo Garrapata” (el cual tiene en un costado de la botella una leyenda que dice: “Así como la garrapata se pega a la vaca que así fulano(a) de tal se pegue a mí”), “La Madama (Buena Suerte)”, “Destrancadera (para baldear el piso)”, “La Bomba (para baldear el piso)”, “Jalón (colonia)”, “Llama Cliente”, “Rechaza Daño”, “Yo domino a mi hombre” y “Contra Todo”, entre otros. Tambien pueden hallarse aerosoles tales como “San Antonio”, “Para atraer amor”, “Para atraer dinero”, “Yo puedo y tu no”, “Justo Juez”, “San Deshacedor” y “Salud y Riqueza”. Junto con lo anterior, en las botánicas se encuentran imágenes de indios, de santos católicos y otras; collares confeccionados con cuentas de diversos colores y con distintos patrones (dependiendo del orisha al que representen); cascarilla; maíz tostado; miel; manteca de corojo (aceite de palma); cocos secos; semillas; libros esotéricos; caracoles (de diversos tipos); perfumes; muñecos de tela (femenino y masculino); jutía ahumada; pescado ahumado; algodón; manteca de cacao; soperas (receptáculos de los orisha), en fin, se encontrarán una cantidad innombrable de cosas, todas ellas fungirán como operadores, se cree generalmente que harán que la persona que las obtenga pase de un estado a otro. Por otro lado, las botánicas que cuentan o que ofrecen el servicio de consultas espirituales son aquellas que ofrecen el “paquete completo”. Las consultas hechas a través de diversos medios (entre los cuales la baraja española es muy común) son las que establecen el contacto con el mundo invisible o sobrenatural y a partir de ahí, de ese conocimiento que fluirá desde el mundo espiritual, la persona consultada sabrá qué debe hacer y con qué productos, los cuales seguramente podrán comprarse en la misma botánica. En el caso de la gente que hace compras en una botánica que no ofrece consultas, en una buena cantidad de ocasiones se tiene por seguro que la persona se ha consultado en otro lugar y ha llegado ahí para obtener las cosas que necesite para resolver. Esto es algo muy importante acerca de la imagen que alguna gente posee sobre la botánica: en ella se consigue todo aquello que permite mover fuerzas invisible a favor o en contra de alguien. Las botánicas son entonces espacios operaticios, en los cuales se posibilita el paso del problema a la solución, del estancamiento al desenvolvimiento. La botánica es el punto que hace posible, en algunas ocasiones, la confluencia entre lo visible y lo invisible.

En relación con las botánicas que he descrito (parcialmente) arriba, debe tenerse en cuenta que ambos tipos de ellas se encuentran en otro gran espacio operaticio: la Plaza del Mercado de Río Piedras.

Con todo lo que pueda afirmarse de este lugar maravilloso, la Plaza del Mercado de Río Piedras también puede considerarse como otro espacio operaticio. Ahí la gente viene y va de un lado para otro, desde las intenciones a los resultado o frustraciones, allí se hacen compras de verduras y frutas, de ferretería, de carnes, de billetes, de tabaco y cigarrillos, de comidas preparadas, en fin, de todo. Pero, también allí es donde se bebe café, donde se pasa el rato mirando a la gente pasar, donde se juega dominó, donde se velan güira los que buscan pa su cura y en cuya explanada, durante la década de los 80’s, se establecieron ministerios de salvación cristiano al aire libre. Allí, en la Plaza, todo se hace de paso, todos o casi todos los que allí concurren están de paso, nadie permanece. De hecho, esta caracterización posee gran similitud con lo que me platicaba mi profesor de lengua Yoruba Bolaji Adebayo Allíu: “la vida es como un mercado”. Entre los yoruba de África occidental esta idea es ampliamente aceptada como tal. Es decir, todo en la vida, y la vida misma, es como un mercado, se viene al mundo y se lleva a cabo aquello que se tenía destinado y luego se vuelve a su “lugar” de origen (el mundo invisible). En este caso, entre los yoruba está muy presente la idea de que “cuando se va al mercado, no hay que hacer caso del murmullo, sólo hay que hacer lo necesario y salir”. Aunque no todo el que va a la Plaza del Mercado de Río Piedras mide tanto lo que va a hacer, no hay duda que el pensamiento yoruba deja ver cierta concepción de lo operaticio en relación con el lugar del mercado y, como tal, puede aplicársele a la Plaza del Mercado de Río Piedras. De hecho, bien podría aplicarse todo lo que se ha mencionado sobre lo operaticio anteriormente a lo que se ha definido como Río Piedras. La Plaza del Mercado reproduce, en miniatura, hasta cierto punto, lo que Río Piedras manifiesta como entorno operaticio.

Continuidades africanas
¿Es posible lo africano? Considero que si pensamos en lo africano como algo esencial, incambiable, transhistórico, puro y homogéneo, entonces las respuesta es NO. De alguna manera, las dificultades que aquello “genuinamente africano” ha generado en los interminables intentos de su definición, puede estarnos hablando de la imposibilidad propiamente de aprehenderlo. Lo “africano” en este sentido se presenta como escurridizo, demasiado escurridizo para las mentalidades que precisan quietud en aras de definir algo. En este caso, propongo que nuestra mirada debe enfocarse hacia las posibles continuidades africanas en el Caribe. No hay que tratar de encontrar aquello “africano” en la bomba sino más bien, cómo la bomba remite a prácticas similares en algún lugar en el continente africano. Ahora bien, no todas las continuidades son evidentes o “reales”. Por ejemplo, una continuidad evidente es que el orisha Shangó posee culto tanto en un lado como en otro del Atlántico (en África y en el Caribe). Independientemente de las diferencias en los procedimientos rituales o diferencias en algún otro sentido, al mismo orisha se le rinde culto. Sin embargo, creo que un tanto más difíciles son las continuidades imaginadas. Estas son las que se tejen en un texto o en alguna expresión creativa. Son imaginadas porque no son evidentes. De tal modo que quien las genere lo hará a partir de aquellos elementos o aspectos que en la superficie parecen o se presentan como inconexos. Sin embargo, tales imaginarios no deben generarse a partir de arbitrariedades voluntariosas. Habrá que, con franqueza, encontrar vínculos o elementos que concatenen aquellos que ofrecerán la posibilidad de tales imaginarios. De igual forma, considero que todo imaginario deberá ser entendido siempre como provisional, temporero, efímero, superable, contingente, histórico y hasta desechable. Y se me disculpará si con todo esto hago eco de una mentalidad inmediatista pero, en el fondo, pretentendo arremeter en contra de todo aquello que se ha presentado como natural y necesario en relación con las herencias africanas en Puerto Rico ya que si se trata de cuestiones humanas, a mi entender, todo debe ser percibido como cultural y contingente.

Mi imaginario concreto es el siguiente: en Río Piedras ocurren relaciones y acciones que son, a la vez, muy propias, inherentes a la personalidad de una deidad (orisha) yoruba de África occidental llamada Eshu. Esto me ha llevado a imaginar que entre Puerto Rico (Río Piedras) y África (los yoruba) existen continuidades que están fuera de lo que tradicionalmente se ha entendido como “africano” en Puerto Rico (color de piel; ritmos; bailes; comidas; religión y hasta cierto tipo de poesía). En este caso, imagino las continuidades africanas en Puerto Rico a partir de relaciones o acciones operaticias, es decir, aquellas que proveen para que ocurra el paso o traslado de un estado a otro, de un lugar a otro, de una situación a otra.

 

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ene 01

Elegguá o Eshu, Quien sabe la verdad?

Por: Eshu Omó Iré

El hombre, en su afán por aprender y evolucionar, y el tener donde aferrarse para superar dificultades, ha buscado desde el principio de su desarrollo intelectual el porque de las cosas. Porque suceden, donde se originan, que hay detrás de todo lo que sucede. La idea de diferentes planos espirituales ha rondado alrededor del mundo, así como la existencia de entidades que en el viven e interactúan con el hombre en su plano terrenal, ya sea para bien o para mal.

¿Quien fue primero?, ¿Donde nace todo?, ¿Quien sabe la verdad?. Siempre habrá personas de una u otra línea religiosa que dirá que en su “LIBRO”, para generalizar, está toda la verdad, y que eso es indiscutible. Pero, ¿quienes escribieron esos libros?, ¿que pensaban o que sentían esas personas al escribirlo?, ¿quien les dicto lo que escribieron o que vieron sus ojos?; nadie, nadie lo sabe, por lo menos los que estamos vivos, y los que lo escribieron por primera vez ya no están aquí para decirnos como lo hicieron.

En todas las religiones se dice que alguien vino desde el “otro lado” con el mensaje, y los relató al hombre, tal como se dice lo hizo Orúnmila con sus parábolas; pero hasta donde es verdad o es imaginación lo relatado, y mas tomando en cuenta el uso de personajes mitológicos o fábulas que nos cuentan que el chivo le dijo al gallo con quien salio el ratón que metió el chisme de que la gallina salio con el perro de fiesta y tuvieron hijos..¿? . Nadie lo creería, pero el mensaje esta allí, la idea central que se quiere transmitir mediante esas historia, que por demás, son muy elaboradas.

En todas las religiones se trata esto de la misma forma, cada uno con su toque personal; es como una solución para el problema de justificar como se hizo o se escribió algo.

Si vamos hacer Objetivos, ¿comos se formó el sistema planetario?. Hay estudios y comprobaciones de la evolución de todo el universo, de los procesos que en el se originan. La evolución del hombre desde hace millones de años cuando solo era un ser unicelular hasta el día de hoy. Como creer que un ser todo poderoso creo la tierra y todo el universo en siete días!!!!, que agarró un trozo de barro he hizo una figura humana, luego lo soplo y le dio vida; después le saco una costilla he hizo a la mujer. Se dice que él creo al hombre a su imagen y semejanza, y creo todo el universo, con cosas buenas y cosas malas, como para que no se aburrieran los unos con los otros, o para que simplemente exista un equilibrio.

Si nosotros somos una imagen de dios, y semejante a él, y pensamos bien objetivamente que en el universo hay más galaxias que piedritas de arena en el mundo, y de que todas ellas hay millones similares a la nuestra y en ella millones de sistemas solares que podrían tener condiciones similares o mejores a las que tenemos en la tierra, y la existencia de seres vivos e inteligentes que también han evolucionado tal como lo ha hecho el hombre y quizás mucho más tiempo que él, y con sus propias características y fisonomía; entonces nos preguntamos, ¿A quien se parece dios?, si somos una imagen de él, seria como nosotros, pero si los demás seres son como ETE, entonces ¿dios es igual a él?….nadie lo sabe.

El hombre siempre le dará una explicación a todo, y cuando no la encuentre de forma objetiva, le dará un toque mágico para rellenar ese vacío y justificar un inicio. En las religiones africanas, en sus modalidades de ifá y osha, se ha discutido y a formado parte de continua discrepancia entre lo que debe hacer uno y no hacer el otro, prácticamente desde sus inicios. Cuenta un patakí (solo un pequeño extracto de la idea del mismo), que todos eran uno, pero en ese grupo, las jerarquías mayores, es decir los que sabían más o tenían mas años de experiencia y que formaban un grupo pequeño dentro del mismo, alardeaban de saber mas que los demás, lo que origino discordia dentro de grupo en general. Esto a la final termino con el destierro de ese pequeño grupo, quienes se fueron prácticamente con las manos vacías. Después de una seria de eventos, lograron arrebatar al orisha de mayor grado a este grupo y se lo quedaron para si, y de esta manera desarrollar una nueva línea de la religión, la de ifá, y con la excusa de que tenían al orisha de mayor grado, entonces se suponía que son superiores.

Ambos bandos evolucionaron, pero en esas tierras el linaje de ifá tuvo mayores adeptos, creyentes o seguidores que el bando de osha, tal como ocurre hoy en día, por lo que le dio mayor auge y poder. Esto ocurre en todas las religiones, como por ejemplo el caso del cristianismo frente al Islam, que tiene más de mil millones de seguidores y esto le confiere mayor poder.   Todos, absolutamente todos los de ifá dicen tener la razón y el porqué de todas las cosas; y es que Orúnmila lo sabe todo!!!!, quiere decir que todos los demás no saben nada, o que su verdad es para ellos nada más y no para el mundo; pero esto no siempre ha sido así, aunque cada quien defiende lo suyo, y otros toman posturas conservadoras.

Lo cierto es que se debería conservar la tradición de la religión, pero, en que punto la conservamos, ¿en la que le conviene a ifá o en la que le conviene a osha?; y es aquí en donde entra la gran pregunta, ¿quien origina toda esta confusión para reírse, burlarse y aprovecharse del hombre en la tierra?, sin duda muchos dirían Eshu, en otras religiones dirían el Diablo; ¿esto es verdad?…  Nos cuenta un participante del foro Eshú Omó Iré…  ”…Que antiguamente la costumbre era que el Santero llevara la piedra al Babalawo para que este le cargara los guerreros. Pero bueno a la luz de los acontecimientos actuales, eso es cuestión de criterios de cada cual.  La salvedad que pretendo hacer es que no debe confundirse nunca a Elegguá con Eshu, aun cuando este sea un Eshu-Elegguá y su diferencia no solo se centra en que si es cargado o no ni por quien.

En primer lugar debe saberse que Elegguá es un Oricha mientras que Eshu no lo es. Elegguá puede ir a la cabeza del Iyawo mientras que Eshu no. Cuando Elegguá bajo a la tierra al igual que todos los orichas en cualquiera de sus avatares, oddun, deidades e incluso fenómenos, lo hicieron acompañados por un Eshu.  Elegguá es una creación directa de Olofin, mientras que Eshu existía antes de que Olofin. Olofin es luz, Eshu es oscuridad, Olofin es creación, Eshu es la oposición y desafiante a esa creación. Cuando Olofin era sólo un punto de luz que se había creado así mismo, Eshu era la oscuridad reinante.

Olofin mando a la tierra a los oddun y Eshu les acompaño para oponerse a sus misiones. Loa orichas vinieron a la tierra por mandato divino y Eshu los acompaño para estropear sus propósitos.  Mientras que Elegguá es adorado como un Oricha capaz de abrir o cerrar los caminos de lo bueno y lo malo en nuestras vidas, Eshu es atendido con cautela para que no nos estropee el destino.  A Elegguá se le ruega y convence por medio de ofrendas a Eshu se le ¨soborna¨  Elegguá nos ayudara en todas nuestras acciones buenas o malas, Eshu las define como buenas o malas.  La similitud y confusión que se presenta en estas dos figuras viene dada por que ambos comen primero, los collares de ambos aunque no iguales son muy parecidos, además de que ambos tienen comportamientos similares.

Desde el punto de vista de sus atenciones las diferencias son mínimas y las similitudes inmensas. El que los Santeros den Elegguá y no Eshu, no es un asunto discriminatorio, es debido a que “los Eshus deberán ser montados o cargados según el ángel de la guarda de la persona, su ORI y su Oddun de Ifá” (1), algo que solo es competencia del Babalawo, mientras que Elegguá se entregara atendiendo al camino que le sea definido a la persona.  Gran parte de la confusión imperante, es responsabilidad únicamente de los Babalawos que cuando entregan Eshu lo hacen haciendo creer que se trata de Elegguá. Algo que se viene arrastrando debido a que durante mucho tiempo y sobre todo por la incapacidad de entender las religiones de origen Judea cristiana la figura de Eshu.  El mismo era comparado con el Diablo Cristiano o nuestro Alosi y para esconder esto, se le decían a las personas que Eshu era el Elegguá que entregaba el Babalawo.  Un Santero cuyo Elegguá no sea de cabecera, normalmente lo podrá identificar por una piedrecilla chica que vivirá junto a su Eshu, y que le fuera entregada por un Santero, por ser este el único que puede entregar este Oricha GUERRERO.  Atendiendo a la diferencia entre ambas figuras religiosa es que de manera tan acertada, el equipo de este sitio le indica que a Eshu solo debe darle de comer su Padrino Babalawo Y POR RECOMENDACIÓN DE ORULA.  Entienda que Eshu no es Elegguá y aun cuando no es un Oricha, tampoco se puede definir como ¨ALGO¨ malo o bueno, sino más bien Neutral. Además, como Eshu no tiene compromisos de tipo alguno con usted ni con nadie y cualquier error en su adoración o culto, podría traducirse en una muy desagradable experiencia, cuyas consecuencias negativas para usted, no seria nunca comparable con las travesuras de Elegguá es altamente recomendable que siga la opinión referida a la supervisión de un Babalawo, en caso de que sea necesario darle Eyebale.

Se dice que el único que conoce a Eshu y entiende su Naturaleza es Orula y el único que es capaz de enfrentarle es Obatalá, a quienes los santeros y los religiosos sensatos acuden, cuando se trata de frenar o desviar la acción negativa de Eshu en nuestras vidas.  Estas palabras más que confundir, podrán echar luz sobre la manera con que nos relacionamos con nuestros Orichas y Deidades, e imagino que le darán cierta explicación a alguno que otro religioso observador, que en algún momento, haya notado que luego de las cosas irle no muy bien acudieron a Eshu y en vez de resolver sus problemas estos se tornaron mas intensos, terminado luego perplejos antes la consulta del Oráculo de Ifá, cuando el sacerdote les identifica el problema como generado por desatender a su Elegguá!! Cuando realmente las dificultades se las esta ocasionando Eshu y bien probable nada tengan que ver con el tema de la atención y que para colmo de contradicciones y confusiones, el Babalawo se ponga a pregunta a Orula si Elegguá quiere algo, siendo muy probable que (en caso de ser un AYIKY) pida glotonamente comida (UN Chivo) solo por pedirla, aun a expensa de estar traicionando a la persona, pues no por que le den eso la defenderá contra las acciones negativas de Eshu, quien también comerá y desde luego que de manera mas reforzada puede ser su embate sobre el religioso sin consideración de tipo alguno hacia la ofrenda tan abundantemente ofrecida.

Luego de pasado los días de rigor y los problemas agravados, a lo mejor por que los muertos se lo dicen, el Babalawo preguntara antela misma situación si la persona en desdicha, deberá rogarle a Obatalá para que redefienda o por el contrario hacer sacrificios a su Ángel de la guarda, para que soborne a Eshu y le haga cambiar de postura. Por que debo decir QUE NINGÚN MORTAL PUEDE SOBORNAR A ESHU, eso le compete únicamente a su ángel de la guarda,  Con lo que quedara claro con este ejemplo una vez mas, el por que el tener SANTO HECHO es de tanta importancia para el religioso aun sea o no Babalawo. Pues Orula nunca intervendrá en estos asuntos más allá de sus consejos y recomendaciones.

Así que aquellos que puedan ver alguna similitud en estos ejemplos con sus decepciones respecto a la actividad de Elegguá en sus vidas, les invito a profundizar mejor en el asunto lo antes posible, pues no ha de ser culpado de indolente o ineficiente a Elegguá, ni a ningún Oricha por las acciones de Eshu y mucho menos por los acciones erradas o comprensiones superficiales de los hombres.  Elegguá, alcanza con tus brazos para mí, lo que yo con los míos no puedo. Eshu, te ruego que alejes de mi casa mi vida y mi familia, tus acciones negativas. Baba, vela por que Eshu las aparte de mí. ORI, concédeme la inteligencia necesaria para que sean transformados los actos oscuros de Eshu en acciones de luz en mi vida. Mi Ángel de la guarda, una vez más intercede por mí ante Eshu y sus acciones. Gracias Orúnmila, por las advertencias dadas”. Quien puede decir que lo anterior es verdad o falso?…Eso lo dejamos a criterio de cada quien.

(1)Es necesario hacer ésta acotación, se dice: “los Eshus deberán ser montados o cargados según el ángel de la guarda de la persona, su ORI y su Oddun de Ifá”. Normalmente, cuando una persona va a recibir a su Awofaka o su Ikofá, ya los babalawos que participaran en al ceremonia, tienen preparados los Eshus y demás menesteres. Por lo que sería un error, pensar que los eshus son montados según esto, ya que todavía ellos no saben ni quien es el ángel de la guarda de la persona y mucho menos su oddun de ifá, puesto que aun no se ha realizado. El buen babalawo, cuando fabrica un eshu, debe incluirle en la masa diferentes cosas (tierras, prendas de oro, hierbas, etc.) y lo que si puede, es invocar al Orí de la persona que lo va a recibir, mediante los rezos apropiados que se efectúan en su momento.
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sep 01

Nacimiento de la “Letra del año”

Por: Oluo José Hidalgo “Edibere”

Nacimiento de la “Letra del año” (por qué este ritual se debe hacer a mitad de año) Llegó un momento en que en el Cielo ya la gente no cabía. Olodumare, al ver ésta situación, mandó a Oduduwa a la Tierra, que era de Oroima (La oscuridad y lo primitivo), el reino exclusivo de Eshu, para pedirle que le permitiera bajar a los hijos de Olodumare y estos se establecieran en la Tierra. Eshu permitió a Olodumare esta petición con la condición de que todos los seres vivientes (plantas, animales y seres humanos) se convirtieran en sus fieles sirvientes, y así Eshu los conduciría en éste mundo desconocido. Oduduwa, al ver la ventaja que sus familiares del Cielo tendrían con Eshu, dueño de sus caminos, aceptó. Oduduwa le informó a Olodumare y éste desde el Cielo realizó un conjuro donde apareció Olorun (El Sol) e iluminó la Tierra. Por otro lado, Oroima habló con Inle Afokoyerí (El espíritu de la corteza terrestre) para que le permitiera vivir con todas sus espiritualidades oscuras y malévolas en el medio de la Tierra.

Oduduwa, al ver la aceptación de Inle Afokoyerí, invocó a Otá Olé (La Tierra) para que viviera encima de Inle Afokoyerí, para que el mal no viniera a la Tierra sin el permiso de Olodumare, y así se mantuviera la balanza del bien y el mal. Por ésta razón, cuando un religioso invoca a una entidad del reino de Olodumare para hacer daño, ésta deidad regresa de inmediato al Cielo, mientras que Otá Olé permite que Inle Afokoyerí se apodere de la imagen de esa deidad de Olodumare, quedando el religioso trabajando con entidades oscuras, las cuales poco a poco se lo van llevando al reino de Oroima (La obscuridad y lo primitivo) Hecho esto en la Tierra, Oduduwa se encaminó al Cielo, llevándose con él a Eshu Obasin Layé (primer Eshu que subió al Cielo). Transcurrida ésta etapa, Olodumare invocó a su hijo mayor y más fuerte, Ogún, para que emprendiera la segunda ida a la Tierra. Ogun, siguiendo el mandato de Olodumare, tomó su machete, 400 hombres y mujeres, y emprendió el camino a la Tierra, estando abriendo caminos por días, que para aquel entonces eran años. Ogún se dio cuenta de las consecuencias de no haber hecho los preparativos antes de salir del Cielo, por lo tanto tuvo que devolverse.

De igual manera le sucedió a Olokun, y Olodumare luego de éstos dos fracasos convocó a su hijo menor, Orunmila, pidiéndole que intentara de nuevo poblar la Tierra, dándole tan sólo 200 hombres y mujeres. Orunmila consultó a la deidad Opkuele y éste le aconsejó invitar a Eshu Obasin Layé a que lo acompañara, ya que éste era el único que conocía la Tierra. Orunmila lo invitó, pero antes le sacrificó un Chivo. Ésta comida le gustó tanto a Eshu que decidió acompañarlo a la Tierra. Eshu partió primero que Orunmila porque éste se había enterado que Ogún y Olokun le trancarían los caminos para impedirle llegar a su destino, por la molestia que sentían al fracasar ellos en la misma misión. Eshu convenció a estas poderosas deidades con su habilidad, haciéndoles cambiar de idea, y juntos, ellos mismos ayudaron a abrir caminos para que Orunmila llegara a la Tierra. Este llegó sin ningún tropiezo gracias a la astucia y conocimiento de Eshu Obasin Layé. Ésta es la razón por la cual cuando se entrega la mano de Orunmila, el Eshu que se recibe es Eshu Obasin Layé, ya que fue el que bajó con Orunmila a la Tierra abriéndole los caminos y venciendo dificultades. Instalado Orunmila en la Tierra, levantó sus chozas, y con la ayuda de Eshu, sembró las semillas traídas del Cielo. Llegada la noche, los hombres y mujeres se encontraban durmiendo cuando Orunmila comienzó a realizar su primer milagro.

Al despertar, todos quedaron asombrados de ver que la cosecha ya había florecido y los pocos animales que habían traído del Cielo se habían multiplicado. Comenzaron a celebrar, y Orunmila le hizo ifá a sus hijos para que lo ayudaran a continuar con la organización de la venida de las otras deidades a la Tierra. Ogbetuanilara, uno de los primeros en recibir las consagraciones de ifá, fue destinado a organizar las comidas de las posiciones en la Tierra. Con el permiso de Orunmila este se encaminó hacia el Cielo con muchas comidas de la cosecha y animales para ofrendárselos a Olodumare, para que así se le permitiera bajar con las deidades que representarían las posiciones principales en la Tierra. Olodumare le destinó a Ogbetua ésta misión y le dijo: “Como ya no podrás subir de nuevo al Cielo, entre las deidades que enviaré estarán representándome Igba Odu y Oduduwa”. Ésta es la razón por la cual Igba Odu y Oduduwa son los que encabezan el Igbodun de Ifá (Cuarto donde se consagra Ifá). Los Babaloshas e Iyalochas no reciben Igba Odu, estos reciben Oduduwa como deidad representante de Olodumare, así como lo es Igba Odu para los Babalawos. Ogbetua se encaminó a la Tierra con muchas deidades, incluyendo a Shangó, que bajaba con el primer medio de comunicación, el tambor. Ya establecido nuevamente en la Tierra, Ogbetua convocó a todos sus hermanos para escuchar a Shangó que les dijo: “Para ustedes lograr la felicidad de sus semejantes, tienen que trazar el camino que les dicta ifá; así, durante cada año, estos consejos les servirá de ley a los habitantes de la Tierra. Deben hacer sacrificios a las distintas posiciones para que se les permita vivir con la bendición de Olodumare”. Este era el secreto para poder trazar el camino a los hijos de la Tierra durante la vida.

Ogbetua aprovechando el milagro de Orunmila de haber hecho florecer las cosechas de ñame y multiplicar los animales, comenzó a ofrecer sacrificios a las deidades recién llegadas a la Tierra, en cada una de las posiciones donde se alojaron. Las deidades y sus ofrendas fueron: – Otá Olé: 1 vaca y 1 tambor. Para evitar la mortandad en el mundo y así apaciguar a las deidades de Oroima. – Oduduwa: 16 carneros y 16 palomas blancas. Para la estabilidad atmosférica. – Shapana: 1 venado con su agban. Para evitar las epidemias del mundo. – Olokun: 1 toro y adimuses. Para calmar su furia de maremotos o desastres marinos y nos permita alimentarnos de los frutos del mar. – Oke: 3 carneros, 2 gallos y 24 palomas blancas. Para la fertilidad, tanto en las cosechas, como en los seres humanos, y para que nos permita vivir en sus extensas y altas montañas. – Shangó: 1 toro y adimu. Para contar con su furia justiciera, sus tres mensajeros, el trueno, el rayo y la oscuridad y principalmente con la alegría del mundo, el Tambor. – Ogun y Ozain: 3 carneros, 6 gallos. Ogun por sus metales y Ozain por las yerbas medicinales. – Afefé (el viento), abikú (las aves de paso que son los 9 ibejis) y Elenini (la entidad de los obstáculos): 5 morrocoy, 4 gallos y cuatro palomas que se sueltan. Para la estabilidad de la vida, evitar los obstáculos y el resguardo necesario de los niños. – Orun: 1 carnera y 2 gallos. Para la comunicación con las espiritualidades. – Oshún y Yemayá: 2 chivos, 3 gallos y 5 gallinas. Por ser las dueñas de las aguas, las que nos dan la vida.

Yemayá por su amor de madre y Oshún por su participación en la creación del feto y su formación en el útero, siendo la que preside el embrión, la diosa de la fecundidad. – Eshu: 1 chivo por cada una de las ceremonias antes mencionadas, por ser la deidad conocedora de la Tierra. Aquí nacen los distintos nombres o caminos de Eshu y la posición que asumió cada uno cuando acompañaron a los irumoles (signos) y deidades tanto en la Tierra como en el Cielo. Esto es lo que certifica que Eshu es uno sólo con diferentes caminos o nombres. Ya realizados los sacrificios a las distintas deidades que se encontraban en varios puntos cardinales, cumpliendo así con éstas posiciones, awo Ogbetua, con la orientación de Orunmila, realizó la adivinación con el secreto que le dio Olodumare, obteniendo una orientación para dirigir a su tierra, y reunió a todos sus hermanos para dar a conocer la apertura del año y así salvar a la humanidad. El solsticio de verano es lo que nos certifica los días más largo a principio de mundo ya que la identificación de los meses del año fueron creadas en la era romana es por eso la apertura del año. Después de haber realizado la apertura del año, Orunmila consultó a su fiel servidor opkuele, enviándolo al Cielo para notificar a Olodumare que ya estaban establecidos todos en la Tierra y que podía enviar a la deidad Ulé (dueña de las edificaciones). Al llegar Ulé a la Tierra, Orunmila le hizo sacrificio y ésta se desboronó en el suelo, levantándose grandes casas y edificaciones. Orunmila llamó a las 4 primeras deidades que bajaron desde el Cielo con él y les dijo: “Ogun, te llamo a ti primero por ser el mayor de todos, para entregarte tu templo”, y este le respondió: “No soy merecedor de un templo por la traición que intenté antes de que bajaras a la Tierra, por lo tanto me iré a vivir al monte, a la intemperie, pero de igual manera trabajaré para todos mis hermanos y así la bulla de mi mandarria y yunque no los perturbará”. Por ésta razón en la actualidad Ogún vive en los patios, ventanas o balcones de las casas, totalmente a la intemperie. Luego Orunmila llamó a la deidad Olokun y le ofreció su templo, ésta le respondió de igual manera que Ogun: “Decido irme a vivir al fondo del mar y desde ahí controlaré las grandes riquezas para repartirlas a mi hermanos, además de cuidar su estabilidad. Orunmila llamó a la deidad Opkuele y le dijo que subiría de nuevo al Cielo pero que lo dejaría a él representándolo para que así todos sus hijos lo recibieran y ayudaran a la humanidad con la orientación de ifá.

Esto nos certifica que opkuele es una deidad más del panteón yorubá. Este instrumento de adivinación debe ser consagrado con un ritual especial que poco se conoce en latinoamérica. Orunmila llamó a Eshu para darle su templo y éste le dijo: “Orunmila, no lo acepto, tu fuiste el único que me dio de comer y ordenaste a todas las demás deidades que hicieran lo mismo, por lo tanto decido quedarme con el custodio de tu templo, de los caminos y protector de las personas que te sigan. Ésta es la razón por la cual Eshu Obasin Laye es el guardián de la casa.

Nota: Señores lectores, la razón de ésta información es colaborar con la actualización de muchas ceremonias o rituales que se fueron perdiendo como consecuencia de la esclavitud de los africanos traídos a Latinoamérica, teniendo ellos prohibido la práctica de su religión, por lo tanto no podían realizar sacrificos de magnitud, haciéndolo con animales muy pequeños y en espacios reducidos. De igual manera tuvieron que aprovechar los días de celebraciones o fiestas para poder rendir tributo a sus deidades, llegando así a la sincretización de los santos y fechas. Por ejemplo, la apertura de año, conocida en América como “La Letra del Año”, se realiza en nuestros países el 1° de enero porque ese día comienza un nuevo ciclo en el almanaque que rige a nuestra sociedad occidental, no obstante, lo correcto es realizar esta ceremonia cuando comienza el ciclo de la vida, lo cual está signado por acontecimientos en la naturaleza, cosa que ocurre a mitad de año. Todas éstas historias están certificadas en varios odu de ifá que ponemos a la orden, ya que todos los sacerdotes o representantes de Orúnmila sabemos que no hay nada sobre la Tierra o en el Cielo, que no nazca en un odu de Ifá.

 

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feb 04

Eshu

Eshu es un Orisha, del grupo de los Orisha Oddé, comúnmente denominados Los Guerreros. Rige las manifestaciones de lo malévolo. Para que se manifieste lo benévolo hay que tener en cuenta el mal y tomar precauciones para evadirlo. Es el que siempre está haciendo trampas y engaña a los Orishas y hombres en las diferentes leyendas o patakíes. Su significado es las desgracias que acaecen en nuestras vidas cuando no estamos en sintonía o balance con lo que nos rodea. Eshu es de exclusiva potestad de los Babalawos, quienes lo cargan y entregan, no va a la cabeza de nadie por lo que no se asienta. Según Ifá tiene 201 caminos.

Los Babalawos lo consagran con diversos elementos de la naturaleza. No habla por el Dilóggun y no va a estera. Trabaja directamente con Òrúnmìlà; es el que lleva el ebbo y da cuenta de las ofrendas que se hacen. La mayoría de los Oshas y Orishas se hacen acompañar por un Eshu específico. Además, todos los Odu de Ifá tienen su Eshu particular. Eshu como objeto de adoración es fabricado por los Awó ni Òrúnmìlà. El binomio Elegguá y Eshu representa lo positivo y lo negativo. Los occidentales confundieron a Eshu con el diablo, pero de ninguna forma es así, si acaso podría ser con el diablo que tentó a Jesús, pero en nada más se asemeja, ya que su objetivo es lograr el caos para que se tomen medidas para lograr el balance.

Eshu es la primera partícula de vida creada por Olorun. Se dice que tiene 201 caminos son todos hijos de Òrúnmìlà.

Algunos de los caminos de Eshu son:

Eshu Abainukue

Eshu Abalonke

Eshu Abarikoko

Eshu Aberu

Eshu Aboni

Eshu Adawa

Eshu Afradi

Eshu Aganika

Eshu Agbadé

Eshu Agbalonké

Eshu Agbanile

Eshu Agbobamaleki

Eshu Agogo

Eshu Agomeyo

Eshu Agongo Ogo

Eshu Agongo Olo Onya

Eshu Agororó

Eshu Agroiele

Eshu Aiyede

Eshu Akanadrede

Eshu Akarajéu

Eshu Akere

Eshu Akerebioke

Eshu Akokolebiye

Eshu Alagbóna

Eshu Alakétu

Eshu Alaloilu

Eshu Alawana

Eshu Alayikí

Eshu Aletán

Eshu Alimu

Eshu Aloba

Eshu Aloma

Eshu Aluasamá

Eshu Alufama

Eshu Añaki Olokun

Eshu Araidi

Eshu Arailele

Eshu Arayeyi

Eshu Arinika

Eshu Aroni

Eshu Aropiu

Eshu Aruda

Eshu Arufin

Eshu Aselu

Eshu Ashikuelu

Eshu Atulú

Eshu Awaloboma

Eshu Awere

Eshu Ayé

Eshu Ayentelú

Eshu Ayeru

Eshu Barabé

Eshu Baradage

Eshu Baragargaluo

Eshu Baraiye

Eshu Baralajiki

Eshu Baralanube

Eshu Baralasikú

Eshu Baralona

Eshu Baraña

Eshu Barañiki

Eshu Bariño

Eshu Barokeño

Eshu Batioye

Eshu Beleke

Eshu Belón

Eshu Bí

Eshu Bikuyin

Eshu Birí

Eshu Biribí

Eshu Bode

Eshu Borokú

Eshu Bragada

Eshu Dare

Eshu De

Eshu Diki

Eshu Ebelukeño

Eshu Edugbele

Eshu Ekileyo

Eshu Ekuboro

Eshu Elegbara

Eshu Eluasama

Eshu Emere

Eshu Esherike

Eshu Ewé

Eshu Gberú

Eshu Griyelú

Eshu Ibamalá

Eshu Iboribueno

Eshu Idena

Eshu Igidé

Eshu Ijelú

Eshu Ileloya

Eshu Iña

Eshu Janadá

Eshu Jano

Eshu Kakesa

Eshu Kaminalowá

Eshu Kawanilele Orun

Eshu Kekunyelede

Eshu Keneno

Eshu Koima Koima

Eshu Kolofó

Eshu Kotero

Eshu Laboni

Eshu Lalu

Eshu Laluokirioko

Eshu Lameta

Eshu Lamulamubata

Eshu Laribere

Eshu Laroke

Eshu Laroye

Eshu Lashe

Eshu Layé

Eshu Lodé

Eshu Lodo

Eshu Lolu

Eshu Malé

Eshu Marara

Eshu Marimaiyé

Eshu Masankio

Eshu Meko

Eshu Morilaye

Eshu Ná

Eshu Nanke

Eshu Ni Bakuo

Eshu Nikiniki

Eshu Obakokero

Eshu Obaniwana

Eshu Obarakaketu

Eshu Obasin Layé

Eshu Obayila

Eshu Oddara

Eshu Oddemasa

Eshu Ofún Meyiyí

Eshu Ogunilobe

Eshu Ojuani Lelé Alaroye

Eshu Okán

Eshu Okokoyebiye

Eshu Okuanda

Eshu Okuboro

Eshu Olanki

Eshu Oni Oshosi

Eshu Onibarakeña

Eshu Oniburu

Eshu Onini Buruku

Eshu Oroigi

Eshu Osiká

Eshu Osukakugbo

Eshu Owó

Eshu Shiguide

Eshu Sibonoku

Eshu Sokere

Eshu Soko Yoki

Eshu Suayu

Eshu Tolabí

Eshu Unyolo

Eshu Wanloke

Eshu Wonke

Eshu Yangi

Eshu Yelu

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ene 19

Òrúnmìlà

Òrúnmìlà Orisha de la adivinación, el oráculo supremo. Es el gran benefactor de la humanidad y su principal consejero. El revela el futuro a través del secreto de Ifá. Es así mismo un gran curador, quien ignore sus consejos puede sufrir los avatares producidos por Eshu.

Òrúnmìlà representa la sabiduría, la inteligencia, la picardía y la astucia que sobreponen al mal. Cuando Oloddumáre creó el Universo, Òrúnmìlà estaba ahí como testigo. Es por eso que él conoce el destino de todo lo que existe. Es por eso que se le llama el Eleri Ipin Ibikeji Oloddumáre.

Òrúnmìlà es el primer profeta de la religión Yoruba, enviado por Oloddumáre a fiscalizar los nacimientos, los decesos y el desarrollo de los seres humanos y otras especies. Adivino y dueño de los Oráculos por excelencia, interprete de Ifá. Estuvo en la tierra como profeta con los 16 ancestros celestiales (los Meyi de Ifá), entre el año 2000 y el 4000 a.c. Su culto proviene de Ilé Ifé y su nombre proviene del Yoruba Òrúnmìlà.

Personifica la sabiduría y la posibilidad de influir sobre el destino, así sea el más adverso. Quienes no acatan los consejos de Òrúnmìlà, sean hombres u Orishas, pueden ser víctimas de los Osogbos enviados por Eshu. Inseparable de Shangó, quien le proporcionó con permiso de Olófi el don de la adivinación y de Eshu, su fiel aliado. Òrúnmìlà forma una importante trinidad con Olófi y Odduduwa. Sólo aquellos elegidos por el pueden entrar a su culto a través de la Mano de Òrúnmìlà o Awo Fa Ka para los hombres o Iko Fá, para las mujeres, quienes se las considera mujeres de Òrúnmìlà y reciben el nombre de Apetebí, siendo esta la consagración más importante que una mujer recibe en el culto de Òrúnmìlà. En el caso de los hombres pueden llegar si Òrúnmìlà así lo decide a ser sacerdotes, en cuyo caso reciben el nombre de Babalawo.

Òrúnmìlà tiene el conocimiento de las cosas secretas del ser humano y la naturaleza, así como el conocimiento acumulado sobre la historia de la humanidad. En el plano humano representa las espiritualidades de todos los Awó ni Òrúnmìlà difuntos. Es el Orisha rector e intérprete de los Odu del oráculo de Ifá. No se asienta en la cabeza y sólo se comunica a través de su oráculo. Goza del privilegio de conocer el principio y origen de todas las cosas, incluidos los Oshas y Orishas. Permite que el hombre conozca su futuro e influya sobre él. Está muy relacionado con Eshu y Osun.

Òrúnmìlà está presente en el momento en que el espíritu que va a encarnar a un individuo está eligiendo su destino. Representa la seguridad, el apoyo y el consuelo ante la incertidumbre de la vida. Con su ayuda todo es posible. Sus sacerdotes pudieran ser los mejores organizados, los más místicos y más sabios. Eshu es su ayudante. El sacerdocio del Orisha Òrúnmìlà existe en el mismo concepto en que puede existir el sacerdocio a otros Oshas y Orishas con la diferencia de que es exclusivo para hombres y dentro de éstos para personas que no caen en trance. Las mujeres pueden llegar hasta la consagración de Iko fa fún ni Òrúnmìlà y tienen el privilegio de ser escuchadas con más acierto que a los hombres; las mujeres que son Apetebí Ayafá son las verdaderas dueñas del fundamento de Ifá del sacerdote al cual asisten. Sus sacerdotes no pueden montarse, ni tirar caracoles.

Sus colores son el verde y amarillo. En el sincretismo se le compara con San Francisco de Asís (4 de Octubre). Se saluda ¡Òrúnmìlà Iboru, Òrúnmìlà Iboyá, Òrúnmìlà Ibosheshe!

Hijo de padres celestiales Orokó y Alayerú. En la tierra fue hijo de Obbatalá y Yemú. Esposo de Oshún y Yemayá.

Habla en el Dilóggun por Irozo (4), Obbara (6) y Metanlá (13), Merinlá (14), Marunlá (15) y Merindilóggun (16).

Su receptáculo son dos mitades de güiro que representan el cielo y la tierra, que pueden ir dentro de una batea de madera.

Sus atributos son dos manos de Ikines, una otá, una tablilla de cedro, el tablero (Opón Ifá o Até Ifá), un cuerno tallado (Irofá), un Iruke (rabo de caballo), el okpele o rosario de Ifá, el Yefá o polvo de Òrúnmìlà, una escobilla para limpiar el tablero, un Iddé, el collar y collar de mazo. Sus Elekes se confeccionan alternando cuentas verdes y amarillas.

Los implementos de poder de Òrúnmìlà, son el tablero de Ifá, el cual se utiliza como instrumento de percusión en algunas ceremonias. También un objeto hecho con crin de caballo llamado Iruke, el cual se utiliza para alejar el mal.

Se le ofrenda ñame, coco, albahaca blanca, etc. Se le inmolan Chiva, gallina negra, paloma y venado. Sus Ewe son aceitunillo, aguinaldo morado, albahaca menuda, arabo, altea, arará, acediana, bejuco de fideo, colonia, copey, corteza de coco, galán de noche, paraíso, Ceiba, ñame, etc.

Òrúnmìlà debe ir en un lugar alto en la casa. Para atender Òrúnmìlà se debe hacer con cada luna nueva, se unta manteca de corojo en la mano izquierda y miel en la derecha, se frotan las manos y se le pasa la mano a Òrúnmìlà (a los Ikines o semillas de dos en dos). Mientras se está haciendo esto se le encienden 2 velas. Y se le pide mientras le echas tu aliento, le pides firmeza y que tu mente tenga sabiduría para tomar los caminos correctos. Se le ponen flores finas, frutas frescas, dulces finos, maní, ñame, coco, todo en números pares. Para atenderlo se sugiere antes haberse bañado para estar limpios.

Hay muchos patakíes, pero citando a Orangun, Elegguá enseña a Òrúnmìlà la existencia de las semillas y le enseña su uso, así como también Ogbetuamora habla de cuando Yeyemoro tuvo en su poder el tablero de Ifá y les hizo Ifá a sus hijos Amonso y Amoro. Oloddumáre al saber esto, le retiro el tablero dándoselo a Òrúnmìlà y transformo a Amonso y a Amoro en dos palmeras de Ikines de donde serian tomadas estas semillas para fines de adivinación y por la actitud de Yeyemoro quedo dictaminado que ninguna mujer pudiera manipular el secreto de Ifá.

APA NII GBOKOO TAN INA OSO

ORURU NII WEWU EJE KANLE

ILE NI MO TE TEE TE

KI NTOO TOPON

OPE TEERE EREKE

NII YA SI YA BUKA MERINDILOGUN

A DIA FUN ORUNMILA

WON NI BABA O NII BIMO SOTU IFE YI

  “Es el árbol Apa los que los ladrones roban en el bosque y produce flores de poderosa magia.
Es esta el delgado árbol de la palma en el tope de una cima, con sus ramas aquí y allá y sus 16 cabezas como cabañas”

Fue lo profetizado para Òrúnmìlà cuando se le dijo que no iba a ser capaz de ser padre en la ciudad de Ifé. Este odu refiere que Òrúnmìlà hizo ebbo y al hacerlo tuvo ocho hijos. Todos menos uno era obediente con él.

Un día cito a sus ocho hijos y llegaron los primeros siete y le hicieron la reverencia acostumbrada, pero al llegar el último, apenas saludo de mala gana a Òrúnmìlà y Òrúnmìlà le requirió por su comportamiento. Este le dijo: padre yo no te saludo, pues soy igual que tu, llevo Irofá, Iruke, sandalias, etc. y todo igual que tu, por tanto no tengo porque hacerlo. Òrúnmìlà indignado escalo la gran palma de Ikines para después retirarse a Orun.

El resto de sus hijos comenzaron a implorarle para que regresase, pues no sabían cómo afrontar la vida sin su ayuda. Òrúnmìlà apenados por ellos les dejo caer los Ikines de Ifá y les dijo: tomen estas semillas, ellas serán mi espíritu y mi voz, úsenlas y yo a través de ellas les diré el presente, el pasado y el futuro, aprendan a comportarse y a ser dignos de la corona que llevan.

To Iban Eshu.

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