jun 19

¿Nacemos para ser santeros? La Oración es comunicación

…La Oración es comunicación.

A casi todos nos ocurre que, al atravesar una situación para la cual no tenemos la solución en nuestras manos, lo primero que nos viene a la mente es recurrir a la oración, elevando plegarias a Dios.

La inspiración para la videncia y la premonición no es entretenimiento, son facultades sagradas que NO deben malgastarse y SI respetarse mucho. La persona que tiene una gracia espiritual con la que ha venido al mundo, debe desarrollarla mediante un sistema ritual, porque tiene la misión espiritual de ayudar a los demás.

Recuerden no abandonar nunca sus casas sin ofrecer una oración adecuada a su deidad tutelar, y no pasar nunca por un altar o símbolo de sus respectivas deidades sin una oración. Continuar leyendo

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abr 03

Olórun y el concepto de Deidad

Deidad es el concepto religioso de que una fuerza espiritual es responsable por la Creación. Históricamente, ha habido dos conceptos filosóficos dominantes de Deidad: “monoteísmo”, que es la creencia en una única deidad, y “politeísmo”, que es la creencia en muchas deidades. Originalmente, el concepto de politeísmo fue creado por los teólogos cristianos en un intento de desacreditar las formas de creencias religiosas precristianas. Todas las doctrinas etiquetadas como “politeístas” están en Última instancia enraizadas en la creencia de que la Creación emerge de una única Fuente. Lo que los teólogos occidentales tienden a llamar politeísmo puede ser descrito con más precisión como la creencia de que la Fuente se manifiesta a Si Misma a los humanos en una multiplicidad de formas. El monoteísmo de muchas de las expresiones del cristianismo es descrito con más precisión como el “dual-teísmo”, en el cual las fuerzas del “Bien” y del “Mal” coexisten en una lucha eterna por el dominio.

En Osha-Ifá, la única Fuente de Creación es llamada Olórun, que se traduce usualmente como “Dueño de los Cielos”, a partir del prefijo olóhun, que significa “dueño” y el sufijo Órun, que significa “cielos”. La palabra “cielos” es una pobre traducción, debido a que la palabra Órun sugiere un reino invisible desde el cual las Fuerzas Espirituales ejercen influencias invisibles en el mundo físico. La ciencia enseña que el ojo humano puede ver solamente una pequeña porción del espectro electromagnético de partículas que genera el espectro completo de la luz. La descripción de Osha-Ifá de Orún es más consistente con la cualidad invisible de la mayoría de las fuerzas dentro del Universo que con la noción occidental común de “Cielos”.

Algunos libros usan la palabra Olórun indistintamente con la palabra  Olódùmarè. Olórun se refiere a la Fuente de la Creación, la cual esta mas allá del conocer. Olódùmarè es la Fuente de Vida, que es el Misterio que emerge de la Creación. Los conceptos teológicos occidentales que mejor describen a Olódùmarè podrían ser: “El Fundamento del Ser” (el punto de partida de la existencia). Para los conceptos teológicos occidentales, Olórun podría ser “La Fuente Ultima” (aquello que no tiene Creador), y “La Causa Primordial” (la inspiración que da comienzo a la Creación).

Incluso estos conceptos tienen sus limitaciones, debido a que Osha-Ifá  enseña que Olódùmarè es una Fuente que es esencialmente inherente a lo largo y ancho de la Creación. El concepto de deidades politeístas debería ser entendido más correctamente como las expresiones de Olódùmarè tal como se manifiestan en el Mundo físico. Cuando en Osha-Ifá se habla de una multiplicidad de Fuerzas Espirituales lo hace sobre el supuesto de que la vastedad de Olódùmarè está más allá de la percepción humana. Describir a Olódùmarè en el lenguaje normal podría ser limitante, y una distorsión del más profundo misterio de la Creación. Por el contrario, Osha-Ifá intenta captar a Olódùmarè moviéndose desde una comprensión objetiva del reino visible a una apreciación intuitiva del reino invisible.

Para expresar este punto, las escrituras de Osha-Ifá  describen a Olódùmarè como estando más allá del Arco Iris, lo que sugiere que esta mas allá del espectro de la luz. Nuevamente, usando los conceptos teológicos occidentales, Olódùmarè es infinito; cualquier oración que describa a Olódùmarè o que de límites a la fuente de la vida, hace a Olódùmarè finito. Por ejemplo, frotar un pedazo de pedernal contra una piedra causará una chispa que puede ser usada para iniciar el fuego. De acuerdo con Osha-Ifá, el fuego debería ser un aspecto visible de Olódùmarè, el cual es llamado Ashé Shangó (Poder del Espíritu del Trueno). La razón por la cual el fuego existe como una Fuerza en la Naturaleza es un Misterio que yace mas allá de la comprensión humana. Tratar de determinar de dónde vino originalmente el fuego es imposible. Sin embargo, el lazo místico entre la llama y la Creación del Fuego como un principio cósmico es el lazo invisible entre Shangó y Olódùmarè.

Una de las preocupaciones fundamentales de Osha-Ifá es el proceso permanente de ganar un espacio más profundo dentro de los Misterios de Olódùmarè que tienen un impacto directo en la vida humana. Según Osha-Ifá, lo que podemos ver, escuchar, entender y experimentar son las diversas manifestaciones de la deidad que descienden desde más allá de Osùmàrè (Espíritu del Arco Iris) dentro del reino de Ikòlè Ayé (Mundo). Todos los Egún (Espíritus Ancestrales), Ibora (Espíritus de la Protección). Òrìsà (Espíritus de Luz), Irúnmolè (Espíritus que Crearon la Tierra), Igbamolè (Espíritus que traen el Futuro) e Imolé (Espíritus Invisibles que sostienen la Creación) que aparecen en las escrituras de Osha-Ifá, todas son manifestaciones cognoscibles de Olódùmarè. Las Fuerzas Espirituales que son a menudo descritas como “politeístas” representan aquellos aspectos de Olódùmarè que pueden ser captados por la conciencia humana. Ellas parecen seres separados debido solo a que Olódùmarè es demasiado grande para ser percibido en su totalidad. Es como si Olódùmarè fuera una mano gigante, y todo lo que nosotros pudiéramos ver fueran los dedos. A partir del punto de vista Osha-Ifá, es el entendimiento de los dedos lo que nos daría un sentido de la forma de la mano.

La religión tradicional toma una de dos aproximaciones en sus intentos por entender lo incognoscible. La aproximación dogmática es describir la Deidad basada en una doctrina religiosa establecida. Entender la Fuente, usando esta aproximación, es un proceso de aceptar o creer artículos de fe específicos. La aproximación mística es experimentar la Deidad por medio de las prácticas ascéticas (disciplinas espirituales diseñadas para alterar la conciencia). Entender la Fuente por medio del uso de la aproximación ascética es un proceso de expandir la conciencia a un punto más allá de las limitaciones normales de la percepción humana. Históricamente, la aproximación mística ha sido la fuente para la mayoría de las doctrines dogmáticas. El dogma es un intento de interpretar la visión mística para aquellos que aún están por experimentarla.

Muchas tradiciones religiosas descansan sobre las visiones místicas de unos pocos maestros inspirados y desalientan cualquier intento de práctica ascética. Osha-Ifá alienta el uso de la aproximación mística para cualquiera que esté interesado en el crecimiento espiritual. La disciplina ascética Osha-Ifá es un proceso de desatrancar las puertas que revelan niveles cada vez más profundos de la visión espiritual. Esta disciplina incluye la iniciación, el tabú, la danza en trance, la meditación, el canto, la recitación de oraciones, las celebraciones estaciónales, los rituales de pasaje y el hacer ofrendas a los Espíritus que guían el destino personal. Las claves de todas estas disciplinas están preservadas dentro de los versos de la escritura Ramada Oda, que forman el texto básico de la adivinación Osha-Ifá.

Por medio del uso de cada una de estas disciplinas ascéticas, el iniciado comienza a tener una experiencia de la unidad que sostiene toda la Creación. Se cree que aquellos que están capacitados para describir claramente esta experiencia hablan con una voz profética. El permanente mensaje profético de cada generación es sumado al texto de las escrituras de Osha-Ifá, haciéndolo un cuerpo de sabiduría viviente y que respira. Es por medio de este proceso que los mensajes eternos llegan a ser relevantes para la circunstancia contemporánea.

Las implicaciones filosóficas de la disciplina ascética Osha-Ifá están basadas en los intentos dogmáticos de explicar la experiencia mística. Las palabras, la Historia Sagrada, el folklore y el simbolismo religioso no pueden jamás reemplazar la experiencia; como mucho, pueden apuntar hacia ella. Pero la palabra y las  imágenes son lo que forma el contenido de todo dogma. La comprensión del dogma Osha-Ifá está basado en la creencia de que Olórun sostiene una estructura dinámica a lo largo y ancho de la Creación que se basa en principios universales que pueden ser captados por la conciencia humana. Estos principios son llamados Oda, y la comprensión de los Oda es revelada progresivamente a aquellos que mantienen una disciplina ascética de expandir sus conciencias. En otras palabras, no existe ninguna interpretación correcta de los Oda. Nuestra comprensión de los Oda cambia a medida que nuestra sabiduría se acrecienta y los Oda mismos se expanden en contenido al progresar la evolución.

Orí, o conciencia, es también una Fuerza Espiritual en crecimiento. Pero debido a que la conciencia está restringida por las limitaciones de tiempo y espacio, Olórun permanece más allá del rango de la percepción humana. Por esta razón Olórun no tiene género y no existen símbolos de Olórun. Los sacerdotes y las sacerdotisas de Osha-Ifá no llegan a ser poseídos o poseídas por Olórun y no se hacen ofrendas de sangre para Olórun.

Pueden ser hechas plegarias a Olórun. Esto se hace usualmente cuando todos los otros esfuerzos religiosos han fallado para producir la transformación espiritual deseada. Las plegarias a Olórun tienen tradicionalmente la forma de una petición para la solución de un problema y un reconocimiento de que la voluntad de Olórun siempre se manifiesta. El significado teológico de esta plegaria es la creencia de que la voluntad de Olórun podría aparecer como tragedia, pero el infortunio puede tener un significado más profundo que podría no estar claro para la conciencia humana: Este elemento de fe se basa en la creencia de Osha- Ifá de que el destino universal es en última instancia benevolente.

Dentro de la estructura del destino universal, Osha-Ifá enseña que todo espíritu humano ha hecho un acuerdo con la Creación para recibir un destino o propósito específicos dentro de todos los procesos de Evolución. Por esta razón, la disciplina de la transformación espiritual implica el acto de recordar elementos del acuerdo original entre el Orí (espíritu individual) y Olórun (Fuente de la Creación). Aquello que es recordado se vuelve el contenido de cada conciencia mística individual del Ser y el Mundo. Pero debido a que esta memoria es condicionada por la vida en el Mundo, permanece fragmentada e incompleta.

En el dogma Osha-Ifá, este acuerdo incluye el elemento de àtúnwá (reencarnación), la que es entendida como el renacimiento de un Orí previamente existente en un nuevo are (cuerpo físico). La doctrina Osha-Ifá de àtúnwá sugiere que mucha gente reencarna dentro de su propio linaje familiar. También enseña que no hay asociaciones negativas con el regresar a la Tierra en un cuerpo físico. No hay ninguna referencia en Los Oda al concepto místico oriental de intentar romper el ciclo de reencarnación. Es la glorificación del regreso a la Tierra en forma humana la que está en el fundamento de ìségún (reverencia a los antepasados). El camino Osha-Ifá  hacia la visión mística siempre comienza por el respeto por aquellos que han fallecido.

Por reconocer primero la sabiduría de aquellos que han venido antes que nosotros, el individuo es capaz de comenzar el proceso de descubrir y expresar el destino personal. Los rituales Osha-Ifá llevados a cabo para una limpieza personal de influencias negativas (Orí tútù), ritos de pasaje (Igbódù) y ofrendas de expiación (ebó), son todos con el propósito de crear un entendimiento místico de lo que puede ser conocido acerca del destino de un individuo. Estos rituales no tienen el propósito de realizar arbitrariamente deseos o de crear poderes y abundancia sin sentido. Es la tarea de Osha-Ifá la de guiar tanto al individuo como a la familia en el sentido amplio a lo largo del camino que lleva a los portales (limpiezas rituales) que revelan las porciones del acuerdo primordial con la Creación.

Una vez que se ha accedido a un umbral el sacerdote golpea a la puerta, y luego da un paso al costado. La transformación solamente tendrá lugar si la persona que está siendo guiada camina a través de la abertura por sí misma. Si se da este pasó, algún nivel de iluminación ocurrirá. Si no se da este pasó, la conciencia expandida se vuelve inhibida por el temor. Cualquier limpieza personal que sea llevada a cabo como resultado de una adivinación crea una elección entre o bien aceptar valientemente el desafió del crecimiento o permanecer limitado por el miedo. Aquellos que eligen el coraje son descritos como acrecentando su Orí-ire (sabiduría).

El proceso vitalicio de acrecentar el Orí-ire construye ìwà-pèlé (buen carácter). Orí-ire significa vivir de acuerdo con los principios divinos. Aquellos que desarrollan buen carácter se vuelven los mayores de la comunidad, compartiendo su sabiduría con los miembros más jóvenes de su familia en sentido amplio, quienes buscan guía en ellos. Cuando aquellos que han desarrollado ìwà-pèlé pasan a Orún (Reino Invisible de los Antepasados), se vuelven los venerados ancestros que son alabados como Egún.

En términos prácticos, lo que esto sugiere es que el significado más profundo de las escrituras de Osha-Ifá no puede ser completamente captado solo por la inteligencia. El significado religioso debe ser tanto entendido como experimentado para ser captado totalmente. En Occidente, la integración del conocimiento y la experiencia es llamada “sabiduría”. En Osha-Ifá, esta integración es llamada Orí-ire.

Debido a que Osha-Ifá enseña que el mundo es básicamente benevolente, se cree que aquellos que desarrollan sabiduría Crean buena fortuna por virtud de su propia fuerza interior. Esto no quiere decir que ellos no tengan nunca problemas o dificultades. Significa que el proceso de crecimiento espiritual les ha dado las herramientas necesarias para superar la adversidad. La implicación fundamental de la doctrina de Olórun para Osha-Ifá es que la unidad subyacente de la Creación provee una solución para todos los problemas. También sugiere que las claves de la salvación yacen dentro de la misma estructura de nuestro propio espíritu individual. Todos y cada uno de nosotros tenemos el potencial para ser recordados como un ancestro reverenciado, que ha contribuido a la expansión de nuestra visión mística colectiva.

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mar 01

Osaín Alágbo, el espíritu de las hojas es el dueño del caldero de la medicina

Había un Babalawo que vivía en la misma aldea que un onísègùn (medico yerbatero) llamado Osaín, quien es el Espíritu de la Medicina. Era Osaín quien poseía Awo Ewe (Misterio de la vegetación) y era el Babalawo quien poseía Awo Odù (Misterio de la sagrada escritura).

La gente de la aldea estaba plagada por àrùn (enfermedad). Se volvieron a Osaín para curar sus enfermedades. Su Ògún (medicina) era efectiva, pero nadie se paró a preguntarse qué estaba haciendo que la enfermedad se extendiera.

Fue en el día en el que la gente de la aldea dejo de ir al Babalawo para dáfá (adivinación) que el Babalawo viajo a la casa de Osaín. El Babalawo pidió a Osaín compartir el trabajo de curar a quienes estaban enfermos. Fue el Babalawo quien sugirió que juntos podían curar la enfermedad y descubrir su causa.

Osaín no tenía ningún  deseo de compartir su trabajo con el Babalawo porque su Ògún medicina lo estaba haciendo un hombre rico.

El Babalawo hizo una ofrenda a Eshu (Mensajero Divino), y le pidió que interviniera. Fue Eshu quien camino enfrente de la casa de Osaín en el día en el que esta se derrumbo.

Osaín emergió de los escombros con un ojo, un brazo y una pierna. Desde entonces el Babalawo y Osaín trabajaron juntos para eliminar las enfermedades de las aldeas.

COMENTARIO:
La disciplina Ifá tal como es practicada en África trabaja en asociación cercana con la disciplina de Osaín, o medicina tradicional herborística. No todos los sacerdotes Ifá son hábiles en la disciplina de Osaín, pero la mayoría de las familias de Ifá tienen algún tipo de asociación con los sacerdotes que se especializan en la preparación de medicina.

La historia de Osaín sugiere que la mayoría de las enfermedades tienen una causa espiritual. Esta es una extensión de la creencia Ifá de que el vivir en alineamiento con el destino trae las bendiciones de larga vida, abundancia e hijos. La enfermedad se ve generalmente como un síntoma de una falta de alineamiento con el destino personal. Curar el síntoma sin curar la causa es algo sin sentido.

Este relato también apunta a las consecuencias negativas que vienen cuando el trabajo espiritual es llevado a cabo tan solo con el propósito de ganancia personal. Es la arrogancia de Osaín la que lo conduce a su accidente y a la desfiguración como resultado. La sugerencia aquí es que cualquiera que funcione solamente a partir de un motivo de ganancia material no es una persona completa.

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oct 27

Egungun y Adimu Orisa

Por: Rafael Molina, Olowo Ifasemu

La creencia en la existencia de los espíritus de antepasados difuntos y otras personas entre los yorubas no es en ninguna parte ilustrada mejor que en el caso del culto a Egungun y el del culto a Adimu-Orisa que será descrito más tarde.

El culto de Oro, Eluku o Agemo es la de un espíritu único. El culto Egungun es la de numerosos espíritus que pueden aparecer en cualquier momento y especialmente en importantes ocasiones.

El sentimiento que impulsa a la adoración a las deidades de los espíritus descritos arriba es principalmente el del miedo, los principales sentimientos en el caso de Egungun son los de afecto y reverencia. El sentimiento dominante es el de afecto para los difuntos, y la aparición de sus espíritus en la forma materializada de Egunguns es una demostración de la indisoluble unión existente entre los miembros vivos y muertos de la comunidad.

Un Egungun está considerado por lo tanto, como una personificación del espíritu de una persona muerta que vuelve del cielo o de algunos rincones de la tierra en otra dimensión para visitar a su gente. De aquí se le llama un ‘Ara-Orun’ (un ciudadano del cielo). Aparece en la forma de un hombre completamente cubierto de la cabeza a los pies con el traje conocido como ‘Ago’, con una apertura hecha en la parte que cubre el rostro que le permite ver el mundo exterior. El traje puede ser hecho con telas o hierbas del país. Distinguidos egunguns llevan una máscara de madera.

Ninguna parte del cuerpo de Egungun tiene que estar visible.

Un Egungun puede aparecer en cualquier momento. Puede hacerlo o bien solo, o acompañado solamente por una o dos personas conocidas como ‘Atokun’ (escolta).

Cuando van por la calle, él lleva un látigo flexible y habla con voz de ventrílocuo, dando por eso la impresión de que es un auténtico ‘Ara-Orun’. Todos evitan escrupulosamente tocar sus ropas. Aquellos que son adoradores de Egungun se inclinan o arrodillan cuando él se aproxima. Otros le ofrecen regalos.

Pueden aparecer pequeñas compañías de egunguns. Desfilan por las calles de la misma forma que el Egungun solo, y reciben homenaje y regalos de la misma manera.

En algunas ciudades, los egunguns se constituyen en asociaciones. En cada asociación hay un jefe Egungun. El número de miembros puede ser grande o pequeño, pero todos ellos deben obediencia a su jefe. Cada jefe Egungun tiene un título. Algunos de los títulos llevados por jefes Egungun son: Egungun Ajolojo, Egungun Ajofoyinbo, Egungun Oye, Egungun Oyá.

De todos los Egungun, Oyá es el más temido. Cuando él aparece, va acompañado por un gran grupo de ‘Atokuns’ o séquito y de hombres mayores llevando látigos. Al frente de los Egungun va un grupo de mujeres que van vestidas hasta la cintura, quedando el resto desnudo. El Oyá lleva un traje más completo y pintoresco que los demás egunguns. Lleva una máscara que le da una apariencia misteriosa.

Se supone que Egungun Oyá ha sido importado del Distrito Níger. Oyá es el nombre de la diosa del Níger, y Egungun Oyá es considerado como la forma encarnada del espíritu de la diosa que toma la forma de un hombre. De aquí que la aparición de Egungun es anunciada por un grupo de mujeres, y por lo que a las mujeres se les permite completamente tomar parte en el desfile.

Ninguna asociación puede celebrar un juego Egungun en una ciudad sin el permiso del jefe Egungun de la misma.
Egungun exige el poder de metamorfosearse en animales y de cambiar el sexo. Una exhibición de este poder se supone que se hace cuando hay una representación Egungun.

Se dice en la historia que un egun, sin el permiso del jefe Egungun de la ciudad, se metamorfoseó él mismo en un cocodrilo. Se dice que por medio de encantamiento, el ofendido Egungun impidió al metamorfoseado egun retornar a su forma humana y lo obligó a echarse dentro de un estanque, y hasta que no diera debido aplacamiento a la ofensa que se le había hecho no se le permitía salir del estanque y recobrar su forma humana original. Puede admitirse que mediante el uso de magia negra, el ofendido Egungun puede encantar a su ofensor. Pero que una verdadera metamorfosis tenga lugar es increíble, en vista del hecho de que durante un período de más de treinta años ni el autor, ni ninguna persona de confianza con la que él ha tratado del tema, ha sido testigo de ningún caso de verdadera metamorfosis o encontrarse con nadie que haya visto nada diferente del disfraz o mascarada descrita arriba.

Muchas tribus todavía conservan una fiesta Egungun anual en Junio de cada año. En Oyo y Awe, donde la adoración Egungun está muy protegida, la fiesta es observada escrupulosamente. Aparecen gran número de Egunguns, y toda la ciudad está en fiesta. Hay desfiles y juegos que duran siete días. La fiesta ha sido descrita correctamente como el festival yoruba “todo almas”, aunque es, en cierto sentido, un festival de luto por el muerto, es una fiesta alegre porque da una firme seguridad de que los espíritus del muerto están vivos y son capaces de manifestarse en forma de Egunguns.

Los Egunguns generalmente representan ceremonias en relación con exequias fúnebres. Estas ceremonias serán descritas más adelante.

ORIGEN HISTÓRICO
El origen histórico del culto a Egungun es fácil de encontrar. Primero de todo, debería señalarse que la traducción de la palabra como ‘hueso’ o ‘esqueleto’ es errónea. El error es debido a un imperfecto conocimiento de la lengua. La palabra yoruba para un ‘hueso’ es ‘egungun’ o ‘egun’; no hay acento en las vocales de la primera, pues todas ellas son vocales de medio tono; el circunflejo de la primera vocal de la segunda palabra (egun), demuestra que la primera sílaba es una forma contraída de la primera.

La palabra para ‘embaucador’ es ‘egúngún’, la primera vocal es una vocal de medio tono, y las dos restantes son vocales de alto tono; de aquí los acentos situados sobre ellas. La palabra por lo tanto difiere completamente de ‘egun-gun’, que significa ‘hueso’.

Para poder explicar el origen de la palabra es necesario separar las partes de que se compone, así ‘e-gu(n)-gu(n)’. ‘E’ es la vocal inicial que requieren todos los nombres yoruba, ‘gu’ es una forma modificada de ‘Khu’, la antigua palabra egipcia para ‘espíritu luminoso’. ‘Gu(n)-gu(n)’ es por lo tanto, una repetición de la palabra que denota pluralidad o perfección. Igualmente, la palabra ‘i-ku-ku’ se aplica a ‘cubrirse de niebla’ porque ella corresponde, en consideración a su pureza e insustancialidad, a la idea yoruba de espíritu. Ello es probable porque la palabra ‘ku-ku’ es usada ya en este sentido y que la palabra para ‘espíritu encarnado’ es modificada a ‘e-gu(n)-gu(n)’ (una palabra que de acuerdo con su derivación dada más arriba significa ‘espíritus’).

El culto Egungun es por lo tanto la supervivencia, en una forma práctica, de la fusión de las creencias del Antiguo Egipto que después de la muerte, las personas honradas se convierten en espíritus luminosos (Khu) y que sus ‘kas’ ‘los cuerpos luminosos de las almas’, son capaces de trasladarse y de asumir formas humanas.

En la diáspora latinoamericana Yoruba veneramos a los antepasados (espíritus de los difuntos) utilizando el adjetivo para ellos de Egun (hueso), en el anterior contexto quisimos explicar las raíces Yorubas de la adoración a los antepasados, que son en gran parte la que nosotros heredamos pero por supuesto llegamos a adaptar a nuestros países de origen, haciendo cambios bruscos positivos en la mecánica de la adoración. Pero siempre con el mismo fin “La veneración y adoración a los espíritus ancestrales de los antepasados”, con el único fin de que estos, que están en un plano más cercano a los seres humanos permitan el buen fluido de nuestra adoración a los Orisas.

ADIMUORISA
El culto de Adimuorisa o Adamu-orisa está relacionado con exequias fúnebres. Un corto tiempo después del entierro de un miembro jefe de una ciudad, un festival Adimuorisa es preparado en su honor. La celebración del festival es caro, y por lo tanto, tiene lugar en las raras ocasiones en que la familia de la persona fallecida puede permitirse el coste de los ritos y ceremonias que trae consigo.

El culto es característico de los Aworis, que viven cerca de la costa. Se parece al de los Egungun en que afecta a la aparición de espíritus en formas encarnadas, pero se diferencia de él en que los miembros de la asociación no pueden aparecer en cualquier momento como las mascaradas, excepto en ocasiones de festivales.

Un festival de Adimuorisa se celebra del modo siguiente: se hace una proclamación de que será celebrado un festival Adimuorisa en honor de una persona fallecida de la que se da el nombre y se anuncia la fecha del festival. Unos pocos días después, se prohibe a la gente el salir durante una cierta noche. Cualquier persona capturada en dicha noche será utilizada para el festival. En tiempos antiguos, algunas de las personas así capturadas eran sacrificadas como aplacamiento de los orisas para asegurarse el éxito en la celebración del festival. Una de ellas es reservada para hacer el papel de Adimuorisa.

Tres días antes del festival, el cuerpo ejecutivo de la asociación se reúnen privadamente en Agodo (la casa de reunión del culto) y llevan a cabo algunos ritos y ceremonias secretas. Una contraseña secreta es acordada, y esta es comunicada a todos los miembros iniciados de la asociación, que es usada en el festival. Se inflige un severo castigo a cualquiera que acuda al festival disfrazado sin conocer la contraseña. En tiempos antiguos se solía aplicar la pena de muerte.

Dos días antes de la fiesta, el tronco de un platanero o el tronco de un pequeño árbol es envuelto como una momia y es vestido con ropas caras y otros adornos, después, es guardado en Agodo o en el Iga (palacio o casa grande) de uno de los jefes. Se supone que esta momia representa al cuerpo de la persona muerta en cuyo honor se celebra el festival. Cuando la momia ha sido guardada adecuadamente, es custodiada por algunos de los principales miembros del culto. El tamborileo sigue alegremente y la multitud se reúne para ver la momia ricamente cargada con joyas decorativas. Se sirven refrescos en los lugares limítrofes a Agodo o Iga. El gasto de la momia y los refrescos deben estar al cargo de la familia de la persona fallecida.

En las primeras horas del día del festival empiezan a aparecer espíritus encarnados en formas diversas. La mayoría de los espíritus aparecen como Eyos. El traje de un ‘eyo’ no es de una pieza. Consta de una gran bata larga (Agbada), cosida a la moda nativa, con unas mangas anchas y muy largas, un velo largo blanco y un sombrero de ala ancha, también una pieza de fuerte tela con la que roza la tierra. Es llevada también, una varita especial (blanca), conocida como ‘opabata’. A veces es usado un velo coloreado, pero el color usado generalmente es el blanco.

El Aropale debe cubrir enteramente los pies de Eyo y arrastrar detrás de él con una longitud no inferior a los dos pies. Algunos ‘aropales’ tienen una longitud de alrededor de los diez pies. La varita es llamada ‘opabata’, y está hecha de la parte ancha de una hoja larga de palmera.

Los ‘eyos’ aparecen solos o en compañía. Cuando desfilan por las calles se dirigen a los caminantes con una voz de ventrílocuo de la siguiente forma: “I-ha-ha! I-ha-ha!! I-ha-ha!!! Eserukeru. O se mi tibalaka tibalaka. O se mi tiboloko tiboloko. I-ha-ha!!!” “Hal-lo! Hal-lo!! Hal-lo!!! No hay motivo para el miedo. Me apetece bailar de esta manera. Me apetece bailar de esta manera. H-a-l-l-o-o-o!”.

Los espectadores generalmente replican diciendo: “A-gogoro Eyo! Mo yo fun e mo yo fun ara mi” “Qué alto o imponente Eyo! Yo te felicito, yo me congratulo”, esto es, el tener la buena suerte de participar o ser testigo del festival.

Algunos de los importantes espíritus aparecen con la forma de Agere (zancudo), Oniko (un enmascarado cuyo traje está hecho con juncos), Ologede (un enmascarado cuyo traje está hecho con hojas de plátano). Cada uno de ellos es escoltado por un número de ‘eyos’ que varía de treinta a cien. Cada conjunto de escolta lleva un sombrero distintivo con una adecuada insignia.

El espíritu más importante es Adimu. Está vestido de la cabeza a los pies con ropas nativas y lleva una máscara de lana con una sobresaliente pero detallada nariz. De aquí que es llamado ‘Adimu Orisa’ ‘el Orisa con detalladas narices’. A veces la nariz está abierta y entonces es llamado ‘Adamu Orisa’ ‘el Orisa con las narices abiertas’ (‘Adamu Orisa’ no significa ‘nosotros confundimos los Orisas’, ésta errónea traducción es debida a un conocimiento imperfecto de la lengua).

No hay ninguna apertura delante de su cara, y por lo tanto no puede trasladarse fácilmente. Tiene que ser conducido por un número de viejos miembros del culto que no están disfrazados. También está escoltado por un gran contingente de Eyos, a veces en número superior a doscientos que corren arriba y abajo por delante y por detrás de él, evitando que cualquiera de los no iniciados se aproxime demasiado a él. Incluso los otros ‘eyos’ y espíritus tienen que alejarse cuando él se acerca. Se le atribuyen poderes sobrenaturales para castigar a aquellos que le insultan o faltan al respeto.

Adimu es que preside el entierro en el festival. Es también conocido como O-gu(n)-ra(n). Antiguamente el Adimu y el Ogunran eran dos espíritus encarnados diferentes y según la tradición, los dos acostumbraban a aparecer en las ocasiones de festivales Adamu-Orisa. Actualmente los dos vocablos son aplicados al mismo disfraz. Hay alguna gente, sin embargo, que creen que deben ser considerados distintos.

Dibujos con los colores rojo y blanco son hechos en la máscara llevada por el Adimu.

Temprano, el día del festival, el Adimu, después de que los sacrificios hayan sido hechos, va primero a Oju Elegba y ejecuta algunas ceremonias. Luego va al Iga, donde la momia es depositada y se lamenta de la muerte del difunto. Después se retira al Agodo. Más tarde, se une al desfile de las calles como los otros espíritus encarnados, al final del día él vuelve al ‘agodo’.

El Adimu es el primer espíritu encarnado en aparecer por las calles. Ningún otro disfraz debe precederle. La pena de muerte era impuesta siempre por el infringimiento de esta regla en tiempos antiguos.

Durante todo el día del festival, el respeto más grande, equivalente a honor divino, es mantenido por todos hacia el Adimu. Incluso el Oba (rey o jefe supremo), que debe ser un ‘eyo’ en ese día, debe mantener gran respeto hacia él.

Después del festival vuelve a su posición de persona corriente, y se ha dicho que como resultado de las ceremonias que él ha tenido que sufrir antes del festival, se convertirá en un idiota o bien morirá dentro de pocos días.

El sacerdocio relacionado con el culto, es sacado del Akarigbere y Idejo jefes de Lagos. Los sacerdotes están siempre ligeramente vestidos y afeitados pulcramente.

Los Eyos y otros disfraces son a veces escoltados por grandes comitivas. Su sus seguidores son jefes, deben ir desnudos de la espalda hacia arriba. Otros seguidores no deben llevar tocado. Antiguamente, todos aquellos que se encuentran con un ‘eyo’ tienen que quitarse los sombreros y a aquellos que no lo hacían eran golpeados sin misericordia. Esta exigencia de obligado homenaje ha sido modificada grandemente, debido a la introducción de la civilización y a la presencia de gran número de no nativos en la población. Sin embargo, se requiere respeto para el Adimu, y la discreción es la norma para los escoltas Eyos con algunas excepciones.

A veces el festival se celebra por la noche, como el festival ‘Eluku’. Los enmascarados son entonces conocidos como ‘Eyo Oru’ ‘Eyos de la noche’. El festival nocturno no es menos elaborado o popular.

ORIGEN HISTÓRICO
Es el mismo que el del culto Egungun. La palabra ‘eyo’ procede de la palabra ‘ye’, que significa ‘vivir’, ‘existir’. ‘Eyo’ significa por tanto ‘los que viven o los espíritus vivos’.

l propósito de la aparición de los Eyos en relación con el culto de Adamu Orisa, sin embargo, parece ser el conceder una ceremonial bienvenida a la vuelta del espíritu del muerto al espíritu de toda la familia.

Los siguientes puntos, referidos especialmente al culto de Adamu-Orisa, deberían también ser señalados:

1. El respeto debido al Adimu, sin tener en cuenta la clase o la posición, e incluso por el Oba (rey o jefe supremo). Esto sugiere fuertemente que el festival Adimu es, en algunos aspectos, una supervivencia del festival del rey Mock del Antiguo Egipto, que es así descrito por Klunzinger: “Un festival popular muy antiguo es el de este rey Mock (falso), que pervivió en el Alto Egipto hasta el siglo pasado. Un ¿¿¿FELLAH??? Era vestido con una falsa barba, llevando un largo cetro. Durante su día, todos le obedecían, incluso el gobernador le cedía el paso, hasta que al fin el traje era destrozado y los restos del poder concluidos”.

2. La misma palabra Adimu, que es una supervivencia de ‘Atumu’ o ‘Adumu’, el nombre de un dios egipcio muy conocido. Debería observarse que la letra ‘t’ es cambiada a menudo; ‘d’, ‘i’ y ‘u’ son , con frecuencia, sustituidas una por otra por los escritores egipcios.

La razón del honor divino que se da a Adimu resulta, por lo tanto, obvio. ‘Atumu’ o ‘Adumu’ era uno de los dioses más venerados del Antiguo Egipto. Siempre era pintado en forma de hombre.

El otro nombre de Adimu, esto es, O-gu-ra(n) es digno de mención. ‘Gu’ es una modificación de ‘Khu’, y ‘Ra’ es el nombre del dios-sol egipcio, O-gu-ra(n), por lo tanto, significa ‘el alma de Ra’. Ahora bien, en el Antiguo Egipto, Atamu era un dios-sol. Según el profesor Maspero , “El sol que existía antes del mundo, ellos (los egipcios) lo llamaban ‘Creador’ (‘Tumu’, ‘Atumu’). En la teología de Helliópolis, ‘Atumu’ y ‘Ra’ eran identificados bajo un único nombre de ‘Atumu-Ra’; que es el dios-sol pre-mundano y eterno. Por lo tanto, no es sorprendente que la palabra ‘Oguran’, ‘el alma de Ra’, sea usada por los yorubas como nombre alternativo de Adimu. El uso de la palabra es una indicación más del origen egipcio del culto.

Puede añadirse aquí que Atumu o Adumu permanece no sólo entre los yorubas, sino también entre otras tribus de África Occidental. Por ejemplo, una importante deidad entre los Ijaws es conocida como ‘Adumu’.

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feb 21

Antiguos Egipcios y Yorubas

SEMEJANZAS ENTRE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS Y LOS YORUBAS

El número de ideas y prácticas Yoruba que son idénticas o similares a las de los Antiguos Egipcios es tan grande que existe una clara evidencia de la íntima conexión que hubo una vez entre los Yorubas y los Antiguos Egipcios. Lo asombroso es que tantas ideas y prácticas permanezcan inalterables a pesar del lapso de varios siglos desde que los Yorubas emigraron hacia el Sur y al Oeste de Egipto. Algunas serán mencionadas ahora:

1. La idea de una vida futura y del juicio después de la muerte. Arriba se ha hecho referencia al hecho de que el dios egipcio Thoth era bien conocido de los Yorubas como el dios de la verdad y la justicia. En consecuencia, los Yorubas tienen una fuerte creencia en el juicio después de la muerte, cuando todos tengamos que rendir cuentas de nuestras acciones en el mundo y cuando, tanto el bueno como el malvado, reciban la debida recompensa o castigo. Los malvados serán enviados a ‘Oran añadí’, o sea ‘infierno’. ‘Infierno’ dice Taylor, “es desconocido en el pensamiento salvaje”.

2. La existencia de una creencia en una vida futura y en el infierno entre los Yorubas es por lo tanto una supervivencia de alguna más alta religión que en este caso puede ser correctamente identificada con la religión del Antiguo Egipto.

Hay muchos proverbios Yoruba que muestran la existencia de estas ideas. Los siguientes son ejemplos: ‘Gbogbo ohun ti a ba se li aiye li ao duro ka mi asalu orun’, ‘tendremos que dar cuenta de todo lo que hagamos en este mundo cuando lleguemos al vestíbulo del cielo’. ‘Nigbati mo ba ku, emi polu re yio lo ro o niwaju Olorun’, ‘cuando yo muera, tanto tu como yo tendremos que declarar nuestro caso ante Dios’.

3. La deificación de los Reyes. En Yoruba los reyes son pagados con tal consideración que puede ser descrito como honores divinos. Se les menciona generalmente como ‘Oluwa mi, Oba’, o sea, ‘mi señor, el Rey’. Sangó una de las deidades adoradas en muchos lugares de Yoruba, es un rey deificado.

En este sentido, puede mencionarse la existencia en Yoruba, de una forma de doble gobierno como existía en el Antiguo Egipto. Esto ha persistido a través de los siglos, y aunque esta casi desapareciendo, todavía permanece en una importante ciudad como Isehin, donde en 1913 tuvo como resultado matanza y asesinato debido al deseo no contenido del vivir de usurpar el poder que pertenecía al ‘Alasehin’ o jefe supremo.

4. La importancia relacionada a los nombres. Esta es tan grande como lo era en el Antiguo Egipto. Al nombre de un hombre se le supone que tiene una verdadera fuerza para determinar su carácter. Por ejemplo, ‘Oruko nro o’, ‘su nombre está impulsándole a tales actos’. Los nombres no se dan al azar, sino según las circunstancias que prevalecen cuando los niños nacen. Cada persona tiene el orgullo, no sólo de su propio nombre, sino también de los nombres de sus antepasados: por ejemplo, ‘Emi Afolabi omo Lisabi’, ‘Yo, Afolabi, descendiente de Lisabi’.

5. Fuerte creencia en una vida futura. La idea de una vida futura se ha mantenido por los Antiguos egipcios y los Yorubas de una forma idéntica, con la excepción de algunos detalles que los Yorubas parecen haber perdido. Algunos de los muchos términos usados por los Antiguos egipcios están todavía en uso entre los Yorubas de hoy. Como los siguientes: Ka, aakhu, Khu, Sahu y Ba. Según el Prof. Sayce, la palabra egipcia ‘Khu’, o ‘la parte luminosa del hombre’, “es una chispa de la divina inteligencia que se extiende por el mundo y a la cual debe regresar”. Ello “pasó después de la muerte dentro del otro mundo”. Que estas palabras deberían ser usadas con el mismo sentido por los Yorubas es un hecho muy interesante. La palabra Yoruba para el verbo ‘morir’ es ‘ku’, que es ‘convertirse en espíritu luminoso’. La palabra está explicada mejor en la expresión ‘O ku o di arinako’, ‘está muerto, se ha convertido en un espíritu incorpóreo para ser juntado en el camino’.

En un capítulo posterior se enseñará que la idea de un espíritu luminoso volviendo a la divina inteligencia es bien conocida por los Yorubas.

Las notas de más arriba sobre la palabra ‘ku’ aclarará la dificultad sobre el sentido del saludo Yoruba ‘O ku’ y la palabra ‘ku’ usada con otras palabras con el fin de saludar. No hay duda que la traducción literal de ‘O ku’ como ‘puede que mueras’ es errónea, así también lo es la traducción de ‘ku ise’ como ‘puede que mueras de trabajo’.

Según la concepción egipcia el ‘khu’ está rodeado por el alma que procura subir al mismo nivel de vida y calidad etérea. Después de la muerte, el ‘khu’ se libera, el alma malvada, que no ha respondido a la incitación del ‘khu’, atraviesa una serie de sufrimientos hasta “que muera la segunda muerte, y sea aniquilada para siempre. El alma buena, por otra parte, que ha escuchado la voz de la divina inteligencia… le es permitido ver a Dios cara a cara y perderse ella misma en su gloria inefable”. Esta es la idea que forma el fondo de los saludos Yoruba, ‘Oku’ significa, por lo tanto “tu alma puede convertirse en espíritu luminoso”, en otras palabras, el saludo es un deseo de que el alma de la persona a quien va dirigido sea un buen alma que recibirá la recompensa descrita arriba. Del mismo modo ‘Ku ise’ significa “puede que tu alma se convierta en espíritu luminoso como recompensa por el trabajo que estás haciendo ahora”. Igualmente el significado de los saludos inducidos por ‘ku’ se hacen bastante ininteligibles. Es destacable que los saludos todavía están en uso aunque su significado original se ha perdido a través del tiempo. Todo esto permanece en idea sostenida de que los saludos expresan buenos deseos.

6. La creencia en la existencia de espíritus guardianes. Esta es una parte de la doctrina de ‘ka’, los ‘kas’ de desaparecidos antepasados eran considerados por los Antiguos Egipcios como los compañeros de la vida y residiendo en sus descendientes. “En Nigeria existe la creencia similar de un espíritu guardián, que es invariable de la misma familia, y generalmente el espíritu del padre”. La siguiente expresión Yoruba puede ser citada como apoyo de esto: ‘Bi ti baba mi ba gun mi’, ‘cuando o si el espíritu de mi padre me espolea a tomar medidas’ (lit. cuando lo que pertenece a mi padre me guía). La creencia también encuentra expresión en una interesante costumbre practicada por los Yorubas en ocasiones.

7. Se hace un agujero de 15 a 18 pulgadas de profundidad y de 8 a 10 pulgadas de ancho. Dentro de este agujero son lanzados regalos en especie para asegurar la ayuda de los espíritus difuntos que han sido invitados ceremoniosamente a ocupar el agujero. El objeto de la invitación es explicado, y la ayuda de todos los espíritus guardianes de la familia será solicitada ardientemente. El incumplimiento de observar este habitual rito se considera que puede estar lleno de serias consecuencias, por ello provocará el disgusto de los espíritus guardianes cuya habitual ayuda puede ser por ello retirada.

SUPERVIVENCIA DE NOMBRES Y COSTUMBRES

La conexión entre los Antiguos Egipcios y los Yorubas puede ser claramente ilustrada bajo este encabezamiento. Primero de todo, hay una supervivencia de nombres y costumbres. Una de estas es el nombre de Khafra, del cual se deriva la palabra Yoruba ‘afara’. La palabra es usada con dos sentidos contradictorios (en uno denota la rapidez con que las órdenes del Rey deben ser obedecidas, y en el otro denota el retraso, que generalmente, conduce a que un hombre sea capturado y obligado a entrar al servicio del Rey).

El nombre de ‘Khufu’ también perdura en la palabra ‘ofo’ u ‘ofu’, ‘derroche’. Una supervivencia que conserva la idea de que el tiempo y la energía gastadas en el servicio del Rey Khufu eran considerados como un completo derroche. Otros nombres que sobreviven son (a) Pasht, que perdura en ‘pasi’ (pashi), (b) Danga, ej. ‘lo bi danga’ ‘ir tan rápido como un enano Danga’, (c) Attar, que perdura en la forma de Ata, ej. ‘the ata of igbirra’.

En segundo lugar, hay una supervivencia de nombres de animales. La palabra Yoruba para león es ‘Kini-un’ que se deriva de dos palabras egipcias, ‘Qimi’ ‘negro’ y ‘un’ ‘ser’. La palabra egipcia para hipopótamo es ‘Ririt’, de la que la palabra Yoruba ‘riri’ ‘sucio’ se deriva. La derivación es debida, sin duda, a la sucia aparición generalmente presentada de un hipopótamo emergiendo de aguas pantanosas. El animal sagrado de la ciudad de On (Aunu) permanece en la palabra ‘Oni’ ‘cocodrilo’, un nombre usado como el título de uno de los jefes supremos de Yoruba, que es, el ‘Oni’ de Ifé. ‘Nokit’ (una bestia fabulosa), también sobrevive en la palabra Yoruba ‘Inoki’, una bestia fabulosa identificada a menudo como un mono. La supervivencia de ‘sha’, el animal ‘typhonian’, será observado en un capítulo posterior.

En tercer lugar, hay una supervivencia de nombres de lugares. ‘Salug’ sobrevive en el nombre ‘Saluga’, ej. ‘Aje saluga’, ‘el dios de la riqueza de Salug’. ‘Bahtan’ sobrevive en la palabra ‘ibatan’, ‘un relato’, una palabra que quizás originalmente significaba ‘un compatriota’.

La frase Yoruba ‘apa amu sua’ que significa ‘ una persona despilfarradora’, se deriva de tres palabras egipcias: ‘Apa’, ‘el que pertenece a la casa’ (pa) (un sirviente doméstico); ‘amu’, un ‘amu’, una de las tribus asiáticas contratadas en servicio doméstico en el Antiguo Egipto; ‘sua’ (sua-nit), un nombre del Antiguo Egipto. La frase es un término despreciativo que preserva la idea del despilfarro de sirvientes domésticos extranjeros en el Antiguo Egipto que apenas conocían el valor de la loza y otros artículos que ellos a veces rompían en pedazos.

En cuarto lugar, hay una supervivencia de costumbres. Dos de estas se mencionarán aquí. La poligamia existía en el Antiguo Egipto como ahora en el país de Yoruba. Una destacado punto de semejanza es la posición de la primera mujer. En el Antiguo Egipto ella disfrutaba de derechos y privilegios negados a las otras mujeres.

En Yoruba éste es también el caso. Ella ocupa una posición peculiar en la casa y es tratada como ‘Iyale’ ‘la señora de la casa’ (un título que corresponde en significado al de ‘nibit piru’ de los Antiguos Egipcios).

Las costumbres en los entierros son también similares. Antes del entierro el cadáver en Yoruba es vestido igual que las momias egipcias. En el caso del entierro de un rey, los esclavos del rey deben ser enterrados con él, y sus oficiales jefes y mujeres deben morir el día del entierro. La idea que se oculta bajo esta costumbre es que el rey requerirá el servicio de sus dependientes especialmente para trabajos manuales, en el otro mundo. Desde luego, la influencia británica ha puesto fin a tales prácticas, pero la idea todavía sobrevive y corresponde a una similar idea que nos conduce a una similar costumbre en los primeros días del Antiguo Egipto, la práctica es ligeramente modificada por la sustitución de figuras ‘ushebti’ por personas vivas.

Una pieza más de evidencia puede añadirse aquí. Es destacable que las mismas palabras usadas para denotar ‘Egipto’ y ‘los egipcios’, existen con formas modificadas en el lenguaje Yoruba. La palabra griega para Egipto ‘Aiguptos’, se dice que deriva de ‘Khi-khu-ptah’ ‘el templo del alma de Ptah’.

Ahora, figuras de animales, particularmente la oveja, se dice que son talladas sobre las murallas exteriores del templo de Ptah, y es muy posible para el proletariado el aplicar el nombre del templo a los animales cuyas figuras fueron talladas sobre sus muros. Es muy posible que de este modo los Yorubas derivaron de la palabra griega ‘Ai-gup-tos’, la palabra ‘a-gu-to’ (n), que significa ‘una oveja’.

 Además, la palabra del Antiguo Egipto para un egipcio es ‘rotu’ o ‘roti’. La palabra existe en el lenguaje Yoruba y es usada como un nombre, ej. ‘Ifatu-roti’. La palabra ‘Qubti’ (Qobt), los Coptos de los griegos, sobreviven en la palabra Yoruba ‘kobiti’, que es un nombre muy conocido en el país Yoruba, especialmente entre los Egbas.

Después de una investigación de las Religiones Africanas del Oeste, incluyendo la de los Yorubas, Sir Harry Johnston escribió lo que sigue: “Cuanto más se investiga en las complicadas religiones de África Occidental, especialmente en toda la región del Niger, tanto más llegamos de manera irresistible a la conclusión de que son fundadas en ideas que han viajado por todo el camino desde Egipto o desde las costas del Sur del Mediterráneo”.

Tratando sobre el mismo tema, otro escritor dice: “Cuando uno ha inspeccionado superficialmente nuestro actual conocimiento de esas gentes de Costa de Oro, uno no puede menos que notar un muy descuidado aspecto de nuestros estudios. Esa es la relación cultural de la cultura de los grandes reinos con los que han estado en contacto. No se ha hecho un minucioso examen de la huella de Egipto, ni de la de los Imperios Romanos y Griegos… Estas observaciones se aplican no sólo a Costa de Oro y el país Yoruba, sino también a África Occidental en general.

La evidencia dada arriba puede ser considerada como “prima facie”, evidencia que apoya la teoría de una fuerte conexión entre los Antiguos Egipcios y los Yorubas.

La conexión entre Egipto y el país Yoruba debe datarse desde siglos anteriores al establecimiento del viejo reino egipcio hasta el fin de la época griega y principios de la época romana.

 

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ago 10

Los Caracoles

Por: Poblado, MagiaAfricana

Uno de los oráculos adivinatorios más populares es el de los Caracoles. Este oráculo es utilizado por los Santeros y gracias a él se pueden determinar los problemas y situaciones cotidianas de la persona que lo consulte. A través de éste oráculo los Santos u Orishas Yorubas manifiestan al Santero o Santera los problemas, advertencias y mensajes en torno a la vida del paciente consultado y posteriormente, también en dicho oráculo, se sabrá la manera de solucionar o evitar las situaciones adversas. Se dice que los Caracoles son “la boca del Santo”, y en efecto a través de ellos los Orishas se comunican con nosotros los mortales para aconsejarnos. Cada orisha posee un juego de Caracoles a través de los cuales habla, pero en una consulta cotidiana el Santero usa los Caracoles de Elegguá. En éste caso los Orishas transmiten los mensajes a Elegguá y éste posteriormente a través de sus Caracoles se comunica con el Santero quien descifrará los mensajes que ayudarán o guiarán al paciente que se consulta. Como todo lo de la religión Yoruba, estos Caracoles deben ser consagrados bajo ciertas reglas y sólo los Santeros pueden utilizarlos, ya que ellos tienen el ashé o poder divino para manejarlos adecuadamente y comunicarse con los Orishas. Antes de usarlos, los Santeros consagran estos Caracoles en unas ceremonias secretas en donde quedan impregnados con la energía del orisha con que se consagra. Estos peculiares caracoles Yorubas son de origen africano aunque también se pueden conseguir en la India. En la antigüedad eran usados como dinero hasta que los Orishas decidieron adoptarlos como un elemento de conexión entre ellos y nosotros los humanos creando un oráculo para el bien de la Humanidad.

Este oráculo está conformado por 21 caracoles de los cuales se usan 16 y a su vez se leen o interpretan 12. Al decir que se usan 16 caracoles nos sugiere que existen 16 signos principales, los cuales irán apareciendo según vayan cayendo los caracoles en la estera. De esta manera tenemos los signos: Okana, Eyioco, Ogundá, Irozo, Oshé, Obbara, Oddí, Eyeunle, Osá, Ofún, Ojuani, Eyilá, Metanlá, Merinlá, Marunlá y Meridilogún. Cada una de estos signos tiene un significado específico y posee características muy precisas en cuanto a la relación entre los orishas y los seres humanos.

Como dijimos anteriormente, el sacerdote Yoruba o Santero interpretará el oráculo de los Caracoles hasta el signo Eyilá, debido a que está prohibido leer los signos posteriores a él. Esta regla se deriva de una historia en donde aparece Orula como el Orisha que usaba los Caracoles, en esa época él tenía la facultad y la potestad de interpretarlos por completo con sus 16 signos. Un día salió de su casa y volvió antes de tiempo, encontrando a su mujer Yemayá sentada en la estera y dándole uso a su oráculo. En el momento en que se encuentran los dos orishas estaba el signo Eyilá en la estera tras lo cual Orula dijo: “Ahora mi oráculo te pertenece pero sólo lo leerás hasta éste signo, hasta Eyilá”. Y a partir de ese momento Orula no usó más los Caracoles, para consultar usaba la mente hasta que llegó a sus manos la tabla de Ifá. Los Caracoles fueron usados por Yemayá y luego por Oshún para luego ser legados a los Santeros, los cuales por siempre deberían respetar la regla de leerlos hasta el signo Eyilá. De esta manera si en algún momento el oráculo se extiende a los signos Metanlá, Merinlá, Marunlá y Meridilogún es obligación de todo Santero el llevar a la persona que se está consultando a la casa de un Babalawo, debido a que los Caracoles están indicando por medio de sus cuatro últimos signos, que Orula es el que quiere hablar con esa persona.

Se dice que antiguamente el sacerdote que usaba el oráculo se limitaba a interpretar solamente un sólo signo, o sea que si al lanzar los Caracoles a la estera aparecía el signo Oddí, la consulta se limitaba a la

interpretación de ese signo para resolver el caso que lo ocupaba; pero a través del tiempo el oráculo del Diloggún, como también se le conoce, sufrió profundas transformaciones haciéndose más amplio en cuanto a su manera de interpretarlo. Esto se logró cuando se fusionaron o se relacionaron los 16 signos entre sí, apareciendo otros signos con características propias y dándole mayor cobertura al oráculo. De esta forma aparecieron signos como Oddí-Obbara, Eyeunle-Eyioco, Osá-Ogundá, Oshé-Ofún, etc; por supuesto respetando siempre la prohibición de leerlo más allá del signo Eyilá.

Se puede decir entonces que el oráculo del Caracol es una derivación del oráculo de Ifá, siendo el del Caracol más limitado, ya que debido a la prohibición de la que ya hemos hablado, sólo se leen 144 signos de los 256 que tiene el oráculo.

En estos signos aparecen fábulas, cuentos y leyendas en donde están plasmadas las diversas vicisitudes por las que el ser humano a pasado y pasará. Es obligado de que el Santero que maneja éste oráculo memorice estas historias para que en el momento en que aparezca algún signo, pueda interpretar y determinar la situación que envuelve a la persona que se consulta, para de esta forma poder ayudarla a resolver cualquier problema o canalizar situaciones gracias a los consejos dados por los Orishas.

Es obvio entonces que los Santos utilizan las historias o pattakíes del oráculo de los Caracoles para hablar con nosotros los humanos, por consiguiente la precisión de estos mensajes dependerá de la pericia del Santero a la hora de interpretar apropiadamente dichas historias.

Gracias a éste oráculo los Orishas advierten de peligros por los que la persona puede pasar y a su vez la manera de evitarlos. También pueden dar consejos para evitar problemas de salud, situaciones con la justicia, cualquier problema cotidiano, pérdidas en los aspectos económico, social y amoroso o también pueden detectar problemas de índole espiritual, tales como la presencia de espíritus oscuros o brujerías. Otro aspecto que se maneja a través de éste oráculo es la guía de los Santos Yorubas para el mejoramiento de la persona, mejoramiento que puede ser material o espiritual. En él los Orishas indican los consejos y los ebboses para rectificar el camino de los que consultan el oráculo. En ese momento la persona puede enterarse de cierto aspectos de su personalidad que debe corregir, las cosas que debe o no debe hacer para mejorar su vida, qué Orisha lo está defendiendo, que ofrendas puede hacer para satisfacerlo, los trabajos que se deben hacer para limpiarse espiritualmente, además puede saber que le deparará el futuro con la finalidad de que la persona se prepare para enfrentarlo dependiendo si éste es positivo o negativo. Como citamos anteriormente, cada Orisha tiene una “mano de caracoles” con los cuales habla. Elegguá es el encargado de hacerlo en una consulta normal y los demás Orishas lo hacen en una de las ceremonias que se realizan para consagrar a un nuevo Santero. Dicha ceremonia lleva por nombre Itá o “lectura del porvenir” y es en donde la persona consagrada tiene la oportunidad de que cada Orisha hable por separado a través de sus Caracoles expresando los consejos que tendrán influencia sobre el resto de su vida.

La ceremonia del Itá debe ser realizada e interpretada por un Obá-Oriaté, ya que dicho personaje maneja todo el conocimiento que envuelven los Caracoles y es el único preparado para interpretar los mensajes y consejos que los Orishas emiten a través de éste antigüo oráculo.

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feb 13

El relevo en el liderazgo mundial de las tradiciones religiosas yorubas

Por: Chief Ifashade Odugbemi 

“CUBA GOZA DEL LEGÍTIMO DERECHO A TOMAR EL RELEVO EN EL LIDERAZGO MUNDIAL DE LAS TRADICIONES RELIGIOSAS YORUBAS ORISA-IFÀ EN UN FUTURO NO MUY LEJANO…”

La intuición y el legítimo deseo de adquirir conocimientos ancestrales impulsa hoy a algunos oluwos y babalawos cubanos y, a otros procedentes de La Tradición Orisa-Ifà de las naciones de La Diáspora, a equipararse de alguna manera a sus homólogos yorubas del África, hecho que representa -más que unas simples aspiraciones-, un derecho incuestionable y legítimo, porque los hijos de Orunmila, hayan nacido donde hayan nacido, tienen iguales derechos a conseguir las bondades, bendiciones y Asè de su Padre Agbonniregun… Y, esta cuestión por muy cuestionada que ‘aparentemente’ haya sido –pues no todo lo que se ve y se escucha se ajusta a la realidad-, incluso, en muchos de mis propios artículos, debe ser reconocida universalmente haciendo honor a la verdad y a la justicia.

Pero, aunque si bien es cierto que el derecho a reclamar algo que legítimamente nos corresponde por excelencia –tal y como lo es el caso-, es una práctica de justicia, nunca debemos pasar por alto las normas éticas y las reglas ancestrales que rigen cada proceso o realidad. Esto nos obliga a actuar con moderación, respetando siempre las normas impuestas por la tradición y la historia, para que nuestros reclamos vayan siempre investidos de la legitimidad y el respeto que cada caso exige… ¡Y, este es el único camino válido para reivindicar nuestros derechos a la igualdad ante una humanidad que nos observa y nos juzga cuando buscamos se nos haga justicia, dándonos lo que por derecho propio nos pertenece!

No puede negarse que para algunos hermanos este proceso que algunos han denominado “rescate de tradiciones”, se ha convertido en una especie de obsesión que les impulsa a buscar ‘atajos’ que les posibilite ‘el camino más corto’ para llegar a determinados niveles de excelencia sacerdotal en Ifà similares a los de nuestros hermanos africanos… Pero, tanto estos hermanos así como algunos oluwos africanos que están estimulando estas acciones, se están olvidando que, de la noche a la mañana, no pueden ser violentadas ciertas normas y tradiciones ancestrales que otorgan el carácter e identidades respectivas a los sacerdotes de Ifà occidentales y africanos sin que ello se interprete como un reconocimiento a diferencias de calidades o clases entre unos sacerdotes y otros, sino, como una exigencia histórica de respeto a los requisitos litúrgicos impuestos por las respectivas tradiciones para el ordenamiento de sus respectivos sacerdotes de Ifà… ¡Y, esto debe ser respetado si realmente pretendemos rescatar tradiciones que perdimos, o que nunca nos llegaron..! Porque, violentando los procesos lo único que conseguiremos es volver a perder ‘tradiciones’, por lo que entonces el esfuerzo habrá sido en vano.

Las ceremonias denominadas “Presentaciones a Odu”, amparadas –al parecer- en una distorsionada interpretación del Odu Ika-Fun”… El pasar por alto “el Itefa en Igbodu Tradicionalista-Africanista” como base o punto de partida necesarios para insertarnos dentro de la realidad trascendental del autentico Tradicionalismo… “La recepción de Odu Igba Iwa sin haber pasado antes por un Itefa en Igbodu Tradicionalista-Africanista” que permita tal continuidad iniciática como complemento de lo ya empezado en Itefa… La recepción de un fundamento de Iyami Osoronga sin el soporte de un Ifá Tradicionalista-Africanista debidamente consagrado en un Igbodu de este corte… ¡No son precisamente las soluciones “express” o “atajos” que algunos han creado para conseguir con ilusoria rapidez que sus Ifases occidentales sean convertidos o equiparados en Tradicionalistas-Africanistas..! ¡Este no es el camino, hermanos..! Así tan solo están consiguiendo una mala utilización de la legitimidad que les asiste para obtener lo que  históricamente les corresponde, pues ‘no por mucho madrugar amanece mas temprano’.

‘Homologarse’ –por llamarle a esta ‘mala práctica’ de alguna manera- mediante una cuestionada ceremonia de ‘Presentación a Odu’ que ni tan siquiera existe en África, no convierte a una persona en ‘Oluwo Tradicionalista-Africanista’, sino, en alguien que no conoce la maravillosa y trascendental experiencia de haber vivido un Itefa dentro de un Igbodu-Ifà Tradicionalista-Africanista verdadero, en el cual el espíritu de Ela debe necesariamente poseer nuestros cuerpos y nuestras mentes, a partir de cuyo momento todas nuestras vivencias dentro de Igbodu –durante el tiempo que estemos allí- giran alrededor de nuestras vidas pasadas, nuestros ancestros, nuestras frustraciones y miserias, nuestro cuerpo y salud físico-mental, alrededor de Olodumare, Orunmila y demás deidades, alrededor de la visión del origen del universo y sus procesos, alrededor de unas vivencias nítidas de muchas cosas que nos son reveladas mientras nuestros cuerpos transitan hacia el mundo real por el Útero Divino de Odu del cual nacemos…

Quienes no han vivido tales trascendentales experiencias dentro de un Igbodu-Ifà Tradicionalista-Africanista durante su iniciación Itefa, no es capaz de darse cuenta de que esta ineludible experiencia es la base de todo lo que viene después; es el punto de partida para continuar por el camino sagrado que Orunmila nos tiene reservado como babalawos e iyaonifas… Es el todo de un/una Awò Tradicionalista-Africanista, pues sin ello no tenemos los peldaños necesarios para ascender por la escalera consagracional que nos lleva a los pies del Padre de La Creación y a la vera de Orunmila…

Hermanos y hermanas en Olodumare, debemos hacer las cosas bien, éticamente bien, sin tomar ‘atajos’ que tan solo nos dan la ilusión de haber alcanzado algo que realmente no nos corresponde por haber violentado los procesos establecidos; algo que tan solo ocupará un lugar o espacio material en nuestros santuarios; algo que no está unido trascendentalmente a Ela; algo que podrá alimentar nuestros egos terrenales, pero no nuestra espiritualidad y Asè…

El ‘atajo’ hacia el cielo no existe, porque la distancia hacia él es totalmente multidireccional y equidistante… Por lo tanto, cuando nos encaminamos hacia él, desde cualquier punto de partida, la distancia y los procesos siempre serán los mismos… Los procesos establecidos por la tradición ancestral, siempre deben ser respetados y cumplidos, porque en ellos están implícitos milenios de experiencias humanas y espirituales que han dado como resultado a tales procesos… Violentar y pasar por alto lo que fue establecido mucho antes que nosotros mismos, es un reto insolente e irrespetuoso al cielo.

Se que muchas preguntas o interrogantes podrán surgir entre muchos hermanos y hermanas, a partir de este momento, a partir de este artículo en el cual evidentemente revelo realidades iniciáticas hasta ahora nunca antes mencionadas. Pero, he considerado mi deber sagrado el hablar de ellas, porque el error y la negligencia, la profanación y la irresponsabilidad, aumentan por momentos, y lo mas triste de todo es que algunas malas prácticas que aquí se han reseñado, están avaladas por babalawos yorubas de renombre, los que para muchos merecen respeto y credibilidad (otorgándole una aparente ‘patente de corso’ a estas malas prácticas), lo cual empeora aun mas esta situación que se propaga como un virus letal que amenaza con destruir auténticos tesoros de la cosmología del Ifà mas ancestral que hoy se ve violada y profanada, incluso, por esos renombrados babalawos africanos, los que se supone deben ser los primeros defensores de las mas antiguas tradiciones de Ifà, tema sobre el cual hablaremos ampliamente en el transcurso de esta serie de artículos que aquí iniciamos su publicación.

Finalmente, reitero, que si algunos babalawos cubanos y de las naciones de la Diáspora consiguen moderar sus ímpetus por ‘rescatar esas supuestas tradiciones perdidas’, a través de esos peligrosos ‘atajos’ ya mencionados, y toman conciencia de la necesidad imperiosa de rectificar y de hacer las cosas acorde con las normas establecidas por las mas antiguas reglas y tradiciones ancestrales de Ifà, rompiendo con ello con tabúes y prejuicios imaginarios, pueden tener la seguridad de que entonces estarían en el auténtico camino que les llevaría a ocupar el verdadero lugar que como oluwos y babalawos de Ifà, ¡del mismo Ifà de todos!, que por derecho propio les corresponde… Y, con ello estarían preparando el camino para tomar el sagrado relevo –en cuanto a convertirse en custodios universales de nuestras tradiciones- a una África que, desafortunadamente, poco a poco, se debilita, se corrompe y tristemente ve como las filas de los seguidores de sus tradiciones religiosas indígenas mas antiguas, hoy se reducen considerablemente, amenazando con desaparecer engullidas por las poderosas fuerzas sincréticas, por la codicia y la profanación…

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oct 13

Pedir perdón

Se necesita coraje y honestidad para afirmar que los mismos habitantes negros de Africa vendieron millones de personas a los traficantes de esclavos. Hasta el presente se había impuesto la versión sobre la codicia de una sola parte, la blanca. Pero Philip Amoa-Mensá, un guía turístico de la lúgubre fortaleza Emina, sobre la costa ghanesa, dice que mucho antes de que los europeos llegaran allí se practicaba la esclavitud. Añade que se vendían miembros del propio pueblo. “Y por esa iniquidad debemos pedir perdón.”

La siniestra fortaleza de Emina, helada y tenebrosa, construida con enormes piedras, recibe los golpes furiosos del mismo océano que vio un comercio incesante de personas cazadas como animales, encadenadas sin clemencia y puestas a esperar las naves que las llevarían a su destino misterioso que intuían infectado de humillación y crueldad. El año que viene se celebrará medio siglo de la independencia de Ghana, primer país negro liberado del yugo colonial. Ha lanzado la audaz iniciativa de expandir por el mundo una campaña turística en torno del tráfico de esclavos. Ghana pretende activar el interés de las comunidades negras dispersas para reconectarse con el país de sus ancestros. Pero lo sorprendente es que la invitación viene acompañada de una conmovedora disculpa. No una disculpa de los países que se señalan como responsables del comercio vil sino de los mismos africanos residentes en Africa, algunos de cuyos antepasados fueron cazadores de su propia gente.

Emmanuel Hagan, del Ministerio de Turismo y Relaciones Diaspóricas, afirma: “Debemos mirarnos a la cara; algo anduvo mal. Se cometieron errores y estamos arrepentidos por lo que ha pasado”. La Unesco estima que 17 millones de niños, mujeres y hombres fueron tomados por la fuerza y hundidos en barcos que los llevaron a América. La travesía era un anticipo del horror que les esperaba. Muchos perecieron en el curso del viaje y pavimentaron el fondo del océano con largas alfombras de cadáveres. Los libros de historia se han concentrado en forma predominante en los negreros (horrible palabra) de origen portugués, holandés y británico que compraban la angustiada mercadería humana en la costa de Africa y la vendían en los puertos americanos con una brutalidad sin límites. Pero se marginaba casi siempre el dato horrible de que jefes y jefezuelos africanos eran quienes secuestraban y vendían a los extranjeros hombres, mujeres y niños para arrastrarlos a fortalezas sin retorno desde donde se los embarcaba con el granizo de los azotes.

El gobierno de Ghana no se queda en ambigüedades y asume con dignidad la verdad entera. Los folletos que ha imprimido para este inédito y doloroso turismo de reencuentro describen las junglas próximas al mar y también cómo eran cazados hombres y mujeres, arrancándolos de sus aldeas. Describe las columnas de gente golpeada con garrotes y látigos, asesinada ante la menor resistencia y sujetada con cadenas que desollaban la piel. Ghana posee unos cincuenta monumentos que evocan esa época trágica. Funcionarán como hitos del peregrinaje que harán los que vayan en busca de sus raíces. Es el primero y hasta ahora el único país de mayoría negra que formula su pedido de perdón por el tráfico de esclavos de una manera inequívoca. “Sólo queremos decir «perdón», sólo queremos pedir que nos calmemos ante tanto sufrimiento e intentemos repararlo –insiste Emmanuel Hagan–. Creo que si decimos «perdón» no importará la intensidad de los sentimientos contrarios. Las cosas mejorarán.” Quienes ya efectuaron estas visitas han tenido reacciones diferentes, desde una rabiosa devastación hasta una serenidad nirvánica.

El proyecto se llama “Joseph”. Hace referencia a José, el novelesco personaje de la Biblia que fue vendido por sus propios hermanos, que fue luego encarcelado en las prisiones del faraón de las que logró salir para iniciar un camino de prosperidad que, finalmente, lo llevó a reencontrarse con su familia. Lejos de guardar resentimiento, la abrazó con lágrimas de felicidad. Esta iniciativa ya ha desatado numerosas investigaciones. Es sabido que la esclavitud persiste hasta la actualidad. En países como Mauritania y Sudán fueron denunciados muchos casos. Pero la Comisión de Derechos Humanos de la ONU está controlada desde hace décadas por gobiernos dictatoriales, corruptos y reaccionarios que se cubren unos a otros las respectivas fechorías. Por lo general nunca llegan a tratarse los hechos más horribles de los que son responsables.

Además, contrariamente a la idea que impusieron los mitos, la esclavitud no empezó con los africanos trasladados a América. La misma palabra “esclavo” lo revela en forma elocuente. Proviene de “eslavo”, y se refiere a la gran cantidad de pueblos de origen eslavo que fueron sometidos a esa degradante condición, aunque los eslavos no fueron los primeros ni los únicos en sufrirla. Tampoco la esclavitud tiene estricta vinculación con la raza. La Biblia se refiere a los siervos que provenían de pueblos vecinos y que en realidad no eran más libres que los esclavos de otras partes, aunque el monoteísmo ético imponía fuertes límites al abuso. Los hebreos no dejaban de repetir que también ellos habían sido esclavos en Egipto.

Mucho antes aún había empezado esta institución nefasta -en la remota prehistoria- cuando el hombre se dio cuenta de que en vez de matar al enemigo derrotado convenía hacerlo trabajar en su provecho. Para esa época fue un progreso, porque se pasó del asesinato a cierto respeto por la vida. La esclavitud, en consecuencia, fue un fenómeno universal durante la antigüedad, en la que cabían todos los colores de la piel y todas las raíces del origen. Para Aristóteles era una institución aceptable.

La ardorosa polémica en torno a la esclavitud que se desarrolló en los Estados Unidos desde su independencia creó la falsa impresión de que en este país tuvo una presencia más numerosa y catastrófica que en el resto del mundo. La constitución sancionada por los padres fundadores determinaba: “todos los hombres nacen iguales”, y esa frase la puso en escandaloso enfrentamiento con la realidad. Dinesh D’Souza, ensayista de origen hindú, escribió: “En muchas civilizaciones de Occidente y de Oriente, la esclavitud no necesitó defensores, porque no tenía críticos”. En cambio en los Estados Unidos sobraban los críticos y no se dejaba de debatir una cuestión que irritaba el principio constitucional. La consecuencia fue la sangrienta Guerra de Secesión, con el triunfo de los antiesclavistas.

En su libro Controversia sobre reparaciones por la esclavitud, David Horowitz señala que entre los años 650 y 1600, es decir, antes de que Occidente empezara su comercio negrero, cerca de diez millones de africanos habían sido comprados por mercaderes musulmanes que los usaban en las sociedades saharianas y para su comercio con el océano Indico. En contraste, la esclavitud en los Estados Unidos duró 89 años, desde 1776 hasta 1865, y el número total de esclavos que ingresaron redondea las 800.000 personas, menos de las que fueron a América latina.

El debate continúa, porque existen organizaciones y personalidades que exigen el pago de reparaciones por la esclavitud de sus antepasados. Las demandas no han podido prosperar aún ni siquiera en las organizaciones internacionales porque, como ya señalamos, casi todas están controladas por países que prefieren concentrarse en algunas cortinas de humo para no tener que asumir sus propios pecados. La iniciativa de Ghana echará sal a la polémica al introducir una cuña de sinceridad y de inédita coloratura, al margen de las reparaciones. El proyecto Joseph beneficiará al espíritu humano, porque focalizará iniquidades que no deberían persistir en este mundo.

Fuente: http:// magia-das-7-lineas.blogspot.com/

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