jul 09

Religión Yoruba en la Regla de Osha Afro Cubana

Se sabe que en el Nuevo Mundo existen diversos sistemas religiosos significativos generados entre una fe no cristiana y otra cristiana, a partir del siglo XVI, Regla de Osha Lucumí, Regla Osha Arara; El Candomblé, El Vudú y El Shangó de Trinidad, La Ubanda, La Macumba, La Kimbanda y El Batuke entre otras, nacidos de la fusión de dos ingredientes principales, a saber: las antiguas Tradiciones Religiosas Yorubas y el Catolicismo europeo entre otros factores.

Desde entonces son muchos los Babalawos, los santeros y santeras, los padres y madres de santo y, los hounganes y mambos del Vudú -incluyendo a una gran cantidad de devotos-, a los que se les oye decir con frecuencia, que ellos practican la “Religión Yoruba”, en lugar de referirse en particular al nombre de la religión afro americana específica de la cual son seguidores y/o simpatizantes. Continuar leyendo

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La lengua ritual de la Regla de Ocha

Por:  Andrés Rodríguez Reyes

Durante la trata negrera fueron traídos a Cuba africanos de los más diversos grupos étnicos, fundamentalmente bantúes, yoruba, ewe-fon, carabalí, etc. Con la introducción de estos esclavos a la Cuba colonial y española, elementos de diferente origen etnocultural entraron en un largo, espontáneo y contradictorio proceso de integración que dio como resultado nuestra nacionalidad cubana.

En lo que respecta a los esclavos de origen yoruba, su forzada inmigración comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII, y fueron asentados fundamentalmente en las provincias de Matanzas y la Habana, por ser estas las provincias de mayor ritmo de desarrollo azucarero en esa época. Manuel Moreno Fraginals señaló que “… a fines del siglo XVIII Matanzas carece de significación en la industria azucarera. En 1827 produce ya el 25% del azúcar cubana. Cuando la crisis de 1857 el azúcar de Cárdenas, Matanzas y Colón representa el 55.56% de la producción total de la Isla”.[1]

Estos esclavos fueron conocidos en Cuba por la denominación étnica de lucumí, la cual abarcaba tanto al grupo yoruba como al grupo takua, nombre por el que los yoruba conocían a los nupe, tribus con las cuales tenían estrechos lazos de afinidad histórica, lingüística, cultural y religiosa. La integración de los esclavos yoruba, como la de todos los esclavos africanos al contexto esclavista español, fue un largo y doloroso proceso de transculturación, pues como escribiera Fernando Ortiz:
“Llegaron amarrados, heridos y trozados como las cañas en el ingenio y como éstas fueron molidos y estrujados para sacarles su zumo de trabajo. No hubo elemento humano en más profunda y continua transmigración de ambientes, de culturas, de clases y de conciencia”.[2]

Sometidos a las terribles condiciones de vida y explotación esclavista comenzó, por una parte, todo un espontáneo proceso de integración de los más diversos elementos africanos entre sí, y por otra, su interrelación con elementos occidentales, en particular con la religión católica. Las prácticas mágico-religiosas de origen yoruba tuvieron como producto transcultural a la Regla de Ocha o santería cubana.

En sus rituales, los iniciados de la Regla de Ocha tratan de comunicarse, fundamentalmente, con orishas o antepasados Así, en el proceso comunicativo que tiene lugar en los rituales de la santería, el orisha o el antepasado, deviene en una suerte de interlocutor hipotético con el cual es posible comunicarse no sólo a través de una lengua ritual determinada y del español, sino también mediante sistemas de adivinación, estados de posesión, etcétera.

Esta lengua ritual está conformada fundamentalmente por los remanentes de los dialectos de las lenguas yoruba y takua (nupe) en Cuba, conocidos en Cuba por la denominación genérica de lucumí. Estos remanentes presentan diferencias respecto a sus fuentes originales como resultado:

a) De la integración irregular de los dialectos lucumí en nuestro país.
b) Del empobrecimiento y desfiguración de sus formas y estructuras debido al contacto lingüístico con el español.
c) De la reducción de las esferas de comunicación a la ritual.

La integración, conservación y difusión de estos remanentes lingüísticos resultó ser irregular, pues la forzada convivencia de estos esclavos con los representantes de otros grupos étnicos africanos en las condiciones de barracones y dotaciones de esclavos favoreció la integración espontánea de las formas dialectales de las lenguas anteriormente citadas. Y ello resultó una lógica causa de los posibles préstamos lexicales, en la lengua ritual de la Regla de Ocha, de otras lenguas africanas, entre las que podemos citar a la bantú, arará (ewe-fon), carabalí y otras.

Entre sus iniciados no existe una comprensión homogénea de las formas de la lengua ritual, ya que muchos de los elementos y estructuras fonéticas, gramaticales y lexicales originales se simplificaron o se perdieron, al efectuarse esa transmisión de forma oral o por medio de las libretas de santo. En estas últimas con una estructura fonética, sin reglas estipuladas, han tratado de conservar los diferentes vocablos, frases, rezos y cantos en esta lengua.

Carácter irregular en la integración y conservación de los remanentes lingüísticos yorubas en Cuba

Después de la muerte de los auténticos hablantes de la lengua yoruba, la conservación de sus remanentes ha tenido lugar en relación con las prácticas de la Regla de Ocha, por ser utilizados en la lengua ritual de las mismas. Estos remanentes se han ido transmitiendo a través de las generaciones de iniciados en forma oral, por boca de padrinos y madrinas, o por medio de las llamadas libretas de santo donde junto a rezos, cantos, descripciones de ritos o de fórmulas mágicas, encontramos verdaderos vocabularios de esta lengua.

Desde el punto de vista de su distribución territorial la integración, conservación y difusión de los remanentes lingüísticos yoruba representan una amalgama irregular. Y es común observar en las distintas ceremonias y fiestas de santos que en ocasiones sus conocedores no comprenden ciertas palabras, frases o textos enteros en los rezos y cantos de santeros de otras casas o localidades.

A pesar de que en numerosas casas de santo de nuestra provincia, Matanzas, los informantes señalan la posible ascendencia tribal de sus antepasados en el orden ritual: oyó, egwardo, entre otros, hasta ahora no ha sido posible diferenciar los remanentes de los distintos dialectos de la lengua yoruba que fueron introducidos en Cuba. Dicha irregularidad también puede ser comprobada al analizar el vocabulario de la jerga religiosa.

En él podemos encontrar:

a) Presencia de variantes fonéticas de la misma palabra, lo cual podría ser explicado por la manifestación de diversas variantes dialectales, por errores de pronunciación de los hablantes no nativos en el proceso de transmisión oral, o por errores en la escritura fonética de los vocablos lucumí.

Ejemplo: güiro-abuá, awá, agüé.

Estas resultan variantes de la palabra yoruba agbé (vaso, calabaza hueca usada como vasija) en la que encontramos el sonido /gb/ no característico del español.
b) Uso de diferentes formas lexicales para designar un mismo objeto, proceso o fenómeno. Estas podrían ser diferentes variantes dialectales, o variantes fonéticas desfiguradas por la transmisión espontánea entre hablantes no nativos.

Ejemplo:
Jicotea (tortuga):

Lucumí: achabkua, ayapa, ayagua, ajún;
Yoruba: awum, ijapá.

Carnero:

Lucumí: abó, abuó, aboreone, abután;
Yoruba: àgbò, àgutàn.

Es imprescindible destacar que el proceso de integración espontánea e irregular de estos remanentes lingüísticos se ve acompañado por un franco proceso de empobrecimiento o desfiguración de sus remanentes. Muchos de sus elementos y estructuras fonéticas, gramaticales y lexicales se simplificaron o se perdieron en ese transmitir espontáneo de las generaciones.

No es de extrañar entonces que el español penetre paulatinamente en las prácticas mágico-religiosas de la Regla de Ocha, pues la cantidad de auténticos conocedores de los remanentes lingüísticos yoruba se reduce cada vez más con el paso del tiempo. Así, esta “lengua” en función de designar los objetos, acciones y fenómenos relacionados con las prácticas mágico-religiosas, ha adquirido en ocasiones connotaciones semánticas singulares.

Ejemplo:

Hacer un amarre: Trabajo de magia amorosa para atraer a una persona:
Dar un despojo: Purificar al creyente de malas influencias.
Coger el santo: Estado de posesión del creyente por el orisha.
En los rituales de la santería es frecuente escuchar frases como las siguientes:

Le pedimos al santo iré‚ y aché.
Deben de hacer ebó para librarse de la ikú.
Obatalá quiere eyelé‚ fun fun melli.
Que significa:

Le pedimos suerte y gracia divina al santo.
Deben hacer un trabajo mágico para librarse de la muerte.
Obatalá quiere dos palomas blancas.
Este tipo de frases híbridas, pronunciadas imitando la entonación de los viejos negros bozales, también se encuentra en la actividad verbal de los orishas o santos que tiene lugar en los estados de posesión, donde ocurre una transformación absoluta del creyente, pues:

“[...] el poseso cede su lugar como individuo, desplaza su personalidad y la pone en función de aquello que desea o está obligado o compulsado a representar [...].”[3]

El destino de los remanentes lingüísticos yorubas en la Regla de Ocha ha estado marcado por las interferencias del español con el cual ha estado en estrecho contacto. Y estas interferencias se han reflejado en los diferentes subsistemas de la lengua, como por ejemplo en el fonológico. En primer lugar esto sucedió debido a los cambios que produjo la no coincidencia de los sistemas de fonemas del yoruba y el español. Podemos recordar aquí la transformación del sonido yoruba (s) por el español (ch).

Ejemplo: i e —–> iché (trabajo).
Además una seria repercusión en el destino de los remanentes yoruba lo tuvo el hecho de que bajo la influencia del Español estos perdieron el carácter politonal de su acento, el cual tiene la capacidad de diferenciar las palabras. Por ejemplo, en el yoruba moderno: rà (con acento tonal bajo) significa amarrar con cuerda; ra (con acento tonal medio) significa acabar, parecer, raspar; rá (con acento tonal alto) significa arrastrarse. La pérdida del carácter politonal del acento provocó serios cambios en el nivel léxico de estos remanentes lingüísticos empleados en la lengua ritual de la santería, pues existen palabras que agrupan significados en ocasiones contradictorios.

Ejemplo:

Lucumí:

oro: sagrado, mes, misa, ceremonia religiosa, palabra, cantos y toques de tambor.[4]
Yoruba:

òro: nombre de un árbol que da frutos comestibles.
orò: costumbre, hábito.
orò: mugido de un toro.
oró: estímulo.
oro: palabra, conversación, fantasma.
oró: riqueza, salud, tesoro, opulencia.

Redución de las esferas de comunicación de la lengua yoruba en Cuba

La lengua introducida en Cuba por estos esclavos de origen africano sufrió serios cambios en las nuevas condiciones sociohistóricas, al reducirse a aquellas palabras y frases que están relacionadas con la actividad de diferentes rituales, a la práctica de yerberos y curanderos, y a la cocina.

En sí, el proceso fundamental de la reducción de las esferas de comunicación de la lengua yoruba en nuestro país se manifiesta en que esta, de medio vivo de comunicación cotidiana, ha pasado a ser utilizada como lengua ritual de la santería, y según sus iniciados es un lenguaje adecuado y necesario para dirigirse a todas las fuerzas sobrenaturales que invocan y adoran. En lo que respecta a los remanentes lingüísticos yorubas, su carácter mágico está determinado por el alto valor emocional-expresivo y sugestivo-pragmático que poseen, ya que son capaces de transmitir y provocar entre los practicantes toda una gama de emociones, sentimientos y estados sicológicos que están asociados a las ideas y representaciones mágico-religiosas, y además, porque ayudan a la formación de la atmósfera sicológica colectiva necesaria para el desarrollo del culto.

El carácter tradicional y estereotipado de las ideas y representaciones mágico-religiosas en cuestión conforma un profundo trasfondo contextual en el plano del pensamiento de los iniciados, que está asociado al empleo de las palabras, rezos y cantos en “lengua”. La palabra apoya y complementa al elemento ritual, resultando ser un factor importante en el proceso de desencadenamiento de los estados de posesión, pues al escuchar esa lengua de orishas, los iniciados sienten gravitando sobre todo su ser el aliento vivo de los dioses africanos.

Se debe destacar que los remanentes lingüísticos yorubas empleados en los distintos rituales de la Regla de Ocha no desempeñan una función auténticamente criptográfica, ya que no siempre poseen un significado semántico específico para muchos de los iniciados que se sirven de ellos. En muchas ocasiones estos sólo tienen una idea general sobre lo que repiten en momentos determinados del culto. De esta manera se observan con frecuencia verdaderas situaciones seudocomunicativas desde el punto de vista lingüístico, lo cual puede ser profundizado por la presencia en estos rituales de un contenido esotérico, llamado también latente o subyacente por diferentes autores, y el que se manifiesta en una dialéctica de lo expresado y lo no expresado, de la clara lectura y de lo evocado. De ahí que la efectividad de la comunicación dependa de:

El grado de iniciación y jerarquía ritual.

Las funciones rituales ejercidas.

La experiencia en la práctica religiosa.
Este hecho anteriormente expuesto también puede ser provocado por la irregularidad existente en la integración, conservación y difusión de los remanentes lingüísticos yoruba en la lengua ritual de la Regla de Ocha.

En Cuba los estudios sobre dichos remanentes se han encaminado fundamentalmente a la recopilación de palabras, frases, rezos y cantos en esta lengua para complementar o ilustrar la descripción de distintos rituales.

Esto conlleva a que en la actualidad sea necesario realizar investigaciones acerca de la evolución histórica de la lengua ritual de la Regla de Ocha o santería cubana, profundizando en la descripción de su estructura interna y de su funcionamiento en las prácticas mágico-religiosas.

En el estudio de los procesos comunicativos en la Regla de Ocha es necesario tener una visión amplia que permita considerar que tanto la palabra, como el paso de baile, determinado gesto o ritmo, la tirada de caracoles, “amarres”, “limpiezas” y ceremonias, no son más que eslabones en ese trascendental diálogo que transcurre entre hombres, deidades y antepasados. Este es el adecuado punto de vista para comprender el proceso global de comunicación que tiene lugar en estas prácticas mágico-religiosas.

Notas:
Manuel Moreno Fraginal: El Ingenio. T. I, La Habana, Ed. Ciencias Sociales, 1978, p. 141.
Fernando Ortiz: “Por la integración cubana de blancos y negros” en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. No. 3, La Habana, sept.-dic, 1981, p. 31.
J.J. Figarola: “El principio de representación múltiple” en Del Caribe. No. 12, Santiago de Cuba, 1988, p. 27.
Lidia Cabrera: Anagó. La Habana, Ed. C.R., 1957, p. 275.

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oct 26

Las historias de Santos de la Regla de Ocha

Por: Lic. Andrés Rodríguez Reyes
Museo de la Ruta del Esclavo
Matanzas

Con el propósito de utilizarlos como mano de obra fuerte y barata, fueron traídos a Cuba esclavos africanos, hombres, mujeres y niños, de los más variados grupos étnicos. Los mayores asentamientos se localizaron en la provincia de Matanzas, debido a su mayor desarrollo en la economía de plantación azucarera de la época. Dicha provincia llegó a producir el 55.56% de todo el azúcar del país en la segunda mitad del siglo XIX.[1] Un gran porciento de los esclavos, introducidos en esta etapa, pertenecía al grupo étnico yoruba. Ellos fueron conocidos por la denominación étnica de lucumí, la cual agrupaba no sólo a los representantes del grupo étnico yoruba, sino también a los llamados takua (grupo étnico nupe).

Con el propósito de utilizarlos como mano de obra fuerte y barata, fueron traídos a Cuba esclavos africanos, hombres, mujeres y niños, de los más variados grupos étnicos. Los mayores asentamientos se localizaron en la provincia de Matanzas, debido a su mayor desarrollo en la economía de plantación azucarera de la época. Dicha provincia llegó a producir el 55.56% de todo el azúcar del país en la segunda mitad del siglo XIX.[1] Un gran porciento de los esclavos, introducidos en esta etapa, pertenecía al grupo étnico yoruba. Ellos fueron conocidos por la denominación étnica de lucumí, la cual agrupaba no sólo a los representantes del grupo étnico yoruba, sino también a los llamados takua (grupo étnico nupe).

Sus prácticas mágico religiosas, luego de un largo y complejo proceso de transculturación y de sincretismo religioso con el catolicismo español dieron como resultado al complejo mágico religioso de la Regla de Ocha-Ifá o Santería Cubana. La primera, la Regla de Ocha agrupa a los iniciados en el culto a los diferentes orichas o deidades de esta religión de base africana, mientras que la Regla de Ifá, lo hace con los iniciados en el culto especializado a Orula, oricha de la adivinación. Ambos sistemas mágico religiosos están estrechamente relacionados, pero mantienen entre ambos una independencia relativa. El presente trabajo se dirige, precisamente, al tema de las llamadas historias de santos en la Regla de Ocha. Estas conforman un complejo sistema mitológico que asciende a los antiguos mitos yoruba, y que se han ido transmitiendo de generación en generación de practicantes.

Por medio de rituales de carácter mágico religioso, los iniciados tratan de comunicarse con orichas y antepasados, con el fin de propiciar la intervención de sus protectores sobrenaturales, en la solución de problemas y conflictos que los afectan. Estos hallan una interpretación simbólicamente codificada en los marcos de ciertas ideas y representaciones mágico religiosas de alto contenido simbólico, que se expresan en las llamadas historias de santos. En ellas se narra la vida de los orichas yoruba, los cuales resultan entidades sobrenaturales de carácter antropomórfico que representan y simbolizan las fuerzas y fenómenos naturales, las características, emociones, virtudes, defectos y actividades humanas.

Estas historias son un serio material etnográfico para profundizar en los procesos de transculturación y de sincretismo religioso, con elementos del catolicismo español en Cuba, que sufrieron las prácticas mágico religiosas del culto yoruba a los orichas. Ejemplo de ello, es la siguiente historia sobre Oyá, oricha dueña de la centella, el viento y la puerta del cementerio, que según el santero matancero, Julio Enrique Rodríguez, de la localidad de Colón, relataban las llamadas lucumisas en la zona de Banagüises de este municipio matancero:

Hubo un tiempo en que Changó vivía con Oba, Ochún y Oyá. El no se presentaba cuando lo llamaban con tambores, pero Oyá estaba con él cuando quería.
Olofin llamó a Changó, y le dijo que tenía que decidirse por una de las tres. Changó le contestó que sería con la que mejor le preparara una harina con quimbombó.

Ochún le preparó una cena suculenta y con lujo, y le dijo a Oba que cuando le cocinara la suya a Changó, que se cortara y le echara sus dos orejas a la harina, que así le gustaría mucho a Changó. Oyá le dijo que ella no cocinaría nada, sólo recogió bledo, lo sazonó, lo puso en los platos, los dejó en la mesa, y se fue.

Oyá fue al monte del Calvario, y comenzó a gritar por Cristo, pero no la dejaban pasar. Cristo salió, y le preguntó que ella deseaba. Ella le pidió iguales poderes que Changó, y que este se casara con ella. Cristo lo tocó en la frente, y le dijo: ¡Serás Santa Teresa del Jesús! En ese momento, ella escupió, y en el banquete de los santos se oyó. Entonces Changó comprendió el poder alcanzado por Oyá.

Aquí encontramos el sincretismo de Oyá, oricha dueña de la centella, el viento y la puerta del cementerio, con Santa Teresa del Jesús, representante del Santoral Católico. En esta historia, Jesús Cristo, hijo del Dios cristiano, por analogía con Olofin, una de las manifestaciones de la deidad suprema de la Regla de Ocha, posee también la facultad de otorgar poder o gracia divina a una deidad de origen africano. Este es un claro ejemplo de una de las características funcionales más importantes de los mitos de origen yoruba: su gran capacidad de adaptación a las nuevas condiciones socio históricas y etnoculturales concretas con las cuales se enfrentaron al ser traídos los africanos, y sus descendientes, a Cuba como esclavos,

Otra historias de santos muestra el proceso de sincretismo entre una deidad de la Regla de Ocha y el llamado San fan Kon, una divinidad introducida por los culíes chinos en la Cuba del siglo XIX. Estos culíes fueron traídos como mano de obra barata, a partir de 1847, por contratos de ocho años. Esto se debió a que la trata negrera era ilegal desde 1820. Fueron engañados, y tratados en las mismas condiciones que los esclavos negros, con los que compartieron barracones y cimarronaje.

Esta historia de santo dice así:

Changó, oricha que representa la alegría y virilidad masculina, un día le pidió prestado un caballo blanco a Oggún, su hermano, dueño de los metales, oricha que representa la guerra. Y Changó sobre su caballo cabalgó tan lejos que llegó a la tierra de los filani, los chinos. Allí encontró una pagoda muy grande, y delante de ella estaban parados dos chinos con grandes espadas. El valiente Changó, con su espada, les cortó las cabezas, se apoderó de sus trenzas, y gritó: ¡Yo no lo maté, lo mató Oggún! Y se fue.
Las historias demuestran como el proceso de sincretismo religioso sirvió como mecanismo de asimilación de elementos que resultaban ajenos a la cultura yoruba. Estos representantes del imperio asiático, y sus prácticas mágicas religiosas, conocidas entre los esclavos como brujería china, resultaban demasiado enigmáticos e incomprensibles a los negros. Por dicha razón, los asimilaron por medio de la creencia mágico religiosa. De esta manera, el general deificado San Fan Kon, se convirtió para ellos en un camino de Changó, el Changó chino. Otro aspecto interesante de esta historia, es que este oricha declara al final que no mató a los guerreros chinos, sino Oggún, oricha que representa la guerra entre los yoruba. El motivo de dicha declaración consiste en que, aunque el mismo Changó, deidad del fuego, el rayo y los tambores, es un guerrero poderoso, el “autorizado” para hacer correr la sangre (eyé bale) es el propio Oggún.

Las llamadas historias de santos contienen las representaciones mágico religiosas de la Regla de Ocha que se actualizan en los diferentes rituales de la Regla de Ocha, en los actos de posesión. Toda acción del culto, en esta religión de origen africano, está respaldada por un trasfondo mítico cuyos secretos guardan celosamente sus iniciados. Esas historias poseen un profundo y variado contenido simbólico, cuya clara comprensión, y posibilidad de aplicación en la práctica ritual, dependen de los conocimientos poseídos por el iniciado, de la experiencia ritual acumulada, y funciones rituales ejercidas.

En el sistema ritual de la Regla de Ocha, el proceso de adivinación es fundamental, pues a través de sus signos, los orichas “hablan” con los creyentes. Y en la interpretación de los mensajes divinos transmitidos, el oficiante se vale de las historias de santos. Ellas confieren sentido a sus signos, los cuales consisten en las diferentes configuraciones numéricas que forman los 16 caracoles, del llamado diloggún, al caer boca arriba o boca abajo.

Una de esas mismas historias condiciona el uso de los obi, o cocos, el sistema adivinatorio más sencillo y difundido entre los santeros, mediante el cual “se pregunta” a los orichas acerca de cualquier aspecto del rito que se realiza: desde la efectividad de una “rogación de cabeza”, hasta el destino de un ebó, o trabajo mágico con sus diferentes implicaciones.

Mario Ayllón, santero de más de 70 años de la localidad de Perico, Matanzas, relataba esta historia de la siguiente manera:

Antiguamente el coco era todo blanco, por dentro y por fuera. Entonces era rey Olofin, Dios Todopoderoso, y lo hizo grande. Era muy orgulloso porque era blanco, y menospreciaba a toda la gente, los trataba muy mal, con mucho despotismo.
Un día vino un mendigo a pedirle limosna, y mientras lo hacia le puso la mano encima. Obi lo empujo con indignación y asco, diciéndole que no lo tocara porque estaba muy sucio.

Olofin que lo vio todo, empujó, y le dijo a Obi: — ¡Por zoquete y orgulloso a partir de este momento vivirás arrastrado por el piso, y tendrás una parte negra y otra blanca! Por eso cuando el coco se usa para adivinar, se tira al suelo.

Si en el proceso de adivinación por caracoles, o diloggún, al consultado “le sale”, por ejemplo, el signo Obbara (seis caracoles que han caído bocarriba), por el cual “hablan”, entre otros, Changó y Ochún, el consultante, entre otras cosas, puede vaticinarle lo siguiente:

— Ud. es una persona que tiene muchos problemas, y la vida se le hace difícil;
— Está pasando muchas necesidades. El dinero se le pierde. Se hace sal y agua;

— A Ud. no lo consideran las personas que le rodean;

— No ayude a nadie, porque el que Ud. ayude, sube, y Ud. baja… [2]

El sentido de estas frases está determinado por el hecho, de que el signo Obbara agrupa las historias de Changó, cuando, este junto a Ochún, se encontraba sin reino, pobre y despreciado por todos. En este signo se relata la historia de Obbara (Changó), Ochún y las calabazas. Esta también relatada por el santero Mario Ayllón, dice así:

Olofin invitó a una fiesta a todos los santos. Después que estos comieron y se divirtieron le regaló una calabaza a cada uno. Cuando los santos salieron se dijeron: — ¿Para queremos esto? Y las botaron. Pero Obbara (Changó) recogió en su alforja todas las calabazas y se las llevó. Cuando llegó a su casa, su mujer, Ochún, le preguntó: — ¿Qué traes ahí. ? El le contestó: — Calabazas que nos regaló Olofin a cada uno de nosotros, pero ellos las botaron, y como estamos pasando necesidades, las recogí. Así que cocínalas poco a poco para ir comiendo algo.
Al otro día Obbara se fue al campo para trabajar y cuando estaba en su chapea, su mujer, Ochún, llegó corriendo porque encontró oro al abrir una de las calabazas para cocinarla. Ella gritaba: — Obbara, Obbara, mira lo que encontré. Mira lo que tiene la calabaza, oro. Somos ricos.

El le respondió que había que ir donde estaba Olofin para devolverle las calabazas y el oro. Cuando llegó donde estaba Olofin le dijo: — Mira lo que mi mujer encontró dentro de tus calabazas, oro, y te lo vengo a devolver.

Entonces Olofin respondió: — No, eso es tuyo. Los demás despreciaron el regalo porque eran calabazas, pero tú fuiste agradecido y honrado, así que te las regalo. A partir de este día la calabaza pasó a ser alcancía suya y de Ochún.

En la historia se enfatiza, ante todo, la honradez y agradecimiento de Changó, así como se critica la actitud de arrogancia de los demás orichas. También muestra la razón del porqué la calabaza resulta ser uno de los tabúes alimenticios de los “hijos de Changó y Ochún”, y además, porqué algunos de los trabajos mágico-religiosos que se realizan con el objetivo de propiciar la prosperidad material del consultado, la tenga como uno de sus componentes fundamentales.

Otro ejemplo interesante es la historia de Abó (carnero), perteneciente al signo Osá (nueve caracoles bocarriba) del sistema de adivinación por caracoles o diloggún, por el cual “hablan” Oyá, Argayú, Obatalá, Ochún y Oba. Según Osvaldo Villamil Cárdenas, destacado santero de la ciudad de Matanzas ‚ ésta dice así:

Changó había prometido a Olofin instaurar la paz y la rectitud en las tierras que gobernaba, y estaba buscando a alguien que lo ayudara, porque su reino era muy grande. Abó, el carnero, se presentó a Changó y alardeando, le dijo que le traería a una persona noble, inteligente y que valía por 100 cabezas. Changó extrañado, y molesto, por el alarde de Abó, le contestó que si antes de terminar la noche no se lo traía, sería castigado.
Este personaje era Filoro, hijo de Oggún y de Oyá, y el mejor amigo de Abó. A Filoro, su madre, Oyá, le mandó a hacerse una rogación de cabeza, advirtiéndole que después de hacérsela no podía abrirle la puerta a nadie, porque le pasaría algo malo.

Abó fue a su casa, y por más que tocó, y llamó, Filoro no le abrió. Y le dijo que no podía, porque cogería un daño. Por más que Abó trató de convencerlo, Filoro no abrió la puerta. Hasta que al fin, Abó, pensando en el castigo de Changó, se molestó, y se fue. En la esquina se encontró con Igüí, el palo, y con Ogá, la soga, y les contó lo que había pasado con Filoro. Entonces Abó se acordó que a Filoro le gustaba el dulce de coco, y les propuso entonces a Igüí y a Ogá ir a su casa, ponerse al lado de la puerta, y cuando Filoro abriera para coger el dulce, uno le daba un palo, y el otro lo amarraba.

Abó tocó otra vez a la puerta de Filoro. Este preguntó: — ¿Quién es? Abó contestó: — Soy yo, tu amigo Abó. Se que estás aburrido, y te traigo el dulce de coco que te gusta tanto. Abre un poquito nada más para que cojas el plato. Eso fue lo que por glotón hizo Filoro. Y cuando abrió la puerta, Abó lo haló por el brazo, Igüí le dio un palo, y Ogá lo amarró. Lo metieron en un saco, y Abó se lo echó al hombro para llevárselo a Changó.

Oyá que había oído los ruidos, y sabía lo que pasaba, estaba esperando en los cuatro caminos. Cuando llegó Abó, ella formó un remolino, lo tumbó junto con el saco, y los puso a rodar. Entonces zafó el saco, y liberó a Filoro, dejando dentro del saco 9 de sus manillas para que supieran que había sido ella.

Oyá regañó a Filoro, y otra vez le dijo, que cuando se hace rogación de cabeza, no se sale de la casa. Y si de contra, le advierten a uno, que puede pasar una cosa mala, no se puede desobedecer.

Abó le dijo a Changó que no había podido traer al que le había prometido. Changó entonces contestó que él mismo, con todo lo que había andado y desandado por su reino, no había encontrado nunca a alguien que valiera 100 cabezas. Pero que si sabía, que él, Abó, había traicionado Filoro. Y con voz de trueno gritó: — Si le hiciste eso a tu mejor amigo, qué‚ me harías a mi.? Por ello pagarás con tu cabeza. Y esa fue la primera vez que Changó comió carnero.

Esta historia determina dos importantes aspectos de las prácticas mágico religiosas de la Regla de Ocha: no salir por la noche de casa después de una “rogación de cabeza”, so pena de “recoger lo malo” (ser objeto de una desgracia). Y además, explica porqué Abó, el carnero, se convierte en comida de Changó, y al decir de los santeros, la más grande. Ella también muestra el nacimiento de la traición, y su correspondiente castigo. Así se enfatiza otro aspecto fundamental de las historias de santos, el aspecto moral.

Al respecto escribe la estudiosa Luisa M. Martínez O’Farril:

En la Regla de Ocha la valoración moral, como aprobación o reprobación del desenvolvimiento de los actos de los hombres en la realidad social, adquiere suma importancia. Por ello en las historias y refranes aparece reflejada de una manera singular, a partir de las experiencias representadas en las actuaciones de los orichas, en el cumplimiento de sus tareas y funciones, los errores cometidos por estos en tales momentos…[3]

Se debe enfatizar el hecho, de que entre los yoruba, en la época de la trata de esclavos, la moral no se presentaba como un sistema de principios éticos, sino como un conjunto de normas elementales que regulaban la conducta social, y que aseguraban la cohesión del grupo humano, la armonía en las interrelaciones personales. Podemos también observar que sus conductas estaban reglamentadas por esas normas, las que expresaban las exigencias más esenciales de la convivencia social, las que prohibían o censuraban determinadas cualidades, tales como la crueldad, la mentira, la arrogancia o la envidia. Estas normas elementales podían incitar a la honradez, bondad, obediencia, y al respeto de la propiedad ajena. Esto denota rasgos aun gentilicio-tribales. Y al analizar a los orichas, esas entidades sobrenaturales, desde el punto de vista moral, se les puede considerar como un reflejo generalizador de la sociedad yoruba en dicha etapa histórica de su desarrollo.

Ya específicamente con relación a la Regla de Ocha, ese producto cultural y sincrético de los cultos tribales a los orichas en la Cuba colonial y esclavista, debemos tener en cuenta lo siguiente:

… en el caso especifico de los llamados cultos sincréticos en Cuba, el análisis del aspecto moral debe considerar su génesis en cultos tribales y su desarrollo entre clases, capas y sectores marginados en los regímenes clasistas prerrevolucionarios,… Esto permite explicar la ausencia de principios éticos y la relativa importancia de normas morales, en lo que incide la no existencia de una estructura institucional.[4]
Otra historia interesante es la del loro, la cual relataba a sus descendientes, a principios de siglo, el babalawo matancero Blas Cárdenas:

Una vez entre los pájaros se corrió la voz de que Olofin haría una fiesta en la loma más alta para darle un regalo al más hermoso.
Los pájaros que sabían que el loro tenía las plumas muy lindas, se pusieron de acuerdo, y le dijeron a éste que la fiesta iba a ser detrás del monte que se veía a lo lejos. Cuando llegó el día señalado, el loro echó a volar.

Y vuela que te vuela, vuela que te vuela, pero el monte no se acababa. Tenía sed, el sol lo quemaba, y cuando no pudo más, se dejó caer y empezó a caminar. Se caía, se ensuciaba con la tierra, se daba golpes con los palos, pero seguía adelante. En eso estaba, cuando de detrás de una mata de siguaraya apareció Elegguá, que está en todas partes, incluso, donde nadie lo espera. Y le dijo: — ¡Eh, loro! ¿Qué haces por aquí? ¿No vas a la fiesta?

El loro le respondió que le habían dicho que la fiesta era detrás del monte, pero parece que se había perdido. Elegguá dio tres vueltas y se rió; le dijo al loro que lo habían engañado porque la fiesta de los pájaros era en la punta de la loma más alta. El loro se tiró al suelo y se puso a llorar, pero Elegguá entonces le dijo que no fuera llorón, ya que el río que pasaba al pie de la loma de la fiesta estaba cerca, y si le pedía ayuda a ayapa, la jicotea, ella lo llevaría con mucho gusto.

Así hizo el loro, y cuando viajaba en el lomo de la jicotea, el agua lo refrescó, y limpió sus plumas. Al llegar al pie de la loma echó a volar, y cuando llegó a la fiesta esta acababa de empezar. Los pájaros le estaban diciendo a Olofin que el loro estaba borracho, y que como se había echado a dormir no vendría. Pero cuando Olofin vio llegar al loro volando, con sus plumas de muchos colores brillando al sol, dijo: — ¡Qué pájaro más hermoso. Te llevarás el premio, y serás rey entre los pájaros!

En este caso, por un lado se censura la envidia y la maledicencia de los semejantes, y por otro, se hace evidente que la belleza y la bondad triunfarán, a pesar de todas las trampas y dificultades. Así ocurrió con el loro, cuyas plumas son imprescindibles en la coronación ritual que tiene lugar en las ceremonias de iniciación de la Regla de Ocha. Se debe señalar, que en las historias de santos no sólo se manifiestan orichas, sino también hombres, mujeres y niños, así como animales o plantas, con carácter antropomórfico, que constituyen arquetipos de conducta humana.

Aunque en muchas de las historias de santos se manifiesta la reprobación divina a las actitudes y conductas negativas de hombres, orichas y otros seres sobrenaturales, también es posible escuchar historias como la relatada por el santero matancero, Osvaldo Villamil Cárdenas:

Una vez estaban dos amigos parados en una esquina y se juraban que no se separarían jamás; Elegguá que pasaba en ese momento por allí, los escuchó, fue a su casa, y se vistió con una ropa que por un lado era roja, y por el otro, era negra.
Fue otra vez por la esquina donde estaban los dos amigos, y como una flecha pasó entre ellos. Entonces los dos amigos empezaron a discutir acerca de que si el que pasó estaba vestido de rojo, o de negro. Como no se ponían de acuerdo, se entraron a golpes, y no se hablaron nunca más.

Otro ejemplo es la siguiente versión de la historia, acerca de las orejas de Oba, relatada por la ya fallecida santera, también de la ciudad de Matanzas, Francisca Villamil García:

Oba tenía celos de todas las mujeres, y esto estaba bien fundado, pues Changó, que era muy mujeriego, tenía siempre dos y tres amantes. Pero siempre Changó respetaba y amaba a Oba por encima de todas.
Oba siempre buscaba consejos de cómo mantener a Changó junto a ella, y acudió una vez a Ochún, sin saber que esta era una de las amantes de su marido. Ochún le dijo que se cortara una oreja, hiciera un caldo y que se lo diera a tomar a Changó, ya que esa era una manera muy efectiva de tenerlo siempre a su lado.

Así ella lo hizo, pero cuando Changó estaba más entusiasmado se encontró la oreja, y al ver que era de Oba la regañó muy fuerte. Desde entonces siguió respetándola, pero nunca más volvió a acostarse con ella. Y Oba, de tristeza, se fue a vivir al cementerio, donde está desde entonces.

En las historias de santos, el bien no siempre sale victorioso, pues Elegguá enreda por capricho los caminos; Oyá y Ochún envidian la lealtad de Oba hacia Changó, además de la existencia de otros actos de la conducta que no son dignos de imitar. Las mismas categorías del bien y el mal, que constituyen las formas más generales de la valoración moral están aquí relacionados con hechos y acciones concretas de la vida real, sin una elaboración teórica profunda. Ello es posible ilustrarlo con la siguiente historia que relataba, a principios de siglo, el babalawo matancero Blas Cárdenas:

En una ocasión Olofin, el Santísimo, viejo, cansado y alejado del mundo del mundo de los hombres, le pidió a Obatalá , representante de la paz y la pureza, que le trajera a probar el mejor plato que hubiera sobre la Tierra.
Obatalá fue y le trajo, en un plato, lengua cocinada. Olofin se asombró, y le preguntó por qué traía precisamente eso. Obatalá contestó que con la lengua se elogiaba, se decían las cosas más dulces y más tiernas, se hacia la caridad y mucho bien.

Al otro día Olofin le pidió a Obatalá, que entonces le trajera el peor plato que hubiera sobre la Tierra; Obatalá fue, y regresó con un plato, donde otra vez traía lengua cocinada. En esta ocasión Olofin extrañado, casi molesto, le dice a Obatalá: — ¿No te dije que quería ver el peor plato que existiera sobre la Tierra?

Entonces, Obatalá contestó que con la lengua se decían las cosas más lindas, más buenas. Con la lengua se dicen también las cosas más feas, las malas palabras, los chismes, las humillaciones, los enredos. Con la lengua se puede salvar a una persona, pero también causar su perdición. Y Olofin quedó convencido.

De los acontecimientos relatados en las historias de santos emanan también los correspondientes juicios, prohibiciones, valoraciones y moralejas, que pueden influir y regular, positiva o negativamente, en la conducta social de los practicantes de la Regla de Ocha. Ello se debe a que los valores relacionados con las ideas y representaciones mágico religiosas de la creencia en cuestión, pueden determinar el surgimiento de un sistema especifico de orientaciones valorativas que se pueden reflejar negativamente en la proyección social del iniciado y el practicante de esta religión de origen africano en Cuba.

Para concluir, es posible afirmar que en el proceso de transmisión, a través de las generaciones, de las ideas y representaciones mágico religiosas y morales de la Regla de Ocha, un lugar importante lo ocupan las historias de santos, pues a falta de un sistema teológico sistematizado en libros o escrituras sagradas, son un factor determinante en la interpretación ritual. Ellas resultan ser una fuente que nutre y precisa las sutilezas del contenido y las formas de expresión de las prácticas mágico religiosas en cuestión.

Estas historias poseen una gran importancia desde el punto de vista antropológico, pues reflejan las características de un grupo humano, el yoruba, en una determinada etapa de su desarrollo. Además, por medio de su estudio se puede conocer de la cultura, las creencias religiosas, alimentos, hábitos de trabajo, relaciones interpersonales y de poder, jerarquías sociales, roles de género, relación hacia la naturaleza, y muchos otros aspectos de la vida socioeconómica, cultural y comunitaria de este pueblo. Además, por medio de las mismas se pueden comprender muchos de los procesos de transculturación y de sincretismo religioso que sufrieron las religiones africanas en la Cuba esclavista, colonial y española.

Los rituales de la Regla de Ocha representan una hipotética comunicación con las fuerzas y seres sobrenaturales a los que se rinde culto, los orichas y antepasados. Son precisamente, las historias de santos las que les otorgan el sentido. Su rica variedad está determinada no sólo por lo colectivo y espontáneo de su reproducción y transmisión en el proceso de transmisión oral, sino también por la gran cantidad de representaciones mítico-mágico-religiosas contenidas en las mismas. El estudio histórico-comparativo con los mitos yoruba originales revelaría en todo su esplendor la gran capacidad de adaptación, de síntesis, y de transmisión espontánea, de las numerosas generaciones de practicantes, para los que todavía sigue vivo el aliento de las deidades, que con los esclavos africanos llegaron en los barcos de la Trata a nuestro país.

Referencias
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Libreta de santo anónima.
Ms. C. Luisa M. Martínez O’Farrill. “Acercamiento a la concepción filosófica del mundo de los yoruba”. Actas de la VIII Conferencia Internacional de Cultura Africana y Afroamericana. Centro Cultural Africano “Fernando Ortiz” . Santiago de Cuba. 2003.
Argüelles Mederos, Anibal e Ileana Hodge Limonta. Los llamados cultos sincréticos y el Espiritismo. Edit. Academia. La Habana. 1991. p. 114.

Bibliografía
Barnet, Miguel: La fuente viva. Edit. Academia, La Habana, 1983.
Barreal, Isaac: Retorno a las raíces. La Fuente Viva. Fundación Fernando Ortiz, Ciudad de la Habana, 2001.
Bolivar Arostegui, Natalia: Los orishas en Cuba. Edic. Unión, Ciudad de la Habana, 1990.
Cabrera, Lidia: El Monte. Colección del Chichirikú, Miami, 1986.
Guanche, Jesús: Procesos etnoculturales de Cuba. Edit Letras Cubanas, Ciudad de la Habana, 1983.
James Figarola, Joel: Sistemas mágico-religiosos cubanos: principios rectores. Edic. Unión, Ciudad de la Habana, 2001.
Leon, Argelier: Tras las huellas de las civilizaciones negras en América. La Fuente Viva. Fundación Fernando Ortiz, Ciudad de la Habana, 2001.
López Valdés, Rafael: Componentes africanos en el etnos cubano. Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1985.
Ramírez Calzadilla, Jorge: Religión y relaciones sociales. Edit. Academia, La Habana, 2000.
Religión, Cultura y Espiritualidad a las puertas del tercer milenio. Edit. Caminos, La Habana, 2000.
Ética. Ed. Prodgreso. Moscú. 1989.

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sep 09

Regla Iyessá

Por: Hispanidad y Mestizaje

Por Iyessá fueron conocidos en Cuba los esclavos provenientes de la región nigeriana de Ilesha, importante centro agrícola y comercial del territorio yoruba, al noreste de la ciudad sagrada de Ifé, meca religiosa de los yorubas.

Según Rogelio Martínez Furé
“en las provincias de La Habana, Matanzas y Las Villas existieron varios cabildos de esta nación africana, pero siempre íntimamente relacionados con los pertenecientes a otras subtribus yorubas, con las que muchas veces se confundirían” (Diálogos Imaginários, La Habana, 1979, p.139).

Según las tradiciones orales guardadas entre los practicantes del sistema mágico-religioso que transculturaron los Iyessá, en la ciudad de Matanzas el 24 de junio de 1845, y apadrinado por catorce Babalawos pertenecientes al cabildo lucumí Santa Teresa, se fundó el cabildo Iyessá Moddú San Juan Bautista, quedando radicado en la calle Salamanca # 187, entre América y Dos de Mayo – Matanzas-, donde ha permanecido hasta nuestros días; siendo la única casa-templo puramente Iyessá que se mantiene plenamente activa en el continente americano.

En su análisis sistémico, la finalidad de esta religión es el “tránsito feliz de la vida a la muerte”.

Los factores étnicos que la integraron fueron personas provenientes de la región de Ilesha, en Nigeria…

Las motivaciones principales que tienen los practicantes son: problemas de salud, desenvolvimiento social y económico, relaciones afectivas, tradición familiar, influencia ambiental y vocación religiosa pura.

Sus antecedentes se centran en el culto a los antepasados, fetichismo, animismo, mana, y magia; siendo los componentes del sistema el culto a los antepasados, el culto a los Orissas, y la adivinación.

Este sistema está organizado en el orden jerárquico por los Babalochas, Iyaloshas, Osainistas, Akpuon y Olúos.

En el orden ceremonial integran las rogaciones, creación de adminículos rituales, ofrendas, ceremonias votivas, mundificaciones, ritos fúnemres, curanderismo, preparación de omiero y fiestas.

Los vehículos del culto son el osainismo o trabajo con hierbas, la lengua ritual, historias perémicas, artesanía ritual, el arte culinario, y el complejo danzario-musical.

Las formas de comunicación entre los creyentes y sus deidades se establecen mediante la adivinación, las oraciones y saludos rituales, así como por medio de los posesos en aquellos Orissas que contemplan tal estado.

Los Orissas

Como los practicantes de la Santería, los creyentes iyessá profesan fe en un único Dios, creador del Universo llamado Oloodumare; pero también han asimilado el dogma católico de la Santísima Trinidad, por lo que además reconocen a Olofi, como la segunda persona de la Trinidad (Jesucristo), y a Olorum como la tercera (Espíritu Santo). En realidad, aparte de algunas diferencias en la nomenclatura de los orissas, la mayor diferencia que podemos encontrar entre la Regla Iyessá y la de Osha está dada por la carencia de ritos de consagración entre los primeros, lo cual obliga a que una persona que practique esta religión deberá concurrir a un ilé-ocha si necesita asentarse algún orissa.

A juicio personal, ésto no es más que un resto de dependencia histórica trasladada desde Nigeria, donde los habitantes de Ilesha reconocen una dependencia religiosa hacia las ciudades de Oyó e Ifé, grupo étnico sedimental de la Santería cubana.

Como en el caso de los orishas en la Santería, entre los Iyessá los orissas constituyen mediadores entre los hombres y el Dios Supremo, pues Oloddumare no se coupa de las cosas de los hombres y para ello creó a los orissas.

Dentro de la comunidad de creyentes del cabildo San Juan Bautista tiene un peso muy importante las devociones hacia los orissas Dodewá (Oshún) y Ogún, por ser éstos los que mayor veneración tienen en su región ancestral.

Los orissas iyessá son:
Elegbara: (Elegguá) Sincretizado con el Niño de Atocha u su festividad es el 1 de enero. Usa los colores rojo y negro. Su adminículo principal es un garabato. Le tienen por dueño de los caminos y protector de las casas.

Ogún o Ibokú-bokú: (Oggún) Es San Juan Bautista con fiesta el 24 de junio. Le pertenece el color verde y sus atributos son la saya de güano o mariwó, el sombrero de güano y el machete. Le veneran como dueño de los metales y la guerra.

Ochossi: Sincretiza con San Norberto y tiene fiesta el 6 de junio. Usa color verde. Sus atributos son todo tipo de armas. Se le tiene por patrono de la caza, dueño de las cárceles y protector contra la policía.

Babalú-Ayé: Equiparado con el San Lázaro de las muletas y tiene fiesta el 17 de diciembre. Sus colores son el azul y blanco, aunque lo más usual es la utilización de la tela de saco o yute. Su atributo más importante es la escobilla de ramas de coco llamada Ja. Le adoran como médico milagroso.

Eddegú: (Obbatalá) Sincretiza con la Virgen de las Mercedes. Su color es el blanco y por atributo emplea una cola de caballo blanca (iruke). Le tienen por dueño de la paz y la tranquilidad.

Aladdé, Aranufe o Alamía: (Changó) Sincretiza con Santa Bárbara y su festividad es el 4 de diciembre. Sus colores resultan el rojo y blanco. Le tienen por dueño del rayo y el fuego.

Kedibé: (Yemayá) Se identifica con la Virgen de Regla y su celebración es el 7 de setiembre. Sus colores son el azul y el blanco, su adminículo es un abanico de plumas de pavo real llamado adbebe y le tienen por dueña del mar.

Oshún, Dodewá, Oddodewá: (Ochún) Es la Caridad del Cobre y su fiesta el 8 de setiembre. Su color el amarillo oro y sus adminículos los pulsos y cadenas de oro y cobre, así como el adbebe. Es la dueña de las riquezas, el amor, lo dulce y la rumba.

Nae: (Oyá) Sincretiza con Santa Teresa de Jesús y tiene por fiesta el 15 de octubre. Le pertenecen todos los colores y su atributo es una cola de caballo negra. Es la dueña de la muerte.

Uno de los aspectos más llamativos de la liturgia Iyessá es la música. Por lo general sus himnos son más rápidos y alegres que los de la Santería. Su orquesta se compone de cuatro tambores bimembranófonos y unipercusivos que afinan por un sistema de cuñas y cáñamos. El mayor de estos atabales se llama bajo y no siempre se percute. Al resto les denominan caja, segundo, y tercero (de mayor a menor). Excepto el bajo, los otros se percuten con un palillo de guayaba de unos 20 a 30 cms. de largo. Estos tambores pertenecen a Ogún y Oshún, por lo que se pintan en colores verde y amarillo.

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ago 17

Regla Ganga

Por: Hispanidad y Mestizaje

Bajo la denominación de Gangá entraron en Cuba subgrupos llamados arrieros, free, fire, longowá, maní y quissí. Dada la multiplicidad de aspectos que entre ellos existía el propio Don Fernando Ortiz lamentaba la imposibilidad de ubicarlos con exactitud cuando escribió: “(…) pero los negros gangá no puedo precisarlos sin dudas (…) [ Los Negros Esclavos, La Habana, 1916, cap.I ].

Para la mayoría de los subgrupos antes mencionados está perfectamente claro un origen senegambiano, pero los llamados maní, quissí y longowá evidentemente no pueden ser ubicados sino en territorio congo. A partir de los estudios de John Grake (Specimes of Dialectes, London, 1849), Delafosse (Vocabularios comparados…, París, 1904), Birger ( Del Nilo al Golfo de Guinea…, París 1894, tomo II), y muy especialmente la monumental obra “Las Razas Humanas” de Federico Katze (Barcelona, 1888); hube de llegar a la conclusión que esos asentamientos gangá en zonas de cultura bantú, respondían a diversas oleadas migratorias acontecidas hacia mediados del siglo XVIII d.c.

La Casa de los Gangá Longowá en Perico, único templo de tal religión afrocubana existente en Cuba y posiblemente el último reducto de cultura senegambiana en el continente americano, reviste por todo ello una especial importancia. La mayoría de los investigadores daba por extinta la presencia de esta cultura submandinga en la Isla de Cuba, hasta que en 1983 el profesor Israel Moliner detectó dicha excepcional casa-templo en el pueblo de Perico, ubicado a unos 80 kilómetros al sureste de la ciudad de Matanzas.

Por las tradiciones orales del grupo hemos podido determinar que integraron el núcleo mayor de la dotación de una pequeña fábrica de azúcar llamada Santa Elena, que existía a unos 3 kms. de Perico. Concluida la esclavitud en la Isla durante 1886, la mayor parte de esos gangá se radicaron en el citado pueblo, ubicando su casa principal en la calle Clemente Gómez esquina a González. En la primera década del siglo XX se mudaron para la calle San Juan esquina a Suárez, donde aún permanece.

Han sobrevivido manteniendo sus creencias en un marco estrictamente familiar, hasta el extremo que en todos sus miembros podemos encontrar alguno de los siguientes cuatro apellidos: Diago, Lescayos, Figueroa o Lauzán.

Entre ellos se hace evidente la huella del tiempo, con las irreparables pérdidas de valores autóctonos no transmitidos de una generación a otra, así como una fuerte influencia de la Regla de Osha o Santería; siendo los más significativos:

-Pérdida del sistema propio de adivinación que ha sido suplantado por el uso de los métodos Obbi (cocos) y Diloggún (caracoles) de la Santería.

-Alteración de nombres en el sistema de deidades.

-Olvido de ceremonias y vehículos rituales típicos.

Estos Gangá Longowá creen en la existencia de un Dios único, supremo y creador al que llaman como los santeros Oloddumaré; pero también han asimilado el dogma cristiano de la Santísima Trinidad, nombrando como en la Santería, Olofi a Jesucristo y Olorum al Espíritu Santo.

En el grupo encontramos como motivaciones principales para la práctica de su religiosidad : problemas de salud, tradición familiar, desenvolvimiento social y material, situaciones afectivas.

En su análisis sistémico hallamos que la finalidad principal es “el tránsito feliz de la vida a la muerte”.

Los factores étnicos que le componen son: los manganjas o wanyassas, provenientes de la región periférica que va del lago Schinwa hasta el río Longowá.

Sus antecedentes están en el culto a las deidades africanas, la adivinación, el culto a los antepasados, la magia y mana.

La comunicación entre creyentes y divinidades la obtienen mediante el empleo del obbi y el diloggún santero, los posesos, las oraciones y los saludos rituales.

Mantienen en su organización un orden jerárquico presidido por el Cabeza Mayor; quien es la persona de mayor edad en el grupo y descendiente directamente de los fundadores de la casa-templo, especialmente de la familia Diago. Preside y dirige los ritos, además de cuidar los asientos o piedras de los santos.

Los Oficiantes son hombres y mujeres que ayudan en las liturgias. El Gallo o Solista es el cantante o guía inspirador de los himnos y cantos rituales. El Tocador Principal dirige la música y cuida de los tambores sagrados. Los Vasallos, son los cantantes del coro.

En el orden ceremonial desarrollan fiestas, cábalas, ofrendas votivas, sacrificio de animales, mundificaciones, actos curativos y ritos fúnebres.

Posiblemente uno de los elementos más notorios que encontramos en los Gangá Longowá de Perico es su música. Emplean cuatro tambores bimenbranófonos y unipercusivos, construidos de tronco del árbol del aguacate, con cuero de buey tensado por un sistema de cuerdas. La orquesta se completa con la percusión de un sonajero de metal, sin badajo, llamado “campana”.

Las deidades de los gangá aparecen sincretizadas con los santos católicos y con los orishas de la Santería, y los principales son:

GEWÁ: Elegguá en la Santería, San Antonio católico.

NOU: Oggún santero, San Pedro católico.

YEBBÉ: San Lázaro católico, Babalú-Ayé santero.

MAMBA: Changó para los santeros, Santa Bárbara católica.

OBBE: Yemayá de la Santería, la Virgen de Regla.

YEYÉ: Oshún, la Virgen de la Caridad del Cobre.

LA VIEJA: Obbatalá de los santeros, la Virgen de las Mercedes.

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ago 03

Regla Arará

Por: Hispanidad y Mestizaje

El nombre Arará fue el dado en Cuba a los esclavos pertenecientes a las étnias ewe, adjá, y fong, capturadas en el territorio del antiguo reino de Dahomey; hoy República de Benin. Aunque existieron ilotas de este grupo por casi todo el país, solamente pudieron rehacer sus cultos en las provincias de La Habana y Matanzas, donde su transculturación recibió el nombre de Regla Arará; hoy vigente sólo en el territorio matancero.

El nombre arará constituye una corrupción del apelativo Arada, denominación del centro o capital de los ewe en el siglo XV d.n.e y que fuera conquistado por el reino de Uida o Porto Novo, como le llamaron los portugueses y que pertenecía a los fong. Los principales templos o asentamientos rituales Arará en Matanzas son:

Araokó (Ciudad de Matanzas): Casa del antiguo cabildo “Espíritu Santo” de los arará, fundado hacia 1861. En el siglo XX estuvo regido por el venerable Mario Reyes hasta su muerte, quedando luego en manos de su viuda e hijos.

Ayá Fukalowó (Jovellanos): Sociedad San Manuel, creada por el afamado Esteban Baró, y que actualmente la rigen sus hijos. Cuenta con un afamado conjunto de música y danzas tradicionales araá llamado “Ojundegara”.

Casa de los Zulueta: Dirigida por el sabio bahamí Marcos Zulueta, pese a estar a escazos metros de la Sociedad San Mnauel, presenta notables diferencias en sus vehículos rituales s se comparan con aquella.

Iré Amoreyó (Perico): Antaño la conocida Sociedad Africana, que según sus fuentes tradicionales fue fundada por Florentina Zulueta, que según se cuenta era una princesa dahomeyana que fue llevada como esclava a esa región de la provincia matancera. Le sucedió su hija adoptiva, la respetada eyalodú Victoria Zulueta, fallecida hace pocos años.

Iré Moyokán (Ciudad de Cárdenas): Casa-templo creada por Wenceslao Campos en el barrio de La Verbena hacia 1920 y hoy sostenida por sus descendientes.

Los asentamientos arará en Agramonte y Torriente constituyen prolongaciones de las casas de Perico y Jovellanos, aunque no se han preservado en un mismo estado de pureza. De ambas, la más importante, es la llamada Casita de San Lázaro, en la localidad matancera de Torriente.

Sistema Religioso

Finalidad: “Tránsito feliz de la vida a la muerte”.

Motivaciones principales: Problemas de salud, prestigio y desenvolvimiento económico-social, tradición familiar y miedo a la muerte.

Antecedentes religiosos africanos: Culto a los antepasados, fetichismo, animismo, magia, mana y zoolatría (ofidios).

Componentes: Cultos a los foldunes o dioses dahomeyanos, adivinación y ritos necrológicos.

Comunicación creyentes-divinidades:
Mediante un sistema cabalístico propio consistente en una caja de diversos compartimentos y cuentas de colores. Sin embargo, en la actualidad ya casi nadie lo practica, usando comúnmente los sistemas obbi (el coco) y Dilóggun (los caracoles) propios de la Regla de Osha o Santería. Otras formas son los posesos, las oraciones y los saludos rituales.

ORGANIZACIÓN

Orden jerárquico:

Babami (Sacerdote principal de la casa-templo).

Eyalodú: Sacerdotiza mayor.

Gallo: Cantante inspirador o guía.

Bokú: Practicante con prestigio religioso para realizar diversas ceremonias.

Ajonú: Tocador principal, director de la música.

Orden ceremonial:

Coronaciones o consagraciones (sólo en la ciudad de Matanzas), fiestas, ritos adivinatorios, ofrendas votivas, awanes o ceremonias de dar comida a los foldunes, mundificaciones y ritos luctuosos conocidos por jobá pa-kututó.

Vehículos del culto:
Rico complejo danzario-musical, lengua ritual, arte culinario, farmacopea, artesanía ritual, literatura y tradición oral, predominantemente parémica y muy influenciada por los patakíes de la Santería.

MITOLOGÍA ARARA

Los Arará creen en la existencia de un ser supremo, creador del Universo y Dios único al que llaman Oloddumare. Como sus vecinos yorubas, es inaccesible y no le interesan para nada los asuntos de los hombres, lo cual ha dejado en manos de los foldunes, que son entidades místicas, que actúan a manera de grupos o cuadrillas. Los principales son:

Afrá Kubije Ga, Elewasó y Zaneto (en Matanzas), Jurajó Takuó (familia Baró, en Jovellanos) Topo Yayino (familia Zulueta, en Jovellanos), Jundajó (en Perico), Baba Fundeku (en Cárdenas) y Afrá (en Agramonte). En todos estos lugares se sincretiza a la religión católica con San Pedro, excepto Perico que lo hace con San Antonio de Padua. Con la Regla de Osha se sincretiza en Elegguá. Sus colores son el rojo y el negro.

Gun (en Matanzas), Ajuaggún (familia Baró), Oggullé (flia. Zulueta), y Cacho Cuacoturio o Aladdekó (en Perico). Sincretiza en la religión católica con San Juan Bautista, menos en Perico que lo hace con San Pedro. En la Sanetría se sincretiza con Oggún. Sus colores principales son el negro, verde, rojo y morado.

Jebioso Aná Má (Matanzas, Jovellanos y Cárdenas), Aluoso (en Perico). Sincretiza con la Santa Bárbara del panteón católico y Changó en la Santería. Por colores tiene el rojo y el blanco.

Afrekete (Matanzas), Ferekete (en Jovellanos con los Baró y en Perico), Ananú (los Zulueta). Sincretiza con la Virgen de Regla católica y la Yemayá de la osha. Sus colores son el azul y el blanco.

Foldum Masé (en Matanzas, Jovellanos y Cárdenas) y Akereté (en Perico). Se representa por la Virgen de la Caridad del Cobre católica, y Ochún de la Santería. Su color es el amarillo oro.

Odañé (Matanzas), Addañó (Jovellanos, Baró) Yawarinume (Jov. Zulueta) y Ayewé (Perico). Para ellos es Santa Teresa de Jesús, la Oyá de la Santería y sus colores son los del arco iris.

Parará, Alua, Asoyín (Matanzas), Aluá, Daluá, Ojundegara (Jov. Baró), Adipreti, Ayaó (Jov. Zulueta), Afrimaye, Aluá (Perico). En todos los lugares es el San Lázaro leproso, Babalú Ayé de la Santería, y usa ropa de saco de yute. Su color es el morado claro.

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jul 28

Regla de Ozaín

Por: Hispanidad y Mestizaje

Dagoberto Isaac Cordero Chirino fuè iniciado como Ala Wowwo Fere Hunon Mesecam Meyé en Ozaín, en N’NOKI pueblo de la rivera sur del río Zaire, en la provincia de M’Banza, Congo, por el sacerdote Ala Wowwo Ní Ozaín M’Benya Bakinguela en 1978. ”
 
Ozain es parte del culto africano propio de las etnias congo y bantú, de gran propagación y antigüedad. Su tradición oral reporta que en 1418 un extranjero de origen chino fue consagrado como Olorí en territorio del Congo, Este hecho prácticamente ha sido comprobando recientemente, debido a un mapa presentado por China, que confirma la tradición oral bantú propagada también en Cuba, en relación con la llegada de asiáticos procedentes de un viaje de circunnavegación planetaria desde China.

La Regla de Ozain(DE ESTIRPE CONGO) está viva en Cuba, se practica únicamente en templo “Orí Eiyé Keiyé”. Sus fieles y sacerdotes se proponen desarrollarla y preservarla. El culto ha consagrado un Ala Wowwo, seis Oloríes, cinco Dobbanos, seis Dobbanas y diez Odanos y numerosos fieles al culto. La Regla de Ozain es un culto de rezos, cantos y conjuros. El sacrificio de animales es poco frecuente, solamente motivado por la ceremonia de Yezam y otras.
La Regla de Ozaín es un culto milenario que de hecho rigió los destinos religiosos de una buena parte del continente africano durante unos 3 000 A.C., según los Sobas (sumos sacerdotes de la Regla de Ozain). Este hecho prácticamente ha sido comprobando recientemente, debido a un mapa presentado por China, que confirma la tradición oral bantú propagada también en Cuba, en relación con la llegada de asiáticos procedentes de un viaje de circunnavegación planetaria desde China. La Regla de Ozain está viva en Cuba, se practica únicamente en templo ”Orí Eiyé Keiyé”. Sus fieles y sacerdotes se proponen desarrollarla y preservarla. El culto ha consagrado un Ala Wowwo, seis Oloríes, cinco Dobbanos, seis Dobbanas y diez Odanos y numerosos fieles al culto. La Regla de Ozain es un culto de rezos, cantos y conjuros. El sacrificio de animales es poco frecuente, solamente motivado por la ceremonia de Yezam y otras.

Prueba de esto, es el esplendor alcanzado por algunas naciones que sostuvieron relaciones mercantiles y religiosas con Dahomey país del occidente africano en el cuál, los mandingas establecieron su imperio. Más al norte, Cartago fue una de las naciones, la cual llegó a convertirse en un gran imperio. El vínculo establecido desde el punto de vista religioso se manifiesta todavía en las ruinas de lo que fue una magnífica ciudad, donde se pueden observar uno de los símbolos más importantes de la Regla de Ozaín que sin duda alguna, los cartagineses llevaron a su tierra y usaron en cada una de sus casas con el fin de alejar o exorcizar demonios.

Por otra parte, los viejos Sobas (sumos scerdotes) de la Regla de Ozaín extiéndase los Ala Wowwo u Olorí que habitan en el Congo, hablan y cuentan en sus historias pletóricas de una rica tradición oral, de un extranjero que llegó a su tierra, desde el otro lado del mundo, que presentaba los ojos rasgados y tenía en su poder un pergamino donde estaba dibujado el continente que había descubierto. Estas tierras se encontraban al suroeste cruzando el gran océano que baña las costas del Congo.

Su nombre fue registrado de forma oral de generación en generación por los ancianos y fue el primer extranjero en cientos de años de existencia de esta regla, que fue consagrado como Olorí. Su nombre era SENG HEN y era chino, navegante y aventurero.

Los Sobas lo hicieron Olorí por haber descubierto las tierras en las cuales 100 años después, sus descendientes sufrirían, vivirían, morirían y renacerían. Esto lo predijeran los oráculos aproximadamente por lo años 1418 D.C.

Esta información propagada por la oralidad africana, arribó a Cuba con los esclavos del Congo y se encuentra preservada en la tradición de la Regla de Ozain. Recientemente los medios de prensa de diferentes países e internet, reportaron la presentación en Beijing y Londres un antiguo mapa chino que podría revolucionar la visión de la historia universal. Si se confirma que éste se basa en una cartografía de 1418, se probaría que la dinastía Ming llegó a América por lo menos siete décadas antes que Colón.

Este es un mapamundi que habría sido hecho 104 años antes de que Elcano culminara la primera circunnavegación europea al planeta, iniciada por Magallanes. Aparece toda Sudamérica no sólo antes de que Pizarro llegara al Perú y Ecuador (1532) y Almagro a Bolivia y Chile (1535-37), sino incluso medio siglo antes de que los incas del Cusco avanzaran hacia la costa y conquistaran la mayoría de lo que fue su imperio (el que se extendería desde el sur colombiano al norte argentino).

Ciertamente que hay muchos errores y deformaciones. No están las actuales islas británicas y la península de California se dibujo como una isla. No se destacan los golfos Pérsico y el de México. Sin embargo, esta sería la mejor cartografía de esta época, donde se pueden leer en los caracteres chinos que Australia está poblada por gente de piel oscura y las Américas por pueblos de tez rojinegra que llevan plumas.

Este mapa indica que fue dibujado por Mo Yi Tong en 1763, copiado a su vez de uno que fuera del emperador Yongle de 1418. El coleccionista que adquirió esta antigüedad por 500 dólares en Shanghai se dio cuenta de su importancia al tomar conocimiento del libro “1421: el año en que los chinos descubrieron al mundo”, de Gavin Menzies, publicado en el 2003.

El culto de Ozain fue una regla muy “sui géneris” en África. Sus seguidores, 2 000 A.C. protagonizaron la Gran Guerra Santa, liderada por Hunon Dagboel, Ala Wowwo de origen Hula (etnia bantú). Fue el hombre que humanizó este culto, pues prohibió los sacrificios humanos. Desde entonces, los ritos se basan en rezos y cantos, apenas existen sacrificios de animales, excepto cuando se va a realizar una ceremonia suprema (Yezam) para iniciar a algún Olorí. Podríamos afirmar que es una regla ecológica pues sólo se utilizan plantas medicinales y en ocasiones aves domésticas.

Esta culto jugó en Cuba un papel fundamental hasta el año 1902 en que la naciente Regla de Ifá cobró fuerza, por lo cual, comenzó a verse como tabú. Los Oloríes ya viejos fueron retirándose a los campos con sus secretos y sabiduría.

La Regla de Ozaín incursiona en todas y cada una de los cultos africanos. Posee 324 Ozawas (caminos) no tiene límite de prohibición de Ozawas, puede decomisar algunos de ellos funestos.
Posee un oráculo adivinatorio compuesto por 15 tableros, además de la conocida Guía y el Onishé de Ozaín (resguardo), entregados por los Oloríes. Existen varios poderes que también se entregan (en la ceremonia suprema o Yezam), por ejemplo: Dobbo, Yekun, Odduanoo, Opanije, etc., incluyendo a la Deidad Suprema que es Olofin. Posee también tres criptografías (tipos de escrituras).

En la Regla existen varios grados o niveles de sacerdocio:

1. El Sumo Sacerdote es el Ala Wowwo Mesecam Meyé, el cual posee todos los poderes y sortilegios mágicos;

2. Los Olorí Mesecam, el cual es próximo en jerarquía al anterior, tiene todos los poderes, menos Olofin;

3. Los Olorí Merín, que tienen todos los poderes, pero no los pueden entregar;

4. Los Odduanoos, sacerdotes honorarios;

5. Los Alawo Dobbanos, del principado en Ozain.

En Cuba hasta el momento solo existe un templo que es practicante de esta regla: “Orí Eiyé Keiyé”. El cual posee un Ala Wowwo, seis Oloríes, cinco Dobbanos, seis Dobbanas y diez Odanos (personas que se juran en Ozain, el primer paso para entrar en la Regla, entre hombres y mujeres), e infinidad de fieles al culto.
Este es un culto, que fundamenta su trabajo en rezos, cantos y conjuros. El sacrificio de animales es esporádico y motivado por los hechos antes expuestos (la ceremonia de Yezam y otras).

El objetivo de sus fieles y sacerdotes es el de revitalizar este culto ancestral por la importancia que reviste en el contexto social, pues no necesariamente el practicante o iniciado, debe haber sido amparado por otra Regla o Sacerdocio.

Por otra parte, se adjuntan varios aspectos gráficos de algunos Oráculos y poderes de esta Regla así como también, la simbología de un Ala Wowwo Mandinga en un Yezam (Ceremonia Suprema del Sacerdocio) en el templo “Orí Eiyé Keiyé”.

¡Olugba Laboru!
¡Elugba Isché Oddara!
ALA WOWWO FERE HUNON
MESECAM MEYÉ
NÍ OZAÍN

REZO DE OZAIN PARA CREAR LA CONEXIÓN CON EL ASHE DE LAS HIERBAS

Ozain demu faradideo
Ozain demu faradide……..
maribozain mariborere maribo,
kuru kuru kurubeite

“Cuando Shango le cambio el tambor por el tablero a Orula iba incluido Ozain pero Ozain no queria trabajar para Orula y shango tiro los rayos y lo quemo en el monte….. Orula recogio a Ozain y le hizo ebbo lo curo y a cambio Ozain le prometio que el viviria en el monte pero que cada vez que Orula lo llamara el iba a salir.”

OZAIN

Ozain es considerado en nuestra religión como el dueño y señor de todos los Ewes del monte, ashe dado por OLOFIN, siendo el primer orisha que bajo del cielo, llego al monte en la primera generación de orishas, mucho antes que ELEGGUA, se dice que OZAIN es mayor que ELEGGUA.

En esa primera generación vinieron, ALAAYE, IGBA, OGGUE y OZAIN.

Es tan fundamental que sin llamarlo no se puede hacer nada.

Es considerado el quinto de los guerreros pero por sus cuidados y atención especial no se le entrega a cualquiera.

Patakies consultados nos dan claridad del origen verdadero de este orisha, ninguno de los patakies especifica de que otro orisha nació y a quien se le debe su fundamento por lo que es considerado ” en NIGERIA, BRAZIL, CUBA Y PANAMA” como un orisha Nacido de las entrañas de la tierra, venido su espíritu directo del supremo OLOFIN.

OZAIN habita en un árbol que tomo forma humana para cultivar los bosques y sembrar los ewes. Un viejo pataki recogido de una vieja y amarillenta libreta dice:
“Cuando OLOFIN mando a ODDUA a la tierra primero mando a cuatro de sus hijos, IGBA para que allanaran el camino, OGGUE para que con su poder de mística despejara la tierra de los AGUNGUNES o AGUNS (primer nombre que se los dio a los EGGUN), AGGUN son los espíritus perturbadores.
ALA -AYE para corregir las irregularidades del terreno y construir las montañas.
En ese entonces la tierra no tenia agua,todo era polvo seco y el sol quemaba y por ultimo mando a OZAIN, al que le entrego 21 semillas para que regara en la tierra con el fin que le diera sombra a su venida, así lo hizo, al llegar tiro cada semilla hacia un lugar distinto y se fueron multiplicando los bosques y así llego a cubrir todo el planeta de hierbas hasta donde después hubo mares por eso hay plantas en el mar, porque primero estuvieron ahí y al llegar el diluvio cubrió las zonas bajas llenas de bosques, unas plantas murieron y otras sobrevivieron adaptándose a su nuevo hábitat.”

En Nigeria no solo OZAIN es el orisha de los EWES también se le atribuye como el padre de los cazadores ya que él enseño a ODDE, de ahí que OZAIN y ODDE sean en su composición esencial extraordinariamente Parecidos siendo divinidades Completamente opuestas.

A OZAIN se le atribuye además el poder sobre los ewe buenos y malos, fue el primer dueño de las aguas dulces poder que luego entrego a OSHUN y fue el padrino iniciador del ritual del río o baño preparatorio, de aquí que un canto olvidado por muchos hoy en día lo nombre, esto se encuentra en un pataki que relata:

OLOFIN convoco a sus hijos para darles gobierno religioso y estos no asistieron, solo se presentaron SHANGO y OSHUN, OLOFIN los envío a la tierra por eso son los padres de la regla de osha o la religión y fue OZAIN quien a la orilla del río los bautiza, el primero que llego al río a bautizar fue OZAIN este fue el canto:

Luego lo cedió a OSHUN madre y señora de la osha.
Sobre el significado de su nombre se ha escrito mucho y También se ha especulado mucho.
He aquí algunos de los significados:
Hierva sagrada
que no tiene padre ni madre
principio
monte
brujería
dueño de las hierbas

Estas traducciones tal vez no están mal pero creo que la mas acertada es la que expresa:
OZA- u- OSA :
Significa viento inestable que no esta tranquilo, móvil que se multiplica, de aquí su origen y misión multiplicador de las plantas (el polen lo lleva el viento).
IN – INLE – INSHE;
que significa primero en la tierra, primero en hacer y traer el ashe que es el don de movilidad al mundo.
De aquí que el verdadero significado de OZAIN sea:

El que tiene el don de multiplicar, de aquí que cuando halla que hacer algo en la religión hay que contar con OZAIN.

Dogma teografico
Teograficamente en el concepto religioso OZAIN queda establecido por su origen de la siguiente manera (extraído de la enciclopedia esotérica yoruba editada en Londres en 1963 y reeditada en 1970 y 1978,Compendio de mas de 20 investigadores que llegaron a las siguientes conclusiones)
Primera conclusión:

OZAIN es un EGGUN dignificado y deificado como orisha de las plantas, la vegetación y la medicina formado por 3 eggunes o espíritus.
CAMAYA IYA, la madre tragedia.
CAMAYA UNU, la lengua que la engendro.
CAMAYA IGBO, la tragedia por vivir el mundo.
de la fusión de estos 3 egguns de aparente sexo femenino recordando que los eggun no tienen sexo hasta que son personificados o deidificados, a estos tres espíritus se les llaman las tres madrinas de ozain nace en el oddun (otrupon melli) De aquí que el primer canto que se canta sea la invocación de los 3 espíritus que conforman OZAIN : CAMAYA IYA, CAMAYA ENU, CAMAYA IGBO O OZAIN IYA, ENU e IGBO, son la representación de la vida, trabajo y sacrificio esto es Ozain.

Segunda conclusión
Ozain es imperfecto, no por tener imperfecciones físicas que sobre esto hay un pataki que habla de ello, a pesar de ser creado por un ser perfecto como lo es Dios (Olofin),
Ozain es imperfecto en su espíritu o esencia espiritual, de aquí que sea presentado como un orisha lleno de imperfecciones los patakines afirman sus imperfecciones ejemplo el provocado por la ira de Shango (oddun Iroso kushe).

Pero la vida y las propias historias revelan el carácter imperfecto no solo de Ozain sino de muchos orishas porque son vistos con ojos humanos, por eso todo lo que habita en este mundo es imperfecto ya que la perfección solo cabe a OLOFIN (Dios), esto diferencia a Olofin de las demás divinidades y aunque los patakines expresan la imperfección física de Ozain por la ira de Shango ( Iroso Kushe ) en la mente primitiva de los yorubas se plasmo como un hombre de figura o apariencia física desforme descrito como una deidad con la cabeza casi más grande que su propio cuerpo,
de un solo ojo porque el otro lo perdió,
con una gran oreja que es sorda y otra pequeña que oye hasta el zumbido más insignificante en el monte,
con una boca grande, un Solo Brazo largo casi inmóvil y un solo pie.

Todas estas imperfecciones tienen su significado.
Representan al propio ser humano globalmente.
La cabeza grande: Significa que por mucha cabeza que tengamos somos una inteligencia limitada. ( Obedi kaka Obedi lele ) el saber y el conocimiento fueron repartidos.
Los ojos: Significa que uno nunca logra verlo todo. ( Iroso melli ) Por mucho que Quieras ver no todo es visible.
Los brazos: Significa que por muy largos que sean no todo esta a nuestro alcance ( Oddi Sa ).
Los pies: Significa que solo podemos por muchos caminos que tengamos por delante tomar uno solo ( Obara Dila ).
Esto resume que Ozain es la representación de todas las imperfecciones y que en un concepto este establecido como Ozain significa imperfección ,

Otra teoría plantea que Ozain es el gran Hechicero , nuestro gran brujo es OGGUE, el que vino con el poder de someter a lo AGUN (espíritus vagabundos) que deambulaban por la tierra, este origen lo explica la enciclopedia esotérica yoruba así
“ OLOFIN sintió que debía crear un lugar en OTONOGUÁ donde crear y realizar la vida y mando a su grupo de esclavos con ALA AYE y crearon el mundo, luego ALA AYE regreso a Otonoguá y el grupo de esclavos se quedaron en el mundo y no tuvieron desarrollo quedando solo como espíritus muy atrasados y llenos de perturbaciones, por eso fue necesario enviar a OGGUE con el poder de alejar a los Agun que aun habitaban la tierra y así los orishas poder terminar la creación.

CONCEPTO: estos primeros orishas eran la materialización de las manos de Olofin que creaba por medio de sus súbditos u orishas
Otra idea sobre Ozain es la fusión de los cuatro primeros orishas: Ala-aye, Oggue, Igba y Okini Eleyo (primer nombre de la deidad y luego de la fusión se le dio el nombre de Ozain)

1- Ala Aye: el mundo en toda su extensión
2- Oggue: la brujería, la magia, el espíritu
3- Igba: los caminos, los destinos
4- Okini Eleyo: las plantas, los arboles

De aquí que Ozain en su fundamento lleve tierra (por Ala Aye) de todos los caminos o destinos,
Igba de la magia y hechicero mayor (por Oggue)
y el dominio de la vegetación madre de la medicina(Okini Ewe Eleyo),
la lucha y la imperfección.

En otra versión significa la unión de 9 eggun o divinidades siendo así OZA-OSA = 9 IN-INLE= divinidad
Estas son:

1-Las tres tragedias o madrinas IYA, ENU, IGBO
2-Las cuatro deidades: ALA-AYE, OGGUE, IGBA, OKINI ELEYO.
3-EWEHA o EWESHA: Es el espíritu de las hiervas o ashe para curar, la medicina que es conocida como EWESHA-INLE que desglosado seria mas o menos así EWE(hiervas)SHA(de ashe, don, gracia)INLE (en el mundo, en la tierra)
4-ARAGBA, El tiempo, la edad significa por siempre y para siempre, por lo que es infinito en dones y tiempo y de aquí que haya que alimentarlos siempre.
Por eso en un concepto más completo de su origen y composición Ozain es;

CAMAYA IYA,CAMAYA ENU, CAMAYAIGBO, ALA-AYE, OGGUE, IGBA, OKINI ELEYO, EWESHA-INLE, ARAGBA UMBO.

De aquí que el fundamento de un Ozain tenga una gran complejidad y requiera de la combinación de tantas potencias materiales y espirituales y su culto sea tan amplio, complejo y esclavo, que es tan antiguo, de hombres dedicados por completo a la atención y control de esta potencia.

Ozain no se describe solamente como un muñeco, tierras, palos, ewes, otases, huesos, Ozain es mucho más es la combinación de todas estas potencias en una divinidad para muchos la más grande, poderosa, intransigente, despiadada Y poseedora de los misterios de las ciencias medicas.

La llaman para resumir el bien o el mal deificado para el culto, por lo que un Ozain puede ser más poderoso que la prenda de palo-monte o mayombe más poderosa que se pueda conocer por así llevarlo a comparación.

A Ozain no se le conocen hijos, pero si discípulos entre ellos:
OGUE, ODDE, ESHU, ELEGUA, estos como divinidades aparte.

El pájaro o alcahuete de Ozain es la YAGUASA, por eso como no hay Ozain sin ayakua, tampoco hay Ozain sin Yaguaza, se dice que Ozain vuela de noche encima de la yaguaza, por eso todos los Ozain de fundamento Lucumi, arara, watusi y de otras tierras es necesidad que lleven yaguazas , de aquí que Ozain cante imitando el canto trágico de la yaguaza.

NOTA: En Nigeria según la mitología yoruba OZAIN se le llama ashe de ozain a todo lo que sale de la hierva (omiero) que por gracia de Olofin pertenece a Ozain.

Se establece que el primer humano en descubrir el secreto de Ozain fue una mujer, pero no supo dominarlo ya que no se aparto de el en el periodo menstrual y ozain se la comió, desde ese entonces ozain es una potencia solo de hombres y su culto esta destinado a ellos, las mujeres no deben recibirlo ni siquiera pasar por debajo de un Inshe Ozain volador, las mujeres solo pueden recibir un inshe de ozain si este le sale marcado en una consulta Ozain es de preparación de el Ozainista o el Babalawo, pero también es facultado por los hijos de Shango o de Elegua, que son los orishas primeros en poseer sus secretos, sin Ozain no hay magia, es determinante en todo cuanto acontece en los cabildos dedicados a los orishas existía el Ozainista o sacerdote de Ozain que era casi siempre hijo de Shango o de Elegua y casi nunca tenia Osha Consagrada, pero tenia la facultad de conocer los ewes e irlos a buscar al monte para hacer Osha.

El secreto de Ozain:
Esta en el dominio y conocimiento de los ewes.

Según la enciclopedia esotérica yoruba “Ozain guardaba en tres güiros los secretos de inshe -Inle y aye tiroko o Titiyero ( nombre de los tres güiros que Elegua recibió de Ozain) y le entrego a Ayakua y esta quiso vender los secretos. ” Estos tres guiros constituyeron el primer fundamento de Ozain .
 

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jun 02

Que es un Oba Oriate?

Por: MAGIAAFRICANA

La regla de Ocha se caracteriza por la cantidad de ceremonias que se realizan en las diversas consagraciones que tienen objeto cuando una persona necesita del concurso de los orichas para estabilizar sus niveles de vida. En estas ceremonias deben estar presentes los padrinos y un grupo de santeros y santeras que trabajarán y serán testigos de las consagraciones. Puede ser que en estas consagraciones los santeros presentes y los padrinos constituyan un grupo de personas respetables y se hayan esmerado en la organización de los rituales a realizarse, pero si falta la presencia del Oriaté o Italero, lamentablemente las ceremonias estarán incompletas. Con esto queremos decir que el Oriaté es un personaje que debe estar presente en toda consagración de Ocha ya que él es el que dirige todos los ceremoniales gracias a los amplios conocimientos que tiene sobre la Santería o religión Yoruba. En pocas palabras podemos decir que el Oriaté es un santero que tiene extensos conocimientos sobre los cantos, rezos y ceremonias que se efectúan en el cuarto de santo a la hora de realizar las consagraciones. Este personaje tiene el conocimiento suficiente para estimular y llamar las fuerzas o energías de los orichas que van a participar en los rituales de ocha.

La palabra Oriaté significa en lengua yoruba “cabeza sabia”, etimológicamente podríamos descifrar dicha palabra como, Orí: Cabeza; y Até: Tablero de Ifá. Recordemos que simbólicamente el Até o tablero de Ifá representa el conocimiento y la sabiduría del mundo. Se sabe que todo el conocimiento no puede estar en una sola cabeza, como lo dice el signo Ogbe-Di, pero los oriateses deben instruirse cada día más para poder llevar con dignidad tan importante título, por lo cual deben mantener y ampliar sus conocimientos religiosos. La figura del Oriaté es respetada en cualquier casa de santo, sin importar su edad cronológica, ni su edad santoral, esto se debe a que es visto como un sacerdote mayor gracias a su gran conocimiento.

LOS CONOCIMIENTOS QUE DEBE DEBE DE TENER UN OBA

La regla de Ocha se caracteriza por la cantidad de ceremonias que se realizan en las diversas consagraciones que tienen objeto cuando una persona necesita del concurso de los orichas para estabilizar sus niveles de vida. En estas ceremonias deben estar presentes los padrinos y un grupo de santeros y santeras que trabajarán y serán testigos de las consagraciones. Puede ser que en estas consagraciones los santeros presentes y los padrinos constituyan un grupo de personas respetables y se hayan esmerado en la organización de los rituales a realizarse, pero si falta la presencia del Oriaté o Italero, lamentablemente las ceremonias estarán incompletas. Con esto queremos decir que el Oriaté es un personaje que debe estar presente en toda consagración de Ocha ya que él es el que dirige todos los ceremoniales gracias a los amplios conocimientos que tiene sobre la Santería o religión Yoruba. En pocas palabras podemos decir que el Oriaté es un santero que tiene extensos conocimientos sobre los cantos, rezos y ceremonias que se efectúan en el cuarto de santo a la hora de realizar las consagraciones. Este personaje tiene el conocimiento suficiente para estimular y llamar las fuerzas o energías de los orichas que van a participar en los rituales de ocha.

La palabra Oriaté significa en lengua yoruba “cabeza sabia”, etimológicamente podríamos descifrar dicha palabra como, Orí: Cabeza; y Até: Tablero de Ifá. Recordemos que simbólicamente el Até o tablero de Ifá representa el conocimiento y la sabiduría del mundo. Se sabe que todo el conocimiento no puede estar en una sola cabeza, como lo dice el signo Ogbe-Di, pero los oriateses deben instruirse cada día más para poder llevar con dignidad tan importante título, por lo cual deben mantener y ampliar sus conocimientos religiosos. La figura del Oriaté es respetada en cualquier casa de santo, sin importar su edad cronológica, ni su edad santoral, esto se debe a que es visto como un sacerdote mayor gracias a su gran conocimiento.

Como ya se dijo, todas las ceremonias importantes deben ser conducidas por él, desde un Oro a Eggun hasta las ceremonias del Ituto o funeral yoruba, pasando por los cantos a Ozain. Extendiéndonos en este último punto, una expresión popular entre santeros dice, “sin Ozain no hay santo”, lo que significa que siempre se debe hacer un Ozain antes de cualquier consagración, esto consiste en realizar un mínimo de 16 cantos rituales a esta importante deidad para que bendiga el extracto de hiervas que se va a utilizar para purificar los elementos sagrados que se van a fundamentar en ese momento. Los cantos o suyeres son sumamente importantes en el trabajo del Oriaté, los debe realizar totalmente en lengua yoruba y cada uno va a tener una función específica en la consagración, por lo que debe conocer su significado para poder utilizarlos en el momento adecuado. Estos cantos van a variar según sea el caso, existen cantos para Egun (espíritus guías) en donde se le rinde tributo a los antepasados o a santeros, santeras o babalawos difuntos. Ya hablamos de los cantos de Ozain, los cuales deben hacerse un mínimo de 16 para poder consagrar las hiervas. También está el Oro de Igbodú o “cantos ceremoniales del cuarto de santo”, los cuales son suyeres dedicados a los orichas. En el momento de la consagración el Oriaté canta en yoruba por lo menos tres suyeres a cada oricha, estos cantos son específicos y el Obá debe tener conocimiento de lo que está haciendo porque hay cantos para llamar a los santos y hay otros para calmarlos cuando se posesionan del santero y llegan aturdidos luego del largo viaje del cielo a la tierra.

Además de los cantos, el Obá conoce con perfecta claridad todos los conceptos religiosos de los yorubas y el significado ritualístico de cada una de las ceremonias que realiza. Otra de las funciones del Obá-Oriaté (muchos piensan que así es como se debe llamar) es la de interpretar el mensaje de los orichas a través del “oráculo de los caracoles” en la ceremonia del Itá o “lectura del porvenir”. Allí debe tener pleno dominio del oráculo además de los rezos de cada signo, los cantos del Nangareo (desayuno que se tiene con Olorun antes del Itá) y el “ebbó de estera”, en donde el Iyawó o recién consagrado, es limpiado gracias a la influencia de los signos y a los rezos que se hacen en cada uno de ellos. En el Itá el Obá-Oriaté manifestará su conocimiento sobre los patakíes o historias yorubas para extraer de ellos los mensajes que guiarán el camino del nuevo consagrado en una nueva perspectiva de vida. Como maestro de ceremonias en sus funciones también recae la responsabilidad de ayudar a los santeros desencarnados a encontrar el camino que los llevará a Olofi. En la ceremonia del Ituto, llamará a los oricha s y a los espíritus guías del santero difunto para que lo desprendan de la Tierra y lo lleven a planos superiores.

REY DE REYES.
 
Como se puede ver las funciones del Obá-Oriaté son múltiples, para dominarlas este personaje debe tener un alto grado de vocación religiosa y así tener presente los profundos secretos de la religión yoruba. Su capacidad mental debe ser excelente para poder dominar el conocimiento de los ceremoniales de ocha, los cuales debe tener frescos con el estudio constante de cantos, rituales, patakíes y rezos. Además de todo el conocimiento su camino como sacerdote es predestinado en el Itá el día que es consagrado como santero. En ese momento, a través del oráculo del caracol, los orichas determinan si su camino es de Obá. Normalmente el Itá no se orienta a determinar estos designios, pero si se presenta el caso, el Oriaté que está oficiando la ceremonia podrá manifestar que está naciendo un nuevo Obá-Oriaté, tras lo cual debe prepararse para serlo con la ayuda de los mayores. Se observa entonces que los orichas señalan a un nuevo Oriaté, lo cual se puede observar en los signos: Obara Melli, Odi Melli, Eyeunle Melli, Odi-Unle, Unle-Oddi, Odi-Iroso, Unle-Ogundá, Unle-Iroso, Obara-Odi, Obara-Ofún, Unle-Osá, y Ofún-Ogundá. Obviamente los orichas son los que dirigen esta religión, por lo tanto se deben tomar muy en cuenta los signos u olduns de los caracoles para determinar si verdaderamente la persona tiene camino de Obá y así evitar que en el futuro el supuesto Oriaté haga consagraciones incompletas o mal hechas por falta de capacidades.

Estos signos se pueden observar tanto en el Itá de santo como en el de Pinaldo, comúnmente llamado “ceremonia de cuchillo”. Para muchos santeros con experiencia el Obá debe tener “cuchillo” para poder realizar ciertas ceremonias en el cuarto de santo. Además, ¿cómo un Obá-Oriaté puede dirigir una ceremonia de Pinaldo si no lo tiene?

El título de Oriaté es muy anhelado en el mundo de la Santería pero hay que estar consciente de que no todosnacen para serlo.

Como ya explicamos se deben reunir ciertas condiciones tales como ser escogido por lo Orichas en la ceremonia del Itá, tener ciertas capacidades para dominar cantos, rezos y ceremoniales, tener Pinaldo y gozar del visto bueno de los oriateses experimentados.

 

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mar 17

Ambiente Comunicativo Actual Entre Padrinos y Ahijados en Osha-Ifá.

Por: Ernesto Valdés Jane – Adé Yerí

Muchas personas en la Regla de Osha, en la Regla de Ifá, en la Religión Lukumí, en la Santería, es decir, en Osha-Ifá, realizan grandes esfuerzos y sacrificios para reunir los recursos para iniciarse y en ocasiones, durante el año de Iyawó se rompen las relaciones con su padrino. El Iyawó queda desorientado y sin la información necesaria para cumplir su Itá que es la guía esencial para el desarrollo religioso individual así como de los beneficios que trae consigo el cumplimiento del Itá y la importancia que éste tiene para la vida de la persona que esté completamente interesada y dispuesta a enfrentar sus deberes religiosos.

Hemos visto que esto sucede ahora con una frecuencia desagradable. Indiscutiblemente una de las causas es la falta de información y comunicación entre padrinos y ahijados y otra es también la forma incorrecta en las relaciones interpersonales entre ellos. Además está la falta de profundos sentimientos religiosos en ambas partes.

La falta de información y comunicación radica en el insuficiente entrenamiento teórico-litúrgico que recibe la persona antes de iniciarse en los principios, normas o reglas de Osha-Ifá que se siguen en la casa-templo donde el individuo está solicitando iniciarse. Como resultado de esta falta de conocimiento ocurre que después de haber iniciado al individuo, después que se han establecidos lazos y nexos que deben ser indestructibles, entonces aparecen desacuerdos y discrepancias en temas fundamentales que conducen a la ruptura de las relaciones entre padrino y ahijado.

En otros casos ocurre que no ha transcurrido el tiempo necesario para que el padrino y el ahijado personalmente se conozcan bien antes de realizar algún tipo de ceremonia compromisoria. Como consecuencia nace una relación social y religiosa débil, que no está consolidada por principios religiosos, éticos y morales compartidos. De ahí que con frecuencia entre padrino y ahijado no se practique una relación respetuosa y honrada que permita la necesaria expresión de ayuda mutua y colaboración humana, nido de oro de los sentimientos religiosos.

A partir de este problema los miembros del Proyecto Orunmila y todos los del Ilé Osha Oló Obatalá Oshagriñán Adé Yerí desean llevar a cabo una campaña para promover acciones dirigidas a prevenir o atenuar los problemas entre ahijados y padrinos y así hacer un pequeño aporte para que nuestra religión continúe resplandeciendo en las nuevas circunstancias que encuentra en su rápido desarrollo y fuerte extensión tanto en América como en muchos otros países del mundo.

Con el objetivo de atender a esta problemática se han compilado las Reglas más generales de Osha-Ifá para Santeros para que puedan servir de fuente y pautas a seguir o adaptar, si fuera necesario, en los diferentes Ilé Osha que deseen sumarse a esta campaña por el bien de la comunidad.

Usted también puede contribuir a mejorar las relaciones comunicativas en Osha-Ifá, enviándoles este boletín a todas las personas que crea les sea útil y que también puedan contribuir con este objetivo.

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ago 03

El código etico e identitario en La Regla de Osha, El Itá

Por: Nelson Aboy Domingo

En sentido general se puede afirmar, que todas las religiones poseen un código o reglamento de ética, que norma la conducta y comportamiento correcto que deberán acatar todos sus afiliados por igual; en los mismos, además, se establecen las ventajas o beneficios que disfrutarán los que celosamente lo cumplan. Es característico además de todas las religiones en sus códices éticos, que su aplicación y requisitos son los mismos para toda la membresía, a excepción de aquellos aspectos que sean aplicables a determinados sectores en atención al sexo, o edad; pero en cualquier caso a los que correspondan, serán aplicables a todo el sector y por lo tanto regulan o establecen patrones de conductas, que por su modo de aplicación y acatamiento son de carácter masivo.

Todos estos códigos, generalmente responden por un lado, a las costumbres y con ello a la moral del contexto general de que se trate y por otro lado, garantizan los intereses del culto y de quienes lo administran, estableciendo claramente las prerrogativas y los niveles de estructura orgánica y con esto se intronizan los derechos y facultades, de a quienes corresponde el ejercicio de los servicios religiosos sobre la membresía.

En sentido general se puede afirmar, que todas las religiones poseen un código o reglamento de ética, que norma la conducta y comportamiento correcto que deberán acatar todos sus afiliados por igual; en los mismos, además, se establecen las ventajas o beneficios que disfrutarán los que celosamente lo cumplan. Es característico además de todas las religiones en sus códices éticos, que su aplicación y requisitos son los mismos para toda la membresía, a excepción de aquellos aspectos que sean aplicables a determinados sectores en atención al sexo, o edad; pero en cualquier caso a los que correspondan, serán aplicables a todo el sector y por lo tanto regulan o establecen patrones de conductas, que por su modo de aplicación y acatamiento son de carácter masivo.

Todos estos códigos, generalmente responden por un lado, a las costumbres y con ello a la moral del contexto general de que se trate y por otro lado, garantizan los intereses del culto y de quienes lo administran, estableciendo claramente las prerrogativas y los niveles de estructura orgánica y con esto se intronizan los derechos y facultades, de a quienes corresponde el ejercicio de los servicios religiosos sobre la membresía.

Invariablemente en los principios de todos los códigos éticos, que han creado las jerarquías religiosas en el curso del desarrollo de los procesos sociorreligiosos, han estado muy bien representado los intereses de la casta sacerdotal gobernante y en no pocas ocasiones se han convertido en los propios gobernantes de una nación, aun cuando dentro de sus propias filas surgen movimientos de discrepancias, que conlleven a decisiones separatistas; de estos surgen los nuevos líderes, que con sus renovadoras ideas erigen los nuevos pedestales, desde los cuales crearan sus propias doctrinas, para una nueva dinámica del ejercicio, pero en esta ocasión, de su propio poder.

De alguna manera los preceptos que establecen los códigos de ética de las religiones, por sus lineamientos y divulgación preliminar, sirven para que las personas afines o para que los intereses representados en ellos, se aglutinen a su alrededor y por consiguiente en su prédica — que no siempre es su práctica — hay una forma de proselitismo implícito en principio y de manipulación masiva de sectores importantes de la sociedad; a tenor de lo que un “iluminado” recibió como mensaje supremo, y en virtud de las interpretaciones de sus apóstoles seguidores.

En el caso del culto a los Orishas todo esto tiene sus características propias, que la hace atípica desde el punto de vista antropológico; por ello no guarda ninguna relación, con las restantes religiones que poseen un canon establecido, y que prescriben normas de conductas para grupos de individuos, a tenor de un criterio formulado por determinadas jerarquías, con el propósito de estereotipar comportamientos convencionalistas, sin dar solución a la problemática individual; que en muchas ocasiones obliga a la violación de preceptos, que solamente generan la doble moral y conocidas formulas de absolución para pecadores debutantes o reincidentes.

Los problemas de la espiritualidad de una sociedad, son ante todo las frustraciones de cada individuo como unidad básica, que en su conjunto integra el grupo social, de esta manera las crisis de conciencia y de valores sociales, tiene sus raíces en la problemática de cada uno de sus integrantes; las que en sentido general, son tan diversas como diversas sean las aspiraciones, objetivos, necesidades mas o menos cruciales, de cada individuo, familia, o sector poblacional, en dependencia de la magnitud o envergadura de la problemática y de a quienes afecte o interesa. De esta manera resulta muy difícil encontrar acicate espiritual en cultos religiosos, donde, si bien su prédica es noble y sana; sus preceptos solo exigen un estereotipo de conducta a sus seguidores, sin tener ninguna forma, atractiva siquiera, de propuesta al menos, de solución a la problemática que aqueja el individuo.

En el caso de los países de la América y el área del Caribe en su totalidad, esto es aun mucho mas complejo, dado la diversidad de étnos que se integraron en su composición social y en consecuencia su riquísima diversificación cultural; donde en ocasiones incluso su acicate espiritual, lo es en tanto a su religión actual, y esta no resulta satisfacer su espiritualidad íntegramente, en tanto a su problemática por la transculturación a que fueron sometidos; que en muchas ocasiones, resultaron radicales mutilaciones de su identidad propia y de su cultura nativa original.

Un caso muy interesante con estas características es la situación de países como EE.UU., donde muy a pesar de haber una importante población de origen africano, las condiciones de colonización bajo los auspicios de un protestantismo feroz, sectario, impositivo y autoritario, dio al traste con una conversión al Cristianismo Protestante de toda la masa de esclavos negros y sus descendientes, y con ello una pérdida total de sus más genuinos valores espirituales, dado la amputación radical impuesta de sus religiones ancestrales, dialectos y cultura general, teniendo como consecuencia en la sucesión de generaciones, del negro ya norteamericano, que no ha logrado en general sentirse dueño de su identidad. Por un lado por la pérdida de su genuina raíz de identidad cultural real, por otro lado por la discriminación racial de la que aun es objeto. Por esta razón el negro norteamericano como entidad psicosocial está pero no es.

De manera que algunos de los problemas de la espiritualidad de los hombres, encuentran escasas alternativas en la recurrencia hacia religiones canónicas, sobre todo en aquellas, donde el canon es para obligatorio cumplimiento de los hombres en la tierra, a cambio de un paraíso de ultratumba, por el que ninguno de los problemas de hoy en día puede esperar; mientras que culturas mas “atrasadas”, en sus cultos religiosos como La Regla de Osha, su primer objeto de preocupación, atención y alternativa de solución es la problemática personal en su individualidad aislada, contextual y contemporánea, y en la suma del saneamiento de las dificultades individuales y como una consecuencia involuntaria, resultan importantes acondicionamientos y acomodamientos de las tensiones de la sociedad, que inhiben o eliminan condiciones objetivas y subjetivas que hubiesen provocado compulsiones sociales.

En virtud de estas características que perfilan al Culto de los Orishas, como una actividad “religiosa” para la mejor realización, que en primer término asume alternativas de solución a la problemática individual y social; es evidente que la misma, no tiene por sus propósitos de realización, ningún aspecto que pugne o antagonice con los códigos éticos o políticos de ninguno de los regímenes sociales con los cuales ha tenido que convivir. Por el contrario, asume en su contenido y como una constante, buscar posibles soluciones que garantizan o al menos pretenden una mejor plenitud en la realización existencial y con ello, una sociedad más equilibrada y mucho menos compulsada. Tema aun no abordado todavía, por las Ciencias Sociales contemporáneas.

Cuando se va penetrando en el umbral de una práxis consecuente, por los iniciados en el culto a los orishas — si se es observador del fenómeno de la vida que lleva cada uno, desde el punto de vista socioantropológico —, se va comprendiendo que el código de comportamiento ético de conducta es personal, único, que responde a los intereses de la individualidad contextual y por ende exclusivo de cada quien y de cada cual, con el ajuste y acondicionamiento de la individualidad en su especificidad, en tanto su papel individual histórico, psicológico, biológico y social.

El código ético del culto a los orishas, no es precisamente, una relación de preceptos y observancias que se conozcan de antemano y que regulen una vida ejemplar en un contexto social, tampoco es resultado del criterio personal de un grupo de sacerdotes líderes, a los que el iniciado se debe someter; luego el código de observancia de un iniciado, no es por tanto, la motivación de su iniciación; tampoco es una convicción o conversión a un credo que se asuma por convencionalismos sociales y contribuyan a proporcionarnos, un estado de opinión favorable en un consenso de la sociedad; tampoco es en modo alguno un crédito o curriculum sacrosocial; sino que por el contrario resulta ser una consecuencia del proceso iniciático y por ende, no solo se desconoce, sino que simplemente, no existe hasta tanto el individuo no se inicie al culto.

Luego el verdadero código ético personal de los iniciados al culto de los orishas — con independencia de la causa de iniciación — es una obligatoria consecuencia resultante del proceso iniciático del individuo, dado que al tercer día de la misma, las “deidades” que el iniciado recibirá y a las cuales ya ha sido sintonizado, expresaran su mensaje o consejo en registro trascendente, que se denomina Itá y que se efectúa con los medios oraculares de cada uno de los orishas; en virtud de lo cual, se producirá la revelación kármica de cada centro suprasensorial, representado por cada orisha, que por conducto de las extremidades superiores del iniciado, mediante el medio oracular como instrumento de inducción, para la interpretación, servirá como portador, o soporte de la información del mensaje vibracional interno y que en atención a su cantidad, como expresión numérica y distribución al ser arrojados sobre la superficie de una estera y al nivel del piso, los que caigan en posición conversatoria, se convertirá en testigo indiscutible del mensaje y será interpretado en el marco del Itá, por un sumo sacerdote que generalmente ofició como maestro de ceremonia, durante el proceso o ceremonia de iniciación.

De esta manera y como resultante de la sintonización armónica de las vibraciones del inconsciente incontrolado con el consciente funcional del individuo, provocado desde el punto de vista de su interior, por la ingestión de elementos químicos naturales específicos en solución acuosa y desde el punto de vista externo, por los círculos concéntricos de colores y orden correspondiente según el caso, que se circunscriben en particular en la fontanela craneal y sobre la cual se depositan determinados componentes de origen vegetal y animal de muy meticulosa selección y preparación en condiciones semi húmedas, que por ósmosis interesaran nuestro cerebro y es que se logra el proceso de sintonía con la macro energía natural, para la cual estabamos programados y en consecuencia se facilita el proceso de la sintonización e inducción energética regulada y en su concreción objetiva al medio material, que resulta ser el oráculo y se hace tangible la alternativa de la revelación kármica individual; siempre y cuando se haya respetado en su especificidad el proceso de iniciación del individuo.

Si tenemos en consideración que en los procesos de deificación de los Yorubás están recreadas únicamente las esencias básicas de los orígenes de la vida, tierra, aire, agua, fuego, trabajo, creación humana, etc. y que los mismos aspectos que se constituyen en las características de estas esencias, que sirven en la vida real para caracterizar a las personas de cada filiación; es elemental que los aspectos que resulten antagónicos, por su caracterología entre esas esencias, se conviertan en las limitaciones, advertencias y hasta prohibiciones a tener en consideración por los iniciados entre si; del mismo modo que los aspectos afines, convergentes, o compatibles son las recomendaciones que deberán conocer, para el buen vivir y para las mejores relaciones con el mundo en general, como parte de su modo culto de convivencia, en ajuste a esta cultura naturista y con el logro de la mejor comunión en relación a sus congéneres.

Por lo tanto a partir del trascendental registro de Itá y lo que del mismo resulte, teniendo en alta consideración la definición del arquetipo y tipo específico de personalidad del iniciado, es que viene a tomar forma con cuerpo de concreción el código ético personal, que regirá para el resto de su vida, las recomendaciones positivas a seguir, las limitaciones, prohibiciones, los consejos sobre las incongruencias de su subjetivo, las advertencias sobre las precauciones con relación a todo lo que resulta pernicioso a su molde tipificado de individualidad, las orientaciones sobre los requerimientos necesarios de su régimen alimenticio, higiénico sanitario, la necesidad de respetar ciertos horarios para determinadas actividades, el esclarecimiento de la conducta a asumir frente a determinadas situaciones y personas, los colores y formas de la vestimenta, los lugares y ocasiones recomendables o limitados de visitar, la conducta adecuada en evitación de las frustraciones personales, las facultades o aptitudes innatas para la mejor realización en un perfil profesional, los niveles de iluminación necesarios durante las horas de sueño, las tendencias al padecimiento de ciertas patologías propias de su especificidad tipificada; en fin prácticamente no hay un solo aspecto de la vida del iniciado, que no sea objeto de análisis critico y de sana recomendación.

Como se puede apreciar, es extraordinario el número de aspectos que recoge el Itá de un iniciado, aun cuando no los hemos relacionado todos, el que como elemento regulador de su vida, o código ético de carácter personal, hace que el individuo en su aplicación tenga un modo cultural propio de vivir y de realizarse en un contexto general; pero si tenemos en consideración el número de personas iniciadas en este culto religioso, entonces estaremos en presencia de un estrato social, numéricamente importante, con este modelo cultural de proyectarse y en consecuencia una extraordinaria influencia de todas esta manifestaciones de la cultura, en principio particular de los iniciados y posteriormente en general, de un significativo sector poblacional y su consecuente repercusión en la tesitura de la cultura general de la sociedad.

Veamos ahora cuantos elementos de aportación informativa son empleados, así como cuantas y cuales variantes de conjugación se pueden elaborar con los mismos, para llegar al número de las posibles variantes que pueden existir para conformar una, de entre las múltiples posibles individualidades concebibles por esta cultura de realización, a partir del empleo de los medios y métodos oraculares, como una técnica Psicométrica.

En general poseemos en Cuba 10 posibles orishas tutelares, con ceremonias iniciáticas de asentamiento en orí, las mismas a su vez en atención a su género, pueden ser indistintamente de uno u otro sexo y ello arroja 20 posibilidades. Adicionalmente a ese orisha le va a corresponder, como resultado del acto oracular solamente 1 de entre 256 posibilidades de signos conversatorios inicial o primario, y 1 entre 92 posibles signos finales de igual condición; lo cual arroja unas 235,520 posibilidades.

A continuación se procede a la determinación del tipo de influencia que manifestará la personalidad genérica del orisha; lo cual estará conformado por 35 posibles variantes positivas (iré) o 26 alternativas negativas (osogbos), unas y otras aproximadamente, por lo que nos correspondería una de 61 alternativas totales, que sería determinado a su vez por 1 de 92 signos de posible correspondencia; resultando que nos tocaría una opción entre 5,612 posibles.

Luego se pasa a definir como o porque es esa influencia, que estará determinado por 1 de 2 variantes y mediante1de 92 signos de elección; encontraremos entonces una opción de184 posibles.

Finalmente del orisha tutelar se dilucida, de que manera será esa influencia, para lo cual se conciben 3 modalidades factibles, de las que nos tocará 1 sola, y que se definirá también con 1 de 92 signos posibles; obteniendo una alternativa en 276 existentes.

De modo que si nos atemos a la multiplicidad de todas las posibilidades conjugadas, obtendremos en el orisha iniciático 6,712,315,478 por 10 elevado a la 13 potencia de variantes posibles de las cuales nos corresponderá solamente una.

Adicionalmente hay que considerar además, que el proceso de transmutación cultural que conllevó hacia un politeísmo, estableció la condicional de que cuatro orishas más, participan colateralmente del proceso iniciático del individuo. En atención a las posiciones fundamentales que ocupan, aunque en un plano secundario, con respecto al orisha tutelar; participan con voz y voto durante el acto oracular trascendente post iniciático, los que en igual conformación y estructura que la entes mencionada, llegan a alcanzar cada uno de ellos por separados un total de 4,698,620,835 por 10 elevado a la 13 potencias de alternativas posibles, que como en los casos anteriores solo nos corresponde una en cada caso; pero de cualquier forma, multiplicado por los 4 que se encuentran en esta categoría participativa, aportan entre todos ellos un total de 1,879,448,334 por 10 elevado a la 23 potencia de posibilidades alternativas de aportación informativa al iniciado.

Con esta misma dinámica de estructuración, un sexto y último orisha, que aportará la información del curso de vida, estará constituido por un total de probabilidades que abarca unos 6,703,765,484 por 10 elevado a la 12 potencia de posibles alternativas para el mismo individuo.

Elementalmente la suma del total de las posibilidades alternativas que se van conjugando y que se pueden obtener en resumen, luego de un proceso iniciático, arroja que habrán definido la caracterología de un tipo de individualísima especificidad entre unas 2,617,717,537 por 10 elevado a la 23 potencia de posibilidades de tipo específico de personalidad individual del ser humano, perfectamente reconocibles y clasificables por esta cultura de realización.

Dicho de otro modo, son capaces de reconocer y clasificar a tantos tipos específicos de personalidad, como seres humanos hayan existido, existen y existirán.

Cada uno de los posibles símbolos que se van poniendo de manifiesto, como resultado del acto oracular post iniciático, se convierte en un elemento de aportación cultural, para ir delineando la descripción caracterológica de la personalidad iniciática resultante. A pesar de que cotidianamente operan de esta manera y con estos códigos de clasificación y repercusión psicosocial, no se percatan en si mismo de la magnitud del fenómeno cultural que todo ello supone.

Estas técnicas de clasificación de la personalidad, resumen en su haber la milenaria sapiencia y experiencia

Ahora bien hay que destacar, que la mayor o menor riqueza de aportación de caracteres ante estos resultados, estará en dependencia del mayor o menor conocimiento y riqueza cultural del sacerdote oficiante como Oriaté, en la lectura e interpretación de la resultante oracular.

— La moral entre los Santeros…
— Moral es costumbres, pero las costumbres y las conductas son maneras de conducirse individuos y grupos humanos.
— Cuando una costumbre es redactada intelectualmente, se le llama regla de conducta.
— La regla puede ser instituida como principio por una institución o filosofía.
— La sujeción de los principios a ciencia, teología o filosofía constituye la ética.
Toda la estructura que da facturación a la civilización Yorubá, donde encontramos costumbres, reglas de conducta, principios, ética, teofilosofía, política, educación y metódica esta implementada mediante sus formas religiosas.
Luego toda su moral está en su religión(1).

De este modo se comprenderá, que un iniciado en sus pretensiones, no deberá ir mas allá de sus posibilidades reales, de vivir en ajuste y de conformidad con lo que trae programado, con lo cual toma cuerpo, el concepto filosófico funcional, que teológicamente sustenta y solivianta el verdadero sentido de ser de este culto religioso, o mejor decir sociorreligioso, que procura, en primer término la solución de la problemática personal del individuo, y como una consecuencia resultante además su adecuamiento a las circunstancias insolubles en los casos donde así se requiera.

Originalmente en Africa y a principios de siglo también en Cuba, los practicantes de estos cultos, llevaban a sus hijos a los oráculos para conocer de antemano toda la caracterología de los mismos y poder de esa forma llevar la mejor conducción de ellos; en el caso de los varones a los nueve años y las niñas a los siete, pues los Yorubás opinan que las hembras maduraban física y psicológicamente antes que los varones.

Se comprenderá que esta manera ajustada de vivir, con atención a la traspolación del equilibrio de las relaciones de la naturaleza, al equilibrio de las relaciones sociales, tienen un sentido armónico e inteligente de comunión interpersonal, en el marco de la extraordinaria diversidad de personajes psicológicos; donde el conocimiento y aceptación de virtudes y defectos, supone un conocimiento, infiere un dominio de las tendencias de las demás personas, en atención a su caracterología y esto evidencia, que cada uno convive o conlleva una relación con sus prójimos, conociendo con bastante exactitud al ente social que enfrenta, dentro de los practicantes.

Por estas razones entre iniciados es importante conocer cual es el orisha personal de cada uno, y además, cual es el signo correspondiente que lo definirá luego de su iniciación; porque únicamente así, se puede conocer con exactitud, las características vibracionales pluriformes, que determinan con objetividad la personalidad y ser consecuentes con las mismas.

Se necesita de un trabajo meticuloso, multidiciplinario, esclarecedor y desprejuiciado de estigmas discriminadores, en materia de antropología, sicología, sociología, moral, ética, etnografía, etnología, cívica e historia, sobre los patrones de origen africano subyacentes en nuestra cultura, que contribuya al esclarecimiento de los orígenes y tendencias de nuestros códigos éticos morales y en consecuencia su extraordinaria influencia, en la tesitura de nuestra cultura mestiza americana, los cuales tienen mucho en sus esencias de la original cultura de los Orishas; resulta imposible concebir un producto cultural blanco en una América y en el área del Caribe, donde millones y millones de personas, no solamente son el resultado de un mestizaje racial; sino donde además su modo cultural de vivir es en ajuste a normas sociorreligiosas de origen africano. Donde la música, la plástica, la danza, la oralidad, la sensibilidad y ejecutoria esta totalmente imbuida del innegable perfil negroide.

Si todo el cotidiano desenvolvimiento, de los millones de iniciados al culto de los orishas, es en atención a su código ético personal, no podemos continuar desarrollando políticas o programas culturales en la América con francas tendencias blanquizadoras, o en el mejor de los casos con omisión o desdén de los valores estéticos y éticos morales de la extraordinaria influencia de la cultura negra de nuestros pueblos americanos y del Caribe.

 

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